¿Qué te pide el Señor tu Dios? parte 3 – Radios Fráter
  • octubre 18, 2015

¿Qué te pide el Señor tu Dios? parte 3

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Cuando se está enamorado está dispuesto a pagar el precio. Recuerdo la historia bíblica de aquel joven llamado Jacob, se recuerda que se quedó con la primogenitura de su hermano Isaú y entonces tuvo que salir huyendo de la casa,  su mamá le dijo que se fuera porque si  se quedaba lo iban a matar. Cuando llegó al extranjero, donde se encontraba a la casa del tío Labán, tenía hijas y él desde que puso la mirada en los ojos de Raquel, o será que no fueron los ojos que le vio, porque ustedes saben que los muchachos se enamoran viendo ciertos aspectos físicos de la chica.

La esposa de un pastor me decía recientemente que su esposo “lo que me vio primero fueron mis piernas y por eso estamos casados”. Algo le vio y por eso se enamoró y habló con el papá que le dijo que se la daba y que solo le pedía que trabajara para él siete años. Jóvenes, están dispuestos a aceptar esa petición, eran otros tiempos ¿verdad? Ahora el suegro trabaja para mantenerlo a usted. – Con mucho gusto suegro,trabajo siete años para usted-.  Qué difícil se la puso, hoy las patojas están siete horas juntos y ya están en la cama.

Jacob trabajaba cada día, cada mes para su futuro suegro. Llega el día de la boda, ustedes saben que en esos países como Israel, Arabia todavía se estila  presentar a la novia con velo, uno no ve con quien se está casando. Así que cuando se casó, luego se fue a la luna de miel y cuando la vio no era Raquel, era la cuñada, le dieron gato por liebre, era Lea. Llega a reclamarle al suegro y le dice ¿qué pasó suegro? Se confundió, si yo trabajé siete años por Raquel, por qué me dio a Lea. Bueno, le dice, si trabajas otros siete años te doy a Raquel.

Estamos estudiando un pasaje bíblico que está en Deuteronomio 10:12-13 que dice “Ahora Israel, ¿qué te pide el Señor tu Dios? Israel quiere decir Jacob, así que Israel conocía la historia de su patriarca. Y ahora dice Moisés, no está hablando de Jacob sino de su gran descendencia. Nosotros que somos el Israel de Dios también escuchamos esas palabras, Israel ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le temamos y que andemos en todos sus caminos. En temas anteriores ya vimos qué es temerle al Señor y andar en todos sus caminos, le invito a que los lea despacio en www.radiosfrater.com, ahí  hay un link que se llama recursos.

Luego viene la tercera cosa, que lo ames, que le sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma, Israel ¿que te pide el Señor tu Dios? Que lo ames con todo tu corazón y que le sirvas con toda tu alma, con todas tus fuerzas.

Amar, hay diferentes niveles de amor. Cuando usted está enamorado de su pareja, está dispuesto a hacer muchas cosas. Conocí a un médico en La Fráter Santa Ana que trabajaba como director de un hospital en Huehuetenango, Guatemala, y todos los fines de semana iba a visitar a su esposa a Santa Ana, El Salvador. Le dije a la señora si no era mejor que ella se fuera a vivir a Huehuetenango. Me dijo que no, porque sus padres estaban en Santa Ana, que los ayudaba a cuidar la finca y otras cosas. Yo no lo hubiera hecho si no hubiera estado enamorado de ella.

Las mamás están todo el tiempo tratando que sus hijas se vistan decentemente. Los padres que no se vista con esa ropa que muestra hasta el alma, que la van a violar, pero de pronto aparece un joven servidor de la Fráter y ella vestida como siempre, sale a recibirlo. Le dice que una joven decente no debe vestirse de esa manera en donde muestra todas las carnes, que él va a ver cuando se casen, que se cambie de ropa. Regresa cambiada y lo hizo porque está enamorada, es el amor de su vida. El amor todo lo puede, por amor está dispuesto a cambiar su destino, a cambiar su manera de comer. El Pirulo es un muchacho de malas costumbres, común y corriente y se enamora de la Susanita y salen a comer y frente a todos sus amigos empieza a contar chistes de todos los colores. Ella le dice, Pirulo, no me avergüences delante de todos tus amigos. Y le dice que ya no contará chistes, si a ella no le gusta, porque el amor todo lo puede. Y aquel muchacho vulgar empieza a cambiar y los amigos miran que sí está enamorado por ella. Lo puso en su lugar y no lo maltrató ni le sacó la pistola, simplemente está enamorado.

