Meta #6 – Muéstrese amigo (Código 2015-051) – Radios Fráter
  • febrero 15, 2015

Meta #6 – Muéstrese amigo (Código 2015-051)

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Hemos compartido en estas semanas seis metas para el año 2015. La meta uno fue leer la Biblia por lo menos un capítulo diario. ¿Lo ha logrado? Hay que seguir y conforme se adquiera el hábito de la lectura se puede ir incrementando. Meta dos, ser generoso ¿las señoras dan fe que su esposo fue generoso después de oír la prédica? A los demás, hay que dejar que el aceite descienda sobre la barba de Aarón y pase por el codo. Meta tres, despojarse del pecado. Todos tenemos algún peso de pecado que por ahí llevamos que no nos deja avanzar bien y conviene quitarnos esa mochila llena de pecados y correr la carrera que nos ha sido propuesta. Meta cuatro, glorificar a Dios en todo. Cada vez que hacemos un trabajo, que ese trabajo dé gloria a Dios. Cada vez que en la escuela tenga que presentar una tarea, que le dé gloria a Dios. Cada vez que usted, señora, le sirve una comida a su familia que sea una comida que la gente diga ¡aleluya! Bien presentada. Los mismos huevos, los mismos frijoles pero bien presentados. Número cinco, ponga al dinero en su lugar, ¿lo ha puesto? El dinero no debe ser nuestro maestro, nuestro señor, nuestro dueño. Nosotros somos los dueños del dinero, tenemos que hacerlo nuestro siervo, que el dinero sirva para lo que necesitamos y no que nosotros vivamos para servir al dinero. No se puede servir a Dios y a las riquezas.

La meta número seis, muéstrese amigo. Qué tal si se vuelve a su vecino y le hace buena cara. Como hemos dicho algunas veces, usted no tiene culpa por la cara que tiene, pero si tiene culpa por la cara que pone, así que hay que poner buena cara. A veces decimos al mal tiempo, buena cara. Además dice la Biblia que el corazón alegre hermosea el rostro y usted que sabe a ciencia cierta que es feo, necesita hermosear el rostro y no hay mejor maquillaje ni más barato que el de la alegría del corazón. Es difícil ser amigo de alguien mal encarado, apenas su esposa y sus hijos lo aguatan a usted con esa cara, pero tenemos que mostrarnos amigos, ser personas amigables, después llegamos al final de la vida y decimos ¿quiénes son mis amigos?, no tengo amigos, nadie me busca, nadie me quiere.

Nosotros tenemos que mostrarnos amigos, y hay amigos de todo tipo. Hay amigos que se dice: con amigos así, quién necesita de enemigos, pero hay otros amigos muy buenos, muy valiosos, que vale la pena tener. Todos necesitamos tener amigos, claro que hay quienes dicen amigos y libros, pocos y buenos. El mismo Señor Jesucristo que estuvo rodeado de millares, dice que apenas logró realizar unas pocas amistades verdaderas, una de ellas era la de Lázaro, famoso porque fue resucitado. Llamaron a Jesús y se atrasó cuatro días en llegar, cuando llegó a orar por él le dijeron: Señor, si hubieras venido hace cuatro días, pero ya se murió. Sin embargo, el Señor lo resucitó. Cuántos quisieran tener un amigo que los resucitaran. Claro, los lunes hay caldos levanta muertos, pero hay amigos levanta muertos, hay amigos que nos animan, hay amigos que nos dan esperanza.

Cuántos tienen un amigo que, como decimos en Guatemala, está bien fregado. ¿Tienen amigos gafos, no tienen dinero, enfermos, casi moribundos, amigos que les ha ido tan mal que si ponen circo les crecen los enanos? Todos tenemos amigos a los que les va mal, hay algunos que no sé qué pasa, pero ponen un negocio, otro negocio, tienen un empleo y les va de la patada, pero siguen siendo nuestros amigos. ¿Qué hacemos por ese amigo, por el que sentimos cariño, sentimos aprecio, admiración? hay una larga historia de amistad con esa persona, pero está que no levanta. Si somos verdaderos amigos, vamos a hacer lo posible por ayudarlo, vamos a hacer lo posible por animarlo, por levantarlo. Dice la Biblia que cuando Job se quedó sin nada, cuando se quedó sin ningún centavo, hasta sin salud, llegaron cuatro de sus amigos a tratar de animarlo, claro él los llamó consoladores molestos, porque solo iban a regañarlo y acusarlo y a preguntarle qué pecados había cometido y que por eso estaba como estaba, y al final Dios lo levantó.

