Testimonio Financiero (código 2015-212) – Radios Fráter
  • julio 12, 2015

Testimonio Financiero (código 2015-212)

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En julio de cada año, en Guatemala, reciben los trabajadores en relación de dependencia un bono, un salario extra, así como en diciembre el aguinaldo. Sin embargo, conozco a algunos que recibieron su aguinaldo y pidieron anticipado el bono 14, otros han recibido el bono 14 y ya pidieron anticipado el aguinaldo. El problema es serio, la gente tiende a endeudarse. Seguramente conoce a alguien que no maneja bien sus finanzas, ¿lo vio esta mañana en el espejo? Necesitamos aprender a administrar bien lo que Dios nos ha dado, porque Dios es el dueño de todas las cosas, de nuestras fincas, de los carros, del dinero que nos dio, Todo lo que hemos recibido de parte de Dios no es nuestro, es de Dios y por lo tanto somos responsables delante de Él. Es necesaria una buena administración de nuestras finanzas, de nuestro cuerpo, de nuestro tiempo, de nuestro negocio.

Lo que está complicando la vida a las naciones en todo el mundo es la mala administración de los recursos financieros, por eso muchos países están endeudados. Estados Unidos es el país más endeudado del mundo, tarde o temprano va a tronar. Ellos hacen lo que no podemos hacer nosotros, si necesitan más dinero lo imprimen, pero cada día la deuda es más grande que cualquier deuda del mundo. En estos días hemos visto a países como Grecia prácticamente caer en deuda y en la eurozona hay un gran conflicto que se está dilucidando: si permanece Grecia en la Comunidad europea o no. Y ¿por qué? Porque ha gastado más de lo que ha ingresado.

¿Le suena parecido a lo que pasa en su casa? Sí, en su casa, en su negocio. Si gasta más de lo que recibe, va a endeudarse. Claro que hay palabras muy sofisticadas que se usan como apalancamiento y se piden préstamos a financieras, a banco, a usureros o familiares para inyectar capital a un negocio. Eso es lo que se ha hecho en Grecia, le han inyectado miles de miles de euros varias veces, pero no puede pagar. Si lee mi libro “Alas para tu Economía” va a encontrar lo que ahí enseñamos: la deuda no paga la deuda. Tapar un hoyo destapando otro, no resulta. Desvestir un santo para vestir a otro santo, no resulta.

La Escritura es clara cuando dice: no deban a nadie, nada. Tenemos que aprender a vivir en la cultura de al contado, pero hemos aprendido a vivir en la cultura de “al fiado”, y ahora se ha puesto sofisticada esa cultura porque nos llaman a cada rato para ofrecernos otra tarjeta de crédito. Entre más tarjetas de crédito tenga, más endeudado está, más paga solo por el derecho de tenerla y hay quienes “topan” una tarjeta y entonces consiguen otra para pagar la primera, topan la segunda y no pagan la primera y así van con la tercera, la cuarta, la quinta, hasta que están muriéndose del estrés, porque no pueden pagar.

Es importante saber que como cristianos debemos dar un buen testimonio financiero. La Biblia dice si el Hijo os libertare, serás verdaderamente libre. Si todavía no es libre de las deudas. Si no es libre del fiado, no es verdaderamente libre todavía. Tenemos que apuntar como meta en nuestra vida, salir de deudas. Yo sé que está bien enjaranado, como se dice en Guatemala, bien endeudado, a tres menos cuartillo, con una mano atrás y otra adelante, está frito por las deudas. Pero tenemos que creer que con la ayuda del Señor podemos liberarnos de esa esclavitud. El dinero no nos debe esclavizar, nosotros debemos esclavizar al dinero. No debemos vivir para servir al dinero, debemos vivir para que el dinero nos sirva a nosotros.

