La bendición de Su Palabra (código 2016-011) – Radios Fráter
  • enero 10, 2016

La bendición de Su Palabra (código 2016-011)

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El pueblo cristiano, por siglos, no tuvo biblias en su mano, era privilegio de reyes y nobles tener un ejemplar de alguno de los libros, por eso a los reyes de Israel se les recomendaba que una de las primeras órdenes que tenían que dar era que les escribieran un libro de la Ley, solo en la sinagoga se encontraban los rollos de los libros y la gente se congregaba para que alguien se los leyera, porque muchos no podían o no sabían leer ni escribir.

Una de las visitas que más me alegró cuando visité Israel, fue el Museo del Libro, que tiene forma de un jarro de barro con su tapadera que hace recordar aquel encuentro que hicieron a mediados del siglo pasado en Qumram, donde hallaron los primeros rollos del Antiguo Testamento por casualidad. Un pastorcito de cabras tirando piedras, como suelen hacerlo los muchachos, oyó el ruido clásico cuando golpea barro. Bajó a ver qué era y descubrió que ahí había unos rollos, son del libro del profeta Isaías que se hicieron famosos porque fueron los que inspiraron a construir el Museo del Libro. Ahora allí tienen a la vista una copia del manuscrito de ese libro tan hermoso.

Hoy, todos tenemos biblias y no solo tenemos una, tenemos muchas; algunos tienen más de una docena. Ahora hay versiones de todo tipo, de todo tamaño, de todo color, para el joven, para el anciano, para el ejecutivo, para la mujer, para todos. Pero lo importante no es solo tener la Biblia, que desde Gutenberg para acá contamos con el privilegio de tenerla impresa. Ese fue su proyecto y por muchos años se dedicó a trabajar para crear la imprenta con tipos móviles, le costó un bigote, diríamos. Pidió prestado dinero a un inversionista, se le acabó, volvió a pedirle prestado dinero y este le puso como condición que su sobrino estuviera ahí para aprender los gajes del oficio. Y otra vez se le terminó la plata, entonces lo dejaron fueras del negocio. Esas primeras Biblias impresas fueron vendidas caras al Vaticano y a distintas instituciones y personalidades en el mundo.

Hoy regalamos la Biblia, hoy existen grupos como los Gedeones que regalan Nuevos Testamentos y Biblias, que ponen en los hoteles y usted se las trae para seguir aumentando su colección. Ahí están las Biblias a la mano. Y ahora la tenemos de forma digital en la computadora, Tablet y teléfonos inteligentes. Existen todas estas opciones, lo único que no tenemos es el hábito de leerla todos los días.

Quiero hacerle un desafío, y quisiera tener la gran satisfacción que usted lo acepte, leer la Biblia todos los días. Podemos, si todos los días leemos el periódico o lo que usted lea, todos los días leemos algo. Lo que también tenemos que aprender a leer todos los días es la Biblia, porque es muy importante aprovechar la época que vivimos, en la que la está a la mano de todo, pero no basta tenerla. A veces tenemos una esposa muy guapa, muy atractiva que levanta la mirada de muchos, pero no la disfrutan. De qué sirve tener a la par a Jennifer López y no se deleita en ella. No es solo tenerla, es deleitarse con ella.

Hace algunos años estaba en el gimnasio del hotel Barceló, así se llama actualmente, haciendo ejercicios en una elíptica. En eso pasó un joven miembro de la iglesia que ya descansó en los brazos del Señor, murió muy joven, y me dice – pastor, estas máquinas son muy buenas–. Si, le dije. –tengo una en mi casa, pero es buena para colgar ropa. Cuántos no tienen una máquina de esas para hacer ejercicio en su casa y la utilizan más para colgar ropa. Muy bonitas, pero allí se cuelgan los sacos, toallas, gorras, sábanas y no la usan para lo que debe de usarse.

