Cinco cosas que proveen las células (Código 2014-257) – Radios Fráter
  • agosto 28, 2014

Cinco cosas que proveen las células (Código 2014-257)

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Me llamó la atención escuchar que el gobernador norteamericano Michael D. Beasly y la congresista Janice Hahn, se reúnen en grupos pequeños con otros congresistas en los Estados Unidos para orar cada semana. Tienen un momento de oración, de lectura bíblica y de ayudarse, ahí hay republicanos y demócratas. Dentro del congreso no comparten sus criterios pero en este grupo comparten su fe, y eso es lo que hizo Jesús que llamó a doce discípulos y entre ellos había un recaudador de impuestos, Mateo, y los demás no lo mataron por ser recaudador de impuestos, había otro que era parte del grupo de los subversivos de la época, Simón el Zelote, ahí estaba con ellos, porque solo Jesús puede reunir a los extremos de nuestra sociedad y juntos adorar a Dios nuestro Señor. Yo me alegro cuando veo aquí en la congregación hombres y mujeres que tal vez no comparten criterios políticos, ideológicos, que son diferentes en raza, diferentes en clase social, posición económica, pero aquí todos somos uno en Cristo Jesús nuestro Señor, aquí no hay diferencias por eso. Jesús nos reúne para que seamos uno en Él.

Qué emocionante fue el 7 de enero de 1979 cuando a las seis de la mañana me levanté y me dirigí al Hotel Guatemala fiesta, hoy Holiday Inn, ahí habíamos contratado el salón de recepciones para tener nuestra primera reunión inaugural de Fraternidad Cristiana de Guatemala. Llegué, vi que estaban todas las sillas en su lugar, pero cuando vi el salón con las sillas vacías me puse a orar. Dije, Señor, predicarle a las sillas vacías no ha de ser bonito, trae gente, y por eso cada vez que me paro aquí y los veo a todos ustedes, doy gracias a Dios, porque no es lo mismo predicarle a sillas vacías que a sillas ocupadas como en este caso. Y ahí tuvimos la primera reunión, Dios nos bendijo, terminó la gente en el  altar siendo bendecida, y ahí les dije: el próximo domingo aquí nos reuniremos, pero entre semana  tendremos reuniones por las casas. Y empezamos a reunirnos por las casas, en lo que denominamos células. Ahí, en esas células -que llamábamos de “estudio bíblico”, después les llamamos grupos CAFE, Células de Atención Familiar y Evangelismo- empezamos a enseñar la Palabra, la amistad, el discipulado a cada uno de los asistentes, porque la Fráter está aquí reunida, pero la Fráter por las casas es otro movimiento.

Estas cinco células crecieron,  por supuesto, cada noche íbamos con mi esposa a cada una con una guitarra o con el acordeón, pues cantábamos, estudiábamos y respondíamos a las preguntas. Un solo líder en esas cinco células: el pastor, pero aprendimos a capacitar, a delegar y por eso hoy hay cientos de personas haciendo esta labor. ¿Por qué el grupo pequeño y la gran asamblea? Yo amo a las multitudes, pero sobre todo las multitudes que siguen a Cristo. Les contaba que una persona me dijo hace algunos años que ya no iba a venir a la Fráter, porque nos le gustaban las multitudes y que se iba a una iglesia chiquita. Le dije  –entonces vas a tener un shock cultural cuando entres al cielo, porque ahí dice en Apocalipsis que habrá una multitud de toda lengua, de toda tribu, que nadie podría contar–. Y, en esa multitud, espero estar con ustedes un día en la presencia del Señor, allá en el cielo adorando al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

A él no se le olvidó, años más tarde nos encontramos y me contó que le había impactado con esa verdad que le dije y es la pura verdad. Por eso aquí nos estamos acostumbrando a que seamos muchos, porque somos pocos, somos un grano de arena, comparado con la gran multitud que va a haber allá en el cielo.

