Y así oró Jesús… – Radios Fráter
  • noviembre 22, 2015

Y así oró Jesús…

Escuche:

Se hizo muy famosa la etiqueta Orar por París, como consecuencia de ese acto terrorista que ya lleva más de 130 muertos, mucha gente muerta. También esta semana se puso un hashtag ahora “fue Mali”, en un hotel donde hubo 19 muertos de los que estaban hospedados, así como trabajadores. La crisis mundial obliga a que elevemos a Dios nuestras oraciones. ¿Será necesario que establezcamos día en especial para poder orar a Dios? Qué bueno, pero la verdad es que necesitamos una vida de oración. Todos en el mundo, así sea en Francia, cuando las balas llegan todos oramos. Cuando la muerte se ve enfrente, todos oramos. Cuando llega una crisis difícil a nuestra vida, no nos queda más que clamar a Dios.

Cuando estamos frente a una situación muy difícil gritamos Dios mío, socorro, auxilio. Cuando llega la crisis, cuando llega la agonía, cuando se siente que se muere porque el carro va directo hacia un poste que se le puso enfrente, hacia un árbol que no se quita del camino, a un barranco ahí es cuando se ora. Hay noches en las que uno se siente morir, así se llamó el tema hace dos semanas, “La noche en la que Jesús sintió morir”, y sí fue una noche de agonía, sabía que lo iban a crucificar, sabía que la situación se estaba complicando y entones lo que hizo fue ir a buscar el rostro de Dios en oración, y se hizo acompañar de sus más cercanos amigos, Pedro, Jacobo y Juan. Por eso es importante que, cuando hay dificultades en la vida, no estemos solos. Si usted pertenece a una célula, cuando tenga una situación muy complicada, habrá personas muy cerca, lo van a llamar, van a orar por usted, van a preguntar por usted. Pero si es el Llanero Solitario y solo anda con su indio Toro no va a tener buenos resultados en ese sentido.

La semana pasada hablamos del tema “A pesar de lo que le hicieron”, a pesar de lo que le hicieron, a Jesús, siguió enfocado en su misión, no abandonó, no tiró la toalla. Pedro, aquel bocón que decía siempre que nunca lo iba a dejar, fue uno de los que no solo lo dejó sino que lo negó tres veces en presencia de Jesús, estaba amarrado a un palo y Pedro negándolo ante todos. Su tesorero Judas, fue quien lo vendió por treinta monedas de plata, los otros diez discípulos también lo abandonaron, lo dejaron completamente solo. Todos lo traicionaron, lo abandonaron, lo negaron y lo dejaron solo y, sin embargo, Jesucristo permaneció firme en la fe. A usted es posible que alguien lo traicione, que le digan que es feo, que hiede mucho, que alguien no lo salude, que alguien lo maltrate pero usted siga fiel al Señor. Si Jesucristo permaneció firme en su misión de dar Su vida en rescate de muchos, usted permanezca en la que Dios le ha dado. No abandone, siga plantado en la casa del Señor, siga plantado en Cristo hasta que venga.

Ahora vea lo que Jesucristo hizo cuando las cosas, verdaderamente, se ponían color de hormiga, cuando las cosas se complicaban. Lo vemos en Marcos 1:35, Muy de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, Jesús se levantó, salió de la casa y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. A veces no podemos orar porque estamos rodeados de muchas cosas y las circunstancias no nos permiten orar, si no hay tiempo, búsquelo, aunque sea de madrugada. Lucas 6:12 dice Por aquel tiempo se fue Jesús a la montaña a orar, y pasó toda la noche en oración a Dios. Antes de seleccionar a los discípulos que iban a estar con él en su ministerio, pasó la noche orando, meditando. Lucas 9:28 Unos ocho días después de decir esto, Jesús, acompañado de Pedro, Juan y Jacobo, subió a una montaña a orar. Juan 18:1 dice que Cuando Jesús terminó de orar, salió con sus discípulos y cruzó el arroyo de Cedrón. Al otro lado había un huerto en el que entró con sus discípulos.

