Temer y servir (código 2016-037) – Radios Fráter
  • enero 31, 2016

Temer y servir (código 2016-037)

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En la década de los 60 tuve la oportunidad de visitar por primera vez los Estados Unidos de Norteamérica, me llamó la atención una tienda, llamada 7 Eleven, porque mantenían abierto de la 7 de la mañana a 11 de la noche, pero ahora hay almacenes que están abiertos las veinticuatro horas diarias todos los días de la semana. Hay  cristianos que son 7 Eleven y otros que son de 24 horas, otros cristianos son mientras dura el domingo y luego de lunes a sábado no son nada. Ahora, pregúntese si es cristiano por ratos o de verdad. Los cristianos tenemos que serlo siempre, no podemos ser nada más de domingo, como decía un conocido, hay hermanos cadaocheros, solo vienen a la iglesia cada ocho días, tenemos que ser cristianos que se note nuestra vida todos los días del año. Hay algunos que parecen submarinos, sacan el periscopio el domingo, ven si hay moros en la costa para entrar a la iglesia y, al salir, otra vez sacan el periscopio para ver si hay algún conocido y se van.

Recuerdo el testimonio de una pareja que quería ir a una iglesia donde nadie los conociera, donde hubiera tantos que no les  pusieran atención. Decidieron venir a la Fráter,  pensando que nadie les iba a poner atención, se sentaron aisladamente y cuando se hizo el llamado ahí estaban de pie, recibieron un tiempo de consejería, luego los llamaron para una célula y ahora están involucrados en las células todo el tiempo. El Señor quiere que sea una persona que sirva a Dios las veinticuatro horas los siete días de la semana. Siempre Dios ha querido hacer eso y por eso buscó a Moisés para liberar al pueblo de Israel que estaba en Egipto esclavizado, por más de cuatrocientos años. Dios llamó a Moisés y dijo en Éxodo 7:16 cuando ya se enfrentó al faraón y le dijo: deja ir a mi pueblo para que me rinda culto en el desierto. Dios quiere que seamos libres del alcoholismo, de la drogadicción, del temor, de la miseria, de la ignorancia, de la pobreza, de la enfermedad, con un fin: rendirle culto a Él.

Varias veces Moisés le dijo a faraón, en Éxodo 8:1 se lo volvió a decir, deja ir a mi pueblo para que me rinda culto, versículo 20 deja ir  mi pueblo para que me rinda culto, éxodo 9:13 “Deja ir a mi pueblo para que me sirva”. Dios quiere que Su pueblo, Su Iglesia, es decir usted y yo, seamos libres para rendirle culto. No solo para ir al culto de 7 a 9 de la noche, sino para rendirle culto todos los días de nuestra vida, con todo lo que somos y todo con lo que hacemos. Moisés tuvo esa gran experiencia de liberar a Israel, sacarlo por el desierto y mostrarle la grandeza y el poder milagroso de Dios, todo porque Dios quiere que todo un pueblo vaya a rendirle culto.

Llegó un momento en el cual Israel ya estaba libe y se encontraba en el desierto. Y si algo quiere el Señor es que le respetemos, le reverenciemos, eso es lo que significa temer a Dios, respetarlo, reverenciarlo. ¿Por qué tememos a Dios? Porque es Omnisciente, está en todos lados, cuando estamos refundidos en una habitación a solas ahí está con nosotros, cuando estamos lejos de nuestro pueblo, de nuestra raza, de nuestra iglesia, ahí está con nosotros, por eso debemos temerle porque siempre está presente, siempre es testigo de lo que decimos, pensamos o actuamos. Por eso es tan importante entender por qué Dios dictó a Moisés instrucciones, el decálogo de Moisés, los diez mandamientos y todo Génesis, Éxodo, Levítico, Números narra esa historia de Dios sacando a un pueblo para que le sirviera, para que le amara, para tener una relación íntima con Él.

