Poder y autoridad sobre los demonios – Radios Fráter
  • octubre 29, 2013

Poder y autoridad sobre los demonios

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           Quiero contarle que tengo veinticuatro años de haber recibido a Jesucristo como mi Señor y Salvador, a los once años de edad mis padres se divorciaron, mi papá se fue de la casa, le tocó a mi mamá sacarme adelante y eso hizo que yo viviera una juventud complicada, me tocó vivir una juventud, pensando que no valía lo suficiente, una juventud acomplejada, creyendo que no tenía razón por qué vivir, que no tenía razón de vivir, que no tenía razón por qué levantarme cada mañana. Hasta que un día, Jesucristo entró a mi corazón y me mostró que había una razón por qué vivir, que era Él, me dio razón para levantarme cada mañana, me dio razón por qué existir. Tengo veinticuatro años de venir aquí a la Fráter, aquí encontré a mis amigos, a mi familia espiritual, aquí encontré una novia, luego nos casamos, tenemos diez y siete años de estar casados, con Claudia tenemos dos hijos, y también encontré en el Pastor Jorge H. López la figura de un padre espiritual y quiero decirle que han sido los mejores veinticuatro años de mi vida y cada vez se está poniendo mejor.

           Quiero contarle que también tengo seis años de estar como director de grupos C.A.F.E., es decir, director de células, las células son la Fráter por las casas, grupos de más o menos treinta personas que se reúnen semanalmente y tenemos alrededor de 541 células que semana a semana están predicando la Palabra de Dios. Ahí la gente llega y encuentra a sus amigos, encuentra a su familia espiritual. Los líderes y anfitriones son parte de los 3 mil 500 voluntarios que sirven con pasión. Quiero contarle que alrededor de 600 a mil personas nos están viendo en Fráter Roosevelt, ellos acaban de conectarse, acaban de enlazarse con nosotros. Y alrededor de unas cien personas nos están viendo por www.frater.tv, también nos están escuchando por radio.

            Cuando yo hago memoria de estos veinticuatro años aquí en la Fráter, tengo muy buenos recuerdos, muy buenas experiencias y cuando hago este recordatorio de buenos momentos, no puedo dejar de pensar en los retiros. Muchos de los buenos momentos los viví en los retiros, ahí logramos desconectarnos y aunque usted vaya con más gente logramos desconectarnos de lo normal que hacemos y Dios ahí habla a nuestras vidas, aprendemos más de Dios. Yo lo invito a que vaya a un retiro, ahora estamos en temporada de retiros, por eso seguimos haciéndolos aquí en la Fráter, hay de Juniors, mande a sus hijos, retiros de jóvenes, retiros de matrimonios, de hombres, de mujeres. Puede pasar al Centro de Información o ir a Fráter Librería e inscribirse a uno. Vaya.

          Estaba en Monte Sion, un lugar de retiros en Amatitlán. Estábamos en ese retiro, en fronesis, el lugar donde generalmente se hacen las prédicas, alabanzas y adoración. Y de repente un endemoniado se manifestó, seis amigos y yo lo sacamos y nos lo llevamos a la parte de atrás, divida por una gran pared, así que estábamos aparte. Empezamos a orar por esta persona, empezamos a reprender al demonio. La que tenía al demonio se puso agresiva, por lo que cuatro de estos seis amigos, más altos que yo, más fornidos que yo, lo agarraron y lo botaron y lo acostaron. Pero esta persona endemoniada se levantó, aunque los cuatro lo estuvieran agarrando y lo volvieron a botar, se volvió a levantar. Y lo volvieron a botar y nos quedamos orando por él unos minutos, hasta que el demonio se fue y él quedó libre.

          Y después de esta experiencia y otras, ver un endemoniado es feo. Un endemoniado es una persona que está poseída por un demonio. Usted se recuerda que la Biblia nos cuenta que ángeles se rebelaron contra Dios y se convirtieron en demonios y estos entran en una persona, la poseen, y se convierte en un endemoniado y la persona sufre. El objetivo del demonio es atormentarla, es dañarla, puede tener un endemoniado manifestaciones como cambios de voz, cambios en el rostro, en la mirada, fuerza no normal como la que yo vi en este hombre o algunos movimientos contorsionistas fuera de lo normal también. Esas son algunas manifestaciones de un demonio.

