Tiempos dorados (código 2015-387) – Radios Fráter
  • noviembre 29, 2015

Tiempos dorados (código 2015-387)

Escuche:

Los tiempos pasan y cambian, había una canción popular muy romántica, que decía reloj detén tu camino, pero no se detiene, pasa, hoy somos niños mañana ya somos jóvenes y luego somos viejos, la vida pasa, pero no solamente pasa si no que cambia, si no lo cree mire una fotografía de niño suya y una de ahora, no va a creer que es usted es ese niño pero así es, las cosas y las personas cambian. La gente piensa que el pasado fue mejor. Le dice una señora a su esposo qué felices éramos hace veinticinco años. Él se queda pensando y hace cuentas y le dice hace veinticinco años no nos conocíamos. Por eso mismo, le contesta. Las cosas cambian, el sabio Salomón dice en Eclesiastés 7:10 Nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor. No es de sabios hacer tales preguntas. Siempre se hacen esta pregunta ¿por qué todo tiempo pasado fue mejor? La gente recuerda y comenta que en aquel tiempo el pueblo era tranquilo, era bonito, el río, la casa y se acuerdan solo de las rosas, no de las espinas, si usted realmente se recuerda un poco de las espinas va empezar a recordar que no todo era bonito, no todo era mejor.

En aquella época si usted tenía necesidad de ir al baño tenía que levantarse, a las dos de la mañana, salir de la casa, caminar media cuadra y llegar al excusado. Eso era terrible con los fríos que hay y si era niño eso era peor si escuchaba las historias de miedo que contaban los mayores, que la Llorona, la Siguanaba, la Siguamonta, que el Sombrerón, el Cadejo. Como no había televisión, se escuchaban las historias de los mayores. Todos los patojos estaban con miedo, nadie quería acompañar a ninguno. En cambio, ahora no. Se levanta al baño que está a pocos pasos. Acarrear agua, es parte de las espinas del ayer, eso de acarrear agua es cosa seria, con las cubetas o botes vacíos de pintura, una, dos, tres o cuatro cuadras; muchas veces más, dependiendo del lugar. Ahora, usted abre el chorro y le sale aire, pero ya con su cisterna y su bombita ya le sale agua todo el tiempo. Pero ya tenemos cosas mejores hoy día,

No todo lo del pasado fue mejor, por eso es importante atender esta observación que hace Salomón, “nunca preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, no es de sabios preguntar”, pues solo produce desánimo, tristeza y derrota. Si declaramos que todo tiempo pasado fue mejor, estamos dándonos por vencidos para escribir una nueva historia hoy. Recordar que ayer éramos felices cuando estábamos recién casados. Sí, pero había dificultades. Hoy tiene la oportunidad, pues ya tiene cuarenta, veinte, quince de casado, de escribir una nueva historia hoy. ¿Qué era lo que hacía posible y agradable la relación? Pues haga que hoy también sea agradable. Lo que pasa es que hace años no cuida bien de su pareja. Recuerdo aquel tornado famoso que azotó a un pueblo en Estados Unidos y levantó la cama de una pareja y quedaron trabados por allá en la calle. Y se pone a llorar la esposa y él le dice ¿por qué lloras? La casa está asegurada, nos la van a hacer de nuevo. Por la cama no te preocupes, vamos a comprar una nueva. No, no lloro por eso, lloro porque es primera vez que salimos juntos en los últimos diez años.

