Un esfuerzo del corazón (código 2025-135) – Radios Fráter
  • mayo 3, 2015

Un esfuerzo del corazón (código 2025-135)

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Es muy importante que podamos vivir juntos en armonía, como dice el Salmo 133¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras. Es como el rocío de Hermón que va descendiendo sobre los montes de Sión. Donde se da esta armonía el Señor concede bendición y vida eterna. Todos queremos bendición y vida eterna, pero para alcanzarlo es importante que vivamos juntos en armonía. Muchas veces nos toca estar juntos, pero en pleitos, celos, iras y contiendas y con muchas divisiones. Si queremos ser personas bendecidas tenemos que ser personas en armonía.

Ayer tuve la oportunidad de realizar dos bodas y recordarles a los contrayentes que Dios estableció que el hombre deje a su padre y a su madre y se junte en familia, y dice que es necesario que se fundan en un solo ser, ya no serán más dos, serán una sola carne. Y ese es el secreto para poder estar en paz los unos con los otros, en armonía los unos con los otros, es entender que no somos dos sino uno. El poder de uno, ya no son hombre y mujer, ahora son una sola carne.

Cuando se olvida esa realidad, cuando el hombre y la mujer empiezan a jalar cada uno por su lado, empiezan a tener problemas. Tienen que ir juntos. Es muy sabroso sentarnos frente a un plato de comida, un bistec como a usted le gusta, con verduras, arroz y tortillas, un refresco de los favoritos suyos. Cuando me como ese plato de comida, ¿cree que en mi estómago la carne dice que no tiene nada que ver con el arroz? dirá yo no tengo nada que ver con las tortillas o yo no tengo nada que ver con el refresco. ¿Qué pasa cuando ese bolo alimenticio es formado en nuestra boca bien masticado y luego tragado adentro de nosotros? En mi caso, se convierte en el Pastor de la Fráter. Allí ya no es carne de res, ya no es arroz, ya no es verduras, ahora es el pastor de la Fráter.

Lo mismo ocurre en el cuerpo de Cristo, cuando en el cuerpo de Cristo entra una persona sea indígena, ladina, blanca, negra, comunista, socialista, capitalista, cuando el Señor nos toma, todos nos convertimos en uno. Cristo nos asimila a todos y por eso estamos acá siendo una gran diversidad en medio de la unidad. Dios transforma la diversidad y la pluralidad en la unidad. Somos uno. El plan de Dios desde el principio es que seamos uno. Por eso estableció que Adán y Eva fueran una sola carne, sin embargo, surgen problemas en la iglesia chica que es la familia y en la iglesia grande que somos esta asamblea. La voluntad de Dios es que convivamos juntos en armonía.

Hace treinta y siete años cuando pensaba en el nombre de esta iglesia, pensamos en el nombre de Fraternidad Cristiana de Guatemala, porque la palabra fraternidad es sinónimo de hermandad, de amistad, de amor, por eso decimos que somos una iglesia cristiana para la familia que proclame el amor de Dios, manifieste el poder del Cristo resucitado y persevere en el orden dado en la Biblia. Si algo nos distingue es precisamente esa relación de amor que debemos tener unos con otros. Tenemos que amarnos, tenemos que querernos, tenemos que ser amigos. No podemos permitir que vengan las divisiones, Maquiavelo se hizo famoso por su manera de tratar a las personas. Él estableció esa premisa que dice: “divide y vencerás”, pero el pueblo unido jamás será vencido.

En las Guerras Mundiales se han dicho eslóganes como este: “las Américas unidas, unidas vencerán”, “la unión hace la fuerza”. Y eso es clave para que podamos tener una iglesia poderosa, una familia poderosa, tener una célula poderosa, tenemos que ser personas que nos esforzamos de todo corazón para mantener la unidad.

Esta mañana como suelo hacerlo todas las mañanas, puse un tuit que dice: liderazgo es hacer que las personas se lleven bien y que trabajen juntas para lograr algo. Ese es el liderazgo que debe ejercer un gobernante de una nación, el alcalde de una ciudad, un pastor de una iglesia, un maestro en una escuela, un padre de familia en un hogar. Liderazgo es hacer que las personas se lleven bien y trabajen juntas para lograr algo y nosotros necesitamos precisamente eso: llevarnos bien. ¿Por qué es tan común encontrar entre los cristianos en la misma iglesia divisiones? Es una lástima que ocurra. ¿Por qué hay peleas y pleitos entre aquellos que declaran amar a Dios con todo el corazón y a su prójimo como a sí mismo? ¿Cómo es posible que exista esto?