Hay una parte de esa historia que se llama Deuteronomio, en este libro Dios irrumpe en ese relato para darle al pueblo de Israel un recordatorio de sus pactos, de sus leyes. El libro de Deuteronomio, parte del pentateuco, los cinco libros que se le atribuyen a Moisés, significa repetición de la ley.  Nuestros hijos necesitan una repetición continua, lávese los dientes, ¿basta con que se los digamos una vez para que aprendan? Báñese shuco, cámbiese ropa hija, péinese. Repetición una y otra vez a nuestros hijos de la norma, la regla, la ley hasta que al fin aprenden. En Éxodo le había dado Moisés al pueblo la leyes del Señor, pero en el quinto libro se la vuelve a repetir, Se escribió, probablemente, en 1400 a.C. antes de que entrara Israel a la tierra prometida, antes que se diera ese cambiazo en la historia de la vida de Israel. Dios, a través de Moisés, les da esa repetición de la ley. Estaba asentado donde el río Jordán desemboca sus aguas en el Mar Muerto, donde vivían los moabitas y ahí quedó antes de entrar a Jericó y conquistarla.

¿Cuál es el tema del libro de Deuteronomio? Es interesante saber que Moisés estaba por desaparecer de la escena. Estuvo cuarentas años en Egipto, cuarenta años en el desierto  y luego estuvo cuarenta años con el pueblo de Israel dando vueltas en el desierto, ya tenía 120 años. Ya era un anciano. Llegó el momento en el que tenía que transferir la autoridad sobre alguien y la iba a dar a Josué, quien iba a ser su sucesor. Moisés, antes de retirarse del gobierno de Israel, presenta sus discursos de despedida. Estos es lo que hay en Deuteronomio, los discursos de despedida de Moisés y cuando alguien se va a morir y le da a usted un discurso y les dice: te voy a decir esto porque me voy a morir, se pone atención, probablemente hasta se interrumpe para preguntar y las vacas para quién, la casa para quién, la finca para quién, el dinero cómo lo repartimos. Cuando alguien está a punto de irse lo que dice es de ponerle mucha atención y eso es lo que hace Moisés con Israel, se está despidiendo de ellos y les está dando palabra. Eso es lo que se encuentra en Deuteronomio, por eso cuando lo lea recuérdese de ese contexto y va a aprender muchas cosas.

Moisés exhorta a la nueva generación de israelitas a vivir como pueblo obediente a Dios en la tierra prometida. En la vida hay viejas generaciones y nuevas generaciones, siempre hablamos de la vieja y la nueva ola, pero los de la vieja ola hemos aprendido cosas que los de la nueva ola tienen que aprender y una de esas cosas, ustedes que andan con los pantalones rotos, gastados, caros, tienen que aprender de aquellos que andamos bien trajeados, bien bañados y bien presentados, aprender a temer a Dios. Viejos y jóvenes tenemos que aprender a temer a Dios. Si usted presume de sus fuerzas. De su vigor, energía, de su juventud pero no teme a Dios, no tiene nada. Es muy importante, por eso Moisés está instruyendo, porque en esos cuarenta años nacieron muchos que ni siquiera estuvieron en Egipto y nunca vieron las plagas que cayeron sobre Egipto, no vieron el Mar Rojo partirse en dos, no vieron muchas cosas milagrosas. Pero tenían que ser recordados de la relación de amor de Dios con su pueblo y la de su pueblo con Dios, con el soberano Señor de ellos.

Lo que Dios quiere es amarnos, por eso dice en Deuteronomio que es celoso, porque nos quiere solo para Él, no lo quiere compartir a usted con el guaro, con el adulterio y la fornicación, no lo quiere compartir con los celos, las envidias y todo el pecado que hay en el mundo. Dios nos ama tanto que nos quiere solo para Él, ¿quién no quiere que alguien nos ame de esa manera? Dios quiere una relación de amor, de pacto, de compromiso en el cual su pueblo solo tenga ojos para Dios, no para los dioses ajenos que hay en Egipto, no para los dioses ajenos que hay en los moabitas sino para Él únicamente. Y eso es lo que está tratando Moisés de recordar al pueblo en todo el libro de Deuteronomio, mientras estaba transfiriendo su liderazgo a Josué.

Veamos lo que dice Deuteronomio 6:10-15 »El Señor tu Dios te hará entrar en la tierra que les juró a tus antepasados Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste, con casas llenas de toda clase de bienes que tú no acumulaste, con cisternas que no cavaste, y con viñas y olivares que no plantaste. Cuando comas de ellas y te sacies, cuídate de no olvidarte del Señor, que te sacó de Egipto, la tierra donde viviste en esclavitud. »Teme al Señor tu Dios, sírvele solamente a él. Ese era el resumen, la conclusión, el énfasis de todo lo que Moisés le estaba diciendo a Israel, teme  al Señor tu Dios, sírvele solamente a Él. He visto personas con una mano adelante y otra atrás venir a los pies de Cristo, en desgracia financiera, en desgracia familiar, sin trabajo, con serios problemas. El Señor los toma, los transforma, los ama, los bendice, les provee un trabajo, empiezan a prosperar.

