Lo que pidan en mi nombre (código 2026-123) – Radios Fráter
  • abril 13, 2016

Lo que pidan en mi nombre (código 2026-123)

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En estos días hemos aprendido grandes verdades sobre el capítulo 14 del Evangelio según Juan, estas son las enseñanzas que Jesús dio precisamente antes de ser crucificado, antes de irse de esta Tierra. Cada vez que se tiene un líder, una persona que se aprecia, mucho, un jefe excelente en su empresa y le dice que se va a ir, llega la nostalgia al corazón de la gente, llega la tristeza, la incertidumbre, la preocupación y surge la pregunta ¿y ahora quién podrá defendernos? Y eso fue lo que sucedió con los discípulos, Jesús les empezó a decir que dentro de poco se iría y por eso este capítulo es llamado como el del consuelo porque Jesús los consuela y hablando de consolar les ofrece enviar a otro consolador al parakletos, al Espíritu Santo para que esté con ellos siempre.
Ante esa realidad dijo en Juan 14:12 Ciertamente les aseguro que el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. Este es un versículo que nos puede dar la confianza de que podemos hacer las obras que hizo Jesús. Ante su inminente partida, la preocupación era y ahora quién va a sanar a los enfermos, y ahora quién va a echar fuera a los demonios y ahora quién va a dar estas enseñanzas. Jesucristo les dice, ustedes, porque ustedes creen en mí y los que creen en mí, las obras que yo hago también las harán, y aún las harán mayores, porque yo vuelvo al padre. Y eso “Yo vuelvo al Padre” hay que entenderlo a la luz de Juan 7:37-39 que dice En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: — ¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía.
¿Cuándo fue glorificado Jesús? Hasta en ese momento el Espíritu Santo solo habitaba en Jesús, no habitaba en ningún discípulo; toda la presencia estaba en Jesús. Juan 20:10-18 dice Los discípulos regresaron a su casa, pero María se quedó afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro, y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. —¿Por qué lloras, mujer? —le preguntaron los ángeles. —Es que se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto —les respondió. Apenas dijo esto, volvió la mirada y allí vio a Jesús de pie, aunque no sabía que era él. Jesús le dijo: — ¿Por qué lloras, mujer? ¿A quién buscas?
Ella, pensando que se trataba del que cuidaba el huerto, le dijo: —Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, y yo iré por él. —María —le dijo Jesús. Ella se volvió y exclamó: —¡Raboni! (que en arameo significa: Maestro). —Suéltame, porque todavía no he vuelto al Padre. Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes.” Jesús fue glorificado el día de la Resurrección. Cuando Jesús resucitó ese primer día de la semana como es hoy el domingo un primer día de la semana, Jesús resucita, se le aparece a María que corree, como siempre, a abrazarlo y Él le dice suéltame, porque todavía no he vuelto al Padre. Leemos en Juan 14:12-22 el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores, porque yo vuelvo al Padre. ¿Cuándo volvió al Padre? El día de la resurrección. Dice en el versículo 17 Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes. María Magdalena fue a darles la noticia a los discípulos. «¡He visto al Señor!», exclamaba, y les contaba lo que él le había dicho. Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando reunidos los discípulos a puerta cerrada por temor a los judíos, entró Jesús y, poniéndose en medio de ellos, los saludó. —¡La paz sea con ustedes! Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron. — ¡La paz sea con ustedes! repitió Jesús—. Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes. Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo: —Reciban el Espíritu Santo. ¿Cuándo recibieron el Espíritu Santo los discípulos? El primer día de la Resurrección. Jesús resucitó, temprano le dice a María: suéltame, no me abraces porque tengo que subir al Padre, vuelvo Mi Padre. Jesús subió al cielo y regresó del cielo con el Espíritu Santo y por eso, dice que se presentó a los discípulos, sopló sobre ellos y les dijo reciban el Espíritu Santo. Dos veces sopló Dios, una en Génesis cuando creó al hombre y que después Enrique Guzmán tomó esa cita y la creó canción “solo de barro los formó el gran maestro”. Hizo Dios el cuerpo del hombre de barro y luego dice que sopló y le dio vida a Adán, ahí lo convirtió en ánima viviente y desde entonces el hombre estuvo con Dios hablando cara a cara hasta que desobedeció y por su desobediencia fue expulsado del jardín del Edén, y ya no tuvo más contacto directo con Dios, porque la paga del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús.
