Árbol bueno, Árbol malo (código 2015- 228) – Radios Fráter
  • julio 26, 2015

Árbol bueno, Árbol malo (código 2015- 228)

Escuche:

Cuando miramos a las personas caminando por ahí, no nos imaginamos que tienen un chorro de voz o que tienen millones en el banco o que tienen varios “ayotes” en su cuenta, porque las apariencias engañan, por eso dice el adagio no juzgues al árbol por su corteza, júzgalo por los frutos. La corteza puede decir una cosa, pero el fruto dice otra. Es tan importante no juzgar a las personas por sus apariencias, ¿cómo podemos saber que una persona es buena o es mala? Por el fruto. Por eso es importante que los cristianos, expresemos, manifestemos y mostremos buen fruto todo el tiempo para que podamos ser hombres y mujeres buenos. En la década de los 50 hubo una mujer que se convirtió en símbolo sexual, murió hasta en 1995, era Lana Turner, de ella se escribió una biografía en la que se decía La Dama, la leyenda y la verdad. Porque una cosa es lo que la gente piensa de nosotros, otra es lo que pensamos de nosotros y otra la verdad. Por eso decimos comúnmente caras vemos, corazones no sabemos.

A veces ve una señora muy angelical, muy bonita, narco. Otra ve a un joven muy tranquilo, sicario. En otras ve a un muchacho mal emplasticado, buen predicador. Las apariencias engañan, hoy existe en nuestra cultura lo que se llama el poder de la imagen. Hoy hay muchos asesores de imagen, que le dicen a la gente cómo peinarse, si tiene pelo; cómo vestirse, cómo maquillarse, cómo hablar. Son asesores de imagen y le dice que tales los colores no le quedan bien, a usted le queda muy bien el morado. A usted le queda bien el azul, el verde. Como si fuera muy importante la imagen.

Hace poco oíamos a distintos críticos hablar sobre las vallas publicitarias de los candidatos a la presidencia y a los distintos puestos públicos, que serán electos dentro de pocas semanas en Guatemala. A veces se mira el rostro de una persona y cuando la ve en vivo y en directo como que no cuadra. Porque ahora procurando cuidar la imagen de los personajes célebres se usa un programa de computadora que se llama Photoshop, lo ponen como diez años más joven, le quitan las arrugas, le ponen más pelo, le hacen el favor que luzca bonito, le buscan su lado bueno, por estar muy preocupados por la imagen.

Es muy importante tener una buena imagen, a todos les interesas que la gente los quiera, que seamos agradables para ellos, que les gustemos, que les caigamos bien. Todos tratamos de poner buena cara, por eso William Shakespeare decía que el mundo es un teatro y los seres humanos los actores. Y el símbolo del teatro son dos máscaras, una triste y una alegre, porque el que sale en el teatro tiene que poner una cara a veces alegre, pero no es la cara de él, es la cara del protagonista que está personificando, a veces es de tristeza y él en su corazón puede estar feliz, pero el rostro que va a poner al público que le ha ido a observar es de tristeza.

Lo mismo ocurre en la vida diaria, hay gente que pone un rostro que no corresponde con su persona, cómo discernir que la persona con la que estamos hablando, que nos está vendiendo un producto nos está diciendo la verdad. Cómo discernir que la persona con la que estamos tratando un tema está siendo sincera. De eso esto se trata el tema de hoy, cómo podemos conocer que una persona es verdaderamente genuina, porque muchas veces la imagen que otros proyectan casa perfectamente con su personalidad, pero en otras ocasiones la imagen que refleja es de un nivel de diez, cuando la realidad el carácter de la persona es un nivel tres. Por eso es tan importante que representando la imagen de Cristo, demos una proyección genuina, que no borremos con el codeo lo que escribimos con la mano, que respaldemos con nuestra conducta lo que hablamos con nuestra prédica.

