Vendrá otra vez (Código 2014-135) – Radios Fráter
  • mayo 7, 2014

Vendrá otra vez (Código 2014-135)

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El General Douglas MacArthur hizo conocida la frase ¡y volveré! cuando estaba preso en las islas Filipinas y fue rescatado, pero se quedaron muchos de sus soldados presosY ellos, mientras estaban en la cárcel sufriendo, mantenían la esperanza de que un día su general vendría a liberarlos de esa prisión en la que se encontraban. Hoy les traigo una noticia, Jesucristo, el Rey de reyes y Señor de señores cuando fue llevado al cielo dijo que volvería. Vendrá otra vez por nosotros y aquí le estamos esperando con los brazos abiertos, con los corazones dispuestos para establecer Su reino y estar para siempre con Dios nuestro Señor.

La semana pasada, en el Libro de los Hechos 1:1-9, estuvimos estudiando lo ocurrido después que Jesús resucitó. Cuando el Dr. Lucas decidió poner en orden todos los acontecimientos y se los escribió a un amigo suyo llamado Teófilo y nos relata cómo fue que Jesucristo ofreció a sus discípulos la promesas del Padre, también nos apoyamos en Juan quien relata cómo Jesucristo el día que resucitó se presentó en el Aposento Alto con sus discípulos, esa misma noche sopló y les dijo: reciban el Espíritu Santo. Sin embargo, cuarenta días más tarde les dijo espérenme en Jerusalén hasta que venga la promesa del Padre. Y ellos esperaron por diez días y en el día de Pentecostés vino la promesa del Padre sobre ellos.

Aprendimos lo que significan esas tres proposiciones: con, en y sobre. El Espíritu Santo puede estar con nosotros, pero llegará a estar en nosotros y luego vendrá también sobre nosotros. Leamos dos versículos más del Libro de los Hechos que son de capital importancia. Hechos 1:1-9 l, veámoslo completo para recordar eso que vimos hace ocho días. “Estimado Teófilo, en mi primer libro me referí a todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar hasta el día en que fue llevado al cielo, luego de darles instrucciones por medio del Espíritu Santo a los apóstoles que había escogido. Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios. Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: —No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo. Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron: —Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel? —No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.

Aquí hicimos mucho énfasis en que ser llenos con el poder del Espíritu Santo tiene un propósito específico: ser testigos de Cristo. ¿Cuántos somos testigos de Cristo? Por eso damos testimonio, por eso compartimos del amor de Dios, de Su Evangelio y de cómo ha transformado nuestra vida. Habiendo dicho esto, mientras ellos lo miraban, fue llevado a las alturas hasta que una nube lo ocultó de su vista. Ellos se quedaron mirando fijamente al cielo mientras él se alejaba. De repente, se les acercaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: —Galileos, ¿qué hacen aquí mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido llevado de entre ustedes al cielo, vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto irse. Jesús ascendió al cielo.

Y es que a través de las edades, la gente ha imaginado el cielo allá arriba, pero el cielo más que un lugar pensamos que es un estado de bendición en el que estaremos para siempre sin separarnos de Dios. Cuando usted está enamorado de alguien no le importa estar con esa persona en Escuintla, en Petén, en la China o en Estados Unidos, donde quiera que se encuentre. Lo que usted quiere es tener precisamente la presencia de esa persona con usted. Y eternamente nosotros vamos a estar en el cielo, es decir, con Dios nuestro Señor, pero no se imagine ese cielo que vemos al levantar los ojos y vemos las nubes, las estrellas. No necesariamente ese es el lugar, lo que sí es importante entender es que Jesús vendrá de la misma manera en la que lo han visto irse, dijeron estos dos vestidos de blanco.

Y en Hechos 1:11 nos afirma que vendrá otra vez de la misma manera que lo han visto ir. No hay duda, de que vendrá, vendrá otra vez. Jesús no sólo tomó la forma de hombre para habitar entre nosotros, experimentar nuestras tentaciones pero sin pecado alguno y morir en la cruz por nuestros pecados. Sino al resucitar fue llevado al cielo. Pero ahí no termina la historia. De las doctrinas más importantes de la vida cristiana está la que llamamos “La Segunda Venida de Cristo”. Y ahí leemos sobre esta doctrina en este versículo de Hechos 1:11, ahora ¿cuándo será ese acontecimiento de su segunda venida? En Mateo 24:36 Jesús enseñó lo siguiente: Pero en cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre. ¿Cuándo vendrá Cristo otra vez? ¿Qué día? ¿Qué hora? Nadie lo sabe. Algunos colegas míos muy astutamente dicen, mencionan el año, yo creo que va a venir en 1918, pero no vino. Otro dijo que hay 88 razones por las cuales Jesús podría venir en el 1988, pero no vino. Entonces otro dijo, yo sé que vendrá en el 95 en un tremendo libro explicando por qué creía que vendría en 1995, pero no vino.

