¿Qué es ser espiritual? (código 2015-174) – Radios Fráter
  • mayo 31, 2015

¿Qué es ser espiritual? (código 2015-174)

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¿Cómo sabemos que un cristiano es espiritual o no es espiritual? Es muy importante que  definamos ¿qué es ser espiritual? Hay algunos conceptos equivocados sobre lo que es ser espiritual. Algunos, por ejemplo, piensan que significa no tener o no acumular ninguna posesión material y apartarse del mundo, de ahí han surgido monjes que se han recluido en las montañas sin nada más que lo que llevan puesto, pero si eso es ser espiritual, usted y yo jamás seremos espirituales, porque tenemos el closet lleno de ropa, porque no tener posesiones materiales es sinónimo de ser espiritual, la gran mayoría nunca podríamos ser espirituales.

Algunos piensan que, el que tiene un  puesto o se congrega regularmente en la iglesia, es espiritual, pero hemos conocido a muchos que regularmente se congregan en la iglesia, tienen un puesto, pero no son espirituales. Y los que nunca tienen un puesto en la iglesia, ¿entonces qué? No serían espirituales, hay quienes también piensan  que buscar a Dios sobre cualquier camino, por medio  de cualquier religión eso es ser espiritual. Entonces ¿cuál sería la diferencia entre ser espiritual y no serlo, si todos los caminos llevan al cielo? Esa es una falacia, esa es una equivocación, porque no todos los caminos llevan al cielo. Es más, la Biblia dice en Juan 14:6 —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí—. Es muy importante entenderlo.

El diccionario nos dice que espiritual, es algo del espíritu o relativo a él. Nos dice que se aplica a las personas o cosas que prefieren la sensibilidad y los sentimientos con abandono a lo material. Pero ¿Será esto ser espiritual?, ¿Qué es lo que la Biblia enseña al respecto? Definir lo que es ser espiritual será determinante en la vida cristiana. Porque un concepto equivocado siempre producirá una conducta equivocada. Si nos apegamos al concepto bíblico de lo que significa ser espiritual, conoceremos verdaderamente cuál es el plan de Dios para nosotros y encontraremos la vida y la paz verdaderas.

En la Biblia hay una iglesia muy carismática, es decir, muy llena de los carismas del Espíritu Santo, una iglesia en donde se manifestaban todos los dones del Espíritu Santo, donde se hablaron lenguas extrañas, se bendecían en lenguas extrañas, cantaban en lenguas extrañas, todo era extraño. Una iglesia que llamaríamos hoy una “iglesia muy carismática, sin embargo, Pablo les escribe como si fueran la iglesia más carnal de la época. Entonces ¿qué pasa? ¿No basta entonces con tener los dones del Espíritu Santo funcionando para ser espiritual? Definitivamente no.  He visto muchas personas que tienen diferentes dones del Espíritu Santo en la congregación y en la calle llevan una vida nada espiritual.

Esta iglesia, a la que me refiero, es una iglesia que se caracterizaba por tener muchas divisiones. Algunos eran seguidores fanáticos: unos decían que eran de Pablo, otros de Apolos, otros de Cefas y otros decían yo no sigo ni a Pablo ni a Apolos ni a Cefas, yo sigo a Jesús, pero causaban divisiones.  Ahora ¿será espiritual una iglesia en la que abundan las divisiones? No. Es muy importante guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, no podemos ser espirituales y caer en lo que dice Pablo en 1 Corintios 3:1-9,  “Yo, hermanos, no pude dirigirme a ustedes como a espirituales sino como a inmaduros, apenas niños en Cristo.

Tome nota de esta manera de Pablo de cómo describe a los espirituales y a los no espirituales. Para Pablo un espiritual es una persona madura, pero un no espiritual es un niño en Cristo, es un inmaduro. Les di leche porque no podían asimilar alimento sólido, ni pueden todavía,  pues aún son inmaduros. Aquí subraya la inmadurez como una característica de un cristiano no espiritual. Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos? Los niños por lo general siempre están peleando, el papá, la mamá o el abuelo resultan siendo el árbitro,  porque no quiere jugar, porque lo empujó, porque le quitó el juguete, porque no le presta nada. Eso es típico.

