¿Por qué María fue escogida para ser la madre de Jesús? (código 2016-158) – Radios Fráter
  • mayo 11, 2016

¿Por qué María fue escogida para ser la madre de Jesús? (código 2016-158)

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Cada segundo domingo de mayo en Estados Unidos se celebra el Día de la Madre, en Guatemala y muchos países de Latinoamérica se celebra cada 10 de mayo, le pedimos a Dios que les dé nuevas fuerzas para seguir cumpliendo ese rol tan importante, porque ser madre no es tarea fácil, las celebramos, las bendecimos en el nombre de Jesús. Como consecuencia de la grave enfermedad de mi mamá creí que iba a llegar el 10 de mayo huérfano, pero todavía está viva, gracias a Dios todavía estamos celebrando con la mamá presente ese día. Las madres son importantes, son personas que jamás olvidaremos, aunque ya no estén físicamente presentes, siempre estarán en nuestra casa, en nuestro corazón, en nuestra mente. Tendremos siempre recuerdos agradables.

Esta semana, una querida familia  de la iglesia nos invitó a almorzar y me dice la anfitriona —vamos a comer langostas con la salsa que es receta de mi mamá —. Las mamás están siempre presentes, hasta Jesús necesitó de un vientre materno para venir a la Tierra. Dios eligió a María, para que ella fuera el vientre que el Señor necesitaba para que Jesús tomara la forma de hombre, ser tentado en todo pero sin pecado y morir en la  cruz para justificar con su vida a todo aquel que creyera a Su Evangelio. Pablo describe el Evangelio de Jesús en Romanos 5:12-21 de esta manera: Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y por medio del pecado entró la muerte; fue así como la muerte pasó a toda la humanidad, porque todos pecaron. Antes de promulgarse la ley, ya existía el pecado en el mundo. Es cierto que el pecado no se toma en cuenta cuando no hay ley; sin embargo, desde Adán hasta Moisés la muerte reinó, incluso sobre los que no pecaron quebrantando un mandato, como lo hizo Adán, quien es figura de aquel que había de venir. Pero la transgresión de Adán no puede compararse con la gracia de Dios. Pues si por la transgresión de un solo hombre murieron todos, ¡cuánto más el don que vino por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, abundó para todos! Tampoco se puede comparar la dádiva de Dios con las consecuencias del pecado de Adán.

El juicio que lleva a la condenación fue resultado de un solo pecado, pero la dádiva que lleva a la justificación tiene que ver con una multitud de transgresiones.  Pues si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo. Por tanto, así como una sola transgresión causó la condenación de todos, también un solo acto de justicia produjo la justificación que da vida a todos. Porque así como por la desobediencia de uno solo muchos fueron constituidos pecadores, también por la obediencia de uno solo muchos serán constituidos justos. En lo que atañe a la ley, ésta intervino para que aumentara la transgresión. Pero allí donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, a fin de que, así como reinó el pecado en la muerte, reine también la gracia que nos trae justificación y vida eterna por medio de Jesucristo nuestro Señor.

Cuando Jesús venía a la Tierra se necesitaba de una mujer que fuera la madre de Él y Dios entre tantas mujeres que había en esa época en Israel escogió a una: a la Virgen María. Y ¿por qué la escogió? Una de las razones principales por ser virgen. Porque la profecía era dada a una virgen. En Isaías 7:14 dice Por eso, el Señor mismo les dará una señal: La joven concebirá y dará a luz un hijo, y lo llamará Emanuel, Emanuel quiere decir Dios con nosotros. La Virgen María fue escogida porque era virgen por eso tuvo ese privilegio, porque tenía que cumplirse la profecía de Isaías, por eso en Lucas 1:26-27 dice A los seis meses, Dios envió al ángel Gabriel a Nazaret, pueblo de Galilea, a visitar a una joven virgen comprometida para casarse con un hombre que se llamaba José, descendiente de David. La virgen se llamaba María.

