La necesidad de un Salvador (código 2015-402) – Radios Fráter
  • diciembre 13, 2015

La necesidad de un Salvador (código 2015-402)

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Llegó la época de fin de año, se hace sentir en la casa, tenemos cuatro hijos. Evelyn es la tercera hija y la cuarta en llegar, tiene diez años. Llegó en marzo a vivir con nosotros y la pregunta ha sido: papa, cuándo es la Navidad. Porque todo mundo le hablaba de la Navidad, nunca había visto juegos pirotécnicos en el cielo, cómo explotan las luces y eso la tenía emocionada. Ha llegado a los centros comerciales a ver todo decorado y le ha impactado, porque realmente esta época es especial, los tamales, el ponche, el chocolate, los pirujos, la pierna, el pavo. En Guatemala es una época de frío, de convivios donde nos reunimos compañeros de trabajo, vecinos, amigos. Pero realmente, la Navidad es más que esto. Sabemos que Cristo Jesús no nació en esta época, nadie sabe cuándo nació y a pesar que los juegos pirotécnicos, las luces nos hablan culturalmente de la Navidad, el pesebre sigue hablándonos de la verdadera razón de la Navidad, ya sea los nacimientos que vemos que algunas empresas colocan afuera de sus instalaciones, visitando un condominio donde hay un nacimiento o en la prensa donde alguna empresa publica un nacimiento. Vemos al pesebre y recordamos que  es la razón de la Celebración, Dios que se viste de carne y huesos y viene  a rescatarnos a cada uno de nosotros.

¿Cuál es la necesidad de un Salvador? ¿Por qué necesitamos un Salvador? y esa pregunta quiero que la podamos responder juntos al estudiar la Palabra de Dios. Vamos al libro de Mateo 1:18-25 y recordemos cómo fue el nacimiento de nuestro Señor Jesús. El nacimiento de Jesús, el Cristo, fue así: Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de unirse a él, resultó que estaba encinta por obra del Espíritu Santo. Como José, su esposo, era un hombre justo y no quería exponerla a vergüenza pública, resolvió divorciarse de ella en secreto. Pero cuando él estaba considerando hacerlo, se le apareció en sueños un ángel del Señor y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: «La virgen concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamarán Emanuel» (que significa «Dios con nosotros»). Cuando José se despertó, hizo lo que el ángel del Señor le había mandado y recibió a María por esposa. Pero no tuvo relaciones conyugales con ella hasta que dio a luz un hijo, a quien le puso por nombre Jesús.

Jesús, el Salvador. ¿Por qué un Salvador? Un nacimiento milagroso, milagroso porque María, una jovencita, quedó embarazada por obra del Espíritu Santo, José dice, dice no, no esta mujer me fue infiel, pero como era un hombre justo dijo que no iba a hacer alboroto, simplemente nos separamos y se terminó el compromiso; pero en un sueño el ángel le habla y él cree. El nacimiento de Cristo había sido profetizado. José recibe a María por esposa, sacrificando lo que más ama una pareja, el proceso de casarse. En la iglesia hay como generaciones, todos los que son amigos. Este año hubo un montón de amigos que se comprometieron en cuestión de semanas, seis compromisos en esta iglesia y usted mira en Facebook, compromisos por aquí, por allá. Una pareja de amigos se sentó a tomar café y la pregunta ¿cuándo te vas a casar? Yo en tal fecha, yo también ¿qué hacemos? Porque sus amigos son los mismos.