Nuestro  anhelo es que todo miembro de la Fráter asista los domingos a la gran celebración multitudinaria, y entre semana a una célula por las casas. La vida cristiana no se da en  soledad, la vida cristiana se da siempre en comunidad. No puede ser un cristiano tipo Llanero Solitario, debe tener a su lado aunque sea a su indio Toro. La vida cristiana siempre se da en rebaño, siempre se da en comunidad, pero la gente piensa que se pierde en la multitud. Un día se me acercó una pareja y me dice, pastor, decidimos venir a la Fráter, porque dijimos ahí nadie se va a dar  cuenta de nosotros, ahí nos vamos a esconder y nadie se va a fijar que estamos ahí y por eso nos vinimos. Pero, fíjese, cuando usted hizo el llamado yo levanté la mano, me acompañó un servidor al frente, me tomaron mis datos, me conectaron a una célula. Ahora estoy en la Facultad de Liderazgo, ahora soy líder de célula.

Yo pensé que por estar en una iglesia tan grande iba a pasar inadvertido, pero no. Aquí hay hermanos pilas que se encargan de conectar a cada uno para que tenga un grupo en donde encontrar amigos, todos hemos experimentado estar dentro de una multitud y sentirnos solos. La soledad urbana es común, se puede vivir en un edificio en el que hay cincuenta apartamentos y usted no conocer a nadie. Vivir en un barrio donde hay muchas casas y no conocer quién es su vecino, ni de este lado ni del otro.

La gente viene como inmigrante del interior a la gran urbe y se encuentra sola entre la multitud, pero gracias a Dios en medio esa soledad está la Fraternidad Cristiana de Guatemala abriendo los brazos, para que puedan encontrar aquí a una familia, a un amigo, a una amiga, a una amistad y las células proveen eso: comunión en nuestra iglesia, y en nuestra iglesia muchos han encontrado en las células los amigos que necesitaban. Algunos han formado  amigos que duran toda una vida. Han encontrado a alguien que ore por ellos, que les aconseje, que les anime, que comparta con ellos.

Las células  son una forma de hacer una iglesia grande y a la vez pequeña y personal. A veces me preguntan cómo hago para pastorear una iglesia tan grande. Les digo que  tengo cientos de personas que hacen la labor pastoral juntamente conmigo. Ellos son el brazo de amor pastoral que llega a todos, nadie se queda sin atención, siempre y cuando esté conectado en una célula. Al principio yo atendía a todos, uno a uno, personalmente pero éramos cien. Al ser quince mil eso es tarea imposible y me puede pasar lo de Moisés, tenemos que organizarnos como lo hemos hecho y ha funcionado bien.

Un conocido predicador de Honduras, René Peñalba, escribió esta frase: “Aquel que no asiste a una célula es un hombre sin rostro. No tiene nombre, apellido, teléfono y fecha de cumpleaños en la congregación. Es hasta que asiste a una célula que se convierte en una persona con rostro”. En las células es donde se cumple lo que dice el Salmo 133:1-3 ¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! 2 Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Hermón que va descendiendo sobre los montes de Sión. Donde se da esta armonía, el Señor concede bendición y vida eterna”.

Las células no son una estrategia nueva, la iglesia primitiva, de una forma natural, también las tuvo. Pablo llegó a Filipo y buscó a Lidia, ella estaba en el río con otras mujeres orando. Les habló del Evangelio, se convirtieron y ahí comenzó la primera iglesia de Europa, en la casa de Lidia, la segunda la formó con el carcelero de Filipo. Un día iba Pablo por la calle, se encontró con una mujer que adivinaba, una pitonisa, le reprendió el espíritu de adivinación y la mujer causó escándalo, porque los dueños de ella, los que negociaban con su adivinación, acusaron falsamente a Pablo y a Silas y los metieron en la cárcel. Ahí se convierte el carcelero, a punto de suicidarse estaba cuando el apóstol le dijo espera, detente, aquí estamos todos y el carcelero hizo la gran pregunta ¿qué tengo que hacer para ser salvo? Pablo dijo, en Hechos 16:31 Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos. Ahí surge la segunda célula, una en Lidia que era una mujer de clase alta, comerciante, empresaria, otra en la casa del carcelero de Filipo que era un hombre de clase media y otra en la casa de la pitonisa que era una joven esclava de clase baja. Siempre la iglesia se reunió por las casas.

