Una esposa sometida a Cristo (2016-313) – Radios Fráter
  • septiembre 14, 2016

Una esposa sometida a Cristo (2016-313)

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La Biblia dice que el que halla esposa, halla el bien y alcanza la benevolencia del Señor.  También dice que la esposa es corona del marido. Las coronas son para llevarlas como reyes en actos muy importantes para apreciarlas, estimarlas y para cuidarlas.

Asimismo hemos aprendido que Dios dijo que no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda idónea, ayuda adecuada. Cada esposa es una ayuda adecuada, idónea para su esposo. Podríamos decir que una mujer es completadora de su esposo, jamás competidora y eso es importante entenderlo, porque con la ayuda de nuestra esposa logramos complementar aquello que nos falta.

Hemos iniciado una serie llamada Familias sobre la roca y ahora estamos hablando de las Familias sometidas a Cristo. Leímos en Efesios 5:21 que dice: Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Y dijimos que es la clave para tener familias en donde existe orden, amor y paz. Sométanse unos a otros, no dice somátense unos a otros, y para evitar esos celos, pleitos iras, contiendas debemos entender que la voluntad de Dios nuestro Señor es  que nos sometamos los unos a otros. En Efesios 5:22  dice Esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor. Este pasaje bíblico ha sido llevado a los extremos, extremos en  los que en algunos lugares los esposos se han convertido en dictadores en sus familias, dictadores sobre sus  esposas y han malinterpretado esta enseñanza bíblica. En algunas congregaciones se ha llegado al extremo total de que las mujeres no participan en nada en la iglesia, no hacen nada, no dicen nada, no son nada, ese es un extremo que nosotros debemos evitar.

Buscaremos qué dice y luego qué significa que la esposa se someta a su propio esposo como al Señor. Tome nota que el esposo también debe someterse a su esposa, pero eso lo veremos la próxima semana. Pablo nos dice que la esposa debe someterse a su esposo, eso denota sumisión, tome nota que no dice que deben someterla, aclaramos que una cosa es someter a alguien y otra que ese alguien se someta voluntariamente. Someter, por lo general, implica imposición, implica fuerza, implica violencia. Hay dictadores que someten a su pueblo con la fuerza de las armas, de las balas pero hay gobernantes que logran que su pueblo se someta a ellos voluntariamente y tienen un mejor resultado en sus gobiernos.

Un hombre no debe someter a su esposa, pero una esposa sí debe voluntariamente someterse a su esposo, porque nos dice que debe someterse a su esposo como al Señor. ¿Por qué? Porque lo hace voluntariamente y en amor a Cristo, por respeto, por reverencia a Cristo. Fue Dios quien estableció la jerarquía en el hogar, el orden divino en el hogar, fue quien estableció que fuera el esposo la cabeza en el hogar. ¿Qué significa “esposas sométanse a sus esposos como al Señor”? Significa que en el hogar el esposo debe ser el líder y si algo necesitamos hoy es liderazgo sano, justo, íntegro, capaz. ¿Ha visto una empresa con dos gerentes generales? Por lo general esa empresa va a tener conflictos. Tiene que haber un gerente general, a veces es una persona que no tiene tantas capacidades como muchos de sus subgerentes, pero ellos tienen que someterse a la autoridad del gerente general.

Recuerdo la historia de don Rufino, un hombre que se esforzó en el campo y logró superarse, logró adquirir mucha tierra, logró tener mucho dinero y mucha gente que trabajaba bajo su liderazgo. Un día escribió una nota pidiendo a un molino que le enviaran quinientos quintales de harina, pero los puso sin h. El contador le dijo: don Rufino, harina se escribe con h. – Entonces ponele la h y firmalo vos, a ver si te los mandan –. Es importante entender que necesitamos una gerencia en las empresas, un líder en el hogar, una cabeza en la familia. No podemos tener dos, porque entonces hay desorden.

Todos, en lo natural, tenemos un cuerpo, una cabeza. Una persona que tenga dos cabezas es un fenómeno, está fuera de lo normal, no va querer que nadie lo vea, tal vez lo contratan para ponerlo en un circo. Lo mismo ocurre en el hogar, el esposo está llamado a ser el líder aunque harina lo escriba sin h. La próxima semana veremos que no es llamado a ser cualquier líder, tiene que  ser un líder muy particular. El hogar tiene una cabeza y no dos, así que no puede ser el hombre la cabeza y la mujer la cabeza, tiene que ser uno de los dos. Claro que hay mujeres que han quedado viudas, que han sido divorciadas y han tenido que asumir el rol, pero siempre habrá en ese hogar una cabeza.

