A pesar de lo que le hicieron (código 2015-363) – Radios Fráter
  • noviembre 15, 2015

A pesar de lo que le hicieron (código 2015-363)

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Dos fines de semana estuve ausente, porque fue invitado a participar en un foro que se realizó en Corea del sur sobre las mega iglesias y las misiones en el mundo. Había eruditos, estudiosos, líderes universitarios hablando del tema y el predicador de la Fráter también compartiendo con ellos. La gente en muchas partes del mundo tiene sus ojos puestos en Guatemala y sobre todo en lo que Dios ha hecho aquí en la Fráter, gracias a Dios que podemos ser de inspiración para mucha gente en el mundo entero. Hoy hace ocho días estaba predicando en una iglesia presbiteriana muy grande, ahí estuvimos compartiendo. Por supuesto que no prediqué en coreano, lo hice en inglés con traducción al coreano.

Alguna vez nos ha tocado sentir en la noche que nos abandonaron, que nos dejaron solos y sentimos morir, una noche angustiosa en la que de veras no vamos a amanecer, todo se ve complicado y realmente no es la noche de bodas. Eso le pasó a Jesús que tuvo una noche en la que sintió que se moría, esa noche fue terrible, la noche en el Getsemaní. Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer el lugar y aprender que en ese jardín lo que se cultivaba eran aceitunas, las que producen el muy recomendado aceite de oliva, pero en la época de Cristo, para sacar el aceite de las aceitunas, tenían que depositarlas en una gran roca que tenía un canal en la parte superior, ahí las depositaban y encima sobre ese canal circulaba una piedra de molino, a eso se refiere Jesús cuando dice que si alguien escandaliza de estos pequeños, mejor que se cuelgue una piedra de molino al cuello y se lance al mar, es decir, para que no salga.

Esa piedra pasaba sobre ese canal y prensaba a las aceitunas, de tal manera que soltaba el aceite. Jesús estaba en el Getsemaní esa noche, siendo, literalmente, prensado en el alma, verdaderamente el peso del mundo estaba sobre Él. De Él dependía la condenación o la salvación del pecador, pero salvar al pecador a costa de dar la vida misma no es fácil para cualquiera, y Jesucristo en el Getsemaní fue prensado, el peso que cayó sobre su alma, sobre sus mente y su corazón fue tan duro que dice la Biblia, que transpiraba sudor que parecía como gotas de sangre. Hay días en que la tensión, la presión que cae sobre nosotros es tanta que sentimos morirnos.

Y Jesús sabía que lo que le esperaba era la cruz, era la muerte y por eso leemos en Marcos 14:32-42 Fueron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús les dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí mientras yo oro.» Se llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a sentir temor y tristeza. Si Jesús sintió temor y tristeza, ¿quiénes somos nosotros para no sentirlo a veces? Llega el temor y la tristeza algunas veces a nuestra vida. «Es tal la angustia que me invade que me siento morir. Está tan angustiado y lo confiesa a sus amigos, a Pedro, Jacobo y Juan que les dice tengo tal angustia que me siento morir. El problema es que tenga tal angustia que se sienta morir y no tenga ni a quien decirle que se siente morir. Está angustiado, atemorizado siente que se muere y no hay nadie que le inspire confianza para poder decirle lo que usted siente.

La verdadera comunicación entre esposos, amigos, hermanos es cuando podemos decir lo que verdaderamente sentimos sin temor que se burlen de nosotros, sin temor de que nos hagan de menos. Jesús no tuvo ningún empacho en confesar que tenía mucho temor, tristeza y angustia. Quédense aquí y vigilen.» Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible no me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» Y esta es la oración más sabia que podemos hacer: Señor, esto es lo que me pasa, pero que no se haga lo que yo quiero sino lo que tú quieres. Porque a veces lo que queremos es que sane mi hijo, pero a veces se muere; a veces lo que queremos es que salve el hogar, pero se desarma; a veces lo que queremos es que nos salga el negocio y que nos haga ricos, no sale y quedamos mal.

Decía: « Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo. Sinceramente lo que pidió fue que no lo hiciera beber ese trago amargo, la verdad es que no quiero que me desnuden, que me arranquen la barba, que me pongan corona de espinas, que me claven en la cruz, yo no quiero eso. Y quién quiere eso, nadie, no me hagas beber ese trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú. Cuando oramos así es más conveniente para nosotros aceptar la soberanía divina, Dios dispone lo que quiere, no necesariamente lo que nosotros queremos. A veces pedimos casarnos con una persona determinada, pero no se nos hace, a mí me han dicho que recibieron Palabra de Dios para contraer nupcias con una persona y yo les digo que sí es de Dios, así será.

