A Jesús le importan (Código 2014-299) – Radios Fráter
  • octubre 8, 2014

A Jesús le importan (Código 2014-299)

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Cuando uno es niño es un gran actor, una gran actriz, son gente en potencia, son buenos para hacer berrinches. Los niños, podemos decir, son tremendos, “tremendos” es la palabra que se adecúa a la vida de un niño. Un día llegaron mis papás a la casa y no podían abrir la puerta, porque la chapa estaba llena de aceite. Cuando lograron entrar y limpiaron la puerta encontraron que todo el pasillo de la entrada estaba llena de aceite, cuando subieron y fueron al cuarto encontraron a cinco niños durmiendo llenos de aceite, tiraron zapatos, ropa, porque de pronto alguien creativo dijo patinemos con calcetines. Fuimos a traer aceite y lo regamos por todo el pasillo y patinamos alegremente.

Con mis amigos destapábamos los tragantes en San Cristóbal, nos metíamos y usted puede caminar en el túnel por abajo, corríamos con linternas, apagábamos la luz y corríamos. Antes los papás como que no nos amaban, nos dejaban salir por todos lados. Algunos barranquearon, otros lo hicieron sin permiso. Con mis amigos nos íbamos sin permiso al barranco a ver qué había. Encontrábamos cajas fuertes que habían forzado y abierto. Miras telescópicas de rifles para disparar, encontramos de todo, era una experiencia única. Un día mis amigos fueron a buscarme a la casa y yo no estaba, estaba en la iglesia, en los caminos del Señor.

Y ocurre que tres de ellos fueron a barranquear a donde nunca habíamos ido, precisamente saliendo del puente de San Cristóbal. Encontraron un lugar de aguas negras y había una llanta de tractor. Uno de los amigos, el de más baja estatura, la lanzó pero se fue con todo y ella. El más alto se lanzó para ayudarlo, para rescatarlo, apenas si llegaba a sacar su cabeza parándose sobre la llanta, tenía a mi amigo sobre sus hombros para pedir ayuda. Se divirtieron un rato mientras intentaban salir, luego empezó la desesperación y cinco horas después, uno de ellos empezó a decir: nos vamos a morir, nos vamos a morir y como que se desconectó, se desapareció y ya no dijo nada.

Gracias a Dios un albañil escuchó los gritos, fue a llamar a los bomberos y cuando vieron hacia el puente, habían muchos curiosos, todos observando hacia abajo. Salieron en la prensa. Uno de los papás fue al hospital y al ver a su hijo sano y salvo lo primero que hizo fue agarrarlo a puntapiés. Los hijos son tremendos, hacemos cada cosa. Ana Isabel, mi hija mayor tiene once, casi doce años, íbamos en el tránsito y de pronto vio pasar a un picop y grita mama, mama, un carro con gavetas. Los niños jugaban con una candela en el cuarto, prohibido jugar con fuego les dijeron y lo hicieron. De pronto entra la mamá al cuarto y metieron la candela debajo de la cama. Mi hermano Jorge en el colegio y le dicen que tiene que ser valiente. Vas hacer veinticinco sentadillas sin respirar y al pararte vas a aguantar la respiración, te vamos a apretar por atrás. Mi hermano obediente, atlético, lo hace, lo desmayan, cae de rodilla, luego cabezazo, para en el hospital dos días.

En mi casa hay gradas, ahí viven mis papás por más de treinta y seis años. Agarrábamos una bolsa de dormir, nos metíamos cinco o siete niños adentro y nos lanzábamos por las gradas. Los niños son tremendos, sin embargo, a pesar que los niños son tremendos, el Señor dice que debemos ser como niños, ¿por qué dice que debemos ser como niños? Porque son en un momento los más amantes de la verdad, y al otro son unos firmes mentirosos.

Marcos, mi hijo menor, hacía algo malo y su mamá le decía: ¿tú hiciste eso? No. ¿Me estás mintiendo? Si. Porque un niño puede ser amoroso, pero a la vez algo que odia con todo. Un niño puede ser alguien generoso, pero a la vez la persona más egoísta. Un niño puede ser alguien obediente, pero también un niño berrinchudo, ¿por qué la Biblia dice que debemos ser como niños? Abra su Biblia en Marcos 10:13 y veamos qué es lo que el Señor tiene para nosotros el día de hoy, porque los niños son tremendos, Jesús enseñó que debíamos ser como ellos. La idea es que usted y yo, hoy, podamos entender qué significa ser como un niño. Marcos 10:13-16 “Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él.» Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos.

