Pensamientos bíblicos sobre la muerte (código 2016-389) – Radios Fráter
  • noviembre 2, 2016

Pensamientos bíblicos sobre la muerte (código 2016-389)

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La muerte es la gran igualadora de los hombres, muere el rico y muere el pobre, muere el hombre y muere la mujer, muere el viejo y muere el niño, muere todo ser humano. Hemos aprendido biológicamente que el hombre nace, crece, se reproduce y muere. Así que no se aflija más de la cuenta, la muerte va a llegar. Para algunos va a llegar muy ancianos, a otros jóvenes pero va a llegar. Ahora ¿los vivos cómo reaccionamos ante la muerte de nuestros seres queridos? Debido a que soy parte de esta hermosa Fraternidad Cristiana de Guatemala numerosa, preciosa, aquí está la mejor gente de la Tierra reunida, gracia a Dios, muy frecuentemente me avisan se murió fulano de tal, se murió el tío, se murió el sobrino, el nieto, siempre hay un muerto. Cuando tenemos nuestra fe en Cristo Jesús no nos desesperamos por la muerte de nuestros seres queridos, sabemos, que es parte del proceso natural de la existencia y que el Señor tiene toda la solución, la consolación para nosotros.

En la Biblia encontramos pensamientos muy hermosos sobre lo que es la muerte y para que, a pesar del gran dolor que va a sentir o ya sintió de perder a su ser querido, pueda continuar viviendo y encuentre esperanza. Con la muerte de un ser querido no se nos acaba la vida, la vida continua y el Señor nos ayuda. Para el cristiano morir es regresar a casa, a los brazos del Creador. Si su ser querido murió con la fe puesta en Cristo fue directo a los brazos del Creador allá en el cielo. El Salmo 116:15 dice Mucho valor tiene a los ojos del Señor la muerte de sus fieles. ¿Por qué para Dios es estimada la muerte de sus santos, por qué tiene mucho valor la muerte de sus fieles? Porque el Señor en lugar de perder un hijo lo recupera, lo recibe de vuelta en Su casa. Para Dios la muerte es darle la bienvenida de nuevo a cada uno de sus fieles. Aun la naturaleza nos enseña cosas hermosas como esta: uno de mis peces favoritos para comer es el salmón, un pez de agua dulce que nace, se dirige hacia los océanos y regresa al agua dulce donde nació y nada en contra de la corriente para llegar al punto donde nació, allí deposita sus huevos y ahí muere. ¿Cómo regresa? dicen los científicos que probablemente tenga un olfato de la química del agua de donde nació  hasta que la encuentra y ahí se muere.

Eclesiastés 12:7 dice Volverá entonces el polvo a la tierra, como antes fue, y el espíritu volverá a Dios, que es quien lo dio. Polvo somos y al polvo volveremos, pero el espíritu volverá a Dios. La gente cuando se muere alguien está preocupada, ¿estará por aquí volando? Pero cuando usted se muera o se muera su ser querido no se quedó por ahí volando como fantasma, la Biblia dice que el cuerpo vuelve al polvo y el espíritu a Dios. ¿Cuál es  nuestro origen? Dios, Usted y yo procedemos de Dios, Él es quien nos da la vida, quien nos da el  espíritu, como cuando creó a Adán y lo hizo de polvo y luego dice que sopló y le dio espíritu para que tuviera vida. Cuando una persona fallece dicen expiró, dio el último hálito de vida, salió su espíritu. Cuando sale el espíritu del cuerpo de una persona, ese cuerpo ya no tiene vida, aunque esté bien maquillado por los maquillista de la funeraria, es un cascarón, somos polvo. Así que no tenemos por qué creernos tanto, si al morir nos convertimos en polvo. Volverá, entones, el polvo a la tierra como antes fue y el espíritu volverá a Dios quien lo dio.

Cuando está seguro de su destino no se angustie tanto. Muchos hemos volado en aviones y hemos enfrentado tormentas en los aires, los aviones se estremecen, se baja, siente uno el vacío. La gente a veces se vuelve tan grave que se arma un gran escándalo, gritan, lloran. Iba una señora ya de avanzada edad cuando de pronto una tormenta. Muchos gritan, se angustian, lloran y la señora muy tranquila, y el hombre joven que iba a la par de ella le dice — Señora, me asombra su serenidad. Cómo es que no perdió su compostura —. Ella el responde que tiene un hijo que va a visitar, si Dios me lo permite. Y el otro, agrega, se murió hace cinco años y vive en el cielo, así que a cualquiera de los dos puede ir a ver hoy.

