Una familia sometida a Cristo (2016-304) – Radios Fráter
  • septiembre 7, 2016

Una familia sometida a Cristo (2016-304)

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Muchos piensan que nacieron para ser jefes y no se dejan mandar por nadie. El conflicto del ser humano es por qué le tengo que obedecer, quién es para que me mande, yo no me dejo de ninguno. El gaucho argentino decía: sobre la pampa mi caballo, sobre mi caballo yo y sobre yo mi sombrero. Nadie más encima de mi vida, esto es lo que causa caos, anarquía, conflicto en la familia, en la sociedad, en las empresas, en los consorcios. Hemos venido hablando que las familias sobre la roca son aquellas que construyen su vida familiar creyendo y viviendo el Evangelio de Jesús. Si una familia no está construida sobre la roca, si una persona no está edificada sobre la roca, que es Cristo, va a tener conflictos todo el tiempo para llevarse bien con los demás.

Iniciamos una serie de temas que llamamos Una familia sometida a Cristo. Cuando una familia está sometida a Cristo puede disfrutar del orden, de la paz y del amor de Dios nuestro Señor. Una familia con orden, con amor y con paz es lo máximo, el corazón de Dios es que el corazón de las familias sea verdaderamente un refugio para todos. Cuando llega y cuenta me echaron del puesto, ¿a dónde corre? A la familia. Ahí lo van a recibir con o sin trabajo. Ahí lo van a recibir con o sin salud, ahí lo van a recibir con o sin buena reputación, por eso cada familia es un refugio para sus integrantes.

Que las familias puedan verdaderamente decir que son un hogar dulce, hogar; que las familias puedan tener orden, amor y paz, para esto es obligatorio que podamos estudiar Efesios 5:21-33 y Efesios 6:1-4, estos son los pasajes bíblicos que vamos a estudiar durante las próximas semanas y son vitales porque la mayoría de conflictos los tiene con su pareja, con sus hijos, con sus padres y por esto es importante que conozcamos el consejo bíblico que dice en Efesios 5:21 Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. No dice que otros se sometan a mí, porque en la vida cristiana no hay dictadores y por eso tenemos que aprender a someternos uno a otros por reverencia a Cristo. Hay algunos que han leído mal el pasaje y en vez de sométanse unos a otros leyeron somátense unos a otros y es ahí donde empieza el problema entre unos y otros y  hay platillos voladores en las casas, porque no leyeron bien.

¿Cuál es la diferencia entre someter a una persona y que una persona voluntariamente se someta? Porque ahí está la gran diferencia. A menudo queremos someter a las personas a nuestra autoridad, queremos someter a nuestro cónyuge o a nuestros hijos o a nuestros trabajadores en vez de llevarlos a un sometimiento voluntario. Someter es hacer que una persona o cosa reciba o soporte una acción determinada, por ejemplo, para conseguir confesiones o a fin de castigarlos sometieron a los presos a golpes brutales, a latigazos y quemaduras, eso es someter. Eso es forzar, someter, es castigar. Nunca va a lograr que alguien se someta a usted de corazón a golpes. Me recuerdo de aquel niño que estaba en la iglesia parándose en la silla y la mamá le decía siéntate hijo y el niño parado. Y ella sentía las miradas de los servidores encima y el pastor ya se bajaba a decirle. Al fin, para que el niño entendiera, le dio un pellizco en el brazo y le dijo sentate. El niño se sentó. Al rato le dice mami, por fuera estoy sentado pero por dentro estoy parado. Hay una gran diferencia entre someter a alguien y que alguien se someta voluntariamente. Someter es también imponerle a una persona por la fuerza o por las armas su autoridad o su voluntad. En la época de la conquista en nuestros países de América los blancos sometieron a los indígenas y fueron sus esclavos. Israel fue sometido en Egipto.

Se puede someter a una nación, a una persona usando la fuerza bruta, usando la violencia, la amenaza, pero una cosa es someter a alguien y otra es que alguien voluntariamente se someta. Someterse es aceptar la autoridad o la voluntad de otra persona, generalmente  sin oponer resistencia. Por eso una secretaria sujeta a su jefe se puede decir de ella que se somete siempre a la voluntad de su jefe y no es que la haya obligado a punta de pistola, ella reconoce el rango, el rol, reconoce la autoridad y se somete a la voluntad de su jefe. Someterse es recibir, soportar cierta acción como por ejemplo: someterse a una cirugía en un hospital como sucedió a mi esposa que buscó al cirujano para una operación porque ya no soportaba el dolor de la columna. Ella voluntariamente se sometió y hasta me comprometió para que yo pagara.

