Más que creer (código 2025-308) – Radios Fráter
  • septiembre 27, 2015

Más que creer (código 2025-308)

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Ya son cincuenta años proclamando a Jesús para transformar a la nación. Allá en 1950 cuando ese lindo bebé, tenemos que amarnos tal como somos como dice la Escritura. En ese entonces cuando iba a la escuela, estaba en quinto año de primaria en la escuela pública, los primeros cuatro años estuve en un colegio evangélico llamado Emanuel. Pero en la escuela pública, en toda la comunidad escolar de primero a sexto grado de primaria, solamente había tres cristianos evangélicos: mi hermano Alfonso, mi amigo Benjamín Aguilar y yo. Éramos poquitos. Por eso puedo decir que Dios ha obrado en Guatemala, porque ahora ya no somos pocos, ahora si somos bastantes más para la gloria de Dios. Aquí está parte de esa cosecha maravillosa en el reino de los cielos.

Jesucristo cuando vino a la Tierra, vino con el propósito de enseñarnos cómo transformar la vida, cómo transformar a nuestra nación. Cuando Jesús vino, Israel estaba en una época muy dura, estaba bajo el imperio romano, no tenían libertad política, no tenían libertad religiosa, tenían muchas dificultades, estaban oprimidos, la situación era complicada. Los emperadores romanos que gobernaban el mundo eran hombres perversos, la mayoría de ellos eran homosexuales, asesinos, criminales, corruptos. La situación era muy complicada para el ser humano que vivía en la época en la que Jesús vino, pero Él vino proclamando las buenas nuevas del evangelio de salvación.

Recuerden que por cuatro siglos no había un solo predicador en Israel y apareció Juan el Bautista que presentó a Jesús como el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Lo bautizó en agua y Jesús se va al desierto, vence las tentaciones del diablo, se presenta como el predicador del ahora y ahí estaba compartiendo Su Palabra, por eso en Mateo 9:35-38 se recoge en un resumen la actividad del ministerio de Jesús, vea lo que dice: “Jesús recorría todos los pueblos y aldeas enseñando en las sinagogas, anunciando las buenas nuevas del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia. Muchos hemos sino sanados, muchos hemos visto las buenas nuevas de salvación del reino. El Señor siguió obrando de la misma manera. Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.»

Jesús andaba predicando de sinagoga en sinagoga sanando enfermos, sanando toda dolencia y eso hizo que tuviera un ministerio agotador. Varias veces vemos a Jesús que dice que estaba cansado y se acostó en la barca y luego vino una tempestad en el lago de Genesaret, en el mar de Galilea. Jesús ni se despertó, no porque tuviera mucha confianza, aunque la tenía, no se despertó porque estaba cansado. Muchos cuando están cansados se acuestan a dormir y ni un terremoto los despierta, conozco gente que no se dio cuenta cuando el terremoto del 76, de lo dormido que estaban. Jesús estaba trabajando incansablemente para cumplir su misión, pero como estaba dentro del cuerpo humano y era cien por ciento hombre aquí en la Tierra, estaba sujeto a las limitaciones físicas que todos los seres humanos tenemos.

Por eso dice en Mateo 9:36 “Al ver a las multitudes, tuvo compasión de ellas, porque estaban agobiadas y desamparadas, como ovejas sin pastor”. Mire a la gente, multitudes, a veces las multitudes caminan por la carretera Interamericana, por la calzada Roosevelt o por la 7ª. Avenida de la zona 1 de la ciudad y hemos visto multitudes aun recientemente de más de cien mil personas caminar por las calles y al ver a cada una de esas personas se va a encontrar con un rostro lleno de agobio, de desamparo, porque siguen las multitudes como cuando Jesús las veía: como ovejas sin pastor. Sí, la 5ª. avenida de Nueva York sigue siendo recorrida por millares de personas todavía y las grandes ciudades como Tokio, Distrito Federal de México y muchas otras están llenas de multitudes y la gente siempre sufriendo la misma condición de agobio, de desamparo como ovejas sin pastor.