¿En qué sentido debemos ser como niños? Está en que el Reino de Dios es de quienes son como ellos, y hemos hablado que los niños son tremendos, viajan entre dos polos opuestos constantemente: amor y odio, generosidad y egoísmo. Obediencia, rebeldía. Paz, berrinche. El punto es que si queremos ser parte del Reino de Dios, ese reino donde Dios gobierna, donde es el jefe y donde hay un juez justo y hay paz, no solo con Él sino paz con nuestro prójimo. Ahí solo puede entrar aquel que es como un niño. A la luz de este pasaje ¿Qué es ser como un niño? Vea lo que dice la Biblia de estudio NVI, en sus notas sobre esto versículos dice: El Reino de Dios es de quienes son como ellos, el Reino de Dios pertenece a los que estaban dispuestos a recibir con actitud de niños el reino como un don de Dios.

El punto de comparación está en la disposición y la receptividad de los niños. Es necesario recibir el Reino de Dios como una dádiva, esto significa regalo, puesto que no se puede alcanzar por esfuerzo humano, los únicos que entran en el reino son los que saben que son incapaces de entrar por sí solos, que no tienen ningún mérito que puedan alegar.

¿En qué sentido ser como niños? Ser como niños en cuanto a la receptividad del Evangelio de Jesús, ser como niños en cuanto a recibir ese mensaje de salvación que dice que usted y yo somos pecadores y que existe únicamente un medio para ser salvos.

Quien está endeudado dice que está en números rojos, cuando se queda sin dinero está en cero, cuando presta pasa a números rojos. Pero de pronto hemos visto gente en La Fráter que ha quebrado tres veces y las tres veces se han levantado. Estaban en números rojos y debían tres millones, un millón, quinientos mil, doscientos mil y llegan a cero y empiezan a producir riqueza, pero nosotros no somos como una cuenta bancaria donde tenemos y debemos, ante Dios una vez hemos quebrantado la ley somos pecadores y culpables de muerte y de muerte eterna.

Jesús viene a la Tierra, es el plan perfecto, es lo que nos habló mi esposa la semana pasada, viene precisamente Dios que se viste de carne y huesos para habitar en medio de nosotros, comprendernos y proceder a socorrernos en el día de la angustia, experimenta lo que es el ser humano, experimenta la traición de Judas Iscariote y no solo de él sino de Pedro, de los diez discípulos restantes, porque todos fueron traidores, todos lo negaron, todos se fueron del Getsemaní. Pedro lo negó tres veces, pero los demás lo negaron, salieron huyendo. Jesús sabe lo que es perder a un ser querido cuando murió Lázaro, sabe lo que es tener hambre, tener sed.

Fue tentado en todo, pero sin pecado para que usted y yo que hemos quebrantado la ley de Dios y con un punto que hayamos quebrantado somos culpables de una condena eterna, muerte eterna, pero la historia del Evangelio de Jesús, lo que predicamos nosotros, es que Dios nos creó en perfecta relación con Él en el jardín del Edén. Adán y Eva desobedecen y recibieron las consecuencias del pecado. Entonces habiendo sido separados de Dios, porque Dios no puede estar junto al pecado, envía su plan perfecto: Jesús, que se viste de carne y huesos, para que el que oiga este mensaje, de quién es Dios a través de Jesús, halle perdón de pecados y responda a Él, reciba el nombre de ser hijo de Dios, el perdón de pecados, una nueva vida, esperanza eterna, un propósito para siempre. Y entonces tenemos vida y vida eterna, vida y vida en abundancia.

El Evangelio que predicamos es que todo pecador puede ser declarado justo por Jesús que vivió una vida justa, tentado en todo pero sin pecado, muere en la cruz y por fe en el sacrificio, Dios ve el castigo que recayó sobre Jesús, Él muere por nosotros, no un hombre, Dios hecho hombre, y ahora tenemos vida y vida eterna, debemos ser niños en cuanto a la receptividad de Jesús. Los niños, todo lo creen, hábleles del ratón que llegan a cambiarles los dientes por plata. ¿Qué esperan ellos?

