El tipo de padre que un hijo necesita (código 2016-210) – Radios Fráter
  • junio 22, 2016

El tipo de padre que un hijo necesita (código 2016-210)

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Ser padre es divertido, pero también es sufrido, tiene sus bemoles, tiene sus complicaciones. Cuando se celebra un Día del Padre y cuando se habla de los papás siempre surgen sentimientos encontrados. A veces tenemos sentimientos de mucha felicidad con el recuerdo de nuestro papá y otros recordamos algunos momentos de infelicidad; los papás tienen también sus complicaciones, porque están contentos con sus hijos pero se recuerdan que tienen otros hijos, “de patio”,  están lejos solos sin su papá.

¡Qué problema! no poder estar con todos los hijos al mismo tiempo. Se complican las cosas, estoy seguro que como papás hemos cometido equivocaciones alguna vez. Todos hemos cometido algún pecado, errores garrafales, algunos imposibles de corregir, y eso a veces pesa en la conciencia de un padre. Hoy le tengo una noticia importante, si usted se siente impotente, se siente débil, como que no ha hecho bien su tarea como papá, lo que le puedo decir es que no es el único. Todos los  papás tenemos que lamentar algo que hubiéramos querido evitar.

La verdad, que aunque hay padres de todo tipo, no hay padres perfectos. Es cierto, no hay padres perfectos y usted señorita, usted joven que ya está de novio y piensa que encontró al padre perfecto para sus hijos y a la madre perfecta para sus hijas mejor vaya poniéndome atención: no hay padres ni madres perfectos. Todos los seres humanos somos imperfectos, aunque usted ahorita esté muy enamorado de su pareja, sepa que no existe papá perfecto. Simplemente, porque somos seres humanos y todos los seres humanos tenemos nuestras gracias y nuestros defectos, nuestras cualidades y virtudes, así como tenemos nuestras debilidades y calamidades.

Veamos lo que dice Pablo en Romanos 3: 10-13-18 Así está escrito: “No hay un solo justo, ni siquiera uno –  La Biblia dice por cuanto todos pecaron – no hay nadie que entienda, nadie que busque a Dios. Todos se han extraviado; por igual se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.”  “Su garganta es un sepulcro abierto; su lengua practica el engaño.” “Hay veneno de víbora en sus labios.”  “Su boca está llena de maldición y de amargura.”  “Veloces son sus pies para ir a derramar sangre;  dejan ruina y miseria en su camino,  y no conocen el camino de paz.”  “No hay temor de Dios delante de sus ojos.”

Esta es una clara descripción de lo que es el hombre que no busca a Dios, el hombre que no tiene temor a Dios es una persona expuesta a vivir en pecado, en violencia, en maldad toda la vida. El único Padre perfecto es el Padre nuestro que está en los cielos. Él es perfecto, no nos falla nunca.  Por eso que ahora que ya somos hijos de Dios y que hemos sido perdonados de nuestros pecados, ahora podemos presumir de tener al padre perfecto, que es Dios que quiere que lleguemos a ser perfectos como Él y por eso inicia un proceso de santificación en nuestra vida, un proceso de justificación en nuestra vida. Para buscar la perfección en Dios, en primer lugar aceptemos que el Dios que revela la Biblia existe, el Dios del que habla la Biblia existe. El salmista dijo con mucha sabiduría para el necio en su corazón no hay Dios, cualquier persona que diga que no hay Dios, que no existe es necia. Dios existe y eso es lo que tenemos que reconocer, que Él es el creador de todas las cosas, creador de nosotros mismos  y por lo tanto debemos reconocer que es justo y castiga al pecador.