Los tiempos pasados. Recuerda lo que se ha dicho “mucho del pasado ya no existe, el futuro no está aquí”. Todos tenemos un regalo y por eso se llama presente, el regalo que tenemos es el presente, hoy puede tomar de la mano a su señora, hoy puede acariciar a su hijo, abrazar a un amigo, dar un diezmo generoso, mañana se lo va a chupar su yerno. Hoy, puede hacer todo lo bueno que pueda, ¿con qué contamos? ¿Con el mañana? ¿Con el ayer? ¿Con qué contamos? Con el ahora, el presente, eso es lo que cuenta, ese es el mejor regalo, por eso ahora cuando le decimos a una persona te traje este presente, es un regalo,

Hay quienes tienen buenas intenciones de darnos un buen regalo algún día, eso no vale, lo que vale es lo de hoy, ahora, por eso decía Ana María Rabatté “si quieres decir te quiero a alguien, díselo ahora, no esperes a que se muera; no visites panteones ni llenes tumbas de flores, llena de amor corazones. En vida hermano, en vida”. De qué me va a servir que cuando ya esté en la caja llegue y diga cómo quiero al Pastor. Allí, para qué. Ahora es cuando tenemos que expresar nuestro cariño, demostrar nuestro amor, disfrutar el hoy. Quién cree que todo tiempo pasado fue mejor, vive en el ayer y desperdicia su presente. Aunque económica, emocional o amorosamente, algunos tiempos pasados hayan sido mejores, preguntarse ¿Por qué todo tiempo pasado fue mejor? Lo lleva a vivir en el ayer y a desperdiciar su ahora hoy y vivirá recordando en vez de vivir accionando.

Nosotros esperamos que otros tomen las acciones, pero nosotros cuándo. “Es que no me llama”, llámelo usted. Nosotros tenemos que aprovechar el día que Dios nos da. Y cuando Salomón dice nunca preguntes que todo tiempo pasado fue mejor, dice que no es de sabios hacer tales preguntas ¿cuáles preguntas? Aquí le van algunas sugerencias de preguntas que a veces nos hacemos y que no deberíamos hacer, por ejemplo: los “¿Qué hubiera sido si?” Qué hubiera sido si de vez de estudiar ingeniería hubiera estudiado economía, que hubiera sido, si en vez casarme, me hubiera quedado soltero. Todas esas preguntas llevan atada a una derrota a sus respuestas. ¿Qué puede hacer por el pasado hoy? Nada, porque su pasado son hechos y los hechos, hechos están. Los ¿Qué hubiera sido si? Nunca cambian su pasado, sólo lo martirizan en su pasado incambiable. Que hubiera sido si me hubiera casado con la Dorotea. Nunca lo vas a saber, escogió a la Matea, resígnese hermano y haga lo que puede hacer por el presente. Un psicólogo guatemalteco famoso solía decir a sus pacientes: los hubiera no existen. Están en el ayer y el ayer ya no existe. “No es de sabios hacer tales preguntas”.

La otra pregunta que a veces solemos hacer es ¿por qué me pasa a mí? ¿Por qué no le pasa a mi socio, sino a mí? Treinta mil espectadores en el estadio, veintidós jugadores en la cancha, cuatro árbitros y a mí me cae esto del pájaro en la cabeza. ¿Por qué me pasa a mí? Ese tipo de preguntas no se las debe estar haciendo. Como aquel que era tan negativo que decía a mí siempre me salen mal las cosas, si pongo circo seguro me crecen los enanos. ¿Por qué mi pasa a mí? ¿Por qué a mí se me muere mi hijo? ¿Y no a mi hermano que tiene tantos? ¿Por qué a mí me chocan el carro que solo tengo uno y no aquel que tiene seis? ¿Por qué me pasa a mí? Son preguntas que solo van a traer respuestas derrotistas. Vea lo que dice Eclesiastés 8:12-14 El pecador puede hacer lo malo cien veces, y vivir muchos años; pero sé también que le irá mejor a quien teme a Dios y le guarda reverencia. En cambio, a los malvados no les irá bien ni vivirán mucho tiempo. Serán como una sombra, porque no temen a Dios. En la tierra suceden cosas absurdas, pues hay hombres justos a quienes les va como si fueran malvados, y hay malvados a quienes les va como si fueran justos. ¡Y yo digo que también esto es absurdo!

