La perseverancia de Jesús (Código 2014-336) – Radios Fráter
  • noviembre 5, 2014

La perseverancia de Jesús (Código 2014-336)

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Muchos vieron alguna vez las películas de Sylvester Stallone, Rocky Balboa, hubo varias películas sobre la historia, y su entrenador siempre salía con una toalla como cualquier otro manager o entrenador de boxeo. ¿Por qué lleva la toalla el entrenador sobre el hombro? ¿Cuál es la razón de llevarla, solo para secarle el sudor al boxeador? A veces uno ve a su boxeador en el cuadrilátero, y ahí en el ring le están dando una somatada como las que le daban a Rocky. Uno decía cómo aguanta este cuate, un ruso grandote, fuerte, le pegaba y volaba por allá. Ahora, imagínese, que usted está viendo a su esposo, a su novio, a su hijo que le están dando esa somatada ¿cómo hace usted para parar esa pelea? El único que la puede parar es el réferi que está ahí o el entrenador que tiene la toalla a la mano y cuando mira que de verdad ya van a matar a su boxeador la tira al cuadrilátero y entonces el árbitro detiene la pelea. De aquí viene aquel dicho muy común que decimos: no tire la toalla. No tire la toalla aunque le estén dando hasta por debajo de la lengua.

En la vida hay problemas, muchos han tenido problemas en la vida, y aquí entre nosotros, hay gente que está saliendo de un problema, que está en medio de un problema, o está por entrar a un problema, pero todos, sin excepción, en la vida tenemos problemas, tenemos conflictos, tenemos luchas, frustraciones, enfermedades. Hay muchas cosas que llegan a nuestra vida. El consejo de hoy para ustedes es: no tiren la toalla. En otras palabras no se rindan, aguántense, perseveren. Perseverar es no tirar la toalla. Cuando buscamos el significado de perseverancia, dice el diccionario que es igual a constancia, persistencia, firmeza, dedicación o tesón. Es la capacidad para continuar y seguir adelante, a pesar de las dificultades, los obstáculos y la frustración o el desánimo, el aburrimiento o los deseos de rendirse o abandonar ante una situación.

Ah, pastor, esos es lo que yo siento con mi marido, quisiera abandonarlo, quisiera tirar la toalla con mi mujer. No la aguanto, quisiera cerrar este capítulo de mi vida, ya no quiero seguir en la universidad, ya no quiero terminar mis estudios. Problemas tenemos todos, lo que nos hace falta a menudo es perseverancia. Por eso es tan importante aprender a ser constante, que pase un día, un año, diez, treinta, cuarenta y que la gente vea que nosotros somos perseverantes. Porque el que persevera alcanza.

Jesucristo dijo el que persevere hasta el fin, este será salvo. Yo estoy seguro que si le diéramos el micrófono a la mayoría de ustedes nos podrían contar todos los problemas que han vivido, a pesar de ser cristianos. El ser cristianos no nos exime de tener problemas, al contrario, Jesús nos lo advirtió en Juan 16:1-2 en una de las charlas que le dio a sus discípulos, cuando ya estaba despidiéndose, porque venía pronto su encarcelamiento y su crucifixión: Todo esto les he dicho para que no flaquee su fe. La fe flaquea cuando estamos en medio de una crisis, la fe puede flaquear cuando estamos frente a nuestro hijo que se muere en el intensivo, la fe puede flaquear cuando nos quedamos sin un centavo y estamos en líos de tribunales. La fe puede flaquear cuando se nos acusa falsamente.

Y dice el versículo 2 Los expulsarán de las sinagogas; y hasta viene el día en que cualquiera que los mate pensará que le está prestando un servicio a Dios. Y a muchos de los discípulos los mataron pensando que hacían un servicio a Dios. Eso fue lo que hizo el apóstol Pablo, antes de ser el apóstol Pablo era Saulo de Tarso y su trabajo era perseguir a la Iglesia, entrar a las casas, capturar a los creyentes, torturarlos, encarcelarlos y hasta participó en la muerte del primer mártir de la Iglesia, la muerte de Esteban.