           Tenemos que entender que hay un mundo oculto, hay una lucha y no la podemos apartar y muchas veces, por ejemplo el 31de octubre, la gente celebra Halloween, miramos que para muchos es una fiesta aparentemente inocente en donde niños, jóvenes y adultos se visten de “calacas”, brujos, de Drácula. Tal vez lo ven como una fiesta inocente, pero como escribió el Pastor Alex en su blog: “el que no ha visto a un endemoniado celebra Halloween. Quien celebra Halloween nunca ha visto un endemoniado”. Cuando entendemos lo que pasa en una persona endemoniada, lo que sufre, nosotros debemos comprender que no podemos estar relacionados con eso, debemos decir y proponernos: no tengo que ver con lo oculto, estoy en contra de ello, no tengo nada que ver con Halloween. Nosotros como cristianos no debemos celebrar Halloween, debemos de ayudar a las personas que nos rodean, a los que amamos para que no tengan nada que ver con lo oculto y debemos también saber cómo echar fuera un demonio.

          Hoy vamos hablar de cómo echar fuera un demonio. Lucas 4:31-37, Jesús pasó a Capernaúm, un pueblo de Galilea, y el día sábado enseñaba a la gente. Estaban asombrados de su enseñanza, porque les hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que estaba poseído por un espíritu maligno, quien gritó con todas sus fuerzas:  —¡Ah! ¿Por qué te entrometes, Jesús de Nazaret? ¿Has venido a destruirnos? Yo sé quién eres tú: ¡el Santo de Dios! —¡Cállate! —lo reprendió Jesús—. ¡Sal de ese hombre! Entonces el demonio derribó al hombre en medio de la gente y salió de él sin hacerle ningún daño. Todos se asustaron y se decían unos a otros: «¿Qué clase de palabra es ésta? ¡Con autoridad y poder les da órdenes a los espíritus malignos, y salen!» Y se extendió su fama por todo aquel lugar.

          Jesús echó fuera demonios. Y la Biblia nos enseña que no solo echó fuera demonios, nos enseña que Jesús los desarmó en la cruz. Pablo empieza a hablar a los colosenses y les está hablando de la vieja manera de vivir y que recibieron perdón de pecados por lo que Jesucristo hizo en la cruz, y les habla también qué hizo Jesús con los demonios en la cruz. Colosenses 2:13-15 “Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nos dio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados”. Se recuerda que la Biblia nos enseña que el pecado entró en el hombre y el hombre fue separado de Dios, es decir que ya no tenía acceso a Dios, la ley luego establece que había que haber derramamiento de sangre para poder acceder al perdón de pecados. La Biblia nos enseña que Jesucristo murió, resucitó y cuando lo recibimos como nuestro Salvador tenemos acceso a Él.

          Antes de recibir esa circuncisión, ustedes estaban muertos en sus pecados. Sin embargo, Dios nosdio vida en unión con Cristo, al perdonarnos todos los pecados y anular la deudaque teníamos pendiente por los requisitos de la ley. Él anuló esa deuda que nos era adversa, clavándola en la cruz. Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristolos humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal.

          Había que derramar sangre, según la ley, pero Pablo les dice a los colosenses: ustedes estaban en sus pecados, pero Cristo viene, paga la deuda, anula la deuda que era adversa, perdona nuestros pecados. No importa la cantidad de pecados y la calidad de pecados, los perdona todos, anula la ley que era adversa y la clava en la cruz. Pablo le dice a los colosenses tres cosas: Perdonó sus pecados, anuló la deuda y la clavó en la cruz. Pero sigue diciendo Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público al exhibirlos en su desfile triunfal”. Con la Palabra desarmó, lo que quiere decir es que despojó, Cristo en la cruz les quitó la autoridad a los demonios, les arrebató, los despojó, los neutralizó, los paralizó. Pablo sigue diciendo: no solo los desarmó sino que por medio de Cristo los humilló en público, exhibiéndolos en su desfile triunfal.

          ¿Qué quiere decir Pablo a los colosenses? Pablo sabía que con esas palabras iban a entender perfectamente la posición victoriosa de Cristo, porque esas palabras “los humilló en público exhibiéndoles en su desfile triunfal”, hacía referencia a algo. Vivían en Colosas, una provincia que en ese tiempo estaba bajo la jurisdicción de los romanos, sabían perfectamente cómo actuaban sus dominadores. Los romanos salían a la guerra y cuando triunfaban regresaban en un desfile. El general que había comandado el ejército encabezaba el desfile y todos los soldados iban atrás. Entraban a Roma por el arco de Tito y toda la gente les aplaudía, porque ellos eran los victoriosos. Los romanos conquistaban al otro ejército y todos los soldados vencidos eran tomados como prisioneros y los llevaban y los exhibían en ese desfile.

          Entonces, Pablo les hace ver a los colosenses, que iban a entender esa parte, “y los humilló en público, exhibiéndolos en su desfile triunfal”, lo que les está diciendo es que Jesucristo tomó su posesión de vencedor. Les está diciendo Pablo con esas palabras y nos dice hoy a nosotros que al humillarlos públicamente en la cruz, Jesús se convertía en el gran vencedor, que Jesús en la cruz venció a Satanás y a todos sus secuaces, que Jesús en la cruz venció al pecado, que venció a la muerte, que Jesús en la cruz se convirtió en el Rey de reyes, Señor de señores y todo absolutamente todo está bajo sus pies. Jesús echó fuera demonios.

