Muéstranos al Padre (código 2016-091) – Radios Fráter
  • marzo 16, 2016

Muéstranos al Padre (código 2016-091)

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Recibí la llamada de mi hermano, era una llamada diferente a otras llamadas, me dijo — Jorge, fui con mi papá al médico y le diagnosticaron cáncer —. Disfruté a mi papá durante 75 años y conoció a Dios un día antes de morir. Tuvo una vida sin conocer a Dios, hubiera querido que lo conociera mucho antes, aunque muchas veces le compartí del Señor. Tres matrimonios, yo soy hijo único del segundo matrimonio, en el primero tuvo cuatro hombres y en el tercero una mujer, mi papá podría decir tus hijos, mis hijos y los nuestros, porque en las terceras nupcias fue con una mujer viuda que ya tenía dos hijos.

Todo fue muy rápido, algunas semanas sufrió. Llegó un momento en el que lo tuvieron que hospitalizar unos días. Recuerdo que el día que salió otro de mis hermanos me llamó y me dijo que nos íbamos a juntar todos en la casa de nuestro padre. Esto era un acontecimiento difícil, tengo dos hermanos que viven en México, era muy raro que coincidiéramos y siendo hijos de tres matrimonios era difícil estar juntos. Y sin embargo, se logró.

Mi papá empezó a describir algunas cosas, empezó a dar indicaciones, fue un momento en el que todos sus hijos pudimos expresarnos, al día siguiente amaneció, habló, platicó con algunas personas y en la tarde falleció. Fue esa reunión que tuvo con todos nosotros donde fueron las últimas palabras con su círculo íntimo, donde pudo expresar algunas cosas que quería expresar, algunas indicaciones que dar y en donde nos pudimos expresar, después aunque habló con otras personas ya no fue con su círculo íntimo. Esas últimas palabras son tan importantes, las recordamos, yo las recuerdo muy presente. Jesús tuvo ese momento con sus discípulos donde les dio las últimas palabras.

Hemos estado viendo Juan 14 donde Pedro le pregunta ¿dónde vas? Y Jesús le contesta donde yo voy ustedes no puede ir ahorita, pero no se angustien yo regreso. Vimos el tema “No se angustien”, la semana pasada vimos el “Yo soy…” porque Jesús les dice Yo soy el camino, la verdad y la vida. Jesús estaba teniendo esa plática con ellos en ese momento. Hemos visto lo que Jesús ha estado hablando con ellos. El Señor estaba manejando esta plática que se torna un poco entre preguntas y respuestas e interrupciones. El momento de las preguntas y las respuestas a veces no es fácil. Llega un momento en el que le hacen las preguntas y hay que contestarlas.

Los martes con el Pastor Alex y los Directores hemos estado llegando al Liceo Fráter a dar el devocional y cada uno está en diferente clase. Es una experiencia interesantísima. Dependiendo del grado que nos es asignado un martes, allí damos las lecciones. Me tocaba dar la lección en tercero primaria. Era el pasaje donde Jesús va caminando y llega Jairo a decirle — quiero que vayas a mi casa porque mi hija está enferma —. Va caminado a la casa de Jairo y en el camino le aparece una mujer que padecía de flujo de sangre, desde hacía doce años. Lo toca y sale poder de Él y es sanada.

Nos estamos basando en un libro de historias bíblicas. Leo la historia y allí dice solo que la mujer está enferma, pero ¿cómo doy esta lección? Ayúdame, le digo a mi esposa Claudia, en algunas cosas. ¿Cómo les dijo la enfermedad de esta mujer a unos niños de tercer grado primaria? Doy la clase, no digo la enfermedad de la mujer, se hacen dinámicas y estoy terminando cuando un niño levanta su mano, es el momento de las preguntas y respuestas y me espeta —teacher, ¿de qué está enferma la mujer? Nos sucede a todos, a mis compañeros, cuando uno les dice les voy a contar una historia y uno de los niños levanta la mano y dice: yo le voy a contar otra. Y Quizá está contando que Jesús nació entre ovejas, vacas, en un pesebre. Un niño por ahí le dice mi tía tiene un vaca.