A veces se nos olvida que, por trescientos años, la iglesia de Cristo no tuvo templos, en tres siglos la iglesia creció en todo el imperio romano sin templos. ¿Dónde se reunían? Hechos 2:46- 47 dice No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. Y cuando dice en el templo, se refiere al único templo que había en Jerusalén que era el templo de Salomón. Y nadie podía entrar, solo podían llegar al patio, había un patio de los gentiles a donde llegaba cualquier persona del mundo, había otro patio de las mujeres y había otro patio de los hombres y adentro del templo solo podían entrar los sacerdotes. Así que cuando dice en el templo, se refiere en el patio del templo. En el año 70dC ese templo fue arrasado y no quedó piedra sobre piedra, así que se quedaron hasta sin el templo famoso de Salomón que ya había sido destruido varias veces.

¿Dónde se reunía la gente? Por las casas, por eso dice en Hechos 2:46 No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad. Eso es la cena cotidiana. Y si algo hay en nuestras células es por lo menos una champurrada y un café. La mayoría de células hacen banquetes cada vez que se reúnen, pero mejor es que sea algo que no resulte gravoso económicamente a la gente. 47 alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvo.

¿Cómo fue que entramos a esta era de templos? En el siglo III se convirtió Constantino, el emperador romano, y al convertirse al cristianismo su mamá le dijo que  tenían templo las diosas Atenea, Venus y Diana, todo el mundo tiene templos, pero Cristo no tiene ni uno. –Yo quiero que  tú me ayudes a hacer templos para Cristo– y ella empezó a construir los templos. Si va por Jerusalén encontrará templos por un lado y por el otro, surgieron en la época de Constantino.

Hemos aprendido aquí que este edificio hermoso no es la iglesia, la iglesia somos nosotros. Esta es la casa donde la iglesia se reúne, hemos tenido iglesias en diferentes tipos de casas, nos hemos reunido en hoteles muy elegantes, nos hemos reunido en un cine muy oscuro e incómodo y del cine nos pasamos a una sala de baile, el bar y club de baile El Barco, ese club tenía uno de los primeros motelitos de la Roosevelt. No importa el lugar, cuando llega la luz, desaparecen las tinieblas, porque no es el lugar el que hace a la persona, es la persona la que hace al lugar y nosotros somos la luz. Dijo Jesús, ustedes son la luz del mundo y donde quiera que lleguemos ahí está la iglesia.

Las células proveen de comunión extra iglesia y extra célula. Amigos se hacen en las células, eso es muy importante. Otro aspecto que provee una célula, son amigos extra iglesia y extra célula con los que se puede compartir diferentes actividades, ir a ver eventos culturales, ir a excursiones, a paseos, es increíble cómo las células responden. Recuerdo un día que me dijeron: la esposa del doctor fulano de tal le metieron un balazo en la cabeza, está en el hospital. Me fui para el hospital con mi esposa a visitarlo y no podía entrar. En el pasillo del hospital me encontré con un montón de gente que era de la célula, que estaban acompañando a este hermano, porque su esposa había sufrido un trágico accidente, él mismo la operó, la señora quedó nítida, la miran ahora y está como si nada. La célula estaba ahí.

Así que ahora ya no corro del tingo al tango viendo a todos en el hospital, porque si están conectados en una célula, la célula los visita. Si usted se muere, la célula lo acompañará, créame, ahí van a estar en su funeral, no va a tener un funeral solo y aburrido, van a estar los de la célula cantando, orando, consolando a su familia, pero también las células proveen de un evangelismo amistoso. Cada persona tiene un círculo de influencia y este tipo de influencia son sus parientes, sus amigos, compañeros de trabajo, de estudio y usted ha creado una relación personal con ellos y hay que aprovechar esa relación de amistad para ir compartiendo su fe, su testimonio, el evangelismo que el Señor nos manda a hacer, pero de una manera amigable.

