Meta #2 – Sea generoso (Código 2015-018) – Radios Fráter
  • enero 22, 2015

Meta #2 – Sea generoso (Código 2015-018)

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Hoy vamos a estudiar nuestra segunda meta, “Sea generoso”, pero vamos a repasar un poco lo que planteamos la semana pasada, leer la Palabra de Dios. Hay un canto de los niños que dice si oras y lees la Biblia cada día, uno comienza a crecer y crecerás, crecerás. La Biblia es inspirada a muchos hombres que escribieron por medio del Espíritu Santo. Si nosotros no queremos crecer y quedarnos chiquititos, gateando toda la vida, tenemos que aprender a leer la Palabra del Señor, porque nos hace libres, nos da paz, nos instruye, nos ayuda en los negocios, nos ayuda en la vida familiar y en todo en lo que necesitemos. En el Boletín Mensaje mensualmente se publica una guía para que podamos leer la Palabra todos los días en forma proporcional, pero hay otros métodos que podemos encontrar de distinta manera, lo importante es leerla, porque nos nutre y nos hace sabios, si queremos crecer y no solo cuando nos pasa algo, tenemos un accidente o una necesidad se nos viene a la mente. Tenemos que leer la Palabra, aprenderla y practicarla y hacerla nuestra. Podía decirles muchas cosas, como por ejemplo, que la Palara de Dios es dulce como la miel, es como leche que refresca el alma, es como carne. Eso es la santa Biblia, la bendita Palabra de Dios.

Hoy vamos a ver algo muy importante en nuestra segunda meta. Y es que tenemos que aprender a ser generosos. El ser generosos nos ayuda mucho. La Palabra del Señor tiene muchos preceptos, muchos mandamientos y algunos han estudiado que son miles de miles, pero lo importante es tomar, para nuestra vida espiritual, preceptos y mandamientos que Dios ha dejado, sobre todo en ser obedientes y ponerlos en práctica, pero ¿cuáles son los mandamientos más importantes que el Señor nos ha dejado? En el libro de Marcos 12:28-34 dice, Uno de los maestros de la ley se acercó y los oyó discutiendo. Al ver lo bien que Jesús les había contestado, le preguntó: —De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante? —El más importante es: “Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor —contestó Jesús—. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” No hay otro mandamiento más importante que éstos. —Bien dicho, Maestro —respondió el hombre—. Tienes razón al decir que Dios es uno solo y que no hay otro fuera de él. Amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más importante que todos los holocaustos y sacrificios. Al ver Jesús que había respondido con inteligencia, le dijo: —No estás lejos del reino de Dios. Y desde entonces nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Tenemos que amar a Dios con todo nuestro ser, no solo darle una parte de nuestro corazón, de nuestras fuerzas, de nuestra mente, tenemos que acercarnos a Él integralmente, desde la coronilla hasta la planta de los pies porque quiere que seamos de Él y que le demos todo el corazón. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Uno se ama, se compra el mejor vestido, los mejores zapatos ya sea donde sea barato o caro, no importa. Uno busca ponerse linda o guapo. Los hombres se cortan su pelo moderno, sus buenas lociones. Se quiere lo mejor para uno, pero así como hay mucha gente que se ama, también hay otros que expresan su desgracia, su desventura, cómo me veo de horrible, qué montón de arrugas, muchas manchas, estas verrugas que me están saliendo. La verdad es que tenemos que amarnos, aceptarnos tal como somos y aceptar las etapas de la vida, en todo ama al Señor con todo lo que tú tienes.

Cito otra palabra en Deuteronomio 6:4-8 »Escucha, Israel: El Señor nuestro Dios es el único Señor. Tenemos un solo Señor, y llegamos a Él en el nombre de Jesús, esa es la conexión, en el nombre de Jesús, para todo lo que necesitamos. Ama al Señor y nos vuelve a repetir con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, pero aquí nos da otra instrucción muy importante, cuando usted le da un consejo a un hijo le dice. Hijo, ¿se te quedó, lo grabaste? ¿Se te metió de verdad en esa mentecita que tenés? Así le decimos, hasta con cariño “mentecita”. Tenés que aprenderte las tablas, tenés que grabártelas, memorizártelas. Y usted trata que el niño aprenda. Y en esto nos da una instrucción nuestro Padre celestial, dice “grábatelas en el corazón estas palabras”. Por supuesto que no va a ir con esos que pintan tatuajes, pero espiritualmente usted tiene que escribirla, grabar la Palabra del Señor. Dice que las tiene esculpidas en la palma de su mano. Eso es maravilloso, yo no soy cualquier cosa y ustedes tampoco. Aquí dice también Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa – no solo maltratadas, no solo regaños, somatadas, tenemos que hablarles cuando estemos en la casa– y cuando vayas por el camino.