Por eso dice que una persona espiritual es una persona madura, que ya no anda peleando por tonteras con la gente. Pero si usted es una persona celosa, pregúntele a su vecino si tiene celos, porque es una buena pregunta para su mujer o para su esposo o para su amigo, porque a veces los celos se manifiestan entre amigos, entre hermanos. Por eso Pablo dice mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se están comportando según criterios meramente humanos? Cuando uno afirma: «Yo sigo a Pablo», y otro: «Yo sigo a Apolos», ¿no es porque están actuando con criterios humanos? Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según lo que el Señor le asignó a cada uno. Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento.

A veces me preguntan, cuando estoy en el extranjero o con otros pastores de diferentes denominaciones, ¿cuál es el secreto del crecimiento de Fraternidad Cristiana de Guatemala? Siempre recuerdo este pasaje: la Biblia dice: Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. El Señor es quien ha dado el crecimiento. Pero no es solo el crecimiento numérico, sino también el crecimiento en madurez. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.

Todos los que tenemos hijos yo tengo tres, uno que ya cumplió 40, otro que ya cumplió 38 y otro que ya cumplió 35. Cuando los miro les digo ya están viejos muchá cómo logramos que lo niños de ser celosos entre ellos, peleoneros entre sí, logren crecer y aceptarse unos a otros como son con sus diferencias, amarse unos a otros como son con sus diferencias, eso lo da nada más Dios y entre los cristianos también esto ocurre, se ponen a pelear y cada quien mi iglesia es más espiritual que la tuya, mi iglesia adora al Señor mejor que la tuya, mi iglesia cree más en la Palabra que la tuya, mi iglesia, mi… ¿Qué son estos hermanos? Inmaduros, no son espirituales. Así que cuando usted se encuentre comparando su iglesia con la otra iglesia, su familia con la otra familia, su persona con otra persona está demostrando que todavía le falta para ser espiritual. Uno tiene que alcanzar ese nivel de madurez, de espiritualidad en el cual da gracias a Dios por lo que es y reconoce que Dios le ha dado el crecimiento, le ha dado la madurez. El crecimiento no es solamente numérico, también es cualitativo, no solo cuantitativo.

También es bueno que seamos muchos, Prensas Libre del domingo 31 de mayo 2015 sacó una encuesta  que hizo la empresa Prodatos en la que dice evangélicos y católicos en Guatemala se emparejaron. Hay un margen de error de más 2.5 por ciento. La diferencia puede ser un 3 por ciento nada más. Ahora por un lado me alegro, porque cuando yo nací en los 50 la iglesia cristiana evangélica era minoritaria, ahora ya estamos a la par de la cantidad de cristianos que dice la encuesta que hay en Guatemala católicos y  evangélicos. Mi pregunta es ¿cuántos de esos son cristianos maduros  y cuántos son cristianos infantiles, cristianos espirituales, cristianos carnales? Porque ¿cuál es la diferencia entre uno y otro si ambos chupan? ¿cuál  es la diferencia entre uno y otro si ambos roban? ¿cuál es la diferencia entre uno y otro si ambos reciben soborno aunque por dentro piensan que son ofrendas las que les están dando? ¿Cuál es la diferencia entre uno y otro si ambos están peleando, adulterando, engañando, fornicando, estafando? Necesitamos que en Guatemala todos no solo crean en Dios sino que todos sean espirituales, maduros. Gente genuina, legítima que ama y obedece a Dios.

Pablo no pudo hablarles como a espirituales, pues se estaban comportando según criterios meramente humanos. Una persona no puede ser espiritual si se comporta como el mundo se comporta. ¿Celos y contiendas? Pablo les dice que si manifiestan estas conductas no son espirituales, sino por el contrario, son  inmaduros, carnales. Vivir de acuerdo a lo que este mundo nos dicta, nunca puede llevarnos a ser espirituales. Entonces ¿Qué es ser espiritual? El apóstol Pablo quería hacer lo bueno pero no podía, hasta que encontró la respuesta. Romanos 7:21-25,  “Así que descubro esta ley: que cuando quiero hacer el bien, me acompaña el mal. ¿No se mira reflejado en este espejo? Quiero amar a mi mujer, pero en vez de eso la sopapeo. Quiere amar a su esposo pero en vez de eso lo insulta. Porque en lo íntimo de mi ser me deleito en la ley de Dios; pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra la ley de mi mente, y me tiene cautivo. ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? ¡Gracias a Dios por medio de Jesucristo nuestro Señor! En conclusión, con la mente yo mismo me someto a la ley de Dios, pero mi naturaleza pecaminosa está sujeta a la ley del pecado.