Es impresionante ver a las orquestas, escucharlas cómo suenan con acorde con tantos instrumentos que hay en ella, pero puede haber muchos músicos capaces, profesionales, pero solo un director. Si no hay un director entonces pueden sonar disonante, sin armonía, cada quien toca como le da la gana, entonces hay desorden. De jovencito integré una orquesta, nos entregaron a cada uno los instrumentos que sabía tocar y a mí me dieron el triángulo, aunque parezca sencillo hay que saberlo tocar bien, no cuando uno quiera, cuando a uno se le antoja. Cuando el director de la orquesta lo mira a uno y le hace una señal con la batuta y así lo hace sonar en el debido momento.

En la familia a lo mejor nos toca tocar el triángulo o nos toca la trompeta, los tambores o la flauta, pero vamos a tocarla cuando el director de la orquesta nos diga toque. Si no hay un director de orquesta en la familia la situación se torna un caos. ¿Son inferiores todos los músicos de la orquesta al director? No, el que toca el triángulo no es inferior, el que toca la trompeta no es inferior pero está voluntariamente subordinado a la autoridad del director quien es el que manda. Todos los músicos de la orquesta son profesionales, capaces tienen derechos y obligaciones pero uno es el que manda.

Lo mismo ocurre en el hogar, la esposa no es de segunda categoría, pero el líder es el esposo. ¿Significa entonces que no tiene ni voz ni voto? No. Y eso lo veremos más adelante. El que la esposa se someta a su esposo como al Señor,  significa que la mujer reconoce y acepta la autoridad de su líder. Siempre que realizamos una boda, uno de los votos del pacto matrimonial que va dirigido a la esposa dice ¿reconoce a fulano de tal como a su legítimo y único esposo? Sí, dice. ¿Lo reconoce como líder y cabeza de su hogar, así como la iglesia reconoce a Cristo como su propia cabeza y está dispuesta a someterse a su autoridad? Ella dice, sí, reconozco. En ese momento voluntaria y públicamente acepta que don Filipino sea su autoridad, su líder y de ahí en adelante ella irá por la vida diciendo este es mi esposo, este es el que manda, este es el líder, aunque los demás digan que es más feo que usted, pero él es el que manda. Pero si la que se graduó de la universidad es usted, pero él es el líder. Pero si la que puso la plata… él es el líder.

Es importante entender esa verdad en la familia. Acepta la autoridad de su líder y por eso para todo lo toma en cuenta. “Sométanse a sus propios esposos como al Señor”, significa que es una decisión personal. Es usted la que se somete a él. Las demás señoras de la cuadra no se someten a él. Usted es la que escogió esa autoridad, las demás escogieron otra autoridad. Significa también estar sometida a su esposo como al Señor, que la mujer reconoce esta autoridad como lo hace con la autoridad de Cristo.

¿Le cuesta a una esposa someterse a Cristo? No. Reconoce lo que Cristo es, reconoce que Jesús es el Hijo de Dios, que vino a la Tierra, se desojó de todo divinidad y se hizo hombre por amor a nosotros y dio su vida en la Cruz del Calvario y gracias a su sacrificio hoy nosotros somos Hijos de Dios, nuevas criaturas, hemos sido bendecidos por su amor, por su sacrificio. No nos cuesta someternos a la autoridad de Cristo, por eso Pablo sabiamente escribe: sométanse unos a otros por reverencia a Cristo, quien es la cabeza y todos en la iglesia lo reconocemos y nos sometemos a su autoridad. De la misma manera, el esposo es la cabeza del hogar.

¿Entonces debe una mujer permanecer callada y sin opinión ante el liderazgo de su esposo? Rotundamente no. No falte la próxima semana, porque veremos el tipo de líder que el esposo debe ser para su esposa. De una vez sepa que el mandato de Pablo no es que sea líder. Eso a la mayoría de hombres les sale naturalmente. El apóstol Pablo habla a su debilidad, lo que más le cuesta hacer al hombre. Déjeme compartirle algunos conceptos que expuso el Pastor John Piper: “Seis cosas que el sometimiento no es”. Y vale la pena que leamos cada una de ellas. Pero antes leamos el pasaje de 1 de Pedro 3:1- 6, de donde basó sus conclusiones, Así mismo, esposas, sométanse a sus esposos, de modo que si algunos de ellos no creen en la palabra, puedan ser ganados más por el comportamiento de ustedes que por sus palabras, al observar su conducta íntegra y respetuosa. Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible.

Esa debe ser la belleza de la mujer, suave y apacible, no con ese espíritu de Jezabel que manifiestan algunas. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios. Así se adornaban en tiempos antiguos las santas mujeres que esperaban en Dios, cada una sumisa a su esposo. Tal es el caso de Sara, que obedecía a Abraham y lo llamaba su señor. Ustedes son hijas de ella si hacen el bien y viven sin ningún temor.

Vamos  por las “Seis cosas que el sometimiento no es”, según lo manifiesta el Pastor John Piper.

