Unos padres sometidos a Cristo (código 2016-360) – Radios Fráter
  • octubre 12, 2016

Unos padres sometidos a Cristo (código 2016-360)

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Tengo tan presente cuando literalmente mi mamá echó a mi papá de la casa, cuando sacó sus maletas de la casa, yo haciéndose el dormido estaba acostado y el baúl de su carro golpeó al cerrar. Me tocó vivir la ruptura del matrimonio de mis padres, de la familia, como consecuencia de que mi mamá buscando algunas cosas encontró documentos que evidenciaban que mi papá tenía otra mujer a la que le había comprado un automóvil. Fue difícil para los tres. Empiezo a venir a al Fráter con un corazón destrozado que no valía lo suficiente, para qué vivir, si mi papá no se había quedado era porque yo no valía lo suficiente.

Vengo a la Fráter, encuentro a Jesucristo, trasforma mi corazón, encuentro que hay un valor para vivir. Le da valor a mi vida, después de no tener por qué levantarme le da una razón por qué despertar cada día, y empiezo a entender muchas cosas, encuentro aquí en la Fráter a una familia espiritual, encuentro ese amor y empiezo a entender  empiezo a comprender  que una familia, un matrimonio, no puede funcionar si no es conforme a lo que la Biblia dice que debe funcionar. Entendí que muchos de los errores  y de las cosas que nos tocó vivir como familia fueron porque mis papás no fueron cristianos en ese tiempo y no tuvieron la Palabra de Dios que los guiara.

Por eso esta serie de familias sobre la roca, porque es importante la familia y es muy importante que se base en los principios bíblicos, que se base en Dios. Por eso en estos últimos fines de semana hemos hablado sobre lo que es la familia a la luz de Efesios capítulo 5 y los primeros versículos del capítulo 6. Pablo, cuando le escribe a la iglesia de Éfeso son personas que empiezan su camino cristiano, les está diciendo que dejen la vieja manera de vivir a una nueva manera de vivir, les da las instrucciones y les da los parámetros de cómo debe ser la familia, por eso hemos visto los temas: una esposa sometida a Cristo, es una esposa que se sujeta a la autoridad de su esposo, que reconoce que su esposos es un líder. Un esposo sometido a Cristo  es un esposo  que ama a la esposa, así como Cristo amó a la Iglesia y que la ama más que como se ama él mismo. Vimos hijos sometidos a Cristo, que deben obedecer a sus padres. Es importante, porque si no lo hacen hay consecuencias destrozas.

Por eso son importantes estos temas sobre la familia sometida a Cristo. Es importante que conozcamos los parámetros que la Biblia nos da. Vamos a ver cómo Pablo establece ese  comportamiento. Efesios 6:1-4 Hijos, obedezcan en el Señor a sus padres, porque esto es justo. «Honra a tu padre y a tu madre —que es el primer mandamiento con promesa— para que te vaya bien y disfrutes de una larga vida en la tierra.»  Y ustedes, padres – le habló a los hijos y ahora a los padres-, no hagan enojar a sus hijos, sino críenlos según la disciplina e instrucción del Señor.

Pablo dice tres cosas: ustedes padres y cuando establece aquí “ustedes padres” le está hablando específicamente al hombre, al papá, al masculino, aunque todo lo que vamos a ver  es aplicable también a la mamá, pero el pasaje específico le está hablando al hombre: ustedes padres no hagan enojar a sus hijos. Esta es la primera cosa que vemos en este pasaje: no irriten a sus hijos, no los hagan exasperar. Pablo está estableciendo qué es lo que debemos hacer, y es importante porque ese “no hagan enojar a sus hijos”, le da una connotación imperativa. Todos los pasajes que hemos visto esposas sujétense a sus esposos, esposos amen a sus esposas, hijos obedezcan, tiene una connotación imperativa, no les está preguntando si quieren o no quieren, les está diciendo “usted no tiene por qué enojar a sus hijos y la connotación que la da es un imperativo de prohibición, está dando una directriz que debe ser cumplida.

