Meta 5 – Ponga al dinero en su lugar (Código 2015-045) – Radios Fráter
  • febrero 8, 2015

Meta 5 – Ponga al dinero en su lugar (Código 2015-045)

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El 11 y 12 de enero iniciamos una nueva serie que se llama Comenzar bien, la idea es lanzarle seis desafíos para que usted los acepte y los aplique en su vida. Los cuatro temas anteriores fueron: Meta 1 –Lea la Biblia todos los días de su vida–. ¿Ya puso en práctica, desde aquel día, leer un capítulo por lo menos uno cada día, de la Biblia? Meta 2 – Sea generoso–. Hicimos un desafío a ser generosos con Dios  al traer nuestros diezmos, ofrendas y promesas de fe, pero también recordando los mandamientos, recuerde que los primeros cuatro son la relación de Dios con el hombre y los siguientes seis entre el  hombre y el hombre. Hablamos que usted debía ser generoso con el prójimo ¿desde aquel día fue generoso, se desprendió de algo y fue generoso con alguien? Si todavía sigue aferrado al codo, le animo a que recuerde este mensaje: sea generoso.

Meta 3– Despójese del pecado–. Y ese es el desafío que usted y yo día a día nos despojemos del pecado y honremos y sirvamos a Dios nuestro Señor. La meta 4 –Glorifique a Dios en todo–, en todo momento, en todo lugar y hoy llegamos a la meta número cinco. Mientras estaba empleado por su empresa, y vendía los productos de esa empresa paralelamente empezó a fabricar los mismos productos y a venderlos a los mismos clientes ¿cree que esto es correcto? ¿Cree usted que esta persona va a poder servir con excelencia a su patrón y a la  empresa que está estableciendo? Lo mismo ocurre entre usted y yo cuando hablamos de Dios y las riquezas. Todos debemos tener un solo patrón, porque amaremos más a uno y menospreciaremos al otro.

Abra su Biblia en el libro de Lucas 16:13-16 y veamos lo que la Biblia tiene que decirnos acerca de Dios y las riquezas: »Ningún sirviente puede servir a dos patrones. Menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. Ustedes no pueden servir a la vez a Dios y a las riquezas.» Oían todo esto los fariseos, a quienes les encantaba el dinero, y se burlaban de Jesús.  Él les dijo: «Ustedes se hacen los buenos ante la gente, pero Dios conoce sus corazones. Dense cuenta de que aquello que la gente tiene en gran estima es detestable delante de Dios.

Dios no quiere que usted tome su dinero y diga voy a regalarlo todo y voy a ser pobre, porque la misma Escritura dice que el que no provee para los suyos es igual a un incrédulo y ha negado la fe. Pero Dios lo que no quiere es que usted declare su dinero y sus riquezas su dios. Desde pequeños nos encanta el dinero, en mi época, yo todavía anduve en camioneta de diez centavos, era alegre y nos daban un ticket y si  sumábamos 21 ¿qué pasaba? Supuestamente, cuenta la leyenda, que si un ticket de bus sumaba 21, una mujer le daba un beso en la boca. A mí nunca me sumó 21. Ah, cuando un papá le daba una moneda de 25 centavos, aquí en Guatemala le llamamos una  “choca”, uno se sentía millonario. Cuando uno se encontraba dinero tirado en un lugar donde no podía devolverlo porque a saber de quién era, uno se sentía alegre.

El dinero es necesario para vivir, pero enfrentamos un  riesgo y es que llega a convertirse en nuestro dios.  Dios detesta eso, porque no comparte su gloria con nadie. ¿Cómo sabemos que su dinero es su dios? Oiga estos criterios. Usted vive para producirlo, sin importar los medios para tenerlo y a expensas de sus relaciones.  Ismael, fue una persona que conocí en un desayuno de Hombres Cristianos, fue a dar su testimonio y me impactó. Era un empresario de mucho éxito en Guatemala, le iba tan bien, estamos hablando de hace más de 16 años. Una persona que exportaba distintas plantas y animales exóticos a Estados Unidos. Le tenía tanta confianza la gente de los Estados Unidos que  ya no revisaban sus contenedores. Era tan arrogante con el dinero que tenía, un domingo una máquina en una de sus empresas se detuvo y el técnico no estaba. Lo que hizo fue mandarlo a traer, era músico y estaba tocando en su iglesia. Y los guardaespaldas se subieron a la plataforma de la iglesia, lo agarraron y se lo llevaron.