Jesucristo con tantos millares a su alrededor, finalmente se hizo de tres amigos, eran los más íntimos, de su confianza, Uno se llamaba Jacobo, el otro Pedro y el otro Juan. Esos eran a los que a Jesús llamaba para situaciones muy especiales como por ejemplo: manifestarse como Cristo en el monte de la Transfiguración, eso lo vieron tres de sus amigos. Hay revelaciones que nosotros podemos hacer de nuestra identidad, de nuestra personalidad, pero no a todo el mundo. Lo hacemos con personas selectas, con personas escogidas. Jesús escogió a Pedro, Jacobo y Juan, esos eran sus amigos. Y cuando Jesús estaba a punto de ser capturado y sabía que lo iban a crucificar y estaba tan angustiado que de su frente caían gotas de sudor como gotas de sangre, llamó a sus amigos y les dijo: vengan, ayúdenme a orar. Y fueron, pero se quedaron dormidos, no oraron con Él, pero ni modo, así son los amigos, a veces lo dejan a uno colgado.

Miremos la experiencia que Jesús vio de unos amigos, Lucas 5:17-26 “Un día, mientras enseñaba, estaban sentados allí algunos fariseos y maestros de la ley que habían venido de todas las aldeas de Galilea y Judea, y también de Jerusalén — La flor y nata de Jerusalén, una audiencia muy especial—. Y el poder del Señor estaba con él para sanar a los enfermos. Entonces llegaron unos hombres que llevaban en una camilla a un paralítico. Procuraron entrar para ponerlo delante de Jesús, pero no pudieron a causa de la multitud. Así que subieron a la azotea y, separando las tejas, lo bajaron en la camilla hasta ponerlo en medio de la gente, frente a Jesús. Hay amigos nuestros que ya no tienen fe, que es imposible pedírselas, por eso dice Jesús, al ver la fe de ellos, porque sin obras es muerta. Ellos creyeron que Jesús podía sanar a su amigo y accionaron. En primer lugar cargaron al amigo en camilla. Al ver la fe de ellos, Jesús dijo: amigo, tus pecados quedan perdonados.

A mí me cuentan que una de las primeras experiencias de la familia de mi esposa, la Pastora Elsy, en cuanto a la fe cristiana fue por 1953 o 54 cuando vino a Guatemala un predicador a realizar una campaña evangelística y de sanidad divina. Se instaló en lo que hoy es la Terminal de buses, en la zona 4. Allí no había nada, excepto una planicie que se llamaba La Cipresalada y allí se instaló y por tres meses predicaba el Evangelio y multitudes se reunían, allí, mi suegra estaba enferma, no podía caminar, vivía en una aldea llamada Santa Anita Ixhuatán, la bajaron en camilla desde ese lugar hasta donde consiguieron transporte, ha de haber sido duro cargarla, cualquier persona en camilla pesa, pero hubo gente que la cargó y la trajeron hasta el lugar de la cruzada, allí la tenían y cuando el predicador hizo la oración por sanidad divina, ella sanó como miles más sanaron, allí fue donde hubo un gran impulso para la Iglesia Evangélica Pentecostal en Guatemala. Ese fue un punto de referencia que impulsó a la Iglesia Pentecostal en el país.

