Necesitadas de Su gracia (Código 2014-141) – Radios Fráter
  • mayo 14, 2014

Necesitadas de Su gracia (Código 2014-141)

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Esta mañana es extremadamente especial, feliz Día de la Madre. Somos muchas las colegas, estamos juntas en este recorrido y yo desde hace once años por la gracia y misericordia del Señor y hace más o menos dos meses, el 17 de marzo, nos convertimos en padres por tercera vez, no se extrañen que no me vieran con la barriga porque este fue embarazo del corazón. Darly Alejandra López García, vino a nuestra familia por medio del milagro de la adopción. Este es un Día de la Madre muy inolvidable  y especial para nosotros.  Ha sido un proceso maravilloso, hemos visto, hemos tenido, nos hemos aventado a obedecer la voz de Dios y es un placer obedecerle al ser madre. Realmente podemos ver el trabajo, la redención de Jesús en primera fila, es un honor y un privilegio recibir a otra bendición en nuestra casa. Realmente es el primer Día de la Madre de tres, para mí. Ella no sabía de qué se trataba el asunto, preguntó, mi esposo y mis hijos le estaban explicando qué es el Día de la Madre. ¿Qué es eso? ¿Qué se hace ahí? Dijo. – Bueno, es el día en que celebras que tienes una mamá y le puedes decir que la quieres y qué bueno que la tienes. Durante el día entero estuvo observando qué se hacía y qué no se hacía, y al final del día cuando le estaba poniendo la pijama, se me tiró encima y me dio varios besos y me dijo: te quiero mami. Me doy por dichosa.

A raíz de nuestro anuncio hemos recibido ola de amor de parte de tanta gente de la congregación, de nuestra familia, de nuestros amigos, no puedo más que agradecerles la respuesta y el abrazo que hemos  sentido de parte de todos, muy especial ver mensajes de texto, correos, conversaciones de cara a cara y lágrimas. Y el Día de la Madre recibí mensajes de gente que quizá no conozco y agradezco mucho sus conceptos muy cariñosos y tiernos acerca de nosotros y acerca de mí. Mi esposo es un papá espectacular y en realidad, créanme que si biológicamente no podemos ser mamás solas, cuando uno está en matrimonio y quiere adoptar tampoco se puede sola. Si mi esposo no estuviera completamente convencido de que esto era lo que Dios estaba destinando para nuestra familia, no se hubiera podido realizar absolutamente nada de lo que por gracia y misericordia estamos viendo en nuestra familia.

Muchas de las palabras que me expresaban eran de admiración y que era un buen ejemplo, yo quiero redirigir el enfoque hacia quién se merece toda la admiración y es quien nos dio la idea, nosotros tenemos un Dios que se deleita en hacernos familia, nosotros tenemos un Dios con Espíritu de adopción, que no se conformó con vernos de lejos, hizo todo el papeleo, si usted le quiere llamar así, todo el sacrificio, toda la planeación con tal de tenernos junto a Él para ser llamados hijos. Todo el crédito de lo que estamos haciendo y pasando se lo lleva Jesucristo, porque de Él somos y a Él vamos, créame que yo no soy una súper mamá, si encuentran a las maestras de mis hijos se lo pueden confirmar, me equivoco como todas las demás mamás, me equivoco y a veces sin siquiera notarlo, la mayoría de veces no queremos dañar y lo hacemos y yo soy del mismo bando que cualquiera de ustedes. Lo que sí estoy segura es que no soy la misma que hace once años, y que en la medida que yo he gozado mi rol de hija muy amada del Padre, Él me ha ido trasformando y estoy en ese viaje.

En este septiembre, volvemos a tener Transformadas 2014, fuimos muy edificadas el año pasado, realmente Jesús es maravilloso y tierno con nosotras y este año, el concepto de transformación es un viaje y eso es lo que Dios hace con las mamás que no tienen miedo de doblar rodillas y de presentarse delante de Dios constantemente, para ser regeneradas en su manera de pensar. En Guatemala idealizamos a las mamás, creo que en Latinoamérica es lo mismo. Cuando a usted lo quieren ofender en el tránsito ¿a qué pariente le recuerdan? ¿A quién le mencionan a usted si le quieren herir el corazón? ¿A su tío abuelo? Le recuerdan a su querida mamá, las mamás están demasiado cerca de nuestro corazón y si lo quieren herir, se dirigen a ellas. Y la verdad de la vida, es que cuando yo miro esos anuncios, esa publicidad que quiere vender muchas cosas para las mamás, empezando con licuadoras y terminando con refrigeradoras, yo miro a mamás muy perfectas, muy organizadas, muy impecables. Yo tengo que decir que yo no soy así, al menos no todo el tiempo, quienes son mis compañeros de vida colegial me ven llevar a los niños y yo llegó y yo no estoy como estoy ahorita, trato de no avergonzar a mis hijos, tampoco llego como doña Florinda, pero soy una mamá común y corriente.

