Vivir en comunidad – Parte 2 – Radios Fráter
  • junio 3, 2018

Vivir en comunidad – Parte 2

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La familia es la que nos ayuda a no estar solos. La familia es la que nos ayuda para que podamos combatir un problema muy serio que enfrentamos los seres humanos esos días. La soledad es una silenciosa epidemia mundial, definida como la carencia de compañía. Y la gente está buscando cóm resolverlo.

Las mascotas son una manera de combatir la soledad. A los perros se les considera los mejores amigos del hombre, tanto que ahora existe la profesión de “paseadores de perros”. Pero Chuck Mccarthy es un paseador de personas que por $30 la hora da el servicio de caminatas y con quien las personas pueden hablar.

Podemos estar en un condominio con mucha gente, pero estar solitarios, porque el problema es serio. Por eso hablamos la semana pasada sobre la necesidad de vivir en comunidad y citamos un artículo en línea de la Revista Fortune con el título: “La mitad de los estadounidenses – especialmente los jóvenes – se sienten solos”
Fuente: http://fortune.com/2018/05/01/americans-lonely-cigna-study/

La aseguradora en salud Cigna, hizo una encuesta nacional a 20,000 adultos y encontró que el 54% de ellos, respondió que sienten que nadie verdaderamente los conoce bien. Adicionalmente, el 56% de las personas dijo que las personas con quienes se rodean, no necesariamente están con ellos. Y aproximadamente el 40% dijo que les falta compañía, sus relaciones no son significativas y que se sienten aislados de los demás. “La mitad de los estadounidenses, se ven como solitarios”, dijo David Cordani, Ejecutivo de Cigna. “No puedo si no estar sorprendido por ello”

Vimos que Dios no creó a la humanidad para que viviera en soledad. Dios vio a Adán solo y dijo: “No es bueno que el hombre esté solo y le hizo una ayuda idónea”. Dios les ordenó a Adán y a Eva que se multiplicaran y llenaran la tierra, no vivirían solos, sino en comunidad con hijos, nietos, bisnietos, tataranietos. Dios no nos creó para vivir solos, por eso el rey Salomón, nos recuerda que mejores son dos que uno. Dios nos creó para vivir en comunidad, para juntos vivamos nuestra fe y nos apoyemos unos a otros. Dios nos envía a todos, a una familia, para que seamos dependientes de nuestros padres y para que aprendamos a vivir en comunidad.

Vimos que la respuesta a la soledad de la humanidad es Dios, la familia y la familia espiritual. Aunque nos dejen padre, madre y todo el mundo, Dios nunca nos dejará. La familia debe ser un lugar de refugio para todos en donde por amor a Cristo, todos viven su rol y se respetan unos a otros. La familia espiritual nos hace a todos hermanos a Dios el Padre que nos adopta por medio de Jesucristo. Efesios 1:4b dice: “En amor 5 nos predestinó para ser adoptados como hijos suyos por medio de Jesucristo, según el buen propósito de su voluntad, 6 para alabanza de su gloriosa gracia, que nos concedió en su Amado.”
Pertenecer a la iglesia de Cristo elimina toda diferencia, nos hace uno en Cristo. Colosenses 3:11 dice: “En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos.”

Las células nos permiten vivir en comunidad. Una célula es un grupo de miembros de La Fráter, que se reúne por las casas con el propósito de edificarse unos a otros y de evangelizar. La idea es que todos seamos parte de una célula, porque las células proveen 5 cosas vitales para todo cristiano. Hoy estudiaremos tres de ellas.

Veamos 3 razones por las que todos en La Fráter, debemos pertenecer a una célula.
Las células proveen de comunión extra iglesia y extra célula. En las células encontramos amigos cristianos fuera del mundo de las 4 paredes de la iglesia y de la célula. Cuando hablamos que las células proveen una comunión extra iglesia y extra célula, estamos hablando de formar amistades que no sólo tocan nuestra vida en una reunión sino fuera de las mismas. Es en una célula en donde se hacen amigos de por vida. Los amigos en una célula se convierten en nuestra familia espiritual.

Las células son la forma de hacer una iglesia grande y la vez pequeña y personal. Las células nos permiten pasar de lo impersonal de la masa de miles, a lo personal de la amistad cristiana y genuina. En la masa de miles de fin de semana nos congregamos en asamblea para adorar a Dios, pero falta el toque personal íntimo. En palabras del Pastor René Peñalba de Honduras “Aquel que no asiste a una célula es un hombre sin rostro. No tiene ni nombre, ni apellido, ni teléfono, ni fecha de cumpleaños en la congregación. Es hasta que asiste a una célula, que se convierte en una persona con rostro, en donde lo conocen y aman”.

Es en las células en donde se da una armonía entre hermanos. Salmo 133:1 dice: “¡Cuán bueno y cuán agradable es que los hermanos convivan en armonía! 2 Es como el buen aceite que, desde la cabeza, va descendiendo por la barba, por la barba de Aarón, hasta el borde de sus vestiduras. 3 Es como el rocío de Hermón que va descendiendo sobre los montes de Sión. Donde se da esta armonía, el Señor concede bendición y vida eterna.”

Las células no son una estrategia nueva, la iglesia primitiva de una forma natural, también las tuvo. Hechos 2:46 dice: “No dejaban de reunirse en el templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, 47 alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos.”

Las células proveen de comunión extra iglesia y extra célula. Por eso anhelamos que todos los miembros de La Fráter sean parte de una célula. Para que encuentren amigos cristianos con los que vivan su vida cristiana, más allá de la iglesia y más allá de la célula.