Dígale a su hijo, hoy va a venir a la casa Messi, vamos almorzar con él y sale corriendo con algarabía a contarle a todo mundo que Messi va a llegar a su casa a almorzar, porque los niños todo lo creen. Cuando la Biblia dice que debemos ser como niños, está hablando acerca de la receptividad. Imagínese que había tantas personas alrededor de Jesús que ni siquiera se interesaban, ni querían acercarse, pero los niños querían tocarlo, querían estar con Él, porque creían. Habían escuchado que parecía que Él era el Mesías, pero para ellos Él es el Mesías.

No solo debemos ser niños, como niños en cuanto a la receptividad de Jesús, sino debemos ser como niños en cuanto al reconocimiento de la dependencia total en Dios. Receptividad y dependencia total en Dios. Un niño depende de todo de sus papás. Tenemos que ser como niños. Ayer llamé a mi hermano Checha y le dije: vamos a desayunar. – Estoy en la U-. Entonces voy a llamar a Marcela, para ver si quiere ir y si no que me presten a Jorge Mario, su hijo mayor. Le dice la mamá, tu tío viene por ti. Los niños se ponen felices porque el tío va a llegar. Llegamos con Juan Marcos, salimos, fuimos a traer a mis otras dos hijas. Iba feliz, entró, – yo ya comí, pero quiero un jugo de naranja-. Jugaron hasta el cansancio, la pasaron bien. Luego nos fuimos a mi casa, estuvo jugando como cuatro horas, mientras la mamá estaba haciendo mandados.

En ningún momento me dijo tío, ¿cuánto tenemos de gasolina? Tío ¿traes tu billetera para pagar? No se preocupó de nada, porque sabe que los niños dependen de todo de los adultos. Cuando la Biblia dice que debemos ser como niños, está hablando no solo de la receptividad de Jesús, está hablando acerca de depender totalmente de Dios. Su esfuerzo humano no le puede ganar la salvación, usted y yo no somos justificados por nuestras obras. Dice la Escritura que aun siendo pecadores, Cristo Jesús murió por nosotros, Jesús no murió por los buenos, murió por los malos. Yo no vine a llamar a justos sino a pecadores al arrepentimiento, dice la Escritura. Y usted entra al Evangelio de Jesús no por sus obras, entra por las obras de Jesús, porque Él pagó el precio de cumplir la ley por usted, Él ya murió en la cruz por nosotros, ahora usted dirá, entonces puedo portarme como sea, ese será el tema de la próxima semana, porque entramos por la obra de justicia, pero el Señor demanda obras y vamos a ver por qué y cómo está la atención en esto.

Un niño depende de todo de Dios. Cuando dice que debemos ser como niños no quiere decir que seamos como aquellos que no les importa nada, que anda con los mocos de fuera, que andan todos sucios, que apestan. No está diciendo eso, mi esposa hizo un diseño de algo que publicó en las redes sociales y dice: “Los niños no tienen poder de negociación, solo confían y se rinden al reino que les pertenece”. El reino de Dios, donde reina un Dios justo sobre su vida, solo puede estar donde hay receptividad y fe simple y donde hay dependencia total de Dios. Tal vez usted ha hecho cualquier barbaridad de cosas, y ahora que está sentado reflexiona y se dice, si la gente supiera lo que yo hice, se mueren. Si supieran mis hijos como fui de joven, me decían la novia del pueblo, si suspiran mis hijos que mi plata la hice siendo corrupto, aunque ahora ya no lo soy.

Quiero decirles algo, el que es como niño entra al Reino de Dios, es perdonado, es declarado una nueva creación, tiene un futuro de esperanza y goza de paz no solo con Dios sino con el prójimo. Dios cambia nuestra mente, la transforma completamente, nos da una nueva vida. Un esposo se va a un retiro, regresa transformado. Hay esposos que han regresado de un retiro a caer de rodillas a pedirle perdón a la esposa, porque le pegaron antes de irse, pero en el retiro escucharon el mensaje de salvación de Jesús y se arrepintieron de sus pecados. Hablaba con una mujer y me dice: regresaron a mi esposo, pero me lo cambiaron, es otro. Es que eso es lo que pasa en aquel que está en el reino de Dios, aquel que reconoce a Dios como su creador, a Jesús como su Señor y Salvador.