La verdad que nos sostiene, no es que las madres sean dignas de todos los elogios y  sean perfectas. Eso es una ilusión, yo sé que muchas, no todas las que están aquí, a veces están en su cama, en su almohada y han derramado lágrimas y han soltado suspiros, los suspiros de las mamás significan mil cosas. Han estado pensando en qué hubieran hecho diferente cuando mi nene nació, qué hubiera hecho diferente en tal situación cuando mi hija era chiquita. Y todas compartimos eso, entonces cuando ponen frente a nosotros una imagen idealizada de la mamá, a veces, aunque no lo digamos, nos sentimos condenadas.  Ahora el famoso Facebook. Todo el mundo publica sus maravillas, sus virtudes, y todo el lado bonito de su vida. Yo le doy un consejo, crea la mitad, nadie publica la cena quemada, nadie publica el berrinche, por lo menos no muchos. La vida no solo es eso y sería muy cruel perpetuar eso. La verdad que sostiene a una madre y a cualquier persona a lo largo de su vida no es lo que puede lograr con su propio desempeño, sino aún en sus días débiles Dios se hace fuerte y que su amor no cambia. Lo que Jesús dice de mí, lo que Dios dice de mí a través de Su Palabra continua siendo la misma cosa en el día en el que yo soy la mamá que logré acostarlos y sin un grito. Ese día Dios me ama, y el día en que se me paso media hora y que se quedó dormido y no se lavó los dientes, ese día mi Padre celestial me ama igual y me vuelve a dar una oportunidad y me va enseñando, porque yo trato de tener un corazón tierno para Él y que me diga y que me permita,  que me corrija y así voy siendo transformada.

Dios no espera perfección, espera rendición de nuestra parte, para proporcionarnos redención de parte suya. Cualquiera que tenga una carga irreal no está siendo bendecido sino cargado y mi paz con mis tres hijos es que yo no soy la salvadora de ellos. Y dicho sea de paso, señora, usted no es el Espíritu Santo para cambiar a su esposo. Nosotras estamos como instrumento de Dios al servicio de Dios en nuestra casa, para ser vasos útiles que aman y que entrenan para que Dios haga lo imposible que es transformar, redimir, salvar. Yo no soy la salvadora de mis hijos, eso es el trabajo de Jesucristo.

¿Ha sentido un gozo de alabar, cantar a las cinco menos cuarto de la mañana que suena la alarma, para bajarse a hacer las loncheras? ¿Le ha pasado eso? También hay papás que lo hacen también.

Usted me podría decir todos los sentimentalismos del mundo cuando se trata de la maternidad. Pero a la hora de la hora, a la hora de rajar ocote como decimos en Guatemala, lo que nos sostiene en el caminar y en los días difíciles no es el sentimiento, es la convicción. ¿Cuáles convicciones? Si nosotros estamos esperando sentirlo para hacer, no estamos todavía equipados para ser cristianos, porque Jesús es nuestro máximo ejemplo y Él hizo cuando no tenía ganas de hacer sino que estaba convencido de su misión. En el jardín del Getsemaní oró y dijo: Señor, si es posible pasa de mí esta copa. Lo que quiere decir: Señor yo no quiero hacer esto, esto va a doler horriblemente y si se puede evitar por favor hazlo. Pero que no se haga mi voluntad sino la tuya.

El amor verdadero hace aunque no sienta, el amor se decide y se acciona. Qué convicciones, en este punto de mi vida, teniendo dos hijos biológicos y una hija del corazón, le puedo decir que una de mis convicciones y que mi esposo y yo compartimos es la siguiente: todos los niños son de Dios. Ninguno es un error y ninguno viene al mundo sin haber sido tocado por los dedos de Dios. Los Salmos 119 y 139 dicen Tus manos me hicieron y me formaron.  Yo soy una creación admirable, todos los días de mi vida están escritos en tu libro, aun cuando no había sucedido uno de ellos.

Si nosotros tenemos ese enfoque, las cosas son diferentes. El pueblo cristiano es un pueblo pro-vida, esto quiere decir que nosotros creemos en el valor de la vida desde el vientre. Señoras, señoritas, jóvenes y señores, nosotros somos el pueblo que lucha por la vida, no por la utilidad que pueda tener una persona sino porque el valor lo dio Dios, porque Él dio soplo de vida a esa vida, aunque pareciera que no sirve de nada. Las mamás y los papás que han sacado adelante niños especiales, mis respetos. Los admiro y Dios tiene gran recompensa para ustedes, porque ustedes valoran el tesoro del corazón de Dios de una manera muy especial.

