El calibre del amor de Dios (Código 2014-319) – Radios Fráter
  • octubre 22, 2014

El calibre del amor de Dios (Código 2014-319)

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Algunos tenemos el privilegio de haber vivido en este país por más de seis décadas, y eso nos hace tener conocimientos de situaciones que son extrañas a los jóvenes. ¿Se puede imaginar la vida sin un televisor? La televisión en Guatemala empezó en 1958, los primeros ocho años de mi vida no había televisión, cuando vino íbamos con un vecino que sí tenía el televisor y le pagábamos un centavo para que nos dejara ver por lo menos un par de horas. En mi casa no había televisión en esos años y pasaron muchos años para que mis padres pudieran comprar un televisor.

¿Qué hacíamos sin televisor? Salíamos a jugar a las calles, hoy eso es imposible, las calles están llenas de carros, llenas de rateros, ya no se puede salir. También oíamos radio, había radionovelas, de ellas recuerdo una que pasaban como a las cinco o seis de la tarde que se llamaba “Los hermanos Villalobos”. Había un programa que a mí me agradaba porque era cómico, se llamaba “El Tribunal de la alegría”, y en ese tribunal de la alegría, toda la trama era un juzgado, había un juez y había uno que era el acusado casi siempre, se llamaba Plantillas del Zapato y una señora que participaba casi siempre que se llamaba Cipriana Calandria.

Hubo muchos programas que a mí me divirtieron a través de la radio, pero hubo uno en particular que se me quedó, porque estaban en la discusión que a quién le correspondía un niño que acababa de nacer, si a la mamá o al papá. La mamá decía: yo con amor lo tuve en mi vientre por nueve meses, tiene que ser mío. Y Plantillas del Zapato dice: señor juez, ¿conoce las máquinas traganíqueles? Si, las conozco.- Si usted pone una moneda en la máquina y se saca un premio ¿de quién es el premio? ¿De la máquina o del que puso la moneda? Por lo tanto, señor juez, ese niño es mío, porque yo puse la moneda. La verdad, cada vez que pensamos en las mamás tenemos un modelo de amor.

Todos amamos a nuestras mamás. Ahora pregunto ¿aman igual a su papá? ¿Por qué a las mamás se les ama tanto? ¿Por qué si alguien lo quiere insultar en la calle no le dice hijo de su papá? Porque si a usted le sacan al papá, se le resbala. Al fin y al cabo ni quería mucho a mi papá, ni se estaba en la casa, me abandonó, me dejó y tanta cosa. Pero cuando le sacan a usted, con el respeto de aquellos que están leyendo, la madre, ¿cómo reacciona la gente? Terrible, no pueden ofender a la mamá porque la gente reacciona en su defensa.

Cada vez se idealiza mucho eso, porque hay mamás que somataban a los hijos, no les daban de comer y aunque hay muchas mamás consentidoras, hay otras que no lo fueron. Mi mamá, por ejemplo, me mandaba a acarrear agua, cambiar pañales, encender la estufa, en ese tiempo de carbón, pero ese tipo de cosas nos preparan y nos enseñan para la vida. El Día de la Madre todos procuran felicitarla, le llevan sartenes, vasos, vestidos, dinero, la sacan a comer a un restaurante o le llevan comida especial a la casa, porque la mamá es lo máximo.

Pero viene el Día del Padre, un mes después, ¿le regalan sartenes al papá? ¿Le regalan herramientas para trabajar? Los papás no reciben lo mismo, vamos a tener que protestar los papás. El amor de una madre es algo extraordinario, tal vez en esta vida, uno de los amores que uno más recuerda y que más agradece es el amor de una madre, esa madre sacrificada por sus hijos que muestra amor en todo momento. ¿Se recuerda aquella vez que lo expulsaron del colegio? ¿Qué hizo su mamá? No le dijo, ya no te quiero, te vas de la casa. No, agarró al medio mudo de su hijo y lo siguió amando. Aquella vez que lo multaron por pegarle a alguien y hasta preso estuvo ¿quién lo fue a ver? Su mamá. Cuando se aplica la pena de muerte ¿quién está allí viendo a su hijo en última instancia? la mamá.

