¿Entonces qué debemos hacer? (Código 2014-367) – Radios Fráter
  • noviembre 26, 2014

¿Entonces qué debemos hacer? (Código 2014-367)

Escuche:

Abramos la Biblia en Jueces 2:7-14 y leamos: El pueblo sirvió al Señor mientras vivieron Josué y los ancianos que le sobrevivieron, los cuales habían visto todas las grandes obras que el Señor había hecho por Israel. Josué hijo de Nun, siervo del Señor, murió a la edad de ciento diez años, y lo sepultaron en Timnat Jeres,tierra de su heredad, en la región montañosa de Efraín, al norte del monte de Gaas.  También murió toda aquella generación, y surgió otra que no conocía al Señor ni sabía lo que él había hecho por Israel. Esos israelitas hicieron lo que ofende al Señor y adoraron a los ídolos de Baal.  Abandonaron al Señor, Dios de sus padres, que los había sacado de Egipto, y siguieron a otros dioses —dioses de los pueblos que los rodeaban—, y los adoraron, provocando así la ira del señor.  Abandonaron al Señor, y adoraron a Baal y a las imágenes de Astarté. Entonces el Señor se enfureció contra los israelitas y los entregó en manos de invasores que los saquearon. Los vendió a sus enemigos que tenían a su alrededor, a los que ya no pudieron hacerles frente.

¿Cree que esto puede pasar otra vez? Puede pasar, somos una generación que ha conocido las obras grandes del  Señor. Hemos visto su poder sanador en los  cuerpos enfermos, hemos visto su poder trasformador en las familias destruidas, hemos visto su poder proveedor en las necesidades, pero ¿dónde están nuestros hijos, nuestros nietos? Si nosotros no tenemos sumo cuidado de trasladar nuestra fe y visión a nuestra juventud pasará lo de Israel. Oremos por nuestras familias para que esto no ocurra, para que esto no suceda, que nuestros hijos, nuestras hijas, nuestras nueras, nuestros yernos, nuestros nietos todos juntos estemos en el camino de la obediencia del Señor. Pida por su familia, por su descendencia.

Ya hace 36 años que el Señor nos puso en el corazón llevar a cabo la Fraternidad Cristiana de Guatemala, y claramente vimos que debemos ser una iglesia cristiana para la familia, que proclame el amor de Dios, manifieste el poder del Cristo Resucitado y persevere en el orden dado en la Biblia. La familia es vital en los planes de Dios, tanto así que creó al hombre y vio que no era bueno que estuviera solo y por eso le hizo la ayuda idónea y creo a Eva y formó una pareja, luego tuvieron hijos y se estableció la primera familia. En el plan de Dios, la familia tiene un lugar importante, por eso es fundamental que nos mantengamos promoviendo la vida en familia. La familia formada por un hombre y una mujer, un esposo y una esposa, hijos y luego nueras, luego yernos, luego nietos y bisnietos. La familia es esencial.

Debemos tener claro que una persona que nace en una familia cristiana no es automáticamente cristiana. Se puede nacer en una familia cristiana y nunca ser cristiano, así como puede  nacer en un avión y no por eso es aeromoza o piloto aviador, puede nacer en una panadería y no por eso se es panadero. Hay quienes nacieron en familias cristianas, pero eso no los hace cristianos, tienen que tener un encuentro personal con Jesucristo y reconocerlo como su Señor y Salvador personal.

