Tres desafíos para el 2018 ( Código – 2018 – 006) – Radios Fráter
  • enero 10, 2018

Tres desafíos para el 2018 ( Código – 2018 – 006)

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Gracias a Dios tenemos un nuevo día para disfrutarlo y para servirle y adorarlo. ¿Qué desafíos tiene para este 2018? Quizas este diciendo: esta vez sí bajaré de peso, o, haré ejercicio. O está pensado en retomar y terminar sus estudios. Incluso puede pensar en estudiar otro idioma.

A lo mejor su desafío es empezar una relación de noviazgo. ¿Cuáles son los desafíos para el 2018? Todos tenemos metas y desafíos. Pero no solo debemos pensar en desafíos materiales o intelectuales, sino también en los espirituales. Hoy quiero hacerle tres desafíos, que si se esfuerza por cumplirlos, estará el 31 de diciembre del 2018, satisfecho de haber vivido para la gloria de Dios. Veamos cuáles son estos tres desafíos.

Y para que se nos recuerde fácilmente usaremos la palabra LEVICOM. Así será fácil recordar 3 verbos: Leer, Vivir, Compartir. 
Debemos leer la Biblia. Este es un desafío que nos tenemos que hacer todos los que somos creyentes. A Dios no podríamos conocerle, a menos que él decidiera revelarse y él se reveló y su voluntad, a través de la Biblia. 2 Timoteo 3:16 dice:  “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.”

Si queremos ser siervos de Dios necesitamos conocer las sagradas escrituras. Hay preguntas existenciales que nos hacemos. ¿De dónde venimos?, ¿Quiénes somos?, ¿Para qué estamos en la tierra?, ¿A dónde vamos al morir? O ¿Por qué enfrentamos sufrimiento? Todo esto lo encontramos en la Biblia. Aquí aprendemos de dónde venimos, a dónde vamos. Pero es importante leerla.

La máxima revelación de Dios, es Jesucristo. Hebreos 1:1 dice: “Dios, que muchas veces y de varias maneras habló a nuestros antepasados en otras épocas por medio de los profetas, 2 en estos días finales nos ha hablado por medio de su Hijo. A este lo designó heredero de todo, y por medio de él hizo el universo. 3 El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios, la fiel imagen de lo que él es, y el que sostiene todas las cosas con su palabra poderosa. Después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la derecha de la Majestad en las alturas.” No sólo tenga una Biblia, léala solo y en familia. La mayoría tenemos una Biblia. Todos la tenemos, no solo en papel, sino en digital. Y hasta comentarios bíblicos. Por eso es importante que todos seamos lectores de la Palabra de Dios. Uno de los ingredientes de la misión para todo miembro de La Fráter dice: “El discípulo de Jesús, vive para conocer de Dios, lee y practica la Biblia todos los días de su vida”.

¿Por qué leerla? Porque en ella está el corazón de Dios para la humanidad y la justicia gratuita de Dios en Jesús, para nosotros, pecadores necesitados de un Salvador. El resumen de sus dos mandamientos más importantes es paz para con Dios y paz para con el prójimo. La anhelada paz que queremos en nuestras calles depende de amarlo a Él con todo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos. Así que este 2018, acepte el desafío y lea la Biblia diariamente.

Toda la ley se resume en dos mandamientos: amarás a Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo. Ahora podemos hablar con cualquiera en cualquier parte del mundo, pero el prójimo que duerme con nosotros no le hablamos. ¿Queremos paz en el mundo? Debe haber paz en el hogar. Para conocer al otro debemos comunicarnos, sin temor. Un concepto de amigo es alguien con quien podemos hablar en voz alta. Así es la oración, hablamos con Dios. Y en la Biblia es donde Dios nos habla. Cuando recibimos un mensaje de texto hasta podemos escuchar la entonación de quien lo manda, así es la Biblia. La gente necesita paz, pero no podrá disfrutar de la  paz de Dios a menos que esté en paz con Dios. Así que leamos la Biblia.

