¿Qué te pide el Señor tu Dios? Parte 2 (código 2015-320) – Radios Fráter
  • octubre 11, 2015

¿Qué te pide el Señor tu Dios? Parte 2 (código 2015-320)

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La semana pasada nos referimos al temor de Dios, en el marco de la serie ¿Qué espera Dios de nosotros? ¿Qué quiere Dios que hagamos? Quiero contar una ilustración que oí y que me ha ayudado a entender esa faceta del carácter de Dios. El pastor John Piper entró una vez a la casa de su amigo y en el jardín había un perro muy grande y con apariencia de muy feroz, temible. Iba con su hijo, en ese momento, pequeño y el niño se quedó paralizado. El perro se acercó y el dueño le dijo al niño sóbalo y lo sobó, lo acarició y lo abrazó. Pero en un momento el niño empezó a correr delante del perro y ahí el animal empezó a gruñir y a pelar los dientes. El dueño le gritó para.

Este perro es amigable y seguro una vez tú camines a su lado, no trates de adelantarte a él, no trates de caminar sin él. Qué buena descripción del temor que debemos tener a Dios. Hebreos 10:31 dice: ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo! Dios es bueno, amoroso y maravilloso, justo y santo, digno de reverencia. Él es poderoso y dueño de todo y es seguro una vez caminemos con Él, no tratando de ser independientes. Eso fue lo que se trató la semana pasada. Ahora vamos a retomar el texto central que estamos estudiando en Deuteronomio 10:10-17.

Aquí estamos situados en la historia de Israel, en el momento en el que Moisés ha subido una segunda vez al monte, a comunicarse con Dios para que le dé nuevamente las tablas de la Ley, las primeras fueron rotas porque cuando Moisés bajó, el pueblo entero liderado nada menos que por su hermano Aarón, estaba en un desenfreno terrible. «Yo me quedé en la montaña cuarenta días y cuarenta noches, como lo hice la primera vez, y también esta vez el Señor me escuchó. Como no era su voluntad destruirlos, el Señor me dijo: “Ve y guía al pueblo en su camino, para que entren y tomen posesión de la tierra que juré a sus antepasados que les daría”. »Y ahora, Israel, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temas y andes en todos sus caminos, que lo ames y le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, y que cumplas los mandamientos y los preceptos que hoy te manda cumplir, para que te vaya bien.

14 »Al Señor tu Dios le pertenecen los cielos y lo más alto de los cielos, la tierra y todo lo que hay en ella. Sin embargo, él se encariñó con tus antepasados y los amó; y a ti, que eres su descendencia, te eligió de entre todos los pueblos, como lo vemos hoy. Por eso, despójate de lo pagano que hay en tu corazón, y ya no seas terco. Porque el Señor tu Dios es Dios de dioses y Señor de señores; él es el gran Dios, poderoso y terrible, que no actúa con parcialidad ni acepta sobornos. Analicemos la declaración entre dos conexiones que vemos. Moisés dice “como no era su voluntad destruirlos”, entonces vamos a hacer esto. Dios decidió no destruirlos y pone muy en claro en este mismo pasaje que eso no es un albur, porque está diciendo que es el “dueño del cielo, lo más alto del cielo y la tierra y todo lo que en ella hay”, no es cualquier persona. El Señor decidió no destruir a su pueblo, pero también decidió que no iba ser un alcahuete.

Dios es un Dios misericordioso pero jamás un alcahuete, ¿ha visto uno en acción? porque tal vez usted lo es. Dijimos que los niños tenían que acostarse a las siete, pero ahí viene “el ‘pobrecitos’, esa película casi nunca la pasan”. Son las diez, pero siempre “el pobrecito”. El alcahuete pasa por alto esa regla que hizo y se hace de la vista gorda. Hace, pretende, ignora el error, pero Dios no es un alcahuete, dice: como yo no quiero destituirlos esta es la manera en la que lo vamos a hacer. Ahora Moisés ya ve el camino y guía al pueblo en su camino. Está diciendo allí que le pertenece todo, que es maravilloso, majestuoso, pero se encariñó contigo, te escogió y por eso no te ha destruido, pero aquí está el camino que deben tomar, si quieren aprovechar esa bendición.