Y por esa mala administración, también se cae en la codicia, en la avaricia y luego por caer en esa codicia y avaricia usted tiene la dicha de aparecer en primera plana de los periódicos: capturado. Y es penoso que entre todos los capturados hay personas que oyeron el mensaje de la Palabra del Señor y estuvieron sentados oyendo el mensaje de la Palabra del Señor, ¿basta oír el mensaje de la Palabra? No. Debe poner en práctica el mensaje que escuchó hoy. No haga como decían nuestras mamás, le entra por un oído y le sale por el otro, cuántas veces hemos dicho desde este púlpito, no gaste más de lo que gana. Que el carro lo necesita, que necesita cambiarse de casa, el reloj, el viaje y vuelve a meterse solo de cabeza en las deudas. Cuide el uso y sobre todo del abuso de las tarjetas de crédito.

Si usted no puede pagar el total de su tarjeta de crédito, cada vez que le presentan el cobro, no es apto para usar tarjeta de crédito, hágase cirugía plástica, tome unas tijeras, parta la tarjeta, vaya con los que se la dieron y dígales: no sirvo para esto, me estoy endeudando, cerremos el trato, voy a pagarles lo que les debo. Eso sí, rebájenme los intereses un poco.

Aprendamos a vivir de tal manera que nuestra vida financiera sea un buen testimonio cristiano. ¿Será un buen testimonio financiero ganar nuestro dinero con integridad? Sí, usted no puede venir a decirle Padre te doy un buen diezmo porque me fue bien en la trata de personas. No puede ser, no puede estar buscando prosperar en negocios ilícitos. Señor, esta semana nos protegiste, nos metimos a robar en tres casas y no nos agarraron. No puede vivir así o como aquella señorita orgullosa porque su novio llegaba con carro nuevo cada semana. Ladrón de carros era.

Nuestro testimonio financiero es ganar nuestro dinero con integridad. Dice la Biblia que más vale lo poco con justicia que lo mucho con injusticia. Una persona cristiana no es una persona corrupta. Los cristianos no somos corruptos, qué vergüenza para el Padre nuestro que está en los cielos que, como cristianos, vayamos “enchachados” para la cárcel. Ahora se estila ponerse el saco bien doblado encima de las esposas (grilletes) como avestruces, metiendo la cabeza en un hoyo, pensando que así no nos ven. Si usted no quiere verse en estos problemas recuerde: los cristianos no somos corruptos.

Un corrupto es una persona que se deja sobornar o pervertir. Los cristianos somos íntegros en la manera en que ganamos nuestro dinero, no tomamos atajos, no amamos el dinero fácil ni mal habido. Es muy fácil caer en esa situación. Dice 1 Timoteo 6:9 Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Ahí está el problema, es lo que desea, ¿qué es lo que desea? Piense, lo que desea es lo que lo tiene endeudado hasta ahora. Por eso importante que en la vida, como dijo el filósofo griego, no necesitamos que nos aumenten los ingresos, necesitamos que nos disminuyan los deseos. Con frecuencia me dice mi esposa fíjate que hay el cuarenta por ciento en esto, pero si no lo compras vas a tener el cien por ciento del ahorro.

Llega un muchacho corriendo y le dice a su papá –papa, ahorré cinco quetzales porque me vine corriendo detrás del bus–. La próxima, vez, hijo, vente corriendo detrás de un taxi y te vas a ahorrar cincuenta quetzales. Es importante que controlemos nuestros deseos, porque estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Proverbios 1:10-19, mire que sabios consejos da Salomón a su hijo, Salomón fue el hombre más rico, más sabio, más famoso de su época, con gran experiencia dijo esto: Hijo mío, si los pecadores quieren engañarte, no vayas con ellos. Éstos te dirán: « ¡Ven con nosotros! Acechemos a algún inocente y démonos el gusto de matar a algún incauto; traguémonos a alguien vivo, como se traga el sepulcro a la gente; devorémoslo entero, como devora la fosa a los muertos. Obtendremos toda clase de riquezas; con el botín llenaremos nuestras casas. Comparte tu suerte con nosotros, y compartiremos contigo lo que obtengamos.» ¡Pero no te dejes llevar por ellos, hijo mío! ¡Apártate de sus senderos!