Una cosa es someterse voluntariamente a una cirugía y otra cosa es que vaya por la calle y le den un machetazo en la espalda, le hagan una herida y que se le mire la columna y sufra. Es lo mismo, pero de distinta perspectiva, por eso es importante conocer la diferencia entre ser sometido por la fuerza o someterse voluntariamente. Los padres se asustan cuando ven a sus hijas rebeldes que de pronto empiezan una relación amistosa, amorosa que se vuelve comprometedora y empiezan a asombrarse qué tan obediente puede ser su hija, pero si ella no era así conmigo, dice el papá, pero el amor todo lo puede, el amor todo lo sufre, el amor todo lo soporta y el amor hace que una persona se someta voluntariamente a la autoridad de otra. Hay diferencia entre ser sometido y someterse voluntariamente.

Leamos de nuevo Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Reverencia es respeto, me impresiona cada vez que voy a Corea, la gente expresa su respeto, muchos no expresan igual el respeto que sienten, los coreanos no solo que uno ya es viejo sino tiene rango de jerarquía, de pastor, la gente más se inclina. Uno se siente respetado, pero lo que tenemos que hacer por respeto a Cristo es someternos unos a otros, porque queremos agradar a nuestro Señor, porque queremos reconocer su autoridad, porque queremos reconocer su voluntad y la voluntad del Señor es que nos respetemos, como cuando usted de madre le dice a sus hijos que no se malmaten. ­– Yo lo  que quiero es que ustedes estén en paz, que se quieran, que se ayuden –. Esa es la voluntad de la madre. Y si su mamá ya está parando los tenis, ya está a punto de morir y los llama a todos y les dice – por favor no se peleen, vivan en paz –. Días después cuando quiere pelearse con la Rufina, usted se recuerda de las palabras de su mamá – por respeto a mi mamá no le doy una somatada a la Rufa –.

Igualmente, por respeto a Cristo, tenemos que someternos uno a otros y no somatarnos unos a otros. Es por respeto a Cristo que en la familia todos nos sometemos unos a otros. En la familia nadie puede tomar su camino. Cada quien debe someterse a los demás. Y el versículo 22 en adelante nos muestra cómo en la familia deben someterse unos a otros. La esposa se somete al esposo al reconocerlo como líder. Efesios 5:22 Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Sé que a muchas esposas este pasaje de la Biblia les origina dudas y algunas hasta de su originalidad en el texto. Pero siento defraudarles y decirles que sí está en el texto original y que sí es correcto lo que dice la Escritura cuando dice que se sometan a sus esposos como al Señor. ¿Cómo sería su vida como esposa si estuviera casada con Jesús? ¿Lo maltrataría? ¿Hablaría mal de Él? ¿Lo envenenaría poco a poco? No, porque usted ama a Jesús y sabe que Él la ama igual, por eso es importante que toda la familia esté sometida a Cristo, porque si el esposo está sometido a Cristo la va a tratar como Cristo la trataría y usted lo va a tratar a él como si Cristo mismo fuera su esposo, le va a planchar la camisa como la que usará Jesús en el retorno por su iglesia. Este es un tema que vamos a tratar ampliamente, apenas les estamos esbozando, les estamos dando un adelanto, para que nos preparemos, porque vamos a estar hablando de estos temas durante las semanas que vienen y nos van a servir grandemente.

Efesios 5:25 y 26ª, aquí nos habla que el esposo se somete a su esposa al amarla como Cristo nos amó: Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa.  Cuando habla aquí de amar a su esposa se trata del amor que Cristo manifestó por la Iglesia. ¿Cómo amó Cristo a la Iglesia, qué hizo Cristo por amor a su Iglesia? Se entregó a sí mismo para ser crucificado. Cuando esté bien fregado  en su trabajo pensando que mejor sería que se muriera la que lo obliga a gastar, recuerde que usted está en su trabajo ganando para darle a esa mujer que usted ama. Cuando le pida para ir al salón de milagros no refunfuñe déselo con gusto. Cuando le pida para la renta, para el colegio y para el viajecito, déselo porque la ama. Es diferente a lo que hace una señora en la calle con una cuchilla en la mano o con una pistola y le diga: hoy fue día de pago, deme su sueldo. Usted va a ser sometido a esa mujer y le va a dar todo, pero no voluntariamente; en cambio, por amor usted está dispuesto a entregarle a su familia todo lo que ganó, eso es amar a su esposa como Cristo amó a la Iglesia. Cristo entregó todo por su Iglesia. Ampliaremos este tema  de los esposos en su oportunidad.

