La fe verdugo del pecado (código 2015-200) – Radios Fráter
  • junio 28, 2015

La fe verdugo del pecado (código 2015-200)

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Damos gracias a Dios que hay libertad en este país para abrir la Escritura, hay que aprovecharla siempre. En Juan 7: se celebraba la Fiesta de los Tabernáculos, una de las fiestas solemnes del pueblo de Israel del otoño. Durante estas fiestas de siete días el pueblo hacía tabernáculos para recordar que, en aquellos años fue errante en el desierto y vivió en tiendas, tabernáculos son tiendas de campaña. Eran grandes las expectativas, el día en el que traían las primicias del otoño y eran presentadas delante de Dios y la expectativa es la comunión con Dios, la alegría, el gozo de Su presencia, la provisión de Dios trayéndole las primicias.

En aquel tiempo, en el relato de Juan 7, los hermanos carnales de Jesús le decían medio en burla, porque no lo veían como el Mesías, que subiera a esa fiesta para darse a conocer. Jesús les dijo que su tiempo aún no había llegado. Una de las cosa que aprendo aquí es que Jesús estuvo siempre supeditado al tiempo del Señor, a la agenda del Padre, a pesar que Él era Dios, dice Filipenses 2:6-8 quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse. Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo. Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz. Se sujetaba a la agenda del Padre. Pero dice que a la mitad de la fiesta subió secretamente y enseñaba en las sinagogas y el versículo 37-38 (RV60) es el que les quiero mencionar: En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.

Me encanta esta frase que muchas veces pasamos por alto, la frase como dice la Escritura. No el que cree en mí como dice la tradición, como dice la religión, como dice el compadre, como dice la tradición familiar sino el que cree en mí conforme a lo que está escrito en la Palabra de Dios. Promete el Señor que de su interior correrán ríos de agua viva. Jesús dijo en Juan 5:39-40 (RV60) Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí; y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

Juan 1:14, 18 ustedes se recordarán que todo el primer capítulo de Juan habla del Verbo que se hizo carne: la Palabra de Dios, el logos. Dice el versículo 14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer. Déjeme resolver esta primera ecuación, entonces, Jesucristo nuestro Salvador y la Escritura son una misma cosa. Por eso es tan serio que desarrollemos nuestra relación con Dios a través de la Palabra, porque nadie puede decir que tiene una relación personal con Cristo, si no la tiene a través de la Escritura. El Señor avaló la Escritura como aquella que tiene la autoridad para dar testimonio de Él: la Palabra de Dios. Por eso es muy importante cuando abrimos la Escritura sepamos que estamos delante de un Dios santo y justo.

Juan 14: 6-7 todos lo conocen Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. En Juan 17:17. 20-21, la famosa oración sacerdotal cuando Jesús estaba partiendo al Padre está pidiendo por usted, Jesús no dijo únicamente: Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. Luego el versículo 17 dice Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

La santidad no es simplemente una forma de comportamiento, es la dinámica para apartarnos y llevar a cabo Su propósito. Juan 17:17 dice Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Concluyamos la siguiente ecuación si Jesús en Juan 14: 6 dice que es la verdad, y en Juan17:17 dice que la Palabra es la verdad, no tengo ningún temor en decir que la Palabra y Jesús son una misma cosa. Vamos a otro pasaje, Juan 8:31-36 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Le respondieron: Linaje de Abraham somos, y jamás hemos sido esclavos de nadie – se les había olvidado que habían salido del cautiverio egipcio, persa, griego y ahora eran de los romanos, pero eran muy arrogantes-. ¿Cómo dices tú: Seréis libres? Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo (aquí viene con h mayúscula) os libertare, seréis verdaderamente libres.

