El Padre Celestial (Código 2014-173) – Radios Fráter
  • junio 18, 2014

El Padre Celestial (Código 2014-173)

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Ser padre no es difícil, es verdaderamente imposible sin la ayuda de Dios el Padre nuestro que está en los cielos. Si Dios no nos ayuda en este rol como padres tenemos un desafío verdaderamente muy difícil. Cuando se llega a la edad en que los hijos son adultos y ya tienen sus propios hijos, pues se dice que Dios los ayude a ellos como me ayudó a mí, porque es una tarea difícil. A los hijos hay que criarlos, alimentarlos, educarlos. Hay muchas cosas que tenemos que ser y hacer como padres, pero uno de los roles más importantes que tenemos es mostrar a nuestros hijos lo que Dios es.

La mejor manera para que un niño conozca a Dios es conociendo a su papá, porque para un niño su papá es su dios, es su todo, depende totalmente desde que está en el vientre de la madre y cuando nace es una criatura que requiere cuidados 24 horas, siete días de la semana. Por eso es tan importante que nosotros como padres asumamos esa figura del padre terrenal que fue escogida por Dios para representar la figura del Padre celestial. Hay muchos que tienen grandes dificultades para creer en Dios y conocer a Dios, porque han tenido una relación con su padre muy mala, han tenido un padre que no sirvió para nada, han tenido un padre que no logró demostrar con su conducta y con su vida lo que es Dios.

Por eso los papás tenemos una enorme responsabilidad ante Dios. La responsabilidad es modelar lo que es el Padre Dios. Si modelamos al Padre Dios en nuestras vidas, para nuestros hijos se hará muy fácil conocerlo. Si no modelamos al Padre Dios, nuestros hijos tendrán una idea distorsionada de lo que es. Si un padre es injusto con sus hijos, tendrán dificultades los hijos en pensar que Dios es justo. Si un padre es abusivo con sus hijos estará mostrando una situación que complicará a sus hijos entender que Dios es justo, que es amor.

¿Cómo modelar entonces al Padre celestial, al Padre Dios? ¡Qué tarea la que nos toca! No es fácil que representemos a Dios delante de nuestros hijos y que modelemos a Dios, que se vea en nosotros. En todo cristiano, sea hombre o mujer, Dios está formando la imagen de su hijo y Él nos dice “sean santos, porque yo soy santo”. Pero hoy hablando específicamente de los padres, tenemos algunas de las características más importantes del Padre Dios. De esa manera no solo los papás sino aun las mamás podemos imitar el corazón del Padre Dios, permitiendo que nuestros hijos tengan una correcta imagen de aquel que nos creó para buenas obras.

Cuando los discípulos le dijeron a Jesús enséñanos a orar, Jesús les enseñó un modelo de oración que aparece en Mateo 5:6-7 y les dio varias instrucciones sobre la oración y les dice: »Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa. Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. 

Cierto, Dios ve lo que hacemos en secreto, mira todo lo que hacemos, creemos que nos escondimos de la mujer, de la suegra, de todo el mundo, que lo hicimos en secreto, según nosotros, pero cuando usted estaba en aquel motel, con aquella prostituta, allí estaba el Padre viendo lo que usted hacía. A él no le da pena entrar a un motel a ver lo que usted está haciendo, como un padre entra al cuarto de su hijo y lo mira en la peores condiciones. Cuando era chiquito lo vio cuando se hizo el uno o el dos, embarrado completo. Pero no solo lo ve embarrado, lo cambia, lo limpia y eso es lo que hace Dios cuando nosotros la embarramos en nuestra vida. Nos toma y si nos arrepentimos nos limpia y nos quita lo sucio y nos levanta de nuevo, porque ve lo que hacemos en secreto.

Dios es Omnisciente, que quiere decir que es un atributo que le permite saber todas las cosas, Dios sabe todas las cosas, conoce lo que según nosotros hacemos en secreto. ¿Podemos imitar esta característica de Dios? Por supuesto que no, no somos omniscientes, pero pareciera que las mamás sí, y los papás también. Se le queda viendo el papá al hijo y le dice: vos por qué venís bolo. ¿Vos que fumaste? o ¿Con quién estuviste? Trae olor a perfume siete machos, que sabe no es el que usa su hijo. Aunque no somos omniscientes los papás, tenemos que aprender a discernir, a investigar y a averiguar todo lo que podamos sobre nuestros hijos. Conozca a sus hijos e interésese aun en lo más secreto de ellos.