Así que aunque el hombre se quedó vivo físicamente, quedó muerto espiritualmente, pero el postrer Adán vino a recuperar lo que el primero había perdido y obtuvo la reconciliación del hombre con Dios y por eso es que los discípulos que estaban escondidos la noche del primer día de la Resurrección recibieron la visita de Jesús que sopló sobre ellos, por qué sopló, porque el Espíritu Santo usa en el original la misma palabra que aire, viento: neuma, el neuma es atribuido al Espíritu Santo. Por esa raíz el Espíritu Santos a veces es considerado como un viento, aire, pero no es viento ni es aire, es el otro Consolador, el otro igual que Jesús, es una persona que habla, siente, que habla, que guía, que dirige, que se puede resentir también.
Jesús, el Consolador, se iba y les dice yo le pediré al Padre, y él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. No los voy a dejar huérfanos; volveré a ustedes ((Juan 14:16-18). Podemos añadir y “soplaré y les diré reciban para siempre al otro Consolador el Espíritu Santo. Dos proposiciones importantes ahí, el Espíritu Santo está con ustedes, pero estará en ustedes, lo dijimos la semana anterior, con significa a la par de, a la par suya, pero luego dice que el Espíritu Santo ahora estará con ustedes, porque todo el Espíritu Santo estaba con Jesús y Él estaba con ellos, luego les dice y estará en ustedes, que significa dentro de. Jesús en su cuarentavo día estaba por ascender de nuevo al cielo, digo de nuevo porque ascendió el primer día de la resurrección y ahora vuelve a ascender, es la segunda ascensión, dice Hechos1: 3-8 Después de padecer la muerte, se les presentó dándoles muchas pruebas convincentes de que estaba vivo. Durante cuarenta días se les apareció y les habló acerca del reino de Dios. Una vez, mientras comía con ellos, les ordenó: —No se alejen de Jerusalén, sino esperen la promesa del Padre, de la cual les he hablado: Juan bautizó con agua, pero dentro de pocos días ustedes serán bautizados con el Espíritu Santo. Entonces los que estaban reunidos con él le preguntaron: —Señor, ¿es ahora cuando vas a restablecer el reino a Israel? —No les toca a ustedes conocer la hora ni el momento determinados por la autoridad misma del Padre —les contestó Jesús—. Pero cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes, recibirán poder y serán mis testigos tanto en Jerusalén como en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. “cuando venga el Espíritu Santo sobre ustedes” —otra preposición en, con y sobre; sobre es encima de algo o alguien—.
Los discípulos obedientes a la instrucción de Jesús no se alejaron de Jerusalén, una vez que Jesús había ascendido a los cielos en Hechos 2:1-4; 11 dice Cuando llegó el día de Pentecostés — el día de Pentecostés, es la fiesta de cincuenta días después de la Pascua, en la Pascua Jesús es crucificado—, estaban todos juntos en el mismo lugar. De repente, vino del cielo un ruido como el de una violenta ráfaga de viento y llenó toda la casa donde estaban reunidos. Se les aparecieron entonces unas lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos. Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diferentes lenguas, según el Espíritu les concedía expresarse. Judíos y prosélitos; cretenses y árabes: ¡todos por igual los oímos proclamar en nuestra propia lengua las maravillas de Dios!» Estos discípulos llenos con Espíritu Santo empezaron a ser testigos. “Recibirán poder y me serán testigos”, ellos empezaron a proclamar las maravillas de Dios, Dios les dio el privilegio de la glosolalia, hablar en lenguas extrañas, y aunque no sabían fenicio, hablaban fenicio; aunque no hablaban la lengua de los partos, hablaban parto; y las lenguas que hablaban eran interpretaban correctamente por los que los oían que venían de esos distintos lugares y empezaron a oír las maravillas de Dios y el Evangelio de Jesús.
