Los errores más comunes que un soltero comete al buscar pareja parte 3 – Radios Fráter
  • junio 29, 2016

Los errores más comunes que un soltero comete al buscar pareja parte 3

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Hemos estado viendo una serie titulada “Familias sobre la roca”, porque sabemos que una sociedad está construida con muchos ladrillos que son familias, quiero compartirles la introducción de un libro que es mi favorito, dice así: “ Esto es en el principio, cuando la historia empieza que es mucho mejor que una historia que comienza ‘érase una vez’  , es una historia mejor que un cuento de hadas que hayamos leído, porque esta es una historia verdadera y esta es tu historia, tu historia empieza con un beso, eso es como Dios hace a la gente: agarró un poco de tierra le dio forma, la esculpió y la hizo aparecer como una persona con ojos como los tuyos, una nariz como la tuya, una boda como la tuya y luego, el Dios verdadero, ese Padre, rey de todo el universo se arrodilló cerca, cerca, cerca hasta que su aliento sopló en tu piel y su  vida y su amor te llenó hasta que estabas tibio y vivo.

Tu historia comienza con un beso porque tu Padre Dios, el rey, sabe que el mejor regalo para tu corazón y que realmente tu corazón necesita es amor,  es sentirte seguro y cálido por Su amor”.

Cuando uno abre la carta de Dios para nosotros, que se llama Biblia, se encuentra la familia de Jesús. Allí se encuentran historias de unas ramas de la familia de Jesús, del árbol familiar que va hasta atrás desde su tátara, tátara, tatarabuelo y muchas atrás tátara, tátara abuelas y va hasta atrás, al principio, y cuando llegas a ver ese árbol familiar de Jesús encuentras gente que era tramposa, mentirosa, peleonera y están muy heridos y con el corazón roto, quizás te suena un poco familiar. Uno de esos antepasados de Jesús era Isaí y las cosas se pusieron tan mal en ese árbol familiar que parecía como un árbol cortado familiar, pero algo milagrosamente imposible empezó a pasar. De ese árbol cortado empezó a salir una rama nueva, una rama verde, una nueva esperanza, nuevos comienzos, libertad para esa familia entera; nadie lo esperaba, su nombre es Jesús.

Las familias que el Señor nos llama a formar son familias que se parecen a la familia de Jesús, no perfectas pero redimidas. Para formar la familia, en orden se dan las cosas. La Biblia establece un orden para nosotros, y para formar familias sobre la roca hay que ser solteros sobre la roca. Hemos visto muchos errores que cometemos, que cometí muchas veces de soltera y quizá algunos están cometiendo. Veamos ejemplos, se dice que era un buen patojo, pero todo comenzó con las malas juntas. En efecto, Proverbios 18:24 dice Hay amigos que llevan a la ruina, y hay amigos más fieles que un hermano.

A veces decimos qu es un buen amigo, en efecto, conozco gente que sale a la medianoche si a uno se le queda el carro en la carretera. O hay amigos “buenos” que para pagar el trago son excelentes o para patrocinar la droga o la prostituta. Sí, Hay gente que hace  eso y “son buenos amigos”. Hay gente que es fiel, pero no vale la pena tener cerca. Es cierto, las malas juntas corrompen las buenas costumbres, es una cita que está en 2 Corintios. Sin embargo, he aprendido a detectar que detrás del comportamiento hay algo más. He recibido un curso que se llama “Cuidadores competentes en trauma”. Al acercarnos al mundo de la orfandad y mirar el quebranto de estos nenes, se nos enseña que el comportamiento no es el problema en sí, sino es una bandera roja hacia algo más profundo.

Que las juntas nos corrompen es verdad, debemos tener cuidado, la Biblia lo está diciendo. Vamos al Salmo 1-6 para comprobar que hay algo más debajo de ese comportamiento, dice así: Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos,  sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella.  Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!  En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.  Porque el Señor cuida el camino de los justos, mas la senda de los malos lleva a la perdición. Cada vez que vemos un comportamiento, hay una razón por la cual el comportamiento se lleva a cabo. Y cuando nos encontramos en una etapa de soltería en la cual estamos escogiendo cierto círculo, hay algo más abajo.