Y Saulo de Tarso quien era un religioso, fariseo de fariseos, un judío de pura cepa. Hacía todo esto, pensando que hacía bien, que estaba defendiendo su fe judía, que estaba defendiendo a su nación Israel. Y por eso Jesucristo lo confrontó cuando iba rumbo a Damasco y le dice – Saulo, por qué me persigues –, porque al perseguir a un cristiano está persiguiendo a Cristo. Al atacar a un cristiano, usted está atacando a Cristo, al difamar a un cristiano, usted está difamando a Cristo. Jesucristo toma para sí, cualquier ataque en contra de sus discípulos. En el versículo Juan 16:32 dice: Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Los discípulos iban a dejar solo a Jesucristo.

Usted puede ser levantado por el Señor para realizar una obra maravillosa, una iglesia impactante, bendecida y de repente se queda solo. Es difícil cuando usted de queda solo y algunos de los líderes agarran y se llevan la grey, de pronto se encuentra con las sillas vacías. Jesús dijo: ustedes serán dispersados. Cada uno irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. Qué hermosa declaración de Jesús, todos se irán, lo dejarán solo, solo no estoy, el Padre está conmigo. Y yo le quiero recordar a usted hoy. Quizá usted se sentirá solo, lo dejó su familia, lo dejaron sus amigos, sus socios, sus compañeros, pero si es un hijo de Dios no estará nunca solo, porque el Padre ha prometido estar con usted, nunca estará solo. Él estará con usted.

Yo les he dicho estas cosas para que en mí hallen paz. En este mundo afrontarán aflicciones, pero ¡anímense! Yo he vencido al mundo.

 Lo que está diciendo el Señor, yo también he pasado estas aflicciones, pero las he vencido. Y Él lo sabía, porque no estaba solo, el Padre está con Él. No se extrañe si tiene aflicciones. Las aflicciones son las igualadoras de las personas, tiene aflicciones el rico, tiene aflicciones el pobre. Tienen aflicciones los feos, y también los guapos las tienen. Hay aflicciones para todos, para el viejo, para el joven, para el soltero, para el casado, para el guatemalteco y para el resto del mundo. Jesucristo fue honesto. A veces nosotros como predicadores podemos dar una mala impresión al decir si usted viene a Cristo todo quedará resuelto, sí quedará resuelto el problema de su pecado, el problema de su condenación eterna, quedará resuelta su vida eterna, quedarán resueltas muchas cosas, pero eso no quiere decir que no tendrá problemas.

Hace un par de domingos predicamos sobre un tema que llamamos “El calibre del amor de Dios”, 2 Tesalonicenses 3:5, lo usamos para decir: Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y aprendimos amar como Dios ama. Y la segunda parte es la que estamos viendo ahora, y a perseverar como Cristo perseveró. Pablo ahora nos exhorta no solo amar como Dios ama, sino a perseverar como Cristo perseveró. Jesucristo aun siendo Dios no tuvo una vida fácil. Aun siendo Dios, Jesús no tuvo una vida fácil sino una vida de perseverancia ante innumerables pruebas. Desde que Jesús nació, ya tenía serios problemas, para empezar no encontraron un sanatorio disponible para que María diera a luz. Dio a luz a Jesús en un pesebre, en un establo, entre burrito, vaca, qué sé yo, otros animales. Claro usted puede decir que también usted nació en su pueblo entre un montón de dificultades. Jesús empezó una vida muy parecida a millones en el mundo y, acabado de nacer, su papá adoptivo, José, recibió la información que querían matar a Jesús.