Los amigos se van a sentir, probablemente, más cómodos que si usted los invita primero ir a su casa o a la casa de un amigo, a una célula, que traerlos primero aquí a la gran reunión que tenemos. Hay algunos que vienen, pero ir a la casa siempre es de una gran bendición, ahí todos comparten, no es una conferencia magistral, ahí es un intercambio de ideas, de opiniones, de consultas, de preguntas. Cuando hablo de evangelismo amistoso, me refiero a aquel que hacemos nosotros, primero construyendo un puente de relación, para luego más fácilmente hacer la evangelización. Cuando usted  tiene un puente de relación personal con una persona es más fácil compartirle su fe.

Sus amigos son aquellos  con los que usted se va a chupar, los bolos igual que usted. Esos son a los que más fácilmente va poder hablarles, porque ellos lo conocen y usted cuando ya se convierte al Señor deja de ser borracho, entonces extraña a los amigos que le dicen – por qué no chupás–. Muchá, ahora ya no necesito chupar para estar alegre, ahora ya no necesito emborracharme para estar contento, ahora tengo paz en el corazón. Lo van a molestar y van a bromear y decirle: ya no sos hombre. Si sos hombre echate un trago, etcétera, pero si usted mantiene la amistad, deja de beber y entonces ellos dejan de ofrecerle y empiezan a escucharlo.

Yo recuerdo a una señora, de las primeras que se convirtió a Cristo con nosotros, su esposo era un borracho, mujeriego y maltratador y la aconsejamos cómo tratarlo para que viniera a los pies de Cristo. Y cuando él llegaba a su casa, en vez de pelear, le decía ¿querés tu caldito de huevos, con apazote? Y la  señora amablemente le servía, lo atendía. Ella cantaba, ella silbaba, ella adoraba al Señor hasta el punto que llegó él a decir, según me contaba, yo soy el que me emborracho y la feliz es mi mujer. ¿Qué está pasando? Ella le contó que estaba asistiendo a unas reuniones con un pastor llamado Jorge H. López. –A saber qué tendrá con ese pastor. Tengo que ir a ver qué está pasando. De verdad, que sí tiene  un buen mensaje–. El hombre se convirtió a Cristo, dejó de beber, de maltratar y gracias a Dios ya está en la presencia del Señor, pero sabemos dónde está.

El evangelismo tiene que ser amistoso, hay personas que evangelizan a puro biblazo, llegan, se convierten a Cristo, llegan donde los parientes y empiezan a atacarlos, a decirles que se van a ir al infierno por bolos. No es esa la manera. Yo me senté con varios bolos, a oír sus tonteras, pero al otro día cuando estaban sobrios ellos tuvieron que oír mi mensaje y ese montón de bolos se convirtió a Cristo. Por qué, porque usted tiene que practicar un evangelismo amistoso. Hágase amigo de la gente y luego la gente va a oírlo con atención, porque hay algunos que se convierten a Cristo. Otros van a donde su amigo, familiar que no se ha convertido a Cristo y le empiezan a atacar, porque tiene ahí unas imágenes de bulto y le dicen: idólatras, te vas ir al infierno, el lago que está ardiendo con azufre te espera. Nadie se va a convertir así.

