Al creer en Jesús como el hijo de Dios (código 2015-409) – Radios Fráter
  • diciembre 20, 2015

Al creer en Jesús como el hijo de Dios (código 2015-409)

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Algunas señoras le ponen un hilo rojo en la frente al bebé para quitarle hipo y que no le hagan mal de ojo. Es increíble, pero cada persona en el mundo tiene su juego de creencias y en base a esas creencias tiene una vida, una conducta. Hay personas que compran y consumen medicamentos sin consultarle a un médico. Siempre que cuenta uno que está padeciendo de algo, siempre surgen personas que espontáneamente le “recetan”  y hay quienes hasta los llevan en sus bolsos. Algunos todas las mañanas se toman el jugo de tres limones para la gastritis, que comen solo alimentos altos en grasa para bajar de peso, otros se estiran lentamente para crecer, que gasta todo su dinero pues piensa que solo lo comido, lo viajado y lo vivido no se lo quitarán y ¿la ley de extinción de dominio? Otros no gastan en nada sino que todo lo ahorran por temor a la pobreza, que no tiene amigos para no pelearse con ninguno o que siempre anda con amigos para ser feliz. Cada persona tiene un estilo de vida y tiene una conducta que basa en sus creencias.

¿Qué caracteriza la conducta de cada una de estas personas? Pues lo que ellos creen. Todos los seres humanos vivimos en base a lo que creemos, por eso en este mes que celebramos el nacimiento de nuestro Señor Jesús, en el cual sus discípulos creemos que Él es el hijo de Dios es importante examinar: ¿Qué es lo que pasa cuando alguien no cree en Jesús como el hijo de Dios? Y también ¿Cuáles son los efectos de creer en Jesús como el Hijo de Dios? Exploremos ambas preguntas. ¿Qué pasa cuando alguien no cree en Jesús como el Hijo de Dios? Muchas cosas ocurren en la vida cuando alguien no cree en Jesús. Recuerde que vivimos en base a lo que creemos. Por lo menos tres cosas pasan cuando alguien no cree en Jesús como el Hijo de Dios: Como no cree en Dios, cualquier cosa es su dios, generalmente él mismo. Hay quienes no creen que Dios existe, pero hacen del dinero su dios o hacen del deporte su dios o hacen de su hobbie su dios. Cuando Dios deja de ser el centro de todo, el hombre se convierte en el centro de todo.

La segunda cosa es: como no reconoce una verdad absoluta, vive en el relativismo que escoge. El simple hecho de reconocer que no existe una verdad absoluta, es un absoluto en sí mismo. Quien no cree en Jesús, nos dice que en esta vida solo existen opiniones o puntos de vista. También nos dicen que no existe el bien y el mal, todo depende de la situación en la que se tome la decisión. Por eso uno le pregunta a alguna persona ¿eso es pecado? Depende, cuando alguien le afirme que no existe la verdad absoluta pídale que responda la pregunta ¿Está completamente seguro que no existe una verdad absoluta? Si su respuesta es afirmativa. Esta persona acaba de hacer una declaración absoluta. Hoy hay personas que tienen un claroscuro ético, no define las cosas entre blanco y negro, luz y oscuridad sino un montón  de diferentes tonos de grises, ya las cosas no son malas o buenas sino “depende”, dicen ellos, y a nada  califican de malo.

La tercera cosa que ocurre con aquel que no  cree en Dios, como no cree en la vida eterna,  lo bueno o malo que se haga no tiene consecuencias eternas. No piensa que un día lo van a llamar a cuentas por los crímenes que comete aquí en la tierra, por los daños que comete aquí en la tierra. Dichos como: “Vive a lo loco, que la vida dura poco”, son frases que algunos usan, o “YOLO, que usan los bilingües, You Only Live Once” (Sólo se vive una vez), estas frases definen esta vida como la única vida. Los españoles tienen un dicho que dice “el muerto al hoyo y el vivo al boyo. Ah, sí, muerto el perro se acabó la rabia. Se define en el Diccionario de la Lengua Española muerte como cesación de la existencia, según ese concepto cuando usted muere todo se acabó, pero nosotros sabemos que existe vida más allá de la vida y ellos definen la vida como la única vida en donde es un buffet “All you can live” (no es todo lo que usted pueda comer) hay quienes piensan que la vida es todo lo que usted pueda pecar, para esto es la vida, dicen ellos. Comamos y bebamos que mañana moriremos, entonces tienen un buffet de pecado y pecan todo los que se les antoja pecar.