Estos mismos discípulos que la noche de la Resurrección estaban escondidos de miedo, ahora empezaron a hablar las maravillas de Dios y empezó a cumplirse Juan 14:12 el que cree en mí las obras que yo hago también él las hará, y aun las hará mayores. ¿Por qué mayores y cuáles obras? Jesús sanaba enfermos, echaba fuera demonios, resucitaba muertos y hacia toda clase de milagros y sobre todo proclamaba el Reino. ¿Qué hicieron los discípulos? Lo mismo que Jesús, solo que lo hicieron mayor, más grande, porque Jesús nunca fue a Roma a predicar y ellos llegaron. Jesús nunca fue a España y los discípulos fueron, Jesús no vino a Guatemala, pero aquí está Jorge H. López predicando la Palabra con todos los líderes de células, con todos los maestros de la Zona de Campeones y con todos ustedes que están acá. Estamos haciendo obras mayores porqué Jesús nunca llegó a predicar a todo el mundo, pero nosotros que somos el cuerpo de Cristo resucitado estamos manifestando ese poder al predicar el Evangelio en muchas partes. Eso es la Fráter, la que manifiesta el poder del Cristo resucitado.
Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo. Lo que pidan en mi nombre, yo lo haré (Juan 14:13-14 13). Aquí nos encontramos con otra cita interesante, porque podemos tomarla y decir que cualquier cosa que pidamos el Señor lo hará. Padre, ya no aguanto a mi suegra recógela en el nombre de Jesús. ¿Lo hará el Señor? Señor, qué hago con mi hijo rebelde, borracho, mujeriego, narco. Llévatelo Señor. A veces responde y otras veces no responde. Señor, tú sabes que me encanta Jennifer López, permíteme que me case con ella. ¿Contesta el Señor todas las cosas que pedimos en su nombre? No. Simplemente no. ¿Conoce a alguien que oró por su hijo enfermo y en lugar de sanarse murió? ¿Conoció alguien que pidió por su esposo preso y en vez de salir libre lo condenaron a treinta años? Sí, no todas las peticiones que hacemos en el nombre de Jesús son respondidas, ¿Por qué? ahí es donde se nos complica esta cita: cualquier cosa, puede interpretarse como cualquier cosa. Señor dame un apartamento en Manhattan, Cerca de Donald Trump. El problema es que si podemos pedir en su nombre y Jesús no nos responde todo es una mentira, pero no todo es mentira, porque hay muchas cosas que pedimos en el nombre de Jesús que el Señor sí las responde.
He predicado a pastores de distintos países, de distintos pueblos y distintos lugares y como todos ya saben que soy el pastor de la Fraternidad Cristiana de Guatemala y el proyecto Mega Fráter es ampliamente conocido todos quieren hacer su propio proyecto Mega Fráter y quieren hacer su gran templo. Les digo que no se afanen por hacer lo mismo que hemos hecho nosotros, porque pueden tener una gran frustración. Nosotros lo hicimos porque el Señor nos mandó a hacerlo, porque teníamos necesidad de hacerlo y gracias a Dios que respondió nuestra petición, pero no a todos se las va responder de la misma manera. Gracias que en la Biblia mandó solo a uno hacer el arca, solo Noé, por cierto que las medidas del Mega Auditórium de la Fráter coinciden con las medidas del Arca de Noé.
¿Qué pasa si alguien está pidiendo sanidad y no la recibe? ¿Será mentira lo que dice la cita? No. ¿Qué pasa si después de orar y tener todo listo para la boda se cancela y su pareja se raja? Lo hemos visto varias veces. La Palabra del Señor no miente, pero a veces si no nos responde la oración podemos creer que es porque no tenemos fe y esta es una de las más grandes condenaciones que recibe la gente. “Es que usted no tiene fe”, “pida con fe”. Hay gente que pide con fe y también se le muere su familiar, pide con fe y tampoco se le hace su negocio, hay gente que pide con fe y no gana las elecciones. No todo lo que pedimos se nos concede y no es porque no tengamos fe. Algunos no tienen fe y reciben la respuesta. Un paralítico de nacimiento tenía cuatro amigos, los cuatro dijeron que lo llevarían con Jesús. Él no podía ir por su propia cuenta, me imagino que ha de haber pensado voy a dejar que me lleven, al fin y al cabo salgo a dar una vuelta y estos me van a cargar. Lo llevaron a la casa donde estaba Jesús y no pudieron entrar, se subieron al techo, lo desarmaron, bajaron al paralítico y dice que el Señor al ver la fe de ¿quiénes? de ellos, de los cuatro. El paralítico no tenía fe, pero al ver la fe de ellos el Señor lo sanó.