Jesús está en una situación parecida, está dando las instrucciones y entonces Pedro le dice –Pero a ¿dónde vas? Y luego Tomás le dice —Señor, no sabemos a dónde vas, así que ¿cómo podemos conocer el camino? Felipe lo interrumpe, vamos a ver más adelante detalles y Judas el otro, no Iscariote, lo interrumpe. Jesús está magistralmente contestando las preguntas, dando lecciones en cada respuesta que les da. Acompáñeme, sigamos viendo Juan 14:6-11 —Yo soy el camino, la verdad y la vida —le contestó Jesús—. Nadie llega al Padre sino por mí. Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto. —Señor —dijo Felipe—, muéstranos al Padre y con eso nos basta. — ¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”? ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras. Créanme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí; o al menos créanme por las obras mismas.

Jesús está platicando, está contestando las preguntas y en eso Felipe le interrumpe: Jesús muéstranos al Padre y con eso nos basta. Lo que está diciendo es que con eso es suficiente, con eso tienen, están tranquilos. ¿Quién era Felipe? Era uno de los doce discípulos que al principio llamó Jesús, se encuentra en Juan 1:43 que Jesús llama a Pedro y luego llama a Felipe. Cuando Jesús alimenta a los cinco mil, pero antes de alimentarnos el Señor mira a la multitud y le dice a Felipe ¿qué hacemos con esta gente? No la podemos dejar ir sin que coma y Felipe contesta pero ni ocho salarios alcanzarían para darle de comer a toda esta gente. Dice el pasaje que Jesús sabía qué iba a hacer, solo lo estaba probando. Está en ese momento viendo cómo Jesús alimenta a las más de cinco mil personas. A Felipe lo describe la Biblia cuando los griegos van a buscar a Jesús, es quien le dice que le quieren hablar.

Felipe interrumpe a Jesús y le dice muéstranos al Padre, con eso nos basta. Hay una cierta súplica, un ruego: muéstranos al Padre. Recuerde que son las últimas palabras, porque Jesús les está diciendo que ya no va a estar con ellos. ¿Cómo podemos ver la gloria de Dios Padre? porque eso era lo que estaba pidiendo Felipe. El ser humano en su búsqueda por ver a Dios y ver su gloria muchas veces para adorando a un dios, con d minúscula, y no a Dios, con D mayúscula porque, a menos que Dios quiera manifestarse a nosotros, no lo podemos ver, y durante todo este tiempo Él lo ha hecho, se ha manifestado. Las Escrituras escriben ese pasaje, el versículo 7 de lo que estamos leyendo dice: Si ustedes realmente me conocieran, conocerían también a mi Padre. Y ya desde este momento lo conocen y lo han visto. El que conoce a Jesús, conoce al Padre, porque Jesús estuvo desde el principio y estuvo con Dios desde el principio y era Dios desde el principio. Vamos a Juan 1:1-5 En el principio ya existía el Verbo, y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios. Él estaba con Dios en el principio. Por medio de él todas las cosas fueron creadas; sin él, nada de lo creado llegó a existir. En él estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad. Esta luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no han podido extinguirla.

Este pasaje declara que Jesús es Dios, hay religiones que están diciendo que Jesús no es Dios, pero este versículo nos sirve como cristianos para poder fundamentar que Jesús es Dios, porque estaba desde el principio con el Padre, pero no solo eso, la Biblia también nos describe que Jesús siendo Dios se hizo hombre. Juan 1:10-18 El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció. Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios. Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan dio testimonio de él, y a voz en cuello proclamó: «Éste es aquel de quien yo decía: “El que viene después de mí es superior a mí, porque existía antes que yo.” » De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia, pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.