Estos cuatro pasajes tienen algo en común, Jesús siempre oraba. Es cierto, oraba con los discípulos, pero vemos cómo solía apartarse sólo a hablar con el Padre Dios. Podemos saber con certeza que Jesús era una persona de oración, pero la pregunta es ¿Cómo oraba? ¿Qué expresaba al orar? ¿Qué pudiéramos aprender de cómo oraba Jesús para aplicarlo a nuestra vida? Si le preguntaran qué es orar, ¿qué respondería? Orar es hablar con Dios y si alguien puede hablar, es usted, hasta de noche habla. La gente sabe hablar, un día le preguntaron a Jesús ¿cómo se ora?, enséñanos a orar, a los discípulos Jesús les dio un modelo de oración, no para que lo repitieran como una cantaleta. Dice Mateo 6: 9-15 »Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Algunas veces me han dicho que nosotros no queremos a la Virgen, porque no le oramos y les respondo – al contrario, amamos, respetamos, admiramos a la Virgen María y ojalá mi suegra, mi madre, mi hermana, mi esposa fueran como ella–, pero cuando a Jesús le preguntaron cómo orar, estableció un modelo y dijo cuándo oren háganlo de esta manera ¿dijo madre nuestra que estás en el cielo? Él dijo: »“Padre nuestro que estás en el cielo. Y por eso nuestra oración siempre debe estar dirigida al Padre nuestro, y no es porque no amemos a María o porque no la respetemos, porque tiene un verdadero ejemplo que darnos a todos y vale la pena imitarla.

»“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.” »Porque si perdonan a otros sus ofensas – esta también es una explicación que da Jesús sobre el perdón–, también los perdonará a ustedes su Padre celestial. Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas. Aunque nos enseña cómo orar, todavía allí no registra una oración personal. Es una muestra de una oración y lo que esta debe incluir, pero no registra las palabras de Jesús en una oración.

Veamos un ejemplo de cómo Jesús oró cuando estuvo en la angustia. La noche en la que iba a ser arrestado, previo a la avalancha de traiciones, abandonos, negaciones, injusticias y la muerte terrible que sufrió, Jesús hizo una oración que debe dejarnos una enseñanza a cada uno de nosotros. ¿Cuál fue esta oración?, ¿En qué contexto se dio? Y ¿Qué podemos aprender de ella? Marcos 14:32-42, vea lo que dice: Fueron a un lugar llamado Getsemaní, y Jesús les dijo a sus discípulos: «Siéntense aquí mientras yo oro.» Se llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a sentir temor y tristeza. «Es tal la angustia que me invade que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y vigilen.» Yendo un poco más allá, se postró en tierra y empezó a orar que, de ser posible, no tuviera él que pasar por aquella hora. Decía: «Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» Luego volvió a sus discípulos y los encontró dormidos. «Simón —le dijo a Pedro—, ¿estás dormido? ¿No pudiste mantenerte despierto ni una hora? Vigilen y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil.» Una vez más se retiró e hizo la misma oración. Cuando volvió, los encontró dormidos otra vez, porque se les cerraban los ojos de sueño. No sabían qué decirle. Al volver por tercera vez, les dijo: « ¿Siguen durmiendo y descansando? ¡Se acabó! Ha llegado la hora. Miren, el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. ¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!»

Esa noche en la que Jesús oró, estaba tan angustiado que se sentía morir, sabía que sería arrestado, injustamente juzgado, crucificado y que moriría. Sabía que dependía del Padre Dios para fortaleza y por eso oró. No quería sufrir el trago amargo de la muerte, pero respetaba la voluntad perfecta de Dios. ¿Qué podemos aprender de esta oración que Jesús hizo en el momento más difícil y estresante de su vida? En primer lugar, aprenderemos que Dios nos fortalece a través de la oración, ¿cómo nos fortalece Dios? Se siente débil, se siente deprimido, desanimado, está en medio de problemas, ore, ore. Santiago 5:13 dice ¿Está afligido alguno entre ustedes? Que ore. ¿Está alguno de buen ánimo? Que cante alabanzas. Cuando se está afligido hay que orar, se quedó sin trabajo, está a punto de que lo metan a Pavón, su mujer quiere dejarlo ore y en algunos casos cante alabanzas. Cuando está en angustia y en aflicción los que le queda es orar, ore.

Mis hijos, estaban muy chicos, decidieron subirse a la casa de un vecino y juntos con los hijos del vecino dispusieron saltar del techo de la casa al techo del garaje, una distancia como de metro y medio, aproximadamente. Todos saltaban, pero Jorge, mi hijo mayor, dispuso saltar otra vez y se trabó en un cable de teléfono y se vino de cabeza, se golpeó en un bordillo. Dicen, a mí no me consta, que les dijo al levantarse tranquilos mucha, aquí no ha pasado nada. Se tocó la cabeza con la mano y cuando se la vio ensangrentada empezó a dar de gritos. Fue a la casa a seguir las instrucciones que le habían dado. Se metió al baño, se lavó con agua y jabón. Entró Alex, su hermano, le dijo que le quería ver, pero recibió como respuesta un no, no ha pasado nada. Pero le vio abierta la ceja, se le miraba el hueso y en medio de esa situación, contaba Jorgito que empezaba a orar, Señor que se me cierre, pero como no se le cerró fue llevado al hospital y lo suturaron.

