Amigas de Jesús (código 2015-146) – Radios Fráter
  • mayo 10, 2015

Amigas de Jesús (código 2015-146)

Escuche:

¿Será que Jesús tuvo amigas? Esta pregunta es muy importante responderla, porque en los tiempos de la Iglesia primitiva, la mujer, los esclavos, los gentiles eran marginados.

Las mujeres son especiales, si uno tiene un dolor de cabeza y se lo cuenta a un amigo, él le responderá a mí también o le responde pobre. Cuando uno le dice a una mujer me duele la cabeza, la mayoría de ellas, se pone en el lugar de uno, tiene más empatía. Sacan del baúl de los tesoros y recuerdos que todo el tiempo llevan, su bolso, creo que allí llevan hasta trampas para ratones, y le dan una pastilla.

¿Será que Jesús tuvo amigas? Porque la Biblia nos muestra claramente que sí tuvo amigos, muchos amigos. Dice la Escritura que una noche pasó orando en la montaña y al bajar escogió a doce, a pesar que Jesús amó a las multitudes seleccionó únicamente a doce para que fueran su círculo íntimo, con ellos durante tres años pasó ejerciendo su ministerio, sanando a los enfermos, echando fuera demonios. En el Sermón del Monte vino a revolucionar cómo se miraba el pecado cuando dijo: basta con mirar a una mujer y codiciarla para que sea adulterio.

Esos doce pasaron con él, dormían juntos, comían juntos, caminaban juntos, sufrieron hambre juntos, pero nos dice la Escritura que a pesar de tener doce discípulos, su círculo íntimo, escogió un círculo todavía más íntimo, tres de ellos: Pedro, Jacobo y Juan. La Escritura nos dice en Mateo 17:1-3, estos fueron tan íntimos a Él que participaron de dos acontecimientos, por lo menos, que fueron un privilegio para este grupo cerrado. Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, el hermano de Jacobo, y los llevó aparte, a una montaña alta. Allí se transfiguró en presencia de ellos; su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz. En esto, se lesaparecieron Moisés y Elías conversando con Jesús.

Se imagina usted esto. Solo tres pueden ser testigos de la transfiguración de Jesús, les muestra su divinidad y miran a Moisés y a Elías conversando con Jesús. Era un privilegio altísimo, tanto como si usted estuviera en la toma de posesión de un Presidente a la par de él. No solo se transfiguró ante ellos sino el momento que estuvo sufriendo y haciendo esa oración al Padre: Señor, si puedes que pase de mí esta copa, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya. Como muchas veces usted y yo tenemos que orar: no se haga mi voluntad sino la tuya.

Allí en el jardín del Getsemaní, Él se sentía morir y ¿qué hizo? jala a este círculo íntimo de tres amigos, se llevó a todos los discípulos, pero solo a estos tres les da el privilegio. En Mateo 26:36-38 leemos Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: «Siéntense aquí mientras voy más allá a orar.» Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse triste y angustiado. «Es tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo.» Dice la historia, que conocemos, que se durmieron.

Jesús sí tuvo amigos hombres, tenemos a los doce discípulos, su círculo íntimo, pero también al círculo aún más íntimo de Pedro, Jacobo y Juan, pero ¿habrá tenido Jesús amigas? No me refiero a que habló con una mujer en alguna ocasión intercambiando palabras, como con la mujer samaritana. No me refiero a si alguien le lavó los pies en alguna ocasión como lo tenemos en las Escrituras, que por lo menos una mujer le lavó los pies. Me refiero si Él podía exclamar que amaba a una mujer, porque era su amiga, si la quería con todo su corazón. Lo que sí sabemos es que sí tuvo amigos hombres, es más, tuvo un amigo, Lázaro, por el cual lloró. En Juan 11:3 leemos Las dos hermanas mandaron a decirle a Jesús: «Señor, tu amigo querido está enfermo.»

Cuando usted dice es mi amigo, es un nivel de amistad, cuando usted dice mi amigo querido, significa que es una amistad profunda. He visto a los hombres que expresan su amor, un hombre no expresa su amor a otro hombre, por lo menos en Guatemala con un beso en la mejilla, a menos que sea su papá, un tío. Cuando un hombre quiere mucho le da un apretón de manos al otro y luego lo abraza y le somata la espalda. Si le pega duro que lo hace toser lo ama, y si le saca la flema es porque son cuatazos.