Hay malvados a los que les va bien como si fueran justos, su mujer obediente, sus hijos respetuosos, su suegra amable, su negocio pingüe, su salud nítida. En cambio hay justos que les va como que fueran malvados; su esposa, Jezabel; sus hijos, pródigos; su negocio, tronando. Es un absurdo dice Salomón. Lo que sí dice Salomón es que si tú temes a Dios y lo reverencias te irá mejor, puesto que aunque aquí te toquen períodos difíciles tienes una eternidad con el Señor en paz, pero el malvado un día va a dar cuentas delante del Señor y allí no va a poder darle mordida al juez y va a ser sentenciado a condenación eterna.

Toda pregunta que no inspira una respuesta que lo lleva a accionar para cambiar su situación presente, lleva atada una derrota a su repuesta, lleva atada pasividad. No se haga preguntas que le van a traer derrotas, desánimos, hágase preguntas que lo lleven a la acción, que lo lleven a la actividad y a mejorar todo lo que corresponde a su persona. Nada peor que darse por vencido y lanzarse al colchón de la depresión. Estas preguntas que los sabios nunca se hacen llevan ese propósito. No se haga preguntas que lo lleven a la pasividad y a la desgracia. Hágase preguntas ¿cómo hago para bajar de peso? ¿Qué hago para que mis triglicéridos no sean de millonario sino de pobre? ¿Cómo le hago? Tome acción. Si usted y su esposa no se hablan pregúntese ¿qué hago para que nos hablemos? ¿Qué hago para que nos llevemos bien? Si no va bien en su negocio pregústese ¿qué hago? pero no caiga en el colchón de la depresión, en una fiesta continua de lamentaciones como ¡pobrecito de mí!

El enfoque que Dios quiere para usted es que vea hacia un futuro de esperanza, no hacia un pasado de desgracias. Los automóviles tienen un espejo que se llama retrovisor y sirve para cuando uno quiere retroceder, pero no se va en una calzada a cien por hora de retroceso. Se retrocede un poquito para luego avanzar. La vida hay que verla como por un espejo retrovisor, pasó y ya no se puede volver a ver. Si usted se queda “prendida” viendo en el retrovisor a aquel hombre guapo que está parado en la esquina, va a terminar encima del carro de enfrente y va a arruinar su vida. Mire al futuro, mire lo que viene, enfóquese en la esperanza. ¿Qué es esperanza? Es un estado de ánimo optimista, basado en la expectativa de resultados favorables, relacionados a eventos o circunstancias de la propia vida o el mundo en su conjunto.

Jeremías 29:4-14 dice: Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel, a todos los que he deportado de Jerusalén a Babilonia – Jeremías le está hablando a un grupo de israelitas que no están en su tierra natal, no están en su país, han sido deportados al extranjero, como los sirios que han salido, ahora, huyendo de su país y andan por toda Europa dónde conseguir refugio, inmigrantes que buscan a dónde ir a sentar cabeza. No es fácil salir deportado y encontrarse en otra tierra sin conocer a las autoridades de esa tierra, sin conocer las costumbres, a ellos les escribe y les dice: 5 «Construyan casas y habítenlas. En otras palabras les dice si los llevamos ahí echen raíces, al final la patria es a dónde Dios lo lleva a uno y donde se tiene que sembrar y dónde tiene cosechar y donde uno puede servir, allí donde uno vaya, no es el lugar el que hace a la persona, es la persona la que hace al lugar. Y donde quiera que usted vaya si es a la China, Rusia, Venezuela, Nicaragua, México, Estados Unidos, dónde usted vaya va a ser el mismo, porque sigue siendo el hijo de Dios y Él ha prometido ir a donde quiera que usted vaya y si Dios es por nosotros, quién contra nosotros. Al rato estará construyendo su casa y habitándola, porque como decimos nosotros, la perica en cualquier lado es verde y el hijo de Dios en cualquier lado da fruto, en cualquier lado sirve, porque el que sirve, sirve y el que no sirve, no sirve. Y el que es bueno es bueno en todos lados. No le tenga miedo a lo que pase o a lo que vaya a ocurrir, usted confíe en Dios.