Así que Dios bendiga a aquellas personas que cargaron a doña María Bernarda Valenzuela desde Santa Anita hasta Guatemala, no sé desde donde traían estos al amigo, pero fue un esfuerzo que hicieron. Yo le pregunto a usted ¿cuándo fue la última vez que se esforzó por traer a un amigo que necesita encontrarse con Jesús? Hay que esforzarse, para traer a un amigo al encuentro con Jesús. Hay que ir a buscarlo a su casa, hay que traerlo en el carro, hay que invitarlo a veces a un cafecito, a un desayuno o a un almuerzo, en fin. Porque a veces ya no tienen fe, pero por la fe nuestra podemos traerlo. Por eso dice Jesús al ver la fe de ellos, quiere decir que la fe sí se puede ver. ¿Cómo se puede ver? En acción, en obra. ¿Cómo sé que ustedes son una iglesia de fe? Porque veo las obras que ustedes hacen, veo los diezmos, las ofrendas, las promesas de fe, las visitas a las células, el trabajo en los niños, el esfuerzo en las cárceles, en la ayuda a los pobres, las jornadas médicas, todo esto demuestra la fe. Cuando la gente viene y mira nuestras instalaciones hermosas ven un mensaje de fe, sin que digamos una sola palabra, porque es por la fe que todo esto existe, es por la fe que hemos tenido en Dios nuestro Señor que nos ha permitido llevar adelante, toda esta infraestructura para la gloria de Dios. Jesús vio la fe de ellos, porque llevaron un paralítico y un paralítico no puede caminar.

Jesús dijo: —Amigo, tus pecados quedan perdonados. Los fariseos y los maestros de la ley comenzaron a pensar: « ¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios?» Pero saben una cosa, muchas veces que me ha tocado orar por un enfermo le he dicho: Dios lo puede sanar de esta enfermedad, lo más probable es que lo va a sanar, pero de morirse tiene. Por eso es importante más que orar por su enfermedad física, orar por su enfermedad espiritual, que sus pecados sean perdonados, que usted crea en Jesús como su Señor y Salvador, para que el día en que se muera tenga vida eterna. Recuerde, un día usted y yo también moriremos, por más que ore todo el mundo llegará el día en que moriremos, pero si hemos tenido un encuentro con Jesús y le creemos como nuestro Señor y Salvador personal, eso es lo más importante, tendremos salvación por medio del perdón de pecados. El milagro de la sanidad del paralítico es importante, pero el milagro del perdón de pecados es más importante.

Estaba en calidad de estudiante bíblico, un día tocando el piano en la iglesia, me habían dejado de turno por si llegaba alguien en busca de oración. Estaba conmigo otra compañera de estudios que se llamaba Aura Méndez. De repente me toca la espalda y me dice Jorge, trajeron a un enfermo. Yo estaba con la ilusión de aprender y estaba tocando, porque no había muchos que tocaran cuando uno se iba a predicar al área rural y era necesario saber algo. Me levanté, me fui al fondo de la congregación donde había un hombre flaco, flaco, con su piel curtida por el sol en el campo. ¿En qué le puedo servir? le digo. Es que mi hijo, me responde, está enfermo y quiero que oren por él. Muy bien vamos al altar y allí vamos a orar por él.

Tomó al muchacho, se lo puso en el hombro y con él en el hombro llegó al altar, al llegar al altar les dije arrodíllense, voy a orar por ustedes. La primera pregunta que les dije fue ¿ustedes ya reconocen a Jesús como su Señor y Salvador personal? No. Eso es lo primero que vamos a hacer, ustedes se van a convertir en hijos de Dios y la Biblia dice que el pan de los hijos de Dios es la sanidad, así que primero oren conmigo esta oración. Los guie en la oración de arrepentimiento, confesión de pecados. Creyeron en Jesús como su Señor y Salvador personal. Y ahora, Señor, en el nombre de Jesús, te pido que sanes a este joven enfermo. Pero no solamente le dije pido que lo sanes, en ese momento le dije ¡ahora levántese y camine!