Analicemos el Salmo 1. Empieza diciendo Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, es decir de oídas. Ni se detiene en la senda de los pecadores, es decir pongo atención y empiezo a frecuentar. Ni cultiva la amistad de los blasfemos es decir juntémonos, platiquemos, mirémonos, te cuento, te abro mi corazón, etcétera. Sino que en la ley del Señor se deleita, y día y noche medita en ella. Hay un contraste muy claro acá, se nos está diciendo o buscamos las malas juntas o nos deleitamos en el Señor. Es decir, el que se deleita en el Señor, el que encuentra satisfacción en Él ya no tiene necesidad de malas juntas.

Nuestras juntas, nuestras amistades, nuestro círculo van a alimentar nuestro espíritu o lo va a deplorar, pueden pasar únicamente esas dos cosas y por eso tenemos que ser sabios en escoger. Y aquí está el asunto que va más abajo, el cristiano que se sigue juntando con un círculo tóxico no tiene un problema de criterio, tiene un problema de incredulidad y se lo voy a explicar por qué. Eso no va solo para solteros. Se tienen amistades por conveniencia porque si no, no sale el negocio; señora, usted tiene un círculo social que es perjudicial, hablan de cosas que degradan a su persona, pero usted cree que es necesario para tener un estatus.

Hay un problema más profundo que la falta de criterio, hay un problema de incredulidad No se cree lo que Dios dice es bueno para mí. Yo, definitivamente, no creo que Dios es suficientemente bueno para mí. No creo que las cosas que Dios me está diciendo son para guardar mi alma sino como aguafiestas. No creo que Dios es suficiente para proveerme de lo que yo necesito en cuestión de amigos. En esencia, el pecado es creer que Dios no da lo suficiente, el pecado es creer que Dios no es suficientemente bueno, si no le recuerdo el Edén; el diablo, tenga cuidado, por lo general aparece como ángel de luz no como un señor rojo con cachos y feo, que le dice abiertamente lo contrario de lo que Dios le dice en Su Palabra.

El diablo agarra la verdad y la tuerce, agarra la verdad y la recorta, agarra la verdad y se la pinta de una manera que hace quedar insuficiente a Dios. En el jardín del Edén el diablo dijo que no le creyeran a Dios, era un mentiroso, les dijo que ahí está el fruto, si se lo comen van a ser como Él, y es la mentira que nos creemos hasta el día de hoy. — Señor, está bien, voy a la Fráter, voy a células de vez en cuando, cuando tengo ganas, que no llegue demasiado cansado. Voy a ir al retiro, ya que a cada rato me  están diciendo en el anuncio que vaya a la segunda parte de la Facultad, pero ahí está mi círculo de cuates de veinte años. Todos los jueves nos juntamos, tú sabes —.

No estamos creyendo que Dios va a suplir la necesidad más profunda de nuestro corazón, creemos saber más que Dios. Escoger esas malas juntas, ese círculo tóxico, esos amigos íntimos que no son creyentes, nos dejan duda que Dios no es bueno como dice ser, que no se va a fijar en mi necesidad y yo lo tengo que suplir, yo lo  tengo que ayudar. Nos gusta usar textos para ciertas tareas de nuestra vida y luego los hacemos a un lado. Seguir un círculo tóxico evidencia que nuestro valor está ligado a nuestra vida social o amorosa y el efecto lo hemos convertido en algo máximo, en una meta máxima, lo hemos puesto en una categoría de fin, de último, final feliz.

Esa vida social y esa vida amorosa es nuestra meta. Si ese es su fin máximo, esos son sus ídolos. Qué es eso que si le digo lo perdió, se muere. Qué es eso que si Dios le quita dice no quiero la vida. Ese es su ídolo, de eso está dependiendo. Para que no le digan, que no le cuenten vamos a Marcos 10 para que mire por sí mismo de lo que le estoy hablando: este era un muchacho y según entiendo de la Escritura, soltero exitoso y vamos a ver hacer un repaso de la historia y nos vamos a detener en las últimas palabras de Jesús, en el relato.