La primera sílaba de LEVICOM significa leer la Biblia.

La segunda sílaba significa vivir lo que lee en la Biblia. A Dios no tenemos qué comprarlo para que nos ame, él nos compró porque ama. 1 Juan 4:19 dice: “Nosotros amamos porque él nos amó primero.” Dios no creó a Adán y lo dejó solo. Bajaba al jardín a platicar con él y con Eva. ¡Qué privilegio! Pero lo podemos experimentar si le permitimos que nos hable. Nos habla cada vez que leemos su Palabra.

Dios hablaba con Adán y Eva, incluso cuando pecaron y luego de expulsarlos del jardín del Edén, no los dejó a la deriva. Realizó el primer sacrificio de animales y los cubrió con pieles para que no estuviesen desnudos. Pecador engendra a pecador. Pero no nos dejó solos. Dios envió a Jesús a mostrarnos el camino. En la cruz nos amó primero, por eso nosotros le amamos. El amor y el perdón de Dios, están allí disponibles para todo el que se arrepienta de vivir una vida en rebelión a su voluntad. Usted no va a ser amado más por Dios, porque guarde sus mandamientos. Su amor, estuvo ahí para usted siempre, hasta que llegó el día que usted se rindió y dejó amarse.

Los que tenemos hijos que a veces no quieren ser amados. Incluso desde pequeños no quieren que nos acerquemos a ellos. Uno quiere darles un abrazo y ellos no quieren. Así es Dios, quiere amarnos, abrazarnos, pero muchas veces ponemos excusas y pretextos para no buscarlo.

Jesús antes que un gran maestro, es el salvador. Antes que podamos disfrutar de sus enseñanzas debemos disfrutar de su salvación, él es un rescatista. Eso pasó en Guatemala con la tragedia del Cambray 2, en aquel deslave. En Mexico hubo un terrible terremoto en el 2017, que fue documentado por muchos con sus equipos de teléfono. Pero llegó un gran numero de rescatistas a ayudar. Así como colapsaron los edificios, así está colapsando nuestra sociedad y necesitamos de un rescatista y eso es Jesús. En Mateo 1:20 se cuenta la historia del papá adoptivo de Jesús, que quería dejar a María, su prometida, porque había quedado embarazada. ¿Y qué hacer en esa situación? Pero José, para que no apedrearan a María, según la costumbre, pensó en dejarla para que no la culparan a ella, sino a él. Mateo 1:21 dice: “Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».” José ni nombre le pudo poner al niño, porque ya lo había dado el ángel. Lucas 19:10 dice: “Porque el Hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

Viva lo que lee con aquellos que no conocen de la Palabra de Dios. Si primero no le hemos conocido como nuestro salvador, no podremos conocerle como nuestro maestro. No es lo mismo obedecer por temor que por amor. Un hijo puede no querer fallarle a un padre por temor o por gratitud. La gratitud incluye la reverencia, pero, sobre todo, el deseo de no lastimar el corazón del Padre. Marcos 10:45 dice: “Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos.” Jesús vino para rescatarnos del caos que nos podamos encontrar. El Señor está aquí para rescatarlo del vicio del licor, del desorden sexual, de todo lo que se opone a él. Dios lo puede rescatar. Muchas veces no sabemos qué hacer, quizás sea el temor que nos tiene esclavizados.

Recuerde, el meollo de hacer discípulos, no es enseñarles a conocer, sino a obedecer. Así que el primer desafío es leer la Biblia, el segundo desafío es vivir lo que leemos. Si el primero requiere disciplina, el segundo requiere negarnos a nosotros, tomar nuestra cruz cada día y seguirlo. El conocimiento sin acción, es estéril. Mateo 28:19 dice: “Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.” No basta con conocer lo que dice la Biblia, hay que ponerla en práctica. Si se propuso bajar de peso, ¡hágalo! Haga la dieta verde, ver de lejos los tamales, ver de lejos las grasas. Ponga en práctica lo que se propone. Sabemos que debemos leer la Biblia, hagámoslo. La Biblia hay que leerla para ser sabio, hay que creerla para ser salvo, hay que vivirla para ser santo.