Desde que se legalizó el aborto en Estados Unidos en los años 70, en ese famoso caso de Roe-Wade, se estima que se han efectuado 56 millones de abortos. Son 56 millones de niños que no pudieron ver la luz del día, estamos en una guerra espiritual. Mamás, nos podemos ver bien tiernas, bien femeninas, bien buzas para cocinar, para “choferear”, para lavar calcetines, para lavar los dientes y leer historias bíblicas para acostar a los niños y pareciera que no estamos haciendo algo importante, pero déjeme decirle que Satanás está buscando destruir al fruto de su vientre. Cuando usted se dedica con pasión a hacer lo que Dios la mandó a hacer en privado, en secreto, con persistencia, con consistencia, con amor usted está peleando la buena batalla y eso no es insignificante. Usted está administrando la herencia que Dios le dio.

Es otra de nuestras convicciones. Este trabajo de ser mamá vale la pena. Jesús dijo: el que recibe a uno de estos pequeños en mi nombre, a mí me recibe. A veces cuando se está muy cansado y han pasado muchas cosas con los niños, cuando están en la etapa de pequeños, uno a veces se queja. Y a veces se oye a papás hablar de los niños como si fueran o una inconveniencia o una mascota. Tenemos que tener perspectiva, son recompensa de Dios los hijos. Herencia de Jehová son los hijos; cosa de estima el fruto del vientre. La recompensa va a venir. Mamás, necesitamos muchas cosas en la vida, pero necesitamos tener enfoque para saber lo que estamos haciendo, para poder hacerlo con pasión, y saber que va a trascender nuestro trabajo.

Le voy a contar acerca de unas mujeres en el tiempo en el que nació Moisés. El principio del Libro de Éxodo comienza con la historia del nacimiento de un niño que tuvo que ser escondido, porque el faraón de la época mandó a matar a los recién nacidos. Y la orden fue la siguiente para dos parteras hebreas: cuando estén en labor de parto, ustedes agarran a los bebés y los ahogan, los eliminan, si son varones, si son niñas déjenlas con vida, nos sirven. Pero los varones serán amenaza. Entonces estas dos parteras, siendo más temerosas de Dios que de la ley del hombre, desobedecen y empiezan a salvar bebés hebreos, y el faraón las manda a llamar y les dice: qué pasa, veo que van en aumento los niños hebreos, qué pasa. Lo que pasa es que las hebreas son tan fuertes, tan buenas a la hora del parto, que cuando nosotros llegamos ya lo tienen en brazos y ya no le podemos decir ninguna mentira. Y dice la Biblia que Dios vio con agrado a este par de mujeres. Dice en  Éxodo 1:20-21 que De este modo los israelitas se hicieron más fuertes y más numerosos. Además, Dios trató muy bien a las parteras y, por haberse mostrado temerosas de Dios, les concedió tener muchos hijos.

No les dio otra riqueza, su tesoro y su legado fueron sus hijos, Dios las premió. El faraón muy preocupado de deshacerse del inconveniente de esos niños y muy preocupado de su propio nombre y fama, trate de averiguar su nombre en la Biblia y no aparece, pero de ellas tenemos ahí sus nombres; Sifrá y Fuvá, son mujeres valientes que estuvieron luchando y sabiendo que valía la pena rescatar a esos bebés. Ese fue el tiempo de Moisés. El Antiguo Testamento apunta a la historia más importante hacia el centro del universo y de la Biblia que es Jesucristo. Se recuerda de esa mamá joven que recibió un anuncio, se recuerda de María, de todas las mujeres de la Biblia, María es de las más celebradas, la quiero conocer cuando esté con ella en el cielo. No me puedo imaginar qué habrá sentido su corazón de recibir tal honor y tal tarea. Me ponía nerviosa al sacar los gases a los niños, no digo al Hijo de Dios, al Salvador del mundo. Y ella lo hizo.