Tengo recuerdos gratos cuando hemos ido a retiros con los niños, que les enseñamos acerca de la naturaleza y comenzamos a caminar entre los campos, entre los caminitos y vemos hormigas, ya llevábamos preparado algo acerca de la hormiga, que es una creación de Dios. Cuando te acuestes y cuando te levantes. ¿Oran con sus niños antes de acostarse? ¿Enseñan la Palabra del Señor o están con regaños, con gritos y toda tensa y nerviosa? En lugar de ponerse tenso o nervioso usted va y ora con su niño y le repite la Palabra cuando lo acuesta. Hay que leérsela, es la única forma en la que vamos a enseñarles la Palabra y aquí dice: Átalas a tus manos como un signo, la gente ponía la Palabra en sus brazos, en la frente, en las puertas ¿para qué? Para que la Palabra quedara grabada en el corazón y en los portones de las ciudades. Queridos padres de familia, la importancia de la educación es responsabilidad de los padres. Deles permiso para que vengan a la celebración de Jóvenes, tráigalos, deles plata para que vayan, en vez de ir a meterse a moteles, apóyelo, esa es responsabilidad nuestra, no es de la universidad, ni de colegios, institutos. La responsabilidad de enseñarles a los hijos es suya y mía.

El primer mandamiento lo podemos resumir así, que debemos amar a Dios primero y luego al que está cerca de mí, de mi vida, de mi corazón, a mi lado. Jesús citó otro pasaje que está Levítico 19:18 No seas vengativo con tu prójimo, ni le guardes rencor. Ama a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor. ¿Ama usted a su prójimo? O ¿le desea lo peor? Lo mejor que yo quiero para mí, lo quiero para el que está cerca de mí y muchas veces, para los que estamos casados, el que está más cerca de nosotros es el amor de nuestra vida, aunque usted diga “me equivoqué a lo macho”. Estos dos mandamientos tienen que ver, primero, que va orientado hacia Dios mi amor, mi adoración, mi tiempo, mi intimidad y también con la persona que tengo a mi lado. Sea usted una persona generosa. No hay cosa más linda que ser generoso, en el libro de Proverbios 11:25 dice El que es generoso prospera. El que no es generoso es tacaño, el que no come banano por no tirar la cáscara, el que no come la dona porque el centro lo venden aparte. El generoso prospera, si quiere ser prosperado comparta con el pobre. El generoso ayuda y da a los demás sin esperar nada a cambio. Uno da, pero sabe, la promesa ya está, el que da recibe, pero yo voy a dar de mi corazón, no dé lo que ya está shuco en la olla, o el vestido roto. Yo voy a dar de lo mejor a la gente, tengo que ser generoso.

La persona generosa es aquella que ayuda a los que están necesitados y cuando hablamos de generosidad casi siempre se toca el punto de la plata, del dinero. En algunas casas hablar de dinero es problema. Yo les aconsejo que lleven al supermercado a su esposo, para que miren que está cara la vida, que no se lo malgastó solo en joyas o perfumes. El generoso es bendecido, es prosperado. Y sabe, necesitamos el dinero, pero no tiene que ser nuestro dios. Hay mucha gente que trabaja y guarda y guarda, claro el pastor Jorge nos ha enseñado que el que guarda siempre tiene apoyando la canción que dice que tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor. El dinero es bueno, pero no tiene que ser nuestro centro, no debe ser nuestro dios.

El dinero es bueno y hay que guardar, hay que saber utilizar las tarjetas, lean y compren los libros del pastor sobre estos temas, no podemos servir a dos señores ni al dinero ni al Señor. Siempre que hablamos de generosidad involucra plata. Y mucha gente, hay buena gente, que está en instituciones, hay misioneros que vienen pagando su pasaje y vienen levantando casitas. Bendito Dios por esa gente que está adentro y afuera de la ciudad levantando vidas. La generosidad es maravillosa. El generoso busca primeramente el reino de Dios y su justicia. Pone a Dios primero y sus deseos después. El dinero es bueno, pero que no sea nuestro centro, sino que nos sirva también para ayudar al necesitado. No es esclavo del dinero, es un esclavo de Dios, nosotros somos siervos de Dios Altísimo, que hacemos la voluntad de Dios y que estamos obedeciendo sus mandamientos.

