Dos traidores, dos finales (Código 2015-068) – Radios Fráter
  • marzo 5, 2015

Dos traidores, dos finales (Código 2015-068)

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¿Ha perdonado a alguien que le ha lastimado y lo ha ofendido? ¿Alguna persona muy querida, amorosa, tierna con usted lo ha traicionado? Muchas veces hemos sido traicionados por personas que, aparentemente, son muy dulces, muy cariñosas que dicen cómo la amo, cómo la quiero, qué linda es. Nunca te voy a dejar en la vida, mis ojos son para ti. ¿Ha oído eso? Muchas veces hay planes de boda, un noviazgo maravilloso y de repente hay traición por otro ingrato o por otra ingrata ¿Será que esto duele en el corazón? ¿Será que esto lastima nuestros sentimientos? Quiero decirle que nos identificamos con alguien súper especial, nuestro amado Señor Jesucristo. También los pastores son traicionados, con promesas de fidelidad “hasta que el Señor me lleve al cielo”, voy a estar sirviendo, pero nada. Se pasa por momentos muy duros en el alma, en el espíritu. Realmente es difícil, los apóstoles son traicionados, los pastores, usted en su trabajo, en donde se mueva.

En cierta ocasión andaba con mi esposo por Colombia y un pastor, de esos grandes predicadores, siervo del Dios altísimo, se sentó a su lado y le preguntó ¿pastor, cómo hace usted para manejar la traición? No crea que el pastor le dijo: le doy un maltratada en el nombre de Jesús, los insulto por medio del Espíritu Santo. ¿Cómo hace para hacerlo? Mi esposo me ha enseñado muchas cosas, del perdón, del amor, de la unidad. Le responde: muy fácil, como yo lo he logrado, no es tan fácil cuando un corazón está lastimado, pero hay dos palabras muy hermosas que encierran cómo manejarlo, que es el amor, el amor que perdona, el amor olvida pero no solo el amor, hay una palabra muy especial que se llama perdón. A muchos de nosotros nos gusta oír esa palabra, hasta se dice “que la perdone Dios, pero yo nunca”, y así nos privamos de tener una bendición grande.

Al aeropuerto llegó un cantante, predicador, pastor, le dice: mira pastor qué coincidencia ¿qué haces para manejar la traición? Saber qué cuentazo había recibido. Mi esposo le dice lo mismo, yo lo manejo con amor y con perdón. En nuestros hogares tenemos que manejar ese perdón ¿cuántas veces en el día? Miles de veces en el día, porque fallamos. Usted se ha sentido traicionado, yo me he sentido traicionada, ¿a cuántos ha traicionado? piense a cuántos. Hemos traicionado a algunas personas, a Jesús le pasó algo similar y nos identificamos con Él, en Mateo 10:2-10 leemos: Éstos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que lo traicionó. Jesús envió a estos doce con las siguientes instrucciones: «No vayan entre los gentiles ni entren en ningún pueblo de los samaritanos. Vayan más bien a las ovejas descarriadas del pueblo de Israel. Dondequiera que vayan, prediquen este mensaje: Sanen a los enfermos, reprendan a los demonios, den libertad a los cautivos, limpien a los que tienen lepra, los que tienen enfermedades. ¿Saben qué? lo que ustedes recibieron gratis, ustedes lo van a devolver con gracia. Cuando el Señor los mandó a llamar fueron elegidos, fueron escogidos, fueron revestidos con el poder del Espíritu Santo, el Señor mismo estuvo con ellos.

Si nos damos cuenta, el Señor les dio autoridad a todos los apóstoles, aquí estaban Pedro y Judas, para hacer cosas en el nombre de Jesús. Ellos también tuvieron ese gran privilegio de ver a los enfermos sanar, a los ciegos recibir vista. Me llama la atención que había un mudo y estaba endemoniado, eso está en Mateo 9:32-34. Jesús expulsó a esos demonios y el hombre habló. Qué privilegio para los apóstoles que estaban a la par, viendo las maravillas del Señor, también vieron cómo multiplicaba los peces y el pan, cómo le dio de comer a tanta gente, Pedro y Judas escucharon la mayoría de las enseñanzas que venían de la boca de Dios. Cuando vemos esas enseñanzas de nuestro amado rey Jesús, siempre enseñó de lo conocido a lo desconocido miren las aves del cielo, el sembrador salió a sembrar—, participaron de la institución de la Santa Cena, estuvieron muy cerca del corazón de Dios, pero a ambos el Señor les profetizó: me van a traicionar.