No tenemos por qué conformarnos simplemente con tener las cosas, tenemos que deleitarnos en esas cosas. Muy a principio de la Fráter llegué a la casa de un amigo que tenía un Mercedes Benz muy bonito, elegante tapado. Me dice que mire su carro. – Pero nunca veo que lo uses. – Es que me da miedo con los ladrones–. De qué le sirve tener un carro bonito, de lujo, elegante si no lo disfruta. Si Dios le ha dado algo, es para que lo disfrute. Señora, si Dios le ha dado ropa bonita úsela, porque si la gurda para un día especial no le va a quedar. Algo ocurre con la ropa cuando está guardada que se encoge. Si Dios le da un amueblado de sala muy lindo, quístele el plástico y siéntese, úselo, deléitese en lo que Dios les da.

Siendo muy jovencito me tocó hacer un viaje a California, acompañando a unos misioneros. Nos hospedamos en la casa de otros misioneros y en el condominio donde vivían había un jacuzzi, era la primera vez que miraba uno, me fui a meter y no me sacaban, ahí estaba horas de horas metido, parecía pasa, pero seguía metido disfrutándolo. Me he encontrado con gente que tiene uno en su casa y es un nido de zancudos, Chikungunya se está cultivando, porque los tienen pero no los usan, no lo disfrutan. He conocido a otros que tienen una piscina en su casa, pero no se meten a ella. La Biblia es comparada con el pan, es comparada con la miel y usted lo tiene ahí abandonado. Me gusta comer con gente que se deleita comiendo. Unos tragan, ni mastican, pero hay quienes se deleitan y se lo hacen saber, con el comentario ¡Qué rico está el tamal! Esto sí es rico sabroso. Esta galleta qué sabrosa y cuando oye a esas persona que se están deleitando con lo que están comiendo y hasta más se deleita usted porque está comiendo lo mismo. Deja de tragar y empieza a deleitarse.

Una vez fui a la ciudad de México y me llevé conmigo a mi hijo menor que tenía unos doce años, a Checha. En esa época había pasado por una enfermedad que lo mantuvo en cama durante tres meses. Cuando bajaba las gradas era un lujo verlo, se le movían las lonjas a lo Michelin de un lado para otro. Ese día nos hospedamos en el hotel Sheraton María Isabel, tenía que dar unas conferencias, ahí mismo en el hotel. Buenos anfitriones, usted puede comer todo lo que quiera, solo lo carga a la cuenta. Un restaurante italiano, uno francés, japonés. Nos fuimos a la habitación, entré al baño y cuando regresé el Snack Bar estaba vacío, Checha tenía todo en el piso, no se había comido nada, pero estaba disfrutando cada chocolate, cada manía. Le dije que tenía que devolverlo al refrigerador, eso no, no lo vamos a comer, porque por lo general estos se envejece aquí y es probable que nos haga mal. Mejor, cualquier cosa que quieras me lo dices y yo te lo compro afuera en una tienda que tiene más movimiento de sus productos y vas a disfrutarlo mejor.

Luego le pregunté a qué restaurante íbamos y me dijo que al italiano. No me habían llevado la comida, pero Checha ya se estaba deleitando y con verlo me compartió. Solo con ver el menú. Cuando me llevaron la comida disfruté mi comida y disfruté verlo comer a mi hijo. Una cosa es cierta, en la vida hay que deleitarse de las cosas. Y en la lectura de la Palabra de Dios también hay que deleitarse en ella. No basta con tener las cosas, hay que deleitarse y disfrutarlas. Salmo 1:1-3 dice “Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita. La saborea. ¿Qué es deleite? es causar placer al espíritu o a los sentidos. Y cuando le causa placer el espíritu o a los sentidos se disfruta más aquello.