El tema de los hijos es relevante, ¿cómo es que se someten los hijos a los padres? Obedeciéndolos. Como hijo cristianos van a demostrar que están sometidos a sus padres cuando los obedecen. Si sus papás les piden que arreglen su cuarto, inmediatamente tiene que arreglarlo, esa es su manera de expresar que está sometido a sus papás. Hijo, haga sus tareas, inmediatamente hágalas. Hijo, tráeme por favor un vaso de agua, no le va a decir todo yo, todo yo, por qué no le decís a la Juana, porque no le decís al Paco, todo yo. Los hijos deben someterse a sus padres, deben obedecerlos.

Claro, los patojos van creciendo salen de la primaria, luego entran a la secundaria, van hablando ronco y se les van los gallitos y como ya aprendieron algunas palabritas en inglés ya creen que el papá es un ignorante, porque no sabe inglés, ya lo ven con menosprecio. Su papá va a ser su papá toda la vida, aunque usted llegue aprender más que él, será siempre su papá. Ella será siempre su mamá. Por eso el mandamiento dice: honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien en la tierra y seas de larga vida. Ya está cascarita el viejito, pero sigue siendo su papá; Está feíta su mamá, pero sigue siendo su nana. Así que los hijos tienen que obedecer a sus papás. Como la señorita ya echó cuerpo y todos le silban y le echan piropos, ya cree que la mamá es inferior. Su mamá no nació así de fea, se puso fea. Pero en un tiempo estaba igual de bonita que usted, y si algún novio es inteligente la va a ver a usted y le va a decir que igual que su mamá se va a poner. Claro las jóvenes no creen que un día se van a poner viejas y feas. Es importante honrar a los padres para que un día sus hijos le honren a usted también.

Los padres se someten a sus hijos al criarlos según el temor del Señor. En Efesios 6:4  dice Ustedes, padres, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor. Es importante que conozcamos lo que dice la Palabra del Señor y para eso estamos ahondando en estos temas para que podamos instruir a nuestros hijos en la disciplina y la instrucción del Señor. Hay algo aquí que llama la atención a simple vista: no hagan enojar a sus hijos. ¿Cómo los hace enojar? Llegando bien socado a la casa. Cualquier padre que llega borracho a la casa hace enojar a sus hijos, sobre todo, si por chupar deja de sostener adecuadamente a la familia. Cualquier padre que sale con la sucursal, que tiene una amante hace enojar a sus hijos y cualquier  padre que recibe en su trabajo o en su empresa grandes conflictos y como allá no puede pegarle a los trabajadores llega a la casa a somatar a los hijos, eso es hacerlos enojar. No debe aplicar la ira transferida, si se enojó en la calle, en el tránsito no debe ir a la casa a rematar con su esposa, con sus hijos, su suegra ni tampoco con el perro.

Cuando en una familia se viola el orden y el sometimiento que nos muestra la Palabra surgirá el caos y muy probablemente la desintegración de la familia. Todos conocemos más de alguna familia desintegrada, es posible que usted haya sido parte de una de ellas. Por eso es muy importante fortalecer a la  familia y por eso decimos que la Fraternidad Cristiana de Guatemala es una iglesia cristiana para la familia, porque si no fortalecemos a la familia la sociedad se desmorona. Una sociedad será tan fuerte, tan sana, tan pacífica, tan exitosa como lo sea cada núcleo familiar, y por eso hay que entenderlo y ponerlo en nuestra lista de prioridades muy arriba. Los planes de Dios son perfectos y Él decidió crear a la familia, inventar la familia.

Primero puso al hombre en el jardín del Edén y lo rodeo de todas las comodidades, pero dijo Dios no es bueno que el hombre esté solo, le haré una ayuda idónea, El plan de Dios es perfecto, es crear una ayuda idónea y por eso la familia es importante y por eso es que en Hechos 17:30-31 el carcelero de Filipo cuando se vio en medio del caos de la cárcel, que se habían abierto todas las puertas y todos los presos podían escaparse, le dijo a Pablo y a Silas: que tengo que hacer para ser salvo. Y la respuesta fue cree en el Señor Jesús y así tú y tu familia serán salvos, porque la voluntad de Dios, aún en el nuevo Testamento sigue, que nos es salvo solo el individuo pero que por un individuo toda la familia llegue al conocimiento de Cristo. Por eso estamos hablando de familias sometida a Cristo para que vivamos en paz y en orden.

