Un hijo sometido a Cristo (código 2016-350) – Radios Fráter
  • octubre 5, 2016

Un hijo sometido a Cristo (código 2016-350)

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Hemos compartido la serie Familias sobre la roca y Familias sometidas a Cristo y hemos aprendido que debemos estar listos a cumplir Efesios 5:21 Sométanse unos a otros, por reverencia a Cristo. Y es por respeto a Cristo que en la familia se someten unos a otros, todos estamos dispuestos a someternos uno a otros. Las esposas, sométanse a sus propios esposos como al Señor (Efesios5:22). “Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella para hacerla santa…” Y los hijos se someten a los padres al obedecerlos porque esto es justo. Ya hemos hablado de las esposas y ahora está viviendo con una esposa que voluntariamente se somete a su líder, a su esposo, ya no le hace caras, ya no le refunfuña, ya es pura seda. Porque usted también es un esposo sometido a Cristo y por lo tanto ama a su esposa como Cristo amó a la Iglesia y usted se entrega a sí mismo por ella, trabaja, se sacrifica, la ama con todo su corazón y las cosas van caminando mejor.

El tema, en esta ocasión, es para los hijos, es decir que es un mensaje para todos, porque somos padres pero también somos hijos. Efesios 6:1-3 dice Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre que es el primer mandamiento con promesa, para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra. Jamás alguien se acerca a mí para decirme ore para que yo sea un perdedor. Ore para que yo sea un “loser”, para que a mí me salga todo mal y que si pongo un circo que me crezcan los enanos. Nadie pide porque le vaya mal. Todos queremos que nos vaya bien, y todos queremos que a nuestros hijos les vaya bien.

Nadie quiere tener un hijo en la miseria, en la calle, bravo, endeudado. Todos queremos un hijo al que le va bien. Nuestra vida la queremos próspera, exitosa, abundante. Y aquí Dios nos da un secreto para que podamos tener una vida en la que nos va bien y que sea una vida larga y como dice: disfrutemos de una larga vida en la tierra. Todos queremos irnos al cielo, pero ninguno quiere irse ahora mismo, porque todos queremos tener una vida larga. Uno de nuestros ancianos cumplió 91 años y está como decimos en Guatemala “pollón”, Israel Soto León, está bien. Esta misma semana también sepultamos a unos jóvenes de la iglesia, Daniel Peinado murió en un accidente a los 29 años, una joven madre, Paola Ramírez, dio a luz a su hijo y en la operación murió. Así que algunos se mueren jóvenes y otros se mueren viejos.

Pero aquí seguimos, y mientras sigamos tengamos presente que el secreto de la prosperidad en la vida, el secreto de la vida larga tiene mucho que ver con lo que dice Efesios: “honra a tu padre y a tu madre para que te vaya bien y disfrutes larga vida en la Tierra”. Una cosa es tener larga vida y otra es disfrutarla, porque hay quienes tienen una vida, de veras, de infierno, nunca están bien. Así que lo que más les cuesta a las esposas es someterse voluntariamente a su esposo. Y lo que más les cuesta a los esposos es amar a esa “bruja” con la que se casó, pero tiene que amarla como Cristo amó a la Iglesia. Lo que más les cuesta a los hijos, tanto a los hijos naturales como espirituales, es obedecer, porque todos somos hijos de Dios. Los que creemos en Cristo somos hijos de Dios y lo que más nos cuesta es obedecerle, esa es la parte más difícil de ser uno hijo: obedecer.

Obedecer significa “cumplir la voluntad de quien manda”. No nos gusta que nos manden nuestros papás. Recordemos cuando éramos niños queríamos poner la tele en un programa que era para adultos. En mi época teníamos la dicha que en mi casa no había tele, teníamos que ir a pagar un len en donde don Tino. Pero nos ponían programas para niños y a las ocho de la noche la apagaban. Todos los niños a la casa. Ahora, sus hijos tienen sus celulares y ahí ven hasta lo que usted no se imagina, y por eso es importante que los hijos aprendan a obedecer porque usted le dice nada de ver pornografía, y eso va para los hijos y para los papás.

