El Padre celestial parte 4 (Código 2014-197) – Radios Fráter
  • julio 9, 2014

El Padre celestial parte 4 (Código 2014-197)

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Todos los niños recién nacidos son lindos, el problema son los papás que los crían, son ellos los que hacen un mal o un buen trabajo, por eso escribimos el libro Escuela para Padres, para animarlos a ser una gran labor con sus hijos, porque el hogar de cada niño es su propia escuela y sus padres son sus maestros principales. Si los maestros fallan, los alumnos fracasan. Buenos maestros, buenos alumnos. Buenos padres, buenos hijos. Así que depende mucho de los padres A veces hay muy buenos maestros que no logran tener éxito con algunos alumnos, pero por lo general lo tienen.

Por eso decimos de tal palo, tal astilla. No se puede tener una astilla de cedro, a menos que salga de un cedro. O una astilla de pino, a menos que salga de un pino. Tenemos un dicho en la calle de algún personaje: “ese es una astilla”, porque hay astillas que se ensartan y duelen mucho. Hijo de lobo, lobito será. El fruto no cae lejos del árbol, tienen mucho que ver los padres, tanto él como la madre. Por eso hemos estado dando, en estos cuatro domingos, una serie que se llama “El Padre celestial” y es porque todo papá y toda mamá tienen que modelar en su vida cada una de las características del Padre celestial.

Es importante que cada padre y cada madre modelemos en nuestra vida esas características, para que así cada hijo tenga el papá y mamá y la relación estable y saludable con ellos como la que Dios soñó, arrancando de raíz todo aquello que va en contra de la voluntad del Padre celestial y que jamás debe estar presente en la vida de todo padre terrenal.

Los niños tienen una imagen muy grande de sus papás, conforme van creciendo a veces van cambiando un poco el concepto que tienen de ellos, pero cuando están con nosotros los primeros cinco años son claves, porque ellos van a ver modelado en nosotros lo que queremos que ellos vean en Dios. Todo lo que Dios es lo podemos enseñar a través de nuestra conducta, de nuestro carácter.

En los temas anteriores hemos estudiado quince características del Padre Dios. Si usted no vino o tiene interés en oírlas de nuevo, puede pasar a Reproducción y comprar un disco compacto o un DVD o encontrarlos gratis en audio, video y texto en www.radiosfrater.com/recursos. Gratis entra usted y los lee todos, los ve todos, los escucha todos.

La última semana mencionamos cinco características del Padre celestial. La primera dijimos que era misericordioso. Misericordia es no dar el castigo que sí se merece. Hay algunas veces que deberíamos dar a nuestros hijos un castigo muy fuerte, pero por misericordia no lo hacemos, le damos otro tipo de castigo. A veces sentimos que deberíamos quitarles el celular por un año, pero se lo quitamos por un día. Quítele el celular a su hijo por un día y va a ver si no hay cambio, quíteselo por una semana, va a cambiar más todavía. Quíteselo por más de una semana, se va a volver loco.

Hoy los chicos sin el celular no respiran, no comen. Ahora tenemos otros recursos para corregir y castigar. Porque la persona solamente aprende por estímulo y el estímulo puede ser recompensa o castigo. A veces tenemos que castigar, otras tenemos que recompensar, el Padre nuestro que está en los cielos así nos trata. Es misericordioso y dice que nuevas son sus misericordias cada mañana. La misericordia que tuvo con nosotros hace un año, no es la misma que tiene hoy, es nueva. El Señor renueva su misericordia, no es como algunos de nosotros que decimos ya te perdoné una vez, ya te perdoné dos veces, ahora ya no. La misericordia es extensiva a todos.

Además hablamos de que es el Padre de toda consolación. Dios es Consolador y Jesucristo dijo no los voy a dejar huérfanos, me iré al Padre pero les daré otro consolador, para que esté con ustedes por siempre: al Espíritu Santo, y es el Espíritu Santo dentro de nosotros que hace esa labor de consolación.