¿Cómo saber cuál es su carácter? ¿Cuál es la realidad interior de una persona? Hay otro adagio que dice el pez por su boca muere. Si quiere conocer a la gente, óigala hablar, al ratito la va a destapar y la va a conocer tal como es. Se le va a salir lo que hay adentro. Hay otro adagio que dice el que habla de la pera, comérsela quiere. Muchas veces las señoras critican a una vecina, porque se volvió a casar y la pobre enviudó hace diez años, pero la critican porque le tienen envidia. ¿Cuándo se va a morir el mío? Comentan. Precisamente Jesús nos dejó la prueba, para que cada uno sepamos si somos buenos o somos malos, es algo que constantemente hacemos. Pero podemos hacerlo en dos direcciones, para el bien o para el mal. Leamos qué fue lo que enseñó Jesús, sobre lo que revela el carácter y el corazón de una persona.

Abra su Biblia en Mateo 12:33-37 que dice »Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto. Camada de víboras, ¿cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? De la abundancia del corazón habla la boca. El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal. Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará.» Tome nota, subráyelo. Porque cada persona tiene la oportunidad de pronunciar su salvación o su condenación, cada vez que nos reunimos, no importa el tema que toquemos de la Palabra del Señor y la apliquemos a la vida, siempre doy al final la oportunidad para que cualquier persona por sus palabras asegure a ser absuelto, y por sus palabras evite a ser condenado.

Por eso es muy importante que con el corazón se crea para justicia, pero con la boca se confiese para salvación. Cuando le dice a Dios, Señor, sí reconozco que soy culpable, soy pecador, me arrepiento, misericordia, perdón, gracia, Jesús creo en ti. En ese momento, por sus palabras, está siendo absuelto de la condenación, segura para todo pecador.

El árbol determina la calidad del fruto y el fruto determina la calidad del árbol. Solo se puede reconocer la calidad de un árbol por su fruto y el carácter de un hombre por sus actos. Los actos, los hechos, las acciones de una persona son las que determinan su verdadero carácter. Puede decir muchas cosas, pero solo nos va a convencer con sus acciones, sus hechos. Por eso me gusta el Salmo que dice en Dios haremos proezas, porque las proezas dan testimonio que Dios está con nosotros. Y que las hemos hecho por la misericordia, la gracia y el poder de Dios en nosotros.

Mateo 12:33 “»Si tienen un buen árbol, su fruto es bueno; si tienen un mal árbol, su fruto es malo. Al árbol se le reconoce por su fruto. ¿Un árbol que no da fruto para qué sirve? Para ser cortado y echado en el fuego. Jesús dijo, una rama que no da fruto, hay que cortarla y echarla en el fuego. Pastor, tengo un negocio, pero solo pérdidas me da, córtelo. Pastor, tengo gangrena en mi mano, ampútela. Tengo un amigo que me está induciendo al mal, aléjese. Tenemos que entender que el que no sirve, no sirve. Hágase la pregunta ¿para qué soy bueno? Y dedíquese a servir a Dios y al prójimo con eso que sabe hacer bien.

Hoy en día, la mayoría de los que estamos aquí somos gente de la urbe, no conocemos lo que es la vida del campo, aunque aquí hay muchos que se vinieron del campo. Hay mucha gente que fue campesina que sabe lo que es sembrar un árbol y comer de su fruto, que sabe sembrar un árbol y ahora están en la ciudad, a lo mejor tiene su finca de café y están produciendo el mejor café del mundo, el café de Guatemala. Todo aquel que quiere tener un buen fruto, primero tiene que sembrar un buen árbol, porque un buen fruto viene de un buen árbol. No puede haber un aguate de esos que usted parte y le sale bueno, si no procede de un buen aguacatal. Antes decían que los aguacates son como los hombres, ninguno sale bueno. Nunca decían los aguacates son como las mujeres, ninguna sale buena. Algunas salen buenas, algunas salen malas, pero aquí en Cristo todos salen mejor, solo el Señor transforma a las mujeres y a los hombres. Hoy podemos comprar aguates que casi seguro, cien por ciento, van a salir buenos. Un aguacate es producto de un buen aguacatal. Igual es una persona que de verdad es buena, siempre va a dar fruto bueno. Pero una persona mala, siempre va a dar fruto malo.

