Una iglesia conectada (código 2015-298) – Radios Fráter
  • septiembre 23, 2015

Una iglesia conectada (código 2015-298)

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Hace algunos años en una actividad de matrimonios nos correspondía dar la refacción, dimos elotes asados con limón y sal, se consiguieron varias parrillas de tonel, un amigo tenía que llevar el carbón y lo llevó en la palangana de su pick up, eran como ocho redes. Los asamos y se los comieron, hubo algunos que se mandaron y se comieron hasta ocho elotes. Al terminar, Carlos agarró el carbón usado, era como una red y la echó en su vehículo, ahí iban las otras redes que no se usaron. Por alguna razón lo acompañé hasta su casa y por el Anillo Periférico empiezan a  salir algunas chispitas y el carbón usado empezó a sacar llamas.

Lo primero que me imaginé que iba a ser un incendio por la cantidad de carbón, se quemarían Carlos y su esposa, el vehículo. Rápidamente con mi auto me puse a la par de él y le empecé a gritar se está quemando tu carbón. – Sí, me decía, iba con el radio con mucho volumen. Si, ya vamos a llegar–, pero las llamas cobraban altura, y cuando se dio cuenta frenó, me puse atrás de él. Empezamos apagar el fuego, con un trapo le pegábamos a las llamas, echamos arena sobre el carbón y empezó a apagarse. Ya teníamos casi controlado el fuego, cuando llegó una motobomba, estábamos a media cuadra de los bomberos. Les dijimos que todo estaba bajo control y que se podían ir.

Los cristianos, cuando estamos solos, somos como esos carboncitos, imagínese un leño. Cuando estamos solos puede que estemos apagados, pero cuando nos reunimos con otros nuestra vida es transformada, porque Dios nos hizo no para estar solos sino para congregarnos, para conectarnos. Un carboncito, un leño, solito se apaga, pero juntos es diferente, porque Dios nos hizo de esa manera, ese es el plan divino de Dios que estemos con alguien más, que no estemos solos, por eso decimos que La Fráter es una iglesia cristiana grande, pero a la vez pequeña, porque hemos entendido eso y semana a semana nos reunimos en las células, donde se puede convivir con otras personas. Los fines de semana nos reunimos aquí, pero entre semana nos reunimos en células.

Y eso no es nuevo, el pastor, Dr. Jorge H. López, desde los inicios de La Fráter empezó con células, predicaba en los servicios del domingo en hoteles, pero entre semana tenía grupos pequeños por las casas, y cuando él arrancó, cuando La Fráter empezó en ese tiempo, eran veinte personas, ahora somos más de 15 mil miembros. En los inicios él dirigía las células cada día de la semana en una casa y una de esas células se convirtió en el grupo de jóvenes. Tenía células de todas las edades, jóvenes, gente grande, por esos hemos crecido de veinte a quince mil personas.

Cuando el pastor Jorge lo empezó tampoco era nuevo, lo leyó en la Biblia y aplicó el modelo. Cuando va a la Iglesia Primitiva, cuando lee Hechos, nos damos cuenta de eso. Había una conexión, las personas estaban conectadas, estaban reunidas. Hechos registra que un día se convirtieron tres mil personas, ¿cómo las atendían? ¿Cómo funcionaba la Iglesia Primitiva? ¿Cómo esas personas eran cuidadas?

Vamos a Hechos 2:41-47 para ver cómo funcionaba esa Iglesia Primitiva.  “Así, pues, los que recibieron su mensaje fueron bautizados, y aquel día se unieron a la iglesia unas tres mil personas. Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles. Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno. No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos”.

Podemos sacar mucho de este pasaje, pero quiero llamar su atención. ¿Qué era lo que hacia la Iglesia Primitiva? No dejaba de reunirse en el templo ni un solo día. Tenían estas reuniones masivas, así como usted viene el fin de semana. La Iglesia Primitiva hacia eso, por eso nosotros también lo hacemos y es bueno que usted mire la predicación por medio de TV, pero lo importante es que nos reunamos. La iglesia se reunía de casa en casa, compartían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad. Ahora de casa en casa, por qué lo hacemos en las células, porque ellos no solo se reunían en el templo sino que lo hacían de casa en casa y compartían el pan. Si usted no va a una célula ubiques en una donde mejor le quede. Si ya asiste, siga asistiendo porque esto era lo que hacia la iglesia Primitiva. Pasaban un buen tiempo.