2 Corintios 1: 3-4 Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren. Y a veces los que sufren son nuestros hijos, sufren porque ya vienen los exámenes, y usted le dice: no te preocupes, hay que hacer un chivo para que lo estudies aquí en la casa, no para llevarlo al colegio. Hay que tomar notas, hay que hacer síntesis, hay que hacer resúmenes, mirémoslo juntos, platiquemos. Usted consuela a su hijo o le dice, no te preocupes hijo, si no ganas el grado. Consuele a los hijos, tienen tribulaciones. A veces la tribulación es mamá. ¿Cómo hiciste para conseguir a mi papá? No hay modo que me caiga uno, mama. Todas mis amigas ya se casaron, menos yo. Es tribulación estar a los 49 años buscando todavía.

Otra característica que vimos es: el Padre celestial nos ama. No hay cosa más hermosa que ser amado de su papá, no hay cosa más terrible que ser menospreciado, rechazado, repudiado por su propio papá. El Padre celestial nos ama, nosotros como padres terrenales tenemos el deber de amar a nuestros hijos. Lo peor es que a veces nuestros hijos son como nosotros con Dios, rebeldes, testarudos, ingratos, necios, tercos, haraganes. Lo que tiene que hacer usted con su hijo es amarlo.

Además vimos que el Padre celestial nos da consuelo y una buena esperanza. Que sus hijos encuentren esperanza en las enseñanzas del Evangelio y en sus palabras para su mañana. Por eso es bueno contarles nuestros orígenes. Un día escuché al pastor Alex predicar y decir: yo nunca he sido pobre, mi papá sí. Claro, es bueno que sepan nuestras historias, para que vean que hay esperanza. Porque hay hijos que ya no nacieron pobres y sin embargo, están inconformes con lo que ganan, inconformes con la casa que tienen, con los viajes que hacen. No han aprendido a estar contentos con lo presente.

En Explo Music Fest, el sábado por la noche, compartía palabra con los jóvenes y me puse a propósito la única playera deportiva que tengo de un equipo que está en el mundial, la de Brasil. Y les dije hay que sudar la camiseta para llegar a la meta. Empecé a contarles de cómo me tocó duramente en la escuela primaria, los primeros cuatro años en un colegio privado, bonito y mi propia mesa con su silla. Una comodidad, dos o tres manzanas habían de terreno, donde jugar fútbol. Pero como después ya no hubo para pagar, me llevaron a la escuela República de Brasil, por eso me puse la camiseta.

Era una casita. Hacinados todos ahí, eso era intimidad con los compañeros, usted recibía y daba sudor, pero al sudar la camiseta hemos llegado a la meta. La gente que hoy es exitosa, la gente que hoy vive feliz, que hoy tiene que mostrar en la vida de lo que ha hecho, de lo que ha logrado es porque ha sudado la camiseta. Por eso tenemos que enseñar a nuestros hijos que hay esperanza. Las cosas cambian y cambian para mejorar. A veces somos tan negativos como aquel que decía que si ponía circo le crecían los enanos, pero en la vida tenemos que ser optimistas, tenemos que ser gente creyente, de fe. Tener esperanza, porque Cristo es nuestra esperanza, Él es la esperanza de nuestra nación. El Padre celestial nos anima y nos fortalece el corazón, así como Dios nos anima, écheles porras y fortalezca la vida de sus hijos.

Veamos otras características más. El Padre celestial dio honra y reconocimientos a Su Hijo Jesús. Este tema usted lo puede encontrar ampliamente desarrollado en el Libro Escuela para Padres, cómprelo, léalo, compártalo, ahí hablamos del ABC de los padres. Amar para dar seguridad. Nuestros hijos necesitan ser afirmados y los afirmamos a través del amor, el amor lo expresamos con abrazos, con besos, con caricias y a veces con castigos también, la Biblia dice que Dios al que ama castiga y corrige a aquel que toma por hijo. Dios toma a las personas y las corrige.

El apóstol Pedro que se inició en el ministerio como discípulo de Jesús, escribe en 2 Pedro 1:16-17 Cuando les dimos a conocer la venida de nuestro Señor Jesucristo en todo su poder, no estábamos siguiendo sutiles cuentos supersticiosos sino dando testimonio de su grandeza, que vimos con nuestros propios ojos. Él recibió honor y gloria de parte de Dios el Padre, cuando desde la majestuosa gloria se le dirigió aquella voz que dijo: «Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.» Nosotros mismos oímos esa voz que vino del cielo cuando estábamos con él en el monte santo. En el monte de la transfiguración se aparecieron también Moisés y Elías y ahí estaba Jesús y ahí mismo el Padre dijo: “este es mi hijo amado”. Si algo tenemos que dar a nuestros hijos es, precisamente, ese reconocimiento de que son hijos nuestros. Usted como padre tiene que darle a su hijo seguridad de su identidad. Tenemos que darle seguridad.