Israel tuvo el privilegio de ser el pueblo escogido por Dios, para demostrar a las demás naciones que había un pueblo que podía ser monoteísta, adorar a Dios y Señor de los ejércitos. Fueron sacados de Egipto de una etapa dura de esclavitud, de opresión. Pasaron por el Mar Rojo que se abrió de par en par, llegaron al desierto en donde no había agua y milagrosamente Dios les concedió la peña de Horeb que a una orden y a un golpe de la vara de Moisés soltó agua, agua que sostuvo a casi tres millones de personas por cuarenta años en el desierto. Ellos vieron cómo caía maná del cielo y todas las mañanas se levantaban a recogerlo y nadie se quedaba sin comer, no había Corn Flakes de Kellogg’s, pero ya caían las hojuelas que alimentaron a esta población. Ellos llegaron y entraron a la tierra prometida y vieron como Dios les hizo derrumbar los muros de Jericó y lo conquistaron y luego vieron la siguiente batalla en contra de Hai, lamentablemente Acán había desobedecido las instrucciones de no quedarse con nada de Jericó, pero él había tomado oro y unas telas preciosas y Dios delante de todo el pueblo hizo que la tierra se lo tragara a él y a toda su descendencia y sus posesiones.

Todo el tiempo de Josué fue de conquista y el pueblo vio la mano poderosa de Dios, dándoles victoria, tomaron posesión de la tierra prometida y se hicieron grandes casas y vivieron en prosperidad y vivieron en abundancia, pero luego dice acá en el libro de Jueces, que el pueblo sirvió al Señor mientras vivieron Josué y los ancianos que le sobrevivieron,  los cuales habían visto todas las grandes obras que el Señor había hecho por Israel. ¡Qué maravilloso! Mientras estemos vivos que toda nuestra familia viva sirviendo al Señor.

Me impresionan las palabras de Josué al terminar su período como gobernante: mi casa y yo serviremos al Señor. Ustedes escojan a quién servirán. ¿A quién escoge usted servir?  Si usted escoge servir al Señor, asegúrese que su familia también le sirva. Qué pasó más a adelante. En el versículo 8, dice que Josué murió a la edad de ciento diez años, yo tengo ahora 64, si llegara  a los ciento diez años me faltarían 46, pero de morirme tengo, dígale al que está cerca que de morirse tiene, ya sea a los 120, a los 90, a los 60 o a los 40, a los 20, a los 10,  a los seis meses. Las edades  en las que la gente muere varían, pero la pregunta es ¿después de muerto qué pasará con mi familia, seguirá sirviendo al Señor, será fiel a Dios?

Es muy importante que nos aseguremos que la estafeta de la carrera de relevos se la entreguemos en la mano a aquel que va a seguir después de nosotros. Después de cuarenta años la gente dirá sí,  aquí hubo un pastor llamado Jorge H. López, buena onda que era el hermano, pero ¿dónde está la familia de este hombre? ¿Qué se hizo, dónde están sus hijos, dónde están sus nietos, qué estarán haciendo? Que no vayan a decir ellos tienen una discoteca, un bar, son secuestradores. Qué tristeza sería que nuestra descendencia no siga nuestros caminos. Hay cientos de personas de las que doy fe cómo Dios les ha permitido salir de la pobreza a la abundancia, de la enfermedad a la sanidad, de la destrucción en la familia a la restauración familiar. Dios nos ha permitido conquistar Sus bendiciones y si usted ha sido un conquistador y ha recibido las bendiciones diga gracias Dios por las bendiciones que he recibido.

Pero después de muertos qué. Ojalá que nos encarguemos cada uno de nosotros  que nuestros hijos conozcan al Señor, conozcan el poder del Espíritu Santo, conozcan la visión que Dios nos ha dado. Por eso me encanta cuando consagramos niños al Señor y los padres jóvenes se comprometen a criarlos en disciplina y temor al Señor. Por eso me da mucho gusto tener 1862 niños en promedio cada domingo en la Zona de Campeones y personal maravilloso que está ahí enseñándoles la Palabra del Señor. Los que están en Pequeños Gigantes también están colaborando en esa formación, pero usted en su casa tiene que asegurarse de que sus hijos conozcan la Palabra del Señor, cuénteles su experiencia, que no le dé vergüenza contarles que usted en una época era demasiado pobre, tan pobre que no tenía agua potable en su casa, tan pobre que tenía que pedir fiado, pero  usted aprendió los principios del reino de Dios y su justicia y logró salir adelante.