Mateo 26:20-25: Al anochecer, Jesús estaba sentado a la mesa con los doce. Mientras comían, les dijo: —Les aseguro que uno de ustedes me va a traicionar. El Señor conoce nuestro corazón, nuestros pensamientos, sabe qué hay dentro de nosotros y sabía que alguien lo iba a traicionar. Ellos se entristecieron mucho. Y dijeron ¿seré yo maestro? ¿Seré yo Maestro? Y ¿qué les dice? —El que mete la mano conmigo en el plato es el que me va a traicionar —. Cuando estaba en el Instituto Bíblico e íbamos a los pueblos aprendí a comer en escudilla, sin cuchara, sin tenedor. ¡Qué rico se sentía! ponían el chirmolito, los frijoles y se partía la tortilla en cuatro, se mojaba y se comía. Sin temor de microbios, sin prejuicios, ¿por qué? porque hay una confianza.

¿Qué es traición? Traición es un delito del que quebranta la fidelidad o lealtad. Ellos prometieron ser fieles al Señor. A la verdad el Hijo del hombre se irá, tal como está escrito de él, pero ¡ay de aquel que lo traiciona! Más le valdría a ese hombre no haber nacido. — ¿Acaso seré yo, Rabí? —le dijo Judas, el que lo iba a traicionar. —Tú lo has dicho —le contestó Jesús”. Como Dios conoce el corazón, tenía un descernimiento tan grande sobre esto. Lo que vemos aquí es lo que somos, humanos que fallamos y Judas traicionó a nuestro amado Rey. En Mateo 26:31-25—Esta misma noche —les dijo Jesús— todos ustedes me abandonarán. Qué lindo cuando a uno le dicen, porque pasa un problema, una muerte, un luto o una escasez y los grupos en casa, las células, les dicen no se aflija, aquí tiene, yo la voy a ayudar, yo no la voy a abandonar, la célula no lo va a abandonar. Y he visto que Dios ha bendecido a nuestra gente para darle provisión a los necesitados, para darle consolación, pero aquí Jesús les dice: ustedes me van abandonar, no solo Judas, no solo Pedro, los doce, los setenta, los ciento cuarenta y cuatro, toda la gente lo iba a abandonar.

¿Qué es sentirse uno abandonado, solo, triste, angustiado, que no dan ganas de comer o comer mucho? Y Jesús sabía que lo iban a abandonar. Es tremendo saberlo, a veces nos pasa que nos abandonan, pero aquí Cristo ya sabía quiénes lo iban a abandonar, quién lo iba atraicionar, porque está escrito: »“Heriré al pastor, y se dispersarán las ovejas del rebaño.” Pero después de que yo resucite, iré delante de ustedes a Galilea. —Aunque todos te abandonen —declaró Pedro—, yo jamás lo haré.

Mucho bla, bla, bla, yo no te voy abandonar, estaré contigo las 24 horas del día. A veces ni con el esposo ni con los hijos. Del dicho al hecho, hay un gran trecho. —Te aseguro —le contestó Jesús— que esta misma noche, antes de que cante el gallo, me negarás tres veces. Hay Señor, aunque tenga que morir contigo no me importa que me den balazos, machetazos, que me claven. No me importa. —Aunque tenga que morir contigo —insistió Pedro—, jamás te negaré. Y los demás discípulos dijeron lo mismo. Si nos damos cuenta, ambos fallaron delante del Señor, ambos fueron escogidos de parte de Dios. En Mateo 26:69-75, Todavía estaba hablando Jesús cuando llegó Judas, uno de los doce. Lo acompañaba una gran turba armada con espadas y palos, enviada por los jefes de los sacerdotes y los ancianos del pueblo —Iban los grandes hombres, la crema social para detener a Jesús—. El traidor les había dado esta contraseña. Qué maquinación, se parece a nuestros días, en muchas cosas que están sucediendo en nuestra querida Guatemala y en el mundo entero, que está tan convulsionado.

«Al que le dé un beso, ése es; arréstenlo.» Qué ingratos, qué descarado, se parece a muchos de nosotros. Aquí vemos cómo le dio una señal para identificar al Mesías. En seguida Judas se acercó a Jesús y lo saludó. — ¡Rabí! —le dijo, y lo besó. Cuando estaba leyendo esto, el versículo 50, me conmovió el alma y creo que deberíamos aprender este día mucho más de la Palabra para ser mujeres y hombres, jóvenes de fe, esperanza y de perdón y cómo saber tratar a las demás personas, aun cuando nos están dando la espalda, cuando sean personas negativas y que lo critiquen, lo quieren destruir. ¿Cómo le dice? —Amigo. A mí me llega muy profundo eso, cuate. Que tal cuate, cómo estás, que tal mi amigo, ¿se da cuenta la actitud de Jesús? ¿Cómo responde? No contestó maltratando ni insultando, le dice Amigo, ¿a qué vienes? Entonces los hombres se acercaron y prendieron a Jesús. En eso, uno de los que estaban con él extendió la mano, sacó la espada e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole una oreja.