Sin embargo, hay un Padre que se ama más que a cualquier madre y es el Padre nuestro que está en los cielos, es amado, respetado, a Él le damos nuestra vida entera, le damos nuestros diezmos, ofrendas y promesas de fe, le damos nuestro tiempo, talento y tesoro, porque es el Padre que ha demostrado que nos ama.

El amor de Dios Padre supera mucho al amor de cualquier madre, porque una madre da la vida por sus hijos, pero no necesariamente da la vida por los hijos de la vecina abusiva que se pone a tocar la bocina todas las mañanas, que se roba los güisquiles de la cerca, que le da bocados a sus perros. Una madre da la vida por sus hijos, pero no necesariamente por los hijos de otras señoras, pero el Padre nuestro que está en los cielos, ha demostrado tan grande amor, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él crea no se pierda, más tenga vida eterna. Dios ama a todos, sin diferencias de clase social, color de piel, raza o preferencia política, Dios ama a los Patriotas, a los de la UNE, del Líder, a los que están afiliados a todos los partidos. Dios ama a los del Barsa, a los del Real, a los rojos, cremas, a los indígenas, a los ladinos. Dios nos ama por igual y por eso es que el Evangelio es el gran igualador de los hombres, porque igual lleva al rico y al pobre a los pies de la cruz arrepentido por sus pecados y el Señor lo recibe sin prejuicios, porque su amor es muy grande.

El apóstol Pablo cuando terminó de escribir la segunda carta a los Tesalonicenses les dio varias recomendaciones muy específicas. Veamos una, 2 Tesalonicenses 3:5, Que el Señor los lleve a amar como Dios ama. No hay dudas del gran amor de Dios, lo interesaste es que Pablo dice aquí Que el Señor los lleve a amar como Dios ama. Todos amamos, pero amamos a nuestros amigos, todos amamos, pero a nuestros hijos, todos amamos pero selectivamente, amamos a unos y a otros no. Simplemente no nos nace amarlos, pero si vamos a amar como Dios ama, entonces nuestro amor tiene que ser sin prejuicios, sin discriminaciones, sin ser selectivos, porque Dios ama al mundo. Dios no ama solamente a los judíos o a los gentiles, no solo ama a los europeos, norteamericanos o sudamericanos, Dios ama a todos.

Juan 3:16 dice, Porque tanto amó Dios al mundo. El mundo está formado por toda clase de gentes, de lenguas, de culturas, de maneras de ser y hacer la vida, pero Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito. Quiero referirme a algo importante, se puede dar sin amar, pero no se puede amar sin dar. Cuando ama, da. La manera de expresar el amor es dando, porque amar es ¿adjetivo, sustantivo o verbo? Es verbo, y hemos aprendido que verbo expresa acción o movimiento. Amar es accionar, por eso se pasó un resumen de las actividades que hicieron cientos de células en estos meses que recién han pasado. Nos emociona ver a los grupos de células de gente muy anciana, de gente muy niña, joven, adulta accionar y visitar al pobre, al huérfano, a la viuda, al alcohólico, al preso y mostrar el amor.

Hace, más o menos, 30 años, que estamos visitando las cárceles. Directores van y directores vienen, pero el amor de los cristianos de la labor de La Fráter se mantiene, ahora casi rogando para que nos dejen entrar, a mostrar el amor con acciones. Decimos en Guatemala obras son amores y no buenas razones. Yo sé que hay hombres que le dicen a la mujer que la aman y la aman, pero la aman eróticamente, pasionalmente, físicamente. A la hora de pagar la renta no hay amor para la renta, a la hora de pagar el colegio no hay amor para el colegio, a la hora de pagar la medicina, no hay amor. No hay el accionar para decir te amo y por tanto aquí está. Sostengo a la familia.

