Decisiones que cuentan (código 2016-201) – Radios Fráter
  • junio 15, 2016

Decisiones que cuentan (código 2016-201)

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Hoy vamos a compartir con ustedes el material de un nuevo libro que se llama Decisiones que cuentan. Más adelante vamos a ver el ejemplo de Roboam. Este libro lo hemos escrito específicamente para quienes tienen un negocio, para emprendedores, empresarios, para líderes empresarios, gente que está tomando decisión económicas y también para gente que está en el ministerio, pastores de iglesias. La idea es crear criterio bíblico al momento de tomar decisiones económicas. Cuando se viaja mucho, uno se da cuenta que los empresarios, que los líderes ministeriales están cometiendo el mismo tipo de errores económicos u horrores económicos que se repiten. Pensé que si ponemos en las manos de los emprendedores, de los empresarios un libro que los ayude a tomar buenas y sólidas decisiones económicas podemos mejorar el estado de salud de sus empresas y podemos evitarles un montón de dolores de cabeza. Lo puede adquirir en Fráter Librería.

Este libro nació como en 2008-2009 cuando el equipo de trabajo del Dr. John Maxwell me pidió que hiciera un trabajo de investigación de la toma de decisiones económicas para líderes. Tomamos seis de las veintiuna Leyes irrefutables de liderazgo y las vimos desde el punto de vista financiero y luego a la Escritura. Vimos en la Palabra de Dios un ejemplo que ilustra esa ley. Espero que  lo disfrute y que sea de utilidad para su empresa o su emprendimiento. Hace como dos años atrás me senté a escribir un libro pensando en tus hijos, pensando en los míos. ¿Qué les diríamos a  nuestros hijos de entre 18 y 25 años  para que ellos no tengan los mismos dolores de cabeza que nosotros y al mismo tiempo tengan un mejor futuro? Así surgió este libro de doce lecciones paras los jóvenes que van saliendo de la escuela secundaria, se llama Una esperanza y un futuro. Al final de cuenta eso es lo que queremos para nuestros hijos. Lo puede adquirir en la Fráter Librería.

Quiero compartir Decisiones que cuentan, porque al momento de tomar decisiones económicas en nuestras casas, en nuestras empresas, en nuestras organizaciones no tenemos criterio bíblico, eso nos lleva a tomar el único criterio que conocemos: el criterio del mundo y entonces entramos a tener los mismos agujeros que nuestros vecinos. Pero si obedeciéramos la Palabra de Dios y entendiéramos los parámetros bíblicos, si supiéramos donde está el norte sería mucho más fácil tomar esas decisiones y no  perderíamos tanto dinero. A veces perdemos dinero que hemos ahorrado por mucho tiempo.

Hace algún tiempo aquí en Guatemala conversaba con una mujer vestida con un traje típico y me confió que acababa de perder diez mil dólares. La miro y pienso ¿de dónde sacó esta hermana esa cantidad de dinero? Y le hago la pregunta rápidamente y me contesta que su esposo está en los Estados Unidos desde hace cinco años y con mucho esfuerzo y sacrificio le envía dinero que aquí hemos guardado. Seis u ocho meses atrás vino una persona que le propuso un negocio que no podía fallar. ¿No se lo han ofrecido a usted? ¿Eso que al levantarse una mañana mientras toma un café con leche mira al horizonte y se acumulan millones de dólares en una cuenta en un banco suizo? Un negocio que no puede fallar y ocho meses después falló miserablemente.

Esta hermana que perdió los diez mil dólares no sabe cómo decirle  su esposo y me pide que lo llame, no lo voy a hacer. Esa fue una terrible decisión, porque si ella hubiera conocido algunos principios de la Palabra de Dios, nunca hubiera accedido a que tomaran su dinero y se perdiera de esa manera. No tenemos criterio bíblico y por eso metemos la pata. Lo voy a explicar  de esta manera, Carlos y yo vamos a la misma iglesia, nos conocemos,  nos llevamos muy bien, trabajamos juntos en el ministerio, pero hoy se levantó con el pie izquierdo y cuando nos vemos en la  iglesia me dice tres o cuatro cosas. Nos despedimos, me voy a mi casa y me siento mal por lo que me dijo.

