Meta #4 – Glorifique a Dios en todo (Código 2015-032) – Radios Fráter
  • febrero 1, 2015

Meta #4 – Glorifique a Dios en todo (Código 2015-032)

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Unos de los aspectos importantes en la vida es, precisamente, dar tributo. La Biblia dice que debemos pagar a todos lo que debemos, si es tributo, tributo; al que honra, honra y nosotros tenemos que aprender a ser justos y dar a cada quien el reconocimiento que le corresponde. He tratado, a través de los años de dar siempre la honra y la gloria a Dios. Soy lo que soy por la gracia de Dios. Estoy donde estoy por la misericordia de Dios, somos lo que somos por Su gracia. A veces me ha sorprendido la gente con actitudes que lo hacen vivir a uno aún más bajo la poderosa mano de Dios. La Biblia dice que si nos humillamos bajo la poderosa mano de Dios, Él nos exaltará, también dice que yo honro a los que me honran.

Este año estaré cumpliendo 50 años de predicar el Evangelio, eso es lo bueno de empezar cuando uno es un adolescente apenas, y en estos años he visto cómo la gracia de Dios se manifiesta en nuestra vida. Y por eso, en algunos lugares al llegar he recibido un reconocimiento y un aprecio y una honra que la recibo simplemente porque sé que soy el burrito que lleva a Jesús encima, y es Jesús quien nos hace más valiosos de lo que debemos ser, cuando está Cristo con nosotros somos verdaderamente muy bendecidos.

Recuerdo en un viaje que hice a Venezuela, estaba en el avión y me dice el pastor que me acompañaba: solo voy al baño y en eso se vació el avión y se quedó el pastor en el baño. Al fin salió, y al bajar habían soldados en fila esperando recibir, me pregunté ¿a quién, sí soy el último? Era yo al que estaban esperando para recibirlo con una música muy bonita, con marchas muy bonitas, iba muy modesto con una guayabera. El general me dio la bienvenida, nos pasaron a un salón del aeropuerto donde estaban unas chicas venezolanas vestidas con trajes típicos. Todo porque había llegado, no el Presidente de Estados Unidos sino el siervo del Señor, el embajador del Reino de los cielos y yo estaba casi con la boca abierta viendo lo que pasaba. Luego en un acto muy protocolario, me entregaron una bandera de Venezuela y decir que estaba siendo bendecida por nuestra llegada, pues estamos orando por Venezuela. Hay que orar por Venezuela, que Dios bendiga a todo su pueblo en aquel lugar.

Años atrás estuve en Corea, fui a predicar y en cada uno de esos viajes trato de que me acompañe mi esposa. Al bajar del avión había una delegación de coreanos que son tan especiales para atendernos. Allí fui a aprender que cuando usted es pastor, recibe mucho reconocimiento, honra por parte de las iglesias y de los pastores y si usted es un pastor viejo, más todavía. Allí me sentí bien de estar en mi senectud y no en la juventud. Nos recibieron con sendos ramos de flores, un fotógrafo que nos tomaba fotos por todos lados, me dieron una limusina y llegamos al hotel Hilton, nos acomodaron y luego cuando llegamos a la iglesia, era increíble cómo las personas se inclinaban, se siente uno raro porque no está acostumbrado.

Me explicaron, porque soy pastor y ya estoy viejo, entonces por eso le dan más respeto. Vale la pena respetar a los mayores, eso es algo que no debemos dejar de enseñar a nuestros jóvenes. Recuerdo que se nos enseñó que a los mayores hay que respetarlos. Ahora los viejitos llegan a una casa y por poco los botan los nietos. Ya no se enseña ese respeto a los mayores. La pasamos muy bien.

Un día me dijeron que una familia había invitado al Pastor General y quería que lo acompañara. A diferencia de comer en el hotel, a comer en casa de una familia coreana, se come en el piso, tiene que sentarse en el puro piso, sin zapatos. Un buen tip, cuando vaya a Corea, use calcetines limpios, sin hoyos. Estábamos sentados en el piso para comer muy rico, me encanta la comida coreana. En eso, antes de empezar a comer, dice el anfitrión, al pastor Kim quiero honrarlo con esta ofrenda – por supuesto no sé coreano pero tenía a la par a un intérprete que me decía todo lo que pasaba –. Tomen nota, cuando me inviten a su casa, un sobre con ofrenda para el pastor. Y luego tomó otro sobre y me dice, para usted Pastor Jorge H. López, así que yo también caché mis 300 dls. de ofrenda.