El 17 de marzo de este año pasó algo maravillosamente alegre. Mi esposa y mis dos hijos, Ana Isabel y Juan Marcos, después de platicar durante varios meses, llegamos a la conclusión que debíamos tener otro hijo, solo que era un hijo que no iba a nacer del vientre, era un hijo que debía nacer del corazón. En Guatemala no hay uno, hay miles de niños sin mamá y papa, están en los hogares y otros están en las calles. Mis hijos estaban contentos – papá ¿cuándo viene?-. Hicimos todo el proceso en el Consejo Nacional de Adopciones, todo lo que hay que hacer, certificado médico, incluyendo examen de VIH, de los papás y los hijos, antecedentes policiales judiciales, partidas de nacimiento, certificado de matrimonio, todo autenticado por abogado, llevarlo y toda la situación, pruebas psicológicas, exámenes para padres e hijos, trabajadora social que llega a la casa. Lo evalúan todo y lo declaran idóneo.

Usted no puede escoger a un hijo, se lo van a escoger, ellos dicen que no buscan un niño para una familia sino una familia para un hijo. El 17 de marzo llegó a la casa una niña que conocimos en febrero, tenía seis años, su nombre es Darly, es una niña preciosa, bella. Llegamos al hogar y la conocimos. Nos hicimos amigos, a los dos días les llevamos fotos y conoció a mis hijos y después de siete visitas, llegó al edificio donde está el Consejo Nacional de Adopciones y ahí Darly se convirtió en nuestra hija. Y ahí esta niña se fue en el carro, un día les vamos a contar cómo fue toda la historia. Le hemos estado hablando, desde que llegó, acerca de ser papá, ser mamá, porque papá no es el que lo cuida a uno, es el que cuida, provee y nunca abandona, igual con la mamá. El primer día que llegamos a la casa, ella ya la conocía por fotos, entramos, le dimos el tour por todos lados, conoció a las perritas, todos los cuartos, sala. Nos sentamos a almorzar lo que ella quería, espagueti. El domingo quería huevitos con salchichas. Ese día comimos espagueti y cuando estábamos comiendo, antes de comer y orar, yo le dije bienvenida a tu casa, hoy tenés a una familia para siempre, yo soy tu papá, ella es tu mamá, ellos son tus hermanitos, solo quiero decirte que esta casa es tuya.

Todo lo que hay aquí, la mesa, la refri, la estufa, las camas, todo es tuyo. Cuando quieras comer solo vas a la refri. Ella solo me miraba. ¿De quién es esto? le pregunté, de nosotros me contestó. De aquí nunca te vas a ir. Hace poco llegaron las trabajadoras sociales a hacer un seguimiento para ver cómo vamos. Estaba asustada, papa peor si vienen y se ponen enojadas y me llevan. Le dije, no te preocupes, si te quieren llevar yo las agarro a patadas. Yo quería que estuviera segura que yo voy a pelear por ella contra cualquiera.

Le dije que no se preocupara porque iban a ver si los papás eran buenos, no si tú eras buena. Yo le digo, hija, tú vas a crecer para ser una mujer de bien, una hija de Dios y vamos a estar en la graduación del colegio y te voy a tomar fotos cuando te gradúes y vas ir a la U y te vas a graduar de lo que te guste y no solo te vas a graduar de la U, un día va a haber una música como aquella boda y yo te voy a entregar y, un día, vas a tener un bebé en tu vientre y ese bebé nunca va a llorar porque no tiene mamá, porque vas a ser una excelente mamá.

Sabe qué pasa, los niños son receptivos, creen, dependen totalmente de nosotros porque mis hijos al igual que Darly dependen de todo de su mamá y de mi persona. Ellos lo creen, lo cree tanto que un día cantando en el carro mi esposa le puso a grabar en el celular, esto era lo que estaba cantando: Los papás existen para cuidar y defender a sus hijos, te cuidan y cuando tú naces de la panza te dan cariño. A veces me decía, papa, por qué mi mamá biológica me fue a dejar a un hogar. Y yo le decía, mi amor, yo no sé, pero solo puedo decir que si no hubieras llegado a ahí, no fueras mi hija, no tendría el privilegio de criarte como lo estoy haciendo. Además en el hogar te dieron amor, te dieron cariño, te dieron de comer, te enseñaron a caminar, a correr, hablar español. Y recordamos la película de la Familia del futuro, el niño no conoce a su mamá y lo fue a dejar a un hogar y cuando tiene la opción de regresar en el tiempo y ver quien era, no lo hace porque dice: ya tengo familia, tengo un futuro.