¿Qué significa eso de andar por tus caminos? Por mucho tiempo creía que andar por los caminos de Dios era venir a la iglesia, meterme al campamento y hacer un montón de cosas aquí adentro, no decir malas palabras y todo lo demás. Y para mí ese era el camino, pero la verdad es mucho más profundo que eso, porque eso se puede hacer superficialmente, eso es relativamente fácil de cumplir. El camino que Dios ha trazado es solamente uno, podemos cumplir con ritos, podemos hacer tradiciones y aun así estar desconectados de la fuente de vida, desconectados y sin conocer a Cristo. Se puede, incluso, leer la Biblia, memorizarla sin conocer al Hijo de Dios, pero es imposible conocer al Hijo de Dios sin leer la Biblia, sin amar Su Palabra. La primera se puede, la segunda imposible.

¿Qué significa eso de en tus caminos? Le voy a explicar una cosa, nosotros hemos sido hechos a semejanza de Dios y como personas hemos establecido caminos, sin tener conciencia de eso, para que la gente pueda entablar relación con nosotros. Voy a poner un ejemplo: cuando mi esposo y yo estábamos de novios, él se dio cuenta que una de mis películas favoritas era una ochentera que se trataba de una familia estadounidense de los años cuarenta, una rareza mía. No sé qué hizo ese hombre, era una era en donde no había internet todavía, pero me consiguió un VHS de esa película. Yo estaba cautivada, se dio a la tarea de investigar que esa era una de mis películas favoritas y ¿de dónde lo fue a sacar? No me pregunten, pero para mí era un tesoro, más que la película se interesó en entablar una relación mucho más profunda conmigo, porque me quería conocer mejor y entonces le abrí la puerta poco a poco.

Todos hemos establecido caminos por los cuales la gente transita para entablar relación personal con nosotros. Hay gente que sencillamente “no nos cacha” y usted se va cerrando la puerta y va dejando de comunicarse, al rato esa persona no está en su vida. Y Dios es un Dios que es una persona, una persona real, es una persona viva y ha establecido cómo quiere que se le conozca, hay un solo camino. Cuando Moisés tuvo ese encuentro con el Señor en el desierto, estaba exiliado por haber asesinado a un egipcio. Vio un árbolito que se quemaba, pero no se quemaba, había fuego, pero no se estaba quemando, consumiendo. Le llamó mucho la atención, se acerca y era Dios. Le da instrucciones, le indica que vaya al pueblo, que vaya a Egipto y libere al pueblo de Israel, que le diga al faraón que deje ir a su pueblo.

Y le preguntó, Señor ¿quién digo que me manda? Diles que el Yo Soy el que Soy quien te manda. Dile que el Yo Soy quien te manda. Aquí Dios está diciendo que alguien lo puso muy bien, no fui yo quien lo escribió, Dios es el que es, no el que queramos que sea. Dios dice: Yo Soy el que soy no soy el que tú quieres que sea y si vas a venir a mí, ese es el camino. Si estás interesado en una relación conmigo, aquí está el camino. Dios es un Dios personal, el decide cómo quiere ser conocido., Y cualquiera que ha conocido al verdadero Cristo puede dar fe que la vida se le vuelve un “vueltegato”, porque los límites los pone Él, no nosotros. Cualquiera que ha conocido al verdadero Cristo, ha tenido que renunciar a muchas cosas, se ha quedado, quizás, sin amigos temporalmente, ha sido ridiculizado en el trabajo, porque ha habido una relación que transforma las prioridades, el destino y el propósito y entonces caminamos en otra dirección. Como dice Proverbios, hay caminos que al hombre le parecen rectos, que al final solo son de muerte

Entonces Dios le dice a Moisés que no los vas destruir, que les enseñe a andar en el camino, que caminen en un camino. El reino de Dios es una casa sin puerta trasera. El reino de Dios es una casa con una sola puerta, no hay puerta al lado, en la cocina, no hay puertas por otro lado, hay una sola puerta y no se puede trepar tampoco por las ventanas. El reino de Dios, la casa verdadera, nuestra morada santa en Dios solo tiene una puerta. He escuchado gente, aun dentro de la iglesia que en comentarios dicen el fulano de tal es buena gente, es correcto, es puntual, cómo ama a su esposa, a sus hijos, es ejemplar, ciudadano modelo no necesita ir a la iglesia. Eso lo oigo de gente creyente.