Cumplir lo que los papás mandan es importante. Nada de chupar, nada de mujerear, nada de robar, nada  de quitarle el pan al hermanito. Cumplir lo que mandan: haga la cama, hacer la cama; pongan la mesa, poner la mesa; limpien la mesa, limpia la mesa; laven los platos; ordenar el closet, pero sin chistar. En el hogar, los hijos deben recordar que las órdenes se cumplen no se discuten, pero cuando el papá o la mamá le dice algo al hijo contesta rezongando. Hay que cumplir con lo que mandan los papás. Proverbios 6:20-24 dice Hijo mío, obedece el mandamiento de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre. Grábatelos en el corazón; cuélgatelos al cuello. Cuando camines, te servirán de guía; cuando duermas, vigilarán tu sueño; cuando despiertes, hablarán contigo. El mandamiento es una lámpara, la enseñanza es una luz y la disciplina es el camino a la vida. Te protegerán de la mujer malvada, de la mujer ajena y de su lengua seductora.

Los padres debemos aprender a mandar, aprender a decir no, a decir sí. Los mandamientos tienen que ser claros para que no se les dificulte a ellos entenderlos. El mandamiento es una lámpara y quien con una luz se pierde. Salmos 119:105 dice Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. La Palabra de Dios es una lámpara y por eso hay que conocerla, como padres, para enseñársela a nuestros hijos, que ellos tengan esa luz. Lo mínimo que un hijo debe hacer con sus padres es obedecerles. El trabajo de un hijo es obedecer a sus papás en todo lo que no es contrario al Evangelio de Jesús. Su papá puede decirle que aquí hay un trago para ti y otro para mí, ahí puede usted desobedecerle a su papá, porque sobre un grande hay otro más grande y el más grande es el Padre nuestro y le dice que no lo haga.

Por eso puede decirle a su padre que no bebe y si le dijera que si se volvió del otro lado, le puede decir que es del lado del Señor y “por lo tanto,  yo no bebo, muchas gracias”. No obedecerle cuando le diga que lo llevará a una casa de citas y le presentará a una mujer en especial, le puede decir que usted se comprometió a guardarse para una mujer, la que le guste, porque con ella se va a casar siendo virgen. Si su padre le dice que lo ayude en un secuestro, no le obedezca, vamos contrabandear un poco de granos básicos para Guatemala, no le obedezca. Hay cosas en las que usted, como hijo, no debe obedecer a sus papás. No puede ir en contra del Evangelio, pero todo lo que es de acuerdo a la Palabra del Señor hay que obedecer.

Proverbios 13:1 dice El hijo sabio atiende a la corrección de su padre, pero el insolente no hace caso a la reprensión. Por eso muchos hijos sufren consecuencias destructivas, porque los papás les hacen la conexión. Hijo, no coma tanto. Ocho hamburguesas. Al rato, hijo, ¿lo ayudo a moverse? Porque sufre las consecuencias. Hijo, coma verduras. No, solo quiero comer carne. Pero tenemos que corregir a nuestros hijos, a veces se roban algo en el colegio de sus hermanitos o compañeritos y nos hacen la llamada. Tenemos que corregir y el hijo sabio atiende la corrección. No lo vuelve a hacer. Pero el insolente no hace caso a la reprensión.

El primer mandamiento con promesa tiene que ver con honrar a los padres y si hace esto de honrar a los padres le irá bien en la vida, disfrutará de largura de días. Las promesas de Dios siempre son condicionales: si mi pueblo se humillare y orare, entonces yo perdonaré sus pecados, sanaré su tierra. Siempre es un si condicional: si traen los diezmos al alfolí, entonces yo abriré las compuertas de los cielos y derramaré bendiciones abundantes sobre ustedes. Todas las promesas de Dios son condicionales. Hay que cumplir con esa condición y una de esas condiciones para disfrutar de larga vida y de buena vida es honrar a nuestro padre y a nuestra madre. Un hijo honra a sus padres cuando los respeta, honrar es valorarlos. Honrarlos es reconocer su jerarquía, su mayor edad sobre nosotros.