Estoy en mi casa ofendido con mi hermano, ¿qué tengo que hacer? ¿Cómo voy a hacer  para perdonarlo? Le hago una llamada  telefónica, lo voy a visitar y le pregunto ¿qué te pasó? Nos encontramos en la iglesia y me dijiste esto, esto, esto. La verdad  es que salí dolido. Él me puede decir que no fue eso lo que me quiso decir, que le entendí mal. Me  explica y yo reconozco que lo mal interpreté. O me puede decir que se levantó con el pie izquierdo, andaba con todos los cables cruzados y tú te atravesaste primero e hice corto circuito. Me pide perdón y en nombre de Cristo lo perdono y nos reconciliamos.

Cuando les conté el problema que tuve con Carlos, luego pregunté qué tenía que hacer me respondieron instintivamente, intuitivamente, no consultaron antes ni pidieron consejería ni consultaron con el pastor, porque tienen criterio bíblico para la resolución de problemas interpersonales, saben lo correcto que se tiene que hacer. Lo mismo ocurre en el ámbito financiero, la razón por la que nos cuesta tanto trabajo tomar decisiones económicas y la razón por la que  tenemos que pensar tanto, es que no tenemos criterio bíblico para tomar esas decisiones y eso nos mete en serios problemas.

La idea principal del libro Las decisiones que cuentan y el trabajo es tratar de mostrarle a la gente dónde está el norte, cuál es la manera apropiada de pensar con respecto a la toma de decisiones económicas. El primer concepto es La ley del tope, dice John Maxwell que una organización nunca va a ir más allá de tu propia capacidad de liderazgo. Tu negocito nunca va a crecer más allá de tu propia capacidad de liderarlo. Tu empresa no va a llegar más allá de tu propia capacidad de administración, de dirección. Una iglesia no crece más allá de la propia capacidad de liderazgo del pastor y del líder principal.

2 Crónicas 10:1-5 (RV60) y allí vamos a estudiar juntos la historia de Roboam, hijo de Salomón, de ahí vamos a partir para estudiar estas ideas que nos van a dar el norte al momento de manejar la economía de nuestra casa, nuestro negocio y nuestro ministerio.

Roboam fue a Siquem, porque en Siquem se había reunido todo Israel para hacerlo rey. Salomón se había muerto, su papá, el rey David era su abuelito, ahora le tocaba ser el rey de Israel.   Y cuando lo oyó Jeroboam hijo de Nabat, el cual estaba en Egipto, adonde había huido a causa del rey Salomón, volvió de Egipto.  Y enviaron y le llamaron. Vino, pues, Jeroboam, y todo Israel, y hablaron a Roboam, diciendo: Tu padre agravó nuestro yugo; ahora alivia algo de la dura servidumbre y del pesado yugo con que tu padre nos apremió, y te serviremos. Y él les dijo: Volved a mí de aquí a tres días. Y el pueblo se fue.

 Roboam en su primer día de trabajo se confronta con una pregunta financiera. Primera pregunta, primer problema que tiene en su primer día de trabajo como rey de Israel y es una pregunta financiera, y falla miserablemente. La pregunta era ¿no puedes bajar los impuestos? Eso era lo que el pueblo de Israel le pedía. Estamos tan agobiados con los impuestos, ¿nos puedes bajar los impuestos? y usted pensaba que pagaba muchos impuestos aquí en Guatemala o pensaba que este tema de los impuestos es de hoy, mil años antes del Señor Jesús la gente ya se quejaba. Roboam tiene una pregunta financiera y en la respuesta pierde la mayor fortuna del mundo en 72 horas, después de cuarenta años de sacrificios y sufrimientos por parte de su abuelo David y otros cuarenta años de una magnífica administración por parte de su padre Salomón.