Marcos 10:17-31 Cuando Jesús estaba ya para irse, un hombre llegó corriendo y se postró delante de él. —Maestro bueno —le preguntó—, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?  — ¿Por qué me llamas bueno? —respondió Jesús—. Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: “No mates, no cometas adulterio, no robes, no presentes falso testimonio, no defraudes, honra a tu padre y a tu madre.”  —Maestro —dijo el hombre—, todo eso lo he cumplido desde que era joven. Jesús lo miró con amor y añadió:

—Una sola cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo. Luego ven y sígueme.  Al oír esto, el hombre se desanimó y se fue triste porque tenía muchas riquezas. Jesús miró alrededor y les comentó a sus discípulos:

— ¡Qué difícil es para los ricos entrar en el reino de Dios!  Los discípulos se asombraron de sus palabras. —Hijos, ¡qué difícil es entrar en el reino de Dios! —Repitió Jesús—. Le resulta más fácil a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.  Los discípulos se asombraron aún más, y decían entre sí: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»  —Para los hombres es imposible —aclaró Jesús, mirándolos fijamente, pero no para Dios; de hecho, para Dios todo es posible.

Está hablando de la salvación y de la transformación del corazón y de lo que quiere el corazón  — ¿Qué de nosotros, que lo hemos dejado todo y te hemos seguido? —comenzó a reclamarle Pedro.  —Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por mi causa y la del evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o terrenos,  recibirá cien veces más ahora en este tiempo (casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y terrenos, aunque con persecuciones); y en la edad venidera, la vida eterna. Pero muchos de los primeros serán últimos, y los últimos, primeros.

El problema del joven rico no era el dinero, el dinero es una añadidura que necesitamos manejar en este mundo, el dinero en sí no es malo, amar el dinero como fin último es veneno. El problema del joven es que su identidad, su tesoro máximo, su alegría, su esperanza era el dinero y el Señor Jesús le sale al encuentro con ojos de amor y le dice deja ese dinero, esa fortuna no es tu identidad y vente, sígueme porque yo soy suficiente, pero no entendió.

Entrar a una relación verdadera con el Jesús de la Biblia, entrar a una relación y a una amistad con Él  va a revestir todas las demás relaciones de la vida, Si ustedes han decidieron dejarlo todo, es porque ya entendieron que Jesús es suficiente, el que no ha entendido esto se va y dice lo voy a perder todo, voy a ser un miserable; no para el que tiene a Cristo. Si lo hemos visto como amigo, Jesucristo es suficientemente amigo aunque estemos solos. Si lo vemos como el mayor amor, será amor suficiente aunque estemos solteros.

Jesús es suficientemente hogar, suficientemente casa, aunque perdamos todo, aunque perdamos la herencia por seguir a Jesús, Él nos cobijará y será hogar suficiente.

Si hemos decidido rendir culto a nuestro yo, a seguir el materialismo y nuestra gana de valer por lo que tenemos y lo rendimos a los pies de la cruz, el Señor será nuestro tesoro incorruptible y nadie podrá hacernos frente, podremos decir como Pablo: para mí el vivir es Cristo, el morir es ganancia.

Vamos a Filipenses, porque este hombre sí que perdió. Hay preguntas que podemos hacer para evaluar si nuestras amistades son realmente edificantes o no. Filipenses 3:1-11 dice Por lo demás, hermanos míos, alégrense en el Señor. Para mí no es molestia volver a escribirles lo mismo, y a ustedes les da seguridad. Cuídense de esos perros, cuídense de esos que hacen el mal, cuídense de esos que mutilan el cuerpo. Porque la circuncisión somos nosotros, los que por medio del Espíritu de Dios adoramos, nos enorgullecemos en Cristo Jesús y no ponemos nuestra confianza en esfuerzos humanos. Yo mismo tengo motivos para tal confianza. Si cualquier otro cree tener motivos para confiar en esfuerzos humanos, yo más — aquí empieza el currículo de  Pablo, quien era como ver a un graduado de la Universidad de Harvard, una universidad de prestigio mundial, además de una serie de laureles culturales y sociales —:  circuncidado al octavo día, del pueblo de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de pura cepa; en cuanto a la interpretación de la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que la ley exige, intachable. Sin embargo, todo aquello que para mí era ganancia, ahora lo considero pérdida por causa de Cristo.  Es más, todo lo considero pérdida por razón del incomparable valor de conocer a Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo he perdido todo, y lo tengo por estiércol, a fin de ganar a Cristo y encontrarme unido a él. No quiero mi propia justicia que procede de la ley, sino la que se obtiene mediante la fe en Cristo, la justicia que procede de Dios, basada en la fe. Lo he perdido todo a fin de conocer a Cristo, experimentar el poder que se manifestó en su resurrección, participar en sus sufrimientos y llegar a ser semejante a él en su muerte.  Así espero alcanzar la resurrección de entre los muertos.

