Por qué se cae en la corrupción (código 2015-181) – Radios Fráter
  • junio 7, 2015

Por qué se cae en la corrupción (código 2015-181)

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Lamentablemente, la corrupción no se ve solamente en las instituciones estatales o autónomas. También se ve en las empresas de la iniciativa privada. Es una tristeza cuando uno se entera de jefes de compras de distintas empresas privadas que piden mordidas, comisión, coima o soborno para favorecer a algunas empresas proveedoras de diversos productos. Así que estamos en una situación que todos la sabemos, que la hemos vivido de una manera u otra. Necesitamos entender varias cosas, una de ellas está en Proverbios 22:1 Vale más la buena fama que las muchas riquezas, y más que oro y plata, la buena reputación.  Es muy importante entender esto, vale la pena compartirlo, claro que  a veces se cae en el descaro en el cual se dice o se comenta: “la vergüenza pasa y el dinero se queda en casa”. Algunos hacen fortuna ilícitamente, pasan unos años en la cárcel, luego salen, quedan ricos por el resto de la vida. Es importante que entendamos por qué se cae en la corrupción.

Es la perfecta voluntad de Dios que sus hijos salgan de la miseria, de la pobreza, adquieran bendición, vida en abundancia, prosperidad. Me encanta el Salmo 1 cuando dice que el que medita en la ley del Señor de día y de noche será como árbol plantado junto a corrientes de agua, que dará fruto en su tiempo y su hoja no caerá y todo lo que hace prosperará. Dios quiere que usted prospere, que le vaya bien en lo que hace, sea sastrería, panadería, albañilería, política, educación, lo que sea que haga, la voluntad de Dios es que sea prosperado. La voluntad de Dios no es su miseria, la voluntad de Dios dice en Juan 10:10 que El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Estoy totalmente de acuerdo que el plan de Dios no es venir a hacernos miserables sino darnos vida y vida en abundancia, lamentablemente a veces tomamos un atajo que no nos lleva al lugar correcto, el camino correcto nos lleva a la vida eterna y nos lleva a la vida en abundancia.

El primer libro que escribí se llama “Fórmulas bíblicas para prosperar”, porque creo que hay una fórmula bíblica correcta por medio de la cual podemos prosperar. Aquí, ahora, somos una prueba evidente que Dios nos ha hecho prosperar, Dios nos ha bendecido y le damos la gloria y la honra  por bendecirnos, prosperarnos, por darnos vida en abundancia. Hay un camino correcto para la prosperidad, la Biblia dice que Dios tiene el poder para darnos el poder para hacer las riquezas, pero hay una manera sana, correcta, moral, ética de hacer las riquezas, el problema es cuando nos salimos del camino correcto y empezamos a hacer las riquezas de una manera equivocada.

¿Por qué caemos en la corrupción? Porque está a las puertas de todos, del cristiano y del no cristiano. Cuando usted trabaja en una empresa, lo contratan para trabajar ocho horas, pero realmente trabaja cuatro, las otras se le van en divagar, chatear, en meterse a la computadora, platica, lee los periódicos. También está robando tiempo a la empresa que le pagó para hacer el trabajo. Cuando está pensando que a la empresa le sobran los productos que hace, se lleva un pantyhose, unas medias escondidas, porque cree que no se van a dar cuenta, porque además les sobra, eso es corrupción. Cuando usted trabaja en un restaurante y se roba la carne, eso es corrupción. Cuando usted se lleva los bolígrafos y los clips, el papel, los folders y las cosas de su oficina, porque le van  servir para sus tareas, eso también es corrupción.

Todos estamos sujetos a la corrupción, por eso debemos tener cuidado y conocernos para saber ¿por qué caemos en la corrupción? El apóstol Pablo le escribió a uno de sus discípulos sendos consejos para que no cayera en la corrupción. Mire lo que dice en 1 Timoteo 6:6 Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene. Es muy importante darle gracias a Dios por lo que tenemos. Qué bendición es poder, en estos días de intensas lluvias, tener un techo donde pasar la noche sin mojarse, antes denle gracias Dios por la casa que tienen, por el techo en el que viven.