Las células proveen de un evangelismo amistoso. El mejor vehículo que transporta el mensaje de salvación es la amistad. Por las casas uno encuentra grandes amigos y evangeliza por medio de la amistad. ¿Quién no necesita un buen amigo? La Biblia nos manda a hacer buenas obras y a brillar por medio de estas buenas obras. ¿Qué son las buenas obras sino una amistad genuina con todo el mundo? Las células proveen ese evangelismo amistoso por medio del que compartimos nuestra fe.

Generalmente es más fácil invitar y llevar a nuestros parientes y amigos a una casa, antes de traerlos a la iglesia. Una casa con amigos cristianos es un lugar más seguro para muchas personas. Es una sala, algo que ya conoce, no un Auditórium algo que desconoce. Y aunque muchas personas gustosamente aceptan a la primera llegar a un servicio de fin de semana, otros necesitan la seguridad de una célula en una casa, como primera parada antes de llegar a la congregación. Mateo 5:16 dice: “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.”

Un nuevo no sólo conoce una casa, conoce a personas que los van a amar con todo su corazón
Cada persona que pone un pie en una célula, es tocada en su corazón. ¿Por qué? Porque no sólo lo está invitando uno de sus amigos, sino que le está presentando a personas que tienen una característica importante, son todo amor. Dios es amor y nosotros somos amor. Tratamos tan bien y genuinamente a cada nuevo que llega a una célula que lo más probable es que continúe asistiendo. El día que alguien conoce una célula, no sólo conoce una casa, conoce un corazón en sus miembros que es probable que nunca antes haya encontrado. Algo que nos resulta muy común al pueblo de Dios, no lo es para otros. 1 Tesalonicenses 4:9 dice: “En cuanto al amor fraternal, no necesitan que les escribamos, porque Dios mismo les ha enseñado a amarse unos a otros.”

1 Juan 3:16 dice: “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos.”

Dios nos manda a predicar su palabra y a evangelizar, las células proveen ese evangelismo amistoso. 2 Timoteo 4:1 dice: “En presencia de Dios y de Cristo Jesús, que ha de venir en su reino y que juzgará a los vivos y a los muertos, te doy este solemne encargo: 2 Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar. 3 Porque llegará el tiempo en que no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír. 4 Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos. 5 Tú, por el contrario, sé prudente en todas las circunstancias, soporta los sufrimientos, dedícate a la evangelización; cumple con los deberes de tu ministerio.”

Las células proveen de un evangelismo amistoso. Por eso anhelamos que todos los miembros de La Fráter sean parte de una célula. Para que a través de la amistad puedan evangelizar con los amigos de su célula, a los amigos de toda una vida.

Las células proveen de un discipulado efectivo. Todo nuevo convertido es como un bebé, pero espiritual. Cuando un bebé nace depende totalmente de su mamá. Sin su mamá en tan sólo unas horas se morirá. Es hasta que “Ya está logradito” como decimos en Guatemala, que puede empezar a hacerse cargo de su vida. Todo nuevo convertido es como un bebé espiritual que necesita cuidado. Necesita alimento espiritual, alguien que le ayude a cambiarle el pañal de sus pecados, alguien que le enseñe a caminar en su fe, alguien que realice las responsabilidades de un padre, un padre espiritual. Esta persona es un hermano mayor que va delante en el mundo cristiano y le ayuda a conocerle. Si un nuevo convertido no tiene asignado un hermano mayor se perderá.

En cada célula a todo nuevo convertido se le asigna un hermano mayor para que lo discipule y enseñe. Toda persona que se arrepiente de sus pecados recibe en la célula a alguien que se le asigna como su hermano mayor para enseñarle sobre la fe cristiana y apoyarlo con sus dudas y lo que necesite como bebé espiritual que es. No queremos que el nuevo convertido se pierda y muera su decisión de convertirse de sus pecados a Dios. El hermano mayor es crucial en este período y el responsable de inscribirlo a La Facultad de la Fe y Liderazgo, enviarlo a su retiro espiritual y estar ahí para él.

En cada célula todo nuevo convertido además de su hermano mayor, tiene el soporte de cuidado de todo un grupo. En una célula el nuevo convertido no tiene sólo el soporte de su hermano mayor, tiene el soporte de todo un grupo compuesto de muchos hermanos mayores. Aunque uno es el responsable directo de su vida, el resto indirectamente también lo es.

Dios quiere que demos mucho fruto y que ese fruto permanezca. Juan 15:16 “No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que le pidan en mi nombre.”

Dios nos escogió para que demos fruto y que sea un fruto que perdure. No sólo que lo demos en nuestra vida personal, sino evangelizando y cuidando el fruto. Esto conlleva un discipulado.

El fruto permanece cuando enseñamos a obedecer lo que Jesús enseñó. Mateo 28:16 dice: “Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña que Jesús les había indicado. 17 Cuando lo vieron, lo adoraron; pero algunos dudaban. 18 Jesús se acercó entonces a ellos y les dijo: —Se me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, 20 enseñándoles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Y les aseguro que estaré con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.”

Las células proveen de un discipulado efectivo. Por eso anhelamos que todos los miembros de La Fráter sean parte de una célula. Para que a través de un hermano mayor y de un grupo de soporte de otros hermanos mayores y de La Facultad de La Fe y Liderazgo, sean enseñados a obedecer lo que Jesús enseñó. Y todo nuevo convertido de fruto, un fruto que perdure.

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