5 «Construyan casas y habítenla; planten huertos y coman de su fruto. Cásense, y tengan hijos e hijas; y casen a sus hijos e hijas, para que a su vez ellos les den nietos. Hay quienes no se han casado por el miedo de tener hijos, porque dicen que es cosa seria. Cobardes les digo yo. Yo tenía 17 años cuando hice la hazaña más grande en mi vida, me le declaré a quien ahora es mi esposa, le dije que quería que fuera mi novia y ella muy feliz me dijo que sí. A los 21 años y medio ya estaba casado, ¿se requiere valor? claro que sí. Cobardes, cásense. No le tengan miedo ni a la mujer ni a la suegra. Y cuando ya se casan, se casan viejos y no quieren tener hijos y cuando tienen uno ya se creen el padre Abraham y Sara, una multitud. China tiene ahora serios problemas porque la población se está poniendo anciana, vieja. Ellos tomaron la decisión, hace algunos años, de prohibir tener hijos, solo uno por pareja. Ahora no encuentran mano de obra, no hay gente para trabajar y los trabajadores ahora son viejos. Hay una nueva ley: tengan dos.

En Corea también tuvieron la idea de meterle duro a un control a la familia, no tengan hijos y no tengan hijos, hoy están sufriendo porque la población se puso vieja y no hay juventud que venga a relevar a los viejos. En Corea me he encontrado con la sorpresa que cierran escuelas públicas por falta de alumnos, lástima que no se pueden desarmar esas escuelas y llevarlas a Quiche. En cambio aquí las escuelas hacen falta. En bloques de concreto se sientan los pobres niños a recibir clases bajo las ramas de un árbol. Así que el consejo de Jeremías no hay que echarlo en saco roto. Cásense, tengan hijos e hijas, porque en China era un problema también, como solo podían tener uno y sabían que era nena la que venía, aborto. Mataron millones de millones de niñas con tal que naciera un varón.

Cásense, y tengan hijos e hijas; y casen a sus hijos e hijas, para que a su vez ellos les den nietos. Multiplíquense allá, y no disminuyan. Ese es el miedo de Donald Trump, porque los latinos en Estados Unidos cada vez somos más, porque los latinos tienen hijos aquí y tienen otros allá. Cada vez somos más, pero Jeremías dice multiplíquense, casen a sus hijas e hijos. Señora y señor ahí está su hija solterona, por qué usted le dijo que hasta que se graduara de la U podía tener novio. Cuándo se va a casar, hoy las patojas se gradúan de ingenieras, licenciadas, sacan una maestría, otra maestría y cuando los papás le dicen que ya queremos tener nietos, ella les dice ahora estoy ocupada, tengo que trabajar, tengo que realizarme como profesional. A los cuarenta años ya va empezando a pensar en la posibilidad de mejor adoptar. Jóvenes cásense, padres dejen que sus hijas se casen, no importa que el yerno sea feo, pero si es honrado y trabajador deje que se case, que vaya a probar. Deje que su hijo se case, aunque diga que no era la que quería, pero rara vez es la que usted quería.

7 Además, busquen el bienestar de la ciudad adonde los he deportado, y pidan al Señor por ella, porque el bienestar de ustedes depende del bienestar de la ciudad. Por eso tenemos que estar orando por Mixco, por la ciudad de Guatemala, porque nuestro bienestar depende del bienestar de la ciudad, estar orando constantemente y buscando la manera de apoyar al bienestar de nuestra ciudad. 8 Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: «No se dejen engañar por los profetas ni por los adivinos que están entre ustedes. No hagan caso de los sueños que ellos tienen. Lo que ellos les profetizan en mi nombre es una mentira. Yo no los he enviado», afirma el Señor. Cualquier hombre o mujer que se va profetizando por su cuenta sin ser enviado cae en esta categoría, es un falso profeta. 10 Así dice el Señor: «Cuando a Babilonia se le hayan cumplido los setenta años, yo los visitaré; y haré honor a mi promesa en favor de ustedes, y los haré volver a este lugar. Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Ese futuro y esa esperanza vienen de Dios y por eso no debemos ver al futuro con miedo. Muchas cosas no comprendo del mañana con su afán, pero una cosa hago confiaré en el Señor. Nada sé del futuro, desconozco lo que habrá pero sé confiar en el Señor, yo sé que Él nos ayudará.