Amar a Dios es que caminemos con Él y, por lo tanto, por amor a Dios cambiamos nuestro modo de ser. Por amor a Dios dejamos de ser ladrones, dejamos de ser vulgares, de ser estafadores, dejamos de gastar nuestra vida en lo que no sirve. Y es que no hay cosa más grande que amar a Dios. ¿Qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que lo ames. No es difícil amar a Dios, pero nos cuesta, Él nos da el sol, la lluvia, la vida, el oxígeno. Dios vive para dar, porque usted puede dar sin amar, pero no puede amar sin dar y no solo nos da estas cosas, por amor Dios dio a su Hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda, más tenga vida eterna. Por amor Cristo murió en la cruz, para que usted y yo tengamos vida nueva, seamos diferentes personas, seamos perdonados, seamos transformados. Amar es lo que el Señor nos pide, que le amemos, que reconozcamos que Él está presente. Por amor a Dios reconozcamos que Su voluntad debe de obedecerse y que debemos reflejar siempre nuestro amor a Dios.

Amar es servir a Dios es disposición de servir, porque a veces lo que una hija no hace en su casa, lo hace en la casa del novio, donde levanta los platos, ayuda a lavar los trastos y con toda su ayuda trata de impresionar a los suegros, porque ama, quiere agradar al novio, a los papás del novio. Hay muchas cosas que hacemos por amor. Por eso es importante que entendamos que lo que Dios quiere es que lo amemos y le sirvamos.

¿Qué significa amar a Dios y que le sirvamos con el alma? Pongámoslo en términos muy humanos: cuando usted sirve a su esposo la comida, señora, lo hace con todo su corazón o de mala gana. Hay diferencia. Hijo, cuando usted le hace un mandado a su mamá lo hace con todo su corazón o lo hace de mala gana, porque a veces podemos hacer las cosas o nos vamos renfufuñando, alegando por todo, pero cuando usted ama a sus padres los sirve con todo su corazón, qué diferente es cuando  usted sirve de todo corazón y lo hace por amor.

Una niña como de unos diez años va por la calle cargando a un bebe y unos adultos le dicen qué pesada carga llevas y ella les responde que no es una carga pesada, es su hermanito. Ah, que tierno,cuando usted ama no lleva una carga pesada, son sus hermanitos. Amar y servir a Dios con todo el corazón y con toda el alma implica una entrega total, sin reserva alguna. Como aquel hombre que compró una propiedad, pero en la escritura había una cláusula que decía que los dos clavos que estaban en la sala no entraban en el negocio y fue aceptado. Cuando estaban en la inauguración de la casa llego el antiguo dueño, pidió permiso, entró, puso su hamaca y se puso a roncar. Así hay muchos de nosotros que decimos amar a Dios pero no le hemos entregado esos clavos que tenemos ahí. ¿Cuál es el clavo que tiene usted hermano clavero? “Señor, me rindo a ti, pero mi borrachera del viernes no, ese clavito se queda aquí. El domingo vengo a la Fráter, pero me reservo el clavito de la Lupe, tengo tantos años de visitarla, pero ese no, Señor”. ¿Cuál es su clavo? ¿Da gabetazo en donde trabaja, se emborracha? Me contó una persona que un día en la empresa donde trabaja tomo un dinero, luego a la semana siguiente tomó otro poco y ahora son ya cuarenta mil dolares “y no puedo pagar lo que tomé prestado”. Eso no fue prestado, fue robado, le dije.

A veces decimos que amamos al Señor, pero nos reservamos algunas cosas como fornicar, emborracharnos, robar y por eso sufrimos las consecuencias. No podemos reservarnos nada, no podemos dividir el alma en diez pedazo, porque le pertenece al Señor en su totalidad, porque nos pide que lo amemos con toda nuestra alma y todo el corazón, con todas nuestras fuerzas. El Señor nos pide todo, pero también está dispuesto a darnos todo.