1. La sumisión o el sometimiento no estar de acuerdo con todo. Escoge someterse a su esposo, pero eso no quiere decir que esté de acuerdo con todo. Por ejemplo, a su esposo le encanta comer chile, hasta al café le echa chicle. No tiene que estar de acuerdo con eso, tomar café con chile, darle a su bebé. Su esposo es del Barsa, pero no tiene que estar de acuerdo, usted es seguidora de la selección nacional de Guatemala. El hecho de que esté sujeta a su  esposo no implica que esté de acuerdo con todo, puede disentir con respeto, como lo hace con su jefe cuando no está de acuerdo con alguna  cosa que piensa hacer. Disiente con respeto.

El esposo en este pasaje no es cristiano. Por lo que no significa que deban estar de acuerdo en todo, especialmente en algo tan fundamental como la fe cristiana. Puede ser que tenga un esposo ateo, ¿tiene que estar de acuerdo con la filosofía ateísta de su esposo? No, él es ateo y usted es creyente. Eso es lo que está diciéndonos Pedro ahí, él es pagano y usted es creyente; es espiritista y usted es cristiana. Lo que pasa que cuando se convirtió ya era casada con ese viejo espiritista. ¿Qué le queda? Aguantar los espíritus malos que están alrededor, reprenderlos y echarlos fuera. Mi esposa pasó unos meses viviendo con su papá y a él le gustaba el espiritismo y una de las tareas de mi esposa era limpiarle el altar a su papá. Pues ella obedientemente lo limpiaba, reprendía en el nombre de Jesús a todos los demonios y cuando llegaba hacer sus oraciones a su altar nos le funcionaban igual. Le decía, cada vez que me limpias ahí no me puedo concentrar.

Usted debe estar sujeta a la autoridad, pero no necesariamente tiene que estar de acuerdo en todo aquello que va en contra de la voluntad del Señor. Así que si le dice que no crea en Cristo, le dice mi amor, te quiero, te respeto, te seguiré haciendo tu atol blanco con frijoles, pero yo seguiré creyendo en Cristo porque Él es mi Señor, mi Salvador. Recuerde que sobre un alto hay uno más alto y ese es nuestro Señor. La esposa puede disentir abiertamente, porque su fe va primero.

  1. La sumisión o el sometimiento no es dejar su cerebro en el altar. Se casa, ahí reconoce a su novio como esposo, como su autoridad pero su cerebro no se queda ahí sino que se va con usted, Dios le ha dado un cerebro para que lo use, para que le sirva. Dice el Pastor Piper que decidió con su esposa Noel, que cuando están en desacuerdo con algo, él siempre tomará la decisión. En una pareja siempre habrá alguien en donde topa la cubeta y él es el que tiene que tomar la decisión al final. Usted manifiesta que no está de acuerdo con algo y el esposo como jefe tiene que tomar la decisión, claro esa decisión tiene sus pros y sus contra. Si todo salió bien, el jefe queda bien; si no sale bien, el jefe queda mal. Su esposo le dice que como la quiere mucho le va a regalar un automóvil de lujo. Y usted le dice que cómo lo va a pagar si no alcanza muchas veces ni para la renta. Usted expresó su opinión, usar su cerebro y decirle lo que es conveniente. Eso no es estar en rebeldía, le dice lo que es prudente.

Es importante su participación esposa, Dios le ha dado un cerebro y un sentido común que es el menos común de los sentidos, úselo en sujeción con su esposo. Claro tomar la decisión también incluye aceptar las consecuencias incluso negativas de la misma y finalmente él oirá o no la opinión y el consejo.