Imagínense, qué inicio de vida en este mundo, queriendo matar a Jesús, por eso José y María dijeron vámonos y se fueron a Egipto, como muchos, hoy en día, toman el rumbo para Estados Unidos o para otros países, porque están amenazados de muerte. Hay problemas serios. No hay cosa más triste que saber que nuestro hijo está amenazado de muerte, hacemos cualquier cosa por librarlo, así empezó su vida Jesús, en persecución, en el exilio. Luego cuando regresa y se presenta ante Juan el Bautista para ser bautizado en agua, recibe el poder del Espíritu Santo y se va al desierto, está en ayuno por cuarenta días y cuarenta noches y allí es tentado por el diablo.

El diablo lo tentó con cualquier tentación con la que usted es tentado hoy en día, lo tentó con la fama, lo tentó con la lujuria, lo tentó con todas las cosas con las que usted y yo somos tentados hoy en día, pero Jesucristo perseveró, no cayó en la tentación. Logró soportarla y hasta le metió dudas: si eres Hijo de Dios. Y hasta le ofreció todos los reinos del mundo, si postrado adoraba al diablo. Muchos, muchos son los que han caído ante la tentación. ¿Por qué no viene a la iglesia? Estoy muy ocupado, el negocio va viento en popa, tengo muchos clientes, tengo demasiados viajes, tengo demasiado negocio, la demanda es grande. Dios me ha bendecido tanto, que por eso ya no voy a la iglesia.

Ah. A veces nos postramos ante el mundo para tener más poder, más riqueza, más fama y se nos olvida que debemos aprender a perseverar en medio de todo tipo de circunstancias, a veces positivas, a veces negativas, porque a veces es más fácil perseverar en medio de la tribulación que en medio de la prosperidad. Cuando nos va bien en todo y tenemos rollos de plata, negocios en paleta y multitud de bendiciones, ahí tendemos a alejarnos más del Señor, pero dice de Él Hebreos 4:15: Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.

Usted es tentado con algo, Jesús también lo fue. No crea que solo a usted le pasa, a Jesús también le pasó. Y cuando estamos en la cumbre del éxito, cuando estamos en la cumbre de la gloria, de la fama, ahí debemos aprender que para estar en la cumbre conviene estar también de rodillas. Luego que Jesús hizo milagros como la multiplicación de los panes y que recibieron panes miles de hombres, mujeres y niños, pues todos estaban contentos. Quién no va a estar contento cuando usted invita a la gente a comer: Te voy a invitar a un pan con pavo, con chile relleno, un filete de carne de res, o a un pescado delicioso. Lo que sea. La gente es feliz, cuando usted les da y por eso dice Juan 6:14-15 Al ver la señal que Jesús había realizado, la gente comenzó a decir: «En verdad éste es el profeta, el que ha de venir al mundo.» Pero Jesús, dándose cuenta de que querían llevárselo a la fuerza y declararlo rey, se retiró de nuevo a la montaña él solo.

Pregunto, ¿qué haría usted si viniera hoy un grupo de hombres y mujeres influentes del país y le dijeran: mire don Toribio, vemos que usted es una persona íntegra, una persona ejemplar, creemos que usted llena los resquicitos para que sea el próximo presidente de Guatemala? Lo vamos a hacer. Y los que lo vienen a visitar son los Novella, los Bosch, las familias influyentes del país. No se preocupe, se necesitan cien millones de quetzales para ponerlo ahí, pero los ponemos nosotros. ¿Qué haría usted? Qué bien decía mi papá, que yo iba a ser presidente. Bien pensaba esta mañana que yo soy muy inteligente, soy muy capaz.

A Jesús quisieron declararlo rey de Israel y Él se escapó, se fue. A veces hay cosas buenas, entre comillas, en este mundo que pueden hacernos desviar, aunque a usted lo coronen o lo quieran coronar rey, persevere. No se deje desviar aún por los atractivos humanos como lo es un poder político, una posición económica alta. Todo eso puede ser agradable, pero que no lo aparte del Señor. Nunca se aparte de la fe en nuestro Señor.

