¿Se valen los odios secretos? (código 2016 – 408) – Radios Fráter
  • noviembre 16, 2016

¿Se valen los odios secretos? (código 2016 – 408)

Escuche:

El odio es un sentimiento que surge en el corazón de todo ser humano, en algunos más o en otros menos veces. Si algo nos molesta es que le hagan algo a nuestra madre, reaccionamos, nos molesta. Por eso puedo decir con propiedad si alguien me insulta soy huérfano. Y si usted no lo es, considérese, que no le afecte, que no le moleste, que no le produzca odio. El tema de hoy es ¿Se valen los odios secretos? porque podemos decir no lo odio; nadie sabe pero lo odio, aquí en mi corazón tengo un odio para esta persona, me cae mal, le hago buena cara pero por dentro me cae mal. Estamos en la misma célula pero tengo antipatía, rechazo. ¿Se valen los odios secretos? Pues no. A veces nos auto engañamos diciendo si se vale, porque como no se lo digo o no lo sabe nadie, solo yo lo sé, pero ¿quién puede ocultarle algo a Dios? Nadie y si Dios lo sabe, ya sufriremos las consecuencias.

Como hijos de Dios no se pueden tener odios secretos, porque los odios ocultos se producen cuando alguien nos ofende, nos falla o nos hiere y los seres humanos somos rápidos para herir, para ofender, para fallar. También los odios ocultos se producen porque envidiamos a otros, llega una persona con un auto nuevo, último modelo y “tan lindo tu carro”, pero por dentro nos estamos muriendo de la envidia, de la cólera, de los celos. Los odios ocultos se producen porque no perdonamos y cuando no perdonamos a alguien que nos ha hecho algo el odio crece,

Los odios secretos amargan el corazón. Cuando alguien está amargado le es difícil poner una buena cara, se puede vestir bien, maquillar bien, pero si en su corazón, señora, hay amargura lo que vamos a ver en su rostro es la misma amargura, va a ser un rostro amargado bien maquillado. Es mejor que tenga un rostro bien maquillado, bien perfumado, bien peinado pero alegre. La Biblia dice que el corazón alegre hermosea el rostro, pero el corazón triste, el corazón amargado, herido pone un rostro semejante. Ese elemento en las fórmulas de los maquillajes y perfumes no se encuentran ni en Francia, ni en Estados Unidos ni en ninguna parte del mundo, solo se encuentra en el Espíritu de Dios que mora en nuestros corazones, que nos da ese fruto que se llama amor, gozo, paz.

Cuando tenemos odios secretos nos atan al ofensor. Imagínese esposado a la persona que lo ofendió, cómo se lo va a quitar. Amarrado a alguien a quien odia, aborrece, a quien le tiene antipatía, aversión, le cae mal, pero no se lo puede quitar, porque ahí está atado. La manera de desatarse es muy fácil, es perdonando. Los odios secretos nos acompañan como un dolor diario desenfocándonos de la vida y del día a día. Lo pueden llamar diciéndole que le aumentaron el sueldo. Pero no lo va a disfrutar porque está enfocado en el dolor de oído que tiene en ese momento. A usted lo puede llamar aquella patoja diciéndole sí te acepto pero no lo va a disfrutar igual, porque tiene dolor de oído, está enfocado en su dolor. Un dolor de oído, de muela lo desenfoca de cualquier cosa por buena que sea, por eso hay gente que no puede disfrutar la vida, porque en su corazón tiene odios secretos. Como oíamos en aquel programa de televisión que decían “te odio, te odio con odio jarocho.

Además, los odios secretos nos muestran que no estamos caminando en Dios, estamos caminando en nuestra naturaleza humana muy pecaminosa, no hemos aprendido a superar ese odio terrible que destruye. ¿Qué dice la Biblia respecto a los odios secretos? Levítico 19:17 dice No alimentes odios secretos contra tu hermano. Todos hemos tenido en nuestra casa mascotas, algunos tienen mascotas pequeñas otros más grandes. Llegan chiquitas y uno las alimenta, al rato ya tenemos un rottweiler. Una señora en Miami decidió adoptar como mascota a un pequeño gorilita. Cuando era chiquito era el hazmerreír de todo el mundo, todas las visitas disfrutaban al gorilita que hacía gracias. Lo cargaban, lo abrazaban y lo alimentaban. Pero con el correr del tiempo se convirtió en una tremenda bestia que mató a la señora. Cuando usted alimenta un odio contra su hermano está alimentando su propia muerte, su propia destrucción, ese odio lo va a matar. No alimentes odios secretos contra tu hermano, sino reprende con franqueza a tu prójimo para que no sufras las consecuencias de su pecado.