En las células se hace lo mismo, hay refacción. Y no solo eso, alababan a Dios. Sin instrumentos, se fue la luz y no paró  de alabar. Sin instrumentos cantamos, aplaudimos. La gente primitiva sin comodidades alababa a Dios con todo su corazón, con un corazón genuino. Se recuerda cuando Pablo y Silas están en la cárcel y alaban a Dios, eso hacía la Iglesia Primitiva. Por eso alabamos a Dios.

Cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos, disfrutaban de la estimación general del pueblo. Prensa Libre publicó que una de las instituciones más confiables es la Iglesia Evangélica. Usted como cristiano es estimado, el amor de Dios ha estado en nosotros y nos estimamos los unos a los otros. Recuerde que la gente tiene los ojos puestos en usted y usted y yo podemos ser luz. En las células se van añadiendo, no somos un club cerrado, ahí recibimos a todo el que quiera llegar, los que lo deseen, los amamos, los abrazamos, los apapachamos en el amor de Dios. He visto células que a veces tienen treinta o cuarenta personas, porque se están añadiendo y a veces uno tiene que sentarse en las gradas y ver por el espejo, porque la sala está llena de tanta gente.

Se multiplican, porque se sigue añadiendo, se sigue añadiendo. Y esto era lo que hacía la Iglesia Primitiva, esto es lo que nos enseña cómo funcionaba. Y desde ahí el Pastor Jorge H. López  empezó a organizar células basándose en estos aspectos bíblicos, basándose en el modelo de la Iglesia Primitiva, y hay algunas cosas que disfrutamos, algunos beneficios de tener esa comunicación y de estar conectados. La Biblia nos enseña que somos hombres y mujeres no para estar solos sino para estar conectados y una iglesia que tiene células, que está conectada, que tiene reuniones de fin de semana tiene beneficios que le quiero compartir.

Y uno de los beneficios de una iglesia conectada permite que no estemos solos. No fuimos creados para estar solos, cuando Dios creó a Adán dijo no es bueno que el hombre esté solo. No somos hechos para estar solos sino para estar conectados con otras personas.  Una iglesia conectada permite que no estemos solos en los momentos difíciles, cuando se está en una célula en los momentos difíciles su célula va a estar ahí con usted. Uno de los beneficios de estar conectados con una célula es que en los momentos complicados y en los alegres la gente va a estar con usted.

Hace algunos días murió un líder de célula y dejó a su esposa y a sus hijos, nos enteramos al filo de las cinco o seis de la tarde. En la noche me contaron que algunas personas estaban acompañando a la familia. Había dos células de Jóvenes, de Familiares y gente de otros ministerios. No estaban solos. En los momentos difíciles no puede estar solo, en los momentos de triunfo no podemos estar solos, por eso asista a una célula. En el Centro de Información se puede ubicar, para no estar solo. Es importante que estemos reunidos con otras personas. En las células habrá actividades a lo interno y externo de la célula.

Me gusta encontrarme en los restaurantes con varias células, ahí comiendo juntos, ir al Club Campestre La montaña y encontrarme a la célula haciendo churrascos. Me gusta encontrarme en actividades extra células, extra iglesia, porque no se va a tener amigos solo en la iglesia, solo  en la célula, de amigos de dos horas de un jueves o viernes o sábado, va a tener amigos las 24 horas del día. Aquí, el sábado 19 de septiembre, más de doce mil mujeres en Transformadas. He visto fotos en el Facebook, que todas las células de mujeres se vinieron a tomar fotos por células en el photobooth que estaba instalado ahí. Se sentaron juntas por células, algunas compraron las entradas con su célula. Por cierto ya estamos vendiendo las entradas para Transformadas 2016, porque son actividades extra iglesia, extra células.