Honrar al padre y a la madre es clave en la vida. Por eso es interesante recordar que esta es una de las promesas, porque los mandamientos los recibió Israel cuando estaba en el desierto rumbo a la tierra prometida. En ese momento no tenían casa propia, no tenían finca, no tenían nada más que tiendas temporales de campaña, pero el Señor les dijo que les iba ir bien, que iban a tener largura de días, pero honrando a su padre, honrando a su madre. Los que lograron hacerlo llegaron a la tierra prometida, tuvieron esa gran bendición. Veamos lo que die Proverbios 19:26 El que roba a su padre y echa a la calle a su madre es un hijo infame y sinvergüenza. Eso de venderle algo más caro de lo que cuesta es robarle. Eso de decirle que nos dé dinero para una cosa y usarlo para otra es robarle. ¡Ay de aquel que le roba a su papá! y además dice echa a la calle a su madre, es un hijo infame y sinvergüenza.

Hay quienes echan a la calle a su mamá. Vendieron la casa y dejaron a la pobre viejita sin donde vivir, la echaron a la calle. Otros, a los que les pusieron la casa a su nombre, dijeron la casa ya está a mi nombre, ahora ve a dónde te vas a vivir. Echar a la calle a su mamá, eso es una infamia. Proverbios 23:22 Escucha a tu padre, que te engendró, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana. Uno se vuelve viejo rápidamente frente a sus hijos. Uno de mis hijos estudiabas el nivel primario y le pregunta a su mamá, —mami ¿cuántos años tienes? — Le dijo que tenía 28 o 30.  —Ya estás vieja mami—. Y ahora la pobre va llegando a los 70, pero ahora él está más viejo que cuando le hizo la pregunta.

Siempre somos viejos para los más jóvenes, pero no hay que menospreciar a la vieja de su madre, siempre va a ser más vieja que usted. Las madres recomiendan a sus hijas que se vistan con prudencia, y contestan porque es “una vieja cuadrada”. Es una lástima que los hijos desprecien a su madre cuando ya es anciana. Se olvidan que ella fue una vez quinceañera, que parecía imán en el pueblo: todos los patojos se iban detrás de ella. Y usted ahora es quinceañera pero así como está su mamá igual se va a poner y va a tener sus propias hijas que le dirán: “mamá, no seas cuadrada, entandé que tengo que gozar la vida”.

Proverbios 28:7 “El hijo entendido se sujeta a la ley; el derrochador deshonra a su padre. Dos cosas importantes, un hijo entendido se sujeta a la ley, la ley dice que hay que pagar el impuesto, de lo contrario le cae la SAT. La ley dice que hay que andar en ciertos bulevares a 70 kilómetros por hora. Pero no, se cree corredor de Fórmula 1 y cree que los bulevares de Ciudad San Cristóbal son para correr a 140 por hora. No se sujeta a la ley, lo que le pasará será que finalice abrazando un poste y la muerte lo abrazará o quedará todo deforme para el resto de la vida. Sujétese a la ley y no derroche porque se convertirá en un hijo pródigo. Hay papás generosos que les dan a los hijos en abundancia, pero los hijos agarran esa plata y se van a dar la dulce vida, se van a chupar, mujerear, a viajar, de restaurante en restaurante y pagan la ronda de todos. Son derrochadores y terminan igual que el hijo pródigo, sin ni un centavo, sin trabajo y entonces, vuelven otra vez donde su papá; pero mientras tanto, el derrochador deshonra a su padre.