Qué bonito es cuando la gente le da a usted algún tipo de reconocimiento, alguna honra. Hace poco estuve visitando una iglesia en la que me encontré con varios siervos del Señor que se convirtieron a Cristo aquí en la Fráter, los discipulamos y están ahí sirviendo y entonces como que les dio por reconocer a su mero papá espiritual. Se me acercó uno y me dijo que reconocía que si no fuera por mí, no hubiera conocido a Cristo. Usted me predicó – dijo – la Palabra, usted me trajo a los pies del Señor y quiero, por favor, que me bendiga y se puso de rodillas y lo bendije, luego me dio un sobre con 500 dls. Usted se siente bien cuando le dan un regalo, se siente bien cuando viene su hijo y le dice que la ama. Se siente bien cuando su hijo o su amigo le dan un reconocimiento.

¿No merece Dios más reconocimientos? ¿No merece Dios nuestro Señor que le demos toda la gloria y toda la honra y que en todo lo que hagamos digamos: Señor si no fuera por ti, yo no estuviera aquí, si no fuera por ti, Señor, yo no sería lo que soy? Gracias al sacrificio de Jesús en la cruz del Calvario usted y yo somos nuevas criaturas. Él nos ha transformado, Él nos ha perdonado, nos ha bendecido. Hay aquí muchas familias que no estarían juntas si no fuera por la obra que Dios hizo en sus familias. Hay muchas madres aquí que no podrían tener a sus hijos acá, si no fuera por la gracia de Dios. Estamos, entonces, conscientes que debemos dar a Dios nuestro Señor toda la gloria y toda la honra. Esta es una serie que llamamos “Comenzar bien” y estaremos enseñándoles seis metas que debemos buscar y cumplir este año.

Meta número1.Lea la Biblia todos los días de su vida. Por lo menos un capítulo al día. Meta 2. Sea generoso. Demos al Señor con toda generosidad. Meta 3. Despojarse del pecado. Tenemos que quitarnos todo lo que no agrada a Dios. Si usted es de los que patea a la gente, eso no le agrada a Dios. Si usted es de los que estafa a la gente, eso no le agrada a Dios. Si es de los que engaña a su pareja eso no le agrada a Dios. Si es de los que tiene vicios, eso no le agrada a Dios. Hay que despojarse del pecado. Hoy estamos viendo la meta número 4 que es glorificar a Dios en todo. Todo lo que hacemos debe darle gloria a Dios, donde quiera que vayamos, todo lo que somos debe darle gloria a Dios. Y eso es lo que estamos haciendo, reconociendo. Glorificar a Dios es reconocer su grandeza, es reconocer Su poderío, Su señorío y darle el honor que solo Él merece. Somos llamados a reconocer quién es Dios en nuestras vidas y a brindarle el honor a través de cada una de nuestras acciones en cada momento.

Cada acción que hago, cada abrazo que doy, cada apretón de manos, cada saludo, todo lo que hacemos debe de dar gloria a Dios nuestro Señor. Glorificamos a Dios cuando creemos que Él existe, la gente nos ve como personas exitosas, quizás, en nuestra línea de acción o de trabajo porque saben que somos personas que creemos en Dios. Donde quiera que vayamos, o estemos con la flor y nata de la sociedad, con la gente de mayor autoridad en el país, con los hombres más ricos del mundo, donde quiera que estemos tenemos que dar gloria a Dios, expresando que creemos en Dios. No se avergüence del Evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Cuando expresamos delante de nuestros iguales, de nuestros amigos, familiares o personas que nos están honrando, reconociendo, de alguna manera, ahí es cuando debemos dar gloria a Dios, expresando que creemos en Dios.

Hebreos 11:6 dice En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan. Creemos que Dios existe y ya hemos recibido su recompensa y lo que hemos recibido en la Tierra nos es nada comparado con lo que vamos a recibir cuando estemos en la eternidad, en la presencia de Dios, ahí vamos a recibir la vida eterna y vivir en paz para siempre con Dios nuestro Señor. Hebreos 13:15 dice Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre.

A veces es fácil alabar a Dios cuando es fin de mes y nos dan un cheque por nuestro trabajo. Es difícil alabar a Dios cuando llega a fin de mes y no hay quien nos pague. A veces es muy fácil alabar a Dios cuando nos juntamos todos en la mesa y estamos sanos, es muy difícil alabar a Dios cuando nuestra mamá está muy enferma o cuando nuestro hijo está gravemente enfermo, pero cuando tenemos alguna adversidad, alguna enfermedad, alguna dificultad ahí es cuando presentamos un sacrificio de alabanza, porque podemos decir: Señor, gracias porque me has dado un hijo que ha estado sano prácticamente toda su vida, pero en este momento está enfermo. Señor, sánalo.

