La bendición de dar al prójimo (código 2016-029) – Radios Fráter
  • enero 24, 2016

La bendición de dar al prójimo (código 2016-029)

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¡Qué rico se siente cuando hay frío! Es una bendición poder disfrutar de cada uno de los climas, lo bueno que en Guatemala hay de todo, pero de ninguno sufrimos temperaturas muy extremas. Estamos acá muy contentos en la presencia de Dios nuestro Señor.

Cuando tenemos una crisis nos vemos en trapos de cucaracha, decimos. Pueden ser de salud física, de salud financiera, de paz en la familia que hace falta. Lo que sí es cierto, es que los problemas llegan a todos, hay personas que han perdido su empleo en el que ganaban tanto más que un conserje en el Congreso, y de pronto se encuentra  en una situación crítica. A veces las situaciones son difíciles. Otros, de repente ya no pueden pagar la casa y los desahucian. Es triste cuando pierden su casa, porque se la dieron al hijo para que la hipotecara porque tenía un “buen negocio” y no fue tan bueno o no lo supo administrar y se quedó sin casa.

Todos sufrimos crisis, problemas, dificultades. Hay algunos que están saliendo de un problema, otros que están en medio de un problema y otros que están entrando al problema. Así que si no tiene problemas en estos momentos, no envidie porque ya le va a venir. Hay problemas para todos, de repente sale en el periódico con una acusación falsa y ya se le complicó la vida, A veces nos toca y seguramente conocemos a alguien que ya le tocó. Por eso tenemos que ver la manera de socorrer a aquellos que están en un momento difícil, y a veces no hay que ir muy lejos, a veces es nuestro hijo, nuestra hija, el yerno, la nuera, nuestros padres, nuestros abuelos, nuestro amigo el que está en medio de la situación y tenemos que meterle el hombro, extenderle una mano de ayuda.

Hay quienes están en crisis toda la vida porque no han experimentado la abundancia económica en su vida, no me refiero a aquellos que irresponsablemente conociendo el Evangelio de Jesús, conociendo la sabiduría de Su Palabra tienen problemas con la haraganería y la mala administración. Hemos conocido a muchos que teniendo tanto no lo administran bien y no saben vivir con lo que tienen. Hay que aprender a adaptarnos a nuestra realidad, hay que hacer un presupuesto de acuerdo a nuestros ingresos y no en base a nuestros egresos, porque cuando la chamarra no alcanza, hay que encoger las piernas. Cuando la sábana no alcanza, hay que encoger las piernas.

Si el dinero ya no nos alcanza para vivir en determinada zona exclusiva, tenemos que trasladarnos a otra menos exclusiva. Si ya no alcanza para pagar el colegio exclusivo de nuestros hijos, tenemos que ir a buscar otro que ya no sea tan costoso o irnos a la escuela pública. A mí me tocó, después de cuarto año en primaria, mi mamá me dijo: hijo ya no puedo pagarte el colegio donde estás, un colegio a todo dar, un colegio cristiano evangélico, contaba con aulas espaciosas, una mesa para cada uno, campo para jugar espaciosamente. Era el colegio Emanuel en la Colina de la zona 8, de la ciudad de Guatemala. El cambio fue drástico, me tuve que ir a un escuela pública que se reunía en una casa alquilada en la zona 8 primero y luego la trasladaron a la zona 4, la Escuela República del Brasil, y en una casita de dos pisos habíamos varios cientos de alumnos, apretados, pero como he dicho otras veces: no es el lugar el que hace a la persona, es la persona la que hace al lugar. En una escuela pública si se va bien motivado se aprende, se sale adelante y llega  a ser Pastor de Fraternidad Cristiana de Guatemala.