Marcos 12:28-30 dice  Uno de los maestros de la ley se acercó y los oyó discutiendo. Al ver lo bien que Jesús les había contestado, le preguntó:—De todos los mandamientos, ¿cuál es el más importante? —El más importante es: “Oye, Israel. El Señor nuestro Dios es el único Señor —contestó Jesús—. Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.”  Tenemos que amar a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente, con todas las fuerzas no podemos ser amantes a medias. ¿Cómo podernos amar al Señor con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas? Sirva a su prójimo en la iglesia, pero no se limite solo hacerlo en la iglesia.

Cómo sé que yo amo a Dios, muy fácil. Si yo amo al prójimo, si no tengo pensamientos homicidas cuando lo veo. 1 Juan 3:16  En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Vale la pena reconocer que esa obra es maravillosa. Jesucristo se entregó porque nos ama y por ese amor es que Cristo murió. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos. Aunque a veces es más fácil entregar dinero, una libra de azúcar, de frijol, pero es más difícil entregar la vida, ¿cómo se mide la vida? En tiempo. Cada vez que usted dedica tiempo para abrir una célula, abre su casa para orar por quienes llegan, alabar con ellos, para aconsejarles, amonestarles, para enseñarles, usted está entregando la vida. Cada vez que entregamos una hora a una persona es una demostración que amamos a Dios. Cada vez que usted dedica tiempo para servir en la Zona de Campeones y cuidar a los niños de varias familias, está demostrando que ama a Dios. Hay familias que no pueden con dos hijos, pero aquí hay maestros que pueden con treinta niños, porque ese maestro ama a Dios con todo su corazón y sirve con toda su alma.

17 Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. Cómo vamos a saber que amamos alguien, porque los hechos lo demuestran, por eso decimos que obras son amores, y no buenas razones. Hay esposas que escuchan de sus esposos “cómo te quiero, cómo te amo”, pero a la hora de recibir el suelo se van a chupar con los amigos y no llevan nada a la casa. Hay hijos que pregonan “mami te amo”, pero llega el fin de año y el niño otra vez en el mismo grado, qué pasa, “sí, pero yo te amo”. Si ese chico de verdad amara a su mamá tendría que esforzarse un poco más. Como aquel joven que presume con su novia que va a la universidad y cuando le pregunta qué semestre cursa le dice que está en su EPS, no está por graduarse, está en su “eterno primer semestre”. Si amamos vamos a demostrarlo, mire lo que dice 1 Juan 4:19 Nosotros amamos a Dios porque él nos amó primero. 20 Si alguien afirma: «Yo amo a Dios», pero odia a su hermano, es un mentiroso. Pregúntese si odia a alguien, ¿a quién odia? Voy a repetir lo que dice Juan, si usted dice que ama a Dios, pero odia a su hermano es un mentiroso. ¿Qué piensa cuando ve entrar a su hermano, aquel que no trabaja y pide prestado todo el tiempo y no paga? ¿Tiene permiso para odiarlo? No porque ama a Dios.

Una joven tuvo a un hijo que nació epiléptico, paralítico y sordomudo y se lo fue a dejar a la abuelita para que se lo cuidara, una mujer de 60 años. Le alimentaba, cantaba, le oraba, lo bañaba y le cambiaba pañales todos los días  junto con su otra hija con mucho amor por un tiempo de 30 años. El día que el nieto de esta señora murió, la vi tirarse de rodillas, ya con 90 años de edad, decirle “Gracias Señor, por llevarte a mi nieto Hugo. Ahora ya me puedes llevar a mí, porque ¿quién lo iba a cuidar si yo me iba antes?”. Esa señora fue mi abuela Choma y Hugo mi primo. Allí vi un ejemplo del amor de Dios, porque para hacer eso se requiere del amor de Dios.

Dios hace milagros y puede sanar a un paralítico, a un paralítico, a un mudo, a un sordo, pero si eso no ocurre y a usted le toca cuidar a su nieto por uno, dos, cinco años o toda una vida, usted está demostrando en ese servicio que usted ama a Dios, porque nadie puede decir que ama a Dios y no ama a su prójimo. Es importante amar a Dios y al prójimo en la iglesia, pero también en la casa. Si es un buen servidor en la iglesia, debe ser también un buen servidor en la casa, en el trabajo, en la escuela, en  todas partes.