Tanto amo Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, todo padre que ama a su familia da, toda madre que ama a su familia da, todo amigo que ama a su amigo da. Si usted tiene amigos, tiene que dar, darles su tiempo, a veces es más fácil enviar una tarjeta que dar su tiempo, porque tu tiempo tiene un valor incalculable y cuando usted le da tiempo a un amigo o a un hijo o a un cónyuge está dando lo más valioso de su vida, usted no puede comprar tiempo, pero sí puede dar su tiempo. Por eso nos alegra cuando vemos aquí a más de 3 mil 500 voluntarios sirviendo al Señor en las células, Zona de Campeones, Ministerios Carcelarios, en las Jornadas Médicas, en radio, prensa, televisión, toda esa gente lo hace porque ama al Señor.

Ellos dan su tiempo, su talento, su tesoro, porque aman como Dios ama, y cuando Dios ama da. De tal manera amó Dios al mundo que dio. Y al mundo le dio donde vivir, el planeta, la lluvia, el sol, le dio la luna, las estrellas, el oxígeno, pero lamentablemente el hombre cayó en pecado y hubo necesidad de darle salvación, un camino que lo llevara de nuevo a la reconciliación con Dios Padre. Y eso es Jesucristo, Jesús dijo en Juan 14: 6 —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí—. Y por eso Cristo descendió del cielo como un pontifex, que en latín significa puente. Jesús es el Sumo Pontífice, es el puente que une a Dios con el hombre y por medio de la fe en Jesucristo llegamos a ser hijos de Dios. Por eso Jesucristo fue sacrificado, como en el Antiguo Testamento se sacrificaba a corderos, carneros, bueyes para hallar el perdón por los pecados del pueblo, así Jesucristo fue sacrificado.

Cuando Jesús se presentó ante Juan el Bautista, en el río Jordán para ser bautizado en agua, Juan lo presentó de esta manera: he aquí, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Juan ya estaba profetizándole, advirtiéndole a Jesús que el camino de Él era el sacrificio, la cruz. Por eso Jesús en el Getsemaní, con gotas de sudor como gotas de sangre, sufría y le decía al Padre: Padre, si puede pasar de mí esta copa, que pase, pero no conforme a mi voluntad sino conforme a la tuya. Porque Jesús iba al sacrificio. Ese es el amor de Dios. ¿Cómo ama Dios? Sacrificialmente. Probablemente alguien daría la vida por salvar a alguien que ama, a un hijo, a un amigo, pero dar la vida por salvar a un pecador, a un ladrón como aquel que estaba a la par de Jesús en la cruz que le dijo: Señor, acuérdate de mí, cuando vengas en tu reino. Y Jesús le dijo en ese momento, hoy estarás conmigo en el paraíso. Porque el amor de Dios es sacrificial.

Además Dios ama no solo sacrificialmente, sino ama incondicionalmente, nos pide que seamos justos primero, para ser amados después. Dios nos ama a pesar que conoce nuestros pecados. Y un verdadero amor es aquel que da una persona, cuando esa persona conoce a alguien y a pesar que lo conoce lo ama. Ese es el amor de una madre, sabe que su hijo es un pícaro y lo ama, sabe que su hija es una mujer imprudente y la ama. Un amigo conoce a otro y le sabe todas sus mañas y a pesar de eso lo ama. Dios nos ama a pesar de que somos pecadores, por eso en Marcos 2:16-17 dice: Cuando los maestros de la ley, que eran fariseos, vieron con quién comía, les preguntaron a sus discípulos: ¿Y éste come con recaudadores de impuestos y con pecadores? Jesús se atrevía a sentarse a comer con pecadores, con recaudadores de impuestos como Zaqueo, que era un ladrón, porque les cobraba a todos más de lo que debía, era un funcionario corrupto, no era como los de la SAT hoy en día, que son honestos.

Jesús comía con los pecadores, Jesús comía con las prostitutas. Al oírlos, Jesús les contestó: No son los sanos los que necesitan médico sino los enfermos. Y yo no he venido a llamar a justos sino a pecadores. Alegrémonos de que el Señor ama, a pesar de nuestros pecados. Y por eso envió a Jesús a sacrificarse por nosotros. Romanos 5:7-8 dice, Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros. Sí, hace más de dos mil años Cristo murió por nosotros y Él sabía que estaba muriendo por un pecador que se llama Jorge H. López y a pesar de eso, Cristo murió por mí en la cruz y Cristo murió por usted en la cruz. Por eso usted y yo tenemos salvación y vida eterna, ese es el amor de Dios para nosotros.

