Conversaciones que agradan a Dios (Código 2014-270) – Radios Fráter
  • septiembre 10, 2014

Conversaciones que agradan a Dios (Código 2014-270)

Escuche:

A veces decimos cosas de las que luego nos arrepentimos, hablamos lo que no debemos, calumniamos, participamos de chismes, de lo que no conviene y por eso, creo que es importante preguntarnos, ¿cuáles son las conversaciones que agradan a Dios? En el libro de Santiago 3:1-12 leemos: Hermanos míos – no está dirigido a los no creyentes, sino a los creyentes-, no pretendan muchos de ustedes ser maestros, pues, como saben, seremos juzgados con más severidad. Todos fallamos mucho. Aquí no es que usted falla menos, todos fallamos mucho. Si alguien nunca falla en lo que dice, es una persona perfecta, capaz también de controlar todo su cuerpo.

Noten la sabiduría que está dándonos Santiago: si alguien controla lo que dice, es capaz de controlar también todo su cuerpo. Si usted quiere controlar su cuerpo, que el cuerpo no lo controle a usted. Si ya no sabe qué hacer con su cuerpo, porque cuando siente está en la cantina, cuando siente está encima de alguien somatándolo, cuando siente está metido en donde no debe con una mujer o con un hombre ajenos. Para controlar todo su cuerpo es importante controlar nuestra boca, lo que decimos. Cuando ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, podemos controlar todo el animal. No se sienta ofendido, Santiago usa una figura muy ilustrativa, los caballos que por muy grandes, por muy fuertes, por muy salvajes, por muy veloces, una vez que se logra ponerles freno en la boca se transforman, se convierten en caballos ejemplares, pueden aprender a hacer maniobras impresionantes, pueden conducir a un jinete de manera elegante, ya no hay peligro de estampidas ni de brincos, porque hay un freno en la boca. Necesitamos freno, freno de caballos.

 Fíjense también en los barcos. A pesar de ser tan grandes y de ser impulsados por fuertes vientos, se gobiernan por un pequeño timón a voluntad del piloto. Por muy grande que sea la nave, ese timoncito hace que el barco se vaya a la derecha, que se vuelva a la izquierda, dé un giro. Todo eso con un pequeño timón, así sea tan grande como el Titanic. Ya vimos dos ejemplos, no se enoje si le dicen que usted es Titanic, puede ser que usted sea un poco grande, pero controle su pequeño timón, la lengua. Seguramente ya hizo la prueba, alguna vez se acercó a una joven y le dijo: señorita, qué linda es usted. Y ella empezó a hacerse un queso. Y usted siguió con el timón marcando el rumbo de su futuro. ¿Qué pasó? Treinta años de casado. Porque abrió la boca y le dijo a la señorita, qué linda es, usted va a ser la madre de mis hijos.

Es increíble ese timoncito, la lengua, cómo dirige el rumbo de nuestra vida. En el versículo 5 dice que el timón del barco, un pequeño timón a voluntad del piloto. Usted es el piloto de su propia nave. Señora, usted es la piloto de su propia nave, con la lengua usted marca el rumbo de su vida. Cuando usted le dice a su marido no te quiero ver más, ni en pintura, aquí está tu maleta, ¡ándate! Se va el marido y con él se va el sueldo, usted lo demanda y resulta que cuando lo demanda, el marido ya no tiene trabajo, en fin. Empieza uno a marcar su rumbo a voluntad propia.

Por eso la lengua es un instrumento que hay que dominar bien. Versículo 5: Así también la lengua es un miembro muy pequeño del cuerpo – aunque en una forma hiperbólica a menudo se dice: esa señora cuando la entierren, va estar una caja para el cuerpo y otra para la lengua. La lengua no es muy grande-, pero hace alarde de grandes hazañas. La gente presume de lo que hace, la gente se jacta, exagera. Es fácil exagerar con nuestra lengua. ¡Imagínense qué gran bosque se incendia con tan pequeña chispa! ¿Quiere provocar un incendio? No necesita derramar un camión de gasolina y luego prenderle fuego. Basta con que usted lance una colilla de un cigarrillo. Basta con que usted haga un fuego para hacer un día de campo y luego no apague bien todas las brasas y que una chispita de esas salte y luego se queme todo el cerro Alux, hectáreas por cientos se han quemado en Petén, California, Australia, en el mundo entero, así es la lengua, tiene la capacidad, con una palabrita, de causar un daño irreparable.