Si alguien viene a decirles que va a venir en el 2014, en el 2015, 2020, miente porque nadie lo sabe. Cualquiera que se lo diga está especulando, está adivinando, nadie lo sabe. Cuando usted estudia teología le enseñan que en este aspecto doctrinal hay un ya y un todavía no. Hay un ya en el sentido que un día vendrá Jesucristo y llevará consigo a toda la Iglesia, pero todavía no. Hay un todavía no para eso, pero sí existe un ya. Y el ya es que Jesucristo viene todos los días a llevarse a más de alguna parte de la iglesia. Todos conocemos a un cristiano que ya falleció, esa parte de la iglesia el Señor ya se la llevó. Y ¿sabe a quién se va a llevar también? A usted. Viene el día en que nuestro querido amigo, vecino, nuestro estimado líder, nuestro compañero de cuarto, nuestra pareja el Señor vendrá y se la llevará. Así que Cristo viene por su Iglesia, por pocos, pero un día vendrá por todos los que quedemos.

2 Pedro 3:3-7 dice Ante todo, deben saber que en los últimos días vendrá gente burlona que, siguiendo sus malos deseos, se mofará: « ¿Qué hubo de esa promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación.» Pero intencionalmente olvidan que desde tiempos antiguos, por la palabra de Dios, existía el cielo y también la tierra, que surgió del agua y mediante el agua. Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundado. ¿Cuántos han leído en Génesis la historia del diluvio? Noé les decía: prepárense, viene un diluvio. Y la gente se burlaba. Le decían que eso no podía ser, ni siquiera llueve, cómo va a haber un diluvio si nunca ha llovido hasta ahora. Apenas corría un río que les servía para regar. Pero un día, cien años después de estar predicando y estar construyendo un arca de salvación, Dios le dijo a Noé, llegó el día, entra en el arca tú y toda tu familia y entraron y se cerró la puerta. Pero todo el mundo que estaba oyendo a Noé y calificándolo como un loco, un chiflado, no entró. Y de pronto empezaron a caer como decimos en Guatemala los pepitazos de agua, en otros lados dicen llueve como que llueven gatos, llueve copiosamente. Caen las primeras gotas, entonces la gente dijo ah, es cierto lo que decía Noé. Corrieron a donde estaba, tocaron el arca para que les abriera, pero no pudo Noé, demasiado tarde.

Y por eso dice aquí el apóstol Pedro Por la palabra y el agua, el mundo de aquel entonces pereció inundado. Y ahora, por esa misma palabra, el cielo y la tierra están guardados para el fuego, reservados para el día del juicio y de la destrucción de los impíos. Viene un día cuando la Tierra ya no morirá por diluvio, no desaparecerá por diluvio, ahora el Señor escogió otro procedimiento, ahora será por fuego y la gente no muy lo cree, pero llegará el día en que así será. Sabemos que Jesús regresará por segunda vez a la tierra. Pero la fecha y la hora nadie lo sabe. Es más, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo lo saben sino sólo el Padre. ¿Por qué aún no ha regresado por su iglesia, entonces? 2 Pedro 3:8-9 dice: Pero no olviden, queridos hermanos, que para el Señor un día es como mil años, y mil años como un día. Y eso aparece también en el Salmo 94:4. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan. Por eso está dando larga, como cuando usted juega con su bebé a las escondidas, o como decíamos cuando éramos niños tuero, escondite. Y le dice a su hijo voy a contar hasta diez para darte tiempo a esconderte y usted empieza y ve que todavía está en la silla, dos y se va para el sofá, tres y mira que todavía no ha logrado esconderse y dice “cuaaaatro” para darle oportunidad a que su hijo pueda esconderse y disfrute del juego.