Pero a veces las situaciones son difíciles, son de otro modo. Dice Lucas 8:24 Los discípulos fueron a despertarlo. —¡Maestro, Maestro, nos vamos a ahogar! —gritaron. Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedó tranquilo. — ¿Dónde está la fe de ustedes? —les dijo a sus discípulos. A veces como pastores predicamos una vez, dos veces, mil veces, enseñamos los principios de la Biblia, y luego nos encontramos que nuestros discípulos no tienen fe. ¿A dónde está la fe? ¿Qué pasó con tanto enseñar? A veces eso nos puede causar frustración. Usted es un líder de célula y les ha enseñado a los miembros de la célula una y otra vez principios bíblicos y luego ve que a la primera se apartan del Señor. A la primera tormenta se angustian y se afligen y puede decir usted como Jesús ¿dónde está la fe?

En medio de un grupo que le cauce alguna frustración, usted quisiera verlos más firmes en sus caminos, persevere, persevere. Jesús perseveró a pesar de la incredulidad de sus discípulos. Jesús perseveró cuando pidió a Dios que le hiciera un favor, un cambio de planes y Dios no se lo quiso hacer, perseveró a pesar de que su oración no fue contestada.

El día del arresto de Jesús en el Getsemaní, esto fue lo que pasó. Lucas 22:40-46 Cuando llegaron al lugar, les dijo: «Oren para que no caigan en tentación.» Entonces se separó de ellos a una buena distancia, se arrodilló y empezó a orar: «Padre, si quieres, no me hagas beber este trago amargo; pero no se cumpla mi voluntad, sino la tuya.» Jesús estaba en medio del Getsemaní a sabiendas que lo iban a crucificar, y entonces le dice al Padre, si posible que este trago amargo de la crucifixión que voy a pasar, que pase Señor pero que no sea conforme a mi voluntad, sino conforme a la tuya.

 ¿Le contestó el Señor? Sí, le contesto, serás crucificado. La angustia estaba en Jesús, dice que su angustia era tal, el estrés era tal que sudaba gotas como de sangre. Era tal la presión que tenía Jesús. Yo sé que a usted a veces le ha tocado vivir momentos difíciles, momentos de presión, momentos de angustia y en esos momentos de angustia, usted quisiera que el Señor le haga beber otra cosa y no esa amargura y, sin embargo, le toca beberla.

Versículo 43 dice: Entonces se le apareció un ángel del cielo para fortalecerlo. Pero, como estaba angustiado, se puso a orar con más fervor, y su sudor era como gotas de sangre que caían a tierra. Cuando terminó de orar y volvió a los discípulos, los encontró dormidos, agotados por la tristeza. Es muy humano que cuando está triste busque la cama. La depresión a veces hace que usted se duerma, que se deprima. Jesús angustiado, los amigos a los que había invitado para que lo acompañaran estaban tristes, por qué, porque Jesús se estaba despidiendo de ellos, y no querían quedarse sin Jesús y por eso estaban tristes. Y dice la Escritura que se durmieron Llega Jesús y les pregunta «¿Por qué están durmiendo? —les exhortó—. Levántense y oren para que no caigan en tentación.» Jesús perseveró ante la traición, la negación y el abandono de sus discípulos.

Mateo 26:35 —Aunque tenga que morir contigo —insistió Pedro—, jamás te negaré. Y los demás discípulos dijeron lo mismo. No solo Pedro fue el de la negación, los demás también dijeron no te abandonaré y yo también, y yo también. Yo no te voy a negar Señor y a la hora de la hora se cumplió lo que Jesús dijo, todos lo abandonaron. Hace algunos años estaba leyendo cuáles son las causas que dan mayor estrés a las personas.