Cada vez que uno mira un niño bonito hay que seguirlo, por lo general tiene papás bonitos, cuando usted ve a un niño feíto y lo sigue, tiene papás feos. No se le puede pedir peras al olmo. ¿Por qué será que no tuve un hijo rubio? Pero tampoco tuve abuelos rubios, pero cada uno tiene que darle seguridad de su identidad y además no solo reconocerle como hijo sino también amarlo. Exprese su amor, yo sé que los papás amamos a nuestros hijos, lo que nos cuesta es decírselos, se nos llenan los ojos de lágrimas, se nos pone atragantada la garganta, pero no se nos sale decir te quiero hijo, estás feo pero te quiero. Eres medio mudo, pero te quiero. No hay modo que pases el año, pero te quiero, de todos los trabajos te han echado, pero te quiero hijo. Amar a nuestro hijo.

Dios le dijo a Jesús: tú eres mi hijo amado estoy muy complacido contigo, porque inmediatamente iba a empezar su ministerio y la primera batalla que iba a tener era contra el diablo y el diablo lo iba a atacar con el pensamiento: si eres hijo de Dios. Jesús no tuvo que probar que era hijo de Dios para transformar las piedras en panes, porque Jesús ya sabía que era hijo de Dios y todos en el bautismo escucharon esa voz que vino del cielo. Así que Jesús estaba seguro de su identidad. Para afirmar a nuestros hijos es importante que reconozcamos su identidad y reconozcamos su función.

Es importante darles a nuestros hijos seguridad de su función. Qué es lo que les toca hacer. Por eso vemos grandes empresas en donde los hijos han tomado las riendas cuando su papá decide entregarles la empresa familiar, pero no lo hace simplemente porque abdica del trono, lo hace porque sabe que sus hijos están aptos. Es una irresponsabilidad para cualquier padre entregarle a su hijo una empresa, entregarle un negocio, una función a sabiendas que no está apto para eso. Exactamente eso fue lo que hizo Samuel, el profeta, entregó el gobierno de Israel a sus hijos y ellos fueron un fracaso, no supieron gobernar, entonces el pueblo pidió rey y gracias a esa mala decisión de Samuel, Israel pidió un rey y surgió así el primer rey: Saúl.

Si usted va entregar a sus hijos la autoridad para gobernar una nación, un ministerio, una oficina, un negocio, asegúrese que estén aptos, si tienen el carácter y la capacidad para hacerlo, si usted los ha preparado para eso. Es responsabilidad suya como padre, preparar a sus hijos para el camino. En mi libro Alas para tu familia expongo que a veces buscamos preparar el camino para nuestros hijos y por eso compramos terrenos, casas, fincas, hacemos inversiones, porque queremos dejarles el camino expedito para que no tengan problemas económicos, pero fracasamos porque no hemos preparado a los hijos para el camino.

Por eso es tan importante asegurarnos de que nuestros hijos vayan a la escuela y estudien, hagan sus tareas y las cumplan. Si pueden ir a la universidad y sacar su carrera universitaria y si es posible saquen su maestría. Para mí es una gran satisfacción ver a mis hijos no solo ya viejos sino preparados, cada vez que me toca estar en la graduación universitaria de alguno de ellos me siento muy contento y cuando sacan una maestría, pues me siento más contento y cada vez que se preparan y capacitan. Es bueno leer.

Nuestros hijos a veces nos superan en grados académicos, en libros leídos, en lo que nunca nos van a superar es que nunca van a ser sus propios papás, nosotros seguiremos siendo el papá. Así que si usted es un obrero, un agricultor, un comerciante, si no tiene un grado universitario y de repente a su hijo le dicen licenciado, doctor, una eminencia, no se preocupe, usted siempre va a ser el papá. Usted le puede decir a su hijo: hijo haz tal cosa, ayúdame, no está bien aquello. Eso no se lo quitarán nunca. Por eso es importante que una persona tenga seguridad en su identidad. Usted siempre será el papá o la mamá, siempre va a ser la mamá. Sea vieja y arrugada, mamá. Allá va a llegar el licenciado, el doctor a saludarlos, ojalá que llegue o si no que se lo lleve la tristeza, porque la Biblia dice honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien en la Tierra.