Todas las mujeres han sido vírgenes alguna vez, pero en el momento en el que empiezan a tener relaciones sexuales termina la virginidad. Me preocupa la proyección que hay para 2016 en Guatemala. Habrá 67 mil embarazos en mujeres menores de edad. El estudio publicado en Prensa Libre el jueves 5 de mayo, hecho por el Fondo de Población de las Naciones Unidas, evidencia las consecuencias de las uniones tempranas. Y aunque ha descendido la cantidad de embarazos entre menores, todavía es alta. Esta encuesta de salud materno infantil se hizo entre el 2014 y 2015 indica que una de cada cinco adolescentes menores de 17 años fue madre o estaba embarazada en ese periodo de la encuesta.

Estamos viviendo lo que se llama una maternidad precoz, la encuesta que hizo el Fondo de Población de Naciones Unidas arroja que la edad promedio de la primera relación sexo genital en Guatemala es a los 15 años, la edad promedio del primer embarazo es de 16 años. De las entrevistadas 9 de cada 10 respondió haber estado casada o unida alguna vez. Quince años es el promedio, pero estamos viendo niñas embarazadas de 12,13 años. Tenemos una gran responsabilidad, tenemos que seguir educando a nuestras niñas y a nuestros niños para que puedan disfrutar de ser niñas antes de ser madres.

Sabemos que ser madre es algo que requiere esfuerzo, sacrificio y mucha dedicación, por eso cuando hablamos de María como una jovencita, yo estimo que de unos 15 años también, que era virgen es de celebrarlo, todavía es importante en nuestra época la virginidad. No subestimemos el valor de la virginidad, sigamos enseñando castidad a nuestros jóvenes, sigamos enseñando a nuestras niñas que es importante ser casto. Cuando cree que ya salió de sus hijos viene el chorro de nietos a los que hay que enseñar, porque tanto las niñas como los niños deben ser enseñados a guardar la castidad y a mantearse vírgenes y llegar en esa condición al matrimonio.

Oía la ilustración que daba uno de nuestros jóvenes predicadores: si agarra un bombón, le quita el papel y se lo chupa y se lo está chupando, luego viene y se lo ofrece a cualquiera que esté enfrente. ¿Qué va a decir? No quiero un bombón con babas ajenas. Pareciera que así son algunos, no quieren a una esposa que ya no es virgen, pero ellos ya son un bombón rechupado. Tanto el hombre como la mujer deben cuidarse y ofrecer lo que piden. Si ofrece virginidad, espere virginidad, demande virginidad.

Qué asombroso el ejemplo de María, una mujer que fue escogida precisamente porque era virgen. El Creador quien sabe más que nosotros prohibió las relaciones sexuales prematrimoniales y extra matrimoniales, es decir cada oveja con su pareja. Se casa, disfrute del placer sexual con su mujer, pero señora, por favor, déjese, participen, contribuya. El placer también es para la mujer así como para el hombre. Es muy importante que en el matrimonio disfruten. Por eso estamos dando el curso prematrimonial. Tener relaciones sexuales entre esposo y esposa no es pecado, no es algo sucio, es algo santo. La Biblia dice honroso es el matrimonio el lecho sin mancilla, pero a los fornicarios e incrédulos juzgará Dios.

Así que María no había conocido hombre. Se le apareció el ángel que le dijo — ¡Te saludo, tú que has recibido el favor de Dios! El Señor está contigo.  Ante estas palabras, María se perturbó, y se preguntaba qué podría significar este saludo.  —No tengas miedo, María; Dios te ha concedido su favor —le dijo el ángel—. Quedarás encinta y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Él será un gran hombre, y lo llamarán Hijo del Altísimo. Dios el Señor le dará el trono de su padre David,  y reinará sobre el pueblo de Jacob para siempre. Su reinado no tendrá fin. — ¿Cómo podrá suceder esto —le preguntó María al ángel—, puesto que soy virgen? —El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo niño que va a nacer lo llamarán Hijo de Dios. También tu parienta Elisabet va a tener un hijo en su vejez; de hecho, la que decían que era estéril ya está en el sexto mes de embarazo. Porque para Dios no hay nada imposible (Lucas 1:28-38).