También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno,prende a su vez fuego a todo el curso de la vida. Mire la relación de lengua e infierno. Cuando uno oye hablar a estas personas, de veras pareciera que el mismo diablo estuviera hablando ahí, uno se sorprende. ¿No se siente sorprendido de ver cómo habla su mamá, su papá, su hijo, su suegra, aquella persona que usted vio esta mañana en el espejo? A veces como que fuera el mismo infierno el que ha contaminado nuestra lengua. El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias marinas; pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal. Imagínese, lo que tenemos en la lengua: veneno mortal.

Uno de los paseos más bonitos que me ha tocado hacer en la vida es ir a un acuario marino en donde se mira a los pingüinos domados, a las ballenas asesinas y bien puesto el nombre porque ya han matado a dos o tres de sus mismos domadores. Es increíble ver una ballena enorme que obedece a los mandatos de un ser humano. Elefantes tan grandes domados y a veces jovencitos son quienes los manejan, pero Santiago dice: nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal. Con la lengua bendecimos a nuestro Señor y Padre, y con ella maldecimos a las personas, creadas a imagen de Dios. 

Recuerde, cuando con su lengua maldice a una persona está maldiciendo a una persona creada a imagen de Dios. De una misma boca salen bendición y maldición.

Hermanos míos, esto no debe ser así. Aproveche porque su marido le ha dado a usted unas maltratadas y su esposo se ha desquitado. Todos somos responsables a menudo de pronunciar con la misma boca bendiciones y maldiciones. Aquí el domingo bendecimos a Dios, bendecimos a todo el mundo, salimos y vemos pinchada una de las llantas y maldecimos. Usted sale y empieza a subir en la carretera y se queda sin gasolina. Su hijo sacó el carro la noche anterior y no le echó gasolina y no se dio cuenta en la mañana y se queda sin gasolina. Usted solo le dice a su mujer de lo que se va a morir su hijo. Eso es típico, bendecimos y maldecimos con la misma boca.

¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada? Hermanos míos, ¿acaso puede dar aceitunas una higuera o higos una vid? Pues tampoco una fuente de agua salada puede dar agua dulce. En otras palabras, bendecimos o maldecimos, somos agua dulce o somos agua salada, pero no podemos ser agua media dulce. El agua del mar no se puede tragar, así es nuestra lengua, suelta agua salada que no le hace bien a nadie. Jesucristo hablando de este mismo asunto en Mateo 12:33-37 dice: Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto. ¿Cómo sabe que un árbol es de naranjas? porque tiene naranjas. ¿Cómo sabe que un árbol es de manzanas? porque da manzanas.

¿Cómo sabe que una persona es buena? por lo que habla. ¿Cómo va a saber la gente que usted es hijo de Dios? porque no anda maltratando a la gente, ¿cómo puede ser un hijo de Dios el domingo y el lunes pegarle una maltratada horrible a todos sus empleados? no puede ser. ¿Cómo puede ser un hijo de Dios y estar bendiciendo al Señor el domingo y en la tarde del mismo domingo ofendiendo e insultando a su familia?

Por eso, Jesucristo dice: Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto. ¿Qué fruto está dando? ¿Está dando fruto digno de arrepentimiento? Santiago en 3:3 nos compara con los caballos y mire a Jesús con quien nos compara: Camada de víboras – ¿se ha encontrado alguna vez con una víbora, por lo menos la han visto en un zoológico? Lo que llama la atención de ellas es cómo sacan la lengua. Imagínese una víbora en su cama. Qué terrible cuando Jesús nos compara con una camada de víboras-, ¿cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? De la abundancia del corazón habla la boca. En otras palabras, así como la víbora saca el veneno de adentro, igual la persona saca su veneno adentro del corazón cuando habla, de la abundancia del corazón habla la boca. Hay gente venenosa, gente tóxica que cada vez que abre la boca no solo contamina su propio cuerpo, contamina a los demás.