No tenía un criterio sabio para tomar decisiones económicas en un reino  que le quedaba muy grande, era joven, inexperto, arrogante, vanidoso, no tenía la humildad que tenía su padre en su juventud, sus propias limitaciones personales en el área de la administración lo llevarían a perder lo que no podía o no sabía manejar. Salomón con una alta capacidad de administración manejaba un reino de alto vuelo. Roboam, su hijo, con una capacidad de administración mucho más baja pierde inmediatamente diez de las doce tribus de Israel y reduce el reino a su propio nivel y capacidad de administración personal.

Roboam evidencia que nuestra capacidad de  administración determina qué tan grande va a ser nuestra empresita, no es nuestra capacidad de trabajo, porque a veces trabajamos como burros, a veces trabajamos de día, de noche, diez, doce  o dieciséis horas diarias. Es cierto que es muy importante la producción pero también es importante la administración. Para mí, la solución a la pobreza en el continente latinoamericano se encuentra en el libro de Génesis 2:15 allí dice que Dios colocó a Adán y Eva en el jardín del Edén para que hicieran dos cosas: lo labrasen y lo guardasen. Labrar no es lo mismo que guardar, labrar habla de producción y guardar habla de administración.

No solamente uno debe producir sino también debe administrar sabiamente lo que produce. Un concepto muy importante en el tema de la administración económica es que los problemas financieros en realidad son la consecuencia de una serie de problemas, los problemas financieros son secundarios, no son primarios. Los problemas financieros son como ejemplo: el divorcio, del que la  gente dice que es un problema, pero es la consecuencia final de una serie de problemas. Son problemas para resolver problemas, problemas en las relaciones interpersonales, problemas de prioridades en la vida, en cómo estoy estructurado en mi pareja, de inmadurez personal y esos problemas se me acumulan a lo largo del tiempo y eventualmente me llevan a una ruptura en el matrimonio, pero la ruptura matrimonial no es el problema, es solamente la manifestación final de todos estos problemas.

Lo mismo con los problemas económicos, la mayoría de los problemas económicos que tenemos son la consecuencia final de una serie de problemas de orden, de paciencia, de dominio propio, problemas de integridad y honestidad, de previsión, a veces en la pareja hay problemas por la forma en la que se está estructurado y la forma en la que tomamos decisiones o a veces en el negocio, en la forma en la que tenemos estructurado el negocio y cómo lo estoy manejando y esa falta de estructura, falta de orden  o esa disfunción que vivimos en el negocio se manifiesta eventualmente en un problema económico.

Decía el Doctor Larry Burkett: “la forma en que majemos nuestro dinero es una expresión externa de una condición espiritual interna”. Yo estoy absolutamente de acuerdo con eso. Era pastor de una iglesia en Chicago me decían algunas señores, no me aguanto, voy al negocio y no me aguanto. Decían mi mamá y me abuelita eran “gastonas” y como ellas yo también lo soy. Dice La Palabra de Dios “los que están en Cristo nueva criatura son, las cosas viejas pasaron y ahora he aquí todas son hechas nuevas”. Claro que todas son cosas nuevas, qué importa quién es tu padre, quién es tu madre, de dónde vienes, de qué clase, si  tenían o no dinero.

Todo es hecho nuevo, pero tú necesitas reflejar el carácter de Cristo en tu vida y si el Espíritu Santo está en control de tu vida tendrás el fruto del Espíritu Santo que es amor, gozo, paz, paciencia. Si yo quiero ganar la mayor cantidad de dinero en la menor cantidad de tiempo posible, simplemente estoy mostrando lo inmaduro que soy en Cristo. Si no tengo paciencia, si quiero comprar las cosas ahora y pagarlas después en vez de ahorrar ahora y comprarlas después para no tener que pagar intereses, simplemente muestro una falta de crecimiento espiritual. Si yo llego al súper y no me aguanto, dice la Palabra de Dios, que otro fruto del Espíritu Santo es el dominio propio, cuando el Espíritu Santo está en control de nuestra vida tenemos dos características que nos hacen exitosos en el mundo de la economía. Número 1, tenemos paciencia, 2, tenemos dominio propio. Lo mismo le pasaba a Roboam, el que él haya perdido la mayor fortuna del mundo en 72 horas no fue una cuestión de casualidad, fue una cuestión de quién era él y cómo se comportaba.