Hay una meta clarísima. Si tenemos en la mira a Cristo el costo de perder o ganar, lo que es temporal, no va a importar. En el camino de la fe habrá parches de prueba donde se nos va a exigir algo que amamos. Para muchos, está ese círculo de amistades que los están llevando a la ruina sutilmente. Escuchan los chismes, excusan los pasatiempos, películas, las motivaciones del corazón. No puede haber, dice la Palabra, yunta desigual, es decir, no se pueden juntar dos bueyes de diferente estatura a un mismo yugo porque uno lleva más peso que el otro. La amistad nace cuando uno dice tú también. Si ese tú también si no es de ¿te rescataron? ¿Cómo te rescataron? ¿Cómo viniste al conocimiento de la luz? ¿Cómo se alumbró en ti la mirada? ¿En qué momento tuviste a Cristo? Si este no es el vínculo, no es una amistad que va a durar eternamente.

La familia de Dios es la que dice tú también eres rescatado ¿cómo te rescató? Y en ese vínculo hay eternidad, porque vamos a estar juntos en el cielo. Todas las demás relaciones de amistad, familiar y de matrimonio se van a terminar. Dice la Palabra que en el cielo no hay quién dé y se reciba en matrimonio, es una bendición, es una fiesta  temporal para ilustrar a Cristo y a la Iglesia. Muchos de los que están aquí están en un momento de transición en el cual están experimentando soledad y están diciendo: Señor, para eso te estoy siguiendo, estoy solo. No está solo. El Salmo 68:7 dice que el Señor hace habitar en familia a los desposeídos. La costumbre de decir hermano, hermana se quedó en la iglesia, porque en los tiempos de Jesús literalmente se quedaban en la calle. Aún en muchos contextos de nuestro país y alrededor del mundo mucha gente que por profesar su fe en Jesucristo se queda desposeída y básicamente sin nombre y entonces encontrará a alguien que igualmente ha quedado desposeído y le dirá hermano, mi hermano.

No podemos formar yunta con incrédulos. Quiero compartir que aún hay mucha gente que amo y no puedo decirle tú también. Mucha gente de la que yo amo está en proceso y yo estoy todavía orando para que sus ojos sean abiertos. Muchas de las alegrías más profundas de mi alma no puedo compartir, porque no entenderían absolutamente nada. Tengo gente por la que he orando durante veinte años, desde que yo empecé a oír del Señor, que todavía no me ha dado ese regalo y las amo, pero no puedo llegar al nivel íntimo con esas personas, porque no existe el vínculo “tú también fuiste rescatado”. Cuando empecé a venir a la iglesia, era chiquita, venía solamente con mi mamá, luego me alejé, tuve una adolescencia muy típica, no se rinda con los adolescente, podemos ser muy horribles a veces y fui una adolescente muy típica, me alejé de la iglesia.

La realidad, no llegaba a entender que de oídas lo había conocido, más ahora mis ojos lo ven. Regresé y cuando regresé tuve que tomar decisiones difíciles. No crea que la pasión con la que me mira vino de gratis. El Señor me rescató. Yo estaba directo, dando pasos al matadero. Al Señor le plació rescatarme a tiempo. Estaba en una relación que no convenía, en un círculo de amistades vacío. Cuando empecé a decirle Señor, quiero empezar, congregarme, a ver qué es esto otra vez, tuve que tomar una decisión y tuve que quedarme en el aire un momento. El Señor me dijo mírame, no te voy a dejar y así lo ha hecho. Nunca he sido huérfana y cuando lo empecé a seguir, me empezó a rodear y las pérdidas no fueron pérdidas.