Dios escogió a María para ser madre de Jesús, uno  porque era virgen, sexualmente pura y dos porque era una mujer de fe. Imagínese usted señora de 15 años que no ha tenido relaciones sexuales y de pronto se le aparece el ángel y le dice —vas a quedar embarazada y el que va a nacer de es ti va a ser el Hijo de Dios, va a ser el Rey que tomará el trono de David —. Se requiere de mucha fe para creer eso, pero María no solo estaba orientada respecto a cómo era la  vida sexual y cómo era que los niños venían al mundo. Si sus hijos no saben cómo vienen al mundo todavía, enséñeles. Recuerdo a una señora que me dijo que cuando se casó no sabía a lo que iba. No sabía ni como nacían los niños, me dije qué adultos tan irresponsables los que la cuidaban en su casa.

María conocía las profecías, conocía de David, conocía del Mesías que venía y esa fe en Dios y en el Antiguo Testamento Dios la tomó en cuenta para darle el privilegio de ser madre de nuestro Señor Jesús, pero también escogida para ser la madre de Jesús porque era una mujer dispuesta a pagar el precio de servir a Dios. Lucas 1:38 dice —Aquí tienes a la sierva del Señor —contestó María—. Que él haga conmigo como me has dicho. Con esto, el ángel la dejó. ¿Habrá una jovencita de 15 años dispuesta a ser sierva del Señor, esclava del Señor? Es una mujer admirable. Si usted conoce a una chica de esa edad a la que le dice servirle una taza de café a tu hermano. Recibirá la respuesta de — acaso soy su cholera—. Las patojas jóvenes no aceptan ser siervas de nadie. No se dejan mandar por nadie y — a ¿cuenta de qué? Servírtela  vos —, seguido de  adjetivos y puntos suspensivos. María era una mujer servicial.

Y si por algo recordamos a nuestras madres es porque son serviciales, una madre es una  sierva de sus hijos. Me sorprenden las mamás, —mama, tengo hambre—. Ahora te llevo tu comida m’hijito, cuarenta años y todavía acostado. Así son las mamás, serviciales. Llega la familia, llegan los hijos, llegan nueras y nietos y aun con lumbago está sirviéndoles a todos. Y los demás cuesta que se acomidan para ayudarla, ¿por qué? porque ellas son serviciales. María no tuvo empacho en decir —Aquí tienes a la sierva del Señor. Ser siervo o sierva del Señor es un alto honor que debemos estimar siempre. Servir a Dios siempre y cuando le servimos a un prójimo estamos sirviendo a Dios y cuando le damos un vaso de agua a un prójimo es como si lo estuviéramos dándoselo a Él y de Él recibimos la recompensa por nuestro servicio.

María no solamente se reconocía sierva del Señor sino que estaba dispuesta a pagar el precio. No es fácil para una jovencita de 15 años decir: está bien Señor, que quede embarazada. El novio José cuando la vio embarazada, imagínese el cuadro, Usted es José y su novia es María. Le dice, Chepito, se me apareció el ángel y esto que ves aquí es del Espíritu Santo. Sinceramente, ¿creería esa historia de su novia? Estoy convencido que no. José tampoco la creyó y dispuso irse de noche, sin que nadie se diera cuenta y que digan José abandonó a María, solo la embarazó. Que me echen a mí el muerto y no a ella, dijo. María estuvo dispuesta a pagar el precio de perder su noviazgo y un matrimonio normal, porque cuando usted se casa con una chica embarazada ya no es normal, hay un cuchicheo en todo. Todos ven y saben  que ahí se comieron el pastel antes del cumpleaños.  María sacrificó un matrimonio, sufrió todo el embarazo y sufrió todo el parto sin disfrutar una luna de miel, que sacrificó. No fue fácil, pero servir al Señor significa muchas veces sacrificio.