Ese fue el problema de los judíos, de los fariseos que esperaban a un rey que viniera con grandes ejércitos, pero nunca reconocieron a Jesús que vino, nació en un pesebre, que fue un carpintero, pero era el Rey de reyes. Felipe no estaba entendiendo: muéstranos al Padre y con esto nos basta. Lo que quería era ver a Dios y no solo él, encontramos en la Biblia que Moisés también quería ver el rostro de Dios, Éxodo 33:12- 23, miremos como tiene una plática con Dios. Moisés le dijo al Señor: —Tú insistes en que yo debo guiar a este pueblo, pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. También me has dicho que soy tu amigo y que cuento con tu favor. Pues si realmente es así, dime qué quieres que haga. Así sabré que en verdad cuento con tu favor. Ten presente que los israelitas son tu pueblo. —Yo mismo iré contigo y te daré descanso —respondió el Señor.

 —O vas con todos nosotros —replicó Moisés—, o mejor no nos hagas salir de aquí. Si no vienes con nosotros, ¿cómo vamos a saber, tu pueblo y yo, que contamos con tu favor? ¿En qué seríamos diferentes de los demás pueblos de la tierra? —Está bien, haré lo que me pides —le dijo el Señor a Moisés—, pues cuentas con mi favor y te considero mi amigo. —Déjame verte en todo tu esplendor —insistió Moisés. Y el Señor le respondió: —Voy a darte pruebas de mi bondad, y te daré a conocer mi nombre. Y verás que tengo clemencia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo. Pero debo aclararte que no podrás ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida. »Cerca de mí hay un lugar sobre una roca —añadió el Señor —. Puedes quedarte allí. Cuando yo pase en todo mi esplendor, te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi mano, hasta que haya pasado. Luego, retiraré la mano y podrás verme la espalda. Pero mi rostro no lo verás.

Felipe estaba igual que Moisés que querían ver a Dios, pero le dice no me puedes ver. Nadie puede ver a Dios, pero Jesús nos revela al Padre. Juan 1:18 dice que A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer. Colosenses 1:15 Pablo refiriéndose a Jesús dice Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación. Hebreos 2:3 El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es. Jesús nos demuestra quién es el Padre. Jesús es la imagen del Padre y eso es lo que les está diciendo: el que me ha visto a mí, ha visto al Padre; pero Felipe no estaba entendiendo: muéstranos al Padre, y entonces Jesús le contesta: Pero Felipe, cuánto tiempo estuve entre ustedes y no me conociste. Hay un cierto reclamo en Jesús, Y era para todos, no creían que Jesús era Dios, ellos querían ver al Padre y entonces se refería a todos. Usted ha visto cuando su hijo se levanta de comer y no lleva el plato a la cocina y usted le dice, generalmente le llama por su nombre, pero ese día le llama por los dos nombres o tres, los que tenga, ¿cuántas veces te he dicho que lleves el plato a la cocina? Te he dicho cien veces, cuántas veces cuanto tiempo he estado con ustedes y todavía no me conocen.

Jesús le sigue hablando a Felipe — ¡Pero, Felipe! ¿Tanto tiempo llevo ya entre ustedes, y todavía no me conoces? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo puedes decirme: “Muéstranos al Padre”? ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre, y que el Padre está en mí? Las palabras que yo les comunico, no las hablo como cosa mía, sino que es el Padre, que está en mí, el que realiza sus obras. ¿Por qué vienes y me preguntas muéstranos al Padre? le hace tres preguntas, esta es la segunda. La tercera que le hace ¿acaso no crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? No le ha pasado que saluda a una persona, no la conoce, no sabe quién es y cuando se va le dicen es fulano de tal y usted dice es el famosísimo escritor, cómo no me dijiste antes, le hubieras hablado y le hubiera preguntado algunas cosas, porque usted está con la persona pero no conoce realmente quién es la persona.