Cuando Jesús estuvo en la cruz ocurrieron cosas muy interesantes, leamos el pasaje en Lucas 23:32- 43  “También llevaban con él a otros dos, ambos criminales, para ser ejecutados. 33 Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, lo crucificaron allí, junto con los criminales, uno a su derecha y otro a su izquierda. —Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen. Mientras tanto, echaban suertes para repartirse entre sí la ropa de Jesús. La gente, por su parte, se quedó allí observando, y aun los gobernantes estaban burlándose de él. —Salvó a otros —decían—; que se salve a sí mismo, si es el Cristo de Dios, el Escogido. También los soldados se acercaron para burlarse de él. Le ofrecieron vinagre y le dijeron: —Si eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo. Resulta que había sobre él un letrero, que decía: «Éste es el Rey de los judíos.» Uno de los criminales allí colgados empezó a insultarlo: — ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Pero el otro criminal lo reprendió: — ¿Ni siquiera temor de Dios tienes, aunque sufres la misma condena? En nuestro caso, el castigo es justo, pues sufrimos lo que merecen nuestros delitos; éste, en cambio, no ha hecho nada malo.  Luego dijo: —Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. —Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso —le contestó Jesús.

Si se muere hoy estará en el cielo alabando al Señor, estará con Abraham, con Jacob, con Pablo, con su abuela que ya falleció, sus primos, sus amigos, y todos aquellos que han muerto en Cristo. Si usted se muere hoy va a estar en el paraíso. Así que cuando se muera un ser querido no se angustie de más, esa persona está feliz de la vida allá en la presencia del Señor, cero mareros, cero rateros, cero enfermedades, cero llanto. Cuando fallece, la vida le cambia completamente. No más problemas y todas  las deudas que tiene las van a pagar los herederos, usted ya está libre. Así que no le tenga miedo a la muerte, tampoco le estoy diciendo que la precipite y diga que está mejor irse a la presencia del Señor, mejor me tiro del puente Belice. No es así la cosa, tenga paciencia ya le va a llegar el día, ya le vendrá la hora, pero mientras tanto hay que entender que cuando morimos nuestro destino, es nuestra verdadera casa, la presencia del Señor.

Para el cristiano esta vida no es nuestra meta, nuestra meta es el cielo. Su meta no es graduarse de la universidad, es más, se lo lleva la tristeza cuando se gradúa porque su papá le dice que ya no hay más para la U, que trabaje. Cuando se casa, esa no es su meta, ahí empieza el lloro y el crujir de dientes. Su meta no es comprar su casa, la compra y ahí hay más lloro y crujir de dientes porque esa cuota de cada mes se vuelve angustiosa, pero sí puedo decir que nuestra meta es el cielo. Lo que pueda tener aquí en la Tierra, no se comprara con lo que nos espera en la presencia del Señor, esa es una maravilla.

Puede llegar a tener en esta Tierra casas, carros, sueldos, puntos, a tener más que todos los demás, llegar a ser un gran hacendado, a tener mucho ganado, muchos bienes, muchas fincas, mucho oro, mucha plata, muchos criados, mucha fama, como tuvo Job, quien llegó a ser el hombre más rico de toda su comarca, el más famoso y era temeroso de Dios, pero de un día para otro el puro satanás llegó a decirle al Señor que le diera permiso paras tocarlo, porque Dios estaba orgulloso de él y le dijo al diablo ¿qué te parece mi siervo Job? Riquísimo, temeroso de Dios, recto o sea, tome nota, puede llegar usted a ser muy rico, muy honrado, puede llegar a tener muchos bienes y ser honrado, puede llegar a tener una fortuna honradamente. No es pecado ser rico, es pecado serlo ilegalmente, es pecado ser rico haciendo movidas chuecas como las que se leen en los periódicos todos los días.