Hay quienes parecen cristianos, los ve venir a la iglesia el domingo con su Biblia, agarran su sobre, lo llenan con su diezmo, ofrenda, cantan, levantan las manos y en la tarde están asaltando. ¿Y no era cristiano, pues? Parecía cristiano. Si usted mira a alguien con su Biblia, levantado las manos cree que es cristiano, pero cuando ya lo mira actuando como aquella señora que maltrataba a todas las vecinas. Un día le estaba dando una insultada a una vecina, en eso apareció el pastor, toca el timbre y todavía alcanzó a escuchar la maltratada que estaba dando y le dice: pastor, si hubiera venido media hora antes me hubiera encontrado en mi devocional. No nos dejemos llevar por las apariencias, debemos revisar el fruto, porque hay árboles que parecen higueras, tienen hojas de higueras, ramas de higuera, pero cuando se les busca el fruto, no hay. Jesús dijo, cuando vio a la higuera sin frutos, que se marchite. Árbol que en vida, rama que en vida no dio fruto, hay que cortarlo y echarla en el fuego.

A simple vista somos cristianos, pero a la hora de hablar pareciera que no, las palabras que muestran lo que somos, son las que pronunciamos cuando bajamos la guardia, porque cuando estamos aquí en la iglesia no se va a poner a maltratar a la gente como maltrata a su marido en la casa. Usted llega aquí con su rostro de servidora, maestra de la escuela dominical, Zona de Campeones, viene como líder de célula, viene como cristiana y hasta se viste como cristiana Para venir aquí no se pone la blusa que se pone para ir allá, que hasta le revela sus pecados, pero a la iglesia vinimos y estamos en guardia. Nos preguntan cómo estamos y respondemos que muy bien, gracias a Dios, bendito sea mi Padre, siento la presencia del Señor, aquí mi hermano.

Pero, cuando nos agarran con la guardia baja e iracundos, se nos sale lo que menos nos imaginamos. Cuando estamos enojados, cuando estamos llenos de ira es cuando sale lo que en verdad tenemos adentro. El marido le pregunta a su mujer por qué lleva el anillo de bodas en el dedo equivocado, tan boba que sos. –Ah, le dijo, lo cargo en el dedo equivocado para recordarme que me casé con el hombre equivocado–. Hay que tener cuidado. O como aquel que le dice a su mujer, ¿por qué Dios te hizo tan linda, pero tan bruta? Ah, le respondió, me hizo linda para que yo te gustara y bruta para que vos me gustaras. A veces les sale a uno el cobre cuando está con la guardia baja. Lo que sí es cierto, es lo que Jesús nos enseña en Mateo 12:34 cuando dice Camada de víboras, ¿cómo pueden ustedes que son malos decir algo bueno? De la abundancia del corazón habla la boca.

Si en nuestro corazón abunda el adulterio, y lo que nos gusta es ver adulterio en la tele, ver adulterio en el cine, hablar sobre adulterio, ¿de qué vamos a estar hablando después? De adulterio. De la abundancia del corazón habla la boca, si a usted a gusta comer, usted ve programas de comida en la tele, compra revistas de comida, anda de restaurante en restaurante, cuando está hablando va a hablar de comida. De qué hablábamos esta semana, a los que nos gusta el futbol, de México-Panamá.

Lo que tenemos guardado adentro sale con nuestras palabras. ¿A quiénes les dijo Jesús camada de víboras? A los fariseos, porque ellos lo estaban acusando de echar fuera demonios por Belcebú. Mateo 12:22-24 dice que Un día le llevaron un endemoniado que estaba ciego y mudo, y Jesús lo sanó, de modo que pudo ver y hablar. Toda la gente se quedó asombrada y decía: « ¿No será éste el Hijo de David?» Pero al oírlo los fariseos, dijeron: «Éste no expulsa a los demonios sino por medio de Belcebú, príncipe de los demonios.» Ah, cuando usted no puede hacer una obra grande, critica a los que la hacen. Cuando no puede echar fuera un demonio, critica a los que echan fuera demonios. Cuando usted no puede hacer una obra maravillosa, critica a los que hacen obras maravillosas. Óigase usted mismo hablar y se va a dar cuenta que critica lo que usted quisiera hacer, pero no puede. Por eso hay que tener cuidado. Porque podemos caer en este grupo al que Jesús llama camada de víboras.