Uno de mis desafíos grandes, hace ya varios años, fue ser invitado a hablar al Colegio de Abogados de Guatemala. Le cambian a uno la audiencia, yo estoy aquí con mis amigos, con mi familia y los quiero  y ustedes me quieren, pero cuando usted está en un auditorio nuevo, en el Colegio de Abogados, nunca les había hablado a todos los abogados juntos, habían algunos creyentes, otros ateos, unos rectos y otros torcidos, en fin, de todo. El tema que me pusieron fue “La pena de muerte”, según la Biblia. Pusieron primero al presidente de la Conferencia Episcopal de Guatemala, habló en contra de la pena de muerte y que Dios es amor. Pasó el Procurador General y Fiscal General de la República, en ese entonces una sola persona ocupaba esos dos puestos, licenciado Acisclo Valladares, y él habló sobre la pena de muerte y una cosa que dijo que me impresionó fue esta: “ustedes dicen que la pena de muerte no disuade a nadie, pero yo les aseguro que cualquier violador, asesino, secuestrador que sufra la pena de muerte no lo vuelve a hacer”.

Ya para ese entonces, el Señor ya me había hablado al corazón, había puesto un concepto que jamás había oído y jamás lo había visto de esa manera, así  que pasé y les digo que estoy totalmente de acuerdo con mis antecesores en el sentido de que Dios es amor y Dios nos perdona y tiene misericordia, pero también es justo y por ser justo cuando su Hijo unigénito, nuestro Señor Jesús, tomó el pecado de todos nosotros y entregó su vida en la cruz, Dios aunque lo amaba tanto, no lo libró de la pena de muerte, porque la paga del pecado es muerte, la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, así que le aplicó la pena de muerte. Sí, Dios es amor pero también es justicia y la Biblia dice que Dios al que ama castiga y corrige a aquel que tiene por hijo. Uno de los ladrones que estaban allí le dijo: acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. ¿Qué le dijo Jesús al ladrón? Hoy mismo estarás conmigo en el paraíso. Jesús le cumplió, en el momento en que murió el ladrón los ángeles lo agarraron y lo llevaron al cielo y al otro que estaba a la par que se burlaba los demonios lo agarraron y al infiero se lo llevaron. Eso sí, Jesús lo perdonó, se compadeció, lo amó y se lo llevó al paraíso, pero de la pena de muerte no lo libró.

Por eso hay que reconocer que Dios es justo y que castiga al pecador. También tenemos que reconocer que es misericordioso y perdona por medio de la muerte de Jesús. Por eso es importante que confiese y se arrepienta de sus pecados, Entonces se volverá realidad lo que dice 2 Corintios 5:17 (RV60)  De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Recuerden que son cosas de nuestra vida pasada. Así que  confiese y arrepiéntase de sus pecados y antes de cualquier cosa en su agenda, que sea Dios quien siempre esté primero. Un aplauso a aquellos que en su agenda pusieron estar aquí en la casa  del Señor alabándole, adorándole y oyendo de Su Palabra santa. En su agenda Dios debe estar primero, hoy es el primer día de la semana, hoy es el primer día en que debemos darle lo primero al Señor, hoy es el primer día en el que venimos y traemos al Señor nuestros diezmos con gratitud y ofrendas con amor porque reconocemos que Dios ocupa en nuestra agenda un lugar primordial.

Además, para que usted alcance la perfección, conéctese con otros cristianos en su iglesia, al asistir a una célula, a un Desayuno de Desarrollo Integral, aquí en nuestra congregación, en la Fráter, tenemos varios cientos de células donde la gente se reúne entre semana por las casas. Hoy domingo nos reunimos en la gran asamblea, pero entre semana nos reunimos en la pequeña congregación en las casas. Ahí le ven la cara, conocen todas sus actividades, hay un contacto personal directo y ese equilibrio entre la gran asamblea y la pequeña célula hace que alguien nos ayude a pastorearnos personalmente, además de conectarse con amigos, a tener actividades juntos y llevar adelante la obra del Señor.

Los Desayunos de Desarrollo Integral. tenemos alrededor de treinta grupos que se reúnen en restaurantes todas  las semanas, solo hombres, para aquellos hombres solteros, casados, viudos, divorciados o expulsados de sus casas ahí tienen un lugar a donde llegar y congregarse, aprender, a recibir cariño y consejo. Las mujeres tienen muchas cosas para reunirse en sus despedidas de solteras, tienen sus baby shower, tienen su cuchubal, sus grupos de chismografía, etcétera. Los hombres tienen pocos lugares donde reunirse solo hombres y por eso averigüe en los Centros de Información por los Desayunos de Desarrollo Integral.