Para Jesús era mucha gente, para Jesús, el hijo del hombre, esa multitud era demasiado trabajo, demasiada tarea, no podía orar uno por uno, por uno y que todos fueran sanados, no podía hablarles del Evangelio a uno por uno, por uno, eran multitudes y se sintió en ese momento impotente de poder hacerlo, porque estaba, como hombre, limitado al tiempo y al espacio. Podía estar en un solo lugar a la vez, por eso sintió compasión, tristeza por la condición en la que se encontraba la gente y buscó la manera de hacer algo para ayudarlas. Cuando usted compasión, tiene tristeza por el estado en el que se encuentran las personas busca la manera de ayudarles en algo. Por eso Jesucristo pidió a sus discípulos que hicieran una oración y la oración está en los versículos 37-38: «La cosecha es abundante, pero son pocos los obreros —les dijo a sus discípulos—. En ese momento solo Jesús estaba haciendo la obra, solo Jesús estaba predicando, sanando enfermos y dice en el 38 Pídanle, por tanto, al Señor de la cosecha que envíe obreros a su campo.» Había mucha cosecha y estaría debería ser recogida y cuidada, Jesús comparó las almas multitudinarias que habían allí a una cosecha de trigo, era lo que se cultivaba en Israel, de uvas, en Guatemala lo hubiera comparado a una cosecha de café. Ver las plantaciones de café es una cosa preciosa, sobre todo si se está en el momento en que el fruto ya está maduro y cuando está maduro es un momento de alegría, pero también de angustia para el dueño, porque cuando ya está maduro, si cae una lluvia fuerte como las que hemos tenido en estos días, se cae y cuando se cae se arruina, se pierde.

Por eso es que el dueño de una finca de café tiene que prepararse con tiempo para tener suficiente mano de obra, para tener obreros que lo ayuden a recoger el grano de café y llevarlo en sacos al beneficio donde ya se procesa y luego compra su taza de café a cinco dólares, pero si no tiene quien lo recoja y usted como dueño del café se pone a recogerlo solo, el café de cien manzanas de terreno, créame, no podrá hacerlo. Y eso fue lo que dijo Jesús cuando vio a la multitud no, no, no. Como hombre no puedo atender a toda esta multitud, la cosecha es mucha y los obreros pocos. Pídanle al Señor de la cosecha que envíe unos obreros a su mies. Y esa oración que les dijo hicieran, al hacerla cada uno tuvo que auto contestar la oración, porque cuando Pedro dijo: Señor envía obreros a tu mies, Jesús les dijo tú vas a ser uno de ellos. Cuando Juan dijo: Señor envía obreros a tu mies, Juan, tú vas a ser uno de esos obreros. Y si nosotros hoy decimos la misma oración y decimos Señor, envía obreros a tu mies, ¿cuál cree que va a ser la respuesta de Dios a nuestra oración? Tú vas a ser un obrero en mi mies.

Diga: “yo voy a ayudar a esa cosecha”, “yo voy a rescatar todas esas almas para Cristo”, las almas se están perdiendo y nosotros podemos ser una de tres clases de personas: hay personas que solo miran lo que está pasando, hay otras que ni saben lo que está pasando, pero hay otras que hacen que las cosas pasen y usted y yo vamos a ser de este último grupo, gente que hacemos que las cosas pasen. Tenemos que ir a rescatar esa gran cosecha de almas para nuestro Señor. Por eso en el capítulo 10:1 dice que acto seguido Jesús tomó acción para preparar a los discípulos y enviarlos a hacer esa labor tan necesaria. Reunió a sus doce discípulos y les dio autoridad – No les dio un curso de cinco años en el seminario, no estoy en contra de los seminarios bíblicos, quien lo pueda hacer que lo haga, no estoy en contra de que se prepare mucho, que lo haga. Lo que les quiero decir es que hay urgencia porque la cosecha es abundante y lo que se necesita es gente que tome acción, gente que haga que la cosecha no se pierda, por eso dice que reunió a la doce– para expulsar a los espíritus malignos y sanar toda enfermedad y toda dolencia.

Esa misma autoridad la hemos recibido nosotros sus discípulos, si usted abre su Biblia en Marcos 16: 15- 20 Les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien las buenas nuevas a toda criatura. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado. Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas; tomarán en sus manos serpientes; y cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos, y éstos recobrarán la salud.» Usted tiene la autoridad que le dio el Señor, así que demonio visto, demonio expulsado. Enfermo visto, enfermo sanado. Persona desamparada y agobiada, presentada a Jesús como el pastor de las ovejas, porque nos ha dado autoridad. No vacile, no pierda tiempo, Dios le ha dado esa autoridad. Versículos 2-4 de Mateo 10 2, note que los envió ene pareja. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el recaudador de impuestos; Jacobo, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón el Zelote y Judas Iscariote, el que lo traicionó.

Hasta Jesús tuvo su traidor, por eso no se extrañe usted tiene uno- ¿Por qué Jesucristo los envió por parejas y no individualmente? Porque la Biblia enseña en Eclesiastés 4:9-12 Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo. Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante! Si dos se acuestan juntos, entrarán en calor; uno solo ¿cómo va a calentarse? Uno solo puede ser vencido, pero dos pueden resistir. ¡La cuerda de tres hilos no se rompe fácilmente! Una pareja enviada en el nombre de Jesús no se rompe fácilmente, por eso necesitamos entender que tenemos autoridad. Es bueno creer y honrar a Dios con nuestra vida, vale la pena. Hebreos 11:6 dice “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.