Una de las causas principales es el divorcio, pero en esta revista para ministros del Evangelio decía: cuando a un pastor le ocurre que aquella familia a la que dedicó años, horas, tiempo para enseñarle, para compartir con ella, de repente decide que se va para otra iglesia. Ese pastor sufre como si hubiera sufrido un divorcio. Yo dije, Padre, no cabe duda que tú tienes muchos ángeles fortaleciéndome para soportar las pruebas, pero a todo pastor le pasa, a todo líder de célula le pasa, a toda persona le pasa. Hay momentos en los cuales aquellos que juraron fidelidad, se van.

Cuántas mujeres y hombres han pasado por el momento doloroso del divorcio y aquello que fue un amor que se había planeado y jurado para toda la vida, se acabó y viene la angustia, viene el estrés, el dolor. Jesucristo vio que sus discípulos lo traicionaron. Mateo 26: 35 —Aunque tenga que morir contigo —insistió Pedro—, jamás te negaré.

Y los demás discípulos dijeron lo mismo. En Mateo 27: 3-5 dice: Cuando Judas, el que lo había traicionado, vio que habían condenado a Jesús, sintió remordimiento y devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos. —He pecado —les dijo— porque he entregado sangre inocente. —¿Y eso a nosotros qué nos importa? —respondieron—. ¡Allá tú! Entonces Judas arrojó el dinero en el santuario y salió de allí. Luego fue y se ahorcó.

 Ah, el tesorero de Jesús lo traicionó, los demás, los otros 11 lo abandonaron. Jesús fue arrestado, fue abandonado, traicionado, pero perseveró. Yo no sé si usted algún día va a ser arrestado injustamente, si va a ser traicionado, abandonado, pero lo que le estoy tratando de decirle es que Jesús pasó por lo mismo y Él perseveró. Y si a usted le toca algo similar, le toca perseverar. Persevere aunque haya sufrido el abandono, haya sufrido traición. En 2 Tesalonicenses 3:5 leímos Que el Señor los lleve a amar como Dios ama, y a perseverar como Cristo perseveró. Así que no se asuste, si como hijo de Dios enfrenta tentaciones, la seducción del poder y del dinero, la duda de otros sobre su vida, oraciones no contestadas según su voluntad, traición, negación o abandono de los más cercanos y aún si enfrenta plagio o secuestro, injusticias ante la ley y aún la muerte por cualquier causa, persevere como Jesús perseveró ¿por qué?

Dice en Hebreos 12:1- 3 Por tanto, también nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante. Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Así, pues, consideren a aquel que perseveró frente a tanta oposición por parte de los pecadores, para que no se cansen ni pierdan el ánimo.

En medio de las luchas, Jesús sabía que un día iba a estar sentado de nuevo a la diestra del Padre. Yo quiero decirle algo, el libro de los Efesios dice que nosotros también estaremos sentados juntamente con Cristo en el trono. Un día usted también va a estar con el Padre en el cielo. Todo esto va a pasar, es temporal. Un día la enfermedad que usted tiene se va a acabar, porque Dios lo va sanar, pero de todas maneras se tiene que morir, a mí cuando me invitan a orar por un enfermo grave le digo: Hermano, Dios lo puede sanar, pero de morirse tiene, si no es de esta va a ser de otra. Todos los días se muere alguien. Yo sé que todos queremos ir al cielo, ninguno tiene prisa. Pero todos vamos a llegar.

El gozo más grande en nuestra vida no es que nuestra empresa venda cien millones de dólares al año. El gozo más grande de nuestra vida no es que tengamos 20 hijos y todos brillantes, el gozo de nuestra vida es que cuando aquí termine todo, para nosotros empieza lo mejor en la presencia del Señor. La vida eterna nos espera. Eso es lo que nos debe ayudar a perseverar. Claro, decimos que no hay mal que dure cien años, ni enfermo que los aguante. Tenga paciencia, de morirse tiene su marido también, llega el día.