Aquí tenemos líderes de célula que llegan después de una o dos horas en ese intrincado tránsito y llegan a su casa a compartir Palabra del Señor, porque están dispuestos a ser siervos del Señor y pagar el precio. Aquí tenemos servidores, cientos de ellos, cientos de maestros de la Zona de Campeones que el domingo por las mañana o el sábado por la noche están cansados, pero se levantan para venir a atender a más de mil niños cada domingo, atendidos por gente que está dispuesta a pagar el precio. Usted ni aguanta a su hijo y allá aguatan a un montón que están juntos.

El cántico de María: —Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador. María también necesitaba a un Salvador, porque aunque era maravillosa, era un ser humano imperfecto que como todas nuestras propias madres necesitaba de un salvador. Dice porque se ha dignado fijarse en su humilde sierva. Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, María estaba consciente de que de ahí en adelante la llamarían dichosa, porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí. María no solo se declaró una mujer humilde, nunca presumió ser la madre de Jesús. Ya me imagino si usted hubiera sido la madre de Jesús diciendo abran paso porque aquí viene la mamá del Señor, sírvanme primero porque soy la mamá de Jesús. Usted hubiera cargado una foto con Jesús en el celular, déjenme entrar porque soy la mamá de Jesús.

María no solamente fue humilde, fue una mujer discreta, ya quisiera que su mamá fuera discreta, pero es de aquellas señoras chismosas. Fue una mujer discreta nunca presumió ser la madre de Jesús. Lucas 2:15-19 dice Cuando los ángeles se fueron al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vamos a Belén, a ver esto que ha pasado y que el Señor nos ha dado a conocer.” Así que fueron de prisa y encontraron a María y a José, y al niño que estaba acostado en el pesebre. Cuando vieron al niño, contaron lo que les habían dicho acerca de él, y cuantos lo oyeron se asombraron de lo que los pastores decían. María, por su parte, guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba acerca de ellas.

Además, María fue escogida para ser la madre de Jesús porque no lo consentiría. Jesús se quedó en el templo, un día que María y José se encontraban celebrado la pascua en Jerusalén. Terminó su guía y regresaron. Y en el camino no aparecía Jesús, cuando a alguien se le ha perdido un niño por un rato sufre de angustia ¿dónde está? ¿Qué se hizo? y empieza la angustia, de la liberación depende del niño que tenga, porque a lo mejor hay niños de los que usted dirá si lo encuentran que se queden con él, pero normalmente aunque sea el caite de Judas ahí va usted a buscarlo, es la responsabilidad. Y la angustia que se siente cuando el hijo se pierde. Se les perdió Jesús, las mamás, aun María, tienen sus fallones, porque a veces se les olvida.

Conocí a un joven, en ese entonces vivía en Miami, llegó a su casa y la esposa le pegunta amor ¿y la bebé? ¿La bebé? Sí, tú te la llevaste. Había dejado en un Centro Comercial encima de un mostrador la canastita con la nena, gracias a Dios que la encontró. ¿Cómo es posible que se nos olvide? Le pasó a José y María, se angustiaron y dice en Lucas 2:46-52 Al cabo de tres días ­ — no fue una pérdida de un ratito, fueron tres días— lo encontraron en el templo, sentado entre los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían se asombraban de su inteligencia y de sus respuestas. Cuando lo vieron sus padres, se quedaron admirados. —Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? —le dijo su madre—. ¡Mira que tu padre y yo te hemos estado buscando angustiados!  — ¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que tengo que estar en la casa de mi Padre? Pero ellos no entendieron lo que les decía. Así que Jesús bajó con sus padres a Nazaret y vivió sujeto a ellos.