Expresan las hermanas de Lázaro como tu amigo querido y el tema es que está enfermo. Puede leer el capítulo 11 detenidamente y se va a dar cuenta que Jesús se encontraba únicamente a tres kilómetros de distancia de Betania, la ciudad donde vivía Lázaro y sus hermanas. Y, sin embargo, Jesús no llega a visitar a su querido amigo. ¿Qué estaba pasando? Lázaro muere, han pasado cuatro días y entonces Jesús decide ir a visitarlo. Estoy resumiendo la historia, en Juan 11:33- dice Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente. — ¿Dónde lo han puesto? —preguntó. —Ven a verlo, Señor —le respondieron. Jesús lloró.

Lo conmovió ver el dolor de María, lo conmovió ver el dolor de los judíos, lo conmovió ver a su amigo ya sepultado. Cuatro días de estar muerto, ¿por qué no llegó sino hasta cuatro días después? Y es precisamente, para que la gente creyera que Él era el Hijo de Dios, si resucitaba a Lázaro que llevaba cuatro días. Vamos a Juan 11: 23-27, —Tu hermano resucitará —le dijo Jesús. —Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final —respondió Marta. Entonces Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás. ¿Crees esto? —Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo.

Entonces, resucita a Lázaro, vamos al versículo 45 Muchos de los judíos que habían ido a ver a María y que habían presenciado lo hecho por Jesús, creyeron en él. Se empieza convertir un montón de gente de sus pecados y creen que Jesús es el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, el que estaba esperando todo Israel, el que profetizaban las Escrituras que vendría un libertador, alguien que lucharía por los pobres, que traería justicia y libertad a los judíos. Dirá, ¿no era este el tema sobre amigas? ¿Qué tiene que ver la resurrección? Y es que su querido amigo dice que era Lázaro. Cuando usted empieza a estudiar la Escritura, se empieza a dar cuenta que Lázaro no fue el primero que inició la amistad, ahí mismo en Juan 11:5, dice, es determinante, porque nos muestra que Jesús verdaderamente tuvo amigas, dice: Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. ¿A quién amaba Jesús, dice? A Marta, luego a sus hermana, ni siquiera dice el nombre y por último a Lázaro. Si Lázaro no se hubiera muerto, a lo mejor hubiera dicho amaba a Marta a su hermana y a su hermano. ¿Por qué? Note el orden: Marta, su hermana y Lázaro, porque precisamente algo había allí que Jesús podía decir que las amaba. Si yo me muero, vamos a suponer, vamos a hacer una estadística. ¿Cuántos van a llorar el día que yo me muera? Seamos sinceros, que le lleguen a contar que el pastor el día de su cumpleaños se atragantó con el pastel y se murió. ¿Cuántos derramarían por lo menos una lágrima?

Porque algunos me quieren, otros me aman, porque de alguna manera uno ha edificado su vida al exponer la Palabra de Dios. En otros casos porque hemos podido sentarnos y compartir y compartir muchas veces, no los mejores momentos sino los peores, hemos podido estar juntos y con algunos he llorado por medio del teléfono, con otros los he abrazado y he llorado en una funeraria. Cuando Jesús dice que amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro, es porque había algo profundo, había historia, había tiempo compartido, habían tenido experiencias como cuando uno se junta y empieza a ver fotos de hace quince años. Se empieza a hablar de experiencias. No solo vemos que la amaba, porque lo vemos acá sino porque lo vemos en la actitud.

Uno a un amigo le dice todo directo, sin pelos en la lengua, porque hay una relación y vemos acá en Juan 11:20 Cuando Marta supo que Jesús llegaba, fue a su encuentro; pero María se quedó en la casa. —Señor —le dijo Marta a Jesús—, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Ellos han creído que es el Hijo de Dios, es el Maestro al que le dijeron este reclamo, eso no se le dice a cualquiera, este es un reclamo de un amigo, pero no solo Marta era amiga. Versículos 32-33 dicen, Cuando María llegó adonde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo: —Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente.

Y le muestra un gran respeto, porque le dice Señor, pero a la vez le reclama. Todo esto lo hubiera hecho el Señor con un solo propósito al resucitar a Lázaro, su nombre sería edificado, “yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre sino por mí”.