He vivido en distintas viviendas. Hace poco les hablaba a algunos amigos con los que me reúno por estar en una junta directiva y les digo, la primera vivienda que mi esposa y yo compramos para vivir era un apartamento de 47 metros cuadrados y allí vivíamos mi esposa, mis dos hijos, la joven que nos ayudaba con los oficios domésticos y yo. El día que entramos a ese apartamento, mi esposa se sentía una reina y yo un gran proveedor. Cuando uno está contento con lo que tiene, claro que aspira a mejorar, pero mientras mejora debe estar satisfecho con lo que se tiene. Mi esposa me decía que eso era un palacio, estábamos en nuestra  primera casa. Claro, luego pasamos a una de 300 metros cuadrados y la cosa cambió. Allí había más espacio que muebles. Llegaron a vernos unos amigos que tenían una mueblería y nos regalaron los muebles, seguramente les dio lástima ver la sala vacía, pero cuando está contento, satisfecho con lo que tiene, es feliz. Esté satisfecho y será feliz.

Caemos en la corrupción cuando estamos insatisfechos y nos quejamos por todo, porque este apartamento es muy chiquito, aquí oigo todo lo que dice el vecino, toda la música de la otra vecina, los gritos de los de abajo, ese es un ambiente como si fuera el Chavo del 8, pero sí está satisfecho con lo que tiene, Dios le va a dar mejor, porque el que nunca está satisfecho con poco, jamás estará satisfecho, porque siempre querrá más como dice aquella canción famosa “Todos queremos más”. Todos queremos más y por esa insatisfacción nos exponemos a la corrupción.

Cuando está insatisfecho con lo que Dios le ha dado hasta hoy y deja de ver sus bendiciones como bendiciones y comienza a tener una fiesta de autocompasión, cuando está insatisfecho está  expuesto a muchas cosas, porque empieza a lamentarse de la casa en la que vive, del automóvil que tiene o en lo que no tiene.  Si anda a pie, dele gracias a Dios que tiene zapatos. Siempre hay peores.

Caemos en la corrupción cuando creemos que tener es el propósito de la vida, porque si no se tiene no se es nada, falso. Usted puede tener mucho y no ser nada tampoco. Ya leímos que más vale el buen nombre que las muchas riquezas. El conflicto es ser o  no tener. Ser honrado, no tener muchas riquezas. Ser respetable, no tener mucho oro. Ser honrado, no tener demasiados bienes. Jesucristo dijo esta frase tan importante: La vida del  hombre no consiste en la abundancia de bienes que posee. Gracias a Dios, si tenemos una casita de 47 metros cuadrados, gracias a Dios si tenemos una casa de 300 metros cuadrados y si tiene una de 800 metros cuadrados, pues dele gracias a Dios, esté satisfecho con lo que tiene, pero usted no va tener una vida mejor simplemente porque en lugar de un apartamento tiene diez, no va a dormir mejor porque tiene diez camas en vez de una. La vida del hombre no consiste en la abundancia de bienes que posee.

La verdad, dijo Salomón, el hombre más rico de su época, cuando abundan los bienes, abundan los consumidores, entre mas casas tenga, más impuestos sobre la renta tendrá que pagar. Más inodoros  tendrá que arreglar, más fallas va a tener que reparar, más líos va a tener para cobrarles a sus inquilinos. Las cosas no crea que vienen fáciles y entre más haya es mejor. La gente entre más tiene, a veces menos duerme, sufriendo. Oía de Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, sale temprano de su casa y llega al anochecer, desayuna, almuerza en la oficina y nunca ha tenido tiempo para estar con sus hijos. ¿Será eso vida? En cambio usted, amanece con su esposa, todavía la abraza, le da un apretón. Está con sus hijos, desayuna con ellos, usted la pasa bien.