Proverbios 30:17 Al que mira con desdén a su padre, y rehúsa obedecer a su madre, que los cuervos del valle le saquen los ojos y que se lo coman vivo los buitres. Que se lo chupe la bruja, pues. Ponga atención a lo que dice la Palabra, es dramático, Así es como se ve en la Escritura la gran falta que comete un hijo o hija que mira con desdén a su padre y rehúsa obedecer a sus padres. Un día, una pobre mujer vino a decirme que ya no sabía qué hacer con su hija de 15 años. Si la regañaba le respondía que no le iba a hacer caso y si seguía con esas… — me  voy a quejar con los Derechos del Niño que me estás abusando para que te metan presa—. Además, me dijo la señora, que le tenía miedo, porque el otro día tomó un cuchillo y la enfrentó. A esa que los cuervos le saquen los ojos y que los buitres se la coman viva, porque ¿cómo va a ser que trate así a la mamá? le falte el respeto, sea insolente, grosera o grosero, rehúsa obedecerle a sus padres.

Ya que hemos comprendido lo que Efesios 6:1-3 nos dice en cuanto a la obediencia de los hijos a los padres y la necesidad de honrarlos para que nos vaya bien. Veamos otros términos prácticos en los que se aplica. Cuando sus papás le orden algo cúmplalo de buena gana y no refunfuñe. Cuando su mamá le diga que limpie su cuarto hágalo de buena gana y dígale que lo hará con mucho gusto, porque de todas maneras tendrá que hacerlo aunque sea después de un par de paletazos. Cuando sus papás le manden algo, cumpla aunque no lo estén viendo, aunque esté lejos. Sea ordenado, colabore, cuando coma cierre la boca. Todo lo que su mamá le ha enseñado en la casa hágalo también en la calle. A veces se vienen de Quetzaltenango para estudiar en la capital y entonces creen que ahora son libres; no, ahora son libres para escoger a quien servir.

Y si se tienen presentes en el corazón y en todos lados los mandamientos de su mamá y de su papá va a comportarse bien, aunque sus papás no lo estén viendo. Porque obedecerlos solamente en su presencia es hipocresía y engaño. Sus padres le dicen que no salga con ese muchacho que la va a traer, porque ese asaltó a tu abuela. Llega otro con el que le dan permiso y en la esquina se encuentra con el anterior, el asalta abuelas. M’hija, no salga con ese, el otro día me ofreció un reloj robado. Pero ahí va la hija detrás del que le dicen que no. Tenemos que hacer caso. Podrá engañar a sus papás, pero jamás podrá engañar a Dios y evitar las consecuencias. Hay una expresión que significa que debemos estar alertas que dice “ojo al cristo”, la verdad es que Cristo está al ojo de usted, donde vaya ahí está Dios viéndolo. Sus papás no lo ven, el pastor no lo ve, el líder de célula no lo ve, pero  Dios siempre lo ve. Ayer me enviaron un mensajito que me decía cómo desactivar una función en mi teléfono que marca el mapa a donde usted ha ido siempre. Ahí queda el registro a donde ha ido siempre. Lo puede borrar y ponerle off, pero no puede ponerlo off a Dios. Tenga presente que Dios siempre va a estar “on”, siempre está listo para ver y grabar, para recompensar o para castigar.

El llamado de un hijo es obedecer siempre a sus padres y que esto tiene bendición es una gran verdad. Miremos lo que dice Proverbios 3: 9-12 Honra al Señor con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas. Al Señor hay que honrarlo con nuestras riquezas, con nuestros primeros frutos. Lo tenemos que honrar con nuestros bienes materiales, con nuestras casas, nuestras fincas, nuestros carros, con los primeros frutos. Si somos campesinos traemos al Señor los primeros frutos de la cosecha, pero como la mayoría somos citadinos y lo que recibimos es un sobre con dinero o un cheque, entonces de lo que recibimos los primeros frutos son el diezmo que traemos para la obra del Señor,  así lo honramos. Honrar no solo es respetar y valorar, apreciar, también es sostener la obra del Señor. Cada vez que trae sus diezmos, sus ofrendas, promesas de fe, está honrando a Dios con sus riquezas y con los primeros frutos de sus cosechas.