Es de aquellos que dijeron alguna vez “ya no vuelvo a chupar”, “yo sé que eso no me ayuda”, me gasto el sueldo, me vuelvo peleonero” y sin embargo, con la mente usted quiere ser sobrio, pero con el cuerpo usted quiere estar borracho. Cuidado, el vino primero se toma con agua, después se toma sin agua y,  por último, se toma como agua. Por eso hay que tener cuidado. Pablo se deleitaba en la ley de Dios pero tenía conflictos con su cuerpo y la ley del pecado. Nosotros queremos servir y amar a Dios pregúntele a cualquiera y tendrá como respuesta que sí, quiere amar a Dios, no le hace mal a nadie, quiero servir a Dios—.  Y, sinceramente, la mayoría quiere servir y amar a Dios, pero no puede.

Una cosa es decir lo que quiere y otra lo que hace. El jovencito afirma que quiere servir a Dios, honrar a sus padres, pero todos los días tiene que pegarle a alguien. Y por eso fue famoso en todos los colegios de la ciudad. Nadie quiere servir al pecado, pero hay una naturaleza pecaminosa que lo lleva al pecado. Prometen que será “la última línea que aspiran, que inhalan” y sin embargos vuelven. Señor, te prometo que es la última vez que asalto  una ancianita”, pero el vicio, la avaricia, la violencia lo llevan de nuevo a cometer de nuevo el pecado.

Esta era una lucha entre su mente, lo íntimo de su ser y los miembros de su cuerpo. Existía un Pablo que no desaparecía. El otro yo del “Dr. Merengue”, como se llamaba una tira cómica que salía en los periódicos cuando usted no había nacido. Todos tenemos el otro yo, tenemos un yo amable, cristiano, buena gente, que es el que nos ponemos el domingo cuando venimos a la Fráter, ese yo angelical. Y uno dice qué gente tan buena y sin embargo, por la tarde o al nomás salir de la Fráter sale el otro yo, el bravo, el malcriadote, el vulgar. Sale lo negativo. Ahí está la lucha, la Biblia llama la lucha entre el hombre viejo y el hombre nuevo. Tenemos esa batalla y eso lo que  Pablo está explicando, que existía un conflicto que no desaparecía.

Es como cuando usted sabe lo que debe hacer, pero hace lo contrario. ¿Por qué? Porque su mente y lo íntimo de su ser le muestran lo que es correcto, pero usted tiene un problema con usted mismo, tiene un problema con su cuerpo y los miembros de su cuerpo. Como aquel cómico que dice: y me dije a mi mismo,  mi mismo  deja de robar, deja de asaltar, de mentir. Una cosa es lo que quiero, dice Pablo, y otra lo que hago. La señora sabe que debe recibir a su esposo bien vestida, bien bañada, bien olorosa, muy prudente y con palabras de ánimo. Llega el esposo por la noche, después de trabajar diez horas, andar en el tránsito dos horas y media y usted piensa que lo va a recibir bien y, sin embargo, usted misma se sorprende cuando se oye decir al fin viniste, con quién estabas. No era eso lo que le quería decir. Yo le quería decir “mi cielo no aguantaba las horas por verte”. Y además con el mismo camisón mata pasiones. Usted con su mente quiere hacer lo bueno, pero con su cuerpo hace lo malo.

Pablo declara ¿Quién me librará de este cuerpo mortal? Y agradece a Dios por Jesús. Exactamente después del conflicto que leímos que ocurre dentro de Pablo y de agradecer a Dios por la existencia de Jesús, quien lo librará de este cuerpo de muerte, leemos lo siguiente en Romanos 8: 1-4 Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús, pues por medio de él la ley del Espíritu de vida me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.  En efecto, la ley no pudo liberarnos porque la naturaleza pecaminosa anuló su poder; por eso Dios envió a su propio Hijo en condición semejante a nuestra condición de pecadores, para que se ofreciera en sacrificio por el pecado. Así condenó Dios al pecado en la naturaleza humana, a fin de que las justas demandas de la ley se cumplieran en nosotros, que no vivimos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu.