Vida no es abundancia de bienes. Los  bienes son necesarios pero no son el propósito en nuestra vida. Tener no es la vida verdadera, por eso dice Pablo en 1Timoteo 6:7 Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. No hemos visto a un niño nacer con un Rólex en la mano, con las escrituras debajo del brazo, nadie, nadie nace con un bien material y lo único que usted trae al mundo, es lo único que  va a sacar. Su cuerpo y su espíritu Primero el espíritu,  porque está establecido que los hombres mueran una sola vez y después el juicio. El espíritu vuelve a Dios y el cuerpo vuelve al polvo, ese cuerpo del que está tan preocupado. Lo único que vamos a sacar de esta Tierra es nuestro espíritu y a la hora de la resurrección nuestro cuerpo. Por eso  hay que cuidar a nuestros hijos, a nuestros nietos y nuestra señora, nuestros yernos, nueras que conozcan a Cristo como su Señor y Salvador personal, porque a ellos sí los podemos llevar al cielo, siempre que ellos abran su corazón, conozcan a Cristo como su Señor y Salvador personal.

La vida verdadera está en Dios, siempre he dicho y he publicado en mis libros el secreto de la felicidad no está en las posesiones, está en las relaciones. Puede tener una casa muy linda, pero si no se lleva bien con su mujer ¿de qué sirve? Puede tener un carro muy lindo, pero sus hijos no quieren subirse con usted ¿de qué sirve? Puede tener una gran empresa, pero si todos lo odian ¿de qué sirve? Puede tener mucho dinero, pero si no tiene un solo amigo ¿de qué sirve? Las buenas relaciones es lo que importa y la relación más importante de todas, es la relación con nuestro Señor Jesucristo. Si estamos en paz con Dios, tendremos la paz de Dios. ¡Esa es la vida verdadera! La vida verdadera está en Dios, Él es quien nos da la paz, si usted cree que la vida verdadera está en los bienes materiales, está engañado. No son ellos los que le van a dar esa vida.

Caemos en la corrupción cuando no practicamos el contentamiento. 1 Timoteo 6:8 dice Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. En Nepal recientemente, en la China, en Centroamérica y Sudamérica han habido terremotos, todo el mundo experimenta terremotos, la gente se queda sin la casa sin el carro, sin la fábrica sin nada, porque todo se viene al suelo y ahí es cuando el hombre y la mujer se dan cuenta que lo necesario para vivir no es la gran cosa. Se necesita ropa y comida, ¿cuáles son los elementos que hay que llevar para auxiliar a los que se han quedado sin nada? Ropa y comida.

Y aquí estamos nosotros, una congregación de caché… de cachetones, porque la comida nos abunda. Hay muchos que deciden ponerse a dieta, porque la ropa se les encogió. Ya no caben en nada. Estemos contentos si tenemos alimentos, si tenemos vestido. Y Dios no solamente nos da vestido, a veces nos da vestidos bonitos, Dios nos bendice. Tenemos suficiente, tenemos en abundancia,  tener en abundancia es tener todo lo necesario y algo más para compartir. Por eso en el último año he regalado como una docena de tacuches, porque ya no quepo. Es importante que aprendamos que el Señor nos da lo necesario. Si Tiene ropa, si tiene comida, conténtese con eso. Si tenemos lo básico para vivir, eso ya es motivo suficiente para estar agradecido y contento.