José y María iban a casarse, no hubo boda, no hubo fiesta y ¿quiere saber algo más? no hubo luna de miel. ¿Será que esto es un sacrificio? José el padre que adopta al hijo de Dios y lo cría como si fuera suyo. Precisamente del linaje de José viene la descendencia del rey David. Un nacimiento milagroso, Jesús venía a convertirse en el salvador de los pecados, ¿por qué era, entonces, necesario un Salvador? Un Salvador era necesario porque algo tenía cautivos a los judíos de ese entonces, más allá del imperio Romano. Nos recordamos por los estudios de historia que Grecia fue conquistada por Roma, aunque Grecia conquistó el pensamiento de Roma y cuando nace Jesús, el imperio romano tiene el control sobre Israel y ellos esperaban un mesías que viniera a liberarlos de ese imperio, lo que no sabían es que su reino no era terrenal, su reino era celestial. Estaban esclavizados a algo más que el cautiverio del imperio romano que les daba mucha libertad a cambio de impuestos, por eso tenemos a un Mateo, discípulo de Jesús, recaudador de impuestos que lo dejó todo para seguirlo.

Había algo que los tenía cautivos y era el pecado y el pecado sigue haciendo cautivo al ser humano desde que nace. Y el pecado sigue haciéndonos cautivos y es libertad vivir  en un país donde hay libertad, pero no puedo pasar un fin de semana sin estar borracho, es libertad el hecho de poder tener recursos  económicos, pero haberlos obtenido de forma deshonesta. Es libertad vivir con aquellos pecados que no so son visibles como los vicios sino que son ocultos en el corazón como la envidia, el odio. Los pecados esclavizan a aquellos que no pueden pasar un día sin hacer lo que los tiene atados.

Todo el dolor que existe en la Tierra es producto de lo que Dios dice no y el hombre dice sí. Un salvador era necesario porque algo más allá del cautiverio del imperio romano, lo que tenía atrapado a Israel era su pecado, era su desobediencia, y hoy en estos días el ser humano no ha cambiado nada, tiene más comodidad, mejores medicinas, mejores trabajos, mejores ingresos, pero el pecado sigue siendo pecado. Un  Salvador era necesario, porque el justo juicio de Dios condena al pecador, no solo el pecado nos esclavizaba sino que Dios castiga al pecador y entonces entramos en ese debate que si Dios es amor, cómo puede castigar al pecador.

Recuerda aquellas palabras de nuestros padres que nos decían yo te amo y no me gusta hacerte esto, pero te voy a pegar. ¿Lo recuerda? Tenían el don del tormento por minuto, porque sentenciaban en el lugar y le decían al hijo cuando lleguemos a la casa te voy a pegar. Cómo se iba uno a resbalar, en un cumpleaños, si sabía que al final la cruz lo esperaba en la casa, como se iba a columpiar con aquella alegría, si sabía que al llegar a la casa llegaba el tormento, porque mi papá sí cumplía. No es un papá malo porque corrige al hijo, no estoy hablando de agarrar a trompadas a un hijo, no estoy hablando de abusar a un hijo, no estoy hablando de lastimarlo, estoy hablando de corregirlo y muchas correcciones no tienen que ver con el golpe.

Un Salvador era necesario, porque el juicio de Dios condena al pecador, de hecho Romanos 2:5 nos dice Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio. Dios castiga al pecador, eso no significa que sea malo, usted no piensa que el juez que está frente al violador y al verlo llorar le dice pobrecito, treinta días a la cárcel. ¿Es un buen o un mal juez? Si le mete treinta años está feliz, Dios  es un juez justo.

Jesús vino en el pesebre a la Tierra y se vistió de carne y huesos, porque necesitábamos un Salvador, era necesario un Salvador porque nada podía comprar el perdón de Dios. Nada. No solo estábamos esclavizados del pecado, Dios es justo y condena  al pecador sino que no había forma que nosotros pudiéramos pagar. Es que si usted atropella a alguien por andar bajo los efectos del alcohol, no importa si usted cura a diez mil personas que están a punto de morir, nunca puede quedar tablas ante Dios. Gálatas 3:10 Todos los que viven por las obras que demanda la ley están bajo maldición, porque está escrito: “Maldito el que no practica fielmente todo lo que está escrito en el libro de la ley”. El que no practica todo.