37 Luego volvió a sus discípulos y los encontró dormidos. «Simón —le dijo a Pedro—, ¿estás dormido? ¿No pudiste mantenerte despierto ni una hora? Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.» Una vez más se retiró e hizo la misma oración. Cuando volvió, los encontró dormidos otra vez, porque se les cerraban los ojos de sueño. No sabían qué decirle. Al volver por tercera vez, les dijo: « ¿Siguen durmiendo y descansando? ¡Se acabó! Ha llegado la hora. Miren, el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!» Es el momento en el que Jesús acepta su realidad y dice no me escapo de la traición, no me escapo del juicio injusto, no me escapo de la crucifixión ni de la muerte, pero de lo que sí se escapó Jesucristo fue de quedar muerto para siempre, porque al tercer día resucitó y ahora es el Señor de señores y usted y yo somos salvados, rescatados por su sacrificio.

¿Se ha preguntado por qué los discípulos no pudieron estar despiertos orando por Jesús? ¿Por qué se durmieron? Cuando usted está deprimido, está triste por lo general ¿Qué es lo que busca? La cama. Cuando la gente está triste, deprimida, asustada se refugia debajo de las sábanas, he conocido a personas que se han refugiado debajo de las sábanas por un día, una semana, un mes, un año o varios años, ¿por qué? porque se sienten protegidos escapando de la realidad en una cama, es muy común. Los discípulos habían oído del Señor que lo iban a capturar, que lo iban a crucificar, que lo iban a traicionar y ellos estaban tristes.

Jesús pasó por una noche de esas que son verdaderamente infernales, todos los demonios encima de Cristo, buscando matarlo, buscando destruirlo y Jesucristo buscando el apoyo en sus amigos. No encontró apoyo en ellos, estaban ahí, pero no estaban ahí, porque estaban bien dormidos. Como muchos que se pasan todas la noche viendo tele, viendo su computadora, su teléfono y cuando vienen a la iglesia el domingo están que se duermen. Es horrible estar en un lugar y ya se duerme. Me ha tocado, regreso de un viaje lejano como cuando allá es de día y aquí es de noche y se regresa de día y se está con alguien pero uno ya está que se duerme. Le fallaron a Jesús. ¿Quién le ha fallado a alguna persona? ¿Le ha fallado alguien más de alguna vez? A veces nos ha fallado el cónyuge, el hijo, a veces la nuera, el socio, a veces el amigo, a todos nos ha fallado alguien.

Traición, el significado es falta que comete una persona que no cumple su palabra o que no guarda la fidelidad debida. A Jesús, esa noche, no solo le fallaron sus tres amigos más cercanos, Pedro, Jacobo y Juan, dice en Marcos 14: 41 Al volver por tercera vez, les dijo: « ¿Siguen durmiendo y descansando? ¡Se acabó! Ha llegado la hora. Todos se habían dormido, todos le habían fallado y termina diciendo en el versículo 42 ¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!» ¿Ha tenido una ocasión en la que usted conoce quién lo está traicionando? Es terrible, está sentado a la mesa y ese es el que le está traicionando o está en la oficina en una sesión y tiene a todos sus ejecutivos y usted sabe quién lo está traicionando, quién está robándose la cartera de clientes y llevándosela a otra empresa. Es horrible. Jesús sabía quién lo estaba traicionando.

Me ha tocado estar rodeado de gente sin saber quién es el traidor, pero me acuerdo de Jesús que todavía lo deja meter la mano en su plato y comer con él. Marcos 14:44- 45 El traidor les había dado esta contraseña: «Al que yo le dé un beso, ése es; arréstenlo y llévenselo bien asegurado.» Tan pronto como llegó, Judas se acercó a Jesús. — ¡Rabí! —le dijo, y lo besó. Qué bonito cuando nos abrazan, cuando nos besan, pero no sabe que a veces que a la par del beso viene el puñal, la traición. Lo están besando, abrazando, le están diciendo maravillas. Me he encontrado con gente muy melosa, pero muy traidora. Que el Señor nos ayude, porque cuando usted tiene esa experiencia de muy meloso, muy abrazador, muy cariñoso, pero luego traidor, usted puede pasar una noche de esas en las que se siente morir, se deprime, se frustra y Jesús lo vivió.