Como padres tenemos que responder, sin problema, preguntas como las siguientes: ¿Qué programas de televisión ve mi hijo? Ahora tenemos la tele en la sala y otra tele en el cuarto de nuestro hijo. ¿Qué mira? ¿Cuáles son los programas? Por eso si usted contrata servicios de cable, contrátelos sin aquellos programas para adultos, programas de pornografía. Si usted lo contrata y se lo pone a su hijo, su hijo los verá. ¿Qué es lo que ve su hijo en televisión? ¿Cuáles son sus cantantes favoritos? Algunos tienen sus cuartos llenos de afiches de Lady Gaga. ¿Cuáles o quiénes son sus mejores amigos?

Un día le dije a mi esposa, gracias a Dios que solo hijos varones tuvimos, porque al ver algunos de los amigos, no los hubiera querido de yernos. ¿Quiénes son los mejores amigos de sus hijos? A lo mejor hasta recibe en su casa al muchacho y no sabe que es un distribuidor de cocaína y usted simplemente dice tan chispudo, tan alegre, tan divertido. Drogadicto es. ¿Quiénes son los mejores amigos de sus hijos? Mira hijo ese tu amigo de veras que se le nota que le va bien, cada semana viene con carro diferente. Ratero es, ladrón de carros. ¿Cómo hace tu hijo o tu amigo para que le vaya tan bien? Lo veo con rollos de billetes en la bolsa, veo que tiene dólares. Extorsionista es.

¿Cuáles son las fortalezas de sus hijos? Hay hijos que tienen como fortaleza los deportes, otros no. Otros tiran una patada y no le dan ni al aire. ¿Cuáles son sus debilidades? ¿Qué libros además de los del colegio está leyendo? Me encanta cuando oigo padres que me dicen que leyeron en la familia “Escuela para padres” y todos participaron. Tenemos que asegurarnos que nuestros hijos lean libros instructivos aparte de todos los académicos que les toca leer. Dele buenas lecturas. ¿Cuál es su agenda semanal? ¿A dónde va su hijo cada semana? Me ha sorprendido ver hijos e hijas que los papás creían estaban inscritos en la universidad y que iban mes a mes, semana a semana, día a día a estudiar, pero no. Les daban para pagar la universidad y con ese dinero que recibían se pasaban toda la semana de restaurante en restaurante, de club nocturno en club nocturno, de vagos. Dos y tres años más adelante se fueron a dar cuenta que sus hijos no estaban en la U. Sí, puede confiar en su hijo, pero supervise. Hay maneras muy discretas.

Yo le decía a mis hijos: pide una certificación de tus cursos para que después cuando tengas que graduarte no te digan que no lo sacaste. Primer semestre, cada semestre llegaban y me mostraban el certificado de los cursos ganados. Era una manera de saber que estaban estudiando. El hecho de que usted abrace y bese a su hijo no es solo porque lo quiere, sino para saber si no viene hediondo a guaro. Sí, por algo nos dio Dios la nariz no solo para ser metidos sino para oler. Es importante ver qué están haciendo nuestros hijos, porque a veces los niños ven un pastel que usted tiene ahí para el cumpleaños o para el postre y de repente ve que al pastel de chocolate le falta un pedazo. Y le dice al niño ¿quién se comió este papel que no era para este momento? A saber mami, con el chocolate embarrado en la cara. Y la mamá se hace que no sabe, pero sabe y empieza a exhortarlo. Empieza a enseñarle.

¿Qué actitudes tomo como padre que me alejan de mi hijo? ¿Qué comentarios he hecho que le desagradan? ¿Qué puede hacer para conocer a sus hijos? Platique con ellos. ¿Cuándo fue la última vez que platicó con sus hijos? Leí en un estudio hace muchos años que la mayoría de padres hablan con sus hijos dos minutos al día. Si quiere conocerlos, siéntese con ellos alrededor de la mesa y platique con ellos. Aquí tenemos un dicho que dice el pez por su boca muere. Hable, cuando la gente habla empieza a revelarnos lo que están haciendo, lo que están pensando, no solo lo sermonee, verdaderamente escúchelos.

Ayer cumplió años una de mis bellas nietas, cumplió cinco años, y cuando bajé a saludarla corrió hacia mí gritando ¡abuelito, mira, vengo vestida de la reina Elsa! la única reina Elsa que yo conozco es mi esposa. Me contó quién era la reina y toda la trama de la historia y hay una canción que se puso a cantar. Me di gusto sentado oyéndole toda la historia. Si quiero conocer qué quieren, qué piensan mis nietos tengo que escucharlos y lo mismo tenemos que hacer cuando no tenemos nietos peros tenemos hijos: escucharlos.