Hay cristianos que evaden a una persona con tal de no saludarla, van de compras al supermercado y de repente ven a aquella persona a la que no les gusta ver, y rápido se dan la vuelta y se meten a otro vacío y andan buscando la manera de evadirla, porque no les gusta. Como aquel adagio: lo mastico, pero no lo trago. A veces nos encontramos con personas a las que les decimos eso precisamente, les platicamos forzaditos, pero no tenemos una buena relación.

La falta de unidad entre los cristianos de una congregación no es algo nuevo. En la iglesia de Corinto se habían formado cuatro divisiones siguiendo a cuatro líderes, una de estas era ¡los que seguían a Jesús! “Muy espirituales”, así, entre comillas. 1 de Corintios 1:10-13 dice: Les suplico, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos vivan en armonía y que no haya divisiones entre ustedes, sino que se mantengan unidos en un mismo pensar y en un mismo propósito. Digo esto, hermanos míos, porque algunos de la familia de Cloé me han informado que hay rivalidades entre ustedes. Me refiero a que unos dicen: «Yo sigo a Pablo»; otros afirman: «Yo, a Apolos»; otros: «Yo, a Cefas»; y otros: «Yo, a Cristo.» ¡Cómo! ¿Está dividido Cristo? ¿Acaso Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O es que fueron bautizados en el nombre de Pablo?

Hoy también se dan este tipo de divisiones, “a mí, me gusta el pastor Juan”. “A mí, mi gusta el pastor Felipe”. “Yo prefiero a la pastora Andreina”. Tenemos que tener cuidado, no podemos ni debemos hacer divisiones en nuestra iglesia ni en nuestra familia. El apóstol Pablo desafió a los Efesios de una manera digna de su llamamiento. En Efesios 4:1-2 Pablo dice: Por eso yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que vivan de una manera digna del llamamiento que han recibido, siempre humildes y amables, pacientes, tolerantes unos con otros en amor. Nuestro comportamiento debe ser digno de nuestro llamamiento. Nuestras relaciones interpersonales en el trabajo, en la iglesia, en el ministerio, en la célula, en la familia, en nuestro matrimonio tienen que ir acorde a la dignidad del llamamiento que hemos recibido.

Vivir de una manera digna de nuestro llamamiento, es ser siempre humildes. ¿Se acuerda cuando usted no tenía caites?, era humilde. Pero luego ya andaba con caites y se creyó la gran cosa. Si se quitaba el calcetín ya no iba a encontrar la marca del caite, ¿por qué a veces nos enorgullecemos? Simplemente porque ya andamos con caite. ¿Se acuerda cuando andaba a pie? ¿Cuándo andaba en autobús? ¿Por qué ahora que ya tiene carro no es tan humilde como era antes? ¿qué pasó? De repente el escalar en la posición socioeconómica nos hace descender en nuestro grado de humildad.

¿Se acuerda, que para ver la hora hacía como aquel campesino que miraba la ubre de la vaca y daba la hora? Se hizo famoso, llegaban muchos a preguntarle la hora, hasta que alguien le dijo ¿cómo hace usted para saber la hora moviendo la ubre de la vaca? Y le respondió que la movía porque de esa manera miraba el reloj de la catedral. Pero como ahora ya tenemos un reloj más fino, nos creemos la gran cosa.

Nosotros, dice la Biblia, tenemos que ser siempre humildes, a pie, en carro, tenga mucha plata tiene que ser siempre humilde. Sepa solo escribir, sea graduado de la escuela secundaria o un graduado de la universidad tiene que ser siempre una persona humilde. He aprendido que en la vida la verdadera grandeza está en la sencillez. La gente que es grande es sencilla. La gente humilde puede convivir con los ricos y lo puede hacer con los pobres, puede convivir con los de su raza y puede convivir con los de otra raza, porque es una persona humilde. No se crea la gran cosa. Al fin y al cabo usted y yo hemos sido creados del polvo. Se cree la gran cosa porque es blanco, sí, es tierra blanca. Se cree la gran cosa, porque es café, sí, es tierra café. Se cree la gran cosa porque es negro, sí, tierra negra. Cuando usted se muera, se va a convergir en polvo.