Por eso sus hijos ya no son pobres, ellos tienen agua, tienen electricidad, tienen casa, buena educación, buenos vehículos y tantas bendiciones, pero dígales que usted desde niño ha crecido conociendo las Sagradas Escrituras y obedeciendo la Palabra del Señor y que no se aparten nunca, porque el día que cada uno de ellos se muera y llegue a la presencia de Dios no podrá decir soy  hijo del anciano fulano de tal, de la iglesia tal. Mi papá fue pastor. Su papá pudo haber sido pastor y estar en la presencia del Señor, pero si usted no creyó en Jesús como su Salvador usted se irá lejos de la presencia del Señor. No se atenga, en el reino de Dios no hay cuello, en el reino de Dios no hay influencias, en el reino de Dios no hay palancas. No puede llegar y decir yo soy amigo de fulano de tal, él es buen cristiano. Sí, era buen cristiano pero ¿y usted? El Señor podrá decir apártense de mí, hacedores de maldad, nunca les conocí.

El pueblo de Israel ha pasado por situaciones difíciles y las seguirá pasando mientras no reconozcan que Jesús es el Señor. La Biblia dice en Lucas 3:7-8 Muchos acudían a Juan para que los bautizara. — ¡Camada de víboras! —les advirtió—. Qué mensaje tan poco diplomático el de Juan, qué mensaje tan políticamente incorrecto el de Juan, qué mensaje tan directo y fuerte el de Juan, se extrañan estos mensajes hoy en los púlpitos. ¡Camada de víboras! —les advirtió ¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca? Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. Y no se pongan a pensar: “Tenemos a Abraham por padre.” Porque les digo que aun de estas piedras Dios es capaz de darle hijos a Abraham.

En tiempos de Juan los judíos pensaban que ellos no experimentarían el castigo, porque su padre era Abraham. A lo mejor usted tiene una abuela que fue muy cristiana, llevó una vida cristiana y está en la presencia de Dios, pero ¿usted qué vida está viviendo? ¿Estará dando frutos dignos de arrepentimiento? Que su familia sea cristiana no le  da derecho para que automáticamente sea un cristiano. Al igual que muchos judíos en la época de Jesús que creían que tenían cuello o palanca o influencia por ser descendientes de Abraham y ser del  pueblo escogido por Dios, hoy en día existen muchos que se declaran descendientes de cristiano. Podrán decir mi familia fue cristiana, que mis papás fueron de los primeros cristianos allá en el pueblo. Mi abuelo fue el que donó el terreno para el templo en el pueblo. Sí, su familia fue cristiana, pero y ¿usted? ¿Ya entregó su vida a Cristo, ya reconoció que Jesús es el Señor? ¿Ya se arrepintió de sus pecados? ¿Ya está dando frutos dignos de arrepentimiento o no?

¿Quién les dijo que podrán escapar del castigo que se acerca? Sus lindos nietos si no reconocen a Jesús como su Señor y Salvador personal y no dan fruto de arrepentimiento serán condenados, no basta con tener una familia cristiana. Nacer en un taller no lo convierte en un mecánico, nacer en un avión no lo hace un piloto, nacer en una familia cristiana no lo hace cristiano, tiene que nacer de nuevo por la fe en Jesucristo. Juan el Bautista los desafía, produzcan frutos que demuestren arrepentimiento. No bastaba que los judíos fueran descendientes del patriarca Abraham. No basta que usted descienda de un  jerarca cristiano, de un apóstol, de un evangelista, de un maestro, de un pastor o de un líder connotado en la iglesia del Señor.