Hay ocasiones en las que el Señor responde, a gente que no tiene fe, por la fe de otros, pero si el Señor no responde a alguna petición no necesariamente es porque nos falte la fe. Cuando pedimos en el nombre de Jesús nos estamos poniendo en el lugar de Jesús y vamos a pedir algo que debe satisfacer las necesidades de Jesús y no solamente las nuestras, por eso es importante que entendamos que pedir en el nombre de Jesús a veces no es suficiente para nosotros.
La oración de éxito, la respondida no es la que pide lo que sea, es la que pide lo que sea de acuerdo a la voluntad de Dios. Jesús nos dio el ejemplo, pidió si era posible no pasar por la cruz y en el Getsemaní cuando estaba triste hasta la muerte y estaba sufriendo un estrés tal que de su frente caían gotas de sudor como que eran gotas de sangre dijo: “Señor, si es posible que pase esta copa, pero que no sea conforme a mi voluntad sino conforme a tu voluntad”.
Me imagino a algunas señoras pidiendo en el nombre de Jesús que en este parto no tenga dolores, pero para sorpresa en el parto hay dolores, porque el Señor se lo dijo a Eva, Eva por haber embarcado a Adán en este asunto, de aquí en adelante tu parto será siempre con dolores. No pida que no haya dolores, porque siempre los habrá. Lo que puede pedir es una su inyeccioncita para que no sean tantos. Señora, usted que ha pedido al Padre que en el nombre de Jesús su esposo no se gaste todo el pisto; se lo gasta. Por qué, porque es un despilfarrador, peor si es bolo, no digamos. Hay oraciones difíciles, un día Elías estaba tan deprimido que dijo: “Señor, quítame la vida”. ¿Le respondió el Señor? Le dijo no, tú tienes que seguir predicando. A veces le llega cobro tras cobro y no tiene para pagar, a veces les dice Señor, llévame a tu presencia, pero el Señor le dice no, hasta que pagues lo que debes.
Santiago 4:1-3 ¿De dónde surgen las guerras y los conflictos entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que luchan dentro de ustedes mismos? Desean algo y no lo consiguen. Matan y sienten envidia, y no pueden obtener lo que quieren. Riñen y se hacen la guerra. No tienen, porque no piden. Y cuando piden, no reciben porque piden con malas intenciones, para satisfacer sus propias pasiones. Llega el vecino con un carro nuevo. Nunca lo saluda, pero ese día le toca la bocina. Usted no puede evitar ver ese carro que se compró el vecino. Por dentro se dice: narco ha de ser. Y siente envidia y en sus oraciones, antes de acostarse, dice: Padre en el nombre de Jesús te pido uno más grande, más nuevo para demostrar a ese impío que tus hijos viven mejor. ¿Le responde el Señor? Sigue con su carrito “Sentra”, porque se entra el agua, el aire, el polvo. Pedimos para nuestras propias pasiones.
Imagínese en su carro, lleva treinta y siete paquetes de dólares escondidos y usted dice en el nombre de Jesús que no me pare ningún policía, que nos les avisen que llevo toda esta plata que es lavado, y lo paran. Va a reclamar, Señor, tu Palabra es falsa, yo pedí en el nombres de Jesús que me dejaran pasar y me agarraron. Esa petición no era para la gloria de Dios, no era correcta. Versículos 13 al 17 de Santiago 4 que dice Ahora escuchen esto, ustedes que dicen: «Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, pasaremos allí un año, haremos negocios y ganaremos dinero.» No es malo, a mí me interesa que haga negocios, que a sus negocios les vaya bien, mi interesa y a Dios les interesa que prospere y haga proyecciones, que haga inversiones, que haga planificaciones para que las cosas vayan bien. Siempre y cuando todo lo que usted gane lo diezme en la Fráter. De qué me sirve que usted haga millones y millones y a la Fráter no le trae los diezmos.