Job llegó a ser riquísimo, pero cuando Dios le dijo a Satanás — ya viste a mi siervo, no hay otro como él en la Tierra —. Satanás le dijo: así es fácil, lo has prosperado, lo has bendecido, le has dado una gran familia, mucho dinero, mucha fama y lo tienes protegido. Así quién no, pero quítale todo lo que tiene a ver si no te maldice en toda la cara. Y le dio permiso para entrar y quitarle todos sus bienes. Y de un día para el otro Job se quedó en la vil calle, sin ni un centavo, sin una cabeza de ganado, sus hijos se murieron todos, estaban en un casa celebrando y sobre ellos cayó la casa y se murieron. ¿Quiere saber de luto? ahí está el luto de Job. Se tiró al suelo y  dijo: sea el nombre del Señor bendito. El dio, el quitó y para colmo de males solo la mujer se quedó viva. La mujer de Job era cosa seria. Le dice a su esposo maldice a Dios y muérete. Hay señoras que se casan no solo por la linda carita del novio.

Job ha de haber sido carita con billetera, porque tenía mucho y de ponto ya no tenía ni la carita porque ya estaba viejo, ni la billetera porque se quedó sin nada. Empezó a ver quién podía socorrerlo y en medio de esa calamidad — puede leer todo el libro de Job, hay grabaciones de estudios completos que hemos hecho. Pídalas en Reproducción — aprende grandes lecciones y una de ellas es importante, está en Job 19:25 Yo sé que mi redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte. Jesucristo que es nuestro redentor venció a la muerte, resucitó y salió vencedor de la muerte. Job creyó en el Señor y por eso lo más importante que usted tiene es su fe, la Biblia dice que el justo por su fe vivirá y se retrocediere no agradará a mi alma. Si lo sacan desnudo del país pero con fe en nuestro Señor, en cualquier parte del mundo a donde lo depositen ahí el Señor lo va a ayudar para vestirse, para comer, tener techo y al final tendrá plata como la que tenía aquí o más, porque lo importante es que nuestra fe esté puesta en el Señor, Jehová es mi pastor, nada me faltará, en Rusia, China, México, Guatemala donde esté. No es el lugar el que hace a la persona, es la persona la que hace al lugar y la mejor persona que podamos llevar con nosotros a donde vayamos es la de Cristo Jesús. Por eso vale la pena creer en Él y esperar en Él y nos ayudará.

En esta Tierra somos extranjeros y peregrinos. No debemos echar muchas raíces porque de irnos tenemos. 1 Pedro 2:11-12 dice Queridos hermanos, les ruego como a extranjeros y peregrinos en este mundo, que se aparten de los deseos pecaminosos que combaten contra la vida. Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación. Alguna vez hemos salido al exterior o al interior del país, pero cuando salimos no llevamos una camionada con todos los muebles,  solo llevamos una maleta o una mochila y llevamos lo  justo y necesario. Al llegar habrá donde alquilar, donde dormir o pedir posada con un pariente, no se necesita andar cargando muchas cosas, porque somos peregrinos.

Recuerde, el día que nos muramos ¿cuánto vamos a dejar aquí en la Tierra? Todo. Use sus muebles, abra una célula en su casa, invite a sus amigos que usen esos muebles, porque todavía los tiene forrados de plástico para que no se gasten. Porque el día que se muera, lo primero que van a hacer es quitar los plásticos para que la gente se siente. Use la ropa que tiene, porque dentro de tres años no le va a entrar. Cómase esos bistecs que tiene guardados en la refri, sáquelos, cocínelos, invítenos. Disfrute todo lo que tiene, porque la vida es breve. Usted es un peregrino, es un turista, nuestro hogar no está en la Tierra, está en el reino del Señor en los cielos, para allá vamos caminando con fe.

Juan 14:1-3 dice No se angustien. Confíen en Dios, y confíen también en mí. En el hogar de mi Padre hay muchas viviendas; si no fuera así, ya se lo habría dicho a ustedes. Voy a prepararles un lugar. Y si me voy y se lo preparo, vendré para llevármelos conmigo. Así ustedes estarán donde yo esté. ¿No está contento con la casa que tiene ahora? Paciencia, cuando se muera va a tener una mejor en el  cielo, no se angustie. ¿No puede seguir pagándola? no se aflija. Allá hay una casa que ya compraron para usted, nueva, de paquete y sin pagar cada mes la cuenta. Eso sí, prepárese, porque el Señor prometió que viene a traerlo. Un joven estaba muy angustiado porque su papá estaba muy enfermo, grave en el hospital. Le dijo, — papá, si de repente vez una luz cerrá los ojos, no la mirés —.  Dicen que cuando uno está por morirse ve una luz en el fondo. Claro, hay hijos que no quieren que se muera el papá, porque están becados en la casa. Mientras el papá está vivo paga la casa, la luz, la comida, paga todo y el patojo cuando se muere su papá tiene que hacerle frente a las cosas.