Ver esta vida como fin último nos nubla la mirada, nos paraliza y nos hace sobrestimar las relaciones que de todas maneras se van a terminar. ¿Cómo abarca, como entabla las acciones de amistad y de amor? Va a delatar lo que tiene cautivado a su corazón y va a darle gloria al Señor o no. Las relaciones que sostiene y alimenta delatan detrás de qué cosa anda: la fe momentánea o la luz eterna. Entablar una amistad con Jesús de la Biblia exigirá un ajuste radical de todas las demás relaciones. Empezamos a evaluar a las amistadas de una manera diferente. ¿Esta gente, este amigo me hace desear más a Jesús? ¿Lo anhelo más, lo amo más,  lo conozco más o lo que quiero es la bolsa más reciente de modas, los zapatos o la casa? ¿Me inspira esa amistad a tomar mi cruz? O ¿me hace acrecentar más mis raíces en este mundo? ¿Me afianza esta amistad en la Palabra? ¿Me ama lo suficiente como para redargüirme? ¿Me ama lo suficiente para sostener una conversación cómoda y llamarme la atención? O ¿Es “una amistad” que solamente se dedica a aplaudir mi estupidez?

Todo este tiempo dedicado a hablar de la amistad, para decirle que si usted hace eso bien y rinde esa seria aprobación y deja que Dios provea amigos para su vida, si todo eso está en su lugar, su pareja va a salir de ese círculo.

El mes pasado fue muy peculiar, me reuní con varias señoritas embarazadas, solteras. Y me llamó la actitud diferente de una con las demás. Se congregaba, servía, pero la Biblia dice que no todos los que dicen Señor, Señor, entrarán al reino de los cielos.  No quiere decir que ya no sea creyente, todos pecamos diferente. Lo que quiero decir es que no todo el que está aquí adentro vale la pena persuadir como amigo, se lo tengo que advertir. El Señor deja crecer cizaña con el trigo; por sus frutos los conocerán: cómo se comporta ese amigo con sus enemigos, los bendice, los perdona,  los ama, los sirve o se une al mundo al decir barbaridades, en bajarles el cuero, en propagar el chisme. ¡Tenga cuidado! Esta señorita, fueron varias, leía la Biblia, no creía que la voluntad de Dios es agradable y perfecta. Tuvo que “arreglárselas” para conseguir una pareja y hacer las cosas a su manera, porque “Dios se estaba tardando demasiado”. Ahí está con su barriga viendo qué hace.

Mil placeres más tendrá el que se ha guardado en integridad para la gloria de Cristo, aunque suene la trompeta y no haya conseguido esposo o esposa, pero manteniéndose fiel al Señor por las razones correctas. Anhelarlo y decirle Señor, yo tengo opciones y tengo ideas, pero me voy a morir a mí misma o a mí mismo para seguirte, porque tú eres mejor que la vida, porque tú eres mejor que esta relación, mejor que estas amistades. Si esta es la base y la voluntad de Dios para tu vida formar una familia terrenal, de aquí surgirá un matrimonio sólido, en esa yunta, en esa intimidad, en ese vínculo del Evangelio de Cristo.

Nuestra esperanza, nuestra alegría no puede estar basada en la gente, porque la gente es débil, porque la gente tiene fecha de vencimiento. Somos como hierba, como vapor, un día está y el otro no. ¿Por qué cree que el Señor dice que es un Dios celoso y que le demos nuestro corazón? Porque todo lo demás se va a ir, pero Él permanece para siempre. Si vamos en pos de Él, nos va a añadir lo necesario para que seamos santificados y lleguemos a la meta. Sea el círculo de amigos, sea el matrimonio, nuestra esperanza y alegría no puede estar basada en la gente, todas las relaciones humanas tienen fecha de vencimiento, la familia espiritual es eterna. Dios nos hace habitar en familia. No he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.