Los planes de Dios son perfectos, pero ¿qué hacer si la familia no ayuda? ¿Cómo podemos encontrar la motivación para desempeñar nuestro rol como Dios manda? La motivación de someterse voluntariamente unos a otros debe ser en resumidas cuentas Cristo. Por eso Pablo dice sométanse unos a otros por reverencia a Cristo, por respeto, por amor a Cristo. Hemos visto de manera general el orden y los roles que Dios desea que existan en la familia para que su perfecta voluntad se manifieste en ella. En la familia cristiana todos se someten a todos por reverencia a Cristo. No es por los demás integrantes de la familia que se someten unos a otros, sino siempre por reverencia a Cristo. Usted no se somete a su familia por ellos, sino a pesar de ellos, por reverencia a Cristo. Hay algunos miembros que siempre nos van a causar conflicto y no estamos muy contentos ni muy a gusto pero por respeto a Cristo tenemos que someternos, siempre y cuando no se haga algo que va en contra de la perfecta voluntad de Dios.

Cristo es la motivación perfecta. La esposa reconoce el liderazgo de su esposo por reverencia a Cristo, el esposo ama a su esposa por reverencia a Cristo, los hijos obedecen a sus padres por respeto a Cristo. Los padres crían a sus hijos con el temor de Dios, por reverencia a Cristo, porque algún joven podrá decir que su papá es un mundano, un pagano, un malcriadote, un abusivo; entonces yo no le hago caso. Cuidado, porque él es su papá, igual podría decir yo, por qué tengo que hacerle caso a este policía que me está deteniendo, si es un policía más feo que yo, más ignorante que yo, más pobre que yo, menos conocido  que yo. Por lo tanto, por qué me tengo que someter a él, y en vez de hacerle caso me voy. Puedo tener problema, así que yo no puedo juzgar a la autoridad, porque toda autoridad es delegada por Dios. Ese policía tiene una autoridad delegada por Dios. Ese guardián que está en la puerta del condominio a donde va a la célula, tiene autoridad delegada por Dios. Si le dice que le dé su licencia y usted no la lleva, le dirá que no entra. No va a empezar a decirle que no sabe quién es usted, que es servidor de la Fráter. Someternos unos a otro con reverencia a Cristo.

La motivación del sometimiento es un temor reverente porque Jesús es Dios y nuestro redentor quien vino a dar su vida en rescate por muchos. Honrar con nuestras vidas al que murió en nuestro lugar en la cruz del Calvario y que nos reconcilió con el Padre es nuestro llamado. Si usted es cristiano de verdad tiene que honrar con su vida a Cristo y por reverencia a Cristo su vida debe ser un vida que lo honre a Él. Aquí podríamos aplicar aquella frase, que hizo famosa en su libro “En sus Pasos” Charles Monroe Sheldon, ¿qué haría Jesús si estuviera en mi lugar? Y por eso, cada vez que haga algo, pregúntese qué haría Jesús si estuviera en mi lugar y además Jesús está presente con nosotros en todo  momento. Honremos su sacrificio. Siendo pecadores somos justificados por la fe en su sacrificio y declarados justos por sus obras y no por las nuestras. Además, Jesús es Dios que dejó el cielo para venir a salvarnos al suelo. A Él nos debemos y por respeto a Cristo, nos sometemos en la familia unos a otros.

Cristo es la cabeza de toda familia cristiana. ¿Quién es la cabeza de toda familia cristiana? es Cristo. ¿Quién es la cabeza del padre de familia? Cristo. Y ¿quién es la cabeza de la madre de la familia? Usted creía que en la casa había dos gerentes. No, no hay dos cabezas, porque si hay dos cabezas en una familia hay un monstruo de dos cabezas, el gran problema sería a ¿quién le hacen caso los hijos? En la familia también existe jerarquía, existe una autoridad delegada por Dios y esa autoridad es la del esposo, la cabeza del esposo es Cristo. La cabeza de la esposa es su esposo, la cabeza de los hijos es sus padres, no hay para donde.  Le ha tocado trabajar en una empresa en donde hay dos jefes y los dos se pelean la autoridad y los dos le ordenan, es un problema. No pueden haber dos gerentes, dos presidentes constitucionales de la República, debe haber uno solo. No puede haber en una empresa dos gerentes generales. No, solo uno y nosotros nos sometemos al presidente, al gerente, a nuestro padre porque es la autoridad delegada por Dios nuestro Señor.

Existe un orden divino en la familia y cuando el orden y la autoridad de Dios se manifiestan en la familia, el amor y la paz en ella, son producto de la obediencia a Él. Usted duerme tranquilo porque sabe que su papá que es la cabeza, es quien va a  tener que resolver el problema. Si no hay para pagar la renta, usted duerme tranquilo, porque su papá es la cabeza, él que se desvele. No he visto a niños que despierten y digan papi anoche no pude dormir porque me quedé pensando que no tenías para pagar la renta. Los niños se duermen, los niños descansan, ¿por qué? porque la autoridad delegada está en su papá, él es quien va a ver cómo saca adelante el problema familiar.