Al fin y al cabo usted puede ser el más rico…del cementerio. No se va a llevar nada, todo lo que tenemos ahora se lo van a llevar los parientes por razones sentimentales. No se crea la última Coca Cola en el desierto, ni la mamá de Tarzán. Siempre humilde, el orgullo es un repelente de personas. Cuando se es una persona orgullosa ¿se la acerca la gente? No, porque lo ven altanero, engreído, se cree la gran cosa. Aun en el mundo espiritual. Porque tiene una iglesia con 300 miembros ser cree san Pablo. Tiene que ser siempre humilde, rodearse de todos con humildad. Por eso Jesucristo dijo: aprendan de mí que soy manso y humilde de corazón.

Tenemos que aprender en la vida a ser mansos y humildes de corazón, así tengamos centavos en la bolsa o millones en el banco, tenemos que ser humildes, porque todo lo que tenemos así como vino se puede ir. Un día de estos nos puede pasar la historia de Job que siendo el más rico de toda la comarca llegó a ser el más pobre de toda la comarca. Teniendo el más grande número de hijos, se quedó sin ni uno solo. Teniendo una esposa muy contenta porque tenía plata, se le volvió un aguijón. Tenemos que tener humildad. Hemos dicho que el orgullo como la humildad, son como el perfume, se echa el perfume no lo siente, pero los demás hasta le preguntan qué loción usa.

Vivir de una manera digna de nuestro llamamiento. Además de ser humiles hay que ser amables. Una persona amable es una persona agradable. Recuerdo un rotulito que ponían en unas tiendas allá en mi barrio que decía: es agradable ser importante, pero es más importante ser agradable. Hay quienes caminan como si fueran intocables. La Biblia dice que el que se exalta será humillado, y el que se humilla será exaltado. Humíllese, pues, bajo la poderosa mano de Dios seremos exaltados cuando sea Su tiempo. Sean amables. Lo contrario a la amabilidad es la rudeza. No se excuse en declararse asertivo, llamar al pan, pan y al vino, vino, porque puede ser un asertivo rudo o un asertivo amable. Usted se comporta de manera digna de su llamamiento, si en su trato con los demás es amable.

Un día estaba en una actividad muy importante en el extranjero y se me acerca un gringo que me dice, sin conocerlo, pastor Jorge, usted y yo vamos a ser amigos por siempre, súbase el zíper. Si usted ve a una señora con la blusa abierta, usted tiene la oportunidad de decirle de una forma amable que se cierre la blusa, antes que la critiquen todas las personas de la reunión. La Biblia dice que tenemos que decirnos la verdad unos a otros, pero decirla en amor. Usted lo puede decir de una manera que lo avergüence o de una forma amable.

Vivir de una manera digna de nuestro llamamiento para guardar la humildad y ser pacientes. La paciencia se refiere a nuestro comportamiento ante las personas que son hostiles con nosotros. El impaciente rápido se enoja y, en cualquier relación, el que se enoja pierde. Piensa en vengarse y destruir a su oponente. Usted se comporta de manera digna de su llamamiento, cuando en su trato con los demás, incluyendo los que no muy le caen bien por la actitud que manifiestan, usted es paciente. ¿Tiene algún pariente que todavía anda gloriándose y ufanándose de sus cosas y lo hace sentirse chiquito e ignorante, inútil? Lo que usted tiene que hacer con ese pariente es tener paciencia.

Necesitamos paciencia, eso era lo que pedía el Chavo a sus vecinos. Nosotros tenemos que tener paciencia. Los maestros saben que entre sus alumnos hay algunos brillantes que en un dos por tres aprenden, entienden cualquier fórmula de matemática o aprende a leer rápidamente. Pero hay otros alumnos a los que hay que tenerles paciencia. Un maestro debe tener paciencia con sus alumnos lentos en el aprendizaje. Contrata gente para que trabaje en su empresa, hay gente que rápido va a captar los procedimientos, la filosofía de la organización y va a ser productivo y eficiente. Pero hay otros a los que hay que tenerles paciencia. Cuando está lidiando con personas necesita comportarse con dignidad del llamamiento que Dios le ha hecho y ser paciente.

Usted tiene hijos, ¿son iguales todos sus hijos? Algunos son muy hábiles para unas cosas, otros para otras, pero no todos son hábiles para todas las cosas. Usted lo que tiene que hacer con sus hijos es tener paciencia. Hay algunos de sus hijos que se sientan a la mesa y en un dos por tres devoran toda la comisa, casi que todos tienen que orar a la par de ese hijo suyo e imponerle manos a su comida, porque se desaparece en medio de la oración. Tiene otros hijos que, cuando se sientan a comer, comen un bocadito y se les va el pájaro, se distraen, se bajan de la silla, van a jugar. Usted no lo va a agarrar y abrirle la boca. Usted debe tener paciencia. Pronto va a aprender. Cuando se arma de paciencia está viviendo dignamente al llamado que el Señor le hizo de acuerdo a su llamamiento.