El que afirma que ama a Dios y odia a su hermano es un mentiroso. A nadie le gusta que le digan mentiroso, pero aquí Juan nos lo dice: Si alguien afirma: “Yo amo a Dios”, pero odia a su hermano, es un mentiroso; pues el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede amar a Dios, a quien no ha visto. Y él nos ha dado este mandamiento: el que ama a Dios, ame también a su hermano (1 Juan 4:20- 21). Todos los que hemos tenido hermanos alguna vez tuvimos un pleito, los que somos padres de familia y tenemos o tuvimos hijos también podemos dar fe que los hermanos se pelean por un juguete, por un pan, por una novia, por una amigo, por una tontería. Lo que nos queda es reprenderlos cuando se pelean, hacerles ver su error, enseñarles que una vez hermano, toda la vida hermano. Usted no escogió a sus hermanos, tiene que aceptarlos, y para dónde. Allí está su hermano el gritón, el loco, el bolo, el mujeriego, el despilfarrador, el haragán, pero son sus hermanos, y lo que le queda es amarlos. Y en la familia espiritual igual, en nuestras iglesias, en nuestras células tenemos que aprender a amar a nuestros hermanos y no solo amarlos sino perdonarlos.

Quien no perdona a su hermano, no puede tener el perdón de Dios, es una sentencia muy dura. Mateo 18:21-35 dice Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: —Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces? —No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces —le contestó Jesús—. Ya Pedro sabía aumentado la cifra que en el Antiguo Testamento se mencionaba que debía perdonarse a alguien, la había subido a siete, pero el Señor le dice que hasta setenta y siete veces. »Por eso el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus siervos.  Al comenzar a hacerlo, se le presentó uno que le debía miles y miles de monedas de oro.  Como él no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su esposa y a sus hijos, y todo lo que tenía, para así saldar la deuda. El siervo se postró delante de él. “Tenga paciencia conmigo —le rogó—, y se lo pagaré todo.”  El señor se compadeció de su siervo, le perdonó la deuda y lo dejó en libertad. »Al salir, aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros que le debía cien monedas de plata.

Nada que ver esta deuda con la que le habían perdonado a él. Lo agarró por el cuello y comenzó a estrangularlo. “¡Págame lo que me debes!”, le exigió. Su compañero se postró delante de él. “Ten paciencia conmigo —le rogó—, y te lo pagaré.” Pero él se negó. Más bien fue y lo hizo meter en la cárcel hasta que pagara la deuda. Cuando los demás siervos vieron lo ocurrido, se entristecieron mucho y fueron a contarle a su señor todo lo que había sucedido. Entonces el señor mandó llamar al siervo. “¡Siervo malvado! —le increpó—. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haberte compadecido de tu compañero, así como yo me compadecí de ti?” Y enojado, su señor lo entregó a los carceleros para que lo torturaran hasta que pagara todo lo que debía. »Así también mi Padre celestial los tratará a ustedes, a menos que cada uno perdone de corazón a su hermano.

¿Valdrá la pena perdonar a los que nos han ofendido? Si no los perdonamos sufriremos torturas de parte del Señor, y no nos perdonará. Si queremos perdón, entonces concedamos perdón. Ahora se está recordando de aquella señora a la que odia, de aquel hombre al que odia Se está recordando de aquella persona que le hizo daño, pero usted dice que no lo va a perdonar, “porque me abandonó, porque me dañó, porque me ofendió, porque me robó, porque me traicionó, me fue infiel”. Aquí podríamos pasar días enteros oyendo historias trágicas de cómo hijos fueron abandonos por sus padres, de cómo esposos abandonaron a sus esposas, de cómo hijos engañaron a sus padres, de cómo socios defraudaron a su socio. El Señor aquí compara entonces el reino de Dios a este rey que le perdonó una gran deuda a este siervo, pero a su vez este no perdonó una pequeñísima deuda a un colega. Todos tenemos a alguien que nos debe.  Claro, hay quienes andan buscando no a quién se las deba sino a quién se las pague, están tan amargados, resentidos, llenos de odio que lo trasladan a cualquiera y por eso es importante sanar ese corazón.