A los hijos les conviene honrar a sus padres y a los padres les conviene honrar a sus hijos. No hable mal de ellos y si lo hace hágalo con su mujer, porque ella lo conoce, aunque a veces no lo comparta, pero no hable mal de sus hijos, hable bien, cuente lo bueno que tienen, no solo lo malo. Una de las cosas que tenemos que aprender es que a nuestros hijos no debemos sentirlos como que son una amenaza a nuestro puesto o una amenaza a nuestra posición, ellos deben ser una ayuda a nuestra vida, a nuestro trabajo, a nuestro quehacer,

Dios Padre dijo: “tú eres mi hijo amado, estoy muy complacido contigo”, pues digámoslo también, tú eres mi hijo amado y estoy complacido contigo, me gusta tal cosa, me gusta o no me gusta tal cosa.

Todo padre sueña que su hijo llegue a ser por lo menos el doble o mejor que él. Así que si usted en su vida logró hacer diez millones de dólares, que su hijo haga cien, mejor todavía. En cuanto más hace, menos le va a pedir prestado. Un hijo que tiene plata, es un deudor menos que vamos a tener los papás. Pobres los papás, se quedan sin su casa ya viejitos, porque llega el hijo a decirle que le presten las escrituras, porque tiene un buen negocio y va a devolver las escrituras y a dar un poco de plata. Y allá va el pobre tata, la pobre nana. Y después hipoteca la casa, después desahucian a los papás y los dos se quedan en un albergue, pidiendo posada. Es difícil decir no a un hijo cuando pide plata. Si todos contáramos las veces que nos han pedido y no lo han devuelto, diríamos yo sería rico con todo lo que no me devolvieron. Prestar, eso de préstame es mejor herédame en vida como el hijo pródigo. Después regresan y se les vuelve a dar, que Dios nos ayude a no ser tan bobos.

Dios habló bien de Su Hijo, hablemos bien de nuestro hijo, esto no quiere decir que encubramos todos sus pecados. “El que cubre sus pescados no prosperará, el que los confiesa alcanzará misericordia”. Pero sí es nuestra responsabilidad darle a nuestro hijo el reconocimiento de lo que es, de lo que hace. Además el Padre celestial entregó mandamientos a sus hijos.

2 Juan 1:4-6 Me alegré muchísimo al encontrarme con algunos de ustedes que están practicando la verdad, según el mandamiento que nos dio el Padre. Y ahora, hermanos, les ruego que nos amemos los unos a los otros. Eso incluye los padres a los hijos, los hijos a los padres. Y no es que lesesté escribiendo un mandamiento nuevo sino el que hemos tenido desde el principio. En esto consiste el amor: en que pongamos en práctica sus mandamientos. Y éste es el mandamiento: que vivan en este amor, tal como ustedes lo han escuchado desde el principio. Mandamientos, en todas las casas debe haber reglas claras, mandamientos claros. Aquí en esta casa nadie entra después, dependiendo la edad, de tal hora, pero debe ser claro.

Si sus hijos son menores de cinco años, en esta casa a las ocho todos se duermen. Si son menores de diez, en esta casa a las ocho todos se duermen para que puedan ir a la escuela temprano, más ahora que tienen que madrugar. En esta casa todos se bañan, aquí no aceptamos -como diríamos en buen chapín- coches. Aquí queremos que sean todos marranos limpios, no aceptamos gente shuca, en esta casa todos se cepillan los dientes, aquí en esta casa todos ponen su ropa en el lugar de la ropa sucia, aquí en esta casa todos hacen su cama, aquí todos llevan sus platos al lavadero, todos ayudan con los oficios. Tienen que haber reglas claras, para que nuestros hijos aprendan, porque la vida está llena de reglas.