A veces a los niños y a los hijos les cuesta hablar y algunos son un poco tímidos, pero nosotros hemos contribuido a que ellos sean así, por avergonzarlos, por no permitirles hablar. Permítales que hablen, porque entonces su niño le va a decir alrededor de la mesa: hoy un niño en el colegio me bajó el pantalón. No se escandalice. Óigalo. ¿Qué pasó? Me hizo esto, me dijo aquello. Si usted no tiene tiempo para escuchar a sus hijos, no se va a enterar de las cosas que le pasan. Platique con sus hijos. A veces tomamos más tiempo para conocer a un nuevos empleado, lo escuchamos, lo investigamos y le pasamos el detector de mentiras y le hacemos llenar formularios y hacemos de todo y a nuestros hijos qué. También hay que escucharlos y hay que ponerles atención.

Por eso es bueno compartir la mesa y los alimentos juntos, pero hay que hacerlo libre de celulares y distracciones. Cuando logramos juntarnos en la mesa, lamentablemente en el viejo oeste cada uno ponía su pistola ahí, ahora cada uno saca su celular. Y estamos más pendiente que del hijo, que de la abuelita, del papá, de la nuera que están ahí. Todos pendientes del teléfono. Deje el celular un par de horas.

Platique con su hijo que ya está viejo y que ya tiene su celular, yo sé que le va a costar porque usted es un adicto. Pídale a Dios que en ese rato que están en la mesa le ayude a oír y hablar. Haga preguntas abiertas para que sus hijos compartan sus experiencias. Entre a su cuarto y tan sólo sea un acompañante. A veces simplemente nuestros hijos lo que quieren es que estemos a la par de ellos, a lo mejor la novia los mandó a volar. A veces en ese momento no quieren que los sermoneemos ni que los regañemos, a veces solo quieren estar con nosotros.

Hace poco uno de mis hijos me decía: una de las experiencias que más recuerdo con agrado, es cuando tuve aquel problema con x novia y me invitaste ir al cine. No me dijiste nada, solo fuimos al cine, estuvimos ahí. Solo quería que estuvieras a la par. Vieras cómo me sirvió. Recuérdese que usted es el único que puede ser el papá de su hijo. Hace algún tiempo se inauguró Casa de Dios del pastor Cash Luna. Yo arreglé toda mi agenda para estar ahí en la inauguración. Esa semana le dicen a mi hijo mayor que su graduación era tal día y tal hora en la Universidad Mariano Gálvez, exactamente el día y la hora de la graduación y de la inauguración de Casa de Dios. Cancelé mi visita y le dije al pastor Cash que quería estar en su gran evento, pero no podía estar porque mi hijo se iba a graduar de su maestría, además me pidió que fuera su padrino, además de tata, padrino. Ahí estaba con la toga a la par de mi hijo en su graduación. Nuestros hijos nos necesitan chiquitos o viejitos.

Así que interésese por lo que a su hijo le interesa. Le interesa el fútbol, sí. Mis hijos resultaron siendo muy fanáticos de la Liga Española y empezaron a hablar que el Barsa, que el Real Madrid, la verdad que tenía años de no estar metido en el fútbol. Entonces decidí contratar una empresa de cable que ofrece la Liga Española, para que la puedan ver y yo con ellos. Al final solo yo resulté viéndola, lo peor que me dejaron enganchado, pero lo disfruto, y gracias a Dios que a mi esposa le gusta también. Nos ponemos juntos a comentar las acciones que vemos. Dios conoce de nosotros aun en lo más secreto, así que decida imitar esta característica del Padre celestial.

El Padre celestial conoce todas las necesidades de sus hijos. Mateo 6:7-8 dice: Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras. No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan. Su Padre sabe lo que usted necesita antes que se lo pida. Por supuesto que uno de papá debe saber que su hijo necesita zapatos. Debe darse cuenta que su hijo está creciendo, ya los viejos no crecemos tanto, solamente nos ensanchamos. Pero los niños crecen todo el tiempo y hay que estar atentos para ver cómo le quedan los zapatos, cómo le quedan los pantalones, como le queda la cama. Es importante que nosotros suplamos para nuestros hijos lo que necesitan, sea atención médica, sea alimentación, sea vestuario, sea corrección, sea sabiduría, por eso les animo a que compren los libros “Escuela para padres”, “Alas para tu familia”, les va a servir, se les van a abrir sus ojos y criterios para darse cuenta de todo lo que necesitan sus hijos.