Nosotros vivimos en una dimensión cronológica, en sí los seres humanos medimos nuestra vida por segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, lustros, décadas, siglos. El tiempo pasa. Se acuerda cuando era niño, iba a la escuela primaria, chiquititos, bonitos, sin arrugas, con pelo, esbelto, con una energía que no parábamos, de sol a sol. El tiempo pasa, y no solo pasa, la ley de la gravedad afecta, todo empieza a irse para abajo. Pero sabe una cosa, Dios no vive en un tiempo cronológico, Dios no mide su existencia por años ni por siglos, porque Él vive en una dimensión sin tiempo. Vive en la eternidad. Dios es infinito, vive en la eternidad, no tiene principio ni fin, Dios es eterno. Nosotros somos los que medimos y ya la próxima semana es el Día de la madre, luego vine el Día del Padre, luego las fiestas patrias, luego la quema del diablo, la Navidad, y otra vez las cosas. Medimos todo por tiempo. Cada 26 de mayo es feriado oficial en mi casa, ese día nací yo, pero ya llevo un chorro de 26 de mayos.

Tenemos que entender que Dios no tiene prisa por enviar a Jesús a la Tierra, no tiene un reloj marcando las horas. La verdad es que Jesucristo no viene todavía porque dice que está esperando que nos arrepintamos. El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan (2 Pedro 3:9). Cada nuevo día en el que usted amanece, es una nueva oportunidad que Dios le da para que usted se arrepienta. Cuántas oportunidades le ha dado Dios, cuántos años ha vivido y usted ha oído el mensaje de salvación, de arrepentimiento, de perdón de pecados y no lo ha aprovechado. Cada nuevo día que usted amanece es porque Dios le está dando una nueva oportunidad, antes que Cristo venga o lo llame a su presencia. Pero las oportunidades tarde o temprano se acaban. Dios todavía retiene a Su Hijo en el cielo, porque le está dando a usted, amigo, una nueva oportunidad cada día que pasa, aprovéchela, arrepiéntase, prepárese para el encuentro con Dios.

2 Pedro 3:8 nos lo hace bien claro. ¿Cómo puede un Dios bueno castigar a sus criaturas? Una pregunta que nos hacemos a menudo. Dios es amor, es incapaz de mandarme al infierno, Dios es amor, es incapaz de castigarme. Yo conozco a muchas mamás que son un amor, y muchos papás que son un amor y los hijos se equivocan cuando piensan que no los van a castigar, pero llega el día, a algunos les llega cuando pasan a la presencia del Señor. En el testamento dice todo se lo dejo a mi chucho. Qué triste. Un juez justo, cuántos saben que Dios es un juez justo que dicta una sentencia justa. Si un juez condena a un asesino a cadena perpetua no por eso es malo, sino todo lo contrario, un juez bueno y un juez justo. Este es precisamente aquel que aplica la ley como debe ser, este es precisamente el escenario que tenemos ante Jesús. Él es un juez justo que da la oportunidad a todo aquel a que se arrepienta de sus pecados y viva para cumplir sus mandamientos que son vida y paz. Es cierto, Dios es amor pero a la vez es un Dios justo. Y es por amor aún no ha regresado por su Iglesia pero cuando venga será un juez justo.

En Ezequiel 18:4-13 se va a dar cuenta que es lo que Dios quiere en nuestra vida, dice: La persona que peque morirá. Sepan que todas las vidas me pertenecen, tanto la del padre como la del hijo. »Quien es justo practica el derecho y la justicia; no participa de los banquetes idolátricos en los cerros, ni eleva plegarias a los ídolos malolientes de Israel. No deshonra a la mujer de su prójimo, ni se une a la mujer en los días de su menstruación. No oprime a nadie, ni roba, sino que devuelve la prenda al deudor, da de comer al hambriento y viste al desnudo. No presta dinero con usura ni exige intereses. Se abstiene de hacer el mal y juzga imparcialmente entre los rivales. Obedece mis decretos y cumple fielmente mis leyes. Tal persona es justa, y ciertamente vivirá. Lo afirma el Señor omnipotente. »Pero bien puede suceder que esa persona tenga un hijo violento y homicida, que no siga su ejemplo. ¿Se habrá conocido a un hombre responsable, de buena conducta que tiene hijos totalmente lo contrario? Continuemos: y participe de los banquetes idolátricos en los cerros; que deshonre a la mujer de su prójimo, oprima al pobre y al indigente, robe y no devuelva la prenda al deudor, y eleve plegarias a los ídolos e incurra en actos repugnantes; que, además, preste dinero con usura y exija intereses. ¿Tal hijo merece vivir? ¡Claro que no! Por haber incurrido en estos actos asquerosos, será condenado a muerte, y de su muerte sólo él será responsable.