Dos cosas quiero resaltar. La primera, no basta con ser hijo de Abraham, no basta, porque si eres esclavo del pecado, aunque tengas las promesas de hijo no quedarás en casa para siempre. El pacto no es por ser hijos de Abraham, sino el Hijo os libertare seréis verdaderamente libres. La segunda cosa es, el versículo 31 dice que la verdad te hará libre, el versículo 34 dice que si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres. ¿Cuál es la conclusión? Que el Hijo y la Palabra una misma cosa son, nadie puede decir que tiene una relación personal con Dios si no tiene una relación con la Escritura.

Jesús dice en 1Juan 4:19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero. Cuando Dios ama, la evidencia de haber recibido su amor es Juan 14:21, la evidencia de un cristiano, la evidencia de una persona que ha sido amada por el Señor es Juan 14:21-23 que dice: El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él. Entonces Judas le pregunta

Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo? Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

 ¿Te das cuenta la función, posición, el lugar tan prominente que juega en nuestra relación con Dios La Palabra de Dios? Déjenme compartir otros versículos, Juan 8: 51, dice Jesús De cierto, de cierto –esta es una promesa para los que guardan Su Palabra, porque tiene la evidencia de haber recibido Su amor y amarle, pero viene el beneficio– os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte. Su Palabra tiene poder en nuestras vidas para producir. Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Ahora vamos a Romanos 8:6 Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne. Que la carne piense en las cosas de la carne y la lista de las cosas de la carne está en Gálatas 5:19. Pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden. No está hablando está hablando del esfuerzo de la carne para agradar a Dios y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Por mucho que una persona quiera en el esfuerzo de su carne, la carne para nada aprovecha. Los designios de la carne son toda enemistad con Dios, no se sujetan a su ley y tampoco pueden y los que viven según la carne, no pueden agradar a Dios. Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.

Qué interesante, si cuando recibimos el amor de Dios se evidencia amando a Dios a través de Su Palabra y Su Palabra produce en nosotros el querer como el hacer por su buena voluntad. La única evidencia es que yo no me esfuerzo en la carne, porque los que viven según la carne, seguirán corrupción. Yo no me esfuerzo, simplemente me he rendido al poder de la gracia del Espíritu que opera en mí. Lo que Romanos 8:1-4 Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

Déjenme explicar esto, porque son las leyes espirituales, así como Dios puso las leyes físicas, la ley de la gravedad – por ejemplo–. El cóndor tiene un peso específico, la ley de la gravedad opera en él con un peso específico, sin embargo, opera en él otra ley, la ley de la aerodinámica y cuando el cóndor extiende sus alas, la ley de la gravedad sigue operando en él, sigue pesando pero tiene una ley superior que opera: la ley de la aerodinámica que lo levanta por encima.

Sigo viviendo en un cuerpo de muerte, mi condición, no mi actitud. Antes de Cristo mi condición y mi actitud eran amigas, pero cuando vino Cristo a mi vida se separaron y ya no son amigas. Mi condición es de pecador y sigue el pecado teniendo fuerza sobre mi carne débil, pero ahora opera en mí una ley que antes no operaba que es la ley el Espíritu de vivir en Cristo y cuando extiendo mis alas en la gracia la ley de la muerte y el pecado queda anulada sobre mi vida, no porque ya no tenga efecto sobre mí, que en mi condición de este mundo. Sigo cargando un cuerpo de muerte, pero ahora opera en mí una ley mayor que es la ley del Espíritu de vivir en Cristo que me libra de la ley del pecado y de la muerte.

Es exactamente cómo opera, ahora extendemos nuestras alas y volamos por encima del pecado y de la muerte, no porque seamos buenos, perfectos sino porque Cristo ha tenido misericordia de nosotros.

Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros (Romanos 8:9). Así lo que nos ha sucedido es un milagro. Es tu milagro (Romanos 9:16) “que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Es un milagro cuando uno crece que no depende de voluntad de carne ni de sangre ni voluntad de varón, sino el puro afecto de la voluntad de Dios. Efesios 2:1 “cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados”, te dio vida juntamente con Cristo, estando muerto. Juan 5:28 No os maravilléis de esto; porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vid. Eso es lo que nos ha sucedido.