¿Cómo empezó esta amistad? Esto nos lleva al punto crucial del tema de hoy. Lo que usted mujer tiene que llevarse, Jesús tuvo amigas, porque las mujeres valen. Dios creó primero al hombre y usted se recordará que la Tierra era perfecta, usted vaya al texto y así dice que era todo perfecto. Entonces vio que el hombre estaba solito y lo durmió y realizó la primera operación del mundo, le sacó una costilla y de ella hizo a la mujer. Sopló aliento de vida y cuando le presentó a Eva exclamó esta es carne de mi carne y huesos de mis huesos, porque había visto a la gorila, a la mona, pero nada que ver.

La mujer es especial, porque ante Dios tiene los mismos derechos. Dice la Escritura que no hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer. No es que no existan distinciones sino que ante Él todos somos uno. Lo interesante es cómo empezó esta amistad. Lo vemos en Lucas 10:38-39 Mientras iba de camino con sus discípulos, Jesús entró en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María que, sentada a los pies del Señor, escuchaba lo que él decía. Marta lo recibe y María está sentada a los pies del Señor, figura de discípulo, yo te reconozco Maestro y estoy a tus pies, como dice Reina Valera acerca de Pablo, estuvo a los pies de Gamaliel, su maestro.

¿Cómo conoce usted a sus mejores amigos? hoy a lo mejor está sentado a la par de alguien que ama, no es su pariente, pero es su amigo, tiene un montón de experiencias compartidas. Alguien los presentó, esto empezó a caminar, a avanzar, a crecer y siempre en Guatemala eso implica comida. Todo comienza con una comida, ahí se relaja la gente, nos presentan, vamos y comemos. Así fue como empezó la amistad con Marta, que lo recibe en su casa. Lucas 10:40 dice Marta, por su parte, se sentía abrumada porque tenía mucho que hacer. Así que se acercó a él y le dijo: —Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude!

Las mujeres en esta época no estaban hechas para estar allí, debían estar en la cocina, sirviendo, atendiendo, pero Marta que fue quien lo recibió en casa está trabajando incansablemente y María está “sentadota”, como diríamos en Guatemala, a los pies del Maestro. Entonces le reclama: Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sirviendo sola? ¡Dile que me ayude! Esto me recuerda a las mamás que como decimos “engazadas”. Es día de asueto y se despiertan temprano, algunas que les gusta avergonzar a sus hijos salen con esos tubos que se ponen para hacerse colochos, a barrer, riegan las plantas. Cuando se despierta la familia está la mesa puesta, el desayuno hecho y eso que la señora tiene lumbago, le duelen los pies, tiene artritis.

Marta estaba enojada, porque como decimos “que d’apetate”, yo sirviendo y ella sentada a los pies del maestro. Es el Hijo de Dios, ella no está para estar sentada ahí sino para estar sirviendo. Yo sé qué es recibir gente en la casa. Es estresante, uno quiere quedar bien, quiere amarlos, pero María, tal vez no es figura de mamá sino más de hija, de hija de unos 10 a 29 años, aquella que el visitante dice tengo algo de sed, yo también dice, y da el grito para pedirla. Lucas 10:41-42 dice —Marta, Marta —le contestó Jesús—.

Mi mamá nos puso los nombres, hicieron un trato con mi papá, él le iba a poner nombre a todas las mujeres y ella a todos los hombres. Somos tres hombres. Mi hermano mayor se llama Jorge Ricardo, el menor, que predicó por primera vez en la Fráter en el primer servicio de la Fráter Roosevelt y que por más de cinco años ha sido el líder de jóvenes como voluntario, le puso César Eduardo y a mí me puso Alex Humberto, como dice mi esposa, todos tenemos nombres de telenovela. En mi casa nunca se utilizaron el primero y el segundo nombre a la vez, pero conozco a unos amigos que cuando la mamá salía a llamarlos por sus dos nombres, les temblaban las piernas, eso representaba una reprensión, pero cuando se dice el único nombre, por ejemplo, se dice Carlos, ¿qué transmite esto? Cuando Jesús le dice Marta, Marta. Es que está equivocada, es que no tiene compasión de una pobre que está desenfocada. Marta, Marta, le contestó Jesús. Ese momento fue horrible, porque Marta calló a todo el mundo, un silencio sepulcral en el lugar. El maestro se le queda viendo. Todas las visitas, Lázaro uno de ellos, igual, —Marta, Marta —le contestó Jesús—, estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará.