Yo renuncié a una relación y a un círculo de amistades superficial, pero el Señor me ha dado tanto más, se ha cumplido, he visto en mi vida cómo el Señor ha sido fiel. Y si yo hablo por teléfono hoy mismo tengo casa en Canadá, Estados Unidos, México, en Perú, Colombia, en España, porque el Señor me ha provisto de amigos, que no son amigos sino son familia espiritual con la cual paso un rato pero oro, y más que oro, me alegro en el Evangelio y en la salvación.  Mi mesa se llena, no solo tengo cuatro hijos, tengo un montón, mi mesa se llena de gente que ama al Señor.

El Señor me ha rodeado, la misión que me ha dado en caminar en obediencia, morir a mí misma, estar rodeada de gente que mira al mismo lado y nos agarramos de la mano, el Señor no me ha dejado, me ha bendecido, me ha dado una familia extendida, grande. Nunca se vaya triste si el Señor le dice ríndeme lo que más amas, porque Él no sabe abandonar. Mi mesa está llena de gente que conocí por tuit, que ahora es familia espiritual para mí, que ora mientras estoy parada en el púlpito.

El joven rico se fue triste porque no entendió. Si te vas triste porque tienes que renunciar a algunas relaciones, no has entendido nada. Mi  esposo es añadidura para mi vida, no es mi fin máximo, es un pecador como yo, necesita de Jesús como yo. Mis hijos son añadidura y son pecadores como yo. Estoy a la espera del fruto que saldrá del despertar del evangelio en sus vidas, en sus mentes, en sus corazones. Mi esperanza no está en mis amigos, ni en mi matrimonio, ni en mis hijos ni en mí, menos. Mi esperanza está en la roca de mi salvación, en el que no me sabe dejar.

Antes de finalizase quiero darles una noticia, anunciar la mejor noticia porque la historia de la familia chueca de Jesús, tiene un final muy feliz. Dios no guarda a los tramposos, a mentirosos, ni a los que pelean y a los de corazón roto de su árbol familiar, Él hace familias justo como esa perfectamente suya. Adopta a todos esos  chirajos, imperfectos y los mete a Su árbol familiar, a Su historia y a Su corazón y les da Su nombre familiar. Él nos da su perfección absoluta y nos hace vivir y en libertad. Jesús viene a tu árbol familiar, te ve y te dice yo soy tu rescatador, yo te liberaré del quebranto, del pecado, de la tristeza, de la separación entre nosotros con el Padre. Yo seré tu regalo. Yo te tomo, ¿me tomas? ¿Me recibes? ¿Me dices que sí? Quién se quiere perder a Jesús este día. Hoy el Señor está haciendo un llamado a morir, porque el llamado de la cruz es un llamado a tomar nuestra propia cruz, a identificarnos con el sufrimiento de Cristo, que quizás para ti en este punto en tu vida incluye a tomar algo que amas, no temas, el Señor no te va a dejar.

Después de tantos años de prometerles a Abraham y a Sara un hijo y luego de unos añitos se lo pide para sacrificio. Abraham sube con fe, lo pone en el altar que prepara y el muchacho dice Papá ¿y el carnero para el sacrificio? — El Señor proveerá hijo —. El muchacho se  calla, lo amarra. Y justo cuando Abraham levanta la mano para clavar la daga en su propio hijo. El Padre le dice para, he visto que no me va a negar ni a tu propio hijo. Enredado entre unas ramas está el cordero, el sustituto. Abraham comprobó la fidelidad de Dios. Y esa historia, es la historia nuestra, porque ese cordero es Cristo, que en lugar que nosotros pagáramos el pecado que sí debíamos, el Señor proveyó el Cordero perfecto del cielo, para que no solo tuviéramos un Dios distante sino un Emanuel, Dios con nosotros, amigo y próximo que supliría todas nuestras necesidades y ese es nuestro final feliz. El Señor  regresará a hacer recto todo lo que está torcido, a terminar el trabajo de redención en el que nosotros estamos participando ahora, si somos fieles y abrimos la boca.

Ahora es la pregunta, este es el anuncio, fue hecho, está delante de tus ojos, es Cristo mismo y hoy te está diciendo ven, ven y sígueme. Si vamos a ser discípulos, vamos a venir dispuestos a que lo que Dios ponga y Dios quite va a ser para nuestra bendición.

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