Tenga cuidado con los que anda, hay compañeros de trabajo que no conviene andar con ellos por sus malas actividades. Pues corren presurosos a hacer lo malo; ¡tienen prisa por derramar sangre! De nada sirve tender la red a la vista de todos los pájaros, pero aquéllos acechan su propia vida y acabarán por destruirse a sí mismos.

Dirá los carros que hizo, las casas que hizo, todos los privilegios que tuvo y miren cómo terminó: destruido. La Biblia dice en Juan 10:10 El ladrón no viene más que a robar, matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y la tengan en abundancia. Abundancia es tener todo lo que necesitamos y algo más para compartir. Abundancia no es amontonar, es tener todo lo que necesitamos. Así terminan los que van tras ganancias mal habidas; por éstas perderán la vida. Cuando era niño contaban un chiste mero simpático que decía que un ladrón agarra a una señora y les dice la bolsa o la vida. La vida porque la bolsa me va a servir. Pero eso dice la filosofía del ser humano, a veces prefiere proteger la bolsa con su vida o sus bienes que la vida que es eterna. Todo lo que tenemos en la bolsa es temporal, se acaba. Bien puesto el nombre de nuestra moneda: quetzales, porque vuelan, vuelan. Saca uno de a cien, vuela, otro de doscientos, vuela. Pero la vida es mejor que la comida, la vida es más importante que la ropa, que los lujos y no hay como tener una vida en paz.

Dulce es el sueño del trabajador, pero si usted tiene ganancias mal habidas no va a dormir bien, va a estar pensando que ya lo van a capturar. Es la historia de un hombre que hizo una broma a sus amigos, en la época en la que se enviaban telegramas, hoy se envían correos electrónicos. El mensajito que les puso fue: “escapa, todo ha sido descubierto”. Nueve de sus diez amigos salieron huyendo. ¿Cree que nadie se va a enterar de la movida que hizo? ¿Nadie se va a enterar del dinero mal habido que tiene? ¿Nadie se va enterar de las mañas de su conducta? Le tengo buenas y malas noticias. Sí, se van a enterar y el primero que ya se enteró se llama Dios. La buena noticia es que si se arrepiente, Dios lo perdona. Si se corrige, tendrá paz, como dijo Zaqueo cuando conoció a Cristo: si alguno le he robado, le devuelvo cuatro vedes más, y la mitad de mis bienes voy a dar a los pobres. Ya sabe, los cristianos no somos corruptos.

Los cristianos somos altamente productivos y líderes excepcionales. ¿Por qué los cristianos somos altamente productivos y líderes excepcionales y eso nos permite ser mejores trabajadores y terminar teniendo mejores ingresos? Porque todo lo hacemos como para Dios, en el nombre de Dios y de buena gana. No importa que tengamos un mal jefe, nosotros siempre somos buenos trabajadores, porque no trabajamos para ese jefe malo sino para el jefe de jefes, Dios nuestro Señor que recompensa en público lo que hacemos en privado.

En talleres, oficinas o en cualquier centro de trabajo cuando aparece el jefe dicen: aguas, aguas, ya viene el jefe, ya viene la vieja. Delante de usted, distinguida señora, que gusto. A su espalda dicen esa vieja, ese viejo desventurado, pero el cristiano sabe que él no está trabajando para ese jefe malo, injusto, está trabajando para Dios nuestro Señor y por eso lo hace con gusto, porque sabe que aunque no reciba nada de este jefe, sí recibirá de Dios y Él lo va a promover, ya sea en esa empresa o en otra o su propia empresa, pero Dios hace que sus hijos que son diligentes estén delante de los reyes. Colosenses 3:17 dice Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él. Colosenses 3:23-24 dice Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.

Los cristianos damos un testimonio financiero cuando ganamos nuestro dinero con integridad. Por eso no somos corruptos y somos altamente productivos y líderes excepcionales, porque todo lo hacemos como para Dios, en el nombre de Dios y de buena gana. No hay nada que no sea tan fácil, que se vuelva difícil cuando se hace de mala gana. Señora, cuando le toque lavar la ropa, hágalo de buena gana, no lo está haciendo para ese marido mal agradecido que tiene ni para esos hijos ingratos, respondones, soberbios y haraganes, lo está haciendo como para el Señor. Hágalo de buena gana y le va a salir mejor.