Dios ama sacrificialmente, Dios ama incondicionalmente y Dios ama continuamente.

El profeta dice con amor eterno te he amado. Dios nos ama cuando somos pobres, pero también nos ama cuando somos ricos. Dios nos ama cuando somos desconocidos, pero también nos ama cuando somos famosos. Dios nos ama cuando todos nos aman, pero también nos ama cuando todos nos desprecian, porque el amor de Dios es continuo, permanente, por eso David dice aunque mi padre y mi madre me dejen, Dios con todo me recogerá, porque Él nos ama más que nuestra mamá, más que nuestro papá. Dios nos ama continuamente.

Romanos 5:9-10 dice Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! Porque si, cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él mediante la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados, seremos salvados por su vida! Hay un proceso que se da cuando creemos en Cristo Jesús, se llama justificación. Y ese es el proceso por el cual Dios nos declara justos, sin culpa, pero luego se inicia otro proceso que se llama de santificación. Cada día vamos perfeccionándonos, pareciéndonos más a nuestro padre celestial, corrigiendo más nuestra manera de ser, de hablar, de vivir y por eso dice ¡con cuánta más razón, habiendo sido reconciliados – ahí entra la justificación–, seremos salvados por su vida!

Hay quienes nos aman, mientras les damos un buen negocio, mientras les damos un buen trabajo, mientras les damos un beneficio, pero luego que se acaba esa relación el amor se acabó y por eso se ve a presidentes de los países en el mundo, mientras están en esa posición todo el mundo los ama, entre comillas, todo el mundo los incluye, los invita, los celebra, pero un día después de que salen de su posición como mandatarios de una nación, ya son poquitos los que los van a incluir, los que los van a considerar como sus amigos.

Una de las necesidades básicas en la vida es la seguridad. Y hallamos satisfecha esta necesidad del inalterable amor de Dios. Quizá ya no lo ven igual aquellos que eran sus subalternos en alguna época, quizá ya no lo amen igual aquellos que se beneficiaban de usted, porque era gerente de una gran empresa, pero yo le puedo asegurar que usted puede estar seguro que Dios lo va a amar siempre, esté donde esté, tenga lo que tenga, pase lo que pase. El amor de Dios es continuo, es inalterable. 1 Juan 2:1-2 dice, Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor, a Jesucristo, el Justo. Él es el sacrificio por el perdón de nuestros pecados, y no sólo por los nuestros sino por los de todo el mundo. El amor de Dios es sacrificial, es incondicional y es continuado.

Recuerdo la historia que leí hace muchos años de un hombre que era responsable de controlar un puente levadizo, aquellos puentes que ponen para que puedan pasar barcos y también carros o trenes. Estaba un día en su puesto y su hijo pequeño estaba con él. Luego le dice papi, ¿puedo ir al río? Sí hijo, pero ten cuidado, es peligroso. El chico se fue al río y se bañaba, cuando de pronto oyó que su hijo gritaba ¡auxilio, me ahogo! ¡Papi, me ahogo! Quiso correr a salvarlo y en eso se oyó el pito del tren que venía y él tenía que bajar el puente a nivel para que pasara el tren con cientos de pasajeros a bordo.

Con lágrimas de angustia agarró la palanca de ese puente, mientras oía que su hijo gritaba y cada vez se oía menos, después ya no se oyó nada. El tren pasó con su ensordecedor movimiento, y el hombre clavado a la palanca logró que se salvaran cientos de pasajeros en el tren, pero cuando pasó hubo absoluto silencio y este hombre bajó al río a rescatar el cadáver de su hijo. Cuando los pasajeros se enteraron de lo que había hecho, hubo lágrimas, hubo agradecimientos, hubo muchos comentarios, pero este hombre sacrificó a su hijo para salvar a muchos que iban en el tren.