Dios sabe lo que necesitamos y no tenemos que pedirle para recordarle, porque Él ya sabe. Nuestro Padre celestial sabe lo que nosotros necesitamos. Por supuesto, hay un acto de oración en el cual pedimos al Señor y Él nos da lo que le pedimos, pero aun antes de que lo pidamos ya sabe nuestra necesidad.

Conozca lo que su hijo necesita. Recuerde que ningún hijo es igual. Nacen del mismo papá, de la misma mamá. Se crían en la misma casa, van al mismo colegio, pero son diferentes. Algunos son muy extrovertidos, otros son más reservados, algunos son conservadores en su vestuario, otros son chiflados en su vestuario. Algunos les gusta dormir un poco más, otros duermen rara vez. Los hijos son diferentes, por eso es importante conocer a cada uno para que podamos tratarlo como corresponde. La necesidad para cada uno de sus hijos es diferente. Si la necesidad es diferente, la forma de suplirla también. No puede utilizar la misma forma de paternidad con todos sus hijos, pues lo que funciona con uno podrá no funcionar con el otro.

¿Qué necesita nuestro hijo? Sustento. Aliméntelo bien, no le compre solo comida chatarra, aliméntelo bien.

Necesita tiempo, a cada uno hay que darle tiempo. Les he contado cuando se casó el último de nuestros hijos, busqué la manera de estar juntos. Por eso organicé un desayuno semanal con nuestros hijos. Una vez a la semana me reúno con ellos a desayunar, solo los hijos, ni las nueras, ni los nietos, para ellos hay otras reuniones, para que tengan la oportunidad con sus papás, platicar, contar de sus actividades, compartirles de las nuestras, contarles de nuestros achaques, porque ya los hijos grandes se preocupan de que lo papás se van a morir, por lo menos hay que darles la paz y tranquilidad de decirles: ya compré mi servicio funeral, tranquilos, ahí está en el archivo.

Los hijos necesitan ejemplo. ¿Qué más necesita su hijo?

¿Conoce las necesidades de sus hijos? Existen muchos hijos heridos porque su papá nunca conoció la necesidad de su hijo y la indiferencia ha resentido el corazón de sus hijos. Por eso hoy se despreocupan de su papá, se enferma, se queda sin nada y a los hijos no se les mueve el corazón para darles una mano, una ayuda, un dinero, porque crecieron heridos, resentidos. Muchos hijos han crecido resentidos, porque el papá nunca estuvo en la casa, nunca suplió para sus necesidades básicas ni para su colegio ni para sus útiles, ni para su salud, ni para sus deportes. Para nada.

Y algunos han crecido resentidos porque su papá simplemente fue un don Juan Tenorio, todas las vecinas del barrio lo querían, menos sus hijos. Hay que tener cuidado, no provocar ese tipo de resentimientos en nuestros hijos. Ellos necesitan ese cuidado para que no crezcan resentidos.

El Padre celestial es completamente accesible y por eso en Mateo 6:9-13 dice: »Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno. Lecciones básicas de la vida cristiana, nunca Jesús dijo: Oren así: madre nuestra que estás en el cielo. Siempre enseñó a orar de esta manera: Padre nuestro que estás en el cielo.

Y eso es importante, nos enseñó a orar directamente al Padre, además nos enseñó que tenemos acceso directo a Dios en cualquier momento a través de la oración. Yo trato como pastor de esta hermosa y gran iglesia de estar accesible todo el tiempo al mayor número de personas que puedo, naturalmente, entre más hemos crecido más se complica la situación, pero soy accesible, sin embargo, mis hijos no me piden audiencia, simplemente me llaman. Mirá ¿podríamos salir a comer con fulano de tal? Ellos tienen teléfono directo y hablan con el pastor de la Fráter y simplemente el pastor de la Fráter mira que es su hijo y lo atiende inmediatamente.

Ahora, el Padre nuestro que está en los cielos es todavía millones de veces más accesible que yo. Cuando usted necesita que el Padre nuestro lo atienda, ore. Y dígale, Padre nuestro que estás en el cielo, sácame de este problema, Padre, ayúdame en este momento. Señor, estoy afligido, Señor, estoy amenazado, Señor, tengo un hijo enfermo, Señor, necesito que me proveas, Señor, protégeme. El Padre nuestro que está en los cielos no está lejos, está al alcance de una oración. Si usted ora al Señor, lo va a atender. Porque es su papá. Y a Él lo puedo acceder en cualquier momento.