El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal. Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. Así que prepárese, porque en el día del juicio usted y yo vamos a tener que dar cuentas de toda palabra ociosa. Hoy día sorprende, porque cuando acusan a una persona dicen: aquí tenemos todo el listado de mensajitos de texto que se enviaron. Y ¿qué puede hacer cuando están todos los mensajitos de texto impresos? Hoy día, graban todas las conversaciones por teléfono. Tenga cuidado con lo que habla por teléfono, tenga cuidado con lo que escribe en el teléfono. Tenga cuidado con lo que hace con su computadora, porque todo eso queda registrado y cualquier día lo llevan a juicio y le sacan lo que usted dijo. Le sacan lo que usted escribió.

Antes que eso existiera, Jesús dijo ya en el cielo estamos grabando, ¡qué le parece! Todo lo que usted y yo hemos dicho, todas esas palabras ociosas el Señor tomó control de ellas y dice que nosotros en el día del juicio tendremos que dar cuenta. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará. ¿Por qué será condenado o absuelto? Por sus palabras. Yo no dije eso, póngale la grabación, ahí está. Hoy día es complicado ir a un juicio porque le sacan lo que dijo, lo que hizo, hoy existen videos, hoy existe de todo, desde la época de Jesús ya existían pero en el cielo. Hay control de lo que decimos.

¿Cuáles son las conversaciones que agradan a Dios? Efesios 4:29 -30 Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Conversaciones obscenas agravian al Espíritu Santo. ¿Sabía usted que cada vez que usted hace una conversación obscena le está escuchando el Espíritu Santo? Y se siente agraviado. Hay conversaciones en las que usted ha estado y yo he estado, en las que de veras da pena, cuando uno se da cuenta de lo que están diciendo. Y por eso dice aquí Pablo, Eviten toda conversación obscena. Así que tomen nota, en medio de una conversación obscena nosotros debemos de evitar, evitar quiere decir sálgase del grupo, porque usted no dijo nada obsceno, pero oye todo lo obsceno y hasta le dice al otro, ¿qué más vos, qué más? mira, a mí no me gusta estar repitiendo chismes, cuéntame bien desde la primera vez.

Definamos lo obsceno, qué es. El diccionario define la palabra obsceno de esta manera: “en lo concerniente al terreno sexual, grosero, presentado de manera demasiado explícita o que va contra la moral establecida. Además se aplica a todo aquello que ofende la pureza”.

Hoy estamos fritos, porque cualquier programa de televisión es obsceno, malcriándote, vulgar. Les he contado que me fui a España a ver un partido de fútbol y me tocó adelante y atrás unos españoles más malcriados que los que frecuentaban la galería del cine Real, cuando yo era niño. Conversaciones obscenas, ya no disfruta usted de su partido, porque tiene a la par gente insultando a los del otro equipo, tienen discursos memorizados para insultar a cada uno de los del otro equipo. Qué terrible.

La conversación obscena ofende a la pureza y es inmoral. Como discípulos de Jesús debemos cortar de raíz toda conversación obscena en nuestra vida. Proverbios 22:11 dice: “El que ama la pureza de corazón y tiene gracia al hablar tendrá por amigo al rey. Se habla mucho de la diplomacia, de ser diplomático al hablar, la gente que es cuidadosa al hablar, que piensa antes de hablar va a tener acceso a relaciones muy interesantes, con gente influyente que no quiere escuchar barbaridades, suficiente las escucha en los noticieros, si las lee en los periódicos para que, además, se junte con gente vulgar, obscena, inmoral. Proverbios 10:32 dice: “Los labios del justo destilan bondad; de la boca del malvado brota perversidad. Somos justos o somos malvados, somos árbol bueno o somos árbol malo. ¿Cómo lo vamos a saber? Por el fruto que sale de nuestra boca. Así que evitar toda conversación obscena es evitar participar en grupos que tienen ese tipo de temas. Sustráigase, retírese.