Cuando hablamos del manejo económico, quiénes somos nosotros es mucho más  importante de qué es lo que nosotros hacemos, porque nuestro ser maneja el hacer, entonces debo enfocarme en mi ser y en cambiar mi ser antes de tratar de cambiar el hacer. Quién soy determina como yo pienso, cómo yo pienso determina como tomo decisiones y las decisiones que tomo me llevan por el camino del éxito o por el camino del fracaso. Esta iglesia y las operaciones de Fraternidad Cristiana de Guatemala simplemente demuestran exteriormente el nivel de orden, el nivel de excelencia que hay en la administración de los recursos de esta congregación. No se tendría una cosa como esta (el Mega Auditórium), un ministerio como este si se estuvieran malversado los fondos de la iglesia, porque demuestra el alto nivel de excelencia en el manejo administrativo. Viéndolo desde afuera, esta congregación maneja los fondos de una manera que es un modelo para todo el continente, por eso usted tiene lo que tiene. Usted necesita ser de una manera determinada. En el logo de la iglesia dice Orden porque es un valor fundamental de la congregación. El orden es la piedra angular de tu éxito económico. Quieres que te vaya bien en tu negocio, tienes que tener orden, por ese lado tienes que empezar.

Miremos un poco la vida de Roboam y por qué se equivocó, para que nosotros no hagamos lo mismo. Perdió la fortuna de su padre y de su abuelo y perdió diez de las doce tribus de Israel. Tenía tres limitaciones, 1. Tenía limitaciones en su carácter, 2. Tenía limitaciones en su conducta y 3. Limitaciones en su criterio. Vamos a ver la parte de su carácter, porque en el mundo de las finanzas enfocarnos en el ser es más importante que el hacer. Cuáles fueron los problemas que tuvo Roboam en el área de su carácter que nosotros debemos evitar. 1. Necesitaba tener un carácter más humilde, necesitaba humildad. En 1 de Reyes 3:9- Dios le dice a Salomón pide lo que quieras, Salomón había pedido sabiduría, dice: Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? El Señor le dijo porque fuiste humilde y pediste sabiduría en vez de fama y fortuna, y como me pediste eso, te voy a dar sabiduría, además fama y fortuna.

Necesitamos tener un corazón humilde, en la medida en la que desarrollamos nuestra empresa, nuestro trabajo, en la medida en la que ejercemos nuestro liderazgo debemos tener un corazón humilde. El Señor Jesús dijo imítenme a mí que soy manso y humilde de corazón. A Dios no le molesta que la gente tenga dinero, en lo absoluto, pero si le molestan los soberbios o la gente que ama el dinero, porque el amor al dinero es la raíz de todos los males y es una forma  de idolatría, pero la soberbia, eso que cuando empiezas a tener un poquito de dinero como que se te van los humos a la cabeza, dice la Palabra que Dios resiste a los soberbios,  pero da gracia a los humildes.

Un día de gracia vale más que mil días de trabajo. Lo que uno necesita es en estos días no es más trabajo, sino más gracia de Dios en nuestro trabajo. Debemos de aprender a ser humildes y tratar con amor, respeto, dignidad a nuestros trabajadores. En Latinoamérica no hacemos discriminación racial porque venimos de todos colores y sabores, no tenemos los problemas que tienen los norteamericanos, por ejemplo, con el tema de la discriminación racial, pero sí discriminamos por nuestro  estatus social. Un trabajador eficiente, trabaja duro, es buena gente, todos lo quieren, pero se le pone de supervisor y se arruinó. Se le dio un poco de poder y se perdió, porque no tiene humildad en el corazón.