El Señor ha par sometido venir por nosotros. Es más, Apocalipsis 21:1-8 dice Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra habían dejado de existir, lo mismo que el mar. 2 Vi además la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que bajaba del cielo, procedente de Dios, preparada como una novia hermosamente vestida para su prometido. Oí una potente voz que provenía del trono y decía: « ¡Aquí, entre los seres humanos, está la morada de Dios! Él acampará en medio de ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo estará con ellos y será su Dios. Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir.» El que estaba sentado en el trono dijo: « ¡Yo hago nuevas todas las cosas!» Y añadió: «Escribe, porque estas palabras son verdaderas y dignas de confianza.» También me dijo: «Ya todo está hecho. Yo soy el Alfa y la Omega, el Principio y el Fin. Al que tenga sed le daré a beber gratuitamente de la fuente del agua de la vida. El que salga vencedor heredará todo esto, y yo seré su Dios y él será mi hijo. Pero los cobardes, los incrédulos, los abominables, los asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican artes mágicas, los idólatras y todos los mentirosos recibirán como herencia el lago de fuego y azufre. Ésta es la segunda muerte».

El destino de los hijos de Dios es el cielo, pero de aquellos que rehúsan en creer en Jesús como su Señor y Salvador personal y no experimentan ese nuevo nacimiento por la gracia de Dios, recibirán como herencia el lago de fuego y azufre. Sí, hay muerte física, pero también hay muerte eterna. Muerte significa separación y cuando morimos físicamente el espíritu se separa del cuerpo, pero cuando experimentamos la segunda muerte se separa nuestro espíritu y nuestro cuerpo total y eternamente de Dios y esa es la gran angustia vivir eternamente separados de Dios. Si usted no quiere que ese sea el destino de su hijo, de su nuera, de su abuelito, de su papá, de su amigo debemos seguir proclamando el Evangelio para que ellos vengan al conocimiento de Cristo y cuando mueran sepamos que van directos a los brazos del Creador, de vuelta a la casa allá en los cielos. No se canse de hacer el bien y seguir compartiendo al Señor. Para el cristiano, el consuelo de Dios siempre está presente, para que a pesar del dolor que la muerte produce, podamos seguir viviendo. Sí, la muerte produce dolor pero es un dolor que experimentamos con la esperanza de la resurrección y de la salvación eterna. El Salmo 116:5 dice El Señor es compasivo y justo; nuestro Dios es todo ternura”.

Jesús entiende lo que es perder a un ser querido, en Juan 11:32- 44 está una de las experiencias  que Jesús vivió cuando murió un amigo cercano. Cuando María llegó adonde estaba Jesús y lo vio, se arrojó a sus pies y le dijo: —Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Al ver llorar a María y a los judíos que la habían acompañado, Jesús se turbó y se conmovió profundamente. Nos sucede cuando estamos en un funeral y vemos a un familiar o amigos llorar por su ser querido, nos conmovemos al verlos sufrir. Jesús se turbó y se conmovió profundamente. Dios hecho hombre, Jesús, entiende lo que es la turbación y las emociones.  — ¿Dónde lo han puesto? —preguntó. —Ven a verlo, Señor —le respondieron. Jesús lloró. Ha de haber sido interesante ver a Jesús llorar, un hombre de 33 años, un líder indiscutible, un hombre célebre en su tiempo, famoso y, sin embargo, no se prohibió a sí mismo llorar.

Uno de los errores que las madres cometen con sus hijos varones principalmente es cuando el niño se cae le dicen no llores hijo. Pero si Dios dejó las lágrimas para que lloremos. Hay hermanos que cometen el grave error de ir a una funeraria y encontrase con el amigo que está sufriendo la muerte de su mamá o de su hijo. Lo que le dicen es “no llorés, pasó a mejor vida”. Por favor, no le diga así, deje que llore. Es más, si usted quiere llore con él. La Biblia dice que debemos reír con los que ríen y llorar con los que lloran. Llore, la risa se pega. Igual, si están llorando, todos estamos llorando. No es malo llorar cuando se muere un ser querido, se llora hasta por un perro que se le muere a uno.