¿Qué clase de papá necesitan los hijos? Un papá siempre presente. Uno de los problemas que enfrentamos los papás en la vida es que tenemos que repartir nuestro tiempo con los estudios, con el trabajo, con los viajes, con el deporte, con los amigos. Pero ya casados tenemos que incluir en la agenda a nuestros hijos. Tenemos que estar con ellos todo el tiempo que se pueda, porque entre más chicos son, más necesitan de nosotros. Créame, aunque  los hijos crezcan siempre necesitan de nosotros. Siempre le buscarán o porque se enfermó un hijo y quieren consejo o porque los están echando de la casa, porque no han pagado la renta en seis meses, siempre será papá. Una vez papá, pasará toda la vida papá. Una vez hijo, toda la vida hijo, ejemplo: Lucas 15:11-24 un hombre tenía dos hijos, continuó Jesús, el menor de ellos le dijo a su padre papá dame lo que me toca de la herencia. Entre más viejo usted se pone más se oyen conversaciones de la herencia. Y como el Pastor de la Fráter siempre les está recordando que hagan su testamento, que se preparen, con más confianza los hijos le dicen “papá, ¿ya hiciste tu testamento? Mirá si no aquel me va a dejar en la calle. Así que el padre repartió sus bienes entre los dos. Poco después el hijo menor juntó todo lo que tenía y se fue a un país lejano y allí vivió desenfrenadamente y derrochó su herencia.

¿Por qué no les damos a los hijos su herencia? Porque hay algunos que son como este que derrochan toda la plata, viven una vida desenfrenada. Cuando ya lo había gastado todo sobrevino una gran escasez en la región y comenzó a pasar necesidad. Así que fue y encontró empleo con un ciudadano de aquel país, quien lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. En ese entonces, cuidar cerdos para un judío era algo fuera de la ley, además los cerdos en aquellos tiempos no tenían las granjas tan limpias como existen hoy en día, hay granjas muy limpias en donde al que desinfectan para entrar es a usted cuando los va a visitar. Sí, lo pasan por distintos pasos de desinfección, le ponen una serie de trajes y recomendaciones porque usted puede ir a contagiar a los cerdos, el coche, allí es uno.

El hijo pródigo el único empleo que encontró fue ese.

Dice el versículo 16 que tanta hambre tenía que quería llenarse el estómago con la comida que les daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. Es duro cuando se deja la casa de sus papás y derrocha todo lo que sus papás les dieron y se queda sin nada. Busca y busca trabajo y lo único que encuentra es cuidar cerdos. Busca que le den y no le dan nada, allí empieza a apreciar la bondad y generosidad de sus papás. Al fin recapacitó y dijo cuántos jornaleros de mi padre tienen comida de sobra y yo aquí me muero de hambre. Tengo que volver a mi padre y decirle: papá, he pecado contra el cielo y contra ti, ya no merezco que me llames tu hijo, trátame como uno de tus jornaleros. Así que emprendió el viaje y regresó a su padre. Todavía estaba lejos cuando su padre lo vio y se compadeció de él.

Esa es una característica de un padre perfecto, un padre que se compadece de un hijo que malgastó todo lo que le dieron, de un hijo que derrochó todo lo que le dieron y que regresa en la vil calle. Ahí venía hecho un asco, un hombre sucio, un hombre con olor a marranos sucios, con el pelo y las uñas descuidadas. El padre se compadeció cuando vio a su hijo venir. Si tiene la experiencia de un padre que lo ama a pasar de lo tonto que es, a pesar de lo haragán, a pesar de lo dejado que es, de lo ingrato que es, debería tirarse de rodillas al suelo y darle gracias a Dios porque nadie más lo va a amar igual, nadie lo va a cuidar igual, nadie le va a dar de comer igual, nadie le va a aguantar sus soberbias y malcriadezas.