Esa es la condición, ¿cuál es la promesa? Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo. Todos queremos nuestros graneros a reventar, las chequeras que ya no alcancen para poner todos los números de lo que se tiene. Todo esto es posible sí cumplimos la condición de honrar al Señor con nuestros bienes, con nuestras riquezas. Dios quiere que vivamos en abundancia y eso no es competir con Barren Buffet, Bill Gates, la familia Novella, la familia Gutiérrez, la familia López de Tigo, somos de abolengo porque nuestro papá es el dueño de la Tierra, el dueño de todo el oro y la plata. Así que usted y yo somos miembros de una familia poderosa.

Dios quiere que estemos bien, pero hay que honrarlo primero.11Hijo mío, no desprecies la disciplina del Señor, ni te ofendas por sus reprensiones. Porque el Señor disciplina a los que ama, como corrige un padre a su hijo querido. Dios es nuestro padre y es nuestro deber honrarlo con nuestras riquezas. ¿Honrar a  nuestros padres terrenales no tiene que ver con darles algo de nuestras riquezas? Una madre puede con cinco hijos y cuando está enferma cinco hijos no pueden con una madre. Se excusan que no tienen para la operación, que no tienen para la medicina, estoy comprometido, tengo muchos hijos. Todos los hijos tienen excusas y la pobre viejita boqueando ahí. Es responsabilidad nuestra honrar a nuestros padres, no solo respetarlos, portarnos bien, darles los buenos días, también soltar un poco la plata y cuando se hace Dios bendice. Un día le dije a mi hermana que no estuviera haciendo coperacha, para cosas de mi mamá, que las facturas me las diera, porque yo me voy a encargar de eso, porque yo sé que el bendecido al final voy a ser yo, porque el que da recibe y el que siembra cosecha y el que honra es honrado. El Señor dice honro a los que me honran. Así que no sea agarrado con sus papás, ayúdelos.

No venga con que no me dio estudios, no me dio lo que necesitaba y ahora que está en la vil calle que se muera. Aunque el viejo haya sido mala onda lo que le queda a usted es honrarlo. Perdonar y luego honrar. Así que tenemos que obedecer el mandamiento siempre, sin importar la edad, respete a sus papás. Si usted es viejo, honre a sus papás, nunca se burle de ellos, ni se burle porque está viejo, porque está torcido, porque se quedó pelón, porque está panzón, cholco. Mejor regálele unas placas nuevas. Porque anda en fachas, si ella es feliz con ese vestido que tiene treintas años de edad, déjela. Tiene regalados suéteres, pero ella se pone el mismo, ese que tiene hoyo en el codo. Nunca diga o publique algo que sea de vergüenza para sus padres, porque ahora no solamente se habla sino que se escribe, todos ponen en Facebook expresiones como mi papá tan mudo que es, mi mamá lo mismo. Suelta un montón de barbaridades y ahí después toda la parentela riéndose. Y ellos avergonzados de lo que usted puso. Cuídense de lo que ponen en Facebook y jamás ponga algo que ponga en vergüenza a sus papás.

Hay un ejemplo en la Biblia que quiero mencionar, está en jeremías 35:1-5 La palabra del Señor vino a mí, Jeremías, en los días de Joacim hijo de Josías, rey de Judá: «Ve a la familia de los recabitas, e invítalos para que vengan a una de las salas de la casa del Señor y ofréceles vino.»  Entonces fui a buscar a Jazanías, hijo de mi tocayo Jeremías y nieto de Jabasinías, y a sus hermanos y a todos sus hijos, y a toda la familia de los recabitas. Los llevé a la casa del Señor, a la sala de los hijos de Janán hijo de Igdalías, hombre de Dios. Esta sala se encontraba junto a la de los jefes, que a su vez estaba encima de la de Maseías hijo de Salún, guardián del umbral. Les serví a los recabitas jarras y copas llenas de vino, y les dije: « ¡Beban!»