Los cristianos somos llamados a abrir bien nuestros ojos e iluminar la necesidad de nuestro prójimo, discernir que sea una necesidad real, no una necesidad fingida o superficial. Como cristianos tenemos el llamado de Dios para sostener la obra del Señor, para traer regularmente el diez por ciento de nuestros ingresos, para los fondos del templo, ese es el diezmo. Es un deber nuestro, es una responsabilidad nuestra y un privilegio dar al Señor parte de lo mucho que Él nos da, nos pide traer el diezmo, pero aparte de traerlo para la iglesia y sostener así la obra de Dios en obediencia, también somos llamados a abrir nuestros ojos e iluminar la necesidad de nuestro prójimo. Somos llamados a apoyarnos unos a otros y a bendecir a aquellos que atraviesan problemas económicos.

Una y otra vez los cientos de células de la iglesia están socorriendo a alguna familia, que realmente está en necesidad, con una carretada de abarrotes comprados en un supermercado, con una medicina que necesitan y no pueden comprarla, con una ropa que se comparte porque los niños no la tienen. Es parte de nuestra dinámica cotidiana extender una mano de ayuda a aquel hermano que está sufriendo. Los seres humanos somos muy proclives a  hacernos los desentendidos con la necesidad ajena. En Guatemala decimos: hacernos “los papos”, ojos que no ven, corazón que no siente y a veces cuando vemos hacemos como que no vemos para no dar esa ayuda a aquel que la necesita. Cuando estaba en la escuela bíblica, los encargados como siempre, luchando con el presupuesto para que pudiera sostenerse, todos los alumnos éramos becados, no pagábamos ni un centavo, la iglesia sostenía esa escuela bíblica y una de las maneras de ahorrar era servirnos un desayuno a la diez de la mañana y una cena a las cinco de la tarde. El almuerzo, donde Dios proveyera a cada uno.

De esa manera pasamos cuatro años, el miércoles  no había desayuno porque era día de ayuno, no era quiénes quieren ayunar, sino aquí toca ayuno y de esa  manera no solo se nos beneficiaba espiritualmente sino se extendía el presupuesto. Con el hambre que uno tiene de jovencito, a los15 años para arriba, estábamos un día con una situación que se había dado muy interesante. La cocinera, de una manera inadvertida, le echó a la olla de la comida una botella de pinolio, ese líquido para limpiar pisos, en vez de un sazonador especial. Había dos posibilidades, una que ella se hiciera la desentendida y diera esa comida, la otra que se botara. Gracias a Dios llegaron y dijeron que la cena iba a ser demasiado austera, porque “no quisimos darles pinolio entre sus alimentos”.

Hace algún tiempo hicieron un documental en Estados Unidos sobre restaurantes y cómo en las cocinas de algunos de ellos manejan la comida de una manera muy interesante. Por ejemplo, hay cocineros que cuando usted reclama de mala manera su comida, porque no está bien cocida su carne, quiere que se la preparen mejor. El mesero dice con mucho gusto, se la lleva a la cocina y ahí la tiran al piso, se paran en ella, la escupen y después se la cocinan un poco y se la devuelven. Pero como ojos que no ven, corazón que no siente, usted exclama, ahora sí está rica mi carnita, no sabe que lleva una sazón muy especial de parte del cocinero. En un barco iban todos los marinos molestando al chef, que era un chinito, hasta que lo desesperaron. Ya llegando al puerto le dicen –mira chinito perdona nuestra manera de ser, abusamos de ti, te molestamos demasiado, perdónanos–. Les contesta – no se preocupen, si ustedes no molestar más al cocinero, el cocinero no orinar más en la sopa.

En la vida tenemos que poner atención en las necesidades de nuestro prójimo. Hace algunos años necesita enjuagarme la boca con “Listerine”, fui al baño, abrí la botella que ahí estaba, me eché el trago para hacer gárgaras y no era Listerine, era una loción, de más está decir que el sabor que me quedó en la boca fue horrible y le pregunto a mi esposa ¿quién puso esta loción aquí en el baño? Yo, me dijo. Se me quebró un frasco y ahí la guardé. Le había enseñado a hacer ahorrativa, pero no al extremo. – La próxima vez que hagas una cosa así, rotula el frasco, no sea que un día de estos quedes viuda–.