Dichoso, empieza el Salmo, si algo quiere el ser humano es ser dichoso. La palabra dichoso viene del término makarius que quiere decir dichoso, bienaventurado, feliz. En la Constitución de los Estados Unidos se hace famosa la frase “en busca de la felicidad”, hasta se hizo una película con ese título, pero la gente va en busca de la felicidad y lo que busca es dinero, porque piensa que tener dinero lo hace feliz. Mucha gente que tiene dinero no es feliz, está refundida en una mansión de oro, quizás, pero es infeliz. Recuerdo la historia de Elvis Presley y cómo se enamoró de Linda Thompson, una Miss Tennessee, y la llevó a su casa y esta muchacha hermosa, cuenta que vivía en una jaula de oro, pero infeliz. Usted puede vivir en una mansión pero es infeliz. La Biblia dice que la persona que verdaderamente es dicho es aquella que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos, sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!

 Escuchamos la frase ¡Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo! Todos lo queremos, lo anhelamos, pero ahí está el detalle, ahí está el secreto. Salmo 1 ¡Todo cuanto hace prospera! Para aquel que se deleita en la Ley del Señor y en Su Ley medita de día y de noche. Joven, quiere ser próspero, medite en la Ley del Señor de día y de noche. Viejo, quiere morirse con plata, medite. Quiere que prospere su negocio, medite en la Ley del Señor. Quiere que le vaya bien en su gobierno, medite en la Ley del Señor. Por eso es muy importante que tomemos las Sagradas Escrituras y nos deleitemos en ella. No basta con tener las cosas, hay que disfrutarlas, hay que deleitarse en ellas.

2 Timoteo 3:15-17 “Desde tu niñez conoces las Sagradas Escrituras, que pueden darte la sabiduría necesaria para la salvación mediante la fe en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra”. Ese debe ser un propósito de Año Nuevo, que sus hijos desde la niñez conozcan las Sagradas Escrituras, cualquier persona que desde la niñez las conoce está destinada a ser próspera, a ser recta, a ser justa.

En esta época en la que vemos grandes personajes ir a la cárcel, “El “Chapo” Guzmán, quien fue recapturado por tercera vez, la Revista Forbes en 2009 lo incluyó en la lista de los hombres más ricos del mundo. Un narcotraficante, el señor de las drogas en México, Estados Unidos y de saber cuántas otras naciones, pero de qué le sirve tener una fortuna de ese tamaño si no tiene la libertad de irse a sentar a tomar un café tranquilo. De qué le sirve tener esa fortuna y no tener la libertad de salir con el pastor de la Fráter a echarse un baño de vapor, sin pena que lo vayan a capturar, de qué le sirve.

Por eso debemos enseñar a nuestros niños las Sagradas Escrituras, para que puedan ver en su vida lo que dice en Proverbios 13:5-6 “El justo aborrece la mentira; el malvado acarrea vergüenza y deshonra. La justicia protege al que anda en integridad, pero la maldad arruina al pecador. Queremos que nuestros hijos anden en la integridad, enseñémosles las Sagradas Escrituras desde chiquitos, que aprendan, de lo contrario va a tener un hijo que se gradúa de la universidad y va rumbo a Pavón, a la cárcel o al altiplano junto con El Chapo. Usted necesita conocer las Sagradas escrituras, porque ellas lo capacitan para toda buena obra.

Recuerde, no es lo mismo soñar que hacer un plan, La gente sueña pero como no planifica, nunca alcanza sus sueños, así que si usted sueña con tener hijos sabios, sueña con tener una vida íntegra y próspera, una familia dichosa y en armonía, entonces planee para hacerlo. Veo en las calles que hay gente que planifica quedarse sin gasolina. Se les termina la gasolina, sacan del baúl un galón y una manguera. Planificaron quedarse sin combustible. Otros planificamos nunca quedarnos sin gasolina. Aprendí hace muchos años que cuando el tanque va a la mitad hay que volver a llenarlo, entonces nunca me quedo sin gasolina. Pero hay otros que andan por fe, no por vista y ya marcó vacío la aguja y siguen, milagro del Señor, que va proveyendo gasolina de una manera milagrosa. Y uno los encuentra parados en la primera cuesta, estorbando el tránsito. Soñamos ser dichosos, soñamos que nuestros hijos sean íntegros y rectos, entonces hagamos un plan para que así sea.