Vivir de una manera digna de nuestro llamamiento, es ser tolerantes. Tolerar a una persona a pesar de que no estemos de acuerdo con su opinión y su forma de conducirse. Hay cosas que no nos parecen de los demás. Respete a los demás y sea tolerante con las diferencias que puedan mostrar. Sopórtelos, por algo dice la Biblia sopórtense se los unos con los otros. Tenemos que soportarnos. Mire a su alrededor, ¿nos peinamos todos igual? No, algunos ni nos peinamos. Tenemos que ser tolerantes, hay quienes se peinan de un modo, en Guatemala se puso de moda aquel peinado llamado “mango chupado”, todo el pelo parado. Ni sabía qué era el moco de gorila, a lo mejor usted lo usa en su pelo. Tenemos que ser tolerantes con la gente, porque todos somos diferentes.

Efesios 4:3 dice: Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz. En la unidad no hay bandos. Leímos 1 de Corintios donde estaban unos siguiendo a Apolos otros a Cefas, otros a Pablo, otros a Cristo. No. Todos tenemos que mantenernos unidos. “Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según lo que el Señor le asignó a cada uno. Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. En nuestra vida es muy fácil formar bandos y divisiones. A veces en las familias se sientan en el extremo de la mesa un bando y en el otro extremo el otro bando y en medio la abuelita con Alzheimer. No hagamos bandos ni en la familia, ni en la escuela, ni en la iglesia. En la unidad no hay distinción de personas.

Durante la iglesia primitiva, los gentiles, las mujeres y los esclavos eran marginados y rechazados por los cristianos unidos, hasta que Pablo les hizo ver que debido a Cristo todos somos uno. Colosenses 3:11 En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos. ¿Está Cristo en un cristiano negro? ¿Está Cristo dentro de un cristiano blanco, un cristiano rico, en un cristiano pobre? Sí, por eso no debemos causar divisiones ni provocar bandos en la iglesia.

La unidad se promueve con un esfuerzo continuo de nuestra parte. La palabra esfuércense en este contexto se puede describir también como procurar con diligencia, procurar con mucho deseo, hacer todo lo posible o procurar activamente. El esfuerzo del que estamos hablando es un esfuerzo continuo. Alguna vez hemos querido bajar de peso, pero eso cuesta, bajar una libra cuesta, una onza, cuesta, subir es más fácil, hamburguesas, aceite, pupusas, grasas, helados, es fácil. Por eso decían de ese pastor tan gordo, que ya no se acuesta en la cama sino se desparrama. Bajar de peso requiere de un esfuerzo, no de un día sino de todos los días. Hace poco vimos con mi esposa el documental de una señora llamada Mayra Rosales, que llegó a ser la mujer más obesa del mundo. Llegó pesar mil cien libras, media tonelada y pico, finalmente logró bajar 220 libras, no le fue fácil, ni para el marido fue fácil, bañar a una señora de mil cien libras.

Llevarnos bien entre nosotros tampoco es fácil, por eso Pablo dice esfuércense, porque a usted a veces le dan ganas de ahorcar a su mujer, pero esfuércese por amarla y perdonarla. Yo sé, señora, que a veces usted se ha quedado con el frasco de matarratas en la mano para echárselo al caldo de su marido, pero yo le digo esfuércese en guardar la unidad del Espíritu de la paz. No peleemos entre nosotros, perdonemos, más vale hacerse el loco y pasar por alto la ofensa que por darse por ofendida, se truene a su marido. Es muy importante esforzarnos en guardar la unidad en nuestro corazón.

Colosenses 3:12-14 dice: Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro. Así como el Señor los perdonó, perdonen también ustedes. Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto. Pablo hablando a los colosenses sobre el mismo asunto termina diciendo: “Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto”. El vínculo de la paz, es el vínculo del amor. No sólo se requiere de todos los miembros de una congregación de un esfuerzo continuo sino que también nazca del corazón. Sólo el amor por Dios y por nuestro prójimo puede llevar a sacrificarnos por mantener la paz. ¿Qué precio tiene la paz? Pregúntele a una persona muy rica que no puede dormir, porque la están persiguiendo. Sí, se llevaron millones, pero lo están buscando para capturarlo y someterlo a juicio.