Hoy es el futuro de hace cincuenta años, hace cincuenta años dije que iba a dedicarme a predicar el Evangelio, a llevar la Palabra del Señor. Si no hubiera confiado en el Señor no estaríamos aquí hermosamente alabándolo, este grupo de hijos de Dios. El futuro llega y llega cada día. Hoy es el futuro de ayer, el presente es el futuro que se esperaba hace muchos años, esperaba tener un día a su casa y hace ratos que la tiene. Esperaba algún un día tener su carro, hace ratos que lo tiene. Esperabas algún día casarse y está casado hace cuarenta años. ¿Qué espera? Qué más espera, lo único que espera es caer muerto, cuando menos lo sienta le dirán: necio, esta noche vuelven a pedir tu alma y lo que has guardado ¿Para quién será? Así que mejor disfrute lo que tiene, disfrute la mujer, la casa, el carro, el pastor que tiene. Disfrute todo lo que tiene, goce de lo que Dios le ha dado, ahora.

Es peligroso atenernos. Yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor —, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza. Entonces ustedes me invocarán, y vendrán a suplicarme, y yo los escucharé. Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón. Busque al Señor de todo corazón, lo vas a encontrar. 14 Me dejaré encontrar —afirma el Señor —, y los haré volver del cautiverio. Yo los reuniré de todas las naciones y de todos los lugares adonde los haya dispersado, y los haré volver al lugar del cual los deporté», afirma el Señor. No importa donde esté divagando, sufriendo, confíe en que el Señor lo traerá de nuevo al lugar de sus raíces.

Los planes de Dios no son de mal. El Jardín del Edén fue un plan perfecto que hizo para el hombre y para la mujer, pero ¿por qué se echó a perder el jardín del Edén? No se echó a perder el jardín sino fueron Adán y Eva, por desobedientes. Eva fue a comer del fruto del árbol que le habían prohibido y después de comer le ofreció a Adán que le hizo caso. Su plan perfecto incluye una esperanza eterna en el cielo. Hay épocas de la vida en la que mucha gente dice que ya quisiera estar en tu presencia. Señor, yo ya quisiera descansar, llega una momento en la vida en la que usted ya no está bien, no está a gusto y quiere descansar, No se preocupe, hay un lugar en la eternidad para nosotros.

2 Corintios 5:1-10 dice De hecho, sabemos que si esta tienda de campaña en que vivimos se deshace, tenemos de Dios un edificio, una casa eterna en el cielo. Las tiendas de campaña, de tela como de los circos, de tanto llevar sol y lluvia, de armarse desarmarse llega un momento en que esas telas se van gastando, se van rompiendo hasta que se vuelven puros chirajos, desecha la tela, lo mismo pasa con nuestro cuerpo. Aquel cuerpecito suyo señora del que presumía, que caminaba con todo garbo en las calles de su pueblo, en la Reina de Chinique, iba feliz con ese cuerpazo de quinceañera, llega el momento en el que ya son noventa años y ese cuerpazo ya no responde. Hay un momento en el que el cuerpo ya no responde, usted le da la mordida al sándwich y se quedan las placas prendidas. Hay un momento en que su cuerpo no da para más.