Continuemos. »Ahora bien, ese hijo podría a su vez tener un hijo que observa todos los pecados de su padre, pero no los imita. ¿Cuántos han conocido a hijos de padres sinvergüenzas que no imitaron a los padres sinvergüenzas sino que crecieron para ser hombres buenos? Se tiene la creencia que si el padre es sinvergüenza, el hijo será sinvergüenza, si es borracho será borracho, si es responsable será responsable, es la herencia. Ah, vea lo que dice la Biblia, Ahora bien, ese hijo podría a su vez tener un hijo que observa todos los pecados de su padre, pero no los imita. Si su papá le pegaba a su mamá, no lo imite usted, si su papá se chupaba todo el dinero, no lo haga usted. Si su papá no cumplía con sus obligaciones, no lo imite. La conducta se aprende, es imitada. Usted no nace irresponsable, no nace sinvergüenza, usted aprende a ser sinvergüenza, aprende a ser ladrón, aprende a ser corrupto. Todo eso se aprende por imitación. Versículos 15-31 pues no participa de los banquetes idolátricos en los cerros, ni eleva plegarias a los ídolos malolientes de Israel, ni deshonra a la mujer de su prójimo; no oprime a nadie, no roba, devuelve la prenda al deudor, da de comer al hambriento y viste al desnudo; se abstiene de hacer el mal, no presta dinero con usura ni exige intereses; cumple mis leyes y obedece mis decretos. Un hijo así no merece morir por la maldad de su padre; ¡merece vivir! 

 Ponga atención hijo de padre malvado, usted no merece morir por la maldad de su padre. ¿Por qué pagar el pato que mató su papá? Que pague él, que su mamá pague sus propias responsabilidades, sus propias cuentas delante de Dios, pero no merece morir por la maldad de su padre, sigue diciendo: 18 En cuanto a su padre, que fue un opresor, que robó a su prójimo y que hizo lo malo en medio de su pueblo, ¡morirá por su propio pecado! »Pero ustedes preguntan: “¿Por qué no carga el hijo con las culpas de su padre?” ¡Porque el hijo era justo y recto, pues obedeció mis decretos y los puso en práctica! ¡Tal hijo merece vivir! Todo el que peque, merece la muerte, pero ningún hijo cargará con la culpa de su padre, ni ningún padre con la del hijo: al justo se le pagará con justicia y al malvado se le pagará con maldad. »Si el malvado se arrepiente de todos los pecados que ha cometido, y obedece todos mis decretos y practica el derecho y la justicia, no morirá.

Usted puede ser un malvado, pero si se arrepiente no morirá, es la misericordia de Dios, arrepiéntase entonces. Vivirá por practicar la justicia, y Dios se olvidará de todos los pecados que ese malvado haya cometido. ¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo. »Si el justo se aparta de la justicia y hace lo malo y practica los mismos actos repugnantes del malvado, ¿merece vivir? No, sino que morirá por causa de su infidelidad y de sus pecados, y no se recordará ninguna de sus obras justas. »Ustedes dicen: “El Señor es injusto.” Pero escucha, pueblo de Israel: ¿En qué soy injusto? ¿No son más bien ustedes los injustos? Cuando el justo se aparta de la justicia, cae en la maldad y muere, ¡pero muere por su maldad! Por otra parte, si el malvado se aleja de su maldad y practica el derecho y la justicia, salvará su vida. Hay esperanza para usted, no importa la maldad que haya hecho, no importa la injusticia que haya cometido, si usted se arrepiente y empieza a practicar el derecho y la justicia salvará su vida. Si recapacita y se aparta de todas sus maldades, no morirá sino que vivirá. »Sin embargo, el pueblo de Israel anda diciendo: “El Señor es injusto.” Pueblo de Israel, ¿en qué soy injusto? ¿No son más bien ustedes los injustos? Por tanto, a cada uno de ustedes, los israelitas, los juzgaré según su conducta. Lo afirma el Señor omnipotente. Arrepiéntanse y apártense de todas sus maldades, para que el pecado no les acarree la ruina. Arrojen de una vez por todas las maldades que cometieron contra mí, y háganse de un corazón y de un espíritu nuevo. ¿Por qué habrás de morir, pueblo de Israel? Yo no quiero la muerte de nadie. ¡Conviértanse, y vivirán! Lo afirma el Señor omnipotente.