 Muchos aquí, la gran mayoría, hemos creído en Dios y estamos buscando honrarlo con nuestras vidas como el Creador y Todopoderoso que él es. Muchos creen en Dios pero no se han arrepentido de sus pecados, ni han puesto su fe en Jesús como el Señor y Salvador de sus vidas. No estamos en esta Tierra por gusto, estamos porque el Señor quiere que cumplamos una misión: la gran comisión, ir y predicar el Evangelio a toda criatura, ir y hacer discípulos. No estamos en esta Tierra solo para hacer mucho dinero, está bien, pero esa no es nuestra principal misión, no es nuestra principal misión educarnos y ser eruditos y académicos, sí, está bien, podemos, pero nuestra misión está más allá de hacer dinero, de hacer fama y hacer conocimiento, hacer familia, nuestra misión está en hacer la perfecta voluntad de Dios y eso es continuar esa obra que Jesús vino hacer, de buscar y salvar lo que se había perdido. De nosotros depende la salvación de las almas que están agobiadas y desamparadas.

Jesús buscó honrarlo al cumplir su misión en la tierra y la cumplió. Por eso dice Mateo 28:16-20 “Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado. Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban. Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.

Si, vamos a ser discípulos y les presentamos el Evangelio y creen, ahora hay que enseñarles que se bauticen en agua. Si usted no se ha bautizado en agua, le falta cumplir ese mandato de Jesús: el que creyere y fuere bautizado este será salvo. Usted necesita no solo creer en Jesús, necesita ser bautizado, de esa manera usted se identifica con la vida, muerte y resurrección de Cristo. Jesús vino, vivió, murió en la cruz, fue sepultado y resucitó y por el bautismo en agua usted se identifica con Jesús, el bautismo en agua es una identificación con la sepultura de Cristo. Cuando se le sumerge en el agua, simbólicamente usted queda sepultado y luego se levanta a una vida de identificación pública con la fe y la comunidad de los creyentes en Cristo Jesús.

Si no se ha bautizado bautícese, pero ojo, no cuide solo de los suyos, pastoree a los demás. Usted y yo somos responsables de cuidar a nuestros hijos, la mayoría hemos tenido hijos, los hemos cuidado, los hemos alimentado, los hemos tenido becados por muchos años en la casa, algunos ya tienen cuarenta años y quieren seguir becados y lo peor es que los seguimos becando, pero nosotros además de cuidar de nuestros hijos, tenemos la responsabilidad de cuidar de otros, tenemos que suplir la necesidad de pastoreo que Jesús vio. Las multitudes agobiadas y desamparadas como ovejas sin pastor, La oveja es un animalito muy lindo, muy querendón, cada vez que usted ve una oveja le dan deseos de meterle la mano entre la lana, de sobarle, de acariciarle.

Las ovejas son animales muy tranquilos, no patean, no muerden, no empujan, son animalitos muy lindos, pero muy lindos bobos. Una oveja no puede ver más allá de diez metros y si es una oveja que tiene mucha lana enfrente, porque eso es lo que producen las ovejas, la lana les tapa la vista y con mayor facilidad se pierde, las ovejas lanudas se acercan a beber a un río, pero como dice el Salmo 23 el Señor es mi pastor, junto a aguas de reposo me pastoreará. Hay aguas que salpican mucho y una oveja que está allí bebiendo agua, acerca su hociquito y si le salpica mucho, le moja la lana y luego la lana mojada se vuelve pesada, entonces se va de hocico. Por eso usted debe darle gracias a Dios, cada vez que viene aquí a La Fráter y yo le quito un poco de lana que trae, porque de lo contrario esa lana lo va a enceguecer, va a olvidarse de lo más importante que hay en la vida que es vivir para cumplir el propósito con Dios nuestro Señor.

En Israel cuando es verano es muy caluroso, ¿se pondría un abrigo en Escuintla? En el puerto no se pone un abrigo, agradece que se lo quiten, lo mismo las ovejas, agradecen que el pastor venga y las trasquile, porque entonces podrán estar en verano frescas y esa lana que le quitó el pastor vuelve a nacer, para que el pastor se la vuelva a quitar. Usted no se preocupe, cada mes va a recibir su cheque y cada mes va a venir a dejar su lana para la gloria del Señor. A todos nos gusta el Salmo 23 “El señor es mi pastor y nada me falta”, pero también dice el salmista “yo soy oveja de su rebaño y el pastor con su oveja, si es responsable, la trasquila si no se muere. Así que puede decir la versión del pastor de La Fráter: el Señor es mi pastor y nada me falta, yo soy su oveja y me puede trasquilar. ¿Puede o no puede el Señor? Si yo soy su oveja y me pude trasquilar. Por eso esa figura tan importante, las ovejas necesitan de un pastor que las guíe.