Con el Pastor Alex hemos conversado y me ha dicho que sigue a tales personas, tal predicador o cuando estaba en el Instituto Bíblico leía de tales escritores y me ha mencionado varios nombres. Algunos los siglo en sus blogs. Una vez fui a Una conferencia oí a un expositor buenísimo, y me dije que era oportunidad de pedirle sus contactos o hacer algo y cuando regresé le comenté al pastor que en una conferencia escuché a, por ejemplo, Tony Evans y me dijo es de los que yo he hablado, no le pregustaste el teléfono, el contacto. No sabía quién era, porque solo lo vi, lo escuché, pero no sabía quién era.

Jesús les estaba diciendo a sus discípulos: yo he estado con ustedes, pero aún no saben realmente ¿quién soy? Porque el que me ha visto a mí, ha visto al Padre. Felipe no entendía en ese momento que Él era el Padre. Jesús les da cuatro argumentos. ¿Sabe por qué Jesús los encara y les reclama? Esto no era nuevo, cuando lee los evangelios Jesús constantemente les está diciendo: el que me ha visto a mí, hay visto al Padre. Una vez le preguntaron ¿quién es tú Padre? Y si supieran quién realmente soy yo, supieran quién es mi Padre, les dijo. Les estuvo constantemente diciendo porque a mí me envió mi Padre y voy a volver al Padre, porque el que me envió estamos en unidad, porque tú y yo somos uno, le dijo a Dios. Los discípulos ya habían escuchado que Jesús era uno con el Padre, por eso les hace estas tres preguntas.

En estos versículos hay cuatro afirmaciones. Jesús les dice que quien lo ha visto a Él, ha visto al Padre y que está el Padre. Dice, “si ustedes realmente me conocieron conocerían a mi Padre”. La segunda verdad que Él dice es “el que me ha visto a mí, ha visto al Padre”. “Las palabras que yo les comunico no las hablo como cosa mía, sino es el Padre que está en mí, créanme que cuando yo les digo que cuando yo estoy en el Padre y el Padre está en mí o al menos crean por las obras mismas”. Ellos habían visto a Jesús hacer milagros, alimentar a los cinco mil, pero no entendían. Después de lo que hemos aprendido estas semanas, de lo que hemos compartido hoy podemos argumentar algunas cosas y definir otras. Lo primero es que Jesús “es el camino, la verdad y la vida, nadie llega al Padre si no es por Él”. Jesús es el camino, la verdad y la vida, Él es el camino, es quien nos lleva al Padre.

Esta semana me tocó ir a orar por una persona y me dijeron que estaba en Santiago Sacatepéquez, pero no sé por qué entendí que era San Pedro Sacatepéquez. Tomé camino por la Calzada San Juan y tuve que haber agarrado por San Lucas para ir a Santiago. Llegué a San Pedro y me sacaron del error, pero el regreso era fácil, porque hay un camino que lleva de San Pedro a Santiago, tenía rato de no pasar por ahí, solo pregunté un par de veces ¿cuál era el camino a Santiago? Y me explicaron y llegué a mi destino. La gente está buscando muchos caminos para llegar a Dios, pero hay un solo camino y ese es Jesucristo, por eso podemos decir que Él es la verdad, el camino y la vida. Lo otro que podemos decir es que Jesús estaba con Dios desde el principio y era Dios desde el principio.

Podemos decir que Jesús siempre ha sido Dios, el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. Lo otro que podemos decir hoy es que Jesús es uno con el Padre. Podemos decir que Jesús está en el Padre y el Padre está en el Hijo y unidos trabajaron para rescatarnos.

Podemos decir que si conocemos a Jesús, conocemos al Padre. Entre más conozcamos a Jesús, más vamos a conocer al Padre. Yo le reto que lea la Biblia un capítulo al día, por lo menos, y lo reto a que lea los evangelios, porque ahí va a conocer al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Va a conocer más de Él, ahí está la vida de Jesús, lea con detenimiento a Juan, Lucas, Mateo, Marcos y va ver que aunque son, tal vez similares, que quizá serán las misma historias en algunos va a encontrar que cada uno tiene una perspectiva que nos ayuda conocer a Jesús y nos ayuda a conocer al Padre.

 

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