Dios nos fortalece, a través de la oración, agarramos fuerzas.

Y aquí llegamos a otra parte de la oración que dice: Padre, todo es posible para ti, dice Marcos 14:36. Para Dios todo es posible, mis hermanos, he visto jovencitas que se me acercan y me dicen no consigo novio, les digo ore, además báñese, perfúmese, péinese, pero ore. Cuando ora al Señor, Dios responde, después las veo casarse, tener hijos y luego sus oraciones son diferentes. Hay otras angustias, pero Jesús sabía que todo es posible para el Padre celestial. Una enfermera que asistía a nuestra congregación a los inicios de los años 80, un día vio a una familia muy angustiada porque el neurólogo había desahuciado a su hija, había quedado cuadripléjica, no podía mover los brazos, las piernas ni siquiera la cabeza, se la detenían con unas muñecas. Les dijo, vayan a la Fráter, los animó, porque sabía que al venir aquí iban a aprender a orar, a confiar en Dios e iban a recibir fortaleza en medio de la angustia. Y qué bueno, que esa enfermera les compartió esa verdad.

Si usted conoce alguien que esté afligido, angustiado llévelo a su célula, tráigalo a la Fráter. Esta familia empezó a venir, en ese entonces nos reuníamos en el Cine Reforma. Todas las veces que orábamos por enfermos ahí estaba la familia Cortez con su hija Claudia. Cada vez que orábamos por enfermos los hermanos se reunían para ungirla con aceite. Ella, un día, le dijo a su papá que en la próxima Santa Cena iba a entrar caminando. Qué bueno, hija, uno de padre con todos esos informes angustiosos, pues que le queda. Llegó la Semana Santa y en la noche del jueves todos estaban dormidos en la casa, ella dormía en el cuarto con sus papás, cuando de repente Claudia les dice leventemente, ¡ya puedo caminar!

En el sueño vio a Jesús que la llamaba, que la invitaba a sentarse en sus piernas. Claudia llegó y le dijo el Señor estás sana. Ella despertó, y le dijo a sus papás que ya estaba sana. El papá, un profesor, un poco escéptico la levantó y la bajaron de la cama y por primera vez en muchos años dijo qué frío está el piso, porque antes no tenía sensación en las piernas. La mamá nos contaba las situaciones curiosas que habían ocurrido en la vida de su hija. Una dice que fue terrible ver que de la boca de su hija salía una cucaracha. No podía decir nada ni moverse. Un día le pusieron el zapato al revés, tenía el dedo doblado, pero no podía decir nada, ni sentía dolor. Esa noche salieron a caminar Gerardo e Irma, sus papás, por los corredores. El papá no se aguantó y salió corriendo gritando: mi hija está sana, mi hija está sana, mi hija está caminando. Le tocó las puertas a los vecinos y todos andaban en el puerto, pero en el transcurrir de los días todos se dieron cuenta que Claudia Cortez había sanado perfectamente bien. Años después la encontré con su esposo. Para Dios nada es imposible, todo es posible, no hay duda.

En 1973 fuimos con mi esposa a predicar a un pueblo de Mississippi, en ese lugar por aquella época la discriminación racial era muy fuerte, pero no me di por enterado, andaba tranquilo por todos lados predicando. Me quedé en la casa de un miembro de la iglesia y en el desayuno me contó que toda la cosecha de sandía estaba a punto de perderse si ese día no llovía, me pidió que orara. Elías oró y Jorge va a orar, le dije, porque todo es posible para Dios. Oramos, nos tomamos de la mano, confiando en Dios y dije: Señor gracias por este desayuno, por la hospitalidad de este hombre que nos ha recibido en su casa, pero mira Señor, la necesidad de él y de todos los granjeros de esta zona, si no llueve hoy, Padre no habrá sandias, en el nombre de Jesús, por favor, que llueva. Nos fuimos, pasaron los días, me quedé con el pendiente, ¿llovió o no llovió? Meses más tarde venía una carta con un cheque y me pregunté por qué. Era mi anfitrión que me contaba que había llovido, que les había ido bien en la cosecha.