Hay que llorar por la gente que uno ama y Jesús lloró, es el versículo más corto  de toda la Biblia, Juan 11:35. — ¡Miren cuánto lo quería! —dijeron los judíos. Pero algunos de ellos comentaban: —Éste, que le abrió los ojos al ciego, ¿no podría haber impedido que Lázaro muriera? Conmovido una vez más, Jesús se acercó al sepulcro. Era una cueva cuya entrada estaba tapada con una piedra.  —Quiten la piedra —ordenó Jesús. Marta, la hermana del difunto, objetó: —Señor, ya debe oler mal, pues lleva cuatro días allí. — ¿No te dije que si crees verás la gloria de Dios? —le contestó Jesús. Entonces quitaron la piedra. Jesús, alzando la vista, dijo: —Padre, te doy gracias porque me has escuchado. Ya sabía yo que siempre me escuchas, pero lo dije por la gente que está aquí presente, para que crean que tú me enviaste. Dicho esto, gritó con todas sus fuerzas: — ¡Lázaro, sal fuera! El muerto salió, con vendas en las manos y en los pies, y el rostro cubierto con un sudario. —Quítenle las vendas y dejen que se vaya —les dijo Jesús.

El Señor es compasivo y justo, cuando usted esté llorando por su muerto, sepa que Jesús  va a estar al lado suyo consolándolo y sintiendo y comprendiendo el dolor que usted siente. Ahí estará el Señor al lado suyo, porque es tierno, leímos, nuestro Dios es todo ternura. Por lo tanto predique el Evangelio de Jesús que es perdón de pecados y vida eterna para que el que crea, se arrepienta y viva para Él. En Juan 11:21-27 antes de llegar a la tumba de Lázaro, Jesús habló con Marta: —Señor —le dijo Marta a Jesús—, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero yo sé que aun ahora Dios te dará todo lo que le pidas. —Tu hermano resucitará —le dijo Jesús. —Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final —respondió Marta. Entonces Jesús le dijo: —Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá, aunque muera. Dwight L. Moody, conocido predicador, escribió entre muchas cosas algo que a mí me impresionó “cuando los medios publiquen la noticia de que Dwight L. Moody ha muerto, no les crean porque yo estaré más vivo que nunca. 26 y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás.

Lo que muere es nuestro cuerpo, nuestro espíritu es eterno. ¿Crees esto? —Sí, Señor; yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que había de venir al mundo. Y eso es lo que hemos dicho todos, sí Señor, yo creo que tú eres el Cristo, el hijo de Dios. Y la Biblia dice que con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Si cree que Jesús es el Hijo de Dios y que lo resucitó entre los muertos, usted es salvo y por lo tanto su destino eterno es en la presencia del Señor. Y eso es lo que necesitamos que hagan con nuestros amigos. Perdió a un ser querido y sigue perdido en su dolor, asista a Abrazos de Esperanza, un grupo de apoyo de miembros de La Fráter para aquellos que han perdido a un ser querido y siguen perdidos en su dolor, con el propósito que recuperen el gozo de la vida. Se reúnen el segundo y cuarto sábado de cada mes de 8:30 a 10:00 a.m. en el Aula Magna del Edificio I en la Fráter Ciudad San Cristóbal. Únase a este grupo y reciba apoyo para usted o los suyos.

Sin lugar a dudas todos hemos experimentado o vamos a experimentar el dolor, el luto por la muerte de un ser querido. Si usted es alguien que ha perdido un ser querido y está necesitado de consolación pídale a Dios su consolación, orando para que lo fortalezca y con el conocimiento de la Palabra que ha llegado, a través de este mensaje, a su corazón pueda tener la confianza de que su ser querido está en la presencia del Señor.  Si está sufriendo esa tristeza, ese dolor, ese pesar por el ser que falleció pediremos al Señor que le fortalezca, que le consuele. Nadie sabe el dolor que causa la pérdida de un ser querido hasta que llega. Por eso es importante que estamos listos para consolar, para ayudar. Del Señor viene nuestra consolación y nuestra esperanza.

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