María aparece poco y de la niñez de Jesús sabemos poco, usted se da cuenta que está el nacimiento, está un poquito de cuando huyeron a Egipto y luego de la niñez no se sabe mucho, hasta cuando tenía 12 años y pasa lo siguiente, vamos a Lucas 2:41-52. Este pasaje para mí, es un beso en la frente de parte de Dios, porque mire lo que pasa, hay quienes han perdido a un hijo en el supermercado, en una feria 10 minutos, y sintieron que se morían, ahora leamos esto: Los padres de Jesús subían todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. Cuando cumplió doce años, fueron allá según era la costumbre. Terminada la fiesta, emprendieron el viaje de regreso, pero el niño Jesús se había quedado en Jerusalén, sin que sus padres se dieran cuenta.Ellos, pensando que él estaba entre el grupo de viajeros, hicieron un día de camino mientras lo buscaban entre los parientes y conocidos. Al no encontrarlo, volvieron a Jerusalén en busca de él.Al cabo de tres días lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.  Todos los que le oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando lo vieron sus padres, se quedaron admirados. —Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? —le dijo su madre—. ¡Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando angustiados!

Y mire lo que contesta un patojo de 12 años.  — ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no entendieron lo que les decía –como usted y yo–. Así que Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos. Pero su madre conservaba todas estas cosas en el corazón. Jesús siguió creciendo en sabiduría y estatura, y cada vez más gozaba del favor de Dios y de toda la gente. ¿Por qué incluir este pedazo que parece pesadilla de toda mamá y todo papá? Yo creo que uno de los mensajes poderosos de ese pasaje es el siguiente: solo ha existido un Hijo perfecto, no es el suyo, ¡solo ha existido un hijo perfecto! Y ni teniendo un hijo perfecto sus padres humanos de carne y hueso pudieron ser papás perfectos, porque dice la Biblia que nuestro salvador pudo ser rescate por nosotros, porque fue un cordero impecable, sin mancha, una vida absolutamente perfecta, sin pecado, quiere decir que el niño no falló, quienes fallaron fueron sus padres, el famoso “penseque” y “creíque”. Es que pensé que venía contigo, es que creí que  venía con la tía. Y es algo que le pasó a José y María y esa angustia y ese sentimiento de impotencia que ha de haber sentido esos tres días buscando, ha de haber sido impresionante.

Y generalmente cuando un niño se pierde  se queda llorando en una esquinita. Yo una vez me perdí en un supermercado y en ese entonces se podía ir con la voceadora que decía: La mamá de la niña Aixa García, por favor venga aquí a paquetes. Estaba llorando y llegó mi mamá. Pero allá no había. Cada vez, mamás que nosotras cometemos un error estamos desubicadas buscando respuestas, buscando en el lugar equivocado y cuando aparecemos nos damos cuenta que Jesús estaba en el lugar correcto y en vez que nosotras digamos aquí llegó por quien lloraba, Jesús aparece y dice: mamá, porque estabas angustiada, aquí estoy. Yo nunca te voy a dejar, no te voy a desamparar, soy suficiente y aquí estoy.

Cabe notar algo, Jesús pasó más tiempo en el calor de su casa, en su familia, con su papá y su mamá, que haciendo el ministerio afuera, porque eso, precisamente, le dio la raíz, le dio lo necesario para afrontar ese corto tiempo de ministerio público. Usted no sabe qué está  sembrando en la rutina que parece aburrida e insignificante, usted no sabe a quién le está dando de comer y que luego va ir a hacer algo en nombre de Dios, que usted no se imagina. Jamás menosprecie el primer ministerio que es su casa. En Proverbios 31-28, dice:Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Si todos ustedes me felicitan y me llamaban bienaventurada es bonito, pero si cuando los tres que me ven en privado, crecen y me llaman bienaventurada ahí voy a glorificar el nombre de mi Padre celestial, porque viví como dije que había que vivir. En privado, en el tiempo de la rutina aburrida, ahí Dios te  glorifica.

Lucas 1:46, es donde Jesús es anunciado a la vida de María y desde el principio ella tuvo el enfoque. Ella sabía que no estaba en el rol de salvar a su hijo, era al revés, porque en ese cántico ella dice: de generación en generación se extiende su misericordia, le dice: porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva. Porque cumpliendo la promesa a nuestros padres mostró su misericordia. Tanto Sifrá y Fuvá, Jocabed que fue la mama de Moisés y María sabían que el tesoro de Dios viene en paquetes pequeños y que causan una gran cantidad de problemas y de incomodidad, pero que al final valen la pena. Nuestros niños son un tesoro, no son un problema. Por dos años recibí en mi oficina a grupos de niños en una actividad llamada “Niño de la semana”, y les formulaba una pregunta bien específica, invariablemente la respuesta era la misma: Mis amores, ¿quiénes piensan, cuando fallan o pierden una clase, que su mamá o su papá los va a dejar de querer? Me levantaban la mano. Y yo les decía: No mis amores, yo soy mamá y yo quiero a mis hijos de la misma manera cuando sacan cien o cuando pierden una clase. Yo les ayudo.