Jesús estaba orando y dice «Abba, Padre, todo es posible para ti. ¿Había visto Jesús el poder de Dios? Sí, oró por ciegos, vieron; oró por sordos y oyeron; oró por muertos y resucitaron, oró por multiplicación de comida y se multiplicó. Sabía, había vivido, pero ese día Jesús oró, pidió si es posible que no me crucifiquen y el Señor le contestó sí, pero al revés de cómo pidió. ¿No le ha pasado que pide y la respuestas es al revés? Ora y aunque ora al que es Todopoderoso, la respuesta es al revés. Pasa, dice en Hebreos 5:7-9 En los días de su vida mortal, Jesús ofreció oraciones y súplicas con fuerte clamor y lágrimas. A veces nos da clavo llorar, sobre todo cuando nos han dicho que los hombres no lloran y nos estamos aguantando, queremos llorar, pero nos aguantamos, nos da pena, pero cuando la situación es complicada llore delante del Señor, si quiere, clame con fuerte clamor y lágrimas.

Me recuerdo de un hermano pentecostal que empezaba a asistir a una iglesia presbiteriana muy agradecido por lo que el Señor había hecho en su vida, lo había transformado, era un borracho, un malvado. Se gozaba en los servicios, siempre gritaba en un buen momento gloria a Dios, aleluya, bendito sea su nombre, todos se le quedaban viendo y decían ese loco solo viene a interrumpir nuestro servicio. Pero un día el pastor se le acercó y le dijo al hermano Paquito, que era descalzo, que iba llegar el supervisor y que no fuera a gritar, no quería una llamada de atención, le regalaba un par de zapatos nuevos, con tal que no fuera a interrumpir. Llegó con sus nuevos zapatos y se contenía en cada momento especial del servicio recordándose del regalo. A media prédica no se contuvo y gritó con o sin zapatos nuevos gloria a Dios.

Con fuerte clamor y lágrimas al que podía salvarlo de la muerte, y fue escuchado por su reverente sumisión. Aunque era Hijo, mediante el sufrimiento aprendió a obedecer; y consumada su perfección, llegó a ser autor de salvación eterna para todos los que le obedecen. Dios siempre nos oye. Juan 11:41-45 dice Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas. El Señor siempre nos escucha, lo que pasa que no siempre es inmediatamente, a veces la respuesta no llegas pronto. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas: — ¡Lázaro, sal fuera! El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. —Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús. Muchos de los judíos que habían ido a ver a María y que habían presenciado lo hecho por Jesús, creyeron en él.

Dios responde siempre. Unas veces nos dice sí y otras no y, otras, espera. A veces las respuestas del Señor no son tan prontas. Abraham y Sara querían un hijo y se lo pedían al Señor y Él les respondió: vas tener un hijo; es más, le dijo, vas a ser padre de multitudes. De cuando le prometió el hijo a cuando nació pasaron veinticinco años. A veces no es tan rápido, a veces hay que tener paciencia. Cincuenta por ciento de toda oración contestada es hacerla y el otro cincuenta por ciento es esperar a que se cumpla. Hay que pedir, sabiendo que para nuestro Padre celestial todo es posible, pero a veces en la espera se desespera, hay que tener paciencia.

Dios no todo lo responde de acuerdo a nuestra voluntad. Marcos 14:36 leímos que Jesús decía: «Abba (quiere decir papito), Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo, pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.» Ahí está el detalle, no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú, y Dios quería salvar a la humanidad y por eso Jesús vino al mundo. Cuando fue presentado a la sociedad como ministro del Evangelio, Juan dijo he aquí, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Desde que Jesús fue presentado en el templo a María se le dijo: este niño será traspasado por la danza, sufrirá. María sabía que ese niño iba a sufrir, iba a ser crucificado. Juan lo supo “he aquí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Jesús lo supo, yo no he venido a este mundo para servido sino para servir y para dar mi vida en rescate por muchos. Jesús lo sabía que iba a dar la vida. Muchas veces sabemos los que nos va a pasar, sabemos que vamos a dar la vida, que nos vamos a sacrificar por otros.

«Abba, Padre, todo es posible para ti. No me hagas beber este trago amargo. Pero no sea lo que quiero yo, sino lo que quieres tú. Cuando reconocemos a Dios como nuestro Padre, reconocemos que nosotros somos sus hijos. Como padres ¿les damos a nuestros hijos todo lo que nos piden? No. no todo lo que pide un hijo se lo concedemos. Usted no le va a comprar a su hijo de diez años una pistola. Recuerdo cuando mis hijos llegaron a pedirme que les comprara una moto, les dije no. Se van ir a estrellar en las motos. Pero como tercos, porque los primos sí tenían moto, se encaramaron a una. ¿Qué pasó? un día llega Checha todo raspado de la espalda. Se había ido a la pista Tinco y dio una vuelta con todo el equipo, pero en otra iba sin protección y se cayó.