Usted ya pasó la juventud y está en la época en la cual dice Salomón, en Eclesiastés, que ya todos los días son molestia. Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que lleguen los días malos y vengan los años en que digas: No encuentro en ellos placer alguno. Créame, se come diez hamburguesas y aguanta, va a llegar el día en el que no se va a poder comer ni una, ni en pedacitos. Cuenta la historia de una pareja de viejitos que estaban comiendo una hamburguesa entre los dos. Contaban las papitas, una para ti, una para mí. Un joven que los observaba dijo: qué tiernos estos viejitos, pero qué gafos están. Los voy a ayudar y les compraré otra hamburguesa. ¿Me permiten comprarles otra hamburguesa para que coman juntos cada uno? No –le dicen–, es que nosotros compartimos todo. En eso vio que empezó a comer el esposo y la señora no comía y tenía su media hamburguesa ahí. De veras, ¿no quieren que les compre una hamburguesa? No. nosotros compartimos todo. Terminó el esposo de comer y le prestó las placas a la señora.

Sacrificio de alabanza continuo. Glorificamos a Dios cuando creemos que Él existe, cuando hablamos bien de Él. Isaías 29:13 El Señor dice: «Este pueblo me alaba con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración no es más que un mandato enseñado por hombres. A veces venimos a cantar mecánicamente, aprendemos a abrir la boca, cantar el himno, el coro, el canto, levantar las manos, aplaudir, pero es una acción mecánica que sale simplemente de nuestra boca, porque lo hemos hecho muchas veces, pero al Señor le interesa que nuestro corazón esté también cerca. ¿Ha conocido a alguien que le dice a su pareja: te quiero mucho? Pero la verdad que su corazón no está con su pareja, nada más la está cuenteando, como dicen los jóvenes, le está dando casaca. A veces como que venimos a darle casaca a Dios. ¿No cree que Dios mira nuestro corazón? ¡Claro que sí!

Por eso glorificamos a Dios, no solo cuando decimos, sino cuando lo sentimos de corazón. Es muy importante que lo hagamos de todo corazón. Glorificamos a Dios cuando hablamos bien de Él. Alguien dijo: los cristianos no mienten mientras hablan, pero sí mienten mientras cantan. A veces cantamos pura mentira, decimos cosas que no son reales en nuestra vida. Glorificar a Dios implica conocer lo que Él es, llamarlo con todo los que somos. Por eso en Deuteronomio 6:5 nos dice, Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

 He contado la historia de aquella niña que tenía su gato angora blanco. Un día se salió el gato, lo atropelló un camión, la niña se sentó a llorar a la par. El papá viendo que los carros pasaban y la niña no se levantaba le dijo: mira, vamos enterrar al gato en el jardín. La niña le dijo, sí, sepultemos al gato papi, pero hazme un favor, déjale la cola afuera. Yo quiero venir a recordar a mi gato y sobarle la cola. Y la niña se levantaba de vez en cuando, iba le sobaba la cola al gato. Así somos muchos cristianos, enterramos la vida pasada, pero dejamos la cola afuera. Y cuando nos acordamos del gato o de la gata nos vamos a sobarle la cola. Lo que tenemos que hacer es amar a Dios nuestro Señor con todo el corazón. Enterremos la cola de nuestro gato. Puede ponerle el nombre que quiera a esa cola, puede ser fornicación, adulterio, borrachera, mentira, codicia, avaricia, lo que sea. Abramos la tumba y enterremos nuestra vida vieja, enterremos allí nuestro pasado completo.

Por eso el salmo del rey David que aparece en Crónicas 16, que mencioné cuando hablaba de las ofrendas, es hermoso. 1 Crónicas 1:7- 11,25 dice Ese mismo día, David ordenó, por primera vez, que Asaf y sus compañeros fueran los encargados de esta alabanza al Señor: « ¡Alaben al Señor, proclamen su nombre, testifiquen de sus proezas entre los pueblos! ¡Cántenle, cántenle salmos! ¡Hablen de sus maravillosas obras! ¡Gloríense en su nombre santo! ¡Alégrense de veras los que buscan al Señor! ¡Refúgiense en el Señor y en su fuerza, busquen siempre su presencia! Versículos 25-28, porque el Señor es grande, y digno de toda alabanza; »Tributen al Señor, familias de los pueblos, tributen al Señor la gloria y el poder; tributen al Señor la gloria que corresponde a su nombre; preséntense ante él con ofrendas, adoren al Señor en su hermoso santuario.