Cuando llegan a la escuela hay reglas, cuando llegan a su primer trabajo hay reglas, y tienen que sujetarse a las reglas, tienen que obedecer las reglas, de lo contrario no les va a ir bien en la vida, porque en todos lados hay reglas. El que se mete al Ejército tiene que cumplir el reglamento, el que se mete a la Cruz Roja tiene que cumplir el reglamento, el que se mete a trabajar en Walmart tiene que cumplir el reglamento.

Y si en nuestra casa no hay reglamento de ninguna espacie, ¿cómo vamos a enseñar a nuestros hijos a sujetarse a reglas y normas? Tiene que haber normas, reglas claras. Dios nos presenta reglas claras, la Biblia nos muestra reglas claras, claras, claras, no mentiras. No existen las mentiras blancas, yo sé que hoy existe café descafeinado, azúcar sin azúcar y hay cristianos sin Cristo. Si somos cristianos tenemos que tener a Cristo y si es azúcar tiene que tener azúcar y si es café debe tener café. El cristiano tiene que ser un cristiano de verdad. Seamos cristianos de verdad, no light, los que van el domingos a la iglesia, cantan, da sus diezmos y al rato en la semana bebe licor, el resto de la semana roba, miente, secuestra. No cristianos light, sino de verdad.

Dios nos muestra Su voluntad. Hace poco dimos una serie de tres prédicas sobre Miqueas 6:8 que dice: ¡Ya se te ha declarado lo que es bueno! Ya se te ha dicho lo que de ti espera el Señor: Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillarte ante tu Dios. Dios espera de nosotros, igual nosotros como padres debemos esperar de nuestros hijos. En esta casa, todos estudian, nadie debe perder, todos deben ganar, vamos a estudiar. Aquí en esta casa, vamos a la iglesia, mientras ustedes sean mis hijos y estén en esta casa, nos vamos a la iglesia el domingo. Reglas claras, hay muchos papás que vienen a la iglesia y sus hijos se quedan en la casa.

Tenemos que tener reglas claras. Por eso la pregunta ¿conocen y practican sus hijos las reglas del Padre Dios y las reglas de la familia? Un error que cometen muchos padres es decir: “Cuando mi hijo crezca que él decida y escoja su religión y lo demás”. Ese argumento es una trampa del diablo, porque ¿deja que él decida a qué colegio lo va a inscribir? Usted decide el colegio dónde lo va a inscribir, colegio que tiene las cuotas que puede pagar, que tiene la ética y la moral que su hijo aprenderá, que tiene las instalaciones que usted quiere que su hijo disfrute, que tiene el ambiente que usted cree es el mejor para que su hijo crezca.

Usted no deja que sus hijos escojan ni siquiera al papá que tienen. Sus hijos no escogieron al papá, los pobres nos les quedó más que aceptar, cuando nacieron y cuando los agarró en sus brazos debieron haber dicho: ¡ay, Dios mío! Pero este es mi papá para siempre, esta es mi mamá para siempre. Ellos no escogen donde nacer. A lo mejor desearon nacer en Suiza, en Estados Unidos para no llegar de mojados. Pero nacieron en Uspantán.

No escogen donde nacer, no escogen a sus papás y por muchos años no escogieron nada. No caiga en esa trampa del diablo. Usted dígale el domingo es el día del Señor, nos vamos a la iglesia. Que está cansado, pero cuando sea grande tendrá que ir al colegio, a trabajar, cuidar de sus hijos aunque esté cansado, así que véngase. Instruya. Dice la Biblia en Proverbios 22:6-7 Instruye al niño en el camino correcto, y aun en su vejez no lo abandonará. Los ricos son los amos de los pobres; los deudores son esclavos de sus acreedores.

Enseñe a sus hijos a vivir al día, al contado, para que no se metan en los problemas en los que usted se metió, por endeudarse. Por eso compre los libros Alas para tu Economía, Fórmulas Bíblicas para Prosperar, déselos a sus hijos, tenga devocionales con ellos, instrúyalos no solo con los deberes morales sino con los deberes financieros. Una de las grandes debilidades de la raza humana es su mala administración de los recursos que Dios le da. Tenemos que enseñar a nuestros hijos lo mejor posible para administrar sus recursos.