Caemos en la corrupción cuando queremos enriquecernos a toda costa. 1 Timoteo 6:9 dice Los que quieren enriquecerse caen en la tentación. Todos queremos estar mejor cada día, todos queremos  enriquecernos, el problema es que quieren enriquecerse ya, y por eso asaltan, roban, secuestran, piden mordidas y por eso caen en la corrupción. Hay una manera correcta para enriquecerse y eso es trabajando y ahorrando por décadas. La única riqueza que se puede crear en un par de años es una nueva empresa con un mercado demasiado amplio y con gran demanda o con la corrupción.  Ahorre, si ahorra tendrá plata, ya lo dijo el hermano que hizo aquel “himno” que decía: tres cosas hay en la vida, salud, dinero y amor, ¿se recuerda? Y concluía con el que guarda siempre tiene. Por eso José, en Egipto, ordenó a la nación ahorrar el 20 por ciento por siete años de la cosecha y cuando vino la época de  crisis, de escasez no se murieron de hambre, porque el que guarda siempre tiene.

La fórmula que he enseñado es muy elemental: 10-10-80, de lo que usted gana ahorre el diez por ciento, dé el diez por ciento a la iglesia, su diezmo, si usted no viene a la iglesia, déselo a una organización benéfica y viva con el 80 por ciento. Si practica por los menos esa fórmula básica inicial, siempre va tener. Y cuando abunde en plata, no gaste más, ahorre más, dé más y verá cómo llegará a ser una persona rica sin caer en la corrupción.

También dice Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. ¿Acaso no queremos ser libres, pues, acaso Jesucristo no dijo: conocerán la verdad y, la verdad, los hará libres? A veces somos cristianos esclavos, esclavos de nuestros muchos deseos. ¿Qué desea? ¿Un carro nuevo?  Comprar un carro que es más caro de lo que usted necesita y usted vive para pagarlo. Las cosas son para que nos sirvan, no para que nosotros sirvamos a las cosas. Hay quien tiene su carro, viejo, aunque sea, pero es esclavo de su carro. Lo que necesita no es un incremento en sus ingresos, lo que necesita es un decremento en sus deseos, desee menos y le abundará la plata más.

El problema de la gente es que tiene demasiados deseos. ¿Por qué quiere una casa en el puerto? Si ni tiempo tiene para ir allá. ¿Por qué quiere un avión?  Si ni viaja seguido. Hay que pensar, realment, vivir libre de la esclavitud de nuestros propios deseos. También dice el versículo 9 Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. ¿Por qué la gente trabaja duro? Sale temprano, se acuesta muy noche, fin de semana, porque quiere dejarle algo a sus hijos, y se afana en hacer una finca, se afana en hacer una empresa y trabaja duro día y noche, día tras día, año tras año y cuando llega a tener el patrimonio que soñaba, ya no tiene a los hijos. No se afane, administre bien su tiempo y recuerde que es más importante la familia que las cosas, es más importante su esposa, sus hijos, sus padres. No se afane tanto, disfrute de la vida.

Caemos en la corrupción cuando amamos y codiciamos el dinero, el versículo 10 dice Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males.  No diga el  dinero sino al dinero. Cuando se está enamorado de una jovencita se piensa en ella todo el tiempo. Si viene a la iglesia y si todavía está bajo el dominio de los papás, uno trata de sentarse estratégicamente en un lugar donde se pueda ver y esperando una mirada, una sonrisa de ella es  lo más grande que hay. Ahora imagínese enamorado del dinero. El amor al dinero hace que uno se olvide de todo lo demás, uno se olvida que hay que amar al más importante de todos: a Dios.  ¿Cuál es el mandamiento más importante? Amar a Dios tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo. Pero si el amor al dinero nos ha capturado, entonces ya no podemos amar a nuestro prójimo y recuerde que nuestro prójimo es el  más próximo.

He hablado con algunos millonarios con los que me he sentado a almorzar y me preguntan cómo estoy y cómo está mi familia, saco las fotos y se las muestro, mi esposa, mis hijos, mis nueras, mis nietos y me preguntan cuántos tengo les digo que diez y uno que viene en camino y me dicen yo les di a mis hijos las mejores escuelas, los mejores carros, los mejore viajes, las mejores universidades, dinero, todo lo que podía darles, no me aman, no me respetan, no me visitan ni me llaman siquiera. Entonces de ¿qué sirve hacer en la vida una fortuna como la hizo el joven rico y dejar a Cristo por un lado y a la familia por otro lado? Hágase rico, pero no se empobrezca en sus relaciones personales.