La evidencia de esta vida es que hoy por el amor que opera en nosotros y Espíritu guardamos sus mandamientos. Es la evidencia y quiero ponerles una lustración, pero antes en Mateo 8:9 hay un contraste maravilloso para que podamos observarlo. Voy a hacer una definición para los que están metidos en la Escritura con el Señor, porque el Espíritu de Dios opera en ellos, es una definición bíblica de fe. Puesto que Romanos 1: 27 dice Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá. No solo revela Dios a su Hijo Jesucristo como nuestro salvador por medio de la fe sino que sostiene en fe toda la trayectoria de nuestra vida, Filipenses 1:6, el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo.

Definición de fe, Efesios 2:8-9, 10 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Punto número uno de la definición de fe, es un don de Dios, es un regalo inmerecido, la fe no es algo que produce el hígado, la pituitaria no produce fe, no está en nosotros. La fe es un regalo que Dios nos da para quitar las vendas de mis ojos y poder ver en Cristo mi salvación. Punto número dos, Romanos 10:17 Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Así que la fe no es solamente un don de Dios, un regalo de Dios, también viene a nosotros por el oír la Palabra de Dios. No viene la fe a nosotros por fábulas, por tradición, viene por la Escritura. Dios despierta ese don a través de escuchar Su Palabra. Número tres, Hebreos 11:1-3, Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Así que la fe es un don de Dios que viene por oír la Palabra, que deja un efecto de certeza y convicción de lo que no vemos. ¿No es tan real Cristo para tu vida? Es increíble el efecto poderoso de la fe, que deja un efecto de certeza y convicción en nuestras vidas. La fe es un don de Dios, viene a nosotros por el oír y deja un efecto de certeza y convicción.

1 Juan 5:10-12, acerca del testimonio que Dios ha dado de Su Hijo, la fe no es una herramienta para materializar cosas temporales, la fe es un regalo de Dios que viene por oír la Palabra que nos deja un efecto acerca de Su Hijo Jesucristo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. Cuando el Señor multiplicó los panes y los peces en Juan 6, les recriminó el hecho que lo siguieran no porque habían visto las señales que les señalaban como el Rey de Reyes y Señor de señores, sino porque simplemente habían comido el pan y se habían saciado y por eso lo buscaban. Y les exhortó a seguirle por el pan que permanece no por el que perece, Jesús se los dijo, cuando ellos escucharon esta predicación se compungieron de corazón.

En Juan 6:28 le preguntaron al Señor ¿qué debo hacer para ser un buen cristiano? ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? ¿Qué debo hacer para ser agradable a ti? Volvemos a Romanos 8, no es lo que tú vas a hacer, porque de lo que puedes hacer es en automático enemistad con Dios con tu naturaleza caída. Jesús respondió en Juan 6:29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es – es en singular, ellos estaban buscando en plural– la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado. La fe es la capacidad que Dios nos da para poder entablar una relación con el Dios invisible. Si tiene esto, es un don inmerecido que te permite entablar una relación y esta relación te lleva a tener hambre y sed de su justicia. Este regalo te lleva a tener una relación objetiva, las relaciones subjetivas son muy subjetivas y es ahí donde se abre la puerta por donde todos digan que le salió sangre al santito, me hablaron unos que bajaron de un platillo volador, otros en las pirámides de Chichén Itzá, sentía como la Tierra se movía, y todo el mundo tiene su fe subjetiva. La fe objetiva es la Palabra de Dios morando en nuestros corazones.

Para tener una fe objetiva, esa viene por la Palabra, como dijera el apóstol en 1 Pedro 4:11 Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios. Por esos no hay nada más hermoso que predicar la palabra con versículos, porque 1 Pedro 4: dice eso Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios. Si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. Ese es su regalo de fe, esas son sus evidencias, así llega a nuestras vidas y eso es lo que nos conecta a la vida.

Les voy a hablar de un contraste, Jesús sana a un leproso. El Evangelio de Marcos, en el mismo relato nos dice que su lepra ya era terminal.