Hace algunos meses realizamos una actividad que se llamó “Marcando la historia de otros”, invitamos a las células que fueran a asilos, que fueran a lugares de niños, a hospitales y que no llegara una sola persona sino toda la célula y llevaron comida, organizaron actividades, Palabra de Dios y otras cosas más y los testimonios de los líderes, de los asistentes me decían que era impresionante la necesidad que hay. A veces somos tan malagradecidos y cuando vemos la necesidad de otros caemos en cuenta que debemos ser más agradecidos. Eran actividades extra células, las retamos a hacer eso,  constantemente lo están haciendo, usted no va a estar solo.

Una iglesia conectada no permite que estemos solos. Una iglesia conectada permite que la amistad sea un vehículo para que podamos predicar el Evangelio de Cristo. Puede llevar gente no cristiana a una célula y ahí se va a sentir cómoda y de hecho el objetivo es que llevemos personas no cristiana a la célula. Tenemos unos desayunos de Desarrollo Integral solo para  hombres, 26 desayunos en diferentes restaurantes y que tiene un formato para que pueda llevar hombres no cristianos. A esos grupos, muchas veces, llegan sin conocer a nadie y luego llegan a hacer sus mejores amigos. Llegan como pollitos comprados, pero conocen a más gente. He visto a hombres, se dice  que las mujeres hablan veinte mil palabras al día y que los hombres hablan seis mil, en las células hablar más de seis mil palabras, porque conectan, porque encuentran amigos y gente no cristiana.

He visto gente no cristiana ser transformada, porque conoce amigos que les dicen cómo es la nueva vida y empiezan a hacer las prácticas de lo que deberían ser como cristianos y empiezan a dejar a sus amigos mundanos.

Cuando vine a esta iglesia venía de un hogar desintegrado, mi papá se fue de la casa cuando yo tenía 11 años, empecé a venir a La Fráter, no conocía a nadie. Llegué al grupo de jóvenes, me sentaba, como no conocía a nadie, al terminar el grupo me iba… Llegaba a los servicios de domingo, me sentaba y al terminar me iba. Hasta que alguien por ahí me pescó, me dijo queremos que vayás a una célula y empecé a asistir a una célula. Todo el tiempo que llegaba, me sentaba y me ibas no lograba cambiar las viejas costumbres, no lograba cambiar mis amistades y dejar muchas cosas que tenía que dejar, pero hasta que empecé a asistir a una célula y empecé a tener amigos diferentes fue cuando empecé hacer lo que ellos hacían, entonces fue cuando mi vida empezó a cambiar. Me dije  ¡sí se puede! Hemos visto a muchas personas llegar a una célula, recibir amigos, no conocer a nadie y ahora conocen a un montón de gente. Hemos visto gente llegar así, sin haber recibido a Cristo o habiendo recibido a Cristo y luego llegan, empiezan su proceso y ahora son líderes de célula ayudando a otros.

Una iglesia que conecta permite que la amistad sea un vehículo para predicar las buenas nuevas de Jesús. Una iglesia conectada permite que todo nuevo creyente sea fácilmente incluido y cuidado en la fe. Cuando una persona recibe a Cristo en su corazón es rápidamente asignada a una célula. Cuando una persona nueva llega empezamos a cuidarla. Un líder le asigna un hermano mayor para que lo cuide o él como líder empieza a cuidarlo. Líderes sigamos haciendo ese trabajo, si usted va a una célula cuide a esas personas, sea el hermano mayor y cuide a todos esos nuevos que llegan, porque así son rápidamente incluidos. Las células no somos solo los de la foto “y aquí no cabe ninguno más”. Todas las semanas tomamos una nueva foto y si hay alguien nuevo lo incluimos y lo hacemos parte y lo cuidamos. Una iglesia conectada nos permite que semana a semana estudiemos la Palabra de Dios, semana a semana tengamos una capacitación bíblica permanente en las células, semana a semana damos un tema y hemos sido retados.