La segunda cosa que vemos en este pasaje es sino críenlos es decir edúquenlos, nútranlos, cuídenlos, aliméntelos, protéjanlos. En el contexto que Pablo está escribiendo a una cultura romana que decía que los papás tenían el derecho de decir si querían al hijo o no. Le ponían al hijo a los pies y si se agachaba y lo agarraba era señal que lo aceptaba. Si se le daba la espalda y se iba caminando quería decir que no lo aceptaba. Pablo está escribiendo en una cultura donde eso era normal para los hombres romanos. Hay una carta o un pedazo de una carta de más o menos de ese tiempo que escribe esta persona que se encuentra de viaje  y le escribe a su esposa.

“Saludos muy cordiales, también para mis queridos Vero y Apolonario.  Continuamos hasta ahora en Alejandría, no te preocupes si me quedo aquí cuando todos los demás vuelvan. Te pido y ruego que tengas cuidado del niño y tan pronto como recibamos nuestra paga te la mandaré. Si tienes suerte y lo que nace es  un niño que viva, si es niña tírala. Le dijiste a Aprodicias que me dijera ‘no te olvides de mí’ ¿Cómo me voy a olvidar de ti? Por tanto te pido que no te preocupes”. Este hombre es ternura con su esposa, pero analice cómo se comporta con los hijos, porque eso era normal para ellos. Pablo les dice críen a sus hijos, tiene una connotación imperativa, les está dando una orden y les dice a mí no me importa cuál es la cultura que ustedes están manejando de criar o no, aquí van a criar a los hijos, se van a preocupar por ellos.

Vemos cómo debemos criar a los hijos: ustedes padres no hagan enojar a sus hijos sino  críenlos en la instrucción y la disciplina del Señor. Hay muchas maneras de corregir a los hijos, hay miles de libros sobre la educación a los hijos, pero no están basados en los principios cristianos, no están basados en la disciplina y en la instrucción del Señor. Pero ¿qué quiere decir? ¿Qué es lo que debemos de hacer, cómo debemos de vivir como padres? Como padres no vivimos para hacer enojar a nuestros hijos, por lo tanto no seamos enojones, gruñones, amargados. Mire lo que Pablo le dice a los efesios en el capítulo 4:31-32  Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia. Más bien, sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo. En nuestro comportamiento no debemos ser enojones, amargados, gritones.

Mi papá sin estos principios fue una persona que casi no se enojaba, es decir, casi nunca me regañaba. Yo vi a mis hermanos llevarle problemas serios a mi papá en donde yo pensaba que era para enojarse y no. Les decía esto estuvo mal, deben hacer esto, esto y esto, Los aconsejaba. Nunca lo vi enojado regañándome, solo una vez y lo tengo tan presente. Fue un día que íbamos solos a Escuintla, tenía que darles consulta, como médico, a unas personas en una finca. Entrando a Escuintla salió el tema de algo y me dijo que lo hiciera con la regla de tres, estaba en sexto primaria. Le dije, entonces, no sé qué es la regla de tres. Ese día se enojó gritando me decía: ¡cómo no vas a saber qué es la regla de tres! No me la han enseñado. Me puse a llorar, porque nunca lo había visto tan enojado. Paró el carro y me empezó a enseñar la regla de  tres en un papel y lápiz. Fue la única vez que lo vi enojado y marcó mi vida mal. Cuando nos enojamos marcamos la vida a nuestros hijos. Después de eso me volví un experto en la regla de tres. Estudié cuatro años en agronomía, no me gradué, pero en química cuando era la regla de tres y había que cambiar los elementos, yo decía quiero hacer los ejercicios. Si alguien no entiende le explico.

Sus hijos se quedan marcados negativamente cuando los enoja, porque lo ven enojado. Por eso debemos controlarnos. Nuestros hijos deben ver en nosotros el fruto del Espíritu Santo. Gálatas 5: 19-24 dice Las obras de la naturaleza pecaminosa se conocen bien: inmoralidad sexual, impureza y libertinaje;  idolatría y brujería; odio, discordia, celos, arrebatos de ira, rivalidades, disensiones, sectarismos y envidia; borracheras, orgías, y otras cosas parecidas. Les advierto ahora, como antes lo hice, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas. Los que son de Cristo Jesús han crucificado la naturaleza pecaminosa, con sus pasiones y deseos.