En teoría decimos que no es por obras es por fe, para que nadie se jacte, ni se gloríe, pero luego razonamos: es buena gente. Le pregunto si ser moralmente correcto es suficiente para alcanzar la talla que Dios quiere que tengamos para estar con Él, ¿cuál es el punto de haberse vestido de carne y hueso y ser masacrado en la cruz? Ningún objetivo. Si ser moralmente correcto fuera suficiente entonces ¿cuál es el punto de la cruz del Calvario? El mundo entero acepta el concepto de un Dios, de una fuente de vida, de una fuerza suprema. Puede ir a cualquier lado y hablar de ese Dios, de ese ser supremo, Alcohólicos Anónimos habla de un ser supremo. Pero hable de la exclusividad del Hijo y ahí se gana buenos líos. Hable de Dios en general nítido, todos hermanos. Hable de que solo hay un camino y allí no nos gusta.

Juan 14:1-6 nos dice cuando Jesús está con sus discípulos y les está diciendo: »No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. Ustedes ya conocen el camino para ir adonde yo voy. Dijo entonces Tomás: —Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? Aquí viene el bombazo, que separa a nuestro Salvador de cualquier otro profeta, de cualquier otra religión- —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí.

Las religiones en general dicen: este es el camino que deben tomar, hagan esto, esto y esto y al final quizás entren. El Evangelizo es el que dice: aquí está Cristo Él es la puerta por la cual entran a este camino, porque ya fueron aceptados. Es al revés y aquí juan en el 8-10 —Señor —dijo Felipe—, muéstranos al Padre y con eso nos basta. — ¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”? ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras. 

Tomás y Felipe no eran gente de afuera que estaba oyendo, que le están contando qué era lo que Jesús estaba haciendo, ellos eran el círculo íntimo de Jesús, viajaban, dormían, lo oían a Él, veían los milagros en primera fila y todavía así no estaban conscientes que este era el Mesías que iba a venir, que este era el Hijo de Dios. Lo que viene a comprobar que estar muy ocupado haciendo cosas para Jesús, no es lo mismo que conocer a Jesús. Esa es una alerta para nosotros, los que estamos aquí sentados un domingo, dedicando este tiempo para venir a las cosas de Dios, porque esto no es lo que garantiza que se conozca al Señor. Podemos estar adentro sin conocerlo, podemos estar ocupados, pero con las razones equivocadas.

La información jamás nos va a transformar, nunca. Podría leer una descripción, un currículo de mi esposo y eso no haría ningún cambio en mi vida, ningún cambio en el que tuviera que decidir cambiarme, decidir cambiarme de apellido, decidir mil cosas, dejar esto y adquirir aquello. Pero si entro a una relación personal donde lo conozca y me enamoro, nos peleamos y nos reconciliamos y hacemos ajustes, entonces hay una relación que trasforma mi vida. No puedo informarme acerca de alguien y ser transformada, pero la relación es la que transforma, ese es el camino. Hay una puerta estrecha y un camino angosto y el Señor Jesús nos habla acerca de eso. Vamos a Mateo 7: 13-14, quiero decirle y recordarle que afirma, permanentemente nos dice que debemos vivir como Él vivió, así se demuestra que alguien está en Cristo, porque camina como Jesús caminó. Entren por la puerta estrecha. Porque es ancha la puerta, y espacioso el camino que conduce a la destrucción, y muchos entran por ella. Pero estrecha es la puerta, y angosto el camino que conduce a la vida, y son pocos los que la encuentran.

Noté algo muy importante, solía pensar que el camino ancho no era para nosotros sino para todos esos pecadores allá afuera, porque aquí en la iglesia estamos bien santos. Nos bañamos y nos peinamos para venir, porque somos diferentes, no como todos esos que están afuera, esos son los del camino ancho, nosotros no. Pero el contexto de este texto viene exactamente en el Sermón del Monte que empieza en Mateo 5 y todo es un solo hilo.