Es importante ver lo que pasa, para que podamos hacer las cosas que necesitan los otros para ayudarles. Dios mismo ilumina la necesidad del mundo, pero no se conforma con ver la necesidad del mundo sino que acciona cuando ve que hay una necesidad. Salmo 68:5 dice: Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa. Dios no se conforma con decir pobrecito el huérfano, pobrecita la viuda. No. Asume la paternidad responsable con el huérfano  y con la viuda. Tenemos que buscar, también, nuestra participación ante la necesidad de nuestro pueblo. Dios no es ciego ante el sufrimiento. De la misma manera debemos aprender a ver la necesidad del mundo. Porque Dios ve y acciona. Tenemos que ver la necesidad y a hacer algo al respecto.

¿Recuerda la parábola del buen samaritano? Dice que un hombre bajó de Jerusalén, por el camino lo asaltaron unos ladrones que lo dejaron desnudo, herido y casi muerto. En eso pasó un sacerdote de Israel y cuando vio al hombre tendido, simplemente se hizo a un lado y siguió su camino. Vio pero no vio. Luego vino un levita y lo mismo, pasó vio al hombre, se hizo a un lado y se fue. Otro que vio pero no actuó. Luego vino un samaritano, es decir uno que era parte del grupo discriminado por los judíos por su raza, menospreciado, lo trataban mal, vio al hombre herido, se detuvo, bajó de su bestia, socorrió al hombre, lo ungió con aceite, le curó sus heridas, lo subió a su bestia, se lo llevó a una pensión donde lo recomendó, pidió que lo cuidarán,  porque él lo iba a pagar  y si faltara algo que le avisaran porque pagaría la diferencia. Ahí están tres hombres, dos de ellos muy religiosos y el otro un menospreciado, un paria pero pasa y mete la mano para ayudar a ese que estaba necesitado. Tenemos todos los días la oportunidad de darle la mano a alguien que está en necesidad.

Dios no tiene nada en contra de los ricos, excepto por tres razones, usted puede ser rico y  Dios lo puede bendecir como dice en el libro de Deuteronomio que nos da el poder para hacer las riquezas si lo obedecemos y guardamos sus mandamientos, promete bendecir nuestro negocio, nuestra casa, nuestra familia y llenarnos de muchas riquezas. Dios no está en contra de que sea rico, pero sí está en contra de que usted sea rico y no provea para su familia. Ese sí es un problema. 1 Timoteo 5:8 dice: El que no provee para los suyos, y sobre todo para los de su propia casa, ha negado la fe y es peor que un incrédulo. Si es una persona que tiene recursos, pero no provee para el colegio de sus hijos, para la educación de ellos, para el vestuario, la alimentación de sus hijos, para que su señora tenga consultas con el médico, para que vaya al salón de milagros y le  dé el gusto de verla bonita como está la vecina, usted es peor que un incrédulo, ha negado la fe. Así que el proveer para nuestros familiares es una vacuna en contra de la negación de la fe, de la apostasía. Así que si Dios lo ha bendecido no permita que sus hijos sufran hambre, necesidad, provéales.

La segunda cosa por la que se opone a un rico, es por aquellos que han convertido al dinero en su dios, ignorando dar gloria al Creador. Jesús dijo, en Mateo 6:24, Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas. Lo que Dios condena, no es que usted sea rico sino que sea un esclavo de sus riquezas, un sirviente de sus riquezas. El carro lindo que tiene no es para que sea el sirviente del carro sino para que le sirva a usted y a su familia. Pero si usted lo compra solo para tenerlo guardado y presumirlo a los amigos y familiares cuando lleguen, está siendo de él un dios. Hay quienes no se arrodillan ante nadie, pero sí se arrodillan ante sus riquezas, viven pendientes de su joyería, de su mueblería, más que de Dios. A Dios no le molesta que usted lleve el reloj más caro del mundo en su muñeca, pero le molesta que haga de ese reloj su dios. Recuerde que solo hay un Dios, un solo mediador entre Dios y los hombres Jesucristo nuestro Señor, a Él tenemos que adorar.