Un pintor contó su historia y dijo cómo se había convertido en pintor: “mi mamá entró un día y yo le había hecho un cuadro a ella, pero cuando hice el cuadro dejé regadas todas las pinturas en la casa, hice un regadero. Ella entró, vio el regadero, se empezó a enojar, se controló y siguió buscando y siguió viendo, en eso encontró lo que había pintado: la foto de mi hermana Sally. Y cuando vio eso se enterneció y me dijo ¡pintaste a tu hermana, te quedó preciosa! y me dio un beso. Me hice pintor, el día que mi mamá me dio el beso”. Lo normal hubiera sido que lo hubiera regañado.

Conozco a una familia que los hijos me contaron que su papá era tan enojado que cuando llegaba se metían en las camas, se hacían los dormidos. Nuestros hijos deben ver que nosotros les mostramos el fruto del Espíritu Santo y hacemos morir el enojo. Nuestros hijos también, para no hacerlos enojar deben ver que ponemos reglas, normas, pero normas que se puedan cumplir. Pablo a los Colosenses también les dice no exasperen a sus hijos, no sean que se desanimen. Lo que pasa  es que cuando ponemos normas que los hijos no pueden cumplir se desaniman, se frustran. Asegúrese que sus hijos saben que usted los ama a pesar de las circunstancias. Talvez en algunos momentos o cuando en algunas ocasiones les he dicho a mis hijos, cuando voy a traer las notas al colegio, no sé cómo van a salir, pero quiero que sepan que los amamos. Claro que hay normas y si pierden una nota hay ciertos castigos y  ciertas cosas qué cumplir, pero eso no va a quitar que los amemos.

Asegúrese que sus hijos saben que los ama a pesar de las circunstancias, que su amor es incondicional. Felicite a sus hijos cuando hagan algo bueno, no los critique cuando hagan algo a medias, oriéntelos, eso no quiere decir que los esté alcahueteando. Criticamos lo malo, pero cuando hacen algo bueno no los felicitamos. Pase tiempo con ellos, recuerde nuestra misión no es hacer enojar a nuestros hijos, es amarlos. Pase tiempo con ellos, muchos de nuestros hijos deletrean la palabra amor como T-I-E-M-P-O. Algunos expertos han llegado a conclusiones y han dicho que a las esposas les cuesta sujetarse a los esposos, porque de niñas o de jóvenes no tuvieron un papá que les invirtiera tiempo, no tuvieron un papá que cuando ella tuviera un problema pudiera llegar con él y que se los resolviera. Por eso estas niñas o jóvenes se volvieron independientemente y crecen solucionando problemas sin depender de un hombre, sin depender de una figura masculina. Por eso cuando se casan les cuesta llegar con el esposo. Mi esposa trabajaba para una institución educativa y tenía que hablar con la mamá y con la niña. Habla primero con la mamá y le pregunta ¿qué hicieron el fin de semana? – Perdimos el tiempo, fuimos a volar barrilete, pero no volamos nada. No hubo viento, no pudimos, fue una perdedera de tiempo–. Luego habla con la hija y le hace la misma pregunta, solo que la respuesta fue diferente. – Fui con mi mamá a volar barrilete, no volamos nada pero la pasamos súper. Dos perspectivas diferentes. Los hijos necesitan tiempo.

Lo otro es que como pareja debe ser ejemplo, que sus hijos miren como trata bien a su pareja, porque así como ustedes se traten ellos van a aprender. Muchas veces hacemos enojar a los hijos por las discusiones que tenemos como pareja. Ellos se frustran porque lo comentan que no puede ser que sus papás no se lleven bien, por eso debemos llevarnos bien. Padres no vivimos para enojar a nuestros hijos, la misión del padre  es criarlos. Padres, no hagan enojar a sus hijos sino críenlos. Criar a nuestros hijos es enseñarles a vivir pero no solo para lo material sino debemos darle lo espiritual.

Nuestros hijos deben ser hijos que aprendan autogobernarse, que puedan hacer las cosas por sí mismos, que puedan salir a la sociedad a hacer las cosas por sí mismos. No tenga usted un niño de treinta o cuarenta años al que le haga de todo. Estamos para criar y ese criar es que ellos se vuelvan autogobernables, que puedan tener dominio propio, que puedan amar a Dios, que tengan la Biblia y a Dios como la base de sus vidas,  que sean personas que predican de Cristo, personas responsables, eso es criar a los hijos. Eso lo debemos hacer con el ejemplo, no les puede pedir a sus hijos que lean la Biblia y que vayan a la iglesia, si usted no lee la Biblia, si no va la iglesia. Ellos lo van a ver a usted. Nosotros vamos a criar a nuestros hijos con el ejemplo. No puede decirles a sus hijos que hagan tal cosa, si usted no lo hace.