          Jesús desarmó a los demonios en la cruz, pero les dio autoridad a sus discípulos para echar fuera demonios. Lucas 9:1-6 “Habiendo reunido a los doce, Jesús les dio poder y autoridad para expulsar a todos los demonios y para sanar enfermedades. Entonces los envió a predicar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. «No lleven nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni dos mudas de ropa —les dijo—. En cualquier casa que entren, quédense allí hasta que salgan del pueblo. Si no los reciben bien, al salir de ese pueblo, sacúdanse el polvo de los pies como un testimonio contra sus habitantes.» Así que partieron y fueron por todas partes de pueblo en pueblo, predicando el evangelio y sanando a la gente”.

          Ahora, aquí viene lo interesante, aquí viene lo emocionante. Usted tiene poder y autoridad para echar fuera demonios, emociónese, para liberar a los que están siendo oprimidos para que vivan la vida de paz que Dios planeó para todos nosotros. Como hijos de Dios y discípulos de Jesús tenemos autoridad al igual que los discípulos de Jesús. Usted tiene poder y autoridad para echar fuera demonios, porque cuando usted ora por un endemoniado, usted no ora en su autoridad, usted no ora en su estrategia, en sus posibilidades, en sus fuerzas sino que ora en la autoridad de Él, usted solo ejecuta, cumple la autoridad. Mire este ejemplo de autoridad. Si usted, por ejemplo, va en su carro por la calle. Si un policía lo quiere parar, no necesita pararse a media calle, enfrente de usted con una pistola. Lo único que necesita es que usted lo mire, el agente de PMT, EMIXTRA o PNC, le hace el alto, usted para, ¿por qué? porque él es la autoridad, usted no conoce al policía, no conoce si sabe si es capaz o no es capaz, no le sabe el nombre, no sabe si le va a caer bien. Pero él tiene la autoridad delegada del alcalde, del ministro de la defensa, de gobernación, del presidente, de lo que usted quiera para pararlo. Él solo ejecuta su autoridad, cuando usted ora por un endemoniado, el demonio tiene que irse, porque usted viene en el nombre del mero, mero. Solo ejecuta.

          Otro ejemplo de autoridad. En una empresa, hay un gerente y subgerente. Un día el gerente va entrando a la empresa va para su oficina y se encuentra a un empleado y le dice: hágame un favor, vaya a llamarme al subgerente, dígale que lo necesito en mi oficina, me urge. Dígale que lo estoy llamando y no contesta. Entonces este empleado, que no tiene autoridad, va con el subgerente, entra con la autoridad delegada por el gerente. Entra con autoridad, mira que está hablando por teléfono, no le importa porque tiene que ejecutar una orden y llega y lo interrumpe, entonces el subgerente le dice a su interlocutor espera mi amor, me están interrumpiendo. ¡Qué quiere! Dice el gerente que lo quiere ahorita en su oficina, que le urge hablarle, porque usted no contesta las llamadas.

          —Mi amor, te llamo después, porque me llama mi jefe. Se levanta y se va corriendo a la oficina del gerente. La pregunta es ¿el empleado entró con la autoridad de empleado o con la autoridad de gerente? Con la autoridad de gerente, solo fue a ejecutar una orden. ¿El subgerente le hizo caso a la autoridad de empleado o a la autoridad de gerente? La autoridad de gerente, porque lo que el otro hizo fue ejecutar.

          Cuando ora por un endemoniado, el demonio tiene que irse porque usted viene en el nombre del Gerente de gerentes, el Jefe de jefes, se tiene que ir. Algunas veces van a ser minutos, a veces horas pero tarde o temprano el demonio se va. Hará gestos, gritos, para intimidarlo a usted que está orando por la persona, pero eso es solo para intimidarlo, son patadas de ahogado, se tiene que ir. Es importante que sepamos algo, usted que está en Dios cuando toca a un endemoniado, el demonio no se le puede pasar, no hay transferencia de espíritus. No hay ninguna base bíblica para decir que hay transferencia de espíritus o que cuando usted toca un endemoniado el demonio se le pasa. No hay base bíblica para decir que el pecado pasa de un padre a un hijo, es más, Dios le habla a Israel en Ezequiel 18 y le dice que cada persona es responsable de su pecado. Así que no hay transmisión de pecados de un padre a un hijo, no hay transmisión de espíritu, no hay transmisión de demonios.

          Usted puede tocar a un endemoniado que el demonio no le va a poseer a usted, puede tocar a un adúltero, que no se convertirá en adúltero. Jesús fue tocado por personas de mala reputación y no se convirtió en pecador. A Jesús, incluso, le lavó los pies, una mujer der mala reputación, y no se convirtió en pecador. Usted puede tocar a un endemoniado que el demonio no se le pasa a usted.