Se levantó y le dije caminemos por los pasillos de la iglesia y empezó a caminar un poco encorvado. La primera vuelta se la echó encorvado, la segunda vuelta más recto, enderécese y se enderezó el muchacho. Caminó y le dio la vuelta a todo el pasillo que estaba alrededor del área central de bancas. Y entonces, les dije: el Señor ya lo sanó, que les vaya bien. Eran de ahí por Taxisco, salieron los dos caminando. Al rato bajó doña Lila, Leyda Parrish, quien junto con su esposo fundaron esa misión. Y me dice, Jorge, ¿usted vio a un hombre que entró con un muchacho cargado? Yo lo vi que venía por toda la vía férrea cargándolo. Entró aquí, pero también lo vi cuando salieron los dos caminando. ¿Usted vio eso? Sí, lo vi, pero yo decía, esta señora me está interrumpiendo mi práctica de piano. No me había caído el veinte del milagro que Dios había hecho, porque cuando Dios hace milagros a veces ni nos damos cuenta.

Y ese Jesús que sanó al paralítico en el Nuevo Testamento, es el que sana paralíticos hoy día, entre nosotros. Jesús es el mismo de ayer, hoy y por todos los siglos. Pero tiene que haber un amigo que se esfuerce en llevar cargado en el hombro al enfermo o llevarlo entre cuatro en camilla o traerlo a Jesús. Por eso la Gran Comisión dice vayan y hagan discípulos, ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura. El que crea y sea bautizado este será salvo y el que no crea será condenado. Por eso entiendo perfectamente cuando Jesús primero oró para que fueran perdonados sus pecados y dice Qué es más fácil decir: “Tus pecados quedan perdonados”, o “Levántate y anda. Yo me imagino a los fariseos ¡ah, eso está complicado! Cómo va a hacer para que este paralítico se levante y ande. Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados —se dirigió entonces al paralítico—: A ti te digo, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa. Al instante se levantó a la vista de todos, tomó la camilla en que había estado acostado, y se fue a su casa alabando a Dios. Todos quedaron asombrados y ellos también alababan a Dios. Estaban llenos de temor y decían: Hoy hemos visto maravillas.

Hay amigos que se esfuerzan por buscar nuestro bienestar y no hay mejor bienestar que se pueda encontrar para un amigo que llevarlo frente a Jesús y que se encuentre con Él y reciba perdón de pecados. Piense, dónde están esos amigos que necesitan el perdón de pecados. A lo mejor uno humanamente piensa que no hay remedio para él, es corrupto, adúltero, ladrón, sicario, secuestrador, estafador, abusivo, grosero. Lo peor que sea, tráigalo a Jesús, Él puede hacer el milagro de trasformar a una persona en una nueva criatura en Cristo Jesús. La sanidad del paralítico no fue por la fe de él, ya lo dijimos, fue por la fe de los amigos, así que a veces podemos decir para qué lo voy a invitar, ese no cree en nada, pero usted sí cree, usted conoce a Jesús, presénteselo. Todos tenemos amigos inolvidables, yo tengo amigos que ya están tocando el arpa en el cielo, yo tengo amigos que ya están en el coro de ángeles cantando, yo tengo amigos como diríamos aquí: tres metros bajo tierra, pero los recuerdo.

Me recuerdo porque fueron amigos, como dicen hoy los muchachos, buena onda. Hay amigos que son buena onda. Recuerdo a un amigo que tenía todo, tenía casa, tenía carro, estudiaba en los mejores colegios de Guatemala y yo no tenía casa propia, vivía en una casita sencilla, no tenía carro, estudiaba en una escuela pública, pero se atrevió a ser mi amigo y como él tenía cosas que yo no tenía disfrutaba de sus cosas. Él tenía la oportunidad de hacer deportes que yo jamás hubiera hecho y con él disfruté del deporte, aprendí a jugar básquetbol, a jugar fútbol, alpinismo. Con él subía volcanes, el de Agua y Pacaya por lo menos, con él aprendí a nadar. Y cómo no voy a recordar a este amigo que me dio oportunidades que mi familia no pudo darme, pero él sí me las dio y como el que anda entre la miel algo se le pega.