Hay familias que tiene células, que el abuelo tiene células, el hijo tiene células, y los nietos tienen células, unos de familiares, de jóvenes. Por qué, porque ellos vieron cómo lo hizo el padre, como lo hizo el abuelo y ahora ellos lo están haciendo. Son familias que  dan el ejemplo a las siguientes generaciones y la siguiente generación hace algo. Debemos hacerlo con el ejemplo. Lo que tenemos que hacer es criar a los hijos de acuerdo a los principios dados en la Biblia. Enséñeles que lo más importante es lo espiritual, no lo terrenal. Podrá heredarles casas, carros, premios, puntos. Les puede heredar lo que usted quiera y pueda, darles cosas materiales, pero si no le hereda el Evangelio, no les está heredando nada. Debemos dejarles a nuestros hijos el Evangelio, vivir para Cristo, no con sus ojos en lo terrenal sino con sus ojos en lo celestial, enséñeles a vivir como Jesús vivió. Hábleles a sus hijos, léales los evangelios, enséñeles a vivir como Jesús vivió y eso es criarlos de acuerdo a la instrucción y disciplina del Señor.

Involúcrelos en una célula, hay células de Familiares donde usted puede ir con sus hijos o llevarlos a una de Jóvenes, hay alrededor de noventa células de jóvenes, o donde pueda llevarlos. Hay células de Familiares, de Matrimonios, de Jóvenes Adultos. Conversé con un miembro de la iglesia y me contó que estaba asistiendo a una célula donde se encontraba muy contento, él dirige la alabanza, su hijo lo ayuda y su esposa está feliz, están involucrados. Hoy vi a esta persona sirviendo en la Roosevelt, enseñando a su hijo que ve al papá servir. Si sus hijos son pequeños cómpreles una biblia para niños y todas las noches léaselas, tome un tiempo para leerles las historias de la Biblia o la Biblia que puedan ver. Si sus hijos son grandes cerciórese que tengan una o si no cómpreselas y léala con ellos, pase tiempo, eso es instruirlos en la disciplina y la corrección del Señor.

Otra manera es involucrarlos en la Facultad  de la Fe y Liderazgo. Tenemos dos niveles. Si no han cursado la Facultad como familia inscríbase usted y a sus hijos y juntos asistan. Es precioso ver cómo familias llegan a recibir la Facultad. Si ya la cursó y su esposa e hijos todavía no, inscríbalos, iniciamos cada primer domingo de mes. Y ahora tenemos el segundo nivel con dos módulos, treinta días para entender la Biblia y treinta días para entender lo que creen los cristianos. Lo que están haciendo algunas familias es que también en sus casas lo están leyendo juntos o separados pero toda la familia lo está llevando. Involucre a su familia y sus hijos, van a recibir la instrucción y la disciplina del Señor. Estamos para formar hijos que amen al Dios, que lo honren.

Quiero hacer unas preguntas y que podamos evaluar como padres nuestra vida. ¿Qué tipo de padres estamos siendo? ¿Qué tipo de padre es usted? ¿Está demostrando el carácter de Cristo en su vida? ¿Cómo nos estamos comportando? ¿Estamos demostrando el carácter de Cristo cuando llegan los problemas o llegan las situaciones difíciles o estamos perdiendo la paciencia? ¿Realmente les estamos perdiendo la paciencia a nuestros hijos? ¿Si muriera hoy, qué herencia espiritual les dejaría a sus hijos? ¿Si muriera hoy, sus hijos pudieran autogobernarse? ¿Debe pedirles perdón a sus hijos por el tipo de padre o madre que ha sido hasta hoy?

Es un momento en el cual realmente debemos reflexionar, es el momento de decir tengo que pedirles perdón a mis hijos, he actuado mal. Sabe, hay un Padre perfecto que nos ayuda en nuestras imperfecciones y seguro que hemos fallado, pero hay un Padre perfecto que nos ayuda. Y hoy aprendimos: Padres, no hagan enojar a sus hijos sino críenlos. Estamos no para prepararles el camino a nuestros hijos sino para preparar a nuestros hijos para el camino. Por eso debemos criarlos según la disciplina y la instrucción del Señor.

 

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