Gálatas 6:9-10 dice No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos. Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe. ¿Cómo amar a Dios? Malaquías 3: 10 dice  »Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde. Íntegro, quiere decir que usted no tiene derecho a manejar el diezmo, el diez por ciento de sus ingresos, como usted quiera, para este ministerio, para esta obra de caridad, no. Usted tiene que traerlo completo para los fondos del templo, después puede hacer lo que usted quiera para ayudar a un hermano, a un familiar, a una persona pobre. Si ustsed ama al Señor, no le pesa dar lo que Él le pide y ¿qué le pide el Señor? Que lo ame, que lo sirva con todas tus fuerzas.

Expresamos nuestro amor al Señor cuando le servimos,también  cuando damos el diez por ciento.También cuando amamos a nuestros padres cuando compartimos con ellos. No hemos enseñado a nuestros hijos a trabajar y a compartir con nuestros papás, a trabajar y ayudar con los gastos de la casa, porque igual, ellos siguen becados en la casa, gastando luz, gasolina y otros gastos. Usted debe enseñarlos dar su diezmo a la iglesia, pero también deben de ayudar con lo que comen en la casa. Lo hijos deben a ayudar a los padres cuando ya están viejitos, darles techo, comida, médico, medicinas, o darles los pañales, si ellos se los daban, cambiárselos, si ellos se los cambaban.  Siempre he dicho que un padre puede con cinco hijos, pero cinco hijos no pueden con un padre. Se está muriendo en el hospital y nadie quiere hacerse cargo de la cuenta cuando la Biblia dice:honra a tu padre y a tu madre, es eso, métete la mano en la bolsa, tacaño y dales. Hijos sinvergüenzas, para chupar si son buenos.

¿Cómo demostramos que amamos a Dios? Por nuestro servicio a la iglesia y al  prójimo. Porque somos generosos con la iglesia y con el prójimo. Pero también dice Mateo 5:14-16 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo. Esta semana viajamos a Colombia y abordamos siete aviones diferentes, cuatro de ida y tres de regreso. Cuando estábamos en el aeropuerto donde casi lo desnudan a uno, pasó una pareja y el joven lo conocía allá por 1979 cuando empecé a grabar para la televisión.Y platicamos varias cosas y entre ellas me dice: ustedes brillan en cualquier lugar donde estén. No se imaginan a la gente que bendicen con su ministerio.Yo quiero sembrar en su ministerio y me dio 20 dólares. Mi dice su compañero, pastor verdaderamente quiero agradecerle por todo lo que nos ha bendecido. Me dio cien dólares en la mano.Hagan cola, les dije.

Si nosotros somos luz, la gente va a ver el camino, aunque pasen décadas, llegará el día en el que nos van agradecer. Por eso decimos no se cansen de hacer el bien. Estábamos en Colombia y nos llevaban en un bus a la puerta indicada y entró una señora y no había lugar para ella. Me levanté y le dije que se sentara.Tengo muchos años de no andar en bus, pero son pequeños detalles, que no  nos cuestan, pero vamos a demostrar que somos luz en medio de las tinieblas. Jóvenes si ven a una persona que apenas se agarra en la camioneta, denle el lugar, no esperen a que se caiga. No hay que esperar a que la montaña de El Cambray se caiga, para ayudar. No espere que haya otra tragedia, todos los días usted puede demostrar que ama a su prójimo. 1 Crónicas 18:14 dice David reinó sobre todo Israel, gobernando al pueblo entero con justicia y rectitud. Si usted ama a Dios se va a notar, porque va a ser una persona justa, una persona recta en todo lo que hace.

Estaba en Colombia, ya en el aeropuerto de regreso y me llevó un Pastor laico, tiene sus empresas, y me invitó a desayunar, yo pedí un plato muy colombiano con arroz y frijoles colorados y encima un huevo, los demás pidieron su desayuno americano. Era muy grande el platillo y compartí con todos los que estábamos en la mesa. Se me quedó viendo con los ojos llorosos y me dijo: Pastor, a mi me toca llevar y traer a muchos predicadores, pero quiero decirle algo: yo he visto a Jesús en su vida, por su humildad, por su carácter, por su modo de ser.

Muchas veces actuamos y no oímos nada, pero la gente sí lo nota, a veces no lo dice, pero cuando no lo dicen nos sentimos más seguros, para seguir siendo uno de esos, del pueblo de Israel, a los que Moisés les dijo ¿qué te pide el Señor tu Dios? Simplemente que le ames, que andes sus aminos y que lo ames de todo corazón y le sirvas con todas tus fuerzas.

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