A veces los papás sabemos por qué no les concedemos ciertas peticiones a nuestros hijos. No le dará permiso a su hijo para que ande con un drogadicto, para que no se vuelva un drogadicto, pero el hijo a veces es terco, se va sin permiso y termina preso. No les damos a nuestros hijos todo lo que piden, aunque tengamos para darles, porque sabemos lo que es mejor para ellos. Y así es Dios con nosotros, hay cosas que le pedimos y no nos la da cuando se las pedimos, o las da en cierta época de nuestra vida, cuando ya estamos preparados y aptos para manejar la fama, el oro, el poder, porque no es fácil manejar la fama, el poder y el dinero. Hay que aprender primero. Pablo dice he aprendido a estar en escasez, y he aprendido a estar en abundancia. Por eso a veces Dios no da toda la abundancia que usted quiere, porque no ha aprendido a estar en abundancia. Si Dios le responde y le da los millones que le está pidiendo, se vuelve loco. Dios todo lo responde a Su voluntad, no de acuerdo a la nuestra. Nuestros hijos entienden que están en la casa becados, no pagan la luz, la gasolina, el agua, la comida. Están totalmente becados y tienen que prepararse para que puedan hacerle frente al mundo.

Jesús nos enseñó la oración del Padre Nuestro, Mateo 6:10, Venga tu reino, hágase tu voluntad. Si oramos como se hace esta oración, vamos a estar dispuestos a que se haga en esta Tierra Su voluntad. La Biblia dice que del polvo hemos sido formados y al polvo volveremos. Está establecido que el hombre muera una sola vez, el Espíritu vuelve a Dios y el cuerpo vuelve al polvo., Por eso tenemos que decir que se haga su voluntad en la tierra como en el cielo. Cuando llegamos aprender que se haga en nosotros la voluntad de Dios y no la nuestra, entonces viviremos mejor. Recordemos que Jesús es el Rey y nosotros los sirvientes, entonces manda el Rey, Jesús es el que manda, yo obedezco.

Santiago 4:1-3 dijo ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. Hay una oración que he escuchado a mi esposa hacer con frecuencia: Señor quita las calorías a este tamal. ¿Responde el Señor estas peticiones? Cada vez va a tener más calorías. Hay otras oraciones que no son respondidas por el Señor, porque son para satisfacer nuestras propias pasiones. Si no quiere tener muchas calorías, no coma tamal. No se coma diez, cómase uno. Por qué tiene que devorarse cuatro hamburguesas, solo porque están en ofertas al 2×1. Hay oraciones que no son respondidas. Un día Elías dijo Señor, mátame, el Señor le dijo no te mato, tienes que predicar. Estaba deprimido, mejor quítame la vida Señor. Me imagino que así hay muchos presidentes en el mundo, diciendo mira cómo está el parque lleno de gente maltratándome, diciéndome ladrón y lo peor es que es cierto. Entones hay oraciones que no son respondidas.

Santiago 4:13-16 Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.» ¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Esto quiere decir que se aparece por un tiempo y luego se va. Todos somos como niebla y sin embargo, a sabiendas que nuestra vida es como la neblina, hacemos planes. Ya viene el Año Nuevo, vamos a comprar, vamos a vender. Usted no sabe lo que viene, por eso lo dice. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere. La voluntad de Dios es la que determina todo, si el Señor quiere viviremos y haremos esto y aquello.

Santiago 5:15-18 La oración de fe sanará al enfermo y el Señor lo levantará. A veces hemos orado por un enfermo y el Señor lo levantó pero para el cielo ¿qué vamos a hacer? Es la voluntad del Señor. Cuando usted ore por un enfermo pregúntele primero ¿usted ya reconoció a Jesucristo como su Salvador personal? Si le dice sí, oremos, porque si no sana se irá al cielo. Si no ha entregado su vida a Cristo, entonces ore para que se convierta y luego ore por él. Si sana, qué alegre y si no, de morirse tiene. Pero ya lo dejó preparado para la eternidad. Luego dice Y si ha pecado, su pecado se le perdonará. Por eso, confiésense unos a otros sus pecados, y oren unos por otros, para que sean sanados. La oración del justo es poderosa y eficaz. Elías era un hombre con debilidades como las nuestras. Con fervor oró que no lloviera, y no llovió sobre la tierra durante tres años y medio. Volvió a orar, y el cielo dio su lluvia y la tierra produjo sus frutos. Oremos con fe, oremos con fervor, oremos cuando estemos afligidos pero estemos dispuestos a aceptar la voluntad del Padre que está en los cielos.

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007