Me decía, Alex, yo me creía todo. Resulta que las ventas empezaron a bajar, a bajar, a bajar. Entonces alguien llegó y le propuso ¿qué tal si metemos droga en tus contenedores? Ese día su vida cambiaría por completo. Con su socio viajaron a Estados Unidos y dijeron, se agarran a uno, el otro se entrega. Nunca le revisaban los contenedores y ese día revisan el contenedor y encuentran droga. Ismael se va a la cárcel, ese empresario todopoderoso ahora estaba preso, perdió a su esposa, a su hijo y once años después regresó a Guatemala sin nada. Estaba en la quiebra. Allí estaba testificando en el desayuno de Hombres Cristianos, pero agregó algo a la historia: fue allí en la cárcel donde un día alguien mientras predicaba entendí que Jesús era mi Salvador y aunque no tuviera nada, si lo tenía a Él, lo tenía todo, y ese día mi vida fue transformada, porque le rendí mi vida a Cristo Jesús.

Y la historia no termina ahí, Ismael rinde su vida al Señor. En la cárcel es un poco complicado. Me mostró fotos, cuando nos juntamos a comer. Me mostró fotos de gente que da miedo, completamente tatuados. Uno los mira y se le tiemblan las piernas, pero usted los mira a ellos saliendo del agua, bautizándose, después de haber confesado a Cristo Jesús como su Señor y Salvador y declarando que el viejo hombre quedaba en el agua y morían junto con Cristo y que al salir del agua resucitaban a una nueva vida. Ismael llegó a convertirse en el pastor de la iglesia en la cárcel y, a través de él, muchas vidas fueron cambiadas.

Cuando el dinero es su dios, usted vive para producirlo sin importar los medios y a expensas de las relaciones. Es triste que en nuestros tiempos el niño ame más a la muchacha que a la mamá y a veces no necesita ni trabajar, pero el dinero se ha convertido en el dios. Creemos que si tenemos cosas somos felices, usted mira a un joven que le pide a su mamá un teléfono de los más caros y la mamá se lo compra y cree que con eso ya está completo, ya puede morirse.

La Escritura nos dice en 1 de Timoteo 6:9 Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Son esclavos de sus muchos deseos los que quieren enriquecerse, la única manera que usted puede hacer riqueza rápidamente es a través del narcotráfico y la extorsión y haciendo negocios sobrevalorados, donde el otro se deja robar, entiéndase una institución. La única manera de hacerse rico en el largo plazo es el ahorro disciplinado, constante y esforzado. Es pagar el precio para decirle no aquello del ahora para sí aquello del mañana. Ismael pagó el precio porque el dinero era su dios. El dinero es su dios cuando usted vive para guardarlo sin tener  un límite. ¿Cuánto dinero es suficiente? la codicia es ese deseo ansioso y apetito desordenado por querer tener más bienes y más dinero. ¿Cuánto será suficiente para usted? Aquel que el dinero es su dios no tiene límite. A Rockefeller le preguntaron ¿cuánto dinero es suficiente? Y él respondió: el siguiente millón.

Mateo 6:19-21  »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. No acumulen para sí tesoros en la Tierra, viven para guardarlo sin límite y he visto dos extremos de esto, aquel que vive para guardarlo sin gastarlo. Y el otro que es un gran irresponsable que no tiene para comer mañana. Aquel que hace del dinero su dios vive para guardarlo y no tiene límite. Por último, quién hace del dinero su dios es aquel que si Dios existe en su vida, es un agregado y no su fundamento, Dios es un tiempo de 9:30 horas a 11:15 horas un domingo en la Fráter Ciudad San Cristóbal. Dios es un viernes de 7 de la noche a diez de la noche en la célula, mejor digo de 7 a 12, porque nadie se quiere ir, qué rico es habitar juntos con los hermanos en familia. La Biblia es clara cuando nos dice (Mateo 6:24) Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

¿Cómo podemos saber que su dinero no es su dios? Primero, su relación con Dios es su prioridad. Estamos hablando de esas prácticas espirituales que usted y yo debemos tener en nuestra vida. Lo vimos en la primera meta: leer la Biblia, lea la Biblia, ese es su desafío, usted sabe que Dios es su prioridad cuando la Biblia y no Cosmopolitan es su prioridad, cuando es su prioridad la Biblia y no Facebook, es su prioridad cuando usted en cada momento tiene la decisión  y puede escoger entre el bien y el mal y usted decide por el bien, aun cuando nadie lo ve, porque sabe que hay alguien que lo ve y sabe quién lo compró con el precio de sangre allá en la cruz del Calvario. Su relación con Dios es su prioridad.