Transgrede la ley al acercarse a Cristo y le causa estupor a todo el mundo. Señor, si quieres puedes limpiarme. Me suena algo así como en 1 Juan 5:14Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Pide conforme a la voluntad del Señor, muchas veces pedimos límpiame, ni siquiera le preguntamos si quieres. Y extendiendo la mano, no tenía por qué hacerlo, hay varios testimonios como el hijo del centurión que sanó a distancia. Jesús mostrando un mensaje de simpatía toca al leproso, desde el milagro de sanidad de Amán que fue enviado a sumergirse al río Jordán siete veces, no se había escuchado que sanara un leproso. Continúa el relato y le pide rigurosamente que no se lo digas a nadie, sino que vaya al sumo sacerdote y presente la ofrenda que mandó Moisés en levítico 14, para que el sumo sacerdote supiera que Jesús era el Mesías de Israel.

El leproso hizo caso omiso con premeditación, alevosía y ventaja del mandamiento que Dios le dio y lo divulgó a todo el mundo. Y la Biblia nos dice que Jesús ya no podía entrar abiertamente a Jerusalén, por causa de este hombre que desobedeció. Concluyo otra ecuación, desde lo que puede observar, no puedo dar por hecho que la sanidad sea sinónimo de salvación. Dios tiene compasión de la gente y sana conforme a su soberanía y voluntad, pero no podemos estar seguros que el hecho de que una persona haya sido sanada por el Señor es sinónimo de que haya sido salvada, porque la evidencia de la salvación es la obediencia: el que me ama guarda mis mandamientos, el que me ama guarda mi Palabra y yo le amo y vengo con mi padre y hago morada con él.

Miremos el contraste, Mateo 10: 34: a Jesús lo colgaron en una cruz porque no era condescendiente, el amor de Dios es justicia, no es indulgencia. No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque desde ahora en adelante por causa de mi justicia, dice, el hombre está enemistado con su padre, la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra. Jesús vino a trazar una demarcación, si quieres tener paz, lo que dice Romanos 5:1 justificados por la fe tenemos paz, para con Dios. Si quieres tener paz, pásate al lado de la justicia. 2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él. Dios nos ama en base a los méritos de Cristo en la cruz del Calvario, no es indulgente, es un Dios justo.

Mateo 9 Entonces entrando Jesús en la barca, este entonces hace una demarcación, estamos al principio del capítulo 9, los judíos que criaban cerdos perdieron su ganancia a causa de los demonios que el Señor envío a ellos y lo corrieron por no convenirle a sus intereses mezquinos y ¿qué hace Jesús? me encanta la primera palabra Entonces, Jesús no contenderá con el hombre para siempre, lo peor que le puede pasar a un hombre es que el Señor se aparte de él. Proverbios 1:24 Por cuanto llamé, y no quisisteis oír,
Extendí mi mano, y no hubo quien atendiese.
Entonces cuando venga tu tribulación y tu angustia tú me buscarás y no me encontrarás, me llamarás y no te responderé, los que pasa es que Dios está en una dimensión, que se llama el tercer cielo, que es inaccesible para el hombre. Por eso Isaías 55:6-7 dice que busquemos a Dios mientras puede ser hallado, llamémosle cuando está cercano, Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.

Es cuando Dios te busca no cuando tú lo buscas, Dios se revela a través de Cristo a nuestras vidas y sin esa revelación no podríamos ver nuestra condición, que estamos muertos y ciegos espiritualmente. Es cuando Dios quiere y lo único que tenemos que hacer es responder. La gente lo rechaza, entonces Jesús no altera con ellos sino simplemente se va de allí. “Entonces, entrando Jesús en la barca, pasó al otro lado y vino a su ciudad –no es Jerusalén, donde el Señor hizo su base de evangelismo, es Capernaúm-.Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico. Una pregunta, ¿la fe es algo que se puede ver? Le tengo una buena noticia, sí. Por eso me encanta el método inductivo de la Escritura, porque rápidamente dedujiste que la fe no se puede ver, pero eso es deducción humana. Me encanta inducir a la gente a observar, qué dice ahí.