Eran tan activo, tan líder, era el presidente de la sociedad de jóvenes en la iglesia y yo estaba con él ahí, pues seguía su ejemplo, aprendí a hacer rótulos, para anunciar los eventos se hacían en cartulina, había que rayar para hacer las letras, recortarlas, pegarlas. Todo eso lo aprendí. Aprendí muchas cosas con este amigo, y el día que se murió, aunque ya teníamos muchos años de no vernos, la esposa me llamó y me dijo se murió Kenneth, ¿podía usted oficiar en su sepelio? Yo recuerdo que este amigo me decía ¿querés comer conmigo una hamburguesa? Cómo le iba a decir que no. Ya parecía el chavo del ocho con un hambre que no creía en nada. Se hacía unas hamburguezotas este cuate y yo feliz me las comía, encantado de la vida. Cómo no voy recordar yo a este amigo, claro, hoy tengo otros amigos que también se portan buena onda y me llevan a comer rico, ahora como con medida.

Todos tenemos amigos inolvidables, algunos muertos, otros vivos. Si tiene un amigo, aprécielo, el que encuentra un amigo, encuentra un tesoro. Además amigo es aquel con quien podemos pensar en voz alta, usted tiene un amigo de confianza, usted dice cualquier clase de tonteras, ¿por qué? porque es su amigo. Usted abre el corazón y dice toda clase de cosas, porque es su amigo. Amigos que no se olvidan.

Recuerdo a otro amigo que este tomó su lugar en otra época, y en esa época estaba enfermo de una enfermedad de esas largas. Estábamos orando por una señora que tenía problemas serios de la piel y casualmente resultamos igual con problemas de la piel, no sé si fue contagio, si fue psicológico, fue diabólico, lo que haya sido resultamos enfermos. Yo pasé en cama varios meses con llagas en las piernas y otras partes, ahí estaba mi pobre viejita cuidándome porque del internado me mandaron a la casa ya enfermo. Tenía muchos amigos, entre comillas, en la escuela bíblica pero ninguno me fue a ver. Pero tenía un amigo que llegaba casi todos los días, Me llevaba frutas para que me alimentara saludablemente. Por supuesto que uno no puede olvidar a ese amigo. Hay personas que se hacen presentes en nuestra vida en los momentos de necesidad.

Al fin, un domingo decidieron todos los ancianos de la iglesia llegar a mi casa a orar por mí, me ungieron con aceite y hubo uno que dio una palabra de profecía y habló de que me iba a levantar y en menos de una semana estaba sano, sano, levantado y aquí estoy vivo todavía. A Dios sea la gloria. Todos tenemos amigos que se encuentran con nosotros, por eso dice Proverbios 27:10 No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre. Si su papá tiene un buen amigo no lo suelte, porque ese amigo por viejo sabe más que usted y por pisto a lo mejor tiene más que usted. Entonces le conviene y si ese amigo de su padre está lejos y está mal, tampoco. Dice No abandones a tu amigo ni al amigo de tu padre. No vayas a la casa de tu hermano cuando tengas un problema. Más vale vecino cercano que hermano distante. Por eso usted que no le habla a ninguno de sus vecinos, tenga cuidado, a quién le va a hablar cuando tenga necesidad. Dios nos hizo para vivir en comunidad. La iglesia es la comunidad de creyentes, el cuerpo de Cristo. La amistad transforma nuestra propia vida.

Proverbios 18:24, dice, Hay amigos que llevan a la ruina, y hay amigos más fieles que un hermano. He conocido a personas que han logrado escalar posiciones, de las más altas que puedan haber en el país, pero un día ya no están en esa posición y todo el montón de amigos que andaban detrás de él y los llevaban de un lado para otro y los invitaba de un lado para otro, hoy brillan por su ausencia. Recuerdo el caso de un funcionario público muy importante, que estaba pasando por una crisis y por un juicio terrible. Y él voluntariamente renunció a su inmunidad y dijo: me voy a someter a los tribunales y se fue a los tribunales y ahí lo metieron a la cárcel mientras arreglaba su asunto. Y dije ahora es cuando voy a ir a ver a este hombre, ahora es cuando necesita. Llegué y lo encontré sentado en una silla de ruedas. ¿Qué le pasa? le dije, tengo problemas con la espalda. Yo vine a verlo hoy, porque aquí es cuando usted necesita esas visitas y quiero decirle que Dios está con usted y Dios en su misericordia lo va a ayudar a resolver este asunto. Y si me permite quiero orar por usted, para que reciba sanidad en su espalda.