¿Qué pasa cuando alguien cree en Jesús como el Hijo de Dios? Recuerde que vivimos en base a lo que creemos. Hay por lo menos seis cosas que pasan cuando alguien cree en Jesús como el Hijo de Dios. Reconoce que Dios existe, el Creador no distante, a quien adora. En el libro de los Hechos 17:22- 34, el doctor Lucas escribe el relato de cómo Pablo huye de la muerte porque lo están persiguiendo para matarlo y en su huida llega a Atenas, Atenas sigue siendo una ciudad muy interesante. Cuando la visitan  turistas es obligada la visita al Areópago, un lugar donde se reunía la crema y nata del pensamiento griego, los filósofos, los epicúreos, estoicos y demás allí  se reunían a discutir las novedades académicas y filosóficas de la época.

Pablo desde que llegó, siendo él un hombre muy culto empezó a discutir con ellos y a discutir en la sinagoga y en dos lados, hasta que un día dice, el versículo 22 Pablo se puso en medio del Areópago y tomó la palabra: — ¡Ciudadanos atenienses! Observo que ustedes son sumamente religiosos en todo lo que hacen. Hemos oído, leído de la mitología griega es muy rica, muy entretenida, dioses para tal cosa. Al pasar y fijarme en sus lugares sagrados, encontré incluso un altar con esta inscripción: A un dios desconocido. Pues bien, eso que ustedes adoran como algo desconocido es lo que yo les anuncio. »El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es Señor del cielo y de la tierra. No vive en templos construidos por hombres – recordemos que en ese tiempo no habían templos cristianos, los primeros tres siglos se desarrollaron sin ningún templo cristiano, hasta que empezaron los templos, así que Pablo dice–, ni se deja servir por manos humanas, como si necesitara de algo. Por el contrario, él es quien da a todos la vida, el aliento y todas las cosas. De un solo hombre hizo todas las naciones para que habitaran toda la tierra – en otras palabras no hay sangre azul, todos tenemos  sangre roja, así sea indígena, ladino, negro, blanco, sea chaparro, alto o feo, la sangre es igual–; y determinó los períodos de su historia y las fronteras de sus territorios. Subraye que el propósito de la Creación, el propósito de nuestra creación es buscar a Dios. Está bien que hagamos deporte, política, arte, ciencia, plata y todo lo que quiera, pero el propósito de nuestra creación principal es que busquemos a Dios y, aunque sea a tientas, lo encuentren.

En verdad, él no está lejos de ninguno de nosotros, “puesto que en él vivimos, nos movemos y existimos”. Como algunos de sus propios poetas griegos han dicho: “De él somos descendientes.” »Por tanto, siendo descendientes de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea como el oro, la plata o la piedra: escultura hecha como resultado del ingenio y de la destreza del ser humano. Pues bien, Dios pasó por alto aquellos tiempos de tal ignorancia, pero ahora manda a todos, en todas partes, que se arrepientan. Arrepentirse es ir en busca de Dios, porque nos hemos alejado de Él, ahora manda a todos en todo lugar a que se arrepientan. Él ha fijado un día en que juzgará al mundo con justicia, por medio del hombre que ha designado. De ello ha dado pruebas a todos al levantarlo de entre los muertos. Cuando oyeron de la resurrección, unos se burlaron – hay gente que no cree que hay vida después de la vida, no cree que vamos resucitar para tener vida eterna con el Señor–; pero otros le dijeron: —Queremos que usted nos hable en otra ocasión sobre este tema. En ese momento Pablo salió de la reunión. Algunas personas se unieron a Pablo y creyeron. Entre ellos estaba Dionisio, miembro del Areópago, también una mujer llamada Dámaris, y otros más. Cuando usted reconoce que Dios existe, el Creador no distante a quien adora, sabe que es real, que existe.

En segundo lugar, reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, quien tomó la forma de hombre. Juan 1:1 dice En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios. Y en el versículo 14 Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan 20:30-31 dice Jesús hizo muchas otras señales milagrosas en presencia de sus discípulos, las cuales no están registradas en este libro. Quiere decir que todo lo que leemos en el Evangelio no es todo lo que Jesús hizo y son muchas otras señales milagrosas que no están registradas, 31 Pero éstas se han escrito para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que al creer en su nombre tengan vida. Hay quienes no creen que Jesús es el Hijo de Dios, pero nosotros sí creemos porque lo dice la Palabra del Señor.