En el marco de los sinópticos, Marcos y Lucas, dice que llegaron, seguramente Jesús estaba en la casa de Pedro y estaban todos los maestros de la Ley escuchando a Jesús. Entonces la gente estaba apretada dentro de la casa. Llegaron, estos hombres con el paralítico y vieron que no podían entrar y no se desanimaron. La verdadera fe que es la obra de Dios en nuestras vidas es incisiva, es creativa, es determinada, por eso Jesús vio la obra del padre en ellos, porque al ver la casa llena, rompieron unas ramas, hicieron un lecho, se subieron al techo, quitaron las tejas, les valió un comino interrumpir al Maestro, ellos tenían la obra del Padre que según Juan 6:44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Entonces Jesús identifica que el Padre los trae a Él, porque nada los paró, esa es la fe que se ve. Cuando la obra de Dios opera en nuestra vida, nada te puede detener, nada.

Jesús ve la fe, identifica la obra del Padre y antes que este hombre diga algo, le dice Levántate y anda. Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados. La obra de fe produce en el paralítico una nueva expectativa, porque ahora por la fe puede reconocer que Jesús es santo y justo. Esa es una evidencia de la obra de Dios en nuestras vidas, se llama temor de Dios, con el cual los hombres se apartan del mal. Cuando las mujeres llegan a la tumba donde fue enterrado Jesús y el ángel les mueve la piedra, las manda que les digan a los discípulos que vayan a Galilea. Mientras ellas obedecían iban caminando y produjo en sus vidas gozo y temor. Es exactamente el balance que sostiene nuestras vidas: el gozo de su salvación y el temor a Dios que nos aparta del mal.

Esta es la obra de fe. El Señor ve la fe creativa e incisiva, pero también ve la fe cuando el hombre está temblando, se da cuenta que el hombre sabe delante de quién está y se da cuenta que su problema no es parálisis, se da cuenta, por la fe, que su problema es de una repercusión más larga que se llama pecado y Jesús va directo al problema central que tiene repercusión eterna. Así que el Señor ve que la obra del Padre está produciendo temblor y temor delante de Él y sabe que es pecador y Jesús va directo al grano y va y le dice tus pecados te son perdonados. Puedes conseguir dinero por algunos medios en este mundo, puedes conseguir esposa por el internet, lamentablemente así está el mundo de hoy, pero solo Cristo puede perdonar pecados.

La fe es la obra del Padre que te trae a Cristo, revelándote que es el Salvador y que tú eres pecador. Cuando Jesús observa esta fe en nuestra vida, es cuando nos declara “tus pecados te son perdonados”. No es que perdone nuestros pecados por una obra o por una indulgencia ni por nada, Perdonar nuestros pecados, está en la soberanía de Dios, lo dice Apocalipsis., de Él es la salvación, el perdón es del Cordero y del que está sentado en el trono. Cuando el Señor derrama fe sobre tu vida, ahora tiene poder jurídico para perdonar tus pecados y limpiarte de toda maldad. La fe produce en la vida del pecador esto, 1 Juan 1:8-10 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

La necesidad que tienes hoy, va a tener un efecto que todo lo va a cambiar en tu vida a través de un proceso que se llama santificación, pero la necesidad es reconocer que eres pecador. Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Si confiesas hoy tu condición delante de Dios, si por la obra del Padre que es la fe, porque el hombre no puede llegar a esta conclusión, a menos que Dios obre en él. El hombre prefiere hacer religiones, dar dinero, da dinero a los pobres, pero no reconoce que es un pecador, es todo lo que Dios quiere, Isaías 64:6

 Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento. Si reconoces tu condición, creo por el Espíritu de Dios y por Su Palabra que el Señor está listo y dispuesto para perdonar tus pecados y limpiarte de toda maldad para convertirse en un siervo de su justicia.

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