Yo llevé el mensaje de Cristo a una de las primeras células donde había unos amigos que eran devotos, tenían un San Gerardo grande y en la otra esquina una santa Mayena igualmente grande, entré todas las noches que fui a compartir la Palabra, ellos nunca me estorbaron ni yo los estorbé, ni siquiera nos cruzamos una palabra ni tampoco los condené a ellos por tener sus obras de arte, eso sí, un día me dijeron, Pastor, ¿por qué no oramos a la Virgen María? Y le respondí: La Virgen María es un modelo de mujer, una mujer amable, respetuosa, sumisa al Señor, creyente a Dios, tiene grandes cualidades, pero un día a Jesús le hicieron una pregunta parecida a la que me hacen ustedes. Le dijeron Jesús, enséñanos a orar y Él dijo: cuando oren, oren así: Padre nuestro que estás en el cielo. Nunca dijo madre nuestra.  Y en otras partes el Evangelio dice: y todo lo que pidieren al Padre, será hecho por mi Padre que está en los cielos.

Así que sin agarrarlos a biblazos, sin atacarlos ellos vinieron a los pies de Cristo y cada semana llegaba una pareja nueva de amigos de ellos. Y un día le dije: ¿de donde sacas tantos cuates? Te voy a decir la verdad, yo soy de los cursillos de cristiandad, así de colores, me dijo. La verdad yo no sabía mucho de qué era eso, pero él me dijo: cada vez que venís y nos das una enseñanza, al otro día se las voy a dar a ellos y me dicen –de dónde sacaste todo eso, vos no sabías nada–. Y yo les digo que a mi casa está llegando Jorge H. López. Ahí estábamos compartiendo el Evangelio amistoso. Tiene usted amigos, tiene parientes, tiene compañeros de trabajo aproveche esa relación y compártala en evangelización.

Es muy importante hacerlo con amor, un puente de buena relación, transporta mejor la evangelización. Y si tratamos bien y genuinamente a cada nuevo que llega a una célula, lo más probable es que continúe asistiendo. Todos los líderes de células abren su casa, ellos saben que hay que tratar a la gente bien, si alguien toca la puerta lo salen a recibir con amabilidad, de buen modo, lo pasan adelante, lo sientan, aunque estén estrenando sala lo sientan, porque hay quienes tienen sala y no quieren que nadie se siente, porque se gasta, se puede ensuciar. El ornato de la casa, son los amigos que la visitan y hay quienes sin saberlo hospedaron ángeles, dice la Biblia. Cuando usted recibe en su casa a esta gente y la recibe bien y la trata bien, esa gente va a seguir llegando.

Recuerdo a una señora que abrió una célula y le pidieron permiso para ir al baño y dijo: no, ese es mi baño. Pues se quedó con “su” baño y sin su célula. Porque cuando usted abre su casa, eso es como solemos decir: mi casa y su casa, pase adelante, disfrútela, si no va a vivir como un ermitaño, en una bella casa, con bellos muebles que jamás nadie los usa, más que solo usted. Un día, una de las primeras personas que se convirtieron a Cristo, la señora Chiqui de Marroquín, recibió la visita de un amigo de su infancia, vecino y amigo de toda la infancia, hijo de un pastor. Y llegó a felicitarla porque se había convertido a Cristo. Ella le respondió, de una manera muy memorable: si pero de parte tuya, me hubiera ido al infierno, porque nunca me hablaste de Cristo. Vaya que sí le dijo la verdad. Ahora yo le pregunto a usted, ¿ya les habló de Cristo a sus amigos? Si no cuando esté en la funeraria y sus amigos estén allí muertos, su corazón se va a sentir responsable porque nunca les habló de Cristo.