Ganar nuestro dinero con integridad es para dar un testimonio financiero como hijos de Dios ante la comunidad.

Pero no basta con ganar nuestro dinero con integridad, debemos administrarlo con responsabilidad. Porque el segundo punto principal es este: testimonio financiero es administrar nuestro dinero con responsabilidad. Ya no sea como era, ¿se recuerda? cuando decía “yo pago esta ronda, “esta ronda va a mi cuenta”. Hasta que usted se quede en la calle y entonces ni lo vuelven a saludar. Administre su dinero con responsabilidad, ¿cómo se hace para administrar el dinero con responsabilidad? En primer lugar, debemos recordar que los cristianos proveemos para nuestra familia. Cuando recibimos nuestros ingresos no es para que nos los chupemos ni para que los despilfarremos, ni para que lo malgastemos, es para que proveamos para nuestra familia.

1 Timoteo 5:8 El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. Si usted gana, pero no le da a su esposa para la administración de la casa, no les da a sus hijos para sus útiles escolares, su colegio, su ropa, su comida, su salud, está negando su fe. Hay quienes ganan mucho pero no proveen para su familia, todo se lo gastan ellos, todo lo despilfarran y no ayudan ni a su familia diciendo que son solteros. Tiene que ayudar a su papá, usted que sigue becado en su casa por casi 30 años. Sería bueno que ayudara con los gastos de la electricidad, con el agua. Yo les digo a mis contemporáneos en son de broma que para nuestros cumpleaños deberíamos mandar una tarjeta diciendo compren mis regalos en un laboratorio clínico, en una farmacia. Los exámenes, cuando uno ya está en edad de chequearse constantemente son caros. Y los hijos felices ganando y gastando en un carro nuevo. Lo chocan y después se endeudan con otro carro nuevo y se lo roban, compran otro nuevo. No sostienen a su familia, me han oído decir que un papá puede con cinco hijos y cinco hijos no pueden con un papá. En el Antiguo Testamento apedrearían a estos hijos. No es solo de guardar, hacer mucha plata, también es proveer a su familia, para sus necesidades.

Los cristianos disfrutamos del fruto de nuestro trabajo. Eso es importante. Dice 1 Timoteo 6:17 A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Hay quienes piensan que pobreza y santidad son sinónimos, pero no es cierto. Si tiene para andar en un carro que no lo va a dejar tirado a la media noche en un lugre considerado como roja, peligrosa, cámbielo. Tenga un carro que lo va a llevar, no necesariamente tiene que ser un último modelo, lujoso, caro, pero si un carro. Por qué va a andar en un carro con llantas que parecen cachetes de bebé, ya casi se les mira el aire. Ande con llantas buenas, invierta en su seguridad, disfrute de su vida y protéjase.

Si tiene para comer, coma bien, ya lo dijo Salomón, que lo mejor de esta vida es comer y beber bien. No se prive de ese gusto, usando el buen sentido común, escogiendo lo que va a comer, de modo que después nos le salga más caro curarse por haber comido mal. Pero disfrute lo que tiene, Dios nos provee de todo. Si Dios nos provee una esposa, hay que disfrutarla, hágalo o el jardinero le va a hacer el favor. Disfrute de sus hijos, disfrute de su casa, de lo que el Señor le da. Y si puede compártalo.

Los cristianos sembramos en el reino de Dios. Sembramos nuestra semilla, nuestras ofrendas, nuestros diezmos, nuestras promesas de fe en el reino de Dios, dice Malaquías 3:10 »Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Al templo hay que traer los diezmos, no pude disponer que lo va a llevar a un orfanatorio, otra parte a una tía pobre. El diezmo es lo mínimo que usted debe traer a la iglesia donde usted se congrega, para los fondos del templo. Por eso dice íntegro, en el Antiguo Testamento traían un buey cojo, o un chivo tuerto. Hay que llevar lo mejor, íntegro.