Este padre vio a su hijo y se compadeció de él, salió corriendo a su encuentro, lo abrazó y lo besó. Para hacer esto, debe haber mucho amor de por medio. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Pero el padre ordenó a sus siervos: “¡Pronto! Traigan la mejor ropa para vestirlo. Pónganle también un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero más gordo y mátenlo para celebrar un banquete. Porque este hijo mío estaba muerto, pero ahora ha vuelto a la vida; se había perdido, pero ya lo hemos encontrado.” Así que empezaron a hacer fiesta.

La costumbre judaica era que al primogénito se le daban dos terceras partes que al menor, siempre recibía más que los demás. Cuando volvió, el mayor se molestó porque había vuelto el hermano que había desperdiciado todo. ¿Qué le habría pasado a este hijo perdido, hijo prodigo, si al regresar a su casa su papá se habría ido con otra  señora y no hubiera estado ahí? ¿Hubiera salido el hermano mayor a recibirlo con una brazo, con un beso, a decirle aquí están las facturas,  aquí está la firma, tu puesto, tu herencia en la empresa? Lo más seguro es que no,  por eso digo que un papá lo mejor que le puede dar a su hijo es estar presente cuando él  lo necesite.

Hace poco hablaba con un hijo espiritual y me decía — Pastor, yo sé que tengo casa y tengo papá porque tú eres mi padre  espiritual —. Y qué bueno que podamos ser personas que estamos presentes cuando nuestros hijos lo necesitan. Recordemos que ellos están sedientos de amor, de afirmación, de tener alguien como ejemplo e inspiración. Para amar a nuestros hijos se necesita tiempo, he dicho en otras ocasiones que amor para nuestros hijos se deletrea T -I – E -M -P -O y eso es lo que muchas veces no tenemos.

Uno de los primeros libros que escribí y que le recomiendo leer y compartir con sus hijos y sus amigos  es Escuela para padres. Hay una lectura que les quiero compartir que dice: “Soy como papá. Mi hijo nació hace pocos días y llegó a este mundo de una manera normal, pero yo tenía que viajar, tenía tantos compromisos. Mi hijo aprendió a comer cuando menos lo esperaba, comenzó a hablar cuando yo no estaba. Cómo crece de rápido mi hijo, cómo pasa el tiempo. Mi  hijo a medida que crecía me decía papá, algún día seré como tú. ¿Cuándo regresas a casa papá? — No lo sé hijo, pero cuando regrese jugaremos juntos, ya lo verás —. Mi hijo cumplió años hace algunos días y me dijo gracias por la pelota papá. ¿Quieres jugar conmigo? — Hoy no hijo, tengo mucho que hacer —. Está bien papi, otro día será. Se fue sonriendo y diciendo como siempre “yo quiero ser como tú”.

Mi hijo regresó el otro día de la universidad hecho todo un hombre. — Hijo, estoy orgulloso de ti, siéntate y hablemos un poco —. Hoy no papá, tengo compromisos. Ya me jubilé y mi hijo vive en otro lugar, hoy lo llamé: ¡hola, quiero verte! Me encantaría padre pero no tengo tiempo, tú sabes, el trabajo, los  niños, pero gracias por llamarme, fue increíble oír tu voz. Al colgar el teléfono me di cuenta que mi hijo era como yo. Lo que se siembra se cosecha. Si algo necesitan nuestros hijos es tiempo. Adquiera Escuela para padres, léalo, compártalo, hay mucho que aprender. No seamos como el pájaro cucú, que pone sus huevos en un nido ajeno para que se los empollen, se los alimenten y se los cuiden. Hay algunos que bien podríamos llamarles “míster cucú”, pero tenemos no solo que poner nuestros huevos en nuestro propio nido sino alimentarlos y criarlos.