Esta tienda de campaña en la que vivimos y se va deshaciendo, no se preocupe porque dice la Escritura que el Señor tiene para nosotros un edificio, una casa eterna, ya no una tienda de campaña como esta sino un cuerpo incorruptible como el cuerpo de Cristo cuando resucitó. Tiene la esperanza de una vida eterna y un cuerpo nuevo. Así que no se aflija, si usted se pone a la par de su nuera embarazada y es más grande su timba que la de ella, vendrá el día en el que usted volverá a tener un cuerpo sano, un cuerpo perfecto. Es la esperanza del Señor. Mientras tanto suspiramos, anhelando ser revestidos de nuestra morada celestial, porque cuando seamos revestidos, no se nos hallará desnudos. Realmente, vivimos en esta tienda de campaña, suspirando y agobiados, pues no deseamos ser desvestidos sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. Es Dios quien nos ha hecho para este fin y nos ha dado su Espíritu como garantía de sus promesas. Por eso mantenemos siempre la confianza, aunque sabemos que mientras vivamos en este cuerpo estaremos alejados del Señor. Vivimos por fe, no por vista.

Así que nos mantenemos confiados, y preferiríamos ausentarnos de este cuerpo y vivir junto al Señor. Por eso nos empeñamos en agradarle, ya sea que vivamos en nuestro cuerpo o que lo hayamos dejado. Porque es necesario que todos comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o malo que haya hecho mientras vivió en el cuerpo. Eso sí, vamos a rendir cuentas ante el tribunal de Cristo, de acuerdo a lo bueno o malo que hayamos hecho. Así que el hoy es su regalo. El mejor regalo que usted puede tener aquí ahora es el presente, el hoy, disfrútelo porque a la tarde puede que ser ixcamik (que muera), que se presente a tocar arpa en la presencia del Señor.

Quiero leerles estas palabras que escribí el 18 de marzo de 2014, a las 10 horas con 56 minutos: “todos queremos vivir por mucho tiempo, pero desperdiciamos el día de hoy. Cuán importante es llegar a comprender que la vida es tan larga como un suspiro, como un poco de neblina al amanecer que al poco tiempo se disipa con los rayos del sol, vemos un claro cielo azul. La vida no se mide por el tiempo sino por esos bellos y fugaces instantes que disfrutamos en las distintas épocas de nuestra breve estancia en la Tierra. Lamentablemente, echamos a perder lo hermoso de nuestra existencia cuando desperdiciamos continuamente cada nueva oportunidad que tenemos al amanecer cada día, rumiando nuestras amarguras, pérdidas, ofensas, frustraciones y fracasos.

Debemos aprovechar al máximo la vida para gozar de ella con tal gusto y buena voluntad, que podamos extraer el néctar que las buenas relaciones interpersonales nos proveen, y disfrutar lo más posible el momento precioso que se nos concede con tanta gente que nos aprecia y a quienes deberíamos amar intensamente y con agradecimiento por adornar con su compañía nuestra existencia. Es imprescindible dejar de desperdiciar los tesoros que recibimos gratuitamente y optimizar el uso de cada segundo que se nos concede. Vivir para gozar, reír, abrazar, perdonar y amar antes que llegue el día en que exhalemos para siempre el hálito de vida que hoy pende de un delgado y frágil hilo en nuestro ser interior. Aprendamos a vivir de tal manera que no tengamos nada de que lamentarnos. Aprovechemos al máximo nuestra vida, amémonos como si hoy fuera nuestro último día de vida”. Este es el prólogo del libro “Cómo desperdiciar tu vida al máximo”, si no lo ha leído se lo sugiero, léalo, cómprelo, obséquielo como regalo de Navidad a sus hijos, nietos, yernos, nueras, a su pareja.

Pablo escribió cuando estuvo en la cárcel. Filipenses 3:13-14 Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. Pablo nos da un buen consejo, una cosa hago, olvidando lo que queda atrás. Lo ofendieron, olvídelo; lo estafaron, olvídese ya; lo engañaron, olvídese; lo defraudaron, olvídese. Quite la vista del espejo retrovisor, ponga su mirada en el futuro, disfrute su presente y enfóquese en ese futuro de lleno de esperanza que Dios nos ofrece. Lo mejor está por venir.

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007