Esto no es una balanza: yo hago el mal, el mal pesa más, pero empiezo a hacer el bien y quedo tablas con Dios. Entonces puedo hacer diez cosas malas porque tengo diez puntos de bondad. Usted y yo ante Dios somos pecadores, un salvador era necesario porque nadie había podido cumplir la ley de Dios, nadie. No codiciarás. Qué pasa cuando su hijo de dos años ve a alguien en el parque con unas papas fritas. Llega caminando y sin que se dé cuenta usted le roba las papas. Estábamos en un restáurate, nos habían invitado a comer, vi un queso fundido, tendría unos seis años, y le pedí uno a mi papá y me dijo que no. Como pude tomé un palito de pan y lo metí al queso del vecino y mi mamá me dio un grito y me dijo ¡nene eso no se hace!

Nadie ha cumplido la ley. Yo sé que aquí hay gente que usted mira y admira, gente que le provocan un comentario, esa gente que usted admira son pecadores. Dígame, ¿quién no ha mentido nunca en la ida? Todos. ¿Quién no ha mentido, quien no ha codiciado, quien no ha sentido envidia alguna vez en la vida, quién en su enojo no ha dado falso testimonio? Un Salvador era necesario porque nadie había podido cumplir la ley de Dios.  Hebreos 4:15 dice Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.

Jesús sí guardó la ley, fue tentado en todo pero sin pecado, por eso usted y yo necesitábamos un Salvador. Recuerdo el día, era por esta época de vacaciones en el colegio y fuimos a la casa de mi tía Ester. Salimos con mi primo, me dijo que nos subiéramos al techo de una casa deshabitada. Nos subimos y empezamos a ver el techo, empezamos a ver todo, había un montón de monte, entre ellas aquellas plantas mozotes que se le prenden en la ropa. Saltemos a la otra casa y empezamos a saltar de esta casa a la otra que sí estaba habitada. Y salieron a regañarnos y amenazarnos con dispararnos. Salimos corriendo buscando la salvación dolorosa, me prendí del techo para tirarme hacia un jardín que había sido eso y caí como desmayado. Mi primo cayó de rodillas a la par del jardín de la otra casa y lo tomaron de loa muñeca y se lo llevaron. Salí corriendo para no dejarlo solo, momentos en los que se piensa soy fiel o salvo mi pellejo. Recuerdo que llevaban a mi primo de la mano, salí caminando todavía. Señor, le dije, yo también estaba con él. Nos llevó con mi tía y le contó que estábamos en el techo de su casa.

Yo no di mi vida por mi primo, yo simple y sencillamente fui un pecador más que fue fiel ante otro pecador, pero no le hice nada bueno. Jesús lo que hubiera hecho es: el joven que está abajo sin mozotes, sin estar en el techo, conducta intachable, impecable y le dice al don, a aquel le va ir horrible, mejor lléveme a mí no a la casa, lléveme a la cruz. Y eso fue lo que hizo Jesús, por eso necesitábamos un salvador, alguien que cumpliera la ley de Dios, alguien que nos mostrara el camino, ¿cómo conocer a verdad de este mundo? Jesús es el único que ha dicho en Juan 14:6  Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí.

El Señor nos dice que es bueno y que es malo, nos dice que todos somos malos y que Él es el Salvador, síganme, por eso usted ve que alguien que se convierte de sus pecados a Dios – cuando alguien se arrepiente de sus pecados y empieza a asistir a una iglesia, que basa su creencia en la Palabra y en la interpretación bíblica, allá en aquel entones y lo traslada al aquí y al ahora-,  empieza a ver cambios de fondo. Alguien entró al parqueo de la iglesia, estaban los servidores recibiendo los carros, es conocido mío y me dice. Ese que está ahí es un abogado, era tremendo, yo sé todas las que hacía y cómo está aquí ahora. Cómo fue que cambió, porque cuando alguien viene a Cristo, Dios lo trasforma de adentro hacia afuera, no le repella la desgracia, lo hace nuevo.