Por eso cuando recibimos nuestros cheques debemos sacar la décima parte y el primer pago que se hace es para el Señor, el nombre de Fraternidad Cristiana de Guatemala es el que debe ir en el cheque, traerlo para la obra del Señor, semana a semana, quincena a quincena, mes a mes. Me dio gusto hablar con un familiar esta semana que me dijo que no pudo venir a la iglesia el domingo pasado, porque se enfermó su suegra, se enfermó su esposa, pero el lunes vino a la oficina a dejar el diezmo. Y ahora hasta lo puede hacer por medio de transferencia electrónica, si tiene cuenta en Banrural, G&T Continental, Industrial, InterBanco, usted puede dar su diezmo desde su cuenta a la cuenta de la Fráter, pero hay que traerlo íntegro para los fondos del templo, usted no administra lo del Señor, lo trae a la iglesia y si cumple con esta condición, la promesa de Dios es esta: Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. Es mejor el 90 por ciento con la bendición de Dios, que el cien por ciento sin la bendición de Dios. Haga la prueba, dé al Señor lo que es del Señor y verá cómo le rinde lo demás.

Además, los cristianos sembramos en el prójimo, por eso en 1 Timoteo 6:18-19 dice Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera. La vida verdadera consiste en vivir para dar, lo niños viven para pedir, siempre están dame, quiero más y abren la boca como que son pajaritos esperando que usted les dé de comer y hay quienes se quedaron en esa etapa, todavía a los cuarenta años abren la bocota para que se las llene con todas sus necesidades. La vida verdadera es esa vida que vivimos para servir. El que no vive para dar, no sabe lo que es la vida verdadera. Aquel que ya es un adulto maduro sabe que su talento, su tesoro es para otros, como el árbol de fruto, de naranja, manzana o uva que sabe que lo que produce es para otros, no es para que él mismo lo consuma, es para otros, es compartirlo con la familia, con el necesitado.

Los cristianos ganamos nuestro dinero con integridad y también lo administramos con responsabilidad. Proveemos para nuestra familia, disfrutamos del fruto de nuestro trabajo, sembramos en el prójimo y sembramos en el reino. Pero también utilizamos nuestro dinero sin vanidad y sin hacerlo una deidad, sin hacerlo un dios. La mercadotecnia y la publicidad la utilizan hoy en día para que usted compre lo que no necesita, con dinero que no tiene para impresionar a gente que no lo quiere. Por eso le dicen que todos sus vecinos se le van a quedar viendo cuando llegue en este carro. Sí, algunos le van a decir tan bobo, porque ya se endeudó y no paga la cuota de mantenimiento del condominio, pero si cambia de carro. No paga lo que a mí me debe, pero si anda viajando. El dinero no es para usarlo vanidosamente.

Recuerdo que de joven tenía un compañero en la Escuela Bíblica que siempre andaba comprando cosas y presumía de lo que tenía, comparaba con vanidad: mira mi reloj que compré, quiero ver el tuyo, ah, puro diablo. La gente a veces se equivoca y compra por vanidad, para presumir, para opacar a otros, para sentirse superiores, pero ¿será superior alguien que tiene un reloj más caro que el suyo? ¿Será alguien superior porque tiene una casa más grande que la suya? ¿Será alguien superior porque tiene más carros que usted? ¿Más dinero? No.

Un turista llegó a la India y visitó a un viejo sabio y al entrar a la casa se sorprendió que apenas hubiera una cama, una mesa y un banco. Y le dice ¿dónde están sus muebles? —. El viejo le respondió -¿y los suyos dónde están? Yo no tengo, porque aquí estoy de paso. Yo también le dijo el sabio. Usted igual puede decir, yo también. El día que usted se muera su yerno va a manejar ese Mercedes Benz que usted no permitía que ni lo tocara. No debemos usar el dinero por vanidad. Y no hagamos del dinero ni lo que compramos nuestra divinidad. Hay quienes adoran las cosas que tienen, más que al Dador de las cosas. Seremos mejores personas, si en vez de adorar a las cosas y amarlas, amamos a Dios, quien es el Dador de todas las cosas. Mateo 6:24 dice Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.