          La Biblia sí narra un caso de unas personas que no estaban en Dios que quisieron liberar a un endemoniado en el nombre de Jesús y de Pablo y no fueron poseídos, pero mire lo que les pasó: Hechos 19:11-16 “Dios hacía milagros extraordinarios por medio de Pablo, a tal grado que a los enfermos les llevaban pañuelos y delantales que habían tocado el cuerpo de Pablo, y quedaban sanos de sus enfermedades, y los espíritus malignos salían de ellos. Algunos judíos que andaban expulsando espíritus malignos intentaron invocar sobre los endemoniados el nombre del Señor Jesús. Decían: «¡En el nombre de Jesús, a quien Pablo predica, les ordeno que salgan!» Esto lo hacían siete hijos de un tal Esceva, que era uno de los jefes de los sacerdotes judíos. Un día el espíritu maligno les replicó: «Conozco a Jesús, y sé quién es Pablo, pero ustedes ¿quiénes son?» Y abalanzándose sobre ellos, el hombre que tenía el espíritu maligno los dominó a todos. Los maltrató con tanta violencia que huyeron de la casa desnudos y heridos”.

          No se asuste, estas personas no tenían una relación con Dios, no estaban en Cristo. Y la persona que tenía el espíritu lastimó a los otros, pero nunca el espíritu los poseyó. Para todos los que estamos en Cristo no podemos ser tocados por el maligno. Recuerde, Dios nos dio autoridad en el nombre de Jesús de echar fuera demonios. El espíritu de Dios que está en nosotros no es débil, como para aceptar una trasferencia de espíritus. Si Dios es por nosotros, quién contra nosotros, si mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo. Usted puede tocarlo que no pasa nada, ahora, también qué pasa cuando usted ora por un endemoniado y esta persona queda liberada, ¿qué debemos hacer? La persona que queda liberada debe llenar su casa, su cuerpo del Espíritu de Dios. Mateo registra las palabras de Jesús que hablan acerca de esto. Mateo 12:43-45 “»Cuando un espíritu maligno sale de una persona, va por lugares áridos, buscando descanso sin encontrarlo. Entonces dice: “Volveré a la casa de donde salí.” Cuando llega, la encuentra desocupada, barrida y arreglada. Luego va y trae a otros siete espíritus más malvados que él, y entran a vivir allí. Así que el estado postrero de aquella persona resulta peor que el primero. Así le pasará también a esta generación malvada”.

          Una casa desocupada, barrida y arreglada, se está refiriendo a la persona que quedó liberada. Cuando usted ore por un endemoniado, cuando la persona sea libre debe usted preocuparse y cerciorarse que la persona entienda la gravedad espiritual de este asunto, que entregue su vida a Jesucristo y se rinda por completo a él y que consagre su vida totalmente a los caminos de Dios. Usted debe preocuparse porque esta persona se llene de Dios constantemente, para que viva la vida que tiene que vivir. Eso es en cuanto a los demonios, pero le quiero dar un último consejo. Nosotros no debemos abrirle puertas a lo oculto. Jovencitas, jóvenes que han jugado ouija por presión de grupo. Usted y yo no tenemos que jugarla, personas que han ido para que les tiren las cartas después se sienten atormentados incluso han sido poseídos, personas que van con un brujo para que les den sanidad. Sabe, usted y yo no necesitamos que nos tiren las cartas, no necesitamos saber el futuro, no necesitamos qué va a pasar, porque tenemos al Dios que es el mismo de ayer, hoy y por siempre. Tenemos al Dios que controla el futuro. Usted no necesita ir con brujos para recibir sanidad, porque tenemos al Dios que venció a la enfermedad.

          No debemos relacionarnos con lo oculto, no debemos involucrarnos con lo oculto, no celebremos Halloween, no participemos de ningún otro juego que tenga que ver con eso.

          Debemos tener qué ver con la luz y nada que ver con lo oculto, tenemos que confiar en Dios, amar a Dios, tenemos que ir a Su Palabra, la fuente inagotable es Dios al que debemos recurrir. Deuteronomio 18:13-14, el pueblo de Israel está por entrar a la tierra prometida y mire la advertencia que le da Dios: “A los ojos del Señor tu Dios serás irreprensible. “Las naciones cuyo territorio vas a poseer consultan a hechiceros y adivinos, pero a ti el Señor tu Dios no te ha permitido hacer nada de eso”.

          Así que recuerde, Jesús desarmó a los demonios en la cruz, usted y yo tenemos autoridad para echar fuera demonios y si una persona es libre debe llenar su cuerpo del Espíritu de Dios y no debemos de involucrarnos con lo oculto sino buscar siempre a Dios.

 

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