Por eso es una bendición tenerlo a usted sentado aquí ahora, porque cree en Cristo Jesús que lo redimió, que lo trasformó y que lo hizo una nueva creación y está en ese proceso de santificación. Necesitábamos un  Salvador y ese Salvador es Cristo Jesús.

Gálatas 2:16 dice  Sin embargo, al reconocer que nadie es justificado por las obras que demanda la ley sino por la fe en Jesucristo, también nosotros hemos puesto nuestra fe en Cristo Jesús, para ser justificados por la fe en él y no por las obras de la ley; porque por éstas nadie será justificado. Nadie puede ser justificado por las obras de la ley porque no puede guardarlas y si ya quebrantó un mandamiento es culpable de quebrantar toda la ley, pero por fe en el sacrificio de Jesús somos hechos una nueva creación.

Alguien me dijo esa persona no cambia, para que cambie hay que volverla a parir. Y le dije, precisamente, eso es lo que predicamos nosotros los cristianos, que Dios nos pare de nuevo aunque tengamos treinta, cincuenta, sesenta, setenta, ochenta años y transforme nuestros corazones. Y del odio pasamos al amor y de la esclavitud del pecado pasamos a la libertad y si pecamos es porque queremos, no porque debemos. Escogemos desobedecer. Así que ahí está la necesidad, redención, pero no entendemos la necesidad hasta que estamos en el fondo. Por eso dice la Escritura que un rico difícilmente entra al reino de los cielos, porque el rico piensa en su dinero, pero usted y yo confiamos, tengamos o no tengamos plata, en Dios, en Jesús nuestro salvador.

El pesebre, entonces, nos muestra su amor, Lucas 2:8-14 dice En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor.  Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Esto les servirá de señal: Encontrarán a un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Dios que baja de la eternidad para entendernos, socorrernos en el momento de angustia, para cumplir con la ley de Dios, para poder sustituirnos en la cruz del Calvario y darnos vida. De repente apareció una multitud de ángeles del cielo, que alababan a Dios y decían: «Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los que gozan de su buena voluntad.»  Juan 3:16 nos dice Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.

El pesebre nos muestra su amor, Dios no nos dejó a la deriva, nos mandó el camino para ser perdonados ante Él, porque es un Dios justo, alguien tenía que pagar la condena, alguien tenía que pagar los platos rotos y Jesús los pagó de una vez por todas. Y eso es lo que predicamos nosotros los cristianos, no tenemos esperanza en Cristo, porque somos pecadores, Dios es justo, nos castiga, nos muestra la verdad. Jesús murió en la cruz del Calvario por nosotros. Así que el pesebre nos habla de su amor y la cruz nos habla de nuestra salvación, de nuestra redención. Qué dice Juan 1:29 Al día siguiente Juan vio a Jesús que se acercaba a él, y dijo: “¡Aquí tienen al Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! Los sacrificios de animales del Antiguo Tiestamente servían para que alguien pudiera morir en el lugar de la persona y siempre la ira de Dios recaía sobre ese animal. Cuando Juan ve a Jesús dice: he ahí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo.

Colosenses 1:21-23 En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos. Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de él, los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte,  con tal de que se mantengan firmes en la fe, bien cimentados y estables, sin abandonar la esperanza que ofrece el evangelio. Éste es el evangelio que ustedes oyeron y que ha sido proclamado en toda la creación debajo del cielo, y del que yo, Pablo, he llegado a ser servidor.

Todo dolor en la humanidad es causado por el pecado. Y aunque somos países libres estamos más esclavos que nunca del pecado y Dios es justo y castigará al pecador, pero porque Dios es amor dejó el camino para que alguien muriera en nuestro lugar, ese es Jesucristo el Señor. El Pesebre nos habla de su amor, la cruz de nuestra salvación y de nuestra redención. Solo tengo una pregunta ¿cree en el Jesús del pesebre y de la cruz? ¿Cree en aquel que murió en nuestro lugar? Ha sido justificado, redimido y hoy es su pueblo especial. Cómo no adorar a aquel que lo dio todo por nosotros.

 

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