Jesús fue quien cumplió con todas las demandas de la ley de Dios y, por medio de su muerte, pagó el precio por nuestros pecados. ¿Para qué? Para que no viviéramos según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu. Note la palabra Espíritu en mayúscula porque se refiere al Espíritu de Dios. Cuando usted entrega su  vida a Cristo, el Espíritu Santo de Dios entra en usted y le imparte una naturaleza divina, una naturaleza santa y empieza la lucha entre de usted mismo: la lucha entre la naturaleza pecaminosa que es esa naturaleza con la que usted nació. Usted nació con ese germen del pecado dentro de su vida y que se manifiesta todos los días hasta que viene el Espíritu Santo a nosotros y nos da otra naturaleza, que es la naturaleza divina que nos permite ser santos, no por nuestras obras sino por la gracia de Dios.

Por la misericordia de Dios usted logra vencer su naturaleza pecaminosa que le dice cuando oye a su mujer recibirlo de tal manera y usted viene irritado, cansado, agotado, y le dice imponle manos a tu mujer, ponlas en el cuello y aprieta.

Pero la naturaleza del espíritu le dice que tenga paciencia, que recuerde que prometió  estar con ella para bien o para mal, con cien libras o cien kilos. Que tiene que amarla, que soportarla. Aguántese. Y así va logrando superar las dificultades. Además la Biblia dice ama a los que te maldicen. Tenemos el otro yo entre nosotros, el yo espiritual y el yo pecaminoso, el yo pacífico y el yo violento, el yo que ama y el yo que aborrece. Tenemos que alimentar más a uno de los dos para que venza al otro.

Pablo nos muestra que podemos vivir conforme a la naturaleza pecaminosa o podemos vivir conforme al Espíritu, dos únicas maneras opuestas de vivir, con resultados diferentes. Así como el agua y el aceite nunca se mezclan, vivir conforme a la naturaleza pecaminosa y conforme al Espíritu son dos polos opuestos. No hay un a medias. O estamos de un extremo o estamos en el otro y el resultado de cada extremo es bien claro. Pablo continua hablando al respecto. ¿En qué estamos fijando nuestra mente?, ¿En la naturaleza pecaminosa o en la naturaleza espiritual, en la naturaleza del Espíritu?

Romanos 8:5 dice Los que viven conforme a la naturaleza pecaminosa fijan la mente en los deseos de tal naturaleza; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. El filósofo dijo: pienso, luego éxito. ¿En qué piensa? En lo que usted piensa determinará su existencia. Si piensa todo el tiempo en parrandas, será un cristiano parrandero poco espiritual, porque en medio de la parranda habrá fornicación, borrachera, droga, pero sí, en cambio, en lugar de estar pensando en parrandas, está pensando en su célula de evangelismo, su célula de estudio bíblico, su grupo CAFÉ, su célula de atención familiar y evangelismo, entonces su mente va a estar pensando en otras cosas. ¿Qué piensa todo el día? Si piensa en comer todo el día va a caer en glotonería. Si  todo el día piensa en pasteles, hamburguesas, triple cuádruple torta, va a terminar en glotonería, porque piensa y luego actúa.

Por eso, es muy importante controlar nuestra manera de pensar, no puede ser únicamente en cosas pecaminosas. No puede evitar que los pájaros vuelen sobres su cabeza. De repente ve a una persona que lo atrae sexualmente, pero usted rechaza el pensamiento. No puede evitar que los pájaros vuelen sobre su cabeza, pero sí puede evitar que le hagan un nido en la cabeza. Rechace los pensamientos, porque del pensamiento a la acción estamos a un solo paso. ¿Cuáles son los deseos de la naturaleza pecaminosa y cuáles los deseos del espíritu? Gálatas 5:19-26, ahí está muy específico, dice: Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual Hace poco me refería al pecado virtual, la pornografía, que encontramos a la mano con nuestro propio teléfono inteligente o nuestra propia  computadora, por eso ahora nuestros niños de 6, 7, 8 años de edad ya están viendo de todo, porque algún amigo, algún primo, compañero de estudio le demuestra cómo entrar, qué ver y empiezan  a corromper su mente, impureza y libertinaje;  idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.