Un hijo cree, un hijo recibe. Mi chiquitilla linda, cree la palabra de su papá y sabe que nunca me voy a ir de su lado, y su mamá tampoco. Esa fase es la que Dios espera de usted y de mí como sus hijos, que creamos verdaderamente que Dios es nuestros padre, que creamos verdaderamente que Él es quien nos sostiene, que no podemos cumplir la ley, porque hemos quebrantado un mandamiento, somos culpables de quebrantar toda la ley, pero su hijo Jesús que cumplió la ley, tentado en todo pero sin pecado, para qué, para que a través de Él tengamos salvación.

Usted dirá qué locura y eso es precisamente lo que decía el apóstol Pablo, la locura de la predicación. Los judíos piden señales, los griegos piden milagros, pero nosotros predicamos a Jesucristo crucificado. En este episodio Jesús se indignó, leamos nuevamente Marcos 10:13-16 Empezaron a llevarle niños a Jesús para que los tocara, pero los discípulos reprendían a quienes los llevaban. Cuando Jesús se dio cuenta, se indignó y les dijo: «Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan, porque el reino de Dios es de quienes son como ellos. Les aseguro que el que no reciba el reino de Dios como un niño, de ninguna manera entrará en él.» Y después de abrazarlos, los bendecía poniendo las manos sobre ellos. ¿Por qué se indignó Jesús? Precisamente porque la figura terrenal más importante que revela el corazón que debe tener el hombre hacia Dios, es un niño, un niño que cree con una fe simple y un niño que depende completamente de sus papás, como Dios desea que usted y yo creamos que Él existe. Desea que creamos que Jesús es nuestro salvador de los pecados y que dependemos totalmente de Él para todo.

Porque a Jesús le importan los niños, le dejo cuatro cosas muy sencillas, no solo debemos ser como niños sino a Jesús le importan los niños, La Fráter es una iglesia cristiana para la familia, el pastor dice que atendemos a la gente desde la cuna hasta la tumba. Aquí todos somos uno, eso es lo bueno, tengo amigos de 89 años, ¿en dónde más puede tenerlos? Tengo amigos chiquitos, que sigo en Instagram y son mis amigos y le dan “me gusta” a mis fotos, porque somos una familia espiritual. Cosas que debemos hacer con los niños, porque a Jesús le importan:

Amemos a los niños. Es probable que el papá que un niño tiene, la mamá que un niño tiene, aunque tengan papás biológicos, no tengan verdaderamente el amor de un padre. Todo niño que se acerque, ámelo. Comenzando con los suyos en casa, está bien que tenga sueños para ellos, que sean estudiantes brillantes, créame, que aunque saquen cien en la clase no van a ser exitosos, mis amigos más atarantados son los que mejor les está yendo, por qué, porque eran buenos para socializar, buenos para vender, buenos para platicar. El abanderado de mi colegio perdió el primer año en la universidad, no se preocupe, las notas son subjetivas hasta cierto punto. Con que ganen el examen para entrar a la universidad y tengan disciplina, pero luego saque el proyecto de su vida al punto que después no tienen vida los niños, ámelos y amar es aceptarlos tal como son, donde están, eso es amar.

 Modéleles la fe. Que ven en usted y en mí, gente mayor pero que cree con una fe simple, hay un Dios, que pecamos, que hay condenación eterna porque es un juez justo, pero que hay un salvador que es Jesús. Modelémosle la fe, que vean en nosotros gente apasionada por Dios, no que cree, no que se congrega, porque cualquier persona puede ir a un cine, a un teatro y aguantar hora y media, hora cuarenta y cinco y salir igual o peor. Amémoslos, hablémosles de la fe