Haga una lista de sus amigos, parientes y propóngase de alguna manera invitarlos a su casa, salir con ellos a tomar un café, compartirles de Cristo, porque se van a morir. Créame, sus amigos, sus familiares, sus compañeros se van a morir, pero lo importante que cuando se mueran, sea con la fe en Cristo Jesús que usted les compartió. Dios nos manda a predicar Su Palabra y a evangelizar, las células proveen ese evangelismo amistoso. 2 Timoteo 4:1-5 “En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo, ¿cuál es?: Predica la Palabra. Dígale a sus amigos predica la Palabra, es que Dios es mudo, predícala. Es que a mí me da pena, predica la Palabra. Recuerdo a un evangelista que dijo: hay que dar testimonio de Cristo y si es necesario usar palabra, porque nuestra vida habla a gritos, más fuerte que nuestras palabras, predica la Palabra, persiste en hacerlo, sea o no oportuno. Una señora que aprecio mucho, se llama Emma, ella es servidora de la iglesia y hace muchos años, como 32 o 33 años iba por la calle en su carro, la detienen en un puesto de soldados. Abre su carro, lo revisan, se contacta con un coronel que estaba ahí, no sé cómo tomó los datos de este militar.  Todos los sábados lo llamaba: coronel Mario España, aquí le llama Emma, para invitarlo a ir a la Fráter, estábamos en el Camino Real en ese entonces, sábado a sábado la señora lo llamaba. A mí me confesó el coronel que un día dijo: me tengo que quitar a esta vieja de encima, porque ya no la aguanto. Y voy a ir, y fue al Camino Real. Estaba predicando la Palabra y cuando hice el llamado, el coronel se levantó, pasó al frente y a la par de él se puso otro militar que ya se había convertido, el coronel Roberto Trejo. El coronel Mario España llegó a convertirse  en el siempre encargado de la comisión de seguridad de todas las cruzadas que habían en Guatemala, ahí estaba con ellos, fue servidor de la iglesia, ya descansa en los brazos del Señor, pero la hermana Emma tiene la satisfacción de que a este gran hombre lo trajo a los pies de Cristo, porque todos los sábados lo invitaba. Mire usted a quién contacta, tráigalo, persevere, sea persistente hasta que venga a los pies del Señor.

Predica la Palabra.  Persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar. Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos. Tú, por el contrario, sé prudente en todas las circunstancias, soporta los sufrimientos, dedícate a la evangelización; cumple con los deberes de tu ministerio.

Además las  cédulas proveen, tercer elemento de un discipulado efectivo. Cuando un bebé nace, los padres tienen que cargarlo, alimentarlo, bañarlo, limpiarlo de esas cosas hediondas que les salen del cuerpo. Parte de ser padre y madre. Gracias a Dios crecen, yo recuerdo cuando le cambiaba pañales a mis hijos, bendito sea el Señor ya no lo hago. Me acuerdo cuando los bañaba, bendito sea Dios, ya no tengo que bañarlos. Me acuerdo cuando les daba de comer, cuando los llevaba a la escuela. Todo lo que usted ha vivido con sus hijos yo también lo viví, ahora ellos están pagando la factura porque tienen sus propios hijos y yo feliz de la vida.

Pero eso es parte de la vida, todos necesitamos una madre, un padre que nos cuide, hasta que podemos valernos por nosotros mismos. Igual es una persona que llega a Jesús como pecador arrepentido y nace de nuevo, necesita de un hermano mayor, de una madre, de un padre espiritual que lo ayude y eso es lo que tenemos que hacer en la célula, en la Facultad de Liderazgo, nombramos a una persona que sea el hermano mayor de este recién convertido, para que le enseñe a orar, a leer la Palabra, a andar en el Espíritu, todo esto es importante. Alguien que realice la responsabilidad de un padre espiritual, que sea el hermano mayor de esta persona y se encargue de hacerlo crecer en los caminos del Señor.

Juan 15:16 dice: “No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. No basta  con que la gente se convierta a Cristo, debemos ayudarlo a permanecer, a perdurar, a crecer y eso  demanda tiempo y cuidado como un padre con un recién nacido. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre”. Mateo 28:16-20  dice: Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.

 Jesús, recibe toda autoridad y con esa autoridad dice: vayan y hagan discípulos. Tenemos que ir y hacer discípulos hasta que se bauticen, hasta que aprendan a obedecer al Señor.  En una célula estamos para servirles, queremos ser sus amigos, queremos ayudarlos, busque en los Centros de Información los listados de las células, ubíquese en una de ellas que le quede lo más cerca de su casa, de su trabajo.

 

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