Dios nos ha concedido tener un hermoso santuario, pero es para que vengamos a tributar a Dios, honrarlo, adorarle a través de nuestros cantos, de nuestros diezmos, ofrendas y promesas de fe. Cada vez que usted va por algún lado y cuenta lo que Dios ha hecho en su vida, está dando gloria a Dios. Si lo ha sanado de una enfermedad, cuéntelo. Cuando se junte con las chismosas de su club, cuénteles que el Señor la sanó, lo sanó.

Hace una par de años conocí una historia que ignoraba. En el primer año de la Fráter, 1979, empezó asistir una joven señora a nuestra congregación, Coralia Caballeros, hermana del conocido pastor Harold Caballeros. El papá de Coralia y de Harold le dijo a su esposa: quiero que vayas a ver dónde se está reuniendo nuestra hija Coralia, no vaya a ser que este predicador sea otro Jim Jones, como el de la Guyana. Llegó la mamá a la reunión en el Hotel Guatemala Fiesta, se sentó discretamente en la parte de atrás. Vino el Señor y la sanó de una enfermedad terrible que tenía. ¿Será Dios maravilloso? Es maravilloso, no solo la sanó sino que luego Harold se convirtió, se consiguió una novia que me tocó discipular cuando recién se había convertido junto con su mamá, Asunción, Cecilia, Carlos, toda esa familia me tocó discipularla. Cuando usted recibe del Señor una bendición, usted debe contarla y darle gloria. No vaya a contar algo como diciendo, pensando, que los nueve dones del Espíritu Santo cuelgan de sus dedos. Usted es nada más que el burro que lleva a Jesús, no se crea la gran cosa. Yo soy el burrito que lleva a Jesús a mucha honra y eso vale la pena. Siempre paga llevar a Jesús en nuestra espalda, en nuestra vida, por donde quiera que vayamos. Así que tributemos al Señor la gloria y el poder.

Recuerdo un joven a quien el Pastor General le dio un día la oportunidad de predicar. Este jovencito ya se creía la gran cosa porque le habían dado el privilegio y por todos lados lo contó, y cuando le tocó subir infló el pecho, agarró su Biblia, subió con mucho garbo y arrogancia al púlpito. Empezó a predicar y al rato se le confundió todo su tema. Poco a poco empezó a cambiar de postura, miró si estaba el predicador titular y le dijo: pastor, ya terminé, encárguese usted y se fue todo desgarbado, humillado avergonzado y al final, le dice: pastor ¿qué pasó, por qué me confundí, por qué, que feo estuvo eso? Ah, le dijo el pastor, si hubieras subido como bajaste, hubieras bajado como subiste, porque el que se humillare será exaltado pero el que se exaltare será humillado.

La Biblia dice Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana. ¿Por qué el ángel cubridor, el diablo, cayó del cielo? porque se llenó de orgullo.

La gente lo va a reconocer a usted, la gente lo va honrar, pero usted tiene que reconocer y honrar a Dios. Cualquier corona, cualquier medalla que a usted le pongan, usted póngala a los pies de Cristo, porque Él merece todo el honor, toda la gloria por los siglos de los siglos. Y todo lo que hagan, dice Colosenses 3:17, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. Glorifique a Dios al mantener la armonía con otros. Romanos 15:5-6, dice, Que el Dios que infunde aliento y perseverancia les conceda vivir juntos en armonía, conforme al ejemplo de Cristo Jesús, para que con un solo corazón y a una sola voz glorifiquen al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Sí, Dios nos concede esto, vivir juntos en armonía, porque a veces vivimos juntos como que somos la piedra y el coyol. Vivimos juntos como perros y gatos. Vivimos juntos en una constante discusión, alegando peleando, pero lo que necesitamos es vivir juntos en armonía. Dice que es mejor comer un bocado seco y en paz y armonía, que un gran banquete en una casa llena de pleitos. Propóngase vivir en armonía, vivir en paz y coma lo que Dios le dé, sea eso una tortilla con un chile relleno o sea una carnita asada o frijoles colorados con carnita de cerdo, arrocito con vegetales, tortillitas calientes o pacaya envueltas en huevo. Lo que usted vaya a comer, no importa lo que sea, pero cómalo en armonía. Usted dará gloria a Dios cuando logra vivir juntos en armonía, además ahí se va a cumplir el Salmo 133 que dice ¡Cuán bueno y delicioso es habitar los hermanos juntos! Allí es donde envía Jehová bendición y vida eterna. De nada sirve estar en una mansión y comiendo un banquete, porque no se va a poder tragar ese bocado por estar peleando unos con otros.