Venía con caites y luego camina con bicicleta, con motos con carros, le va muy bien, se vuelve un buen empresario, un ejecutivo, resulta una persona acomodada, muy enriquecida, pero no ama a Dios sino a sus riquezas. – ¿Por qué ya no viene? – Es que ahora tengo mi yate. Por el yate abandona al Señor, No es pecado tener uno, pero si es pecado no temer a Dios y no servidor a Dios. Ahora no voy a iglesia porque tengo moto de agua y cómo a mis hijos les encanta nos vamos a la playa todo el tiempo. No es malo que tenga yate, moto de agua,  avión, carro, lo que quiera tener, pero no olvide temer al Señor y servirle solo a Él, porque todos los demás son dioses ajenos que nos merecen nuestro servicio, nuestro temor. Dios lo puede proveer y lo he visto miles de veces repetido una y otra vez en miles de personas y familias, pero lo que está diciendo aquí Moisés  Teme al Señor tu Dios, sírvele solamente a él y jura sólo en su nombre. No sigas a esos dioses de los pueblos que te rodean, pues el Señor tu Dios está contigo y es un Dios celoso; no vaya a ser que su ira se encienda contra ti y te borre de la faz de la tierra.

Dios nos ha bendecido, nos ha prosperado pero es celoso, no quiere que estemos coqueteando con el mundo, con la carne. Qué hermoso es ver a hombres como a Job, el más rico de toda la Tierra, pero ese hombre todos los días adoraba a Dios, todos los días le oraba. Todos los días servía a Dios y cuando perdió todas las cosas materiales hubo algo que no perdió: la fe, Dios lo restauró, le dio el doble de lo que había perdido porque estaba con él. Lo que más importa en la vida no es tener muchos bienes, la Biblia dice de qué le sirve al hombre ganar al mundo y perder su alma. De qué le sirve llegar al final de la vida con millones en el banco, con grandes inversiones y su alma lejos de Dios. Por eso dice el apóstol Pablo para mí todo lo he considerado como pérdida, como basura por causa del amor de Cristo Jesús. Enamorémonos de Él, que lo demás no nos importe tanto, que busquemos primeramente el reino de Dios y su justicia y las demás cosas vendrán por añadidura.

Proverbios 2:1-8, 20-22 dice Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos;  si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento; si la buscas como a la plata, como a un tesoro escondido, entonces comprenderás el temor del Señor y hallarás el conocimiento de Dios. Porque el Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios. Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. 20 Así andarás por el camino de los buenos y seguirás la senda de los justos. Pues los íntegros, los perfectos, habitarán la tierra y permanecerán en ella. Pero los malvados, los impíos, serán desarraigados y expulsados de la tierra. Proverbios 1:7 dice El temor del Señor es el principio del conocimiento; los insensatos desprecian la sabiduría y la disciplina.

Es importante, así como Moisés nos recuerda, nos repite la ley en Deuteronomio, usted y yo la recordemos todos los días leyendo las sagradas Escrituras. ¿Está leyendo la Biblia todos los días? Leerla era una resolución de Año Nuevo. ¿Quiere conocimiento, quiere sabiduría, discernimiento? lea la Biblia, porque si no la conoce no tendrá conocimiento, discernimiento y no podrá ser perfecto, no podrá ser íntegro y por lo tanto corre el riesgo de apartarse del camino del Señor. Proverbios 14:2 dice El que va por buen camino teme al Señor; el que va por mal camino lo desprecia. Proverbios 28:14 dice ¡Dichoso el que siempre teme al Señor! Pero el obstinado caerá en la desgracia. Todos queremos pertenecer a iglesias crecientes, prósperas, bendecidas. Tenemos que aprender de la iglesia en Hechos 9:31 la Iglesia disfrutaba de paz, a la vez que se consolidaba en toda Judea, Galilea y Samaria pues “vivía en el temor del Señor, e iba creciendo en número fortalecida por el Espíritu Santo”.

Una Iglesia que vive en el temor del Señor es una iglesia que se va a consolidar, que va a crecer. Una Iglesia que vive en el temor del Señor es una iglesia que se va a consolidar, que va a crecer que va a ser prosperada y bendecida y por eso aquí en la Fráter todavía le llamamos al pecado, pecado. Hay quienes consideran que ya no es una palabra que debería usarse, porque para unos es pecado y para otros no lo es, la Biblia es clara en lo que enseña que es pecado y a eso debemos llamarle pecado.