1 Timoteo 6:17 A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. No ponga su esperanza en las riquezas que son tan inseguras. Quien sabe de esto, Dios es su prioridad. Conozco a un miembro de la congregación, dos veces ha quebrado su empresa, está en la tercera y es la persona más desprendida del dinero que yo conozco. ¿Sabe por qué? Porque ya sabe lo que pasa con las riquezas. Y es la persona más generosa con un montón de gente que ni siquiera conoce, se entera y ahí está  dando ¿por qué? Porque el dinero no es su dios, su relación con Dios es su prioridad.

Cada vez que un miembro de la congregación compra una casa en el Puerto de San José, uno se aflige. ¿Qué preferiría un nieto, sol, arena y mar o  estar en la Zona de Campeones? Si le da a escoger ¿qué vamos a hacer este fin de semana? ¿Vamos a la iglesia o vamos a al puerto, al mar, cevichito? Ese niño le va a decir, papa, como dice aquel himno, en el mar la vida es más sabrosa. Pero qué gusto me dio cuando una familia compró una casa en el puerto y nos invitó. Fuimos mis papás, mis hermanos y yo, con las esposas y los hijos. Llegamos a esa casa y cuando nos enteramos de su plan que era llegar todos los viernes, sábado. El domingo, a las 7 venían para la  capital a su servicio aquí en la Fráter Ciudad San Cristóbal, hasta el día de hoy siguen asistiendo los domingos, porque Dios debe ser nuestra prioridad. No significa que usted va a estar un fin de semana, dos fines de semana de viaje y se va a sentir condenado. No, porque Dios es su prioridad no solo congregándose sino en cada momento de su vida, consagrando su corazón, su todo a Él.

¿Cómo saber que el dinero no es su dios? Cuando reconoce que Dios es su proveedor y que le provee todo para que lo disfrute, ya lo leímos, que nos provee de todo en abundancia, para que lo disfrutemos. Usted no anda solo guardando y guardando, usted disfruta y usted honra a su familia, ya les dije 1Timosteo 5:8 El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. Hay dos extremos en este punto y es aquel que se lo gasta todo y le enseña a sus hijos a gastarlo todo y el que no le da nada a los hijos en las dos, uno se resiente. Vamos ir a comer, huevo  y frijol a la casa, niños, y usted tiene para su pollito frito para darle chance al cardiólogo.

El dinero no es su dios cuando usted reconoce que Dios es su proveedor y que le provee de todo para que lo disfrute con su familia, con sus amigos. Sabemos que el dinero no es su dios cuando usted es generoso con el prójimo y es algo que le fluye naturalmente, no le duele dar, hay gente que puede dar mucho y da solo diez quetzales, gente como que apagó el switch de la avaricia en su corazón, y puede dar diez veces, cien veces eso y no lo sentiría. 1 Timoteo 6:18-19 Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera. La vida verdadera no está solo en tener y disfrutar, porque en el mismo pasaje bíblico que estamos leyendo están las dos, la vida verdadera está en dar.

Usted sabe que su dinero no es su dios cuando el contentamiento es su mínimo inferior, ¿qué dice la Escritura en 1 de Timoteo 6:8? Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. ¿Cuántos desayunaron hoy? hay  comida. Mi abuelita Alis trabajó desde los cinco años de edad. Su papá y su mamá murieron y tuvo que trabajar, barría, trapeaba, lavaba ropa, pero ella me decía Alex, desde los cinco años de edad he trabajado, pero nunca me faltó nada y había escasez. En aquel entonces, mi abuelito era alcohólico, hijo de una predicadora, pero se había desviado de los caminos del Señor. Y ella tenía que sacar adelante a la familia en esos momentos difíciles, y sacó adelante a cinco hijos y un día en la iglesia preguntaron ¿hay alguien que pueda hacerse cargo de este niño mientras la mamá se cura de una enfermedad? era un bebé, y la abuelita Alis levantó la mano. Mi papá dice que cuando la vio dijo ahí va mi comida.