En tercer lugar, Reconoce que la humanidad es pecadora y está condenada a muerte. Romanos 3:23 dice  Pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios. Todos somos pecadores, no hay excepción, pero Juan 3:17-18 dice Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios. Cuando creemos en Jesús como nuestro Señor y Salvador personal creemos que Él es el Hijo de Dios, que dio su vida en la cruz para darnos vida eterna, perdón de pecados. Nosotros somos salvos, pero si no creemos, dice aquí, ya estamos condenados. Si usted pospone el creer en el Hijo de Dios para algún día, cuando sea viejo o cuando ya sea rico o cuando qué sé yo que tenga en su mente, usted está asegurando la condenación de su alma, ya está condenado.

Número cuatro, reconoce que sólo el arrepentimiento de pecados y la fe en el sacrificio de Jesús en la cruz salva. No hay otra manera de salvarse, no hay otro modo de encontrar perdón ni comprando indulgencias ni haciendo buenas obras ni sacrificando su vida por amor a los pobres, solo el sacrificio de Jesús salva. Romanos 3:21-26 Pero ahora, sin la mediación de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, de la que dan testimonio la ley y los profetas. Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó. Dios lo ofreció como un sacrificio de expiación que se recibe por la fe en su sangre, para así demostrar su justicia. Anteriormente, en su paciencia, Dios había pasado por alto los pecados; pero en el tiempo presente ha ofrecido a Jesucristo para manifestar su justicia. De este modo Dios es justo y, a la vez, el que justifica a los que tienen fe en Jesús.

Se arrepiente de sus pecados, reconoce a Jesús como su Señor y Salvador personal, usted recibe salvación. No importa el pecado que haya cometido, abortó, Dios lo perdonó; mató, Dios lo perdonó; robó o cayó en corrupción, se arrepintió, Dios lo perdonó. Claro,  a veces no lo va a librar de las consecuencias terrenales, es decir que puede que lo capturen, que lo juzguen, que lo sentencien, que cumpla una sentencia en la cárcel pero si se muere en el proceso tendrá salvación y vida eterna. Así que es una buena, buena manera de terminar en este mundo, directo a la presencia del Señor.

En quinto lugar, reconoce que la muerte no es el fin, sino sabe que existe la vida eterna. El conocido pensador Vargas Vila decía que cuando la vida es un martirio, el suicido es un deber. Pero de qué le va a servir matarse si cuando usted deje este mundo, va a padecer delante del Señor para quedar eternamente sufriendo las consecuencias de no haber creído en Jesucristo. Mejor muera al pecado como dice el apóstol Pablo. Diga no al pecado. Aquí hay muchos a los que les gusta el trago, pero no se lo toman, porque mueren al deseo del guaro, saben que no les conviene, por eso dice no, mueren a su carne, a su naturaleza humana. Aquí les decirnos no, no porque no nos guste a veces decimos no a lo que nos gusta, hay cosas que no nos gustan, nos cuestan, a mí no me cuesta decirle no al trago, sea la clase que sea, así valga un millón de dólares la botella, a mí no mes molesta, hay otras cosas que sí pueden ser más tentadoras, pero en vez de suicidarnos debemos aprender a negarnos a morir al pecado, porque reconocemos que la muerte no es el fin, sino sabe que existe la vida eterna. Ya vendrá la muerte, pero viene también la vida eterna, no tendrá que sufrir allá algunas cosas que aquí sufre.

1 de Juan 5:10-12 dice El que cree en el Hijo de Dios acepta este testimonio. El que no cree a Dios lo hace pasar por mentiroso, por no haber creído el testimonio que Dios ha dado acerca de su Hijo. Y el testimonio es éste: que Dios nos ha dado vida eterna, y esa vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios, no tiene la vida. Cuando usted reconoce a su Señor, cree en Él como el Hijo de Dios. Por su sacrificio en la cruz usted tiene salvación, usted ya tiene la vida eterna, ya está listo para la eternidad.

Sexto lugar, reconoce la revelación de Su Palabra como la verdad y vive en base a ella. Cuando usted cree en Dios, cuando cree en Jesús, cree que la Biblia es la Palabra de Dios, revelada por Dios y vive en base a este concepto a este  código de conducta. La Biblia es nuestra única norma de fe y de conducta, por eso es importante que leamos la Biblia para ser sabios, creamos la Biblia para ser salvos y practiquémosla para ser santos. Hoy leyó la Biblia porque la trajo aquí, pero ¿entre semana? ¿En la casa? No está mal que leamos los periódicos, las revistas, libros, pero está mal que no lea la Biblia. Oí la historia hace muchos años de aquel pastor que fue a visitar  una fiel. – Hermana, fíjese que dejé mi Biblia en el carro y para no salir a traerla, présteme la suya, le quiero leer un salmo a propósito de lo que le está pasando. Después de quince minutos de buscarla, de revolver todo, le dice qué alegre, al fin encontré mis anteojos, tenía un año de andar buscándolos. A veces tenemos la Biblia, pero guardada, a veces la tenemos abierta en el Salmo 91, en una mesa de la casa, porque creemos que ahí está la protección del Señor y esas dos páginas son las que están sucias de tanto estar abierta en la casa, pero no la leemos.