Enseñémosles la fe. Le compra a su hijo un Samsung S 4 y le compra la Biblia más pura lata. Invierta en la fe de sus hijos, cómpreles una Biblia de estudio que ellos puedan leer al pie de la Biblia una explicación de gente estudiada sobre lo que están leyendo. Los niños quieren conocer, póngalos a leer el libro de Lucas que habla sobre la vida de Jesús, enséñeles los demás evangelios, Mateo, Marcos, Lucas, Juan. Que lean el libro de los Hechos de la iglesia primitiva, que lean el libro de Proverbios, Eclesiastés, sabiduría, que para eso también tenemos la Facultad de Liderazgo en La Fráter. Todos los primeros domingos de mes inicia, usted estudia en ocho meses, 28 temas de doctrina básica, siete de liderazgo, siete sobre la visión. Y, por último, Involucrémoslos en todo sin menospreciarlos. La iglesia, la familia, el ministerio, la persona que involucra a los niños en su mundo va a tener niños conforme el corazón de Dios. Por cuanto no tiene sentido de pertenecía de un lugar seguro lo encuentran en las masas, en las malas amistades y sus líderes son MS, el español Porta y un montón de gente que quizá no escuchábamos, pero que están llenando a su hijo con un montón de cosas que no debe tener su corazón. Por eso vienen a la Tierra ellos, sin nada en el cerebro, Dios los manda así para que usted y yo seamos ese filtro, ese antivirus que capta todo lo que no debe estar en sus mentes.

Abel Zabala, es un cantante mexicano, es sencillo, callado, cae bien, está casado, tiene sus hijos, ha escrito bastantes canciones que las escribe de sus devocionales, como la mayoría. Escribió una canción que dice: Eres el padre que siempre soñé. Quizá usted no tenga un papá terrenal como el que anhela, tal vez lo tiene pero no es lo que usted anhela. Lo que debe hacer es traspasar a su padre terrenal y entregarse a su padre celestial, conectarse a él. Abel Zabala no tuvo papá, lo conoció ya siendo mayor, lo perdonó, pero su padre, el que siempre soñó, dice, es mi Padre Dios.

Estando en el hogar con mi hija, nos recomendaron que no le dijéramos que íbamos a ser sus papás. Porque hace mucho tiempo que muchos niños de ahí no se iban, pero querían prepararlos bien, porque para ellos es una pérdida dejar un hermanito de clase. Después de la cuarta visita nos dice el director del hogar si ya le habíamos dicho que íbamos ser sus papás. En la quinta visita estábamos sentados en un quiosco, mi esposa estaba sentada, Darly estaba sentada, recostada en su pecho, y yo estaba parado frente a ella. Era el momento de decirle: vamos a ser tus papás. Entonces le dije, Darly, tu mamá hubiera querido que tú nacieras de su vientre, hubiera querido tenerte nueve meses antes que tú nacieras, pero no fue así. Sin embargo, Aixa tiene un corazón tan grande que le caben sus dos hijos y un montón más. Solo me miraba. Quiero decirte, que ella quiere ser tu mamá para siempre. Solo me miraba, sin expresión alguna.

Yo también hubiera deseado que estuvieras en el vientre de tu mamá Aixa, pero no fue así, pero mi corazón es tan grande que caben tus dos hermanos también, caben otros dos y un montón más. Le expliqué que cuando un niño nace, el corazón del padre crece, crece para el segundo, el tercero. Papi, me dijo, cuántos te caben. Un montón, le dije. Traigamos a otros dos. Lo peor es que mis otros hijos quieren dos más. Mi corazón es tan grande que caben mis dos hijos y cabes tú. Quiero decirte que tú, que Aixa y yo, vamos a ser tus papás, te vas a vivir con nosotros. Seguía sin expresión alguna que dijera sí, no, me caen bien, me caen mal, uy que feos. No sabía. Entonces se desprendió de su mamá, se bajó y caminó hacia donde estaba yo, nunca me dijo nada, solo me tiró los brazos. Agarré a esa ishta, la cargué, le di un beso y la abracé fuerte.

Luego me dijo, mejor bájame, me hago pipí. Yo quiero decirle algo, tal vez usted nunca tuvo papá y ya es papá, tal vez usted tiene uno y no es perfecto porque no hay perfectos, quisiera un papá diferente, yo quiero decirle, hay un único padre perfecto que está para nosotros, que nunca traiciona, que nunca abandona, que nunca falla, es nuestro Papá Dios. Es aquel Papá que nos dice aquí estoy.

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