  1. La sumisión no significa que usted no trate de influir en su esposo. Influya, algunas señoras dicen que él es la cabeza y ella es el pescuezo, pero recuerde que la Biblia dice que cuando se casan ya no serán dos sino una sola carne. En cualquier decisión, señoras, en la que influya en su esposo va a ser para beneficio o perjuicio de ambos, por eso es importante que influencie para bien a su esposo.
  2. La sumisión o el sometimiento no es poner la voluntad del esposo antes que la voluntad de Dios, siempre Dios es primero, la Biblia dicen busquen primeramente el reino de Dios y su justicia y las demás cosas vendrán por añadidura. Dios es celoso y exige el primer amor. Las prioridades en la vida deben ser siempre Dios primero, la familia después y en tercer lugar nuestros otros amores como el trabajo, el deporte, el ministerio. Si usted llega al punto en el que tiene que escoger entre Dios y su pareja, pues tiene que escoger a Dios, tiene que escoger a Jesús. Si él la invita a hacer algo prohibido por Dios su decisión es clara, la voluntad de Jesús va antes que la voluntad de su esposo. Podrá tener mucha autoridad, pero usted no puede ir en contra de la voluntad de Dios. Esposo, no le puede decir a su esposa que haga algo que va en contra de la voluntad de Dios. No puede llegar y decirle que está muy guapa y que la va a vender. ¿Desde cuándo es usted la prostituta de su marido, para que la venda y salgan los recursos para la leche del nene? No es así, no tiene que estar de acuerdo con su marido en estas cosas. La voluntad de Dios va antes que la voluntad de su esposo.
  3. La sumisión o el sometimiento no significa que obtiene toda su fuerza espiritual de su esposo. Pedro dice que está hablando una de las esposas que tienen esposos no creyentes, ¿qué fuerza espiritual va a recibir de un esposo no creyente? No depende espiritualmente de su esposo, depende espiritualmente de Dios nuestro Señor. Si aparte de esto tiene un esposo a todo dar, espiritual, líder de la iglesia, un buen rey, sacerdote, profeta de su casa pues bendito sea el Señor, pero de todas maneras su fuerza espiritual no depende de su esposo, depende de Dios nuestro Señor. Él es quien le va a dar la fortaleza espiritual y por eso su deber de congregarse regularmente, ir a la célula, leer la Palabra, cumplir con sus deberes cristianos.
  4. La sumisión o el sometimiento no significa vivir o actuar con temor. No tiene por qué vivir con miedo de su autoridad, tiene que vivir con amor, respeto y admiración para su autoridad y por eso nosotros como esposos, líderes, gerentes y como jefes y gobernantes no podemos hacerlo infundiendo miedo a aquellos que están subordinados a nosotros, tenemos que hacerlo con amor y cuando logramos amar — y por eso vamos a hablar la semana próxima a los esposos de lo que es el amor del esposo hacia su esposa y hacia su familia—, eso va a lograr que la pareja responda con una sumisión voluntaria.

La conclusión de Piper es que a la luz de todo lo dicho lo definiría: como: “la sumisión o el sometimiento es el llamado de la esposa a honrar y afirmar el liderazgo de su esposo y ayudarle a llevarlo a cabo de acuerdo a sus talentos”.

Cada esposo tiene y carece de algunos talentos. No todos los esposos tienen todo, la mayoría tenemos algo y nos falta algo y por eso dijo el Señor no es bueno que el hombre esté solo, le haré ayuda adecuada. Dijo este pobre desorganizado necesita una ayuda que le ponga en orden todas sus cosas y por eso a veces hay un esposo que es muy bueno  para hacer plata, pero muy malo para conservarla, entonces necesita una esposa para ordenarle sus cosas. Hace algunos años llegó una señora a decirme que ya no quería seguir con su marido porque era desordenado, desorganizado. Ella había sido secretaria ejecutiva de varias empresas. Le dije que por qué no se ofrecía a ser la secretaria ejecutiva de su marido, para administrar su tiempo, su dinero, sus recursos. Él que siga haciendo plata y usted ordenando sus cosas. Cada quien tiene sus talentos.

Usted, como pareja, conoce las fortalezas y las debilidades de su esposo. Si sabe que es impuntual, entonces ayúdelo para que sea puntual, Someterse a una autoridad es para honrar esa autoridad. No hable mal de su marido, es además el padre de sus hijos, la responsabilidad es grande. ¿Qué le queda? Honrarlo y afirmarlo, por qué se casó con él. Y peor que es, además, inseguro y usted esperando a que se decida. Afírmelo. Someterse a su esposo significa honrarlo, afirmarlo y ayudarlo a desarrollar su vida de acuerdo a los talentos que tiene.

Aquí viene el consejo para las solteras. Revise bien  con el que anda, revíselo bien, ya se lo dijeron sus papás, su hermana  ¿por qué andás con ese mediomudo?  Con ese haraganote, ese vago. Y usted responde porque el amor todo lo puede, 1 Corintos 13, todo lo soporta. Bien, pero después que se case recite 1 de Corintios 13 todos los días, porque va a estar con él para siempre. Ahora que todavía puede mire a su alrededor, puede haber otro más adecuado. Piénselo, ahora se puede, ya casada mi señora amada aquí está mi hombro para que llore, no le queda más remedio que seguir con su pareja porque ya son una sola carne.

Solteras, escojan  a alguien adecuado para que sea su líder, pero si escoge a alguien sin liderazgo, haragán, sin fe sufrirá las consecuencias.

Esposa, es probable que hoy deba pedirle perdón a su esposo por no reconocerlo y no honrarlo como líder. A lo mejor va tener que decirle a su esposo, mira perdóname, yo te he pelado con mis cuñadas, con mis hermanas, con mi mamá, con la célula, en el cuchubal. Te he pelado por todos lados, te he deshonrado, perdóname. Y así como eres te quiero honrar de hoy en adelante.

Qué le queda, tome de la mano a su líder y vaya para adelante, para atrás ni para tomar impulso. Que le queda hasta que la muerte los separe y no se vale el homicidio.

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