El camino que lleva a la perdición es anchísimo, el de todos los que quieren estar interesados en nada, pero todo el discurso desde el principio de Mateo 5 está hablando acerca de dos tipos de gente: el que se ve como el que está haciendo lo correcto y piensa que por hacer eso correcto va a estar más cerca de Dios. Y el que está quebrantado, desesperado y está allí, porque sabe que no tiene otra alternativa. El camino ancho está aquí adentro también.

Déjeme contarle que Liceo Fráter tiene dificultades para encontrar gente capaz, talentosa y consagrada al Señor, bendito sea el Señor, está cubierto, pero no es fácil la búsqueda porque tienen que tener pasión y destrezas para tratar con los niños, pero aparte tienen que ser cristianos de verdad, porque vienen muchos que dicen que son cristianos, domingueros, y consiguen quien les firme constancia que asisten, pero en la marcha se nota que el fruto no está, aquel amor no está. Entonces tenemos que recordar que aquí adentro hay quienes decimos, adentro me refiero a la Iglesia global, Señor, Señor, pero en medio de nosotros hay que hacer más estrecho el camino, porqué, allí mismo vamos a leer en Mateo 7:21 No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos. Señor en tu nombre hicimos, vinimos, no es gente desocupada, hay gente que corre el riesgo de quedarse afuera no por inactiva sino por desconectada, por no conocer al verdadero Mesías y entregarse y rendirse a Él, porque solo Él es la puerta.

Fíjese bien el orden en el que el Señor pone las cosas: primero la puerta y después el camino. Nosotros nos preocupamos mucho de la conducta, porque precisamente es lo que dice 1 Juan, el que dice que permanece en Él, va a caminar como Él caminó, pero no podemos decir hoy me arremango bien y entonces voy a intentarlo y voy a hacerlo, va querer esquivar la única puerta que es Cristo. Primero va la salvación, la justificación y luego en el camino el Señor transforma. Fíjese, qué consistente es esto a lo largo de las Escrituras, el Señor primero fue, salvó al traerlos de Egipto y los saca sin ninguna condición, al que pintó el dintel de la puerta con sangre del Cordero, el espíritu de muerte lo esquivó y siguió, y todos ellos fueron rescatados y salvados, llevados al desierto y ya cuando tenía a todos a salvo entonces el Señor da los mandamientos, da la maneras de conducir y cómo hacerlo. No es al revés.

La religión del mundo dice primero hacé, hacé y hacé a ver si al final se te abre la puerta. El Evangelio es la puerta, está abierta, la abrió el Señor Jesucristo y ahora porque ya se te abrió andá y hacé. Son dos mundos diferentes, caminar en la sombras de justicia, para que me acepten y me quieran. A caminar en las sombras de justicia que fueron predestinadas para mí, porque me amaron cuando yo no valía un centavo, porque ya fui aprobado, porque ya fui amado. Son dos mundos diferentes, en uno vivimos siempre en un hilo delgado diciendo ¿será que me quieren o no? Y lo peor de todo es que sí existe gente que hace lo que hace para Jesús, pero para tener un as bajo la manga y decir yo Señor cumplo, te sirvo, diezmo y qué pasó con esta enfermedad y que pasó aquí con este otro, y queremos tener manera de negociar con ese Dios santo. Y, eso, es imposible.

Usted ha conocido a Jesús, se ríe y va por el camino tomado de Su mano, porque no tiene nada que pueda hacer que el Señor lo deje de amar, Jesús es del que se habló desde el principio. Esa puerta estrecha, estrecha, el Señor dice que el camino que conduce a la vida es estrecho, es incómodo, es sacrificial, pero luego nos lleva a lugares amplios, maravillosos, de libertad verdadera. Cuando lo otro es al revés, la puerta ancha, “anchota” donde todo el mundo va, en ese “caminote”, donde vamos a dar a un punto estrecho, incómodo, agonizante y finalmente de muerte.