Un hijo no debe desconocer ni los mandamientos de Dios, ni las reglas en su familia. Lo que Dios dice que es aceptable y lo que el papá dice que es aceptable en la cultura en donde se vive. Dios no nos dejó a la deriva para que adivináramos lo que era malo o bueno, él nos instruyó en Su camino. Para Dios existe la luz y las tinieblas. En la Biblia no dice que hay un claroscuro de opciones. No, es luz o es tinieblas. O es bueno o es malo. O es veraz o es mentiroso. O es fiel o es infiel.

No permita que esta manera de pensar, relativista de nuestra época contemporánea, se meta en su cabeza y en la de sus hijos. Aprendamos a que somos hijos de luz o hijos de las tinieblas. Pero tienen que estar bien instruidos nuestros hijos. Y por eso hay viejos que dicen: mi papá decía y ese mi papá decía, le sirve de freno para sus acciones, pero si tiene un papá mudo, que Dios tenga misericordia de usted. Los papás tienen que abrir la boca y decirles a sus hijos.

No tenga miedo de decirle: Hijo, esta mujer no te conviene, yo te veo sin ser profeta en una vida desgraciada. Pero papá ¿no crees que Dios pueda trasformar a las personas? Sí hijo, pero primero que la cambie y después te casas con ella. Primero que Dios lo cambie y después te casas con él. Aquel patojo alegre que se echa sus traguitos de novio, se va a volver exagerado borracho de casado. Aquel que no hace ejercicio de novio, menos va a hacer de casado. Las cosas simplemente se agravan.

Recuerde que usted no es el Espíritu Santo señorita, joven. -No, yo lo voy a cambiar-. Ah cómo no chon. Cuántas he visto que han dicho lo mismo, y después vienen doce, quince años más tarde y me dicen: Pastor, cometí el error. No le hice caso Pastor y aquí estoy sufriendo las consecuencias. Yo repito, cada vez que le decía a mis hijos y hablamos el tema der las novias, les decía, hijos, está bien que sea bonitas, que sean esbeltas, está bien que sean preciosas, pero está mal que no sean creyentes. Tiene que ser hija de Dios, tiene que ser hijo de Dios. Eso no es negociable. Que en el camino que se convierten, es un camino muy difícil para andar. Conozca bien a sus amigos antes de hacerse de ellos novio o novia. Lean, está gratis en www.emparejarse.com, así se llama el sitio donde está el libro que escribió el Pastor Alex, ahí hay más consejos para los que quieran conseguir pareja. Si usted está viejo léalo también para que sea viejo pero no bobo.

Otra característica del Padre nuestro que está en los cielos, el Padre celestial es perfecto, ahí nos la puso más difícil, porque espera que nosotros también seamos perfectos. Mateo 5:43-48 »Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo.” Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre celestial es perfecto. Una demanda muy exigente. Esto significa ser perfecto.

En la Biblia cuando se habla de los cristianos se les habla como perfectos, pero esto significa maduros, maduros quiere decir que si usted está enojado con uno de sus hijos también le da de comer igual que al otro con el que no está enojado. El sol sale sobre justos y pecadores, Dios no dice que salga el sol aquí en Guatemala y en Mixco no. Dios nos da el sol a todos, igual el padre, la madre pone en la mesa el pan y no dice aquí hay pan para todos, menos para Juan.

Tenemos que darles a nuestros hijos por parejo, que coman igual si quieren, que se vistan igual, si quieren. Cuando están chiquitos nuestros hijos que bonito es, rápido se compra ropa para ellos. Dios bendice con el sol y la lluvia a justos y pecadores. El padre tiene que ser maduro, los hijos a veces son malcriados, pero hay que actuar con madurez, tiene que ser perfecto, maduro. Y es que la madurez se nota mucho en nuestro hablado y si no lo cree vamos a Santiago 3:1-6 Hermanos míos, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. Todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona, capaz también de controlar todo su cuerpo.

Aquí el que controla su lengua controla todo su cuerpo. No le brinca el puño para darle en la cara a cualquiera, controla su cuerpo. No le salta la pierna para fracturar a Neymar, controla todo su cuerpo, igual que controla su boca. Viendo jugar a todos los equipos en el mundial de fútbol se da cuenta uno de las groserías que se dicen, no cuesta leer mucho los labios de las barbaridades y algunos hasta se agachan a hablarle en el oído al otro y decirle barbaridades, no está diciéndole perdona que te golpee. Le está diciendo que en la próxima lo quiebra. La lengua.

Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona, capaz también de controlar todo su cuerpo. Cuando ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal. Fíjense también en los barcos. A pesar de ser tan grandes y de ser impulsados por fuertes vientos, se gobiernan por un pequeño timón a voluntad del piloto. Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo, pero hace alarde de grandes hazañas. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida.

Cómo hay hijos que rompieron su relación con sus padres, padres que rompieron su relación con sus hijos, madres que ya no volvieron a hablarles a sus hijas, por la lengua. Cuidado con lo que decimos. No es lo que nos dicen ni lo que nos hacen lo que nos hace daño, es cómo reaccionamos con los que nos dicen o lo que nos hacen, lo que nos destruye.

Es honra del hombre pasar por alto la ofensa. Cuando se pasa por alto la ofensa se conserva al amigo. El que encubre la falta, busca la amistad, dice la Escritura.

Debemos buscar en nuestra familia ser perfectos, es decir, controlar nuestra lengua, porque fácilmente ofendemos, fácilmente ofende el hijo a su mamá, a su papá, a su hermano, a su cuñada, a su sobrina, sobrino o a su nieto, o abuelo, por eso debemos buscar la madurez, ser perfectos, como el Padre que está en los cielos es perfecto. El Padre nuestro que está en los cielos no llega a través de los sueños a decir: te voy a matar, te voy enviar al infierno, asado vas a quedar permanentemente.

No ve que el Padre nuestro que está en los cielos esté amenazando por las cosas que hicimos. Eso sí, si usted no se arrepiente o no se convierte al lago de azufre va ir a nadar, eternamente, alejado de Dios. Debemos de aprender a amar a nuestros enemigos y a orar por los que nos persiguen, y a veces el enemigo está en nuestra cama, a veces el enemigo está en nuestra sala, en nuestro comedor. Tenemos que aprender a amar, para vencer la enemistad y buscar la reconciliación, buscar la paz y el perdón.

Un hijo nunca debe mendigar por el amor de su padre. Un padre debe esforzarse por amar a su hijo sin importar la conducta de su hijo. Me impresiona la parábola del hijo pródigo que me gusta más llamarla la parábola del padre amante, porque esperaba todos los días el retorno de su hijo y cuando regresa ese hijo sin un centavo, fracasado, sucio, humillado y sinceramente convencido que ya no era digno de ser llamado hijo de su papá. Su papá salió a su encuentro, corrió. Lo abrazó, lo besó, lo restauró, lo bañó, mandó a ponerle ropa nueva, le dio autoridad al poner el anillo en su mano.

Un hijo nunca debe mendigar por el amor de su padre, el padre debe esforzarse por amar a su hijo, sin importar su conducta. Al hijo se le ama, porque es un hijo. Gane o no gane la clase, siempre va a ser su hijo. Se puede divorciar de su mujer o de su marido, pero jamás se podrá divorciar de su hijo. Su hijo seguirá siendo siempre su hijo. Así que hijos, más vale que honren a su padre y a su madre para que les vaya bien en la Tierra y tengan larga vida. Si los hijos honran a sus padres y los padres aman a sus hijos vamos a vivir mejor.

Sí, cada vez que se ejecuta a un delincuente, la sociedad se siente satisfecha, pero hay un padre, una madre, de ese delincuente, que va a sentir su corazón destrozado, su alma va a ser rasgada, porque su hijo, el sinvergüenza, va a ser ejecutado, y ahí estará, como estaba María, al pie de la cruz, sin temor a nada, llorando porque su hijo está siendo crucificado. La madre que ama a su hijo, lo ama hasta el final, así sea un final doloroso, triste, de crucifixión, como le tocó a nuestro Señor.

Yo no sé cómo está usted ahora, pero hay un Padre celestial en los cielos, que está con los brazos abiertos diciéndole ven, descansa conmigo, yo te amo. Cuando nadie más te ama, yo te amo. Cuando nadie más te quiere, yo te seguiré queriendo. Y cuando ya esté perdido todo en la vida, yo te ofrezco la salvación, la vida eterna, la vida en abundancia aquí en la Tierra, la vida nueva en Cristo Jesús.

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