Tenemos que trabajar en eso, pero el amor permanece. Los niños necesitan gracia, yo le doy gracias a Dios porque mi esposo me ha alentado mucho en escribir y publicar. Quiero decirle que mi rol de mamá no es mi identidad, mi rol de predicadora no es mi identidad, mi rol de escritora que está empezando no es mi identidad. Mi identidad está en lo que Dios dice de mí y en lo que Jesús hizo por mí para darme entrada libre con mi Padre celestial. Cuando yo me acerco a Dios, no tengo por qué tener condenación, ¿por qué? porque Jesús hizo cambio de lugares. Me sustituyó en la cruz, para que su récord perfecto fuera a mi nombre y yo ahora puedo entrar libremente como hija muy amada. Efesios 1:5 dice que nos predestinó para ser adoptados como hijos, porque así lo anhelaba desde el principio. Mi identidad está en lo que Dios dice de mí como hija y esa gracia me ha cubierto. Yo le quiero decir que necesito perdón todos los días y lo obtengo ricamente en Jesús. Como yo tengo un amor que no merezco en mi peor día, eso me ha trasformado, no me ha dejado igual.

Escribí algo que quiero compartir, mi esposo me pidió leerlo, porque yo sé cuándo he fallado de mamá, yo sé que necesito el perdón de mis hijos a lo largo de la vida. Un ejercicio muy poderoso que estamos inculcando, enseñando en nuestra casa y ahora específica, muy fuertemente a la chiquita, que está en una familia, es familia porque se perdona, se pide perdón y se perdona. Este pequeño blog lo escribí y se llama “Lo que quiere tu mamá”.

“¿Qué es lo que quiere tu mamá? Que la perdones. Una mamá sin el perdón de los hijos, es una mamá que siempre se sentirá incompleta. Tu mamá necesita tu misericordia más de lo que te imaginas y tú necesitas darle más de lo que te imaginas. Ella necesita saber que tú vas a estar bien a pesar de ella y sus errores, necesita ver en tus ojos la confianza que viene de la dependencia en el Autor de ambos. Tu mamá necesita cerrar los ojos cada noche, convencida de que estás buscando solución a los problemas que quizás te heredó.

Necesita desesperadamente que comprendas sus porqués, y que aun cuando no lo consigas, le extiendas gracia, que es un regalo inmerecido, que sólo se origina en el corazón de Dios. Ella necesita tu perdón porque sabe lo que ha hecho mal y puede ser que jamás te hayas dado cuenta, de las veces que su mente regresa y revive lo que desearía poder cambiar. Dale chance, que ser mamá ha sido y será el reto más grande de su vida. Dale tregua, que cuando menos lo sientas, vas a necesitar cosechar del perdón que hoy siembras. Eso de las súper mamás es un mito cruel, ella y tú lo saben bien.

Las mamás de verdad saben que no se trata de reconocimientos, sino de cubrir con misericordia esos amargos momentos. No se trata de tenerle lástima, porque eso lleva un tinte de irrespeto, se trata muchísimo más, de tenerle la ternura que quizás le faltó. Que esto no estorbe tus oraciones, que la compasión sea tu seguro de vida. Dale tu perdón, dale una salida, dale un chance, dale lo que necesita. Que cuando se digan “Te amo”, signifique perdón”.

Cuando mi abuelita materna estaba muriendo en un hospital de Estados Unidos, y como no pude ir, se me ocurrió, quizás por el Espíritu Santo, llamar a la cama de hospital y logré conectarme. Y cuando le hablé, ya tenía su vocecita bien débil, tenía oxígeno, no me podía hablar bien. Y lo que le dije fue: abuelita, le quiero agradecer por haber tenido a mi mamá, porque yo sabía que mi mamá vino fuera de matrimonio en una época, en 1945, cuando era algo extremadamente mal visto. Mi abuelita pudo haber  hecho algo, pero la tuvo. Yo le dije, gracias abuelita por tener a mi mamá, váyase tranquila. Todos sus errores están perdonados. Jesús la quiere, la ama y solo le quería decir que le agradezco.

Modelar el perdón con los hijos es vital, para que ellos lleguen a su Padre celestial. No necesitamos aparentar perfección, porque primero que nada es mentir, pero segundo estamos enseñándoles que nosotros tenemos algo extra. Cuando nosotros decimos perdón, me equivoqué, estamos dando una lección de humildad y una lección que necesitamos salvador todos los días de la vida, y en eso somos hermanos en Cristo mis hijos y yo.

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