¿Cómo manejar la preocupación? – Radios Fráter
  • septiembre 21, 2008

¿Cómo manejar la preocupación?

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Muchos andamos con cara de preocupación: serios, absortos, distraídos como que “se nos fue el pájaro”, porque tenemos alguna preocupación. La gente preocupada es gente que tiene un sentimiento inquietante por algo, la preocupación produce miedo, produce desazón, sufrimiento. Y razones para estar preocupado hay muchas, basta con ver noticias del periódico cotidianamente para encontrar suficientes motivos para estarlo.

Esta semana nos causó preocupación a la mayoría del mundo el descalabro financiero norteamericano. Desde hace un par de años vienen pasando cosas insólitas en ese país que ha sido un imperio económico por tantas décadas. Doce bancos importantes se hundieron ya, el más notables es el Lehman Brothers, ese banco que es o era el cuarto banco de inversión en Estados Unidos, ciento cincuenta y ocho años de existencia. Dos hermanos lo iniciaron, pasó las guerras mundiales, logró sobrevivir la gran depresión de 1929, las del 87 y ahora tronó. las grandes industrias automovilísticas, las grandes industrias aéreas, los bancos están pasando por una crisis económica impresionante. El gigante de seguros, el grupo AIG se vino al suelo, tuvo que entrar el gobierno de los Estados Unidos con sus fondos federales al rescate de esa gran empresa de la cual dependen muchas aseguradoras en el mundo entero.

Hablaba esta semana con un analista de seguridad nacional que vino de América del Sur a estudiar la seguridad pública de Guatemala y le decía. ¿Qué piensa de la policía? Y me contestó: Las policías en todo el continente están cargadas con la misma plaga: la corrupción. La única que se salva es la de Nicaragua, me decía. Esa policía es la que tiene el número dos en credibilidad en aquel país. Como institución creíble, la iglesia número uno. Hay que orar para que la policía de Guatemala llegue a tener esa credibilidad.

Pero eso preocupa, preocupa la inflación. Vivimos en una época en la que la inflación es la más alta en los últimos quince años y las señoras que son expertas economistas están bien encaradas porque cada vez que van al supermercado, cada vez que van al mercado, cada vez que van a la tienda, se dan cuenta que subió el pollo, subieron los huevos, sólo el salario del marido no sube. Pero la situación se va complicando. Así que ahora tienen que ser más vegetarianas las compras que hace, pero con las lluvias intensas también los cultivos están sufriendo. El que sabe se preocupa porque sabe, el que no sabe se preocupa porque no sabe. El rico se preocupa por lo que tiene, y el pobre se preocupa por lo que no tiene. El viejo se preocupa porque está viejo, el joven se preocupa porque está joven. El casado se preocupa porque está casado y el soltero se preocupa porque no está casado. Todos nos preocupamos.

Entonces ¿qué hacer? ¿Cómo manejar la situación? Porque la preocupación es como los automóviles, se chocan todos los días, pero seguimos manejando automóvil, porque aunque otros  manejan mal se accidentan y se mueren, nosotros tenemos que seguir saliendo a nuestras actividades en automóvil, pero conduciéndolo con precaución, con tranquilidad con seguridad. Jesucristo consciente de la preocupación de los seres humanos, porque vivió con nosotros en la tierra 33 años y medio, dio consejos prácticos para que manejemos bien la preocupación. No que no nos preocupemos. Jesús no prohíbe que nos preocupemos por las cosas que tenemos que hacer hoy, dejó claro. Jesús no prohíbe que usted se preocupe por hacer bien su trabajo, por hacer bien sus estudios, por cumplir bien su rol como esposa, como esposo, como funcionario público. Lo que el Señor prohíbe es esa angustia que nos embarga por los problemas del mañana. Lo que debemos hacer es resolver los problemas de ahora. Hoy, en vez de preocuparnos, debemos ocuparnos en las soluciones de los problemas que enfrentamos. Pero vamos a la Biblia, Mateo 6:25- 34: »Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa? Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?

Hay, por lo menos, cuatro preocupaciones básicas que quiero mencionar. La primera es la comida. Nos preocupa el costo, la escasez, la falta y a veces nos preocupa el exceso. En la segunda guerra mundial un grupo de niños que quedaron huérfanos fueron tomados por una institución y llevados a un orfanatorio. Empezaron a darles de comer, pero no dormían bien, porque estaban preocupados por el mañana. ¿Qué iban a comer mañana? Comían bien hoy, ¿pero mañana qué? Entonces dijeron las autoridades del orfanatorio que flexibilizarían la regla, dejaron que los niños se llevaran un pan a la cama para ver qué sucedía. Todos se llevaron un pan y muchos durmieron con el pan bajo la almohada, otros en la mano, pero esa noche sí durmieron tranquilos. ¿Por qué? Porque sabían que otro día temprano tendrían su pan. Todos queremos tener por la mañana un pan, queremos comer, necesitamos comer. Si usted pudo comer el día de hoy déle un fuerte aplauso al Señor y dígale gracias porque pude comer. Dios no nos va a abandonar.

Me impresiona la comparación que hace: “El señor