No solo tiene que ser dinero, no tiene que ser solo comida, que tal si nosotros en nuestra generosidad invertimos un poco de tiempo para la gente. Incluye también nuestro tiempo y nuestro talento, nuestro tiempo comenzando con los de casa, que necesitan atención, cariño, la esposa, el esposo, la hija, el hijo, la suegra, la familia y también el necesitado. Vamos a involucrar nuestro tiempo al ir a un hospital. Yo trabajé por seis años de voluntaria en el hospital Roosevelt, a toda honra, y me dan ganas de ir, tengo mi gabacha, mi gafete y tengo deseos de ir y hacer muchas cosas, pero usted también lo puede hacer, puede ir a los hospitales, a los orfanatorios, a ver a los viejitos, cómo se ponen de contentos cuando los visitamos. Yo bendigo a mi gente y tengo gente en la red de mujeres que su trabajo era llevar polvitos, un peine y les echaban en la espalda, una loción. Ser generosos con el necesitado, darles comida. No hay pobre que no tenga aunque sea una libra de azúcar en su alacena para dar. Dios bendice al generoso, lo prospera.

Y talento ¿qué talento tiene usted? Enseñe manualidades, talento es algo natural dado por Dios paras hacer cualquier cosa. Hay quienes hacen arreglos florales, cosen, hacen collares, flores, un montón de cosas. ¿Qué tal si empezamos y somos generosos y jalamos a un grupo de gente y les regalamos el producto para comenzar? Tenemos que ser generosos con Dios. Cuando somos generosos con Dios Él bendice, hay promesa. Tenemos que sostener la obra de Dios, yo bendigo a cada diezmador y si usted todavía no ha aprendido a diezmar, por eso está como está, por eso no mira la bendición del Señor. No debemos diezmar y ofrendar solo por interés esperando que por eso nos bendiga. No, ya está dada la Palabra, ya está establecido, es un mandato, usted tiene que obedecer. Usted tiene que darle al Señor el diez por ciento de sus ingresos. Le duele hacerlo pero si usted va a un restaurante hasta la propina paga con gusto y ¿por qué con el Señor a veces nos cuesta? ¿Quiere ser prosperado? Siembre, el que siembra cosecha, es algo natural dado por Dios. Tenemos que aprender a diezmar cada mes, cada quince, depende cómo usted reciba lo que Dios le ha dado.

Todo lo que tenemos es por la generosidad de ustedes, que Dios los ha bendecido. Hemos podido hacer muchas cosas y porque tenemos aquí en Fráter una buena administración, donde cada centavo se cuida, tenemos un pastor que sabe negociar los precios, para que a la Fráter le abunde la plata. Lo que tenemos en la radio, la televisión, las grandes pantallas y la gente que trabaja tiene un salario, es porque usted ha sido generoso y ha sembrado en el reino de Dios con sus diezmos, ofrendas y promesas de fe. Hay una promesa establecida. Quiero contarles que algunas personas creen que el pastor tiene plata, que está bañado en oro, que tiene mucho, porque los diezmos van para su bolsillo. Yo quiero decirles no, hay una directiva completa que administra cada centavo.

Eso que dan ustedes es para nuestro amado Rey y Señor. El cuñado de mi hermana, no sé si está en el cielo, si se arrepintió antes de irse, decía: Estercita, a mí me gustaría ser pastor, voy a ser pastor, porque a esos pastores les abunda la plata, andan en grandes carros. Mucha gente cree que siendo pastor va a ganar mucha plata. Sí, Dios bendice, pero los diezmos, ofrendas y promesas de fe no son para el pastor de la Fráter o pastor asociado, son para el que todo lo merece, al que nos da en los días malos y en los días buenos la bendición, la salud, la restauración de nuestros hogares, sana nuestros cuerpos físicos y nos levanta en todo lugar. Él es quien merece toda la honra. Dé mensualmente a Dios, el diezmo de sus ingresos. Fíjese lo que dice la Palabra en Malaquías 3:10 »Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa – habrá el pan de cada día-. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.