¿Qué hace una víbora? ¿Por qué se les tiene miedo? Por el veneno que lo tiene en la boca y si lo muerden y le inoculan se corre el peligro de morir. Hay montón de amigas que usted tiene que son camada de víboras. Cada vez que se juntan es para envenenar a alguna, la pobre mejor van al baño antes de la reunión, porque tiene miedo que se la coman en ausencia. La que se levanta y va baño ya tiene para que la devoren. Camada de víboras, lenguas viperinas. Jesús comparó a los fariseos que estaban hablando cosas que venían de la abundancia de su corazón y les dice víboras. Estaban censando, entra el hombre encargado del censo a la casa y le dice –su nombre, por favor–. Adán. –Y ¿usted señora? – Eva. –Ya me va a decir que aquí anda la serpiente antigua–. Como no, le dice. ¡Suegra! Fama que les hacen, tan lindas que son las suegras. La que tiene un buen corazón, lo que saca a la boca es lo bueno y las que tienen un mal corazón, sacan lo malo. Algunos les ha ido mal, por eso decía un amigo, dichoso Adán que no tuvo suegra. Y pobre Salomón que tuvo mil mujeres.

Si queremos conocer a la gente, pongamos atención a lo que dice, porque de la abundancia del corazón, habla la boca. ¿Qué habla usted? ¿Y con qué espíritu lo habla? Porque nos es simplemente lo que dicen, sino el tonito con el que lo dicen y eso es lo que a usted, a veces, lo envenena, porque la víbora abrió la boca. Por favor no llegue diciendo ya vine víbora. Usted habla lo que atesora en su corazón. Dice Mateo 12:35, El que es bueno, de la bondad que atesora en el corazón saca el bien, pero el que es malo, de su maldad saca el mal.

No se confunda, todo árbol da fruto, pero no todo fruto es bueno. Hemos visto árboles naturales que dan fruto y cuando se prueba le dan amargura. Parecen buenos frutos, pero al probarlos están ácidos, amargos, secos. Hay limones que los parte y no les saca ni lástima, no dan jugo. Parecen ser buenos limones. Hay mangos que cuando se los come tienen gusanos. ¿Qué es lo que hay dentro del fruto que cada uno produce? Depende del corazón que tenga. Todos tenemos la capacidad de producir fruto malo. La Biblia dice que por cuanto todos pecaron están destituidos de la gloria de Dios. Así que usted y yo tenemos la capacidad de dar fruto malo, porque no hay ni uno bueno, no hay justo ni aun uno, dijo el Señor. Y por eso vino Jesucristo a morir en la cruz del Calvario, “porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él crea no se pierda, más tenga vida eterna”. Usted y yo siendo malos hemos sido transformados porque Dios en su amor, en su gracia, en su misericordia nos salvó, nos perdonó, nos transformó, nos quitó el corazón lleno de pecado y nos dio un corazón nuevo lleno de la presencia del Espíritu Santo de Dios.

Así que no olvide, cuando vino a Cristo era un hombre o una mujer con un corazón lleno de maldad, ahora tenga paciencia con aquellos que están viniendo con un corazón lleno de maldad, pero tenga esperanza de lo que el Señor hizo con usted, también lo hará con sus amigos o familiares. Así que es la calidad del fruto la que determina la calidad del árbol, pero a la vez, es el árbol el que determina la calidad del fruto. En otras palabras, lo que hay en mi corazón, que es lo que Jesús ilustra como el árbol, determinará el fruto que doy bueno o malo. Al árbol se le conoce por su fruto. Y el fruto proviene de la calidad del árbol. Árbol bueno, fruto bueno. Árbol malo, fruto malo.