Usted puede ser una persona muy rica y no vivir en paz, tener en su corazón muchos cargos de conciencia por las injusticias y los engaños que ha cometido. Lo ideal es que sea una persona muy rica y que viva en paz, pero si no es muy rica y vive en paz dele gracias a Dios, porque la paz es fruto del Espíritu Santo de Dios, cuando estamos en paz con Dios, tenemos la paz de Dios.

El sábado llegué a mi casa cansado de todas las actividades del día y aunque algunos de mis compañeros de viaje me decían hay que ver la pelea de Mayweather y Manny Pacquiao, llegué más noqueado que Pacquiao, me dije yo mejor me acuesto, me acosté a eso de las 21:3 0 de la noche, ya no vi la pelea. Quedé profundamente dormido hasta que sonó el despertador a las 5:30 de la mañana, como dice la Biblia que a su amado le dará Dios el sueño. Eso no justifica que se duerma aquí en la iglesia. Cuando tiene paz en su corazón, usted duerme tranquilo. Mi esposa me decía si no había oído los cohetes que hubo anoche, le dijo que no. Qué dicha, conozco gente que pasó el terremoto de 1976 tan dormida que no se dio por enterada. Viva en paz, la Biblia dice que el que nada debe, nada teme, huye el impío sin que nadie lo persiga. Tenemos que tener la voluntad de esforzarnos por vivir en paz.

¿Qué acciones demuestran nuestro esfuerzo por mantener la unidad? Tome nota: Hable palabras que unan y no que dividan. Es muy importante. No hable cosas que dividen. Si usted sabe que cuando se oye el motor del carro llegando a su casa, su esposa le dice a sus hijos: aguas, aguas que ahí viene el enano mental. ¿Qué va a sentir? Que su esposa no lo respeta, que no lo ama y sus hijos por ende van por ese camino. Así que hable palabras que unan y no que dividan. Evite toda conversación o grupo donde lo que se hace es generar división.

Pase por alto la ofensa y sea tolerante con los demás. Pase por alto la ofensa, es mejor hacerse el loco a veces, es mejor hacerse el sordo, a palabras necias, oídos sordos. Usted va con su carro y de pronto alguien se le atraviesa y hace una maniobra que lo asusta, ¿en ese momento debe acelerar el carro y alcanzar a esa persona para maltratarlo? Que siga y si lo encuentra más adelante volcado, pídale a Dios misericordia para él. Hágase el tonto, les he dicho una y otra vez a los jóvenes de la iglesia, si alguien le sacan a sus mamacita linda en la carretera, considérense huérfanos. ¿Por qué tienen que reaccionar?

Recuerdo el caso de un hombre que iba con su esposa y sus hijos, un día entre semana y de pronto un taxista pasó por ahí, no sé qué le hizo. El asunto es que se bajó con su pistola en la mano, el taxista se quedó sentado en su lugar y cuando llegó y le alegó y le iba a disparar, el taxista le disparó también. Los dos terminaron en el hospital. Perdieron el respeto y admiración de su familia. Pase por alto la ofensa. Si usted es corto de estatura y alguien le dice sapo, hágase el tonto. Estuve, de jovencito, trabajando en una empresa que vendía enciclopedias y el gerente era un señor de corta estatura me dijo: aquí los altos no triunfan. A las dos semanas estaba renunciando porque estaba vendiendo tanto que le dije si sigo vendiendo así, ya no voy a predicar el Evangelio.

No se ofenda. Tuve un maestro que cuando pasó lista en el primer día de clases en la Escuela Normal Central para Varones, leía el nombre de cada alumno y le ponía un sobrenombre. Pase por alto la ofensa y sea tolerante con los demás. Pida perdón a otros cuando no esté viviendo de una forma digna de su llamamiento. No ha sido amable, ha sido grosero, ofensivo, pida perdón. Además busque a las personas en lugar de evadirlas. Ore porque Dios transforme su manera de pensar y su carácter. Ore por la persona con la que ha tenido problemas.

Lucas 11:17, Jesús hablando a sus oyentes les dice: Como él conocía sus pensamientos, les dijo: «Todo reino dividido contra sí mismo quedará asolado, y una casa dividida contra sí misma se derrumbará. Si usted no quiere que se derrumbe su familia, esfuerce por guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz. Sea humilde, sea paciente, sea tolerante, sea amable. Vale la pena ser amables con todos.

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