Sabe que el dinero no es su dios cuando el contentamiento es el mínimo inferior. Si tiene ropa y comida usted sonríe porque Dios, el Creador, le ha provisto lo necesario para vivir. El problema es cuando convertimos los deseos en necesidades,  los lujos en necesidades. Todo nosotros podemos vivir  con un “frijolito”, aunque nos dicen que desfrijolízate. Usted y yo podemos vivir con un “frijolito”. Un amigo estaba ofendido porque se encontraba en una tienda de telas cuando entraron y le dijeron dame tu celular y se los dio. Regresaron y se lo tiraron porque no servía, tenía borrados los números, le dijeron “esa porquería no sirve”, estaba herido. Pero yo puedo decirle que en nuestra congregación tenemos gente que Dios ha bendecido, pero aún  y así fuera y perdieran tanta riqueza que tienen, seguirían contentos y agradecidos porque tienen ropa y comida. Ese es el contentamiento que usted y yo debemos tener ante Dios nuestro Señor, doblar rodillas y decir: gracias Padre, porque tengo para mi sustento.

¿Sabe cuál es el problema del dinero? Allá en 1982-83 cuando mi papá viajó a Ámsterdam, Holanda, convocado por Billy Graham y su asociación evangelística. Fueron cientos de miles de pastores del mundo entero a esta convocatoria y salieron a evangelizar. Mi papá dice que lo que más encontró fue indiferencia, decían, no me importa, no quiero escuchar sobre esto. Cuando el pueblo tiene lleno el estómago y tiene los abrigos encima tiende a olvidar a su Creador. Cuando tiene los carros, las casas, las posesiones, las inversiones tiende a olvidar a su Dios y ¿por qué el dinero compite con Dios? porque el dinero es poder. Seleccione a la persona más arrogante y dígale aquí hay diez mil quetzales, lústreme los zapatos. Qué color quiere, ¿por qué? porque el dinero es poder. Dice la Escritura que un rico es difícil que entre al reino de los cielos, porque pone su confianza en sus riquezas que son tan inseguras y no pone su confianza en Dios, el único que nos puede dar vida en abundancia y vida eterna.

Mi tía Mary, hermana de mi papá, me contaba que todas las mañanas se baña con agua caliente y le dice gracias Dios porque no tengo que acarrear agua como antes, pero hay quienes solo se meten a bañar, sale el vapor, qué rico, y dicen: producto de mi esfuerzo y sacrificio. Pero ¿quién nos da el poder para hacer las riquezas, quien nos da la vida? Dios Todopoderoso. Don Edgar Solórzano, usted lo recordará, miembro de la junta directiva de la Fráter por muchos años, salvadoreño, alto, canoso, solía contar muchas historias, porque él se fue de su casa cuando tenía problemas sus papás, fue niño de la calle y tuvo una vida desordenada. Un día estaba predicando y leyó una porción de la Escritura con un montón de pecados y dijo todos estos pecados los he cometido yo. Siguió predicando y al rato dijo: momento, solo uno no cometí y fue el del homosexualismo, para que quede claro.

Solía contar cómo en ocasiones difíciles practicaba el contentamiento. Un día estaba en El Salvador, había subido al teleférico, la guerrilla había torcido las torres, no podían bajar, la bajada era como de dos horas a pie, decidieron quedarse a dormir arriba. Don Edgar, mientras todos lloraban, les dijo no se preocupen, ya lo van a arreglar, se quitó la camisa, se tiró encima y se durmió. Pero al siguiente día –dice– estaba en un hotel de lujo, acostado en una linda cama, porque como el apóstol Pablo solía decir: sé lo que es vivir en abundancia, sé lo que es vivir en pobreza, en escasez, en riqueza, en pobreza, para todo estoy enseñado. Eso solo lo puede decir alguien que practica el contentamiento, cuando su mínimo inferior es el contentamiento.