Dios al que ama corrige y castiga  al que tiene por hijo. Un padre también tiene que corregir, pero hay papás que solo se les va en corregir, corregir y corregir y nunca afirmar, afirmar y estimular. Nunca seguimos el ejemplo del Padre perfecto que está en los cielos. En Mateo 3:13 dice que cuando Jesús fue bautizado en agua y salió del agua, dice que una voz del cielo decía: “Éste es mi Hijo amado; estoy muy complacido con él.” El Padre perfecto que está en los cielos nos expresa su amor, su complacencia, nos afirma e igual tenemos que ser con nuestros hijos. Antes de corregirlos es importante construir una buena relación de comunicación y amor con ellos. Hay que construir primero el puente de buena comunicación con nuestros hijos, para trasladar luego las palabras de la corrección. Si ellos saben que los amamos aceptarán bien cuando les corrijamos o les regañemos. Es importante que conozcamos a nuestros hijos muy bien.

Cuando un padre muere muy pocas veces se habla en público de la herencia, pero se habla de la experiencia que se vivió con él. ¿Cuál es la experiencia que van a recordar nuestros hijos? ¿Cuáles experiencias? Escuchaba la historia que contó una madre soltera que salió con su hijita, fueron a volar barrilete y otro día una persona que llegó a cuidar a la niña le preguntó ¿qué hicieron ayer? — Fuimos a volar barrilete con mi mamá —. Y qué te pareció. — Ah, fue un súper día — dijo la niña—. Más tarde llegó la mamá y le dice: me contó la nena que fueron a volar barrilete ayer. ¿Cómo le fue? Mal, muy mal. Traté que se elevara y no se elevó, pero  a la niña no le importó que se elevara o no, lo que recuerda es haber ido con su mamá y pasar juntas volando un barrilete. La experiencia es la que va a recordar nuestro hijo, no tanto como la herencia, aunque le lleva ganas.

Hay hijos que no tienen papá, muchos. Se murió, nunca los reconocieron, desapareció, inmigró al extranjero y crecieron como huérfanos prácticamente. Ahí es donde hay hijos que necesitan un papá sustituto, puede ser usted y puedo ser yo. Cada vez que vienen jóvenes a la iglesia de familias separadas, desintegradas, disfuncionales vienen anhelando en su corazón tener un padre sustituto y por eso cada líder de célula, cada maestro de la Zona de Campeones, cada uno de nosotros como pastores tenemos que tratar de llenar ese vacío que tienen esos jóvenes y señoritas. He recibido cartas de hombres diciéndome que he sido toda la vida como su padre, uno que cuando  vino a la Fráter de doce años no tenía papá, su hogar estaba divorciado, andaba desviado en muchas actividades incorrectas, pero desde el púlpito he sido su papá, lo he orientado, lo he exhortado y gracias a eso está sirviendo al Señor fielmente, me ha dicho. Y cada uno de nosotros en nuestra célula, en nuestra casa, en nuestra cuadra podemos ser papás sustitutos para algunos.

Pablo que fue papá sustituto para Timoteo dice en 1 Timoteo 1:1- 2 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por mandato de Dios nuestro Salvador y de Cristo Jesús nuestra esperanza, Timoteo, mi verdadero hijo en la fe.  Y lo repite en Filipenses 2:22 Pero ustedes conocen bien la entereza de carácter de Timoteo, que ha servido conmigo en la obra del evangelio, como un hijo junto a su padre. En la Biblia se habla de la abuela, de la mamá, pero nunca del papá de Timoteo, que encontró en el apóstol Pablo un padre sustituto. El Salmo 68:5 dice El padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa. Si usted es huérfano busque a Dios, Él es el padre perfecto, va a estar con usted. El Salmo 27:10 dice Aunque mi padre y mi madre me abandonen, el Señor me recibirá en sus brazos. Hay momentos en la vida en lo que uno necesita ser recibido en los brazos, ser consolado y ser ayudado. A veces nos toca en la carrera de la vida sufrir y pareciera que no vamos a terminar. No importan las caídas, los dolores, las dificultades que hayamos tenido, con la ayuda de Dios nuestro Señor vamos a lograrlo.

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