Jesucristo nos entiende porque cuando estuvo en el desierto y fue tentado en todo, el enemigo le mostró todos los reinos de este mundo y le dijo: todo esto te daré si postrado me adoras, pero Jesús le dijo Adora al Señor tu Dios y sírvele solamente a él. Y esa es una lección que tenemos que aprender: no hay nadie más rico que Jesucristo allá en los cielos, es el dueño del oro y la plata y de todo lo creado, sin embargo, tenemos que aprender a adorar a Dios más que a cualquier otra cosa, Adorar solo a Dios, por eso dice Jesucristo: busquen primeramente reino de Dios y su justicia y las demás cosas les vendrán por añadidura.

Toda la búsqueda del ser humano por su vestuario, por su alimentación, por su vivienda es natural y normal, pero cuando busca primeramente el reino de Dios y su justicia todo lo demás es una añadidura. Recuerde, Martín Lutero dijo cuando estaba bajo la más ardua y difícil lucha en medio de la Reforma, era perseguido y era buscado para matarle decía: Dios y yo, somos mayoría. Cuando cuenta con Dios, usted cuenta con todo, Dios y yo somos mayoría. No necesita más que a Dios, si Dios es por nosotros, quien contra nosotros, así que no seamos como los pájaros cucú, que ponen huevos en los nidos de otros pájaros para que sean otros los que se los empollen y se los críen, igual nosotros con nuestra familia, no seamos como ellos, cuidemos a aquellos pollos que damos a luz, alimentémoslos, criémoslos, pero tampoco hagamos de nuestros bienes objetos de adoración.

La tercera cosa. 1Timoteo 6:17- dice: A los ricos de este mundo, mándales que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas. Esto es importante que no sean arrogantes, que no se crean la gran cosa, que no se crean la última gaseosa en el desierto,  ni pongan su esperanza en las riquezas que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. Cada uno de nosotros hemos tenido riquezas en un momento y la hemos perdido. Las riquezas son inseguras, la Biblia dice que tienen alas y vuelan, hoy las tiene y mañana quien sabe. Hoy se sube al autobús y pasan unos pidiéndole la ofrenda y usted entrega todo lo que tiene, porque todo lo que el hombre tiene dará por su vida. Hay incendios que arrasan con edificios, las riquezas son inseguras, por eso no se crea la gran cosa porque hoy las tiene y mañana no las tiene.

Por eso es que Dios nos da las riquezas para que las disfrutemos y para que las compartamos. No es que se ponga en la 6ª. Avenida para repartir billetes a diestra y siniestra, pero puede conocer a alguien que necesita, vaya y dele una mano, una ayuda en un momento dado. Pasa lo que pasó en El Cambray 2, no hace mucho, se vino una montaña y acabó con las casas, las vidas, los carros y los hijos de muchas familias. A veces nos equivocamos y le damos culto a las riquezas, en vez de darle culto  al que nos da el poder para hacer las riquezas. Cuando usted pierde todo, como le tocó a Job que perdió todo, Dios le dio el poder pasar recuperarlo todo al doble, pero porque supo que Jehová dio, Jehová quitó. Sea el nombre del Señor bendito.

Por eso en 1 de Timoteo 6:17-19 dice:  A los ricos de este mundo, mándales – voy a hacer como dijo Pablo a ustedes que son ricos– que no sean arrogantes ni pongan su esperanza en las riquezas, que son tan inseguras, sino en Dios, que nos provee de todo en abundancia para que lo disfrutemos. Mándales que hagan el bien, que sean ricos en buenas obras, y generosos, dispuestos a compartir lo que tienen. De este modo atesorarán para sí un seguro caudal para el futuro y obtendrán la vida verdadera. Bill Gates es un hombre que ha impresionado a su época, porque de allá de un garaje salió para hacer una gran empresa, Microsoft, se hizo uno de los hombres más ricos del mundo. En los listados aparece casi siempre como uno de los más ricos del mundo, a veces el más rico, en otras es Carlos Slim, otras es Warren Buffett, pero uno de las cosas que me llamaron la atención de Bill Gates fue que junto con su esposa Belinda dispusieron hacer una fundación y motivar a los hombres más ricos del mundo a dar de lo que tienen.