Hijos, no basta con que le den la tasa de regalo en el Día de la Madre, es importante que le obedezcan, si los mandan a hacer la cama, háganla; hagan sus tareas; levante los platos hijo; báñese, hágale caso; no salga con esta compañera, hágale caso; vivan como vivió Jesús, sujetos a ellos. José y María tuvieron que regañar a Jesús, porque era un niño común y corriente en el sentido que necesitaba aprender. Nadie se sujeta así de fácil, hay que enseñarlo a sujetarse. No es fácil, si cree que al casarse inmediatamente va a estar sujeta a su marido y va a hacer lo que él diga, peor si es de esas jovencitas que en su casa hacen lo que les da la gana, no es fácil.

Maridos, hay que enseñar a la mujer a sujetarse, no es fácil, hay que enseñar la sujeción, por eso la Biblia dice someteos los unos a los otros en el amor del Señor. Voy en mi carro y de repente un policía de tránsito me hace el alto, lo que tengo que hacer es obedecerle. Eso no me hace menos, es un respeto a la autoridad. Un amigo me contó que le pidieron los papeles y los estaba leyendo de cabeza. Le dijo, los papeles están de cabeza y el policía le dice — la autoridad los lee los apeles como le da la gana—. Tiene que sujetarse a la autoridad.

Así que María fue escogida para madre de Jesús porque ella iba a  ser una mujer disciplinada, estricta. No iba a ser consentidora, alcahuete de su muchachito. Da tristeza las mamás que llegan a la oficina de cualquiera con su muchachito y el niño empieza a subirse a los muebles, en el escritorio, agarrar, a botar. Ahí se da cuenta que tienen una mamá alcahuete y ella como si nada y usted sudando de los nervios, ya le va a quebrar el elefantito que le regaló sus amigo que se lo trajo de la India. Usted nervioso y la mamá como si nada. Tenemos que instruir a nuestros hijos. Los hijos no salen buenos porque usted tiene buena suerte, la gente le dice qué dichoso porque sus hijos están bien portados. ¿Dichoso? El patojo aprendió después de unas buenas cinchaceadas.

A algunos, alguna vez la mamá les pegó,  Dios bendiga a las mamás, a pesar que alguna vez se equivocaron, le pegaron al acusado sin determinar la certeza. Las mamás son imperfectas. Mis hijos cuentan que cuando hacían algo malo y llegaba su mamá les daba dos, tres o cuatro cinchazos y no les dolía. Entonces decía, cuando venga tu papá le voy a decir. Entonces si se preocupaban, Llegaba y le decía, bájese el pantalón hijo, ahí tenía otros dos. Y en esas piernas y nalgas daba un cinchazo, dejaba una marca. Una cosa  es cierta, hay una verdadera relación para el estímulo, para el aprendizaje entre las nalgas y el cerebro. Cuando usted los corrige, se les graba y la próxima solo les dice ¡qué pasó!

María no fue una madre consentidora, fue una mujer maravillosa, un modelo de mujer que también necesitaba de un salvador, pero a pesar de eso Dios la escogió para que fuera la madre de Jesús. Romanos 3:9-18 dice ¿A qué conclusión llegamos? ¿Acaso los judíos somos mejores? ¡De ninguna manera! Ya hemos demostrado que tanto los judíos como los gentiles están bajo el pecado. Así está escrito: «No hay un solo justo, ni siquiera uno; no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!» «Su garganta es un sepulcro abierto; con su lengua profieren engaños.» « ¡Veneno de víbora hay en sus labios!» «Llena está su boca de maldiciones y de amargura.»  «Veloces son sus pies para ir a derramar sangre; dejan ruina y miseria en sus caminos, y no conocen la senda de la paz.» «No hay temor de Dios delante de sus ojos.»

Ahí es donde necesitamos encontrarnos con Jesús nuestro Salvador, para ser personas transformadas de verdad. En Lucas 1:46-47 Entonces dijo María: —Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador.

 

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