Produzcan frutos que demuestren arrepentimiento.  Podemos fingir el arrepentimiento, pero no fingir el fruto del arrepentimiento. Un pino puede declararse aguacatal, pero si no da aguacates seguirá siendo un pino, un cristiano puede declararse cristiano, pero si no da frutos de cristiano seguirá siendo un pagano. Tenemos que dar  fruto, ¿cuál fruto? Gálatas 5: 22 dice que  el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, fe paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y templanza. Pero a veces en vez de dar el fruto del Espíritu se manifiestan las obras de la carne que son adulterio, fornicación, hechicería, borracheras, codicias, pleitos, celos, iras, contienda.

Hechos 3:19-20 dice  Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús. El arrepentimiento de nuestros pecados es la puerta de entrada a la paternidad de Dios. Nos convertimos en hijos de Dios, cuando nos arrepentimos de nuestros pecados y reconocemos a Jesús como nuestro Señor y Salvador personal. Arrepentirnos es tener un cambio de mente, en donde lo que antes amábamos que Dios prohíbe y que “disfrutábamos”, hoy nos causa repugnancia. Si antes presumíamos de nuestras borracheras y que aguantábamos más que todos los demás alrededor de la mesa, todos iban cayendo uno a uno, todos  iban quedando dormidos, pero usted seguía “chupando”. Hoy, sabe usted, que las borracheras no son del  agrado del Señor y ahora le disgusta eso.

Sí, antes usted era feliz y se jactaba de encender un cigarrillo uno tras otro, pero ahora usted sabe que su cuerpo es templo del Espíritu Santo y hay que cuidarlo, no contaminarlo. Sí, se jactaba que tenía varios “frentes” en lugar de ser fiel solo a su esposa, pero ahora sabe que eso no conviene. Si,  antes disfrutaba porque eran cajas de billetes las que llevaba a su casa producto  de las mordidas, de los sobornos, pero ahora que usted es hijo del Señor eso le disgusta. El arrepentimiento y volver a Dios es lo que Juan el Bautista esperaba de los judíos de su época y sigue esperando de toda persona que tiene familia y parientes cristianos. Ellos no lo salvan, solo su fe en Jesús y el arrepentimiento de sus pecados que lo llevan a correr tras sus brazos le salvan. Todo árbol sea judío o gentil que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego.

Lucas 3:9 dice Es más, el hacha ya está puesta a la raíz de los árboles, y todo árbol que no produzca buen fruto será cortado y arrojado al fuego. Visualice a sus hijos, nueras, yernos, nietos, toda su parentela, el hacha ya está puesta, está lista para cortarlo. Si no da fruto vendrá el juicio de Dios, aunque viva 90 años un día tendrá que rendir cuentas delante del Señor y Él aplicará el juicio divino a cada uno. Ezequiel 18:23 dice ¿Acaso creen que me complace la muerte del malvado? ¿No quiero más bien que abandone su mala conducta y que viva? Yo, el Señor, lo afirmo. Dios no quiere que su yerno atarantado se vaya al infierno, Dios  no quiere que su nuera, la borracha, se vaya al infierno, no quiere que su hijo vago y ratero se vaya al infierno, no quiere que ninguno se muera eternamente. Dios quiere, más bien, que abandone su mala conducta y que viva. ¿Cree que aquellos familiares nuestros que están con alguna mala conducta pueden cambiar y vivir eternamente con nuestro Señor? Yo lo creo firmemente. Lo he visto una y otra vez y lo seguiré viendo mientras viva.

Jesús no vino a condenar al mundo sino a salvarlo. Juan 3:16-17 dice Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. Dios no quiere condenar a todos los corruptos que hay en los gobiernos del mundo o en las iniciativas privadas del mundo, hay corruptos tanto en el Estado como en la iniciativa privada. Hay robo tanto en un lado como en el otro, hay mentira, engaño, explotación y hay destrucción, pero Dios no quiere la condenación de toda la gente que peca y hace que se destruyan las naciones. Dios quiere que se arrepientan de sus malos caminos y que cambien su conducta y se vuelvan a Dios. Solo Jesucristo es la única esperanza para nuestras naciones. Solo Jesucristo es la única esperanza para nuestros gobiernos, para nuestras empresas, para nuestra patria.