Lo explica de esta manera, hacer un software por primera vez cuesta millones, pero luego ya cuesta centavos, lo mismo ocurre con las medicinas, hacerla la primera medicina cuesta millones, pero luego reproducir esas pastillas cuesta  centavos. ¿Cómo es posible que los niños del mundo se mueran por una medicina que cuesta centavos? Si podemos hacerles llegar gratis esas medicinas a  esos niños enfermos en el mundo. Por eso Warren Buffett le ha depositado decenas de millones de dólares y muchos otros le han dado para sumar a la iniciativa de dar de sus millones a los necesitados del mundo. Usted dirá “yo no soy Bill Gates”, pero tiene, tiene sus fichas, las apariencias engañan.

A veces vemos as alguien que viene por acá bien “entacuchado”, es más gafo y  endeudado. Vemos a otro que entra algo mal emplasticado con las grandes bolsas llenas de plata, sin deudas, con sus negocios. No juzgue por las apariencias, tal vez lo ve canchito, bien vestido, pero gafo; ve a otro chaparro mal emplasticado, pero con pisto. Así que no menosprecie a nadie por las apariencias, porque Dios bendice al que quiere. Démosle las gracias al Señor porque nos da en abundancia, para que lo disfrutemos y lo compartamos con aquel que tiene necesidad.

Hace muchos años estábamos en el colegio cuando nos dijeron que habían matado al hermano Sandoval. Su hijo vio cuando lo mataron, estaba con él en el tráiler que iba manejando, miembro de la iglesia. En ese momento agarramos a ese hijo y a su hermana y les dimos una beca cien por ciento en el Liceo Cristiano Fráter. Iris se graduó, ella es una de las directoras de alabanza de la iglesia, canta muy lindo, hoy ya se reprodujo, vino a presentar a su primera criatura. Mis hermanos amados, vale la pena dar y, como ella, a cientos de personas hemos bendecido a través de becas y descuentos en el Liceo Cristiano Fráter y damos la gloria a Dios por ello y eso gracias a que usted es un fiel diezmador, fiel ofrendador y fiel cumplidor de las promesas de fe, la iglesia ha podido extender la mano para ayudar a mucha gente en momentos de necesidad.

1 Juan 3:16-18 dice: En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos. Si alguien que posee bienes materiales ve que su hermano está pasando necesidad, y no tiene compasión de él, ¿cómo se puede decir que el amor de Dios habita en él? Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. Y si todos amamos con hechos de verdad, nuestra sociedad podrá salir adelante en medio de cualquier situación, y claro que Guatemala ha sido generosa, cada vez que hay necesidad lo hace. Pero debemos hacerlo no solo en aquellos  acontecimientos bien publicitados y muy notables, debemos hacerlo todos los días, porque tenemos a alguien a quien poder ayudar y a lo mejor no está lejos, a lo mejor está en nuestra misma casa. Juan 10:11-13 dice: Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas.  El asalariado no es el pastor, y a él no le pertenecen las ovejas. Cuando ve que el lobo se acerca, abandona las ovejas y huye; entonces el lobo ataca al rebaño y lo dispersa. Y ese hombre huye porque, siendo asalariado, no le importan las ovejas.

Al Señor Jesús, el buen pastor, sí le importan las ovejas y Él vio a las multitudes dispersases agobiadas, como desamparadas, como ovejas sin pastor, y por eso tenemos que ser buenos pastores de las ovejas que tenemos en nuestro rebaño. El rebaño suyo empieza en su propia casa, con su propia esposa, con sus propios hijos, con sus propios padres, con sus propios hermanos y ahí empieza su labor pastoral en la iglesia chica, su propia casa, ver que todos estén bien atendidos en todos los aspectos. Y en todo lugar nos toca dar la vida.