El sometimiento de unos a otros en la familia no busca crear inferiores, sino mostrar roles. Sí, señora si usted está sometida a su esposo no es porque sea inferior, simplemente a él le tocó, pero si se muere usted se va a quedar a cargo y no se vale matarlo. Yo voy a visitarlo a su casa, porque me invitó a un almuerzo delicioso, usted tiró la casa por la ventana. Llego a la entrada de su condominio y ahí hay un señor que me dice  ¿a quién viene a ver? —A la hermana Lupita —. ¿Usted quién es? —Soy Jorge H. López —. Deme su documento de identificación. Se lo doy, ¿me hace inferior el que siga las instrucciones? No, no me hace inferior, me hace una persona que por respeto y amor a Cristo se sujeta a la autoridad. Que usted se sujete a alguien no lo hace inferior. Señora, no se sienta inferior porque su esposo es la cabeza. Claro, puede ser que sea más inteligente que él, no lo discuto; a lo mejor es más bonita que él, totalmente de acuerdo. A lo mejor tiene más dinero que él, no lo discuto, pero la cabeza es su marido. El hijo puede ser que sea el abanderado en el colegio y que le vaya de primera en los deportes y sea muy guapo y todo los que quiera, pero no se va a sentir inferior porque su mamá le dice que “hoy no sale”. Al patojo le queda obedecer.

Patojos, ustedes tienen que sujetarse a su papá, a su mamá y no por eso son inferiores, es más la Biblia dice lo que realmente somos nosotros en Gálatas 3:26-28, porque ante Dios todos somos uno. Todos ustedes son hijos de Dios mediante la fe en Cristo Jesús. Todos somos hijos de Dios, su papá es  tan hijo de Dios como usted, cuando el Señor reparta la herencia le dará lo mismo a su papá y a usted. No es inferior, a los ojos de Dios, usted es un hijo de Dios y por lo tanto tiene exactamente los mismos derechos que su papá que es la autoridad. Porque todos los que han sido bautizados en Cristo se han revestido de Cristo. Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús.

Cuando usted se casa, dice la Biblia, ya no serán dos, serán una sola carne. Esa unidad es la que ilustra la relación perfecta entre Cristo y la Iglesia. Somos uno y aunque todos somos uno, ante Dios tenemos un rol distinto en la familia. El rol de la esposa, del esposo, de los hijos, de los padres es muy distinto, pero ante Dios todos son uno. En las  próximas semanas estudiaremos el rol principal del esposo, la esposa, de los hijos y de los padres. Y no se pierda estas reuniones, traiga a todos sus hijos, a todas las nueras, yernos, suegros, suegras, el entenado, el arrimado para conocer lo que dice la Palabra y podamos tener familias en paz, en orden y en amor, mientras tanto oremos porque todas las familias guatemaltecas tengan a Cristo como cabeza. Oremos porque escuchen el Evangelio de Jesús. Por eso es importante que compartamos el mensaje del Evangelio de Jesús, siempre, en todos los lugares que podamos, con todas las personas que podamos, compartamos el amor de Dios, el sacrificio de Jesús, la transformación en nuestras vidas, compartamos lo que Cristo ha hecho con nosotros.

Oremos porque se arrepientan de sus pecados, guíelos en una oración para que reciban a Cristo como su Señor y Salvador personal, no importa dónde esté. Les he contado que en una ocasión estaba en el cementerio esperando un féretro, empezó a llover. Había cerca una pareja y los invité a entrar al carro para que no se mojaran. Ahí les empecé a hablar de Cristo y los guie en oración para que recibieran a Jesús como su Señor y Salvador personal. Ahora son miembros activos con toda su familia en Zona de Campeones. Carlos López  y su esposa Aída. Él dirige la Vía Dolorosa. Todo por compartir el Evangelio a una pareja. Vamos a ver milagros en las personas y vamos a ver cómo Dios supla a esas personas para transformar a la nación, pero si todos hacemos lo mismo y en todos lados compartimos Evangelio, más pronto Guatemala será para Cristo.

Oremos porque crezcan en la fe al leer y practicar la Biblia. Inscríbalos a “Mis primeros pasos” el primer nivel de la Facultad de Liderazgo y lean la Biblia juntos, hágalos crecer. Cuando Cristo sea cabeza de toda familia, su orden, amor y paz crearán hogares que reflejan su carácter de justicia y santidad.

 

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