Se puede imaginar esto. Respecto a lo que dice sobreabunde, las personas solo tenían un traje y hacían un doblez en la cintura y ahí podían meter una medida de comida para su casa. Yo quiero decirles que esta Palabra la he experimentado, que el Señor derrama hasta que sobreabunda, abre las ventanas de los cielos. Hay muchos cantos, hay muchas palabras donde nos anima a que de verdad el Señor abre las compuertas de los cielos y caerá bendición sobre nosotros hasta que sobreabunde. Dice que es una promesa de parte de Dios, esa es una bendición que viene de la boca de Dios para cada uno de ustedes.

Si quiere la toma o lo deja, pero traiga el diezmo íntegro. No le preste el diezmo al Señor, yo recibía a una persona en consejería, y me decía yo estoy con deudas, no salgo. Ni mis diezmos he podido dar. Y yo le digo ¿por qué? Lo que hago cuando recibo mi dinero le digo Señor, hagamos un trato, hoy no voy a poder diezmar, pero te prometo que el siguiente mes voy a subir un poquito más, no va a poder. Se lo prestan para pagar el agua y la luz, eso es verdad en la vida real, aquí lo oí y lo vi.

No se lo prestemos, démoslo íntegro y cuando usted lo da, el Señor bendice hasta que sobreabunde. Den, y se les dará: se les echará en el regazo na medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Y cuando el Señor da hasta los costales presta. He visto a gente que ha venido en una situación de lipidia y el Señor los ha levantado. Dios los ha levantado porque Él es poderoso y no quiere que estemos en el piso sino en las alturas, porque Él es el dueño del oro y la plata, así que sacúdase esta mañana y diga: Señor perdóname, porque no he sido íntegro contigo, ayúdame, yo te necesito. Nosotros diezmamos por obediencia, porque el Señor nos da la orden y sabe ¿cómo el Señor nos ayuda a cubrir lo necesario? Mi esposo me daba una mesada y yo sabía que Él ya había diezmado y yo le llamo pellizcar, iba al mercado, a la despensa y siempre diezmaba de lo que él me daba y lo hago hasta el día de hoy. Dios es bueno, de lo que me daba diezmaba. Recordemos que la Palabra está escrita y no podemos obviar la ley, la promesa de Dios, el que siembra, cosecha. A sembrar en el reino de Dios.

Dios no quiere que solo lo amemos sino que le demos todo nuestro corazón. “Dame hijo mío tu corazón”, sea generoso con el necesitado y conviértase en alguien que va a dar sin recibir nada a cambio. Ah, hay que tener cuidado, porque ahora tenemos vividores y haraganes. Hay algunos que ya saben cuándo llegar, a qué hora llegar, en qué momento. Tenemos que tener discernimiento para el necesitado. Hay gente que se acostumbra y el que no trabaja, bueno es que no coma. Tenemos que tener cuidado porque se convierte en carretilla, pura lotería corre y va de nuevo. Algunas personas viven a nuestras costillas, podríamos decir. Tenemos que tener cuidado con las personas que son vividoras. El generoso va a dar al necesitado. Hay gente que parte el pan y lo divide en cinco porciones y alcanza. Seamos generosos, Dios es bueno y para siempre es su misericordia, que los justos no paguen por los pecadores. Uno va a discernir quien necesita y quién no. Dios promete bendecir al generoso, El que oprime al pobre ofende a su Creador Proverbios 14:31). Hay quienes exprimen al necesitado, Q1, 500 trabajando un mes en la tierra, no les pagan ni siquiera el mínimo, los exprimimos, ahí andan los hermanos que se les cuentan las costillas de flacos. No tenemos que oprimir al pobre, tenemos que ser justos con nuestros trabajadores.