¿De dónde vienen las guerras, los pleitos entre ustedes, no es de sus propias concupiscencias, que combaten entre sus miembros? Dice Santiago. Las guerras son producto de odio, las manifestaciones son producto de odio, las protestas son  producto de odio. Mucho odio en el mundo, sean países súper desarrollados, sean países subdesarrollados. La enseñanza de esta parábola  es, en primer lugar, Dios se compadece del pecador y perdona, usted y yo somos una muestra de eso, somos pecadores, pero se compadeció de nosotros y nos perdonó. Alguien puede vernos y decirnos que somos pecadores, sí, pero Él nos perdonó. Alguien podrá señalar que usted señora abortó, seguramente es cierto, pero Dios se compadeció de usted y la perdonó. Alguien podrá decir que abandonó a su esposa y a sus hijos y por su culpa pasaron hambre y pasaron penas. Podrá decir que es cierto, pero arrepentido pidió perdón a Dios y Él se compadeció y lo perdonó.

Puede ser responsable y decir es cierto, defraudé a mi socio, a mis clientes, al fisco, a quien sea, pero si pide perdón, Dios nuestro Señor se compadecerá de usted y lo perdonará. Por supuesto que se darán casos como aquel ladrón en la cruz que le dijo a Jesús al final de la vida, después de haber hecho tanto daño, Señor, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Y Jesús le dijo: hoy mismo estarás conmigo en el paraíso. Dios se compadeció de él y lo perdonó, pero de la pena de muerte no te libras sinvergüenza, porque no lo libró de la pena de muerte, pero sí le aseguró la vida eterna. Así que este hombre sufrió la pena de muerte, la condena, la cárcel pero Dios lo perdonó. A veces de la consecuencia de nuestro pecado no nos libra, pero nos esperará la vida eterna, porque Dios en su compasión nos perdona. El pecador que no podía pagar su deuda, debe hacer lo mismo con otros. Tiene que perdonar, por eso dice la Biblia den de gracia, lo que de gracia han recibido. De gracia hemos recibido nuestro perdón, igualmente tenemos que darle a otros el perdón. Nuestro llamado es a perdonar de corazón a nuestro hermano o prepararnos a sufrir las consecuencias de no tener el perdón del Padre Dios.

Si un día se encuentra que Dios no lo perdonó, va a ser probablemente porque usted no extendió el perdón a alguien. Por eso le conviene perdonar, porque así asegura su perdón. Claro, podrá decir cómo voy a perdonar a ese hombre que me dejó plantada en el altar, cómo lo voy a perdonar. Pero el perdón es como una buena medicina, el aceite de castor, por ejemplo, era horrible, le tapaban a uno la nariz para cortarle la entrada de aire y pudiera tragar ese trago amargo que se lo ponían a uno en la boca, ese sabor era horrible, le ponían unos granitos de sal en la lengua para  cambiarle un poco el sabor, pero esa medicina le sacaba toda la inmundicia que se llevaba adentro. En el corazón, debido al odio llevamos inmundicia, esa inmundicia sale cuando se toma la copa difícil del perdón y cuando se perdona se puede morir en paz. Jesús en la cruz del Calvario dijo: Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen. Algo que tenemos que trabajar antes que llegue la muerte es esto.