Jesucristo en la cruz es la máxima expresión  de entrega por la humanidad. ¿Qué dio Jesucristo por nosotros? Su vida, la máxima expresión del amor. Y así como Jesús entregó su vida por nosotros, somos llamados a entregarla por los demás. Dar nuestro tiempo es dar nuestra vida. A veces es más fácil darle a nuestros hijos una tarjeta de crédito para que vayan y gasten, se distraigan y no nos estorben, pero también tenemos que darles nuestra vida, nuestro ejemplo, nuestro tiempo. Los hijos lo que quieren es a un papá, a una mamá, no solo el dinero de él. Pero también, así como Jesús entregó su vida por nosotros, somos llamados a entregarla por los demás. Sí, hay que entregar la vida, el tiempo pero también compartir de nuestro dinero cuando haya necesidad. Dios es santo y generoso y nosotros como hijos del Padre nuestro que está en los cielos debemos ser iguales, por eso decimos aquí entre nosotros obras son amores y no buenas razones, porque hablar bonito no cuesta, actuar es lo que nos cuesta. Jesús no quería morir en la cruz, en el Getsemaní oró y dijo «Padre mío, si es posible, que pase de mí esta copa, pero que no pase conforme a mi voluntad sino conforme a tu voluntad»

Jesús sabía que ese cáliz de dolor al beberlo lo iba hacer sufrir grandemente y Él lo bebió hasta los bordes en la cruz del Calvario cuando fue desnudado, coronado con espinas, clavado al madero y traspasado por la lanza del soldado, injuriado, menospreciado y despreciado, pero dio Su vida por amor a nosotros, nosotros tenemos que seguir ese ejemplo y dar nuestra vida por amor a los demás. Dios bendice al que bendice. Dios dice honro a los que me honran y cuando bendecimos somos bendecidos, cuando damos recibimos, cuando sembramos cosechamos. Por eso la Biblia está llena de estas promesas. Proverbios 19:17 dice: Servir al pobre es hacerle un préstamo al Señor; Dios pagará esas buenas acciones. Cada vez que  sirve a un pobre, Dios lo toma como un préstamo, créame, Dios es buena paga y usted se va a llenar de pagos que el Señor le va a dar por ayudar al pobre. Dios pagará esas buenas acciones. Proverbios 28:27 dice: El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza; el que le niega su ayuda será maldecido.

Hechos 20:35, Con mi ejemplo les he mostrado que es preciso trabajar duro para ayudar a los necesitados, recordando las palabras del Señor Jesús: “Hay más dicha en dar que en recibir”. Trabajamos esforzadamente para tener con qué ayudar a nuestra familia primero, a otros después, pero es nuestra responsabilidad.

No promueva la haraganería pero no la use como excusa para no dar. Recuerde lo que dice  2 Tesalonicenses 3:10 Porque incluso cuando estábamos con ustedes, les ordenamos: “El que no quiera trabajar, que tampoco coma”. Claro, usted es rico pero a veces experimentamos la tristeza de la riqueza, en vez de disfrutar la riqueza de la pobreza, Podemos ser pobres y ricos en fe y podemos ser ricos y pobres en fe y eso es triste.

Apocalipsis 3:14-22 que dice »Escribe al ángel de la iglesia de Laodicea: Esto dice el Amén, el testigo fiel y veraz, el soberano de la creación de Dios: Conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca. Dices: “Soy rico; me he enriquecido y no me hace falta nada”; pero no te das cuenta de que el infeliz y miserable, el pobre, ciego y desnudo eres tú. Por eso te aconsejo que de mí compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista. Yo reprendo y disciplino a todos los que amo. Por lo tanto, sé fervoroso y arrepiéntete.

Debemos de ser fervorosos y arrepentirnos de nuestra tibieza espiritual, de nuestra lejanía del Señor. 20 Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré, y cenaré con él, y él conmigo. Al que salga vencedor le daré el derecho de sentarse conmigo en mi trono, como también yo vencí y me senté con mi Padre en su trono. El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.»

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