Escribí un tuit: hoy somos más viejos que ayer, pero somos más jóvenes que mañana. Así que hoy amemos a Dios, amemos al prójimo y a nosotros mismos, sí se puede. Pablo lo dijo: todo los puedo en Cristo que me fortalece, puedo ser rico y amar a Dios, puedo pasar escasez y amar a Dios, en todos he sido enseñado para estar en abundancia y estar en escasez. Si Dios le da abundancia, disfrútela, compórtala, pero recuerde que Dios en su vida debe ser Jehová de los Ejércitos y no Mammón el dios de las riquezas. Lucas 12:15 dice ¡Tengan cuidado! –advirtió a la gente–. Absténganse de toda avaricia; la vida de una persona no depende de la abundancia de sus bienes. Queremos acumular porque sentimos seguridad, pero la Biblia dice en 1 Timoteo que las riquezas son inseguras. Hoy tiene cien y se le devalúan mañana, tiene diez. Hoy tiene un millón y la empresa en que lo tiene hace una mala inversión y usted se queda sin nada. Así son tan inseguras, pero la vida no depende de la abundancia de bienes que se tienen. La vida depende de Dios, el Creador de los cielos y de la Tierra, es quien nos vio nacer sin nada y ahora nos tiene rodeados de muchas cosas. Él es el Dador, a Él es a quien debemos de amar, tenemos que servirle siempre.

Los cristianos no compramos por vanidad, sólo por necesidad. Nuestra identidad está en Cristo, no en lo que podemos presumir. Cubrimos las necesidades. Si alcanza, los deseos, y si se puede y justifica, algunos lujos. Pero nunca compramos por vanidad, ni por competencia. No comprar una refrigeradora solo porque la vecina la tiene y habla, que nos importa, si la que se tiene está buena, tiene quince años pero está en buenas condiciones. Es importante que no compremos por vanidad sino por necesidad. Por qué se va a comprar otras veinte blusas, ¿para quitarle más espacio al closet de su marido? ¿Realmente las necesita? Compre por vanidad y tendrá problemas, así que antes de comprar pregúntese ¿lo necesito o no? Así que no se crea más que otros porque tiene más que otros. Filipenses 2:3 dice No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.

No se crea lo único y lo mejor, hay otros mejores que usted, hay otros superiores que usted, así que mírelo. A lo mejor es más jovencito, pero es mejor que usted, más prudente, más sencillo, más responsable. Es importante que no nos consideremos superiores a los demás, tampoco que viva con un complejo de inferioridad y que se crea lo peor, no. Debe tener un concepto claro de usted mismo, la Biblia dice que nadie tendrá un concepto más alto de sí mismo, que el que debe tener. Así que dígase a sí mismo: mi mismo no te creas la gran cosa, porque un día de estos te vas a morir y te van a comer los gusanos y vas a ser una vil calavera.

Los cristianos vivimos en una cultura de al contado, excepto en raras ocasiones de inversión. Hacemos préstamos para inyectarle capital a un negocio ya probado y exitoso para hacerlo crecer o invertimos en activos que se aprecian con el tiempo. Pero no nos endeudamos para aquello que no produce más o se deprecia rápidamente. Y aquí viene la famosa fórmula que les he compartido siempre: 10-10-80. De lo que usted recibe, traiga el diez por ciento para los fondos del Señor. Tome por lo menos otro 10 por ciento y ahórrelo para usted, para una necesidad que vendrá y viva con el 80 por ciento restante. Y si los ingresos aumentan, pues aumente sus siembras en el Señor, no dé diez, dé quince, puede dar veinte. No puede ahorrar solo diez, puede ahorrar diez, veinte, treinta, cuarenta, pero es importante que usted viva como una persona prudente.

 

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