Estaba en la sala de mi casa cuando recibí el aviso de que había muerto un joven de 20 y pico años de edad, hijo de una querida familia de aquí de la iglesia. Lo habían asaltado, lo habían asesinado y ya lo habían encontrado. En ese momento tomé el teléfono, llamé a mi hermano Rolando Villaseñor, quien en ese instante iba en su carro a reconocer a su hijo. Y allí en ese momento se quebrantó, empezó a llorar, yo empecé a tratar de animarlo, de consolarlo, es muy difícil cuando usted está hablando con un papá que le acaban de matar a su hijo y decirle palabras que de veras lleguen al corazón. Es muy difícil. Pero lo que sí debemos de hacer es estar con él, por teléfono, al lado de él, debemos estar con él. Orar. Oramos allí. Oramos por teléfono y luego me dijo que a raíz de esa oración había recibido mucha fortaleza de parte del Señor. Colgué el teléfono y solo en la sala de mi casa me puse a llorar, a pensar en el dolor que tenía este hombre en su corazón.

Como cualquier padre, cualquier madre que se encuentra con su hijo muerto, por la causa que sea pero sobre todo violentamente asesinado va a sufrir. Y en medio de estas circunstancias es muy humano reaccionar en contra de Dios y decirle Dios, por qué a mí, si yo soy tu hijo. ¿Por qué a mí Señor? si yo te sirvo, yo te amo. ¿Por qué a mí? Y a veces hasta nos atreveríamos a decir ¿por qué no le pasó a fulano que es un sinvergüenza? ¿por qué a mí Señor? pero en medio de esas circunstancias difíciles es cuando nos toca perseverar, y este hermano Rolando y su esposa no solo decidieron perseverar sino participar en un ministerio aquí en Fraternidad Cristiana, en el que ellos participaron en su inicio que se llama “Abrazos de esperanza”. Ahora cada semana, cada día, tienen oportunidad de hablar con alguien que ha sufrido la muerte de un hijo, de un padre, de un amigo, de un ser querido y aquí en Fraternidad Cristiana les damos abrazos de esperanza, porque creemos que si Jesús resucitó, también nosotros resucitaremos como Él y estaremos juntos un día en la presencia de Dios nuestro Señor.

La vida del cristiano no siempre es miel sobre hojuelas, a veces hay hiel que tomar en la copa. Era 1 de enero, yo estaba predicando en la Fráter Roosevelt y de pronto me llaman y me dicen: Julio Peláez quiere hablar con usted. Hablé con él y me dice: Pastor, mi hijo acaba de morir. Se fueron de vacaciones a Rio Dulce y allá estaban en la moto de agua sus hijos, allí estaban divirtiéndose. De pronto hubo un accidente y uno de ellos quedó tan mal que falleció. ¿Qué hace usted en esos momentos, cómo puede decirle a su iglesia, a sus fieles, a sus amigos que el que vive en Cristo no tiene problemas? Es falso. Todo aquel, aunque viva en Cristo, tiene problemas, pero la ventaja que tenemos los que estamos en Cristo, es que Cristo está con nosotros. El Espíritu Santo está en nosotros, nos consuela, nos fortalece, nos hace salir adelante, y logramos superar cualquier problema.

Si, en el mundo tendrán aflicciones, dijo Jesús, pero confíen, yo he vencido al mundo. Juan 16:32-33 lo repito: Miren que la hora viene, y ya está aquí, en que ustedes serán dispersados, y cada uno se irá a su propia casa y a mí me dejarán solo. Sin embargo, solo no estoy, porque el Padre está conmigo. Las últimas palabras de Jesús en Mateo 28:20 fueron estas: Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo. Me gusta como lo dijo Jesús, Quizás lleguemos a viejitos y estemos todos cascaritas, arrugados y bien fregados, adoloridos, pero el Señor va a estar ahí con nosotros. Si, a lo mejor sus hijos no van a estar porque se encuentran en el extranjero estudiando, trabajando, a lo mejor sus amigos no van a estar, porque a lo mejor van a estar igual que usted, fritos. Pero ahí va estar el Señor con usted siempre.

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