Si creemos en Dios, tenemos que aprender a que la Biblia es la revelación de Su Palabra como la verdad, vivir en base a ella. Salmo 119:104 “De tus preceptos adquiero entendimiento; por eso aborrezco toda senda de mentira. Cuando lee la Biblia se da cuenta  de cuál es la verdad de Dios y en base a esa verdad se conduce y no hace esto porque la Biblia dice que no debo hacerlo. Salmo 119:105 Tu palabra es una lámpara a mis pies; es una luz en mi sendero. En este mundo lleno de oscurantismo, lleno de tinieblas, de pecado y de maldad, a veces uno puede tropezar fácilmente con muchas cosas que lo pueden hacer caer y sufrir las consecuencias de la vergüenza pública, de la cárcel, del desprestigio y tantas cosas más, por eso para poder andar como se debe en una montaña oscura debemos llevar una linterna en la mano. ¿Quién va a andar con una linterna apagada en la oscuridad de la montaña? Se va a caer, se va embarrancar, posiblemente se va a tropezar y se va a golpear, pero con una linterna encendida puede andar en la montaña más oscura que exista y va ver dónde va a dar el siguiente paso sin tropezar y eso es la Palabra del Señor. Si la mantenemos con nosotros como una linterna encendida va evitar que tropecemos con problemas o situaciones difíciles que todo ser humano enfrenta. Y va a evitar que los que vienen detrás de usted se vayan a ir en el mismo hoyo, porque usted tiene la iluminación de las sagradas Escrituras.

Así que ahora que estamos en el mes en que celebramos el nacimiento de Jesús, vale la pena que leamos de nuevo Lucas 2:1-11 dice Por aquellos días Augusto César decretó que se levantara un censo en todo el imperio romano. (Este primer censo se efectuó cuando Cirenio gobernaba en Siria.) Así que iban todos a inscribirse, cada cual a su propio pueblo. También José, que era descendiente del rey David, subió de Nazaret, ciudad de Galilea, a Judea. Fue a Belén, la ciudad de David, para inscribirse junto con María su esposa. Ella se encontraba encinta  y, mientras estaban allí, se le cumplió el tiempo. Así que dio a luz a su hijo primogénito. Lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la posada. En esa misma región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, turnándose para cuidar sus rebaños. Sucedió que un ángel del Señor se les apareció. La gloria del Señor los envolvió en su luz, y se llenaron de temor. Pero el ángel les dijo: «No tengan miedo».

No tengas miedo, la situación se ha complicado con el petróleo, cada vez estás más barato, como si usted fuera un jeque árabe dueño de petróleo. No tenga miedo, la gasolina puede subir a la cantidad que sea o bajar a la cantidad que sea, no tenga miedo. Un año más y se está poniendo viejo, no tenga miedo. Se puede quedar viudo, no se preocupe. El mensaje es no tengan miedo, y si se mueren sus papás y se queda huérfano, no tenga miedo. Cuando venga el problema, se enfrentará el problema, buscará la solución, pero no tenga miedo, lo tenemos que entender. Esta mañana me buscó una pareja y me dijeron que están bajo amenaza. Si abandonaban su casa,  si se iban a otro país, ¿qué hacemos? Estamos llenos de miedo. No tenga miedo, porque el miedo nos destruye antes que la realidad llegue, el futuro de nuestros temores, siempre es más grave que el futuro de nuestras realidades. Por eso no hay que llenarnos de miedo, cuando venga la situación la enfrentamos, pero no tenga miedo.

Si algo me gusta de la Escritura es que dice el perfecto amor  echa fuera el temor, y el perfecto amor es Dios. Y por eso si creemos que Dios es por nosotros, quién contra nosotros. No tenga miedo. Miren que les traigo buenas noticias que serán motivo de mucha alegría para todo el pueblo. Hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo el Señor. Y le seguimos dando esa buena noticia, ya nació nuestro Salvador, Cristo el Señor, esa es la mejor noticia que podemos darles. Les puedo contar, ya nació mi nieta número once, se llama Ariana Marcela, está bien linda, pero esa noticia es buena para nuestra familia, pero la noticia que es buena para todas las familias es que ya nació Cristo, el Salvador y lo tenemos en nuestro corazón y eso es lo que nos da salvación y vida eterna.

 

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