Qué paso esa noche cuando su tesorero, Judas era el tesorero, era un hombre de plena confianza, aunque Jesús ya sabía que había estado sacando dinero del tesoro del ministerio. Que Dios nos libre de hacer mal uso de los recursos que ponen a nuestro cuidado. Dios nos pone en una empresa a cuidar mucha plata, no es nuestra, cuidado, no es nuestra. Dios nos pone en un ministerio con mucha plata, cuidado, no es nuestra, tenemos que manejarlo con integridad y honradez. Todos podemos caer en el pecado de Judas, de tomar lo que no es nuestro, pero Dios toma nota y miren cómo terminó Judas y vean cómo Jesús terminó, en lugar de sufrir por un rato por lo que le hizo su tesorero, aunque sí sufrió por el dinero que le robaron, salió vencedor, gracias a Dios.

En Marcos 14:50 dice: Entonces todos lo abandonaron y huyeron. Todos los discípulos huyeron, les recomiendo que, por favor, no todos me abandonen a la hora de la hora. Ni uno solo de sus discípulos lo siguió, el único que se atrevió a seguirlo de lejos fue Pedro, pero mejor no lo hubiera seguido, porque la embarró toda. Dice en Marcos 14:66-69,70-72 “Mientras Pedro estaba abajo en el patio, pasó una de las criadas del sumo sacerdote. Cuando vio a Pedro calentándose, se fijó en él. —Tú también estabas con ese nazareno, con Jesús —le dijo ella. Pero él lo negó. Así como el que niega que fue servidor de la Fráter, jamás. —Te vi en la tele, ahí pasó y ahí estabas —. Fui porque mi suegra me pidió que la llevara y por no tener problemas la llevé. Negar. Poco después, los que estaban allí le dijeron a Pedro: —Seguro que tú eres uno de ellos, pues eres galileo. Él comenzó a echarse maldiciones. — ¡No conozco a ese hombre del que hablan! —les juró. Al instante un gallo cantó por segunda vez. Pedro se acordó de lo que Jesús le había dicho: «Antes de que el gallo cante por segunda vez, me negarás tres veces.» Y se echó a llorar.

Jesús sufrió la negación de Pedro, sufrió el abandono de sus amigos, fue condenado como digno de muerte, algunos empezaron a escupirle, le vendaron los ojos, le daban puñetazos; profetiza, le gritaban, también los guardias le daban bofetadas. A Jesús lo condenaron y en su lugar liberaron a un homicida y la multitud gritabas ¡crucifícalo! ¡Crucifícalo! liberaron a Barrabás. En la cruz se burlaron de él. Eran las nueve de la mañana cuando lo crucificaron.

En Marcos 15:31 dice De la misma manera se burlaban de él los jefes de los sacerdotes junto con los maestros de la ley. Hoy en día la gente se burla de alguien marcado por la ley, muchos se divierten leyendo en Guatemala lo que hoy se llama “memes”, me los mandan y a veces da pena, pero como estoy solo me río. Qué ocurrentes, se les ocurre cada cosa y se burlan de la gente, ¿no creen que se entera del que se están burlando? A nadie le gusta que se burlen, podrá ser calvo pero no le gusta que se burlen de usted.

Francia pasó una noche terrible el 13 de noviembre, cabalmente estábamos celebrando con mi esposa 44 años de vida matrimonial, pero en Paris esa anoche había un caos. Terroristas atacaron restaurantes, bares, bombas cerca del estadio, una sala de conciertos. Dispararon con AK-47 a discreción. Ciento veintinueve muertos, trescientos cincuenta y dos heridos y noventa y nueve graves. Y ¿qué esperaba Francia en medio de ese caos, que le ha tocado vivir? La solidaridad de los amigos. Barak Obama se pronunció, la señora Merkel se pronunció y Alejandro Maldonado se pronunció mostrando solidaridad. Cuando se está en una situación difícil se espera que sus amigos lo apoyen. Y eso lo tenemos que hacer, Jesús sufrió y todos hemos sufrido momentos en los que los amigos se cuentan con una mano y nos sobran dedos, porque estamos pasando por un momento difícil, nadie quiere justarse con nosotros, nadie quiere decir que somos conocidos, ni pariente somos.

Jesús tenía motivos para abandonar su misión, tenía toda la razón para decir que “se fueran al infierno todos”, “yo no me enfrento a la cruz, que se los lleve la tiznada a todos estos humanos, ingratos, ni los cercanos me están apoyando, menos los demás”. Pero Jesús no abandonó la misión, le fallaron sus amigos, los discípulos lo abandonaron, Pedro que se las llevaba de ser el más cercano lo negó tres veces. Jesús fue condenado injustamente y lo golpearon, pero continuó fiel a su misión, porque tenía claro el propósito de su vida. En Marcos 10:45 dice: “Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos. Por eso decimos el que sirve, sirve, y el que no sirve no sirve. Usted de qué sirve, si no sirve para vivir, es que no vive para servir. Jesús se lo había dicho muchas veces a sus discípulos y respaldó su Palabra y dijo: yo vine a este mundo para servir y para dar mi vida en rescate por muchos, Jesús tenía claro que había venido para dar su vida y rescatar a muchos.