¿Le sirve al Señor o a quién sirve? Porque el que sirve, sirve y el que no sirve no sirve. Por eso Josué toma el liderazgo de Moisés y empieza a enseñar al pueblo lo que corresponde y al final de la vida se despide de esta manera, Josué 24:12-15, “No fueron ustedes quienes, con sus espadas y arcos, derrotaron a los dos reyes amorreos; fui yo quien por causa de ustedes envié tábanos, para que expulsaran de la tierra a sus enemigos. A ustedes les entregué una tierra que no trabajaron y ciudades que no construyeron. Vivieron en ellas y se alimentaron de viñedos y olivares que no plantaron.” »Por lo tanto, ahora ustedes entréguense al Señor y sírvanle fielmente.

Es una relación de amor, entréguense al Señor y sírvanle fielmente. Desháganse de los dioses que sus antepasados adoraron al otro lado del río Éufrates y en Egipto, y sirvan sólo al Señor. Pero si a ustedes les parece mal servir al Señor, elijan ustedes mismos a quiénes van a servir: a los dioses que sirvieron sus antepasados al otro lado del río Éufrates, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra ustedes ahora habitan. Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor.  Sírvale al Señor, no nos conformemos con servirle al Señor solo nosotros. Papás, procuremos que lo hagan nuestros hijos, que lo hagan nuestros nietos y si Dios nos permite la vida, que lo hagan también los bisnietos, pero aquí en la iglesia debemos servir desde el nieto hasta el abuelo y la Fráter les va a servir desde la cuna hasta la tumba.

Todos debemos servir al Señor, busquemos. En esta iglesia hay 42 ministerios diferentes. Puede servir en medios de comunicación. Quiere servir en Zona de Campeones donde tenemos alrededor de dos mil niños cada fin de semana. Quiere servir a los presos que están en la cárcel, llevar el saludo nuestro a todos los exfuncionarios que ahora están presos, puede hacerlo. Quiere servir en las células, puede hacerlo, hay anfitriones, hay líderes, tenemos alrededor de 600 grupos en casas, que son la Fráter por las casas. La Fráter en grande para reunirnos el domingo y es chica para reunirnos entre semana por las casas. Usted puede servir ubíquese. Para involucrarse es muy sencillo, inscríbase en la Facultad de Liderazgo en el nivel  uno, puede inscribirse y comenzar a estudiar. Luego, sea un fiel diezmador, a los ladrones no los usamos en la obra del Señor. Los  que no diezman, dice la Escritura, le roban el diezmo y por lo tanto son, suena duro pero así es, ladrones, le roban al Señor, lo que le pertenece.

¿Cuánto le pagan a uno por servir en la Fráter? No se paga nada, pero se cobra el diezmo, si no pagan el diezmo no sea les da el privilegio  de servir. Si quiere servir, demuestre su amor al Señor. Cuando se casa le demuestra amor a su mujer llegando cada semana, cada quincena, cada mes y le dice m’ijita aquí está mi cheque. Esa es la mayor demostración de amor cuando se mete la mano en la bolsa y le dice a su hijo que ahí hay para sus tenis. Cuando ama, da y por eso cuando amamos al Señor no nos pesa diezmar, por eso esta iglesia ha aprendido a ser generosa y por eso nos ha permitido hacer todo lo que hacemos y no deberle nada a nadie. Sirva al Señor, puede entrar www.servirenlaradiosfrater.com y ahí se conecta para servir. Tenemos que temer al Señor y servirle, no solo aquí en la iglesia en estas cuarenta y dos áreas de servicio, también hay que hacerlo en la  iglesia, en su trabajo, donde usted vive, donde estudia, donde come, donde hace deporte, en el partido político en el que trabaja, donde quiera que se encuentre tiene que servir al Señor.

Dice la Palabra de Dios claramente en Mateo 5:14-16 »Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad en lo alto de una colina no puede esconderse. Ni se enciende una lámpara para cubrirla con un cajón. Por el contrario, se pone en la repisa para que alumbre a todos los que están en la casa. Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.

La gente necesita ver hombres y mujeres que sean luz, allá donde usted trabaja hay muchos en tinieblas, pero su conducta, su modo de ser iluminará la vida de los que le rodean y aprenderán a vivir como debe ser.

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