Así que, bendito sea el Señor, pastoreemos a los demás. Las multitudes necesitan de un cuidado pastoral en donde todos cuidan a todos. Me preguntan cómo puedo pastorear a miles de ovejas y les digo: no puedo. Pero Jesús dijo pidan al Señor de la mies que envíe obreros. ¿Cómo logramos pastorear a una iglesia tan numerosa? aprendimos desde el principio que debe hacerse desde la autoridad delegada, así como Jesús delegó autoridad a sus doce discípulos, pues yo he delegado autoridad a cientos de discípulos. Si usted se siente solo y desamparado, vaya hoy mismo al Centro de Información, pregunte donde queda la célula a la que usted debe ir y ubíquese. Hay cientos de discípulos que pastorean una célula, que es La Fráter por las casas, todas las semanas hay cientos de grupos que se reúnen por las casas, se reúnen cinco, diez, veinte y juntos oran unos por otros. Se enseña la Palabra, aprenden unos de otros y si alguno chupa el fin de semana lo van a sacar de la cantina y lo ayudan. Y si alguien se enferma lo van a ayudar, en medio de su enfermedad. Y si alguien se muere lo van a velar y lo van a enterrar, que no llegue usted solo a su velorio. Intégrese a una célula, ellos lo van a acompañar, lo van ayudar y ahí es ahí donde se hace el pastoreo personalizado y es allí donde puede pedir que le expliquen, que le enseñen, que le corrijan, allí lo disciplinan y cuando todos pastoreamos a todos ninguno está solo jamás.

Cuide de sus hijos biológicos, de su pareja, pero no se olvide de la humanidad que está perdida, tenemos que adoptar hijos espirituales y así como damos de mamar a nuestros hijos naturales, tenemos que enseñarles lo esencial de la Palabra a los hijos espirituales y guiarlos por el camino hasta que se vuelvan hombres y mujeres maduros que repitan ese círculo virtuoso de creer, bautizarse, aprender y enseñar a otros para disculparlos. Aquellos que aceptan la misión evangelizadora, transforman su mundo. ¿Estamos contentos de que Guatemala está siendo transformada? Si nosotros ponemos más de nuestra parte cada uno para trasformar a aquel ladrón en un hombre honrado. Aquella vieja chismosa en una mujer prudente. Aquel que es haragán en un hombre trabajador. Aquel que es irresponsable con sus hijos en un hombre responsable con sus hijos. Aquel muchacho haragán que tiene tres años en el mismo grado. Cada vez que agarramos a una persona y la discipulamos de acuerdo a la enseñanza de Cristo, estamos transformando a nuestra nación Usted y yo vamos a hacer que Guatemala sea una nueva Guatemala para la gloria de Dios nuestro Señor.

Por eso dice Mateo 5:14-16 Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos. Dejemos de ser cristianos de la secreta, dejemos de ser cristianos submarinos, “cadocheros” –aquellos que vienen cada ocho a la iglesia y después se olvidan de su responsabilidad como cristianos–. Tenemos que ser cristianos que brillan en el mundo todos los días, porque cada vez que alguien viene a Cristo se cumple lo que dice 2 Corintios 5:17 Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo! Tenemos que demostrarle al mundo que somos nuevas personas, criaturas de acuerdo al corazón de Dios, que dejamos por un lado el pecado, lo malo y demostramos que hay una luz que muestra el camino para aquellos que viven en tinieblas. Si todos nos pastoreamos mutuamente ninguno estará solo sin corrección y sin aliento. Gálatas 6:10 dice Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe.

Un hermano nuestro se empieza a alejar, llamémoslo, démosle un mensaje de texto, un correo, una llamada telefónica, una visita a su casa y digámosle: no te he visto, qué pasó, ven de nuevo a la célula, ven de nuevo a la iglesia, ¿qué te pasa, en qué te puedo servir? Cada uno de nosotros tenemos que pastorearnos unos a otros ¿cree que eso puede ayudar? Así que no dejemos a nadie olvidado en el camino. Rescatémoslo, porque Guatemala necesita que todos hagamos algo por nuestra patria. Jesús sabía que no podía solo con las multitudes y por eso comisionó a sus discípulos, para que predicaran las buenas nuevas del reino, expulsaran demonios, sanaran toda dolencia.

Jesús sigue necesitando a cada discípulo para el cumplimiento de la Gran Comisión, si vivimos nuestra fe, honramos a Dios. Si compartimos nuestra fe, cambiamos el corazón de nuestra nación y si todos nos pastoreamos unos a otros nadie estará sin corrección y aliento. Más allá de solo creer y honrar a Dios con nuestra vida, debemos trabajar para que otros crean y honren a Dios también. Eso es lo único que transforma vidas y cambia naciones. Usted y yo vamos a trasformar a Guatemala, vamos a hacer de Guatemala una nación preciosa, una nación honrada, trabajadora, una nación respetuosa, admirada por el mundo entero.

 

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