¡Aleluya! Qué palabra tan clara, liberadora. Quizá usted ha pasado muchos años pensando: yo estoy enfermo, estoy pagando los elotes que se comieron mis antepasados. Sus antepasados pagarán por los elotes que ellos se comieron y usted pagará por los que usted se ha comido. Cada quien es responsable, yo no soy responsable por los pecados de mi papá. Ni mi papá es responsable por mis pecados. Cada uno es responsable de lo que es y de lo que hará. Así que ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, estamos libres de condenación, los que no andamos conforme a la carne sino conforme al Espíritu. Por eso Jesús tarda en su regreso, porque está esperando que usted se arrepienta, que usted se convierta, que pida perdón por sus pescados y que pueda vivir una vida en abundancia aquí en la Tierra y una vida eterna allá en los cielos. Dele gracias a Dios que no ha venido si no usted sería condenado. Ahora tiene la oportunidad.

2 Timoteo 4:1 En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo. Pablo sabía que Cristo volvería otra vez, y volvería en Su reino. Cuando Cristo vino por primera vez y nació en Belén y se crió en Nazaret y tuvo su ministerio alrededor de Galilea y Capernaúm, todos esperaban que viniera en Su reino, pero esa vez venía a pagar el precio de nuestra salvación, pero esta segunda vez que va a venir sí vendrá en Su reino, vendrá a establecer Su reino, vendrás a establecer Su voluntad. Nosotros oramos cada vez que hacemos la oración del Padre nuestro y decimos: Venga tu reino y hágase tu voluntad aquí en la tierra como en el cielo. Y es lo que el Señor hará finalmente sobre todos, establecer Su reino.

Apocalipsis 20:11 Luego vi un gran trono blanco y a alguien que estaba sentado en él. De su presencia huyeron la tierra y el cielo, sin dejar rastro alguno. Vi también a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Se abrieron unos libros, y luego otro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros. Nosotros enseñamos tanto que la salvación es por fe, por gracia, no por obra, el siguiente versículo dice que hemos sido salvados para hacer buenas obras. Por hacer buenas obras no alcanzamos la salvación, pero cuando la alcanzamos es para que las hagamos. Nuestra vida cristiana debe ser una vida de buenas obras todo el tiempo, no nos van a dar la salvación pero si nos van a dar la recompensa.

Dios nos va a recompensar a cada uno y nos va a jugar según lo que hemos hecho y dice que Los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros. Todo lo que usted y yo hacemos lo apuntan en un libro en el cielo. Usted maltrató a una señora esta mañana que se le atravesó y allá arriba lo anotaron. El mar devolvió sus muertos; la muerte y el infierno devolvieron los suyos; y cada uno fue juzgado según lo que había hecho. No hace mucho un ferry en Corea se hundió y se murieron cientos de personas que iban ahí. Ahora están diciendo que llevaba el triple de la carga autorizada. Y aquel avión que salió de Malasia y se perdió con todos los pasajeros y no han encontrado ni pedazos ¿qué va a pasar con esos cuerpos? Aquí lo dice la Escritura, el mar devuelve a sus muertos. En otras palabras usted cree que por esconderse no lo van a encontrar. Lo van a hallar, a Osama bin Laden, no sé por qué se tardaron tanto en encontrarlo, lo buscaban. A los inmigrantes ilegales luego los agarran y por eso es extraño que a bin Laden no lo encontraran luego. Usted puede esconderse pero cuando sienta lo van a llamar aunque esté muerto en el mar. La muerte y el infierno fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego. Leámoslo de nuevo; Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego. Asegúrese que su nombre esté escrito en el libro de la vida y si no empiece a practicar natación en agua caliente.