La Biblia dice: amado, yo deseo que seas prosperado en todas las cosas y que tengas salud así como tu alma está en prosperidad. Dios quiere que prosperemos equilibradamente, en lo material y en lo espiritual, en posesiones y en buenas relaciones. No ame al dinero. Porque el amor al dinero es la raíz de toda clase de males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. Por algo la Biblia tiene entre los diez mandamientos uno muy importante que dice no codiciarás. Bendigo a Dios, porque he podido estar en casas extremadamente preciosas, pero jamás he codiciado esa casa, he estado en vehículos extremadamente lujosos que no son míos sino de otras personas, pero he aprendido a no codiciar, he aprendido a estar satisfecho con lo que tengo, contento con lo presente y bendiciendo a estas personas a las que Dios les ha dado  tanto. No codicie, la Biblia dice no codiciar la casa del prójimo, no codiciar a la mujer de tu prójimo, no codicies el burro de tu prójimo que se refiere al transporte que se usaba en ese entonces. No codiciar. Cuando codiciamos por conseguir lo que el otro tiene estamos propensos a caer en corrupción.

Lucas 16:13- 15 dice Ningún sirviente puede servir a dos patrones. Menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. El Evangelio dice que no se puede servir a Dios y a la riqueza, nuestro amo tiene que ser Dios, no las riquezas. Recuerdo a un hermano que decía que iba manejando su carro, lo asaltaron, se llevaron el carro y le dijo: Señor, se robaron tu carro. Cuando el carro no es suyo, ¿le duele lo mismo? No. Usted trabaja con el vehículo de una empresa y lo asaltan y se lo llevan y simplemente llama  y dice que se llevaron el carro, pero no sufre, porque no es suyo. Le quiero recordar que nada de lo que tenemos es nuestro, todo lo que tenemos es de Dios. Usted y yo somos administradores de las cosas de Dios. Así que cuando se le queme su casa, dígale, Señor, se quemó tú casa, consíguele otra a tu trabajador, consigue otro camión a tu trabajador, a tu administrador. Cuando sabemos que no son nuestras las cosas, nos duele menos y por eso es importante reconocer que Dios es el dueño de todas las cosas que tenemos.

Por eso el consejo que le da Pablo a Timoteo en el versículo 11 dice: Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso, y esmérate en seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad.  Esas son joyas que debemos desear. Ser  personas justas, personas humildes, llenas de las virtudes de Dios nuestro Señor. Debemos huir de todo eso, así que huya del amor al dinero y esmérese por seguir a Dios y Su camino. Puede tener todo el dinero del mundo que quiera, pero no codicie, no lo ame, no lo robe y no se esclavice a él. Los ricos no son incompatibles con Dios, yo no quiero que usted adquiera el concepto equivocado de que ser rico es pecado, no es cierto. Los ricos no son incompatibles con Dios, lo son quienes confían y sirven a sus riquezas más que a Dios. No es un asunto de tener, sino ser siervo de Dios, no siervo de las cosas.

Nadie es verdaderamente libre en esta Tierra, todos somos libres solo para escoger a quien servir, ¿a quién escoge usted? ¿Servir a Dios o a las riquezas? Si usted sirve a Dios, tendrá el amor de Dios y todas las riquezas que quiera. Ame a Dios, sirva a Dios, póngalo en primer lugar y le irá mejor. Por eso dice  en 1 Timoteo 6:17-19 A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes. No se crea porque si le quitamos los calcetines tienen la marca del caite, no se crea la gran cosa porque las riquezas llegan y se van, pero el Hijo de Dios, con fe, permanece para siempre. A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras. La Biblia dice que las riquezas tienen alas, si usted tiene muchos millones, muchas casas, mucha plata recuerde que la confianza en las riquezas no es la más conveniente, no va a tener verdadera seguridad porque tiene riquezas, usted va a tener seguridad porque tiene a Dios en su vida, porque Él es nuestro verdadero proveedor.