Fueron momentos importantes que viví con mi madre querida, decirle madre querida, si todavía hay alguien a quien usted le guarda rencor, odio perdónelo, perdónela, muera en paz, muera tranquila sin odiar a nadie. Gracias a Dios que mi mamá Alis nos dijo antes de morir: yo he perdonado a todos, no tengo rencor contra nadie. Ese alguien que ha experimentado el perdón de Dios y el amor de Dios no debería por qué estar reteniendo un perdón para alguien que ofendió. La Biblia dice si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber porque haciendo esto harás que su rostro se ponga rojo de la vergüenza. Cómo me da gusto encontrarme con alguien que me ha hecho daño, lo abrazo, lo beso, lo bendigo y se pone rojo, porque tenemos que pagar el mal con bien. Ahora, el Señor dice mía es la venganza, lo que he hecho es poner en las manos del Señor mi carga, que se encargue Él, no yo, por eso no debo desvelarme pensando en cómo arrastrar a alguien, como hacerle daño a alguien, mi responsabilidad es perdonar, bendecir y esperar que le vaya bien. Él se encargará. Cosa terrible es caer en las manos del Dios vivo, estos ojitos que se los van a comer los gusanos han visto cómo la justicia viene de Dios y usted no tiene que mover un solo dedo, ponga en las manos de Dios su caso, Él se encargará siempre. Nuestro llamado es perdonar de corazón a nuestro hermano o prepararnos a sufrir las consecuencias de no tener el perdón del Padre Dios.

No viva con odios secretos, perdone. El perdón no siempre cambia a las personas, pero el perdón siempre cambiará mi corazón. El ladrón podrá ser siempre ladrón, pero en mi corazón el perdón cambió mi reacción. El infiel seguirá siendo infiel, pero mi corazón ya no sufrirá por la infidelidad que me causó. El que hace daño seguirá siendo malvado, pero el corazón nuestro, al perdonar, seguirá siendo un corazón sano, podrá dormir tranquilo y en paz. Les contaba que anoche estaba dando vueltas pensando si a este ya lo perdoné, a este mengano cómo trató a mi mamá, lo que le dijo. Al final, dije, Señor ya los perdoné y me quedé bien cuajado (bien dormido) hasta que sonó el despertador. Si perdona, vive tranquilo, su corazón cambiará, la gente podrá no cambiar, algunos van a cambiar pero usted sí va a cambiar cuando perdone. El perdón no es justo, pero es divinamente ordenado y Dios sabe más que nosotros y dice que perdonemos, hay que perdonar.

No le gustaría que le introdujeran un cuchillo y lo abran de par en par, pero si el cirujano le dice que tiene que abrirlo, para operarle el corazón, — tengo que hacerle unos by pass ahí — le dice— ¿qué hace usted? Dejarse. Es un mal para obtener un bien y a veces el mal de perdonar es duro. Para nosotros pareciera que es malo perdonar, pero es una buena decisión, y esto me lleva a decirle que el perdón no es un sentimiento, es una decisión. Por lo general usted no va a tener cosas maravillosas y extraordinarias, no va a tener ninguna sensación especial, pero va a  tomar la decisión de perdonar, porque perdonar no es un sentimiento, es una decisión. Tome la decisión, el sentimiento vendrá después, no le importará lo que pase, ya perdonó, vivirá tranquilo. El perdón no es único, es decir, no es una sola vez que usted perdona, es una constante, cada vez que recordamos la ofensa, porque aquel alemán que se llama Halzhéimer no nos va a visitar después de perdonar. No es cuestión que ya perdonó y que no recordará nada. No, no es así, pero cada vez que recuerde va a perdonar, a bendecir, amar, agradecer a Dios que el mal que le quisieron hacer, Dios lo usó para bendecirlo. Por eso dice la gente en la calle: no hay bien que por mal no venga. A veces la gente cree que nos hizo mal y lo que hizo fue bendecirnos, porque si no nos hubieran quitado el trabajo de mala manera no hubiéramos conseguido el que ahora tenemos. Si no nos hubiera mandado a volar la canche no tuviéramos a la morena. Dele gracias a Dios por la vida, por todo lo que pasa. Si usted recibe el perdón de otro honre esa muestra de amor.