1 de Juan 1:5 dice: “Este es el mensaje que hemos oído de él y que les anunciamos: Dios es luz y en él no hay ninguna oscuridad. 6 Si afirmamos que tenemos comunión con él, pero vivimos en la oscuridad, mentimos y no ponemos en práctica la verdad. 7 Pero, si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.” Cuando usted vive lo que lee, ya está predicando en el silencio de la santidad. Una cosa es saber las cosas y otra es hacerlas. La Biblia nos manda a honrar a Dios con nuestros bienes, debemos hacerlo.

Debemos ser luz en la oscuridad. Una candela en la oscuridad total, brinda luz al lugar. Su luz puede guiar a las personas.

Comparta lo que aprendió de la Biblia. A Dios y el mensaje del evangelio, no debemos ocultarlo, debemos presentarlo. Experimentar la salvación en Jesús, es algo maravilloso. La venda de nuestros ojos es quitada y vemos con claridad la vida y los propósitos de Dios para ella. Pero no disfrutemos únicamente de la salvación, compartamos el evangelio de Jesucristo con otros.

2 Corintios 5:18 dice: “Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación: 19 esto es, que en Cristo, Dios estaba reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándole en cuenta sus pecados y encargándonos a nosotros el mensaje de la reconciliación.”

Piense por un instante ¿Cómo es la vida para alguien que no conoce de Dios? Debe ser muy triste. Viva siempre para la gloria de Dios y sus buenas obras hablarán de una vida en Cristo. Conozca y comparta el mensaje básico de la Biblia. La Biblia nos habla de Dios nuestro Creador. Un Dios santo que no tolera el pecado. La Biblia nos habla del hombre con un gran problema, el pecado. Quebrantar los mandamientos de Dios y vivir nuestra vida a nuestro gusto y antojo nos convierte en enemigos de Dios y ya estamos condenados. La Biblia nos habla de Jesús, Dios hecho hombre, como nuestro redentor y libertador de la culpa y la atadura del pecado. Jesús el justo, murió por los injustos, para que Dios fuera justo y a la vez por medio del sacrificio de Jesús en la cruz, el que justifica.

Tres acciones que debemos tomar inmediatamente:

¿No tiene Biblia? Compre una para usted y otra para cada miembro de la familia. Compre una versión fácil de entender como la Nueva Versión Internacional. Para el estudio personal, utilice varias versiones.

¿No ha definido nunca cómo leer la Biblia? La meta es importante, pero más definir el hábito como: antes de cenar leeremos diariamente dos capítulos de la Biblia. Para su calendario utilice el que ponemos mes a mes en la guía del Boletín Mensaje o descargue el App YouVersion para escoger un calendario a seguir.

¿Le da vergüenza ser cristiano y ser luz? Pablo no se avergonzaba del evangelio, porque sabía que era poder de Dios para salvación (Romanos 1:16). A veces nos da pena hablar porque no estamos viviendo con fidelidad y santidad hacia a Dios. O porque no conocemos, ni hemos sido enseñados. Decida vivir en santidad y renunciar a su fidelidad al mundo y sea fiel ante Dios.

Además, inscríbase al primer nivel de la Facultad de la Fe y Liderazgo y en una mesa con 7 personas más, estudiarán y compartirán juntos 1 hora y media a la semana. Esta inicia el primer domingo de cada mes. Así conocerá su fe y tendrá la confianza para hablar de ella. ¿Ya estudió el primer nivel? Estudie el segundo, con un grupo de 8 miembros de La Fráter alrededor de una mesa.

Este 2018 lea la Biblia, viva lo que lee en la Biblia y comparta lo que aprendió de la Biblia.

 

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