Dios, el Padre nuestro que está en los cielos, ha sacrificado a Su Hijo unigénito, a Jesús, para salvar a millones que vamos viajando en este planeta Tierra. Él busca que seamos salvados, transformados. La única manera que en nuestros países haya menos robos es tener más hombres convertidos a Cristo y que aprendan a respetar la propiedad ajena. La única manera que ya no tengamos más violadores sexuales, abusadores de niños, de pedófilos, es que la gente de veras se convierta al Evangelio, por medio de la fe en Jesucristo, entonces podemos tener paz y seguridad en nuestras ciudades. Así ama Dios.

La pregunta que le hago es ¿cómo puedo sacrificarme hacia mi pareja, hacia mi familia y hacia mis amigos? ¿Cómo puedo demostrar ese amor sacrificial? El hombre, la mujer hoy en día, en su mayoría, trabajan fuera de la casa y cuando vuelven llegan cansados, estresados, irritados por los problemas que hay, pero los hijos quieren jugar y como diría un conocido personaje en Guatemala: usted papá, usted mamá quiere amar como Dios ama, tiene que expresar un amor sacrificial y sentarse con sus hijos y oírlos contar sus penas, ayudarlos en sus tareas escolares, jugar con ellos.

Sí, usted puede ser el gerente general de una gran empresa, pero en la casa usted es simplemente el papá. Sí señora, usted puede ser la vicemandataria de una nación, pero en su casa usted es la mamá, y los hijos necesitan de ese amor sacrificial. Sí, usted a veces está cansado, pero tiene un amigo necesitado ¿cómo expresa su amor sacrificial? Vaya con ese amigo, escúchelo, háblele, aliéntele. Hay muchos líderes de células que llegan cansados del trabajo, pero esa anoche van a recibir en su casa a diez, quince o más personas para poder compartirles Palabra del Señor, para poder cantar juntos, orar por ellos y lo hacen porque están amando a sus hermanos en la fe, como Dios los ama con un amor sacrificial.

A veces usted quisiera llegar a la cama y dormirse, pero hay que hacer. Hay mamás que pasan la noche cuidando al bebé, pero a las cinco de la mañana tienen que levantarse, a preparar la lonchera de los otros, ese es un amor sacrificial. Así que señora, no se levante alegando, murmurando, renegando. Usted tiene la oportunidad de amar a sus hijos como Dios la ama. Hijo, usted tiene un papá de esos irresponsables que trabajan y ganan, pero se lo chupan todo, usted tiene que ver de dónde saca para sus útiles, para su quehacer, para sus necesidades. ¿Qué tiene que hacer con su papá? ¿Ahorcarlo un día de estos? No. Le queda amarlo. Amar a un hijo requiere sacrificio, amar a un papá, muchas veces, requiere sacrificio, amar a un amigo requiere sacrificio, porque hay amigos que verdaderamente cuesta amarlos.

Amar a unos hermanos cuesta sacrificio porque hay algunos hermanos que son pura lija, hermanos lija, hermanos martillo, siempre nos están dando golpes. Hermanos machete, siempre están causando heridas ¿Qué nos queda? Un amor sacrificial. No puede decir que ya no va a amar a su hijo, porque nunca es el abanderado del colegio, tiene que amarlo, es un amor sacrificial, incondicional. Va a una clausura y premian a uno, al otro, y usted se pregunta ¿cuándo van a premiar al mío un día? Un día estábamos en la clausura de uno de nuestros hijos y le dieron un premio, llegó con su mamá y le dijo: mira mamá, aquí está el premio. No esperes más, le dijo. ¿Qué nos queda, entonces? Amar sacrificialmente. Si amamos como Dios ama, nosotros lograremos salir bien. Armar sin condiciones, amar a nuestra pareja y a nuestros hijos.

Termino con el Salmo 116:5 El Señor es compasivo y justo; nuestro Dios es todo ternura. Por eso digo que aunque amamos a nuestras madres mucho, hay un padre y hay que amarlo mucho más, que es el Padre nuestro que está en los cielos.

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