Oré, me retiré, pasaron los días y un amigo mío en un alto puesto público me dice: vi a fulano de tal, me contó que lo fue a ver y me contó que ese día Dios lo sanó de la columna vertebral. Quedó sano completamente, porque el Cristo que sanó al paralitico en aquel entonces, es el mismo Cristo que sana hoy a cualquier enfermo. Pero hay que esforzarse. Irse a meter a la cárcel no es fácil y ver a alguien preso no es fácil. No dan muchas ganas. Y a partir de esa primera visita con este funcionario hemos mantenido una relación de amistad interesante, en las bodas de mis hijos ahí estaba presente, cuando ha tomado otros cargos públicos me ha invitado, cuando los ha entregado ahí he estado presente. Una vez fui a Italia y a las doce de la noche siendo él embajador en Italia, ahí estaba esperándome en el aeropuerto. Si usted quiere fomentar amistades esfuércese, el que quiere tener amigos debe mostrarse amigo. La amistad es afecto desinteresado y un amigo es un hermano que escogemos. Usted y yo no escogimos a los hermanos con los que nacimos, pero sí podemos escoger a los amigos y con ellos ser más hermanos que con los propios hermanos.

Mateo 7:12, dice, Así que en todo traten ustedes a los demás tal y como quieren que ellos los traten a ustedes. De hecho, esto es la ley y los profetas. ¿Cómo debemos tratar a la gente para que sean amigos nuestros? ¿Cómo queremos que ellos nos traten? Quiere que sean amables con usted, sea amable con ellos. Quiere que sean puntuales con usted, sea usted puntual con ellos. Quiere que la gente cumpla su palabra con usted, cumpla usted su palabra con ellos. Quiere que sean sinceros con usted, sea sincero con ellos, traten a los demás de la misma manera que ustedes quieren ser tratados. Muéstrese amigo en las buenas y en las malas. Romanos 12:15 dice, Alégrense con los que están alegres; lloren con los que lloran. Sí, a veces nos toca llorar amargamente cuando vemos la injusticia que ocurre en la vida del hijo de un amigo al que nos toca llamar y decirle: lamento que a su hijo lo hayan baleado y matado a los 23 años, a veces hay pésames que uno da que sí le pesan a uno. A veces hay que llorar con los que lloran y alegrarse con los que se alegran. Si su amigo se casa alégrese con él. Es cierto, su amigo ganó una esposa y a lo mejor usted perdió un amigo, pero alégrese, porque hay mujeres más posesivas que un par de esposas de policía y egoístas, no quieren compartir a su marido con nadie y al final se quedan con el marido y el marido pierde a sus amigos.

A través de su amor y de su genuina amistad comparta su fe en Dios con ellos y así sus mejores amigos podrán ver el día que rindan sus vidas a Cristo. Y ese día usted será el instrumento, usted será el hombre o la mujer a la que Jesús diga alégrate con ellos. Aquí hay gente que ha venido gracias a la fe de sus amigos y que se ha convertido a Cristo. Solo fue por la fe de sus amigos, porque ellos no traían nada de fe, pero usted que tiene úsela para traer a sus amigos a los pies de Cristo. Santiago 2:23, Así se cumplió la Escritura que dice: «Le creyó Abraham a Dios, y esto se le tomó en cuenta como justicia», y fue llamado amigo de Dios. ¿Cuántos quieren ser llamados amigos de Dios, que la gente diga ese es amigo de Dios, ese puede hablar con Dios en cualquier momento, ese tiene el teléfono privado de Dios, Dios lo escucha a él cuando lo busca? Ser amigo de Dios implica obedecer a Dios, creer a Dios. Juan 15:14 dice: Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Quiere ser amigo de Jesús, obedézcale y será su amigo. Haga caso a lo que Jesús dice y usted será su amigo, usted podrá tener la mejor amistad de todas. Yo me disfruto de mis amigos, tengo amigos muy importantes y todos mis amigos son importantes, pero lo más importante es ser amigo de Dios.

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