Tenemos que aprender a ser humildes, amar a nuestro prójimo y a tratar con dignidad a todo el mundo, tenga muchos o pocos estudios, tenga un apellido conocido o no, tenga mucho o poco dinero, sea el presidente de una corporación o la señora que hace la comida o limpia la casa. Hay que tratarlos con dignidad, porque todos ellos tienen el Imago Teo, la imagen de Dios. Cuando nos hizo, nos hizo a su imagen y semejanza. Entonces debemos tratar a todo el mundo con dignidad, amor, respeto sin importar la clase social a la que pertenece. Seamos humildes, dice la Palabra de Dios que antes del quebrantamiento es la soberbia y antes de la caída la altivez de espíritu.

Roboam necesitaba tener un carácter paciente. Dice 2 Crónicas 10:7 que cuando fue a consultar con los sabios que asesoraban a su papá le dijeron: Si te condujeres humanamente con este pueblo, y les agradares, y les hablares buenas palabras, ellos te servirán siempre. Sencillamente le dijeron que bajara los impuestos y ese pueblo lo iba a querer y seguir por toda la vida. Pero los amigotes le dijeron que no bajara los impuestos, que diera latigazos más fuertes. Y entonces él siguió los consejos de los amigos y perdió toda su fortuna. El problema de Roboam era que los quería ya, tenía el poder para recaudar los impuestos y le correspondían porque era el gobierno, y esa impaciencia lo iba a llevar por el camino de su perdición. Es la misma impaciencia la que nos mete en problemas, en vez de comprar ahora y pagar después deberíamos aprender a ahorrar ahora y comprar después. Como ciudadanos del reino nunca, nunca, desde ningún concepto y circunstancia deberíamos pagar intereses. La mejor manera de mantenerse pobre en Guatemala es viviendo prestado. Si le gusta la pobreza, vaya al negocio donde compra cosas y todas las semanas va a pagar “un poquito”, son ingratos, inmorales, no caiga en las manos de esa gente. Aprenda a practicar la paciencia, crezca con sus negocito sólidamente a través del tiempo.

Roboam necesitabas un carácter misericordioso. No quiso ser misericordioso como su abuelito David con sus enemigos, David pudo matar a Saúl en varias ocasiones y  decidió no matarlo. Usted debe tener un carácter misericordioso para aquella gente que le ha hecho mal, tiene que aprender a perdonar, debe devolver bien por mal. Cuando alguien lo trata mal, usted debe aprender a poner la otra mejilla, debe aprender a ser misericordioso con su competencia, incluso ámela, ore por ella. Bendiga y no maldiga, trate a la gente bien, hay gente que trata de hacerle mal, pero Dios va a tornar en bien eso que Satanás y las otras personas quieren hacerle mal a usted. Él es un Juez justo, un Padre amante y va a estar  con usted obrando a su favor.

Roboam necesitaba tener un carácter teocéntrico, centro en Dios. La forma en la que manejamos el dinero es una manifestación externa de lo que está pasando en nuestra vida, en el corazón. En el principio no sabíamos por qué Roboam está equivocándose, pero en 2 Crónicas 12:14  dice que hizo lo malo, porque no dispuso su corazón para buscar a Jehová. Ahí se ve lo que realmente está ocurriendo con Roboam, porque su problema no fue que metiera las extremidades y cometiera un error, el problema fue que no tenía un corazón dispuesto para servir al Señor. Pensemos en eso, ¿tenemos un corazón dispuesto para servir a Dios? no estoy diciendo si se es religioso, si van a la iglesia, si conocen a Jesús. Me imagino que Roboam conocía muy bien de Dios, creció en la casa de Salomón, con el abuelito David, pero no todos, a pesar que conocemos de Dios, conocemos a Dios.

No todos tenemos una relación profunda con el Señor Jesús, yo crecí como un muchacho religioso en mi iglesia, una vez me preguntó alguien si aceptaba a Jesús en mi corazón y le dije que yo iba a la iglesia todos los domingos, conozco quién es Jesús, conozco de Dios. Me dijo que no me preguntaba eso si no que sí lo había invitado a vivir en mi corazón. Dice Juan 1:12 a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios. Si no tenemos a Jesús en nuestro corazón no podemos ser llamados hijos de Dios, tenemos que pedirle perdón de pecados, Roboam se metió en serios problemas porque no dispuso su corazón para servir a Dios.

 

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