Jesús no solo tuvo amigas, tuvo amigas que compartieron con Él como Marta y María, muchas veces para decirles que las amaba. Tuvieron la confianza de decirle si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero Él no quería gente que le estuviera sirviendo a expensas de la relación, porque le dice estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero sólo una es necesaria. María ha escogido la mejor, y nadie se la quitará. ¿Quién es usted? ¿Con quién se identifica más? ¿Con Marta o con María?

Hoy en Guatemala es el Día de la Madre. La mamá está muy cercana al corazón del hombre y la mujer que son sus hijos.

A la mamá se le idealiza, nunca cometió un error. Ustedes son grandiosas, pero no perfectas. Conozco a un montón de jóvenes que dicen: ¡esa mi mamá cuando está enojada! Hubiera preferido enfrentarme a Bruce Lee, que enfrentarla. Pero ustedes son especiales porque están cerca del corazón de sus hijos, sea viuda o sin sus hijos, Dios le dio el honor de ser mamá, para ser el filtro más importante que un hijo tiene para que solo lo que es bueno, agradable y perfecto, solo pensamientos de bien entren a su mente. Por eso vienen los bebés sin nada.

Quiero decirle que es especial porque es mamá, su valor no está en lo que hace, aunque qué bueno que haga buenos huevos revueltos con chirmolito, plátanos cocidos, plátanos fritos, frijoles parados para un hijo, volteados para el otro, y colados para el otro. Que a uno le haga el huevito bien tostado y al otro enseñado. Que a uno le haga los huevos estrellados y la yema tierna para untar el pan francés, y a otro le haga su yema dura, dura, bien cocida.

Mamás, ustedes son especiales. A la gran mayoría de mamás no les cuesta servir y son tan especiales que no existe en este mundo un insulto que en la calle le digan ¡tu padre! Son tan especiales para la familia, pero mamás en medio de su servicio ejemplar y que muchas de ustedes han tullido a sus hijos, por eso andan sufriendo en el matrimonio porque les hacen de todo. Hay un peligro y es que ustedes sean como Marta, que sirven, sirven y sirven y sirven, que sirvan a su familia, que sirvan a la sociedad, pero jamás a expensas de servirlo a Él y cuando digo a expensas de servirlo a Él no me refiero únicamente que sea parte de un ministerio, ir a una célula, de leer la Palabra, me estoy refiriendo a servirlo a Él es reconocer que es su amo y que usted es su esclava. Marta estaba haciendo algo bueno, algo correcto, pero le faltaba algo. Estaba metida en el servicio y está bien que usted sirva. Servir, servir y servir, pero jamás esto es suficiente sin una relación.

Marta nos muestra que el servicio es importante, pero hay algo mejor. Por encima de esto está una María que está a los pies del Maestro, es una relación. Llamo a mi mamá muy tempranito y me cuenta que ya leyó la Palabra, que preparó una prédica. No es solo servir, es servir a, meternos a la Palabra. Es relacionarlos con. Sabe cómo va a pelear la batalla por sus hijos, de rodillas. Sabe cómo va a lograr que el esposo cambie, a lo mejor es rudo, pesado, zafado, que no es amoroso, de rodillas. No llorando hacia el suelo sino hacia el cielo. María nos muestra relación, Marta servicio, María relación, lo que Dios quiere es una relación.

Yo sé que aquí hay mamás que a lo mejor tienen pecados ocultos, que ni siquiera los han nombrado en la vida, de solteras, de casadas, de lo que usted quiera. ¿Sabe qué es lo más lindo?, que a los pies del Señor jamás hay rechazo. Cuando usted reconoce que como humana su esfuerzo, su trabajo no le da vida eterna sino solo la gracia de Dios a través del sacrificio de Jesús en la cruz, que sus obras no son su razón de vida eterna, es la obra de Cristo quien la llama a buenas obras. Entre Marta y María ¿a quién escoger? No es una o la otra, son las dos, pero su prioridad es Cristo. Jesús tuvo amigas. Jesús habló con las mujeres cuando no era común hacer eso, Jesús cuando resucitó dejó que las mujeres fueran las primeras que lo vieran que había resucitado, me imagino que por los dotes de comunicación también.

Mamás, hoy queremos bendecirlas y queremos darles la oportunidad a ustedes, y este tema se aplica a hombres también. No estemos activos en la obra de Dios sin ser personas de Dios. Sabemos que no son perfectas, pero son amadas, imperfetamente amadas y aún sus debilidades más horribles y horrendas, Dios puede transformarlas en fortalezas. Aun su pecado más profundo, Dios puede perdonarlo.

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007