Planeemos leer la Biblia y por eso el desafío que les traigo es que leamos la Biblia diariamente. Hagamos un plan. Breves consejos rápidos para el plan.

1) Seleccione cualquier plan de lectura bíblica. Abundan los planes, se mete a su plan de YouVersion o a cualquier otro que tenga en su teléfono y encontrará una cantidad de planes para leer la Biblia, escoja el que quiera. Yo escogí este año otra vez “la Biblia en un año” y todos los días leo una porción de los Salmos, una porción del Antiguo Testamento, otra porción del Nuevo Testamento y cuando llega el fin de año, ya leí toda la Biblia. Hoy a las cuatro de la mañana cuando me desperté me puse a leer la Biblia en un año y a las cinco tomando mi mosh. Haga un plan. Así ya no tiene que quebrarse la cabeza.

Todos los meses le entregamos aquí un boletín, y ahí hay un plan de lectura bíblica, usted lo puede usar, ahí le damos la lectura bíblica para todo el mes de enero, luego de febrero y cuando termina el año le damos el de diciembre y usted leyó la Biblia en un año. Podemos aceptar el desafío de leer la Biblia todos los días, no toma mucho tiempo. Lo que se requiere es tomar el hábito, es como ese hábito que tenemos de refaccionar todos los días a las cuatro. Su cafecito y su panito o sus manzanita o su yogurt. Usted desayuna todos los días y si no desayuna prepárese para curarse de la gastritis. Todos los días almuerza. Se cepilla los dientes todos los días por lo menos tres veces al día. Es importante cepillarse los dientes.

2) Defina la hora y el lugar en que leerá todos los días la Biblia, mejor si lo hace todos los días antes de desayunar o después de desayunar, a la hora de su refacción o merienda, mientras toma su café hace su lectura, mientras se come su pan cotidiano natural y su pan cotidiano espiritual o antes de acostarse. Pero hay que leer, conozco gente que lee la Biblia antes de acostarse y amanece con ella en el pecho. Es una buena manera de descansar y olvidarse de todas las cuestiones de la vida. Usted dice la hora, el lugar en que leerá la Biblia todos los días.

3) Tenga un cuaderno a la mano o una nota en su celular en donde escriba sus descubrimientos, citas favoritas y dudas. En su celular puede guardar y después la encuentra fácil, pero es importante que el que anota, anota, pero el que no anota no anota y aquí ya podemos entrar en el fútbol. Recuerde que más vale pálida tinta que brillante memoria, porque en ese momento comenta qué bonita cita, pero después no se acuerda dónde estaba, así que escríbalo, anótelo, porque el que apunta, apunta.

Y si va a salir de viaje o estará ocupado ciertos días, planifique para no fallar. Si cree que en ese viaje no tendrá chance para leer, pues lea antes. Sí le va a dar chane sobre todo si viaja en avión. Recuerdo a un evangelista que iba en el avión y a la hora que llevaron la comida, sacó su frasco de chile tabasco y se lo echó a su comida. Un gringo que iba a la par le preguntó qué era. Chile, ¿quiere probar? Tomó el ejemplo del vecino y le echó a su comida. Cuando empezó a comer se dio cuenta que la salsa estaba brava y le dice: – señor, gracias por permitirme probar esto. A ¿qué se dedica? Soy predicador del Evangelio, soy evangelista. – Había oído a predicadores hablar del infierno, pero nunca me habían dado una muestra gratis.

Y por último, hoy se entregó un folleto que explica lo que es la Facultad de la Fe y Liderazgo, inscríbase, hoy es el último día para este primer trimestre de la Facultad. Participe de este primer trimestre en el cual se estará hablando sobre “Treinta días para entender la Biblia”.

¿Ya se animó a leer la Biblia todos los días?

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