Honra a Dios quien se apiada del necesitado, qué hacemos nosotros cuando damos un pan, cuando damos una ayuda a la gente, honramos al Todopoderoso, al soberano Dios y es ahí cuando estamos haciendo Su voluntad. Pague lo que es justo. No puede haber una relación excelente con Dios cuando oprimimos al necesitado y al pobre. En Proverbios 19:17 dice Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones. Dios pagará esas buenas acciones, el dueño de todo. Deje que esta Palabra alimente su alma y su espíritu y con su mente y con la mano puedan trabajar para dar al necesitado. Proverbios 22:9 El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres. Me recuerdo de los ejemplos que me daba mi suegra, por caso, llegaba una persona y ella sacaba de su cocinita frijoles, tortillas y le daba. Y un día encuentra a mi cuñado Mario que también ha sido pastor y sale el señor bien bañado, con traje y debajo del brazo unas sábanas muy bonitas. Ese mi cuñado era desprendido, es como yo que quisiéramos tener todo el dinero del mundo para levantar hospitales, construir dispensarios, tener niños pobres sanos. Tiene un corazón dadivoso. Le dice mi suegra, Mario, y ¿ese traje qué? es de tu papá. Y esas sábanas son las que usamos. – Ay mama, si nosotros tenemos sábanas, las lavamos y las volvemos a poner-. Pero yo no he terminado de pagarlas. –No se preocupe, el Señor le va a dar otras sábanas más bonitas. Eso es fe, es esperanza, es obediencia, porque estaba sembrando en el reino del necesitado. Y le voy a decir, eran para señores apestocitos, con todo feíto, los metía a la ducha, los afeitaba y les daba con generosidad. Nuestro tiempo, nuestro amor con la gente y no se me olvida eso. Proverbios 28:27 “El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza; el que le niega su ayuda será maldecido. Cuando sembramos, cuando damos al pobre garantizamos nuestra sobrevivencia.

El corazón de Dios está con los pobres y la esperanza son sus hijos. Deuteronomio 15:7.11, dice »Cuando en alguna de las ciudades de la tierra que el Señor tu Dios te da veas a un hermano hebreo pobre, no endurezcas tu corazón ni le cierres tu mano. Antes bien, tiéndele la mano y préstale generosamente lo que necesite. No des cabida en tu corazón a la perversa idea de que, por acercarse el año séptimo, año del perdón de las deudas, puedes hacerle mala cara a tu hermano hebreo necesitado y no darle nada. De lo contrario, él podrá apelar al Señor contra ti, y tú resultarás convicto de pecado. No seas mezquino sino generoso, y así el Señor tu Dios bendecirá todos tus trabajos y todo lo que emprendas. 11 Gente pobre en esta tierra, siempre la habrá; por eso te ordeno que seas generoso con tus hermanos hebreos y con los pobres y necesitados de tu tierra.

Entonces, para comenzar bien, aprendamos a leer la Palabra, amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo, a ser generosos, a darle el tiempo que necesita, pero nosotros tenemos que amar a Dios sobre todas las cosas. Podemos ser generosos con Dios al comprometernos mes a mes, voluntariamente, a dar en obediencias nuestros diezmos y ofrendas, hay promesa de abrir las compuertas de los cielos y mandar bendición hasta que sobreabunde. Sea generoso también con su prójimo y ayude y no conocerá la pobreza. El que le niega su ayuda será maldecido, seamos generosos con el pobre con el necesitado, con la suegra, empezando en nuestra casa.

Le hago un reto, si todavía no diezma comience hoy, quizá es mitad de quincena, pero al inicio del próximo mes usted saque su chequera y comience a llenar el cheque para el Señor. Busque a alguien esta semana que pueda bendecirlo con su generosidad, sea generoso con su dinero o comida. Cuando usted siembra en una persona que se va a realizar un examen o tiene una necesidad, y le da el dinero, en un sobre, comienza a llorar y llorando le dice: eso es lo que yo necesitaba para que no me sacaran de mi casa, hay recompensa. Quisiera tener todo el dinero del mundo y darle a la gente, pero usted y yo podemos hacer la diferencia con la ayuda del Señor.

No escatimemos en dar a Dios y a la gente que necesita, porque eso es bueno. También vamos a ver algo muy importante, si es médico o cerró su segundo año en medicina o es enfermera o enfermero puede servir en Jornadas Médicas, en los pueblos se atiende a necesitados y se viaja cada mes o cada dos meses. Puede servir al Señor, es una buena oportunidad de ser generosos, va a haber una reunión en el Aposento Alto el 24 a las 15 horas. Para Caritas Alegres será ese mismo día a las 10:00 horas. Realiza actividades en pediatrías de hospitales, en el Relleno Sanitario, y en todos lados, hasta iglesias pequeñas que necesitan ayuda.

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