Jesús es el punto central de la Biblia entera, miremos lo que dice Hechos 3:17-20, 21-23 , aquí el apóstol Pedro, el que lo negó tres veces antes que cantara el gallo, aquí ya el Señor murió y resucitó y ellos ya están empezando a hacer la obra, a donde el Señor los envió. Y entonces, Pedro está haciendo un argumento a los judíos, porque hasta el día de hoy, no aceptan que Jesús es el único camino para llegar al Padre, que ya vino, están esperando al Mesías. Y Pedro les dic: Ahora bien, hermanos, yo sé que ustedes y sus dirigentes actuaron así por ignorancia — Crucificar a Jesús —. Pero de este modo Dios cumplió lo que de antemano había anunciado por medio de todos los profetas: que su Mesías tenía que padecer. Por tanto, para que sean borrados sus pecados, arrepiéntanse y vuélvanse a Dios, a fin de que vengan tiempos de descanso de parte del Señor, enviándoles el Mesías que ya había sido preparado para ustedes, el cual es Jesús.

Es necesario que él permanezca en el cielo hasta que llegue el tiempo de la restauración de todas las cosas es decir su segunda venida —, como Dios lo ha anunciado desde hace siglos por medio de sus santos profetas. Esto está en Hechos, esto es mucho tiempo después de lo que pasó con Moisés y dice: Moisés dijo: “El Señor su Dios hará surgir para ustedes, de entre sus propios hermanos, a un profeta como yo; presten atención a todo lo que les diga. Porque quien no le haga caso será eliminado del pueblo. Moisés profetizó acerca de Jesús y que en Él se cumpliría toda la Ley y los profetas.

Quiero decir que Moisés es una figura, es una sombra de Cristo, Jesús es, como diría Tim Keller, el mejor y verdadero Moisés. Moisés dejó el palacio para irse al desierto, Jesús dejó el trono celestial para venir a la Tierra a traernos. Moisés fue intercesor entre Dios y un pueblo necio, Jesús es el intercesor que intercede por nosotros con su Padre. Moisés subió al monte para tener intimidad con el Padre, para que ahí se escribieran las tablas de la Ley que les diría dónde andar, pero Jesús subió al monte para pedir intimidad de una manera que cumpliendo toda la Ley y los profetas en sí mismo. Dios cumplió la ley en Él. Y cuando Él dijo yo soy el camino, fue superior a Moisés, Moisés recibió la instrucción de decir que les indicara cual es el camino, Jesús dijo yo soy el camino. Dios es un Dios que decidió no destruirnos y para eso proveyó el camino. Dios no es alcahuete, es misericordioso, pero sí cobró la factura. Dios exigió perfección y santidad, camino en excelencia y cumplir lo que manda la ley, porque Él es así de santo y majestuoso.

El problema es que ninguno de nosotros tenía la capacidad de vivir un solo día sin pecar, entonces lo solucionó poniéndose un traje de carne y hueso en su Hijo Jesucristo y en esa carne igual que la nuestra caminó sobre la Tierra. En total, su misión y obediencia para poder llegar al día de que pagara la factura a nuestro nombre, se puso la cruz del Calvario y esa ira santa, esa ira que sí es justa se descargó sobre Él mismo. El Señor se descuartizó en sí mismo para dejar tallado nuestro pecado, nuestra transgresión, nuestra injusticia. No quedó impune nuestra maldad. Se cobró y se cobró carísimo.

Fue necesario, para dejar en cada gota, porque así de serio es el problema. No pretendamos irnos por puertas traseras o por el lado que no existe. Solamente Cristo fue capaz de vivir en la carne una vida perfecta y ponerle nuestro nombre y hoy la puerta está abierta, vengan todos los que están cargados y cansados. Muchos necesitan liberación de tanta maldad y pecado y muchos necesitan liberación de religiosidad que ni siquiera sabían que tenían. Él dijo yo soy el camino, la verdad y la vida y nadie que no entre por esa puerta podrá llegar a casa. No hay método humano, no hay manera que nosotros demos la talla, es solamente rindiéndonos y toda buena obra y todo paso recto y toda obediencia va tener que surgir exactamente de esa relación.

 

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