¿Recuerda a José el soñador, el hijo de Jacob a quien Dios le cambio el nombre por Israel y que tuvo 12 hijos y los nombres de estos hijos son los nombres que tomaron las doce tribus  de Israel? Él fue odiado y envidiado por sus hermanos quienes lo vendieron cuando tenía 17 años, lo vendieron como esclavo por veinte monedas de plata. Después de ser esclavo, estar a cargo de la casa de un oficial del faraón llamado Potifar, y después de ser enviado a la cárcel injustamente acusado de intento de violación de su patrona, aunque no existía la ley de femicidio de todas maneras lo metió a la prisión injustamente. Después de revelarle el sueño a un copero y a un panadero que quedaron de ayudarle al salir de la cárcel y se olvidaron de él de todos modos, un día lo llamaron para interpretar un sueño que tenía faraón y lo nombra el segundo al mando en Egipto, y se cumplió su sueño de la infancia. Mandó a traer a toda su familia, 70 en total, llegó Jacob, su papá. Ahora ya con 39 años cuando vuelve a ver a su papá. Han pasado 22 años de la ofensa, del daño, de la humillación, de la traición que le hicieron sus hermanos.

José en lugar de tomar venganza ahora que estaba con poder los perdonó, pero cuando muere el papá se afligen y le mandan a decir, en Génesis 50:15-21, Al reflexionar sobre la muerte de su padre, los hermanos de José concluyeron: «Tal vez José nos guarde rencor, y ahora quiera vengarse de todo el mal que le hicimos.» Por eso le mandaron a decir: «Antes de morir tu padre, dejó estas instrucciones: “Díganle a José que perdone, por favor, la terrible maldad que sus hermanos cometieron contra él.” Así que, por favor, perdona la maldad de los siervos del Dios de tu padre.» Cuando José escuchó estas palabras, se echó a llorar. Luego sus hermanos se presentaron ante José, se inclinaron delante de él y le dijeron: —Aquí nos tienes; somos tus esclavos. —No tengan miedo —les contestó José—. ¿Puedo acaso tomar el lugar de Dios? Es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente. Así que, ¡no tengan miedo! Yo cuidaré de ustedes y de sus hijos. Y así, con el corazón en la mano, José los reconfortó.

Tenemos que entender que Jesús es nuestro rey, nuestra deuda como pecadores era impagable ante Dios, pero Jesús murió en la cruz por nuestros pecados y nos reconcilió con Dios que nos ha perdonado por medio del sacrificio de Jesús, y ya que hemos recibido ese perdón impagable perdonemos a otros. Proverbios 10:12 dice El odio es motivo de disensiones, pero el amor cubre todas las faltas. Qué bueno que Dios no nos odia sino que, dice la Biblia, de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a su  Hijo unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda más tenga vida eterna. Sabiendo que somos pecadores Cristo murió por nosotros. El odio causa disensiones, pero el amor cubre todas las faltas, igual nosotros decimos a veces que no hay nada como el amor de una madre, el hijo llega y dice: perdí. Le da sus sopapos pero de ahí lo ama. La mamá con su amor cubre todas las faltas, igual nosotros tenemos amigos que amamos y aunque son amigos a veces meten la pata a cada rato, los seguimos amando porque el amor cubre las faltas. Así que debemos poner en práctica el amor.

1 de Timoteo 2:5-7 Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su vida como rescate por todos. Este testimonio Dios lo ha dado a su debido tiempo, y para proclamarlo me nombró heraldo y apóstol. Digo la verdad y no miento: Dios me hizo maestro de los gentiles para enseñarles la verdadera fe.  Si yo digo que amo a Dios, pero no amo a mi hermano soy un mentiroso. Quizá en este momento han pasados por su mente los rostros de los que odia, quizá su papá, su mamá, su hermano, de su vecino, de su compañero de estudios, de su maestro, de su compañero de trabajo, de su socio. Todos tenemos a alguien en la mente que recordamos con antipatía, con aversión porque nos hizo algún daño, invito a tomar la decisión de perdonar a aquellos que nos hicieron daño, porque nos urge tener el perdón de Dios por nuestros pecados. Recuerde que perdonar no es un sentimiento sino una decisión. Decida perdonar hoy, saque de su corazón ese odio que lo tiene atado a esa persona o esas personas de las que mañana, tarde y noche tiene fija la imagen o imágenes, ahora piense en ellos ahora sin odio, rencor ni resentimiento perdone.

Mensajes por Categoria

Mensaje por fecha

  • 2018
  • 2017
  • 2016
  • 2015
  • 2014
  • 2013
  • 2012
  • 2011
  • 2010
  • 2009
  • 2008
  • 2007