Juan 3:18-21 dice El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios. ¿Entonces qué debemos hacer? Le preguntaron a Juan el Bautista.

En Lucas 3:10 inicia con una pregunta que en el contexto bíblico sólo nos haremos hoy, pero responderemos la próxima semana en la segunda parte de este tema. Pero la pregunta para usted que tiene familia cristiana y puede decir como los judíos de la época que argumentaban: yo tengo a Abraham por Padre ¿y usted? Yo tengo a mi abuelita y a mis papás bien metidos en la iglesia y rendidos por completo a Dios, ¿entonces qué debo hacer?

En primer lugar, reconozca que todos rendimos cuentas individualmente y no a nivel familiar ante Dios. Cuando a mí me llame a cuentas el Señor, yo tendré que responder por mi conducta, tendré que responder por mi vida. Mi esposa tendrá que dar cuenta por su vida, cada uno de mis hijos tendrá que dar cuenta por su vida y cada uno de mis nietos tendrá que dar cuenta por su vida, por eso es tan importante que usted y yo nos aseguremos que nuestros hijos, nietos, bisnietos y todos los parientes involucrados reconozcan que cada uno tendrá que dar cuentas delante de Señor, porque Dios no culpa a los padres por los pecados de los hijos.

Usted no se sienta culpable, porque usted es un buen cristiano y su hijo es un sinvergüenza, su hijo tendrá que dar cuentas y usted tendrá que dar cuentas por usted. Ni a los hijos culpa el Señor por los pecados de los padres. La responsabilidad ante Dios es individual y no familiar, así que el Evangelio no es un combo familiar, el Evangelio es para cada uno.  2 Corintios 5:10 dice Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo. Así que usted haga lo que le da la gana hacer con su cuerpo, quiere emborracharlo, emborráchelo. Quiere llenarlo de cocaína, llénelo. Usted quiere convertirse en una piltrafa, de una vida de placer, dese gusto, pero una cosa le digo, va tener que dar cuentas de lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo.

Así que primero reconozca que todos rendimos cuentas individualmente y no a nivel familiar ante Dios. Dos, reconozca que Dios desea que conozca de Él pero más aún, que lo conozca a Él. No es suficiente que usted sepa de Dios, es importante que usted conozca a Dios, que usted conozca de Dios y lo conoce a través de Jesús. Los judíos que le preguntaron a Juan el Bautista ¿Entonces qué debemos hacer? Habían entendido que no bastaba con creer, no bastaba con ser el pueblo escogido por Dios, debían experimentar, más allá de los ritos, una relación íntima y de santidad con Dios.

Arrepiéntase de sus pecados y vuélvase a Dios, el tercer elemento. Proverbios 28: 13 dice Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón. Usted y yo somos pecadores, usted no es más pecador que yo, yo tampoco soy más pecador que usted, simplemente somos pecadores, pero si encubrimos nuestros pecados jamás prosperaremos, pero si los confesamos y los dejamos hallaremos perdón. Así que rinda hoy su vida a Jesús. No sea de los que dicen que ya vienen los convivios y les gusta “chupar” gratis.  Viera que ya vienen los convivios y cómo se ponen de fáciles algunas de mis compañeras de trabajo o compañeros. Hágalo ahora, usted no sabe si va a llegar a celebrar el primer convivio. Es probable que no llegue ni al almuerzo de hoy.  Entregue su vida a Jesús hoy, no se despida del mundo por abonos, deje al mundo al contado, de un solo.

Cuarto lugar, viva una vida rendida a los pies de Cristo, que brille con sus obras para los demás. Conviértase en un esclavo de Jesús y será libre del pecado para brillar con sus obras en todo tiempo y lugar. Su testimonio de vida es la mejor predicación. Ese cambio que Dios efectuará hoy en usted convencerá a muchos para también creer en Jesucristo.

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007