¡Y eso que ni siquiera saben qué sucederá mañana! ¿Qué es su vida? Ustedes son como la niebla, que aparece por un momento y luego se desvanece. Hay personas que son empresarias, que tienen negocios que les iba bien, mujeres de bien, pero ya se murieron. La vida es como una niebla. Todas las semanas me reportan de alguien que ya no va a venir el domingo porque murió. Más bien, debieran decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello.» Pero ahora se jactan en sus fanfarronerías. Toda esta jactancia es mala. 17 Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace. Sí, hagamos planes, proyecciones, negocios inversiones, pero digamos de corazón Si el Señor quiere. Para que Dios responda nuestra oración debe ser conforme a Su voluntad, por eso debemos decir “si el Señor quiere”.
—Enséñanos a orar — le dijeron a Jesús sus discípulos y Él les dijo —oren así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Estamos hecho de tierra, entonces tenemos que decir hágase tu voluntad en la tierra, en mi vida. Hay quienes queremos vivir cien años, si el Señor quiere. Queremos tener a los hijos más sanos, más destacados y más brillantes, si el Señor quiere. Si no tendrá que soportar a unos medios mudos. Pedimos pero a veces no recibimos.
Juan 18:39. —Mi reino no es de este mundo —contestó Jesús—. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo. También Jesús dijo: “si yo echo fuera a los demonios es porque el reino de Dios entre vosotros está”. Bueno, en qué quedamos, estás o no está. Lo que pasa es que en teología se habla de una tensión que existe entre el todavía, entre el ya y el todavía no. Es como cuando llega a su casa y empieza a sentir el olor luego distingue y dice es pepián. ¿Ya se está comiendo el pepián? No, pero ya lo está saboreando. Hasta que se sienta a la mesa y les ponen su plato empieza a disfrutar de la comida. Lo mismo ocurre con las obras que Dios está haciendo entre nosotros. Sí, estamos viendo sanidades, estamos viendo el reino de Dios, pero esto es nada más empezar a saborearlo. El reino de Dios, cuando Jesucristo lo establezca totalmente, será otra cosa, ya no habrá injusticia, ya no habrá iniquidad, ya no habrá maldad. Cuando estemos en el reino de Dios se hará únicamente la voluntad de Jesús. Ahora se hace la voluntad del hombre y de la mujer y cuando son hombres y mujeres malvados las consecuencias son igual: malvadas.
Que Dios nos ayude para creer en el Señor, porque ya lo dijo “El que cree en mí, las obras que yo hago él también las hará. ¿Estamos de acuerdo hacer las obras que Jesús Hizo? Predicar el Evangelio a toda criatura, ir por todo el mundo; el que creyere y sea bautizado será salvo, el que no creyere será condenado. Si usted le pide al Señor que le dé muchos millones, porque usted quiere extender el reino de Dios, es muy probable que le conteste. Recuerde que vivir en abundancia es tener todo lo que necesito y algo más para compartir. ¿Para qué trabajamos? El apóstol Pablo dice que debemos de aprender a trabajar duro. El ejemplo que les hemos dado, hay que trabajar para tener con qué compartir en toda buena obra, Así que cuando pasan por ahí recogiendo los diezmos y las ofrendas, usted ya trabajó duro quiere decir que tiene con qué compartir para toda buena obra.
Recuerde que somos como niebla, como neblina, nos vamos a acabar y cuando nos acabemos ¿quién se va a gastar todo lo que dejaremos? Desde el cielo va a ver al yerno chupándose su plata. Mejor vamos a comer pepián juntos, mejor vamos a disfrutar de un buen tapado, comida garífuna. Mejor vamos a disfrutar unos buenos camarones y langostas. Además cuando venimos el domingo a la casa del Señor, Señor, gané veinte mil quetzales, aquí están mis dos mil de diezmos y esta ofrenda de más. Y cuando usted se muera, les va a dejar, pero no les va a dejar todo. Gastémonos la herencia un poco, disfrutémosla, compartámosla con otros antes que sea demasiado tarde.

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