1 Pedro 2:12 dice que debemos glorificar a Dios al mantener una conducta ejemplar, “Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación”. Mantener una conducta entre los incrédulos, porque hay quienes aquí en la casa del Señor son gente muy correcta. Míre a los que tiene a la par, parecen ángeles, algunos tienen hasta voz de ángeles, aquí todos están bien bonitos, bien bañados, bien peinados, bien portados, muy correctos, pero mañana, más tarde, ¿cuál va a ser nuestro estilo de vida? Más tarde, ¿cuál va a ser nuestra conducta, cómo vamos a tratar a nuestros empleados, cómo vamos a tratar a nuestro jefe, cómo vamos a tratar a nuestro empleador, cómo vamos a tratar a nuestros hijos?

Una señora se despertó muy molesta y le pegó a la vecina una gritada terrible desde su ventana. En eso sonó el timbre, era el pastor que le iba a visitar. Lo recibe y le dice: hace cinco minutos estaba en un devocional precioso. Cuánto engañan las apariencias, por eso nuestra conducta “entre los incrédulos debe ser ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación”.

Juan 15:8 dice, Mi Padre es glorificado cuando ustedes dan mucho fruto y muestran así que son mis discípulos. Donde quiera que estemos tenemos que conducirnos de tal manera que la gente diga: este tiene que ser discípulo de Jesús, este sí es un cristiano de verdad, este no es grosero, no es vulgar, no es malcriado, este tiene mucho fruto y Gálatas 5 22 dice que el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza. ¿Qué fruto debemos dar para empezar? Amor. Ame, aún aquel compañero de trabajo al que usted quisiera estrangular. Hay que amar, hay que bendecir a los que nos maldicen, dice la Escritura.

Proverbios 3:9 dice Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Y en Colosenses 3:23 dice Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana. Qué bueno es llegar a cualquier oficina pública y encontrarse con un persona detrás de una caja, de un mostrador que lo atienda a usted de buena gana, gente sonriente, gente amable que lo saluda, que le dice buenos días, ¿en qué puedo servirle? Se siente relajado, plantea su problema del impuesto, del boleto de ornato, del IUSI. Pero a veces usted se encuentra con gente que está atrás, que da miedo. Les ve la cara y parecen torturadores de Guantánamo, pareciera que son los que lo van a meter a una pila de agua y que va sentir que se ahoga. Si es cristiano y trabaja en un almacén, en una clínica, trabaja en una dependencia del Estado, haga su trabajo de buena gana, porque no hay nada que sea tan fácil que no se vuelva difícil cuando se hace de mala gana. Cuando usted lo hace de buena gana, su esposo les dice tengo hambre, usted no le tira el plato con los frijoles. Como aquel vendedor que tenía dos semanas de no regresar a su casa. Llega y le dice a la señora del comedor: señora, extraño a mi mujer, extraño mi casa, hágame un favor, tíreme un plato con frijoles y deme una maltratada, por favor.

Hay que hacer, lo que hacemos, de buena gana, trabajemos de buena gana como para el Señor y no como para nadie en este mundo. Conscientes de que el Señor los recompensará, tal vez a usted no lo recompensen con un aumento de sueldo, con un bono, con un diploma, con palabras de agradecimiento, pero le aseguro que el Señor lo recompensará. Quizás cometemos, a veces, el error de trabajar para que nos vean los hombres, pero debemos trabajar para que nos vea Dios, porque de Él viene la verdadera recompensa para cada uno de nosotros.

Hebreos 10:25 No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca. Cristo dijo que vendría otra vez, el Señor ya viene y por eso no debemos dejar que nuestros amigos y familiares, compañeros de célula o de trabajo dejen de congregarse, traigámoslos, animémoslos, amémoslos, vayamos por ellos a buscarlos, traigámoslos, ofrézcameles tomar un café juntos después, pero traigámoslos. Cristo viene pronto y si Cristo se tardara un poco, usted se va a ir luego a Cristo. Hoy mismo podemos partir a la presencia del Señor, por eso debemos estar listos, porque el encuentro con Dios puede ser hoy.

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