¿Qué hizo Jesús? No permitió que se desangrara, que se muriera por ingrato. El Señor se la volvió a colocar, Él es poderoso, grande, maravilloso. Me encantó una palabra que dice para qué me estás ayudando, si se tiene que cumplir lo que está escrito en la Palabra y dice: ¿Crees que no puedo acudir a mi Padre, y al instante pondría a mi disposición más de doce batallones de ángeles? Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras que dicen que así tiene que suceder? el sacrificio no se hubiera dado.

Pedro lo negó tres veces. Mateo 26:69-75. Mientras tanto, Pedro estaba sentado afuera, en el patio, y una criada se le acercó. Observe cómo somos los humanos, desde ese entonces el carácter, la forma de ser, las trampas, la forma de hablar, decimos una cosa y hacemos otra. —Tú también estabas con Jesús de Galilea —le dijo. Pero él lo negó delante de todos, diciendo: —No sé de qué estás hablando. Estar cerquita del corazón de Jesús, sentarse a la par de Él, comer, disfrutar de su presencia ¿y no lo conocía? Se da cuenta. Algo así como si vinieran a pedir referencia de Elsa Marina Arias Valenzuela y le dijeran que aquí solo hay Elsy de López. Ni siquiera la conozco. Ella va a la Fráter, pero no la conozco. Este es un ejemplo de cómo Pedro niega la primera vez a Jesús. Luego viene la segunda. Luego salió a la puerta, donde otra criada lo vio y dijo a los que estaban allí: —Éste estaba con Jesús de Nazaret. Él lo volvió a negar, jurándoles: — ¡A ese hombre ni lo conozco!

Y lo dice en forma despectiva. Poco después se acercaron a Pedro los que estaban allí y le dijeron: —Seguro que eres uno de ellos; se te nota por tu acento –lo galileos tenían un acento diferente, por eso a nosotros se nos reconoce por ser guatemaltecos, por ser de Zacapa, de Jalapa, por nuestro cantado. Todos nuestros pueblos tienen diferente acento, diferentes palabras, pero dicen lo mismo. — ¡A ese hombre ni lo conozco! En ese instante cantó un gallo. Entonces Pedro se acordó de lo que Jesús había dicho: «Antes de que cante el gallo, me negarás tres veces.» Y saliendo de allí, lloró amargamente.

Judas traicionó a Jesús, sintió remordimiento y se suicidó, se ahorcó. “Para qué me sirve la vida”, lloró amargamente, tuvo remordimiento. No solamente hay que llorar como Judas, no solamente hay que tener remordimiento, hay que tener otra cosa más para que podamos encontrar lo que Dios quiere para nuestra vida. Él sintió remordimiento, “he pecado”, “qué hice”, “por qué lo hice”, y a golpe dado no hay quite, entonces sintió remordimiento. Devuelve las treinta piezas de plata, ¿por qué? Porque cuando hay remordimiento, pensar en el por qué lo hice, ya está hecho. Devolviendo las cosas no iba a devolver la vida a nuestro Rey y Salvador Jesucristo, sintió remordimiento. Remordimiento es un sentimiento de culpabilidad que atrae a una persona que ha hecho algo malo, pero cuando lo reconoce no se queda solo con eso, porque si no estuviéramos muchos muertos espirituales este día. No solo lloró, también reconoció que había pecado. Vamos a saber lo que dice Lucas 22:31-35, »Simón, Simón, mira que Satanás ha pedido zarandearlos a ustedes como si fueran trigo. 32 Pero yo he orado por ti, para que no falle tu fe. Y tú, cuando te hayas vuelto a mí, fortalece a tus hermanos. —Señor —respondió Pedro—, estoy dispuesto a ir contigo tanto a la cárcel como a la muerte. —Pedro, te digo que hoy mismo, antes de que cante el gallo, tres veces negarás que me conoces. Luego Jesús dijo a todos: —Cuando los envié a ustedes sin monedero ni bolsa ni sandalias, ¿acaso les faltó algo?—Nada —respondieron.

Aquí podemos ver que Pedro lo negó tres veces, pero tenía remordimiento, también lloró, pero hay una palabra muy hermosa que se llama arrepentimiento. Hay un canto que dice “arrepentimiento hay en mi corazón” y a este hombre el Señor le recuerda que satanás ha pedido zarandearlo, que significa agarrar a una persona por los hombros y los brazos y moverlo violentamente, malla grande que se agita para arriba y para abajo y para los lados y así quitarle, por ejemplo, la basura al frijol. Con el trigo le dan una aporreada, una serie de golpes con un objeto.