El día del Señor se refiere a la segunda venida de Cristo. Jesús vino la primera vez para salvarnos de nuestros pecados y la segunda venida será para llevarnos a todos y juzgarnos. Mientras el día a día continua Jesús es nuestro abogado. Juan dice: hijitos si cometemos pecado, abogado tenemos para con el Padre, cada vez que usted comete un pecado y lo comete seguido, ¿sabe por qué no nos cae el juicio encima? porque tenemos un buen abogado que está delante del Padre intercediendo por nosotros. Todos los días Jesús está intercediendo por nosotros en la presencia del Padre. Cada vez Jesús actúa como nuestro abogado. Lo lindo, les decía la semana pasada, que el Espíritu Santo, que es nuestro consolador, está aquí en la Tierra haciendo lo mismo que Jesús haría si estuviera con nosotros, pero Él lo hace en el cielo y el Espíritu Santo lo hace en la Tierra, porque el Consolador viene de la palabra parakletos y se traduce como consolador y también como abogado. Porque un abogado lo que hace cuando usted está preso, aparte de sacarle toda la plata que tiene, lo consuela. Jesús vino y está hoy en día como nuestro abogado. Para jueces escogen a abogados. ¿Qué pasa cuando el juez es su papá? ¿Tendrá una ayuda usted? ¿Qué dice? Porque antes de llegar a la Corte usted llega a la casa y le dice mirá papá, te voy a contar cómo fue el asunto. ¿No se sentiría mejor al llegar a una Corte y ver que el juez es su papá? Se sentiría más tranquilo, todos buscan tener un conecte con el juez, y el abogado le dice que no hay pena, que estudiaron juntos. Usted se siente algo animado cuando hay alguno que conoce al juez y va a hacer una pequeña influencia. Les tengo una buena noticia, el juez justo también es nuestro abogado personal y nos conoce y por eso cuando lleguemos a la presencia de Dios, es mejor que lleguemos en calidad de hijos de Dios y no en calidad de reos, porque al reo lo va a tratar diferente que al hijo.

2 Pedro 3:10-12 Pero el día del Señor vendrá como un ladrón. En aquel día los cielos desaparecerán con un estruendo espantoso, los elementos serán destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será quemada. Ya que todo será destruido de esa manera, ¿no deberían vivir ustedes como Dios manda, siguiendo una conducta intachable y esperando ansiosamente la venida del día de Dios? La respuesta a esa pregunta es sí. Sí, deberíamos vivir una conducta intachable. Lucas 12:35-46 »Manténganse listos, con la ropa bien ajustada y la luz encendida. Pórtense como siervos que esperan a que regrese su señor de un banquete de bodas, para abrirle la puerta tan pronto como él llegue y toque. Dichosos los siervos a quienes su señor encuentre pendientes de su llegada. Créanme que se ajustará la ropa, hará que los siervos se sienten a la mesa, y él mismo se pondrá a servirles. Sí, dichosos aquellos siervos a quienes su señor encuentre preparados, aunque llegue a la medianoche o de madrugada. Pero entiendan esto: Si un dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, estaría pendiente para no dejarlo forzar la entrada. Así mismo deben ustedes estar preparados, porque el Hijo del hombre vendrá cuando menos lo esperen. —Señor —le preguntó Pedro—, ¿cuentas esta parábola para nosotros, o para todos? Respondió el Señor: — ¿Dónde se halla un mayordomo fiel y prudente a quien su señor deja encargado de los siervos para repartirles la comida a su debido tiempo? Dichoso el siervo cuyo señor, al regresar, lo encuentra cumpliendo con su deber. Les aseguro que lo pondrá a cargo de todos sus bienes. Pero ¡qué tal si ese siervo se pone a pensar: “Mi señor tarda en volver”, y luego comienza a golpear a los criados y a las criadas, y a comer y beber y emborracharse! El señor de ese siervo volverá el día en que el siervo menos lo espere y a la hora menos pensada. Entonces lo castigará severamente y le impondrá la condena que reciben los incrédulos.

¿Cómo debemos vivir mientras Cristo vuelve hermanos? Con una conducta intachable, porque no sabemos. Un día me dijo un hermano querido de una iglesia Pastor, se metieron a mi casa, si los ladrones le hubieran avisado que se iban a meter a su casa ¿qué hubiera hecho él? En primer lugar, invitar a su suegra para que llegue a la casa, porque es buena tiradora y le ayude. No lo hubieran sorprendido. Quiero decirle una cosa: de que Cristo vuelve, vuelve, preparémonos porque pronto vendrá por toda su Iglesia y hoy puede que venga por usted.

Gracias Señor porque vienes por mí pronto.

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