¿Cuál es la meta para usted hoy? Ponga el dinero en su lugar. No estoy diciendo que deje de soñar con las  cosas que anhela, pero por encima de ese sueño debe estar el sueño de sueños, el dador de los sueños, Dios nuestro Señor. Me encanta ver gente que Dios ha prosperado grandemente, gente que estuvo haciendo zanjas allá en su pueblo  y hoy los ha bendecido. Gente que estaba en su pueblo sola y desamparada y vino a la capital y ahora tiene una gran empresa, pero me encanta verlos aquí sentados con un cuaderno tomando notas de lo que se predica. Leyendo la Palabra cuando está en Miami, en su viaje leyendo 1y 2 de Reyes, juntándose con un miembro de hace más de 20 años que le dice: para qué está leyendo eso, si es tan aburrido. Le contesta, yo lloré con esos pasajes de la Escritura, viendo lo mal que somos como seres humanos y cómo le pagamos de mal a nuestro Dios y Señor.

Ponga el dinero en su lugar. El dinero debe ser su sirviente y Dios debe ser su amo. El dinero me sirve a mí y yo sirvo a Dios. Tres cosas: reconozca que Dios es su todo y la mayor riqueza es su salvación. Jesús es nuestro todo, por eso podrá encontrar a la gente más pobre pero más rica que el millonario que no tiene a Cristo en su corazón, porque tiene el legado de la fe y la esperanza. Aunque en esta vida, por el momento, esté sufriendo hay alguien que nunca lo dejará y que lo sostiene, Dios nuestro Señor. La abuela Choma, mi bisabuela conocida como la abuela Choma, no tenía mucho dinero, pero en la madrugada en la que iba a morir mandó a llamar a mi papá y le dijo: arrodíllate hijo y lo bendijo para que Dios lo hicieron un ministro de Dios. No le dejó tierras, no le dejó cuentas, pero  le dejó un compromiso con la obra de Dios y usted y yo somos producto de esa oración de la abuela Choma, que le dejó el mejor legado, que es el legado de la fe.

Está bien que usted busque dejar herencia, pero si no deja el legado de la fe, todo lo demás no sirve de nada. Sus hijos se lo van acabar, van a sufrir. Lejos de Dios siempre hay sufrimiento. Reconozca que el día que muera, no se llevará nada. 1 Timoteo 6:7 dice  Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. El día que usted muera, por ley todo será repartido, aunque no le guste, entre su mujer y sus patojos, aunque esté separado, si es su mujer le van a dar, usted no se va a llevar nada. Ese carro que usted cuida y contempla, otros lo van a usar. La ropa, usted se va a morir y va a haber fiesta, como me dijo un amigo: mi mamá se murió y cuando llegamos a la casa, ya no había nada. Mis hermanos se habían llevado todo.

Hablaba con un abogado y me decía que en el funeral del papá estaban insultándose los hermanos y los abogados presentes. Usted no se va a llevar nada, disfrute de la vida, disfrútela con los suyos. Hay gente que cree que cuando se mueran sus hijos van a estar felices con la herencia. No conozco a un hijo que le hayan dejado mucho dinero que me  diga: mi papá me dejó bien parado. Lo que he oído que sale de su boca: recuerdo un día, mi papá me fue a traer al colegio y me llevó a comer.

Greg Smith, uno de nuestros instructores en un curso, el sábado hablaba cómo su abuelo comenzó el negocio que tienen, pero no habló del dinero que han producido. Habló de cómo comenzó trabajando para una pareja de judíos que le enseñaron todo y fue fiel en lo poco y un día le dijeron: es tiempo que salgas a poner tu empresa. Y cuando habló de su papá que le dio el control de la empresa que tiene, no habló  de cuánto valía la empresa, dijo: mi papá es el hombre más generoso que yo haya conocido y estoy seguro que  va a morir sin nada, porque todo lo que puede lo da. Reconoce que los hijos no hablan de herencia sino de la experiencia con sus padres. He escuchado papás que dicen: no veo a mis hijos, pero todo lo que estoy haciendo lo estoy haciendo por ellos. Quiero decirle que su hijo prefiere tortilla con sal a no tener un papá.

Las cosas se quedan, se arruinan y se olvidan, pero las experiencias vividas se recuerdan aún en la tercera edad, a los 80 años postrado en la cama y diciendo mi papá solía decir: un día en medio del dolor mi mamá llegó y me abrazó, porque al final de cuentas la verdadera riquezas es relaciones con Dios, con nuestro prójimo. La meta es: ponga el dinero en su lugar, el dinero no debe ser su dios, es llamado a ser su sirviente para bendecirlo a usted, a su familia, a sus amigos, a su iglesia y a Dios nuestro Señor.

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