Muchas veces el enemigo quiere zarandear nuestra vida, ha querido matarnos, destruirnos, pero el poder del Señor está con nosotros para sacarnos adelante, porque Él es bueno y para siempre su misericordia. No dejemos que el enemigo nos ahorque, no dejemos que el enemigo venga y nos derribe, levantemos nuestra vida, pero no solo lloremos, que no solo haya remordimiento sino que haya arrepentimiento y cuando hay arrepentimiento llega el cambio de vida, un cambio de mente, un cambio en el modo de hablar, un cambio en el modo de caminar, en el modo de cómo trata a su esposa, como trata a sus hijos, cómo usted ya no es codo sino le da su mesada para que compre, para que gaste.

Muchas veces nuestros esposos reciben su mesada y se lo van a matar con la otra. ¿Cómo es eso que tiene dos frentes? si no puede con uno, cómo va a poder con dos y la pobre doña sufriéndole trancazos, escasez y juramentos que ya no será así. Yo sé que si esa persona conoce a Jesús, puede tener arrepentimiento, cambio de vida y ser diferente, cariñoso, amoroso. A algunos las caricias les ofrenden, porque como no hay un “te amo”, “un te necesito”, solo que “me lavés, planchés y tengás todo arreglado”. Pero cuando Jesús viene a nuestro corazón y nos arrepentimos de los pecados, de lo que hemos hecho, nos cambia de adentro hacia afuera, viene un cambio de actitud, un cambio de vida, una perspectiva diferente y el Señor pone colirio en los ojos y empezamos a ver más claro y de verdad ser personas nítidas que podamos guardarnos en integridad y en amor. Y eso lo logramos cuando usted y yo reconocemos al dueño y Señor de nuestra vida como el Señor y Salvador Personal.

Arrepentirse es pesarle a uno haber hecho algo malo, estamos en un mundo expuesto a la carne y nos duele, pero que no solo nos duela sino que Jesús venga de verdad y transforme nuestro corazón. El Señor lo que quiere es que de verdad busquemos su reino. En 1 de Juan 2:1, Mis queridos hijos, les escribo estas cosas para que no pequen. Pero si alguno peca, tenemos ante el Padre a un intercesor. En la versión del 60 dice y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Un abogado que no cobra, que no lo va a engañar, un intercesor que está dispuesto a limpiarnos. Esto es muy importante para la vida del cristiano tener un abogado, un intercesor, alguien que vele por nuestra vida. También hay otra palabra muy hermosa en 1 Pedro 1:3, ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva.

Por su misericordia no hemos sido consumidos. Que Dios nos ayude a que si hemos pecado, abogado tenemos para con el Padre, Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Y cuando le pase algo, cuando peque, abandone el pecado y dele cabida a nuestro Señor Jesucristo. No se aleje de su grupo, no diga ya no voy a la iglesia porque pequé. Me siento sucio, me siento amargado, frustrado. La sangre de Jesucristo lo limpia de todo pecado y si pecamos abogado tenemos para con el Padre, Jesús, el amado Rey y Señor. No se aleje, no se acobarde, no tire la toalla, venga a los pies del Señor y dígale, Señor, yo te necesito. La Palabra dice que si alguno está en Cristo, nueva criatura es, lo viejo ha pasado y ha llegado lo nuevo. Si somos pecadores arrepentidos, el Señor nos quita la vieja naturaleza, la tira al fondo del mar y nos hace personas diferentes, restaura los propósitos de Dios en nuestra vida, porque el que cree en el Señor Jesucristo será salvo y conocerá la verdad, y la verdad lo hará libre.

Así que lo invito a conocer esa verdad de Jesucristo. Si pecamos abogado tenemos para con el Padre y en Ezequiel 36:26, dice, Les daré un nuevo corazón, y les infundiré un espíritu nuevo; les quitaré ese corazón de piedra que ahora tienen, y les pondré un corazón de carne. Mire lo que hace el Señor. El corazón se vuelve de piedra, ya no sentimos. Dice la señora que todo se le resbala, que debe tener el cuerpo ungido de la coronilla a los pies pero no ungido con el Espíritu Santo, por lo negativo. Otros dicen que parece una tortuga, pero no por su caminar despacio sino porque tiene la caparazón dura y no penetra nada. Jesús quiere romper el corazón de los que tienen el corazón de piedra y quiere darnos un corazón de carne, que sienta, que diga: yo te amo, yo te quiero, que sea sensible, que esté dispuesto a arrepentirse y que esté dispuesto a encontrar el amor del Señor que le dará un corazón nuevo. Y así viene la transformación de parte de nuestro amado Rey a nuestras vidas.

En Hechos 3:19-20, dice, Por tanto, para que sean borrados sus pecados La sangre de Cristo es un borrador excelente, que no deja suciedad, que no deja orificios, ni manchas, lo limpia completamente, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús.

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