Cuando necesitemos sanidad, ahí va a estar Él para sanarnos, cuando necesitemos protección ahí estará para protegernos, porque el “que habita al abrigo del altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente y diré yo a Jehová esperanza mía castillo mío, mi Dios en quien confiar y me librará de las trampas del cazador y de la peste destructora”. Dios es nuestra más grande seguridad. Él  es nuestro verdadero proveedor, por eso Pablo le dice a Timoteo A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos.

Si hubiera sido parte del comité para crear el universo, ¿cuántas estrellas habría dicho que había que poner en el cielo? El sol y la luna, suficiente, dos estrellas nada más, pero el Señor nos llenó el firmamento de Estrellas. Dios quiere para nosotros grandes bendiciones, por eso dice que nos provee de todo en abundancia. ¿Qué necesita? ¿Ropa? Ya ni le cabe en el closet, si piensa que se la va a poner otra vez, le tengo malas noticias, ya no le va a quedar. Dios nos  provee de todo en abundancia, para que lo disfrutemos, no solo para que lo acumulemos, para que lo guardemos, porque se nos va a ruinar.

Por eso dice Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera. Si Dios lo ha hecho rico y le ha dado en abundancia, comparta. Hay gente que va a disfrutar el par de zapatos que usted ya no les gustan porque pasaron de moda o ya no le quedan o no le conviene tenerlos o nunca se los pone, porque tiene tantos que son otros los favoritos. Pues saque los que no son sus favoritos y compártalos. Si tiene plata, ayude a los necesitados.

Me gusta un pasaje de la Biblia en Mateo 6:19-21 que dice »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón. Cuando le regala a un necesitado, a una viuda, verdaderamente viuda necesitada, a huérfanos verdaderamente huérfanos necesitados, porque hay personas que viven solo de esquilmar a las ovejas, tengan cuidado, hay quienes andan solo pidiendo y ese es su estilo de vida. No trabajan y la Biblia dice que el que no trabaja, bueno es que no coma, pero aquel que usted reconoce como necesitada y lo comprueba, ayúdelo.

Hechos 20:35, nos da el propósito por el cual Pablo trabajaba: Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: ‘Hay más dicha en dar que en recibir’. Los más necesitados, a los que tiene que ayudar, su familia, la Biblia dice que el que no provee para los suyos y los de su casa, es peor que un infiel, la fe negó. En otras palabras es un apóstata.

Los primeros necesitados son los de su casa, su esposa necesita ir al salón de milagros de vez en cuando. Pero los primeros necesitados son nuestros hijos, ¿por qué vamos a hacer un tesoro a costa de que nuestros hijos anden descalzos? Con los dedos todos engarrotados, porque ya crecieron y los zapatos les quedan apretados. Los primeros necesitados, a los que tiene que ayudar, son sus hijos, su esposa, su papá, su mamá,

Proverbios 14:34 dice que La justicia enaltece a una nación, pero el pecado deshonra a todos los pueblos. Usted y yo vamos a hacer que nuestra nación, Guatemala, sea exaltada, porque vamos a hacer que se vuelva realidad que en Guatemala haya justicia, equidad, seguridad, trabajo para  todos. Allá donde usted trabaja no habrá más corrupción de parte suya, por lo menos, porque va a empezar a dar el ejemplo, va a empezar detener la corrupción como la sal. El pescado seco es el pescado salado, un invento de hace miles de años, antes de la refrigeración. Agarraban un pescado y lo envolvían de sal y  ese pescado ya no se corrompía, eso es lo  que hace la sal: detiene la corrupción. Usted y yo somos la sal de la Tierra, tenemos que detener la corrupción.

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