¿Cómo sabe que es un cristiano carnal o un cristiano inmaduro o un cristiano infantil? Es porque todavía está sentado en estas prácticas. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad,  humildad y dominio propio. Por eso cuando vive en el Espíritu, manifiesta el fruto del Espíritu y el fruto del Espíritu es el carácter de Cristo, es el carácter del cristiano. ¿Cómo podemos decir que somos espirituales y no manifestamos nada de amor, de paz? Un cristiano espiritual es una persona con dominio propio, no somata las cosas en la mesa ni en el escritorio, no está tirando puertas por todos lados, en su casa no creen en los platillos voladores ni en los sartenes voladores. Hay dominio propio. Ser espiritual es más que manifestación de dones del Espíritu, es manifestación del carácter del Espíritu. Un cristiano espiritual es uno que manifiesta lo que lee en Gálatas.

 Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos. Si el Espíritu nos da vida, andemos guiados por el Espíritu. No dejemos que la vanidad nos lleve a irritarnos y a envidiarnos unos a otros. En dónde fija su mente, en la mentalidad pecaminosa o en la mentalidad que proviene del Espíritu, determina tanto su relación con Dios como el fruto de su decisión. Romanos 8:6-11 dice: La mentalidad pecaminosa es muerte, mientras que la mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz.  La mentalidad pecaminosa es enemiga de Dios, pues no se somete a la ley de Dios, ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la naturaleza pecaminosa no pueden agradar a Dios. Sin embargo, ustedes no viven según la naturaleza pecaminosa sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios vive en ustedes. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. Pero si Cristo está en ustedes, el cuerpo está muerto a causa del pecado, pero el Espíritu que está en ustedes es vida a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes.

Así que la mentalidad pecaminosa es muerte, es enemiga de Dios. La mentalidad que proviene del Espíritu es vida y paz, demuestra que Cristo está en nosotros. Una persona espiritual es aquella que vive conforme al Espíritu y no satisface los deseos de la naturaleza pecaminosa. Esto no es concepto equivocado, es concepto correcto. Su naturaleza pecaminosa le dice que está linda la muchacha, que se acueste con ella, pero el espíritu le dice no. Romanos 8:12-16 “Por tanto, hermanos, tenemos una obligación, pero no es la de vivir conforme a la naturaleza pecaminosa. Porque si ustedes viven conforme a ella, morirán; pero si por medio del Espíritu dan muerte a los malos hábitos del cuerpo, vivirán. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.  Y ustedes no recibieron un espíritu que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Espíritu que los adopta como hijos y les permite clamar: « ¡Abba! ¡Padre!» El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios. Hay otro pasaje en Gálatas en 5:16-18 que dice  Así que les digo: Vivan por el Espíritu, y no seguirán los deseos de la naturaleza pecaminosa. Porque ésta desea lo que es contrario al Espíritu, y el Espíritu desea lo que es contrario a ella. Los dos se oponen entre sí, de modo que ustedes no pueden hacer lo que quieren. Pero si los guía el Espíritu, no están bajo la ley.

Gálatas 6:8 “El que siembra para agradar a su naturaleza pecaminosa, de esa misma naturaleza cosechará destrucción; el que siembra para agradar al Espíritu, del Espíritu cosechará vida eterna. Por eso la música que oímos siembra para la naturaleza pecaminosa o para la naturaleza espiritual. Las películas que vemos siembran para la naturaleza pecaminosa o espiritual. ¿Qué es espiritual? Tome nota: Vivir por el Espíritu y no satisfacer los deseos de la naturaleza pecaminosa. Qué deseos tenemos, pues de chupar de fornicar, de robar, drogarnos, de quedarnos con lo que no es nuestro, y si les ofrecen una comisión que no es correcta donde usted trabaja institución privada o pública, tenga cuidado, porque los deseos de enriquecernos nos llevan a la destrucción.

Ser espiritual es mostrar el fruto del Espíritu: amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. Ser espiritual es tener una vida rendida a Dios, no solo para vivir una nueva vida de pecado sino para testificar de la gracia y perdón de Dios. Recuerde que por medio del Evangelio de Jesús todo pecador puede ser espiritual.

 

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