Colosenses 4:5-6 dice: Compórtense sabiamente con los que no creen en Cristo, aprovechando al máximo cada momento oportuno. Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Si usted es una persona que puede sostener una conversación amena y de buen gusto, la gente va a querer hablar con usted siempre. Pero si cada vez que se junta a hablar con usted, saca la lengua de víbora para envenenar, para contaminar, para matar, para destruir reputaciones, la gente se va ir alejando de usted, porque sabe que es parte de lo que Jesús llamó camada de víboras. Tengamos cuidado.

Un día llegó mi esposa decepcionada, se reunió con un grupo de señoras con las que tenía un cuchubal y me dijo que había decidido no volver a poner un pie allí. Todas las conversaciones fueron obscenas, inmorales, fueron destructoras. Cómo es de fácil hablar mal de toda la gente, sobre todo del presidente de la República, de la vicepresidenta, de los diputados, del alcalde. Es fácil hablar mal de todo el mundo. Lo que no sabe es que cuando usted se va, también lo pelan. Sea una persona que use su boca para edificar, no para destrozar.

Que su conversación sea siempre amena y de buen gusto. Así sabrán cómo responder a cada uno. Si usted llega con su uniforme de servidor, porque de ahí se viene a la iglesia, y se pone hablar pestes con la gente, ¿cómo van a venir ellos a la iglesia? Si usted dice que es servidor de la Fráter, pero está igual envenenando con su lengua. Cómo les va a hablar de Cristo, después de compartir de esas conversaciones obscenas, groseras, inmorales. No le van a creer. Si usted quiere hablar del Señor, la gente lo va a reconocer como discípulo del Señor por el fruto que da. ¿Cómo se va a ver el fruto que usted da? por lo que dice. Póngale freno a su lengua. Caballo con freno, caballo muy bueno. Caballo sin freno, caballo peligroso. Tenemos que ser gente, como el caballo, con freno. Por algo dice la Escritura que hay que ser prontos para oír, tardos para hablar y más tardos para airarnos. Cuidemos lo que decimos, evitemos toda conversación obscena.

Efesios 4:29: Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación. Proverbios 15:2: “La lengua de los sabios destila conocimiento; la boca de los necios escupe necedades. Proverbios 17:28 “Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca. ¿Le han dicho alguna vez que es un necio? Su mamá le dijo alguna vez que no fuera necio, su novia le dice que no sea necio. Necio que calla, prudente. ¿Queremos controlar nuestra manera de hablar? Una manera de ponerle freno a nuestra lengua es ser prudentes. Decimos a menudo en boca cerrada no entra mosca y además podría decirles que en boca cerrada no sale mosca. Si usted tiene adentro una mosca, abre la boca y ahí está, como la serpiente, abre la boca y ahí está el veneno.

Que sus palabras edifiquen y construyan la vida de los que escuchan. Entonces preguntémonos ¿qué conversaciones edifican a mi pareja? ¿Qué conversaciones edifican a mis hijos? ¿Qué conversaciones edifican a mis compañeros de estudio, a mis empleados o compañeros de trabajo? ¿A mis amigos? A Dios le agradan las conversaciones que bendicen. Efesios 4:29 dice: Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. Pregúntese antes de hablar ¿lo que voy a decir va a bendecir a los que escuchan? Usted mismo se va a responder. Mejor no lo digo, si no va a bendecir.

El criterio como discípulos de Jesús al hablar es muy fácil. Si bendice debe salir de mi boca. Hable sólo si lo que va a decir va a bendecir a otro, de lo contrario calle. Bendecir es pedir la protección y el favor de Dios sobre otra persona. Cuando bendecimos estamos pidiendo el bien de Dios sobre la vida de otros. Nuestra conversación debe bendecir y proteger la vida de quienes nos escuchan. Bendecir es hablar el bien sobre otros. Efesios 4:30 dice: No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Cuando yo hablo mal, agravio al Espíritu de Dios. Tenemos que cambiar nuestra manera de hablar.

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007