Hace algunos años vimos Los Veintisiete que nos permitió leer el Nuevo Testamento. Hemos sido retados, vimos “Colosenses capítulo 3 Cristianos en acción” y solo sacamos una serie de seis, siete versículos de Colosenses 3, solo ahí ya estábamos metidos en un buen reto. Tuvimos la serie Marcó la historia que estudiamos la vida de  Jesús. Vimos Doce Verbos que cada semana recibíamos una acción, un verbo. Porque los cristianos no debemos estar pasivos y aprendemos de la Palabra de Dios. Ahora, ¿qué es lo que hacemos? Un trimestre todas las células están viendo un mismo tema y en el siguiente tenemos célula de Jóvenes, célula de Matrimonios, Matrimonios Jóvenes, Familiares, Mujeres, están viendo temas  específicos para la necesidad. El siguiente trimestre miramos todas las células lo mismo y el siguiente trimestre otra vez temas específicos. Temas también adaptados al Día del Cariño, Día de la Madre, Navidad.

En las células nos permite una iglesia conectada, nos permite tener una capacitación bíblica, semana a semana estudiemos la Palabra de Dios. Si no va a una célula pase hoy a un Centro de Información y ubíquese en la que mejor le quede. Si ya asiste, siga asistiendo porque necesitamos estar conectados. Una iglesia conectada permite que todos tengamos un cuidado pastoral mutuo. Gálatas 6:1-2 dice Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado. Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo. Somos cuidados unos a otros. Si falta un domingo es posible que la gente no se dé cuenta, pero sí usted falta a la célula la gente sí se va a dar cuenta. Si usted se enferma es posible que aquí no se den cuenta, pero si está enfermo en su célula la gente se va a dar cuenta y va a orar por usted, por eso es importante que vaya a una célula,  porque ahí recibimos cuidado pastoral.

Y cuando lee este pasaje “ayúdense unos a otros”, va a encontrar esta frase muchas veces en el Nuevo Testamento, Pablo escribiendo tolérense unos a otros, ámense unos a otros, perdónense unos a otros y aquí es ayúdense unos a otros, porque nuevamente nos está enseñando que no podemos estar solos, estamos para ayudar a otros, tenemos que estar conectados para ayudar a otros. Quiero compartir algunos testimonios de personas que han ido a células. Alguien dijo que en las células de La Fráter encontré el apoyo que necesité cuando falleció mi esposo. Una pareja dijo que en las células de La Fráter encuentra amigos que son como hermanos en tiempos de necesidad.

Una jovencita dijo en las células de La Fráter experimentas el amor de Dios a través de las demás personas. Este hombre dijo en las células de La Fráter puedes hablar de tus problema y encontrar la solución en la Biblia. Esta mujer dijo en las células de La Fráter son como una familia, uno hace amistades y aprende de la Biblia. Otra jovencita dijo en las células de La Fráter creces en tu vida espiritual a través del estudio de la Biblia.

Alguien más dijo que en las células de La Fráter encontramos amigos que nos aceptan tal y como somos. Una pareja dijo que las células de La Fráter experimentamos una transformación constante en nuestra vida. En las células de La Fráter encuentras amigos que te motivan a ser fiel a Dios, encuentras persona que están contigo en momentos tristes y alegres, tienes la oportunidad de evangelizar a los que no conocen de Jesús, encontré amigos que me ayudaron cuando sufrí de depresión.

Estos son ocho o diez de miles de testimonios que tenemos de la gente que está en las células. Vaya, busque su ubicación en una célula, si es líder siga haciendo lo que hace con pasión, con amor recordando que lo que hacemos es para acércanos a Cristo, porque hay mucho trabajo por hacer. Hay mucha gente allá afuera que está pidiendo a gritos encontrar ese grupo, ese amor, esas amistades  incondicionales. Y lo que hacemos es recordar a Cristo. Hace quince días estudiamos un pasaje de Efesios, 3:17 en donde Pablo les dice a los efesios, porque  pido que, arraigados y cimentados en amor,  junto con todos los santos – no está solo,   junto con todos los santos–. Pablo habla de comunión, de conexión podamos conocer cuán grande es el amor de Cristo, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo.

Todas estas transformaciones, todos estos testimonios no es porque las personas tengan la capacidad de cambiar las vidas, es porque Cristo, porque Dios, a través de las personas cambia nuestra vida. Porque nos hizo seres relacionales, porque no podemos estar solos, porque necesitamos estar juntos adorándolo a Él, exaltándolo a Él, diciéndole que amamos Su presencia.

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