Usted es lo que atesora en su corazón, porque es el árbol el que produce el fruto. Ahora, si usted en su corazón lo que tiene guardado como un tesoro oculto, es un rencor grande contra su papá, más vale que le pida al Señor que le saque ese rencor, porque por ese rencor que usted guarda, lo que hablará será amargura. Si lo que tiene es un resentimiento contra su jefe, porque injustamente lo culpó por algo, perdone, saque ese rencor, ese resentimiento. Si la amargura que lleva allí es contra su mamá, porque la presionó para que no se casara y se quedó cuidándola, perdónela. Cuántas cosas que pueden causar amargura, si usted se postula a una elección y la pierde, guarda en su corazón ese rencor y usted no perdona ni a sus amigos ni a sus parientes, porque ni ellos votaron por usted. Sáquelo, libérese. Si lo que guarda ahí es un sentimiento de venganza contra un señor que no hizo el alto y lo chocó y perdió su carro, perdió su salud, perdió a un hijo, no se amargue ni guarde ese sentimiento de venganza, porque ese sentimiento le va a hacer hablar cosas para destruir a esa persona.

De la abundancia del corazón habla la boca, por eso me gusta mucho el Salmo 1, uno de los salmos más conocidos por la cristiandad, dice Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemo. Si usted cultiva la amistad de los blasfemos, se volverá blasfemo, porque el que anda entre la miel, algo se le pega. El que anda con lobos, aullar aprende. Puede tener muchos conocidos blasfemos, pero no cultive esa amistad, porque esas amistad lo llevará a la blasfemia, lo llevará a hablar mal del Señor, a hablar en contra de la Palabra del Señor. Sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. ¿Cuántas veces medita en ella? según el salmista, la Palabra del Señor, día y noche. ¿Quiere llenar su corazón de la Palabra? Medite en ella día y noche, pero si día y noche usted medita en la cerveza, el vino, en el alcohol, en el adulterio, en la codicia, avaricia, usted va a caer y será de los que la Cicig destape. Pero, en cambio, en la ley del Señor se deleita y día y noche medita en ella, Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!

¿Cuántos quieren prosperar en todo lo que hacen? Que el tesoro dentro de nuestro corazón sea la Palabra de Dios, que lo que más amemos sea agradar a Dios, hacer la voluntad de Dios, llamar al pecado, pecado y ser santos como Dios es santo, entonces sí veremos que de nuestra boca salen palabras que nos harán prosperar. Porque usted solamente va a sacar un tesoro, de lo que mete a un tesoro. No puede sacar de su cuenta bancaria marcos alemanes, si solo tiene quetzales. No puede hacer un cheque por yenes, si solo tiene quetzales. No puede hacer un cheque por dólares si solo tiene quetzales. Solo lo que tiene en su cuenta bancaria es lo que puede retirar y lo que mete en su corazón y en su mente es lo que va a retirar, por eso no meta a su mente y a su corazón sentimientos de venganza, odio, rencor, resentimiento. Meta la Palabra de Dios y usted será como árbol plantado junto a corrientes de agua que da fruto a su tiempo y su hoja no cae y todo lo que hace prosperará.

Concluyo con Mateo 12:33, 37 Pero yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que hayan pronunciado. 37 Porque por tus palabras se te absolverá, y por tus palabras se te condenará.» Todo lo que salga de nuestra boca será juzgado por nuestro Dios, palabras ociosas son palabras que no producen nada, no edifican para nada, no enriquecen para nada, no sirven para nada, son palabras sin fruto. Cuando se habla de tierras ociosas se habla de terrenos que no producen nada, grandes extensiones que podrían producir café, naranjas, tomate, verduras de toda clase, pero están ahí sin que nadie las cultive y no producen nada. Cuáles son las palabras ociosas, que damos sin ninguna edificación, por eso es importante que metamos en nuestro corazón palabras vivas de Dios para poder dar.

 

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007