Marcos 14: 17-19, 27 dice: Al anochecer llegó Jesús con los doce. Mientras estaban sentados a la mesa comiendo, dijo: —Les aseguro que uno de ustedes, que está comiendo conmigo, me va a traicionar. Jesús ya lo sabía, —Todos ustedes me abandonarán —les dijo Jesús—. No solo sabía, los advirtió. Recuerdo a uno que tenía cerca y un día, delante de varios, le dije tú, estás aquí porque te estamos pagando el día, el día que no te paguemos te vas a ir. —Nunca, Pastor, cómo va a creer—. ¿Qué hizo? Yo sé lo que sintió Jesús, saber que la gente es infiel, saber que la gente está con usted porque tiene interés, porque usted le conviene, porque le paga, le compra, le sirve y cuando usted ya no le pagua, ni le compra ni le sirve lo abandona.

Jesús supo quién lo iba a dejar, supo quién lo iba a traicionar, supo quién lo iba a abandonar y, sin embargo, no abandonó su misión, Dios nos ha dado a cada uno una misión, no la abandonemos aunque el que está más cercano a nosotros nos abandone. No abandone su misión, aunque a usted lo abandone cualquier relación que tenga. Ninguna relación terrenal debe afectar nuestra relación celestial. Si el pastor no lo saludó que eso no le importe; que el servidor lo mandó a estacionarse a otro lugar y por eso no viene a la Fráter; que lo abandonó su esposa, que su novio se casó con otra. Permanezca en la obra del Señor. En Romanos 8:38-39 dice Pablo, otro que también sufrió, otro que supo lo que es la traición, el engaño leamos su convicción: Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. Esa es nuestra convicción.

No permita jamás que los errores de personas en puestos de liderazgo o de otros hermanos en Cristo, dentro y fuera de la congregación, lo conduzcan a tomar la decisión inmadura y sin perseverancia total de abandonar los caminos de Dios, por el pecado de otros. Ponga los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe. Dice Lucas 23:32- 34 También llevaban con él a otros dos, ambos criminales, para ser ejecutados. Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron allí, junto con los criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda. —Padre –dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús.

Estaba en Colombia, hace algunos años, y a la par estaba sentado un famosísimo predicador, evangelista reconocido en Latinoamérica, recién lo había traicionado su representante y entonces me dijo: yo sé que a ti te han traicionado, ¿cómo has manejado la traición? Y le dije, dos palabras, una es perdonar y olvidar. Si algo tenemos que hacer para superar las traiciones en la vida es perdonar. Si usted no perdona vivirá siempre resentido, amargado. Pero si perdona a aquel que lo traicionó tarde o temprano le va a pedir ayuda y usted va a tener la oportunidad de ayudar y hacer que su rostro se ponga rojo de la vergüenza, porque a pesar de que lo traicionó, que le hizo daño, usted estuvo dispuesto a servirlo y ayudarlo. Mi esposa me decía, hace algunos años, ¿cómo puedes saludar y abrazar a fulano y mengano, si te han traicionado y ten han hecho tanto daño? La mejor manera de superar nuestro dolor, nuestra frustración, es dando amor a aquel que nos negó como hizo Jesús con Pedro. Llegó después a buscarlo decirle: Pedro ¿me amas? Y Pedro solo tuvo que decir tú, Señor, sabes todas las cosas, tú sabes que te amo. Perdón.

Ese mismo día y en ese mismo viaje en Colombia, ya iba en el aeropuerto de salida, me encuentro con un famosísimo cantante, adorador conocido en muchas partes del mundo. Nos sentamos a tomar un café y me dice: Quiero preguntarte algo, ¿cómo manejas la traición? porque yo he sido traicionado. Tuve que decirle de nuevo, igual como lo maneja Jesús, como lo dijo finalmente en la cruz: Padre perdónalos. Perdonar y olvidar no es fácil, pero es una buena medicina. Sin perdonar a nuestros ofensores y traidores, es imposible seguir viviendo en la libertad de agradar a Dios y recibir su perdón, porque si no perdonamos a otros sus ofensas, tampoco Él nos perdonará las nuestras. Así que sigamos el ejemplo de Jesús y no dejemos que nada ni nadie nos separe de Dios. Perdonemos a los que pequen contra nosotros, perseveremos cumpliendo su misión.

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