Algunos hubieran ido aprovechando para “atascarse ahora que hay lodo”. Ellos me respondieron: «Nosotros no bebemos vino, porque Jonadab hijo de Recab, nuestro antepasado, nos ordenó lo siguiente: “Nunca beban vino, ni ustedes ni sus descendientes. Y eso que era el profeta Jeremías el que los estaba invitando. Dios usó la experiencia de los recabitas para enseñar a Israel algo y por eso en los versículos 12-14 dice

Entonces la palabra del Señor vino a Jeremías: «Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: “Ve y dile a toda la gente de Judá y Jerusalén: ¿No pueden aprender esta lección, y obedecer mis palabras?  Dios usa la relación de obediencia de los recabitas hacia sus padres como la relación de obediencia de Israel hacia el Señor. ¿No pueden aprender esta lección, y obedecer mis palabras? —afirma el Señor —.  Los descendientes de Jonadab hijo de Recab han cumplido con la orden de no beber vino, y hasta el día de hoy no lo beben porque obedecen.

 No dice, porque no les gusta sino porque obedecen. A nuestros hijos les van a gustar las mujeres, pero no se van a acostar con ellas porque nos obedecen. A nuestras hijas les van a gustar los hombres también, pero no se van a acostar con ellos, porque nos obedecen. Hay cosas que no hacemos porque no queramos sino porque obedecemos. En cambio ustedes, aunque yo les he hablado en repetidas ocasiones, no me han hecho caso. Es importante que usted y yo hagamos caso de la Palabras de Dios, de Sus mandamientos y enseñemos a nuestros hijos a obedecernos de tal manera que, aunque nos muramos, nuestros descendientes, nuestros nietos bisnietos, tataranietos digan nosotros no robamos porque nuestros abuelos, nuestros padres nos enseñaron a no robar. Nosotros no somatamos a nuestras mujeres porque así nos enseñaron nuestros papás. Nosotros somos fieles a Dios, porque así nos enseñaron nuestros papás.

¿Cómo se trataba el caso de los hijos rebeldes en el Antiguos Testamento? veámoslo en  Deuteronomio 21:18-21 Si un hombre tiene un hijo obstinado y rebelde, que no escucha a su padre ni a su madre, ni los obedece cuando lo disciplinan, su padre y su madre lo llevarán a la puerta de la ciudad y lo presentarán ante los ancianos.  Y dirán los padres a los ancianos: Este hijo nuestro es obstinado y rebelde, libertino y borracho. No nos obedece. Entonces todos los hombres de la ciudad lo apedrearán hasta matarlo. Así extirparás el mal que haya en medio de ti. Y todos en Israel lo sabrán, y tendrán temor. No me gustaría iniciar con esta práctica, porque tendríamos que matar a un montón, pero sí quiero recordarle que si no criamos a nuestros hijos en disciplina y amonestación del Señor, se convertirán en hijos obstinados, rebeldes, libertinos, borrachos que van a causar destrucción en la sociedad  en la que vivimos.

Queremos que haya paz en Guatemala, que haya tranquilidad y seguridad cada hogar debe asegurarse que sus hijos sean personas de bien. Mucho está haciendo el ministro de Gobernación. No habíamos visto como en ningún tiempo atrás la captura de bandas de secuestradores, bandas de extorsionadores, de ladrones, de rateros, en fin. Ya ni caben en las cárceles todas las bandas, pero podemos ayudar enseñando a nuestros hijos a honrar a su padre y a su madre y a Dios el Padre Nuestro que está en los cielos y tendremos una mejor situación. Hoy hay hijos que amenazan con denunciar a sus padres en los Derechos Humanos; pero los que estamos aquí, en la iglesia, que somos gente de bien alguna vez nos sorprendieron cometiendo una falta, un delito y nos corrigieron. Nos dolió en ese  entonces pero aprendimos la lección y gracias a nuestros padres somos gentes de bien. Recuerden que hay una conexión muy interesante entre las nalgas y el cerebro. Cuando se refuerza un estímulo en la nalga el cerebro dice tenía razón, no debo robar, no debo pelear ni abusar, ni incumplir la ley. Corrijamos a nuestros hijos bien.

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