¿Tienen sus hijos acceso directo a usted y usted una buena actitud que desean acercarse? Si contestamos molestos el teléfono a nuestros hijos, porque nos llamaron, puede ser que ya no llamen. A veces estamos en reuniones importantes, pero nuestros teléfonos tienen recursos maravillosos. Simplemente podemos escribirles en un mensaje y decirles estoy en una reunión, te atiendo en un momento. Algunas veces estamos en una reunión importante y llama uno de los hijos. Decir, permítanme, solo voy a ver qué quiere mi hijo.

Cuando estaban en mi casa, los hijos me llamaban a las once de la noche, porque habían dejado la llave adentro del carro. El papá tenía que levantarse, buscar la llave de repuesto, ir a donde estaban. Otra, chocamos el carro. Y ¿qué tiene que hacer uno de papá? ¿Ir a maltratarlos delante de todos? Tiene que ir uno a ver que se resuelva el asunto, que no se compliquen las cosas. El Padre nuestro que está en los cielos cuida de nosotros y nosotros tenemos que seguir ese ejemplo y cuidar de nuestros hijos. Que sus hijos tengan acceso directo a usted en todo momento, porque son la herencia de Dios que usted debe cuidar, haga de sus hijos su prioridad.

El Padre Celestial exige que sus hijos extiendan perdón como un requisito para poder otorgarnos Su perdón, dice Mateo 6:14-15, porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas. Tenemos que enseñar a nuestros hijos a perdonar y a pedir perdón. Es asombroso como en la oración del Padre nuestro Jesús nos enseña a pedir perdón por nuestros pecados, así como nosotros perdonamos a los que han pecado contra nosotros.

Si nosotros no estamos dispuestos a perdonar, no esperemos que Dios nos perdone. Lo ofendió su esposa, perdónela. La ofendió su esposo, perdónelo. Le hablaba a trescientas treinta parejas en uno de los hoteles principales del país y les decía: uno de los secretos para mantener un amor permanente, para estar enamorados por siempre es estar siempre dispuestos a pedir perdón.

El que ama perdona y nosotros tenemos que estar dispuestos a perdonar. Claro, hay momentos difíciles cuando llega su hijo y le dice que perdió el año y usted ni aún ha pensado pagar el colegio, del que ya debe tres meses. -Perdí papá-, lo único que le queda, porque no puede ir al hospital y decir que se lo cambien, que le den otro. Se tiene que quedar con ese haraganote y ayudarlo a corregir sus errores y a mejorar sus prácticas y hábitos de estudio, para que el próximo año pase aunque sea raspado.

Perdone y pida perdón. Si usted se equivocó perdone a sus hijos. A veces castigamos a un hijo y él no es el culpable, fueron los otros los que lo embrocaron y lo hicieron chivo expiatorio. Y si castigamos a uno que no es y después sabemos la verdad, pidamos perdón, enseñemos a perdonar y enseñemos a pedir perdón, porque si no viviremos resentidos. Si ha vivido resentido por muchos años, porque su papá le hizo mucho daño, hoy es un buen día para que perdone a su papá, aunque ya esté viejo, aunque sea calavera en la tumba, tiene que perdonarlo, es un mandato del Señor.

Enseñar a nuestros hijos la revelación de Dios. Nos revela como Padre que es sus grandes verdades y nosotros debemos enseñarles a nuestros hijos la revelación de Dios que encontramos en la Biblia. ¿Cómo podemos comenzar la enseñanza de la Palabra de Dios en nuestros hijos? Establezca un devocional antes de acostarse, hable y ore con ellos, enséñeles principios bíblicos. A la hora de ir en el carro al colegio con ellos, ponga allí la Biblia en audio, enséñeles a cantar, a orar, aproveche cuando está con ellos. Dios le dijo a su pueblo en Deuteronomio 6:4-9 »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo; llévalas en tu frente como una marca; escríbelas en los postes de tu casa y en los portones de tus ciudades.

El sueño es que cada hijo decida entregarle su alma a Jesús, no solo porque un predicador lo guía en la oración de arrepentimiento de pecados, lo ideal es que sea usted quien le presente el Evangelio a su propio hijo y entregue él su vida a Cristo en su propia mesa, en su propio dormitorio y que luego venga a hacerlo público, pero qué mejor que el padre y la madre lleven a su hijo a conocer a Jesús. Dije al comenzar que ser padre no es difícil, es realmente imposible sin la ayuda de Dios nuestro Señor, porque como padres hemos cometido errores, hemos fallado en algunas cosas y necesitamos que Dios nos perdone y nuestros hijos nos perdonen por los errores, por las faltas, por las culpas